2 de mayo de 2014

CUBA.

1º de Mayo en Cuba
Desfilan millones de trabajadores y trabajadoras cubanas 
por Yenisei García
(Resumen Latinoamericano en Cuba)

Desde horas tempranas de la mañana de este jueves desfilaron, en bloque compacto,  millones de cubanos por la Plaza de la Revolución José Martí en La Habana, para celebrar el día mundial del proletariado.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, preside el desfile nacional por el Día Internacional de los Trabajadores en la Plaza de la Revolución José Martí, en la capital cubana.
A las 7 y 30 a.m. de esta esplendorosa mañana, las notas del Himno Nacional indicaron el inicio de la celebración, de la que serán testigos y protagonistas cientos de miles de capitalinos, concentrados desde antes del amanecer en la Avenida Paseo y en las arterias aledañas a la emblemática explanada, en una masa compacta de pueblo que con su presencia respalda la Revolución y la decisión de construir una sociedad socialista, próspera y sostenible.

“La presencia masiva de los trabajadores junto a nuestro pueblo en las plazas y avenidas, es expresión de reafirmación de esa voluntad, constituye el más genuino mensaje al mundo de nuestra unidad y respaldo inquebrantables a la Revolución, a Fidel y Raúl y ratifica la plena convicción de continuar defiendo una patria libre y soberana, como la que hoy tenemos”, afirmó Ulises Guilarte de Nacimiento, miembro del Comité Central, del Consejo de Estado, y secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, en las palabras centrales.

A las 7 y 45, portando una gigantesca tela con la inscripción “Los trabajadores unidos en la construcción del socialismo”, comenzó el multitudinario desfile, que encabezaron los trabajadores de la salud.

Acompañan al pueblo cubano en esta magna cita más de 1 700 dirigentes sindicales y de movimientos sociales y de la solidaridad con Cuba, de 78 países.

Marcha por el Día Internacional de los Trabajadores en la Plaza de la Revolución José Martí, en la capital cubana. Foto: Juvenal Balán
Como toda Cuba, Las Tunas madrugó este jueves. Miles de personas sorprendieron al alba, rumbo a los puntos de concentración para iniciar, a tiempo, el desfile por el Primero de Mayo. Foto: Pastor Batista
Desfile por el Primero de Mayo, Día del Proletariado Mundial, en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, de Santiago de Cuba. Foto: AIN







Millones de cubanos en Desfiles por el Primero de Mayo
1 mayo 2014 

Multitudinario desfile de este 1 de Mayo. Foto. Roberto Garaicoa Martinez/Cubadebate
Multitudinario desfile de este 1 de Mayo. Foto. Roberto Garaicoa 
Martinez/Cubadebate
Millones de cubanos inundaron hoy las plazas, calles y avenidas de ciudades y poblados para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores, en el que exhibieronn las más diversas iniciativas propias de tales celebraciones.

Un gran ambiente festivo se respiró en las calles habaneras donde desfiló la clase obrera portando carteles alegóricos a la efeméride, y sonando pitos, matracas, tambores y otros instrumentos musicales.

Correspondió a los santiagueros ser los primeros en comenzar su patriótica marcha a las siete de la mañana, y media hora después en la Plaza de la Revolución José Martí, en la capital, y en el resto del país, comenzó el popular desfile de obreros, estudiantes, amas de casa, combatientes, campesinos, artistas y jóvenes, y pueblo en general.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, encabezó la celebración en la capital del país.

En varias provincias fueron los trabajadores de la salud quienes encabezaron las movilizaciones, en las que sus participantes llevaron banderas, afiches y pancartas, maquetas representativas de las producciones y servicios que brindan algunos centros, y pullóveres con los colores de la enseña patria.

Particularmente, en el desfile de la capital, detrás de ellos marcharon sucesivamente, representantes de la construcción, educación, ciencia y deportes, comunales, comunicaciones, ciencia, civiles de la defensa, turismo, transporte, administración pública y de los restantes sindicatos, acompañadas por vecinos de cada municipio de la capital.

Más de 50 mil jóvenes trabajadores, estudiantes y combatientes fueron los últimos en marchar, en lo que fue una histórica jornada, que como cada año deviene la mayor movilización popular de la nación.

Sus preparativos empezaron poco después de que el General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la sesión de clausura del XX Congreso de la CTC, en febrero pasado, llamó a este Primero de Mayo hacer temblar la tierra.

Exhortó entonces a realizar un desfile popular de condena a la ingerencia del gobierno norteamericano y de apoyo a la Revolución bolivariana, chavista y a su presidente constitucional Nicolás Maduro.
El pueblo tomó temprano la avenida Paseo para el desfile por el Primero de Mayo. Foto. Roberto Garaicoa Martinez/Cubadebate
El pueblo tomó temprano la avenida Paseo para el desfile por el Primero de Mayo. Foto. Roberto Garaicoa Martinez/Cubadebate
Comienza el desfile en La Habana. Foto: Néstor Madruga/Publicada en Facebook
Comienza el desfile en La Habana. Foto: Néstor Madruga/Publicada en Facebook
Desfilando en la Plaza de la Revolución. Foto: Néstor Madruga
Desfilando en la Plaza de la Revolución. Foto: Néstor Madruga/Publicada en Facebook
Desfilando en Matanzas. Foto: Periódico Girón./Publicada en Facebook
Desfilando en Matanzas. Foto: Periódico Girón./Publicada en Facebook
Desfilando en la Plaza de la Revolución. Foto: Néstor Madruga
Desfilando en la Plaza de la Revolución. Foto: Néstor Madruga
En Guantánamo se festejó este Primero de Mayo el cumplimiento del plan de azúcar, segunda provincia del país tras Ciego de Ávila. Foto; Haydée León Moya/Tomada de Facebook
En Guantánamo se festejó este Primero de Mayo el cumplimiento del plan de azúcar, segunda provincia del país tras Ciego de Ávila. Foto; Haydée León Moya/Tomada de Facebook
El equipo de béisbol de Holguín estuvo presente en el desfile en el territorio oriental. Foto: Luis Ernesto Ruiz Martínez/Publicada en Facebook
El equipo de béisbol de Holguín estuvo presente en el desfile en el territorio oriental. Foto: Luis Ernesto Ruiz Martínez/Publicada en Facebook
Desfilando en la Plaza de la Revolución. Foto: Néstor Madruga
Desfilando en la Plaza de la Revolución. Foto: Néstor Madruga





El más genuino mensaje al mundo de nuestra unidad
Discurso de Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, en las palabras centrales del desfile realizado este Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución José Martí
Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
1 de Mayo del 2014 
Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
Compañeras y Compañeros de la Presidencia.

Distinguidos Invitados.
Trabajadoras y Trabajadores
Queridos compatriotas.

Este Primero de Mayo son más que suficientes las razones y argumentos que nos asisten a los trabajadores, junto a nuestro pueblo, para movilizarnos y desfilar en todas las plazas del país en bloques compactos, fluidos y combativos representando sus sindicatos para celebrar con júbilo, compromiso y entusiasmo revolucionarios el día del proletariado mundial.

Esta actitud de la masa trabajadora es un legado que se remonta a la acción y el pensamiento del Capitán de la Clase Obrera cubana Lázaro Peña, cuyo ejemplo y sabiduría también nos acompañan al conmemorar este año el 40 aniversario de su desaparición física.
Del mismo modo rendimos merecido homenaje y reconocimiento a quienes más se destacan en el desempeño cotidiano de su labor.

La reciente realización del XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, efectuado en el marco de la celebración del 75 Aniversario de su fundación, trazó pautas para el desarrollo de su labor y enmarcó con suficiente precisión los objetivos que hoy se implementan para representar los intereses de los trabajadores y organizarlos en un escenario laboral cuyas relaciones y composición se modifican hoy en correspondencia con las transformaciones que tienen lugar en el país.

Las tareas económicas y sociales que enfrentamos son cada día más complejas y difíciles, para alcanzar su cumplimiento será definitorio y trascendente el respaldo mayoritario de una clase obrera como la nuestra, forjada en la lucha. Por ello, desatar y acrecentar la reserva de eficiencia, de productividad, de ahorro, la disciplina y el control, constituyen la única y más duradera garantía para preservar nuestras conquistas sociales y construir un socialismo próspero y sostenible.

La presencia masiva de los trabajadores junto a nuestro pueblo en las plazas y avenidas, es expresión de reafirmación de esa voluntad, constituye el más genuino mensaje al mundo de nuestra unidad y respaldo inquebrantables a la Revolución, a Fidel y Raúl y ratifica la plena convicción de continuar defiendo una patria libre y soberana, como la que hoy tenemos.

Cubanas y cubanos:
No es posible olvidarnos que vivimos en un mundo bajo un orden internacional injusto y excluyente donde continúan las amenazas a la paz y la injerencia externa, con una larga historia de intervenciones, invasiones militares y golpes de estado orquestados por un poder imperial que no renuncia a cambiar el curso de la historia, ahora también mediante el empleo de métodos más sofisticados y encubiertos para dividir y subvertir.

Por eso esta multitudinaria fiesta del Primero de Mayo es también una contundente expresión de nuestro respaldo y reconocimiento al proceso de integración regional que, como necesidad insoslayable para su supervivencia y desarrollo, se consolida entre los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Hacemos patente en este acto nuestro pleno respaldo a la Revolución Bolivariana – Chavista y a su Presidente Constitucional Nicolás Maduro, ante las acciones desestabilizadoras de la derecha reaccionaria.

Igualmente condenamos de manera enérgica al genocida bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra nuestro pueblo por el gobierno de los Estados Unidos, que en arrogante actitud desconoce el rechazo casi absoluto de la comunidad internacional hacia este cerco criminal.

Con la felicidad que nos alberga de tener a René y a Fernando en suelo patrio luego de cumplir con sus largas e injustas condenas, nos comprometemos también en este Día Internacional de los Trabajadores a intensificar las acciones de movilización y de reclamo por el regreso de Gerardo, Antonio y Ramón, nuestros héroes prisioneros en cárceles del imperio por combatir el terrorismo contra Cuba.

Agradecemos igualmente la presencia esta mañana con nosotros de centenares de amigos sindicalistas, de movimientos sociales de diversas latitudes y manifestamos el testimonio de nuestro mensaje de solidaridad y compromiso militante con los trabajadores que en el mundo son víctimas de las crisis económicas, y sufren la brutal represión por reclamar sus más elementales derechos.

Por todas estas razones, hagamos resonar el paso firme del pueblo cubano en las plazas y avenidas del país, enarbolando nuestras consignas revolucionarias, hasta hacer vibrar las más profundas raíces de la nación, en este gran desfile proletario y socialista que hará, sin duda alguna, temblar la tierra.

¡Adelante, marchemos unidos al combate!

¡Viva la Revolución!

¡Vivan Fidel y Raúl!

¡Vivan los trabajadores cubanos y de todo el mundo!




Cuba rinde tributo a Chávez este Primero de Mayo 
1 de mayo del 2014

La celebración del Día Internacional de los Trabajadores en La Habana y en toda la Isla es también un momento para honrar al mejor amigo de Cuba, el Comandante eterno Hugo Chávez, y de solidaridad con Venezuela y el Presidente Nicolás Maduro

El mejor amigo de Cuba, el Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Rafael Chávez Frías, vive y vivirá por siempre en el corazón de los cubanos.

Así, los trabajadores y el pueblo en general le rinde este Primero de Mayo un especial y emotivo homenaje en todas las plazas y avenidas del archipiélago.
Y donde esté Chávez, está Fidel. Dos hombres, dos comandantes, dos gigantes. 

De tal suerte, se les ve juntos en carteles, pancartas, pulloveres, gorras, fotografías. Los dos, unidos para siempre.

Le rinden tributo el obrero, el intelectual, el deportista, el médico, el joven universitario, la ama de casa, el jubilado, el niño… Como reza uno de los versos-letra de la canción del cubano Raúl Torres, «los amigos del amigo tienen el alma bordada», pero hoy lo llevan con su mejor sonrisa, con su canto llanero, con su amor por la vida.

Fidel y Chávez vuelven a encontrarse en La Habana, hoy, en la celebración del Primero de Mayo, para iluminar los caminos que recorren las revoluciones cubana y bolivariana, y sus pueblos, que luchan contra un enemigo común, el imperialismo yanqui.

En la tribuna los héroes Fernando González y René González, quienes junto a los familiares de los Cinco, se suman a todo nuestro pueblo por el reclamo de libertad para Gerardo, Antonio y Ramón, prisioneros en cárceles del Imperio.
El llamado a la eficiencia productiva, la disciplina y el orden se encuentran entre los mensajes que enarbolan en sus pancartas y diversas iniciativas los cubanos este Primero de Mayo, junto a la irrevocable decisión de preservar las conquistas del Socialismo.

Presentes en la Plaza los trabajadores de la educación, y junto a ellos los futuros maestros, representados por los estudiantes de las Escuelas Formadoras de Maestros y la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona.

En la continuación del desfile los trabajadores del turismo, con diversas iniciativas, junto al Campismo Popular, el Parque Lenin, el Barrio Chino y otras conocidas empresas dedicadas a la recreación de los cubanos, mientras las mascotas del equipo de pelota capitalino Los Industriales, hacen de las suyas desde una improvisada carroza azul.



René y Fernando están en la Plaza, pero la lucha continúa
Los Héroes de la República de Cuba, René González y Fernando González, dos de nuestros cinco luchadores antiterroristas, celebran con los trabajadores y el pueblo en general, este Primero de Mayo, en todas las plazas

Los Cinco también celebran este Primero de Mayo. Lo hacen con la presencia de René y Fernando, juntos, en la Patria, su Patria, y hoy, en la Plaza de la Revolución José Martí, de la capital.

Allí están René y Fernando, y sus familiares, y los de Tony, Ramón y Gerardo, quienes todavía continúan presos injustamente en cárceles norteamericanos.

Cuba celebra jubilosa la liberación de René y Fernando, luego de cumplir sus condenas, pero la batalla no ha terminado, continúa, y así será hasta que sus otros tres hermanos también estén en casa.

La exigencia de que sean puestos de inmediato en libertad, y la solidaridad del pueblo cubano y los amigos venidos de todas partes del mundo, fueron ratificadas este Primero de Mayo en los desfiles que protagonizaron los trabajadores de la Isla, en las diferentes plazas y vías principales del país.

En la capital de todos los cubanos, René y Fernando saludaron una y otra vez al pueblo que desfiló por la Plaza de la Revolución José Martí; lo hicieron, sobre todo, pensando en sus hermanos, en las batallas que todos tenemos que dar para que Tony, Gerardo y Ramón regresen a la Patria que los contempla orgullosos, por luchar contra el terrorismo.



María Gabriela, hija de Chávez, se reúne con Fidel Castro
Publicado el 4/28/14
“Fidel no olvida a sus amigos”, comenta María Gabriela Chávez, hija del presidente Hugo Chávez, tras un encuentro en La Habana con el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, que se prolongó por tres horas.

A continuación, el texto de  Chávez en la red social Instagram:
@gabychvz
EL REGRESO DEL AMIGO “Todos los amigos del amigo tienen el alma bordada con las frases que nos dijo con campechana sonrisa”. En mi regreso a La Isla del Gigante, tuve el honor de compartir durante tres horas con mi querido Fidel, comandante de todos los tiempos. Juntos revivimos la experiencias y momentos que con mi amado padre compartimos. FIDEL 

NO OLVIDA A SUS AMIGOS, lo que me llena de orgullo, sentimientos hermosos y sobre todo un inmenso compromiso. Me regalo esta foto que hoy quiero compartir con ustedes “TODO 

TIENE TU NOMBRE, PADRE” (M-as adelante compartiré otras fotos de este mágico encuentro).
CUBADEBATE



Homenajes y recordaciones entre mafiosos
por Percy Francisco Alvarado Godoy
El presidente de la Brigada 2506, Félix Rodríguez (c), habla durante la conmemoración en Miami, Florida (EEUU), del 50 aniversario de la aplastante derrota sufrida por la misma

La vapuleada Brigada 2506, derrotada en menos de 72 horas por el pueblo cubano en las arenas de Playa Girón, tiene un nuevo presidente elegido, sustituyendo a Máximo L. Cruz González, en el cargo. Nada menos que el ex agente CIA y connotado terrorista Félix Rodríguez Mendigutía –implicado en el asesinato del Che-, así como en decenas de acciones criminales contra Cuba.

Usando hipócritamente e el lema de “paz, justicia y libertad”, el connotado criminal fue juramentado por la fiscal Katherine Fernández Rundle, quien tiene una dudosa mancha en su expediente, al habérsele involucrado en un escándalo electoral de grandes proporciones, relacionado con falsificación de boletas ausentes. Uno de sus cabilderos políticos de Hialeah estaba relacionado con dicho escándalo. Otro de sus cuestionados juicios se relaciona con sus estrechos vínculos con personajes y organizaciones de ultraderecha de la mafia cubano americana.

No pudieron faltar en el nombramiento del nuevo liderzuelo una muestra de la fauna política floridana, entre los que se encontraban los alcaldes de Miami y Hialeah, Tomás Regalado y Carlos Hernández, respectivamente, así como la jueza Ivón Cuesta.

Fue esa misma Brigada de criminales la que emitió una exhortación a la ciudadanía de Miami, el 27 marzo de 2013, a darle la bienvenida en Miami a la bloguera mercenaria Yoani Sánchez como una “luchadora por la democracia y los derechos humanos” en la isla. Con este gesto se confirmó la alianza ideológica de los mercenarios viajeros y la ultraderecha anticubana radicada en EE UU.
Casi al mismo tiempo, en el Coral Gables Country Club, fue celebrado el pasado 27, un homenaje a otro ultraderechista redomado: Lincoln Díaz Balart, quien recibió el premio “Dr. Ramiro Collazo”, de manos de los integrantes del Miami Cuban Lions Club, constituido por la por y nata de la extrema derecha de Miami.

Emocionado visiblemente, sabiéndose de por sí merecedor de este estímulo de quienes amamantan sus sueños presidencialistas en una imaginaria Cuba pos Castro, Lincoln, declaró: “Me siento orgulloso y agradecido por este premio, más aún, ya que me fue otorgado por mi labor por el exilio y la lucha que siempre he mantenido contra la dictadura que gobierna a Cuba por más de 50 años”.

Un día antes, en el local de la Junta Patriótica Cubana, se celebró un homenaje a otro destacado terrorista, Orlando Bosch Ávila, en el tercer aniversario de su fallecimiento.

Presentes en la “emotiva ceremonia” se encontraban malandrines y criminales como Héctor Fabián, viejo compañero de correrías del terrorista desde 1965.

Todo el Salón de Actos de la Junta Patriótica Cubana, ubicada en el 4600 NW 7 St., en Miami, no pudo evitar recordar que hace dos años, precisamente cuando se cumplía el primer año de su deceso, sus socios atentaron contra la agencia Airline Brokers, sin que hasta el momento hayan sido inculpados por el FBI. Para nadie es un secreto que los comisores del delito fueron Ángel D´Fana y el propio Héctor Fabián.

Digo homenaje brindado a quien cometió más de 72 atentados con bomba en territorio norteamericano.

Fue precisamente el otro homenajeado, Lincoln Díaz Balart, quien junto a Ileana Ros Lethinen, desarrollaron un siniestro y descarado lobby para lograr que Orlando Bosch fuera indultado en 1991.

Prácticamente libre, se dedicó desde ese momento a continuar sus planes terroristas contra Cuba.

Nunca le faltó la ayuda sistemática de la FNCA y del Consejo para la Libertad de Cuba, a través de su amigo Roberto Martín Pérez, otro connotado terrorista de igual calaña. También recibió, hasta el día de su muerte, la ayuda “generosa” de Alberto Hernández, uno de los líderes de la FNCA y, luego, del CLC.

Así es Miami, amigos míos, lugar en donde ser criminales es una honra y la deshonra es amar la paz y a la cubanía.




Cuando los gusanos se enfrentan con un gigante

¿Qué es lo que tiene Fidel?
por Carlos Aznárez

(Director de Resumen Latinoamericano)
Lo intentaron asesinar en 638 oportunidades. Utilizaron todos los métodos posibles, desde lapiceras explosivas hasta morteros que iban a ser disparados en la propia Plaza de la Revolución, durante la conmemoración de un 26 de julio, en La Habana. Pero Fidel, como los gatos, siguió viviendo.


Trataron, la CIA y sus prolíficos empleados, de destruir de mil maneras la imagen, el prestigio, el respeto, la moral, y sobre todo, la ética revolucionaria de quien en muy pocos años derrocó a una de las dictadura más sanguinarias y mejor pertrechadas del continente. Pero tampoco pudieron, ya que Fidel siempre emergía intocable y más rebelde que nunca, de cada una de esas campañas.

Desesperados, apelaron a personajes siniestros como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, quienes en su obsesión criminal no sólo gestaron decenas de atentados contra el jefe revolucionario cubano, sino que trataron de hacer todo el mal posible a la población cubana. Así, se enorgullecieron de haber volado el avión de Cubana frente a las costas de Barbados, donde murieron 73 personas. Sin embargo, a pesar de la atrocidad de sus actos, no pudieron cambiar el rumbo de la Revolución, que una y otra vez emergió triunfante.

Secuestraron al niño Elián González, y también a los 5 héroes cubanos, pero no doblegaron ni a Fidel ni a su pueblo. Al contrario, Elián volvió y hoy es un joven fidelista. 

Y qué decir de René y Fernando, comandantes de la solidaridad con sus otros tres hermanos en prisión.

Actualmente, cuando Cuba no sólo es admirada y defendida por los pueblos del mundo, sino que ha recuperado cada uno de los sitios del continente de donde sus enemigos intentaron  hacerla desaparecer, los enemigos del proceso revolucionario no cejan en sus malas intenciones.

Lo nuevo desde el punto de vista del odio anticubano, puede ser visibilizado en las redes sociales. Desde innumerables foros se ocupan de tergiversar las conquistas revolucionarias, desvalorizando 55 años de construcción permanente de una sociedad totalmente distinta a aquellas que están instaladas en el capitalismo consumista, anulador de los emprendimientos colectivos y desestructurador de la conciencia humanista. 
Pero también desde las redes, ahora que el Comandante ya no gobierna pero cada tanto regala al mundo sus reflexiones atinadas y de alto contenido estratégico, los anhelos expresados por el Pentágono se siguen traduciendo en más amenazas de muerte. Poe eso, es probable que a nadie le haya sorprendido que recientemente, cuando el mundo se conmovía por la partida de ese gran camarada de Fidel y la cultura con mayúsculas, que es Gabriel García Márquez, otra vez las redes estallaran con el repetido sonsonete: “Murió Fidel”, “La Habana está militarizada”, “de un momento a otro se dará la noticia”. Los autores de la campaña, tres gusanos de poca monta, Yusnaby Pérez, Orlando Luis Pardo Lazo y Anyer Antonio Blanco, se dedicaron a inundar el mundo de los twitters vendiendo la falsa versión, logrando ubicar la “noticia” en lo más alto de la cima virtual. Pero la realidad, no es muy afin a las computadoras y Fidel, otra vez, se salió con la suya. 

Desde el corazón de un pueblo que lo ama y lo admira volvió a demostrarles que no pueden con él ni con la Revolución tan empeñosamente gestada en todos estos años.

Lo volverán a intentar una y mil veces. Sin dudas que lo harán. Pero aún en la peor de las circunstancias, no saben que Fidel seguirá viviendo, y ellos, con sus anuncios necrológicos son los verdaderos cadáveres de esta historia. Sencillamente porque abrazan un sistema que como dijera Hugo Chávez, “huele a azufre”.
Envío:DiariosdeUrgencia




LA GUERRA CULTURAL CONTRA EL SOCIALISMO EN CUBA
por Enrique Ubieta Gómez

Yo he recorrido el país y he conversado con muchos estudiantes sobre estos temas y aprecio este espacio, no solo porque lo convoca la AHS, sino porque ofrece la posibilidad de que asista un público heterogéneo que es desconocido por mí, que podría ser de cualquier sector de la sociedad.

Siempre que se me ha pedido hablar de la subversión, rectifico el concepto en función de lo que obviamente trabajo, que es la lucha de ideas o la lucha en el entorno ideológico, que yo suelo enmarcar, sobre todo, en un ámbito cultural. Me parece más preciso hablar de la guerra cultural que se establece en torno a la construcción de una sociedad alternativa, y de la ofensiva general que se ha producido en los últimos años con el objetivo de aprovechar el fin biológico de la generación histórica que hizo la Revolución y el advenimiento al poder de las nuevas generaciones.
Hablo de guerra cultural –quiero enfatizar eso– porque entiendo que ese concepto incluye lo ideológico y lo político y algunas cosas más que me parecen esenciales. No se trata de la simple lucha por el poder: no es una guerra entre personas que están a favor o en contra de un gobierno. Se trata de una guerra entre personas que están a favor o en contra de un sistema, que implica también una percepción cultural del mundo, una manera de entender el concepto de felicidad, tanto en la vida personal como colectiva. Entonces, lo que nos quieren cambiar es la mente. Quieren que la sociedad cubana cambie su manera de pensar, sus ideales, sus expectativas; quieren construir un proceso de cambios paulatinos en la mente de los cubanos que nos conduzca, sin necesidad de que se produzca la caída del gobierno, al capitalismo.

Hablo de que existen dos maneras de entender las relaciones entre las personas y los objetos, que se expresan en lo que llamamos, de una parte, la cultura del ser y de la otra, la cultura del tener. Entiendo por cultura del tener una forma de vida que se rige por las leyes del consumismo –no las del consumo–, que nos convierte en esclavos de las cosas, porque son las cosas las que establecen el valor de las personas, lo que valen, lo que significan, el nivel del éxito alcanzado en la sociedad. 

A la cultura del tener no le importa el origen del dinero. Usted puede tener mucho porque ganó la lotería, porque lo heredó o porque lo robó y no lo han cogido preso, o porque siendo actor hizo una película mala pero taquillera: si tiene mucho es una persona importante. Es decir, el ser pasa a segundo plano frente al tener. Y el tener conlleva a su vez la exhibición de lo que se tiene. Usted no es nadie si tiene y no lo exhibe, si la gente no puede apreciar que usted tiene, que es lo que marca su valor en la sociedad. Cuando en Cuba hablamos de especulación, un término que nada tiene que ver con el término exhibicionismo (pero que popularmente se usa como sinónimo), nos referimos al predominio de la cultura del tener en algunas personas. Hay un príncipe árabe que la revista Forbes ubica entre los diez hombres más ricos del mundo y que enchapó su avión personal en oro –supongo que hizo los cálculos correctos para que no se caiga–; ¿qué diferencia hay entre ese personaje que no está loco, que no es un obsesivo, sino simplemente un personaje del sistema, que necesita demostrarle al mundo cuánto tiene, porque eso establece cuánto vale, y ese otro que está sentado en mi cuadra en el barrio de Colón de Centro Habana, y que lleva tres cadenas de oro al cuello? La diferencia obviamente es de cantidad de dinero, pero no hay ninguna diferencia en las intenciones, porque estamos hablando del mismo acto dentro del sistema de valores de la cultura del tener. Es decir, yo valgo porque tengo tres cadenas de oro o yo valgo porque tengo el avión enchapado en oro.

Por supuesto, el socialismo no significa que la gente no tenga. Eso sería un absurdo, no puede sostenerse una sociedad que no tenga un consumo razonable que lleve a un mejor nivel de vida, que signifique de algún modo un progreso personal. Todo eso es correcto y el socialismo no lo puede negar bajo ningún concepto. Pero sí de que nos propongamos cumplir –y sabemos que no se cumple en la sociedad cubana actual–, la máxima de que a cada cual se le exija según su capacidad y se le dé según su trabajo. En este caso, se ubica en primer lugar lo que cada quien es (lo que entrega a la sociedad) y por tanto, lo que merece recibir a cambio de su trabajo.

En la sociedad cubana de hoy tenemos la pirámide invertida. Precisamente, los Lineamientos se proponen resituar la pirámide en su lugar y que las personas puedan ganar por lo que aportan y que esa ganancia esté sustentada en lo que la gentes es concretamente. Esto que parece muy general, quizás parezca muy teórico, yo creo que es la base de lo que podemos entender por una confrontación entre la cultura del capitalismo y la cultura del socialismo, como alternativas opuestas de vida. Insisto en ello, porque hay personas que de alguna manera desechan esa contradicción, y al final terminan entrampados en ella.

Lo que somos hoy en Cuba, lo que tratamos de construir hoy en Cuba, parte de una tradición nacional, de un pensamiento nacional, pero también de un concepto de vida alternativo al capitalista. Cuando se nos dice: ustedes tienen que acabar de ser “normales”, llevan 50 años de Revolución, sean normales, yo siempre pregunto: ¿qué nos piden?; cuando dicen que seamos normales ¿qué quieren decir con eso? Lo normal en el mundo es el consumismo, lo normal en el mundo son las leyes bravas del mercado y yo no quiero ser normal. Yo no quisiera que este país retrocediera. Creo que la gran victoria de Cuba es no ser normal en un mundo donde la injusticia social y la indiferencia ante ella son normales. Entonces, Cuba marcha por un camino diferente, por un camino alternativo que intenta conservar en un mundo extraordinariamente hostil, porque es un mundo diseñado por la clase hegemónica capitalista.

Cuando me preguntan ¿qué es lo que predomina hoy en Cuba, la cultura del capitalismo o la del socialismo?, yo tengo que empezar por decir que la cultura del capitalismo es la cultura predominante en el mundo, es la cultura que se sustenta sobre la base material del capitalismo. La socialista es un proyecto en construcción y eso implica obviamente que nosotros seamos consumidores de la cultura capitalista y que además la reproduzcamos. Nosotros caemos en la trampa de reproducir los valores del capitalismo, con programas de televisión que hacemos nosotros, y también en el cine o en la literatura. Porque el socialismo no es un lugar de llegada. El socialismo es un camino en el que tratamos de optar por la negación y la superación del capitalismo. Es una contradicción entre dos sistemas que no disminuye, que se intensifica durante el largo camino de superación.

Pongo un ejemplo muy actual: el tema de la corrupción, algo que los enemigos nos señalan continuamente y que nosotros mismos señalamos en Cuba, porque es totalmente contradictorio con el sistema. La corrupción nos duele, nos sorprende y nos hace creer que es un grave problema “nuestro” y lo es, porque es un cáncer para el socialismo; la corrupción no se nota en el capitalismo porque es inherente a él; no destruye al capitalismo, a nosotros sí. La corrupción no es el resultado del socialismo; es la evidencia de que el capitalismo todavía se reproduce en nuestra sociedad. El socialismo presupone una ética social e individual superior, e implica un nivel muy superior de exigencia individual.

Otro ámbito cultural que me parece esencial es el de la memoria histórica. Vivimos en un país donde la inmensa mayoría de la población nació después de la Revolución. Significa que estamos construyendo una sociedad alternativa a una sociedad que no vivimos, de la cual no tenemos vivencias personales. Y los jóvenes que mañana asumirán las posiciones fundamentales del país, tendrán que conducir la revolución sin ni siquiera contar a su lado con la última generación que vivió el capitalismo, en medio de una guerra cultural de altísima intensidad. Porque no existe ningún proyecto de futuro que no se sustente en una tradición, que no tenga la vista puesta en un pasado, o mejor dicho, en una interpretación del pasado.

Respeto mucho los instrumentos científicos de los estudios históricos, creo que son importantísimos, pero al mismo tiempo, no dejo de recordar que toda interpretación –y la historia no es más que una continua reinterpretación del pasado–, conduce a un futuro específico, que cada nueva época reinterpreta el pasado en función de un proyecto de futuro. En Miami, ustedes sabrán, hay un monumento a los héroes de Playa Girón, es decir, a los mercenarios que desembarcaron por Bahía de Cochinos como dicen ellos, aquí hay uno para los milicianos que defendieron el país de esa invasión. Aquellos son los héroes de aquel proyecto, estos son los héroes de este proyecto. Lo que quiero decir es que no existe un proyecto de sociedad en la que todos, aquellos mercenarios y estos milicianos, sean al mismo tiempo héroes: cada sociedad tiene los suyos. Estos están en función del proyecto de futuro.

Siempre recuerdo esta anécdota: en una ocasión estaba ayudando a mi tío a conseguir un cambio de vivienda y me tropecé con una señora que se imaginaba viviendo el capitalismo en Cuba y le ofrecía a mi tío un apartamento “con garaje”, pero yo, que conocía el apartamento que ella ofertaba, le aclaraba que no lo tenía, porque aquel garaje había sido declarado monumento nacional, ya que en él se habían escondido José Antonio Echeverría y los asaltantes al Palacio Presidencial y a Radio Reloj en 1957. Aquella señora se echó para atrás con una sonrisa en los labios y me respondió: pero señor, José Antonio Echeverría solo es importante para este gobierno, en un futuro nadie se va a acordar de él. Y a mí me resultó la afirmación tan ofensiva que empecé a discutir, pero también comprendí que ella sabía lo que estaba diciendo. Porque los héroes de una Cuba capitalista no serán ni Julio Antonio Mella, ni Villena, ni José Antonio Echeverría, ni Jesús Menéndez, Frank País, Ernesto Che Guevara. O sea, que el panteón de héroes sería otro. Por eso cuando nos piden a los revolucionarios –que somos obsesivos con la verdad porque la necesitamos y toda revolución comienza alfabetizando a su población, empieza exigiéndole a su población que estudie–, que rescatemos y situemos a todos los personajes de la historia en el mismo lugar, están siendo hipócritas.

Es cierto que en ocasiones hemos explicado los hechos históricos de forma maniquea, y que la victoria de nuestros héroes es grandiosa precisamente porque nuestros villanos no eran estúpidos o cobardes como a veces parece en la descripción de los hechos. Pero no existen panteones ecuménicos. Cuando uno llega hoy a los países de Europa del Este y observa que todos los héroes del socialismo, los propios y los ajenos, fueron arrancados de sus pedestales, comprende cuán hipócritas eran sus reclamos. ¿Cuáles serían los héroes de esa Cuba capitalista anhelada por ellos? Héroes de pacotilla. Ya se reescribe la historia: Batista “el benefactor”; Che Guevara, “el asesino”.

Pero hay otra manera de reconstruir la historia, y es por la vía emocional: nos quieren vender una imagen falsa de los años 50 como si aquella hubiese sido una época de fiesta, de diversión; nos venden una Habana llena de luces de neón, de bares y cabarets, de alegría, y después, por supuesto, sobrevino lo peor; como decía en su canción Carlos Puebla (interpretándolo en un sentido literal): “llegó el Comandante y mandó a parar, se acabó la diversión”. Nos quieren hacer creer que los años 60 fueron años de tristeza, de oscuridad. Es una contraposición que no funciona racionalmente sino a nivel emocional, se apoya en elementos extra políticos, porque en el mundo entero hay cierta moda, cierta tendencia a recuperar la arquitectura, las imágenes de los años 50, porque fueron años en los que el capitalismo norteamericano tuvo cierta estabilidad económica. Aquella década se convirtió en un mito que se retoma hoy, en medio de violentas crisis económicas. Pero a Cuba llega viciada por la confrontación entre sistemas, por la clara división de épocas que marca el año 1959. Y se nos siembra la idea de que tenemos que recuperar los ídolos de antes del 59, cada pedacito de La Habana tal como era antes del 59, como si aquella fuese nuestra verdadera tradición y quiero advertir que Cuba ha vivido ya más años en Revolución, que los que vivió durante la neocolonia. Algunos pretenden sustituir los nombres de las calles o de las tiendas –los que ya el pueblo identifica con los nombres actuales, no me refiero a los nombres que nunca fueron aceptados– por el que tuvo en la primera mitad del siglo XX.

Quiero que se entienda que hoy necesitamos del debate, de la discusión, como nunca antes. Quiero insistir también en esto. Porque esta guerra cultural solo es posible ganarla desde el debate. Solo es posible ganarla desde la construcción de miradas críticas. De la capacidad que tenga la gente –sobre todo los jóvenes– de discernir lo que es bueno y lo que es malo. Hay una gran exposición en estos momentos de materiales, hay un trasiego de información que no tiene nada que ver con lo que el estado produce y distribuye. Las nuevas tecnologías introducen esa posibilidad. Hay videos clip, por ejemplo, como el de Yakarta y el Chacal, “Ellas son locas”, excelentes para dar clases de esto que estamos planteando. En ese video los cantantes traen en las manos fajos de billetes y lo lanzan al aire, se rodean de bellas mujeres desnudas, disfrutan del poder que otorga el dinero. Ese video no se exhibió en la televisión, pero corrió por todo el país y muchos jóvenes lo vieron. No se puede prohibir, pero hay que establecer jerarquías. La televisión es un lugar que tiene que establecer jerarquías y responsabilidades en lo que se ofrece a la gente. Usted puede pintar cualquier barbaridad en su casa y nadie se lo prohíbe, pero no puede pedir una galería.

Tenemos que educar la capacidad crítica en los jóvenes. Una capacidad crítica que permita que lo vean todo –y yo creo que los jóvenes deben verlo todo y saber discernir– y eso tiene que interiorizarse en los comités de base, en las brigadas de la FEU y en los colectivos de profesores. Yo creo que un maestro de secundaria tiene que ver las series juveniles que pasan en TV antes de la comida. Series norteamericanas de televisión con muy buena factura, que reproducen los valores de la cultura del tener, y debe conversar con los muchachos después sobre esas series, no para impugnarlas, sino para aportarles otra mirada, otros argumentos que amplíen la capacidad de recepción de sus alumnos. Los maestros pueden hacer mucho en ese sentido.

Intervención durante el debate*

Me encanta este tipo de debate. Permite repensar muchas cosas, ajustarlas y afirmarlas. Es un debate que siempre resulta útil para todos. No estoy del todo de acuerdo con la frase de que no hemos cambiado nada (sobre la prensa), yo creo que hay un proceso de evolución. El mundo de la llamada libre información, de las grandes transnacionales, es el que construye los esquemas de pensamiento, el que construye las miradas. No está interesado en la verdad, está interesado en esa construcción que se sustenta en lo verosímil, trabaja con lo verosímil y construye estados generales de opinión.

El socialismo en el mundo surgió en países atrasados, en condiciones de guerra total. Y durante mucho tiempo la idea que prevaleció en esos países que estaban tratando de crear una cultura alternativa era establecer una especie de coraza que los protegiera de la desinformación de la llamada prensa libre. Eso lo heredamos nosotros también. En el punto en que estamos lo peor que nos puede pasar es que pensemos que andamos con una coraza, cuando en realidad no tenemos ninguna coraza.

Hoy las nuevas tecnologías hacen que todo ese sistema de construcción de mentalidades antisocialistas, que introduce los valores del capitalismo, esté en la calle, reproduciéndose y dialogando con la gente. Tenemos que enfrentar ese hecho desde la cultura, desde el debate crítico. Lo único que nos puede salvar es la conformación de un pensamiento crítico que sea capaz de discernir, que no es la simple suma de conocimientos, pues hay personas que conocen mucho y son contaminadas con facilidad, con cualquier estupidez. Esa capacidad crítica no surge de un conocimiento especial, sino de un entrenamiento especial que emana del debate. Ese debate tiene que estar en los comités de base, en los grupos de la FEU, etcétera.

¿Qué es una crítica? Yo insisto en eso, porque hay una tendencia a desideologizar. Yo creo que hay que distinguir entre la crítica revolucionaria y la crítica contrarrevolucionaria. Me niego a homogeneizar, a quitar apellidos al hablar de la crítica. Si hay algo que es cierto seguirá siéndolo tanto si lo dice un revolucionario como si lo dice un contrarrevolucionario. Pero una crítica no es un enunciado. Un contrarrevolucionario y yo podemos coincidir diciendo que en Cuba hay corrupción y prostitución y los dos estamos partiendo de un hecho concreto, pero una crítica es más que un enunciado. Y la verdad se construye con dos cosas fundamentales: su historia –es decir, toda verdad tiene una historia que marca su lógica interna– y su solución, su proyecto implícito de solución. En este punto específicamente es donde nos bifurcamos.

Es decir, si Yoani Sánchez dice que en Cuba hay corrupción o cita un caso concreto de corrupción y después dice que la corrupción es inherente al socialismo y que hay que transitar hacia el capitalismo para salvar al país de la corrupción, está diciendo una mentira colosal. Porque la corrupción es inherente al capitalismo. Y si me dice que hay prostitución y después me dice que la prostitución es el resultado del socialismo, de la construcción de esta sociedad alternativa… no, si hay capitalismo la prostitución se institucionaliza. Se transforma en una mafia, totalmente respaldada por el sistema. Ahí es donde la crítica adquiere un contenido revolucionario o un contenido contrarrevolucionario. Yo creo que la verdad siempre es revolucionaria y solo la crítica revolucionaria es verdadera, la crítica contrarrevolucionaria termina siendo una mentira, que manipula el concepto de verdad.

¿Cómo conformar la conciencia crítica? Yo a veces trato de separarme de las estadísticas que se manejan con ínfulas cientificistas en el país. Desconfío de las estadísticas. Creo que existen verdades, mentiras y estadísticas. Me gusta repetir la famosa frase de Martí cuando hablaba en Tampa del espíritu de la Revolución existente en Cuba, y alguien que acababa de llegar del país dice que no se respiraba ese espíritu en la atmósfera de la Isla. Y Martí responde: pero yo no estoy hablando de la atmósfera, yo hablo del subsuelo. O sea, yo no quiero descripciones de atmósferas, yo creo que toda realidad es lo que se ve y lo que potencialmente puede ser, desde nuestras convicciones y cosmovisiones.

Cuando hablo de estos temas, no lo hago situándome frente a las instituciones, yo quisiera que la televisión cubana fuera mejor –aunque es mejor que la común que existe en el mundo– y trato de hacer algo aunque es poco lo que puedo hacer pues no trabajo en la televisión, pero sí puedo ir de universidad en universidad discutiendo mis ideas y puedo actuar socialmente. Yo hago una diferenciación entre la acción de las instituciones –a las que sin dudas hay que presionar– de la responsabilidad individual que cada uno de nosotros tiene. Estoy plenamente consciente de la necesidad de construir un consumidor, un lector culto. El principal daño que nos hizo el período especial y los planes enemigos es que los revolucionarios de ese momento no supimos construirnos generacionalmente. Pero eso no me va a detener a mí, para nada.

Pienso que el lenguaje de la violencia es un lenguaje contrarrevolucionario. La violencia es contrarrevolucionaria. El enemigo quiere hacernos creer que la violencia es el resultado de la acción revolucionaria. Es decir, ellos hablan de la izquierda revolucionaria “violenta” y de la izquierda “democrática”, que supuestamente es una izquierda pacífica, conciliadora. En verdad, la izquierda revolucionaria, a la que yo me adscribo plenamente, es violenta en tanto la derecha trata de justificar la violencia que implica la injusticia y hace inoperante otra forma de lucha que no sea violenta. Pero yo no apoyo la violencia, esa no es mi perspectiva de vida. La violencia me obliga a acciones que no son las que me motivan en la vida. La violencia revolucionaria es una respuesta a la violencia contrarrevolucionaria.

Hay una especie de recuperación de la idea de la reconciliación, yo estoy de acuerdo siempre que sea en el socialismo. Lo que pasa es que a veces la reconciliación se entiende como capitulación. A veces sucede que un artista cubano va a Miami en son de paz, de buena voluntad, y va a la televisión, y se esfuerza tanto en ser pacífico, apolítico, que termina siendo apabullado, porque no es una televisión hecha para ningún tipo de paz. Está hecha para la guerra cultural, de valores, que es la verdadera guerra entre el socialismo y el capitalismo. Por eso es bueno recordar también que estamos en guerra.

Cuando un revolucionario dice que no es un político, está entendiendo mal el concepto: el revolucionario no hace política si ocupa o aspira a ocupar cargos, la hace si apuesta su vida a la transformación del mundo a favor de la verdad, la belleza y la justicia. Eso es ser un político revolucionario, aunque nunca se ocupe una responsabilidad estatal o partidista.

*Transcripción de la intervención realizada en el espacio de debate convocado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) “Dialogar, dialogar”.
Fuente: La Isla Desconocida





Silvia Baraldini en Casa de las AméricasVeinte años presa por defender a Assata Shakur
La Ventana
Silvia Baraldini, militante por los derechos de los afroamericanos y latinos en EE.UU., dirige actualmente en Italia el Comité de Solidaridad con los cinco antiterroristas cubanos
Este martes, la Casa de las Américas recibió a Silvia Baraldini, militante por los derechos de los afroamericanos y los latinos, quien estuvo prisionera 20 años en cárceles de los Estados Unidos y actualmente dirige en Italia el Comité de Solidaridad con los cinco antiterroristas cubanos condenados en ese país. En el encuentro estuvieron también René González y Fernando González: de ese grupo, los únicos que han sido liberados. 

Es la primera vez que Silvia Baraldini visita la Casa de las Américas, pero el contexto de esta visita no le es ajeno: en la prisión leyó Caliban, ensayo de Roberto Fernández Retamar, poeta y presidente de la institución. 

Sabe de Cuba desde los 60, cuando en Estados Unidos se desataba un fuerte movimiento rebelde contra la discriminación racial y a favor de las independencias en Puerto Rico y los países africanos: “en ese tiempo, claro, ustedes lo eran más”, nos dice. Sabe que es Cuba el único país en que podría vivir libremente Assata Shakur, esa mujer líder del movimiento de los afroamericanos en cuya liberación se implicó Silvia  aun sin conocerla, y por cuya defensa, finalmente, fue a prisión. 

Quiso venir en 1970 a apoyar a los cubanos en “la zafra de los diez millones”. Pero ni Cuba dejaba colaborar a quienes no eran ciudadanos norteamericanos ni Estados Unidos dejaba regresar al país a quienes habían colaborado en la Isla, narra. Resultado: no vino; una decisión de la que se arrepentiría muy pronto. 

A partir de preguntas de la periodista italiana Alessandra Riccio, Silvia Baraldini quiso iniciar la charla en la Casa haciendo una lectura muy personal del contexto de su encarcelación: 1982 en los Estados Unidos, año en que Assata logra escapar de la prisión federal norteamericana; para Silvia, instante de reactivación de tres décadas de intenso trabajo con los movimientos sociales y políticos afroamericanos, puertorriqueños y africanos. 

“Era un momento en que lo que realmente intentábamos no eran las libertades individuales o colectivas ni las reivindicaciones de distintos grupos sociales dentro del país: era un momento en que grupos de distintas  ideologías, desde socialistas hasta nacionalistas, nos unimos para cambiar radicalmente la organización del poder en los Estados Unidos”, aclaró. 

Ante ese escenario que describe Silvia, se conoce que el gobierno norteamericano desató un programa de desacreditación y liquidación de los movimientos, y que los más “peligrosos”, a sus ojos, eran aquellos que se proponían la independencia de Puerto Rico y la conquista de los derechos civiles de los afroamericanos. En ese contexto, en el seno de los movimientos nacerían organizaciones clandestinas que se enfrentaron al programa gubernamental de represión; en ellos militó activamente Silvia, una joven de origen italiano que se había criado y formado en universidades públicas norteamericanas: esos espacios donde, en los 70 y 80, “se gestaban las desobediencias”. 

La condena fue de 43 años, aunque gracias a la presión de su país de origen y de los movimientos por los derechos civiles, terminaría cumpliendo 20 y extraditada a Italia; el cargo, “conspiración”. 

“Es el mismo cargo que se le impuso a los cinco antiterroristas cubanos. Ante una condena como esa, no importa si no hay pruebas convincentes de la culpabilidad del acusado: sencillamente, vas a la cárcel sin discusión”, explica. 
Pero Silvia Baraldini sí era "culpable". 

Cuando la detuvieron en Nueva York iba camino a la sede de Naciones Unidas, donde iba a tener lugar un encuentro en torno a los procesos de liberación en el sur de África. Había estado tres veces en aquel continente. Había estado involucrada en la excarcelación de Assata Shakur, una mujer por cuya captura el FBI paga, hoy, una recompensa de dos millones de dólares: “Yo no conocía a Assata; pero su libertad no era una causa personal, era una causa política”, defiende. En ese país, un curriculum como el suyo tiene un precio muy alto. 

El relato de Silvia en la Casa de las Américas motivó que René González y Fernando González compartieran también sus vivencias como prisioneros políticos en Estados Unidos. Como Silvia Baraldini, Fernando siente que el sostén de quienes están en la cárcel bajo acusaciones de ese tipo es el apoyo de quienes están fuera, pero también, de quienes están dentro. 

A medida que la italiana avanzaba en su testimonio en torno a aquellas mujeres a quienes conoció en la cárcel —fundamentalmente, latinas—, los dos exprisioneros iban reconociendo nombres: Oscar López Rivera, Carlos Alberto Torres… puertorriqueños que se reencontraron con su conciencia nacional sirviendo de carnes de cañón en Viet Nam; “interlocutores valiosos” para ellos en las cárceles norteamericanas y de cuyas formaciones políticas y coherencias se sienten, ambos, deudores. De esa larga lista de militantes de las izquierdas, René recordó también a Mumia Abu-Jamal, periodista y activista político afronorteamericano sentenciado a muerte en 1982 y, hasta hoy, a cadena perpetua. 
fuente: REbelión
Envío:DiariosdeUrgencia

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