3 jul 2014
Los rebeldes sirios del Frente Al Nusra han cedido al grupo Estado Islámico, anteriormente conocido como EIIL, el control de la mayor parte de la provincia Siria de Deir ez-Zor, en la que se encuentran los mayores campos petrolíferos de este país.
El grupo Estado Islámico (EI) ha publicado un video en el que sus milicias aparecen frente a la entrada del mayor campo petrolero sirio Al Omar, en la frontera con Irak. Anteriormente, el campo Al Omar permaneció bajo el control de los rebeldes sirios del Frente al Nusra, informa el portal web 'Business Insider'.
Según la ONG Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, el Frente al Nusra ha abandonado las localidades de Mayadin y Shuhail, dejando de esta manera la mayor parte de la provincia de Deir ez-Zor en manos del grupo Estado Islámico, informa el diario 'Gulf News'. Precisamente, en esta provincia se encuentran localizados los mayores campos petroleros del país, que ahora controla el EI, confirma la ONG. Solamente la capital de la provincia es controlada por el Gobierno del presidente Bashar Al Assad.
La ONG informa que mientras el Frente Al Nusra se retiró, las tribus locales se han aliado con EI. Anteriormente, una rama del Frente Al Nusra, que se considera vinculada con Al Qaeda, también se unió con el EI, mientras el resto de sus miembros están luchando contra la expansión de este movimiento, informa la agencia Ria Novosti. Según la ONG, el EI ahora controla en Siria un territorio cinco veces más grande que su vecino Líbano.
Este miércoles los líderes del Frente amenazaron con rendir las armas dentro de una semana si no reciben ayuda en su lucha contra el EI. fuente: Al Manar (Líbano)
fuente: RT
IRAQ-SIRIA
Viaje a Raqqa, la capital del “califato mundial” del EIIS

Fue un joven sirio originario de Raqqa el que narró al periódico libanés Al Akhbar su reciente viaje a una ciudad convertida en la capital del grupo Estado Islámico – EI (antiguo EIIS).
Últimamente, esta milicia ha realizado un desfile militar en el curso del cual ha mostrado las armas a su disposición, incluyendo algunas obtenidas en Iraq como tanques e incluso un misil Scud. Fotos de este desfile han sido colocadas en Internet.
Todo esto muestra que esta ciudad está destinada a convertirse en la capital de este “califato mundial” que el EIIS ha proclamado y donde los métodos bárbaros de gobierno como las masacres, decapitaciones y crucifixiones se han convertido en algo normal.
Diplomado en Ciencias Económicas, Mohammad Abdalá vivía desde hace dos años en el Líbano. Él volvió a Raqqa en autobús para visitar a sus padres y parientes a los que no veía desde que abandonó el país.
“Fuimos recibidos por elementos del EIIS que nos saludaron. Su acento era saudí. Ellos querían asegurarse, sobre todo, de que no había militares entre los pasajeros y que las mujeres respetaban la obligatoriedad del niqab (velo que cubre el rostro).”
El joven indicó que una pequeña distancia separa el punto de control del EIIS de otro del Ejército sirio y las Fuerzas de Defensa Nacional. Cuando alguien entra en la zona dominada por el EIIS las comunicaciones están cortadas. Las destrucciones resultan aparentes en los edificios públicos y residenciales.
En las calles, los vehículos circulan con una gasolina refinada manualmente. No hay elementos armados aparentes. Los robos y las infracciones no existen teniendo en cuenta la dureza de los castigos que esperan a quien los cometa. Esto contrasta con la época de anarquía que la ciudad sufrió cuando en poder del Ejército Sirio Libre (ESL). Resulta incluso posible adquirir cigarrillos y bebidas alcohólicas, aunque a precio doble.


Las oraciones se han convertido en obligatorias y todo el mundo detiene el trabajo diez minutos antes de su horario. Las calles quedan vacías en ese momento, a excepción de las patrullas del EIIS.
Impuestos mensuales han sido impuestos a los propietarios de las tiendas a cambio de protección, electricidad y agua.
Mohammed no oculta su admiración por la política del EIIS en contraste con la llevada a cabo por las milicias del ESL, apoyadas por EEUU, que saquearon los edificios públicos durante su permanencia en la ciudad. El EIIS ha creado la Policía de Circulación Islámica y la ha desplegado en las calles. Una Instancia de Servicios Islámicos ejerce su control sobre todas las instituciones públicas mientras que Dar al Hisba, la Casa de las Cuentas, vigila las actividades de compraventa para asegurarse de que “cumplen las normas islámicas.”
Según Mohammad, los habitantes de Raqqa intentan adaptarse a la nueva situación. Algunos se conforman con la seguridad que el EIIS proporciona, pero otros sueñan con el regreso del Ejército sirio a la ciudad. Todos se muestran de acuerdo, sin embargo, en su odio y rechazo al ESL. “Hoy el gobierno es sólo uno. Las gentes recuerdan el papel jugado por el ESL cuyos elementos emprendieron la huida ante el avance del EIIS después de haber saqueado los edificios públicos, las tiendas, los bancos, los depósitos de trigo y los sitios arqueológicos”, señala Mohammad.
“Sea cual sea el gobierno, el Estado Islámico o el régimen sirio, las gentes reclaman seguridad y tranquilidad, que estuvieron ausentes de la ciudad durante mucho tiempo”, concluye.
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