27 de agosto de 2014

SALTA: ACUSARON POR FALSO TESTIMONIO A DOS POLICÍAS.

Juicios de lesa humanidad en Salta: acusaron por falso testimonio a dos policías
En esta causa también están imputados los coroneles Mulhall y Gentil


El Tribunal Oral Criminal de Salta escuchó ayer los primeros testimonios en el juicio por la megacausa de Metán, en donde resultaron víctimas doce personas durante la última dictadura militar, de las cuales 10 fueron asesinadas o figuran en las listas de desaparecidas. A requerimiento de las partes los jueces dispusieron que se les inicie una causa por “falso testimonio” a tres policías retirados, quienes incurrieron en aberrantes contradicciones.

El proceso comenzó la semana pasada y en el banquillo de los acusados están los mismos jerarcas del Ejército y la Policía de la Provincia que ya fueron condenados por crímenes de lesa humanidad en juicios anteriores. Se trata del exjefe de la Guarnición Ejército Salta Carlos Alberto Mulhall y del exjefe de Policía Miguel Raúl Gentil, quienes tienen en su haber condenas a perpetua por la masacre de Palomitas, por el secuestro y desaparición del exgobernador Miguel Ragone y por la megacausa de la UNSa. En la primera audiencia Mulhall manifestó que no tenía ni idea de los delitos por los cuales lo están juzgando en esta oportunidad. Los otros imputados son los policías Andrés del Valle Soraire, Eduardo del Carmen del Valle, Rafael Rolando Perelló y Marcos Honorio Medina, quienes en aquella época se desempeñaban en dependencias de la Unidad Regional Metán. De ellos el más conocido es Soraire, quien fue vinculado con el caso Ragone. Ahora está imputado por la matanza de los Rodríguez en la causa conocida como “Los Arbolitos”

El Tribunal está integrado por Federico Díaz (presidente), Marcelo Juárez Almaraz y Marta Liliana Snopek, en tanto que por la fiscalía están Francisco Snopek y Juan Manuel Sivila

En la audiencia de ayer declaró el veterinario Carlos Toledo, sobreviviente de un feroz ataque de un grupo de encapuchados, el 22 de septiembre de 1976, cuando se hallaba junto a su hermano Angel Federico en el centro de Metán, frente al cine Radar. Los agresores se movilizaban en un automóvil Chevy color blanco y los atacaron en el momento en que hubo un corte de luz. El testigo recibió dos tiros en el pecho y otro cuando cayó al piso, en tanto que su hermano Angel salió corriendo y lo asesinaron cuando intentaba buscar refugio en una casa.

Toledo aseguró que varios de sus vecinos y eventuales testigos le contaron que entre los participantes del atentado estaban Perelló y el ex director de Tránsito Eduardo del Carmen del Valle, ya que numerosos testigos lo sindicaron como un “buchón” de las fuerzas de seguridad.

El testigo Toledo manifestó que Mario Mercado, cantante del grupo folclórico Vale 4, contaba a quien lo quisiera oír que él sabía quiénes fueron los autores del ataque suyo y a su hermano asesinado. Por ese motivo, el fiscal Snopek pidió que Mercado sea citado a declarar como testigo, lo que fue aceptado por el Tribunal.

Los testimonios de los policías retirados Juan Edgardo Navarro, Américo Placeriano y Absalón Julio Domingo Vega colmaron la paciencia de los fiscales Snopek y Sivila, luego de comprobar que incurrían en evidentes contradicciones. El más elocuente fue Placeriano cuando uno de los querellantes le pidió que identificara a Toledo, quien se encontraba sentado en la primera fila. Luego de mirar detenidamente dijo que allí no estaba, cuando el testigo aseguró que momentos antes el policía lo había saludado. El juicio oral y público continuará el próximo lunes con nuevos testigos.

De acuerdo con la requisitoria de elevación a juicio, un total de cien personas deberán comparecer a las audiencias de debate.
Fuente: El Tribuno
Fuente:QuePasaSalta



26.08.2014
Habría participado en el secuestro de Ragone, donde murió un hermano suyo
Causa Metán: El comisario Arredes dijo que nunca jamás detuvo a nadie por razones políticas

Shakesperianos. El secuestro de Ragone tuvo tintes shakesperianos. Fue asesinado un almacenero, hermano de un comisario sospechado de haber participado en el mismo.ebr 
(Por Elena Corvalán, directora de Radio Nacional-Salta).- Nueve testigos pedidos por la defensa declararon ayer, en el tramo final del VI juicio por delitos de lesa humanidad que se sustancia en Salta. Se destacó la presencia el del comisario (R) Roberto Arredes, uno de los oficiales de confianza del jefe represor Joaquín Guil. Arredes está investigado por su supuesta participación en la desaparición del ex gobernador Miguel Ragone... en cuyo secuestro fue asesinado (¿para que no reconociera a los secuestradores?)un hermano suyo, el almacenero Antonio Arredes. El único testigo no pedido por la defensa, Antonio Onofre Romero, reiteró sus denuncias contra el presidente de la Corte de Justicia, Guillermo Posadas, uno de sus ministros, Fabián Vittar y otros dos jueces.

A sus 84 años, con el pelo cano y la expresión de un abuelo bondadoso, Arredes mostró las mañas y la menmoria selectiva habituales de los policías acusados por hechos de represión estatal y paraestatal. “Voy a decir la verdad”, se atajó de entrada  cuando el presidente del Tribunal Oral, Federico Díaz, le hacía las preguntas de forma.

Jubilado como director de Personal de la Policía de la provincia, Arredes fue inspector de zona en Metán, dijo que a partir de septiembre de 1976, y durante dos años vivió en la misma Comisaría 50. Sin embargo, de las autoridades de dicha seccional sólo recordó al comisario Jándula. Tampoco recordó haber visto nunca mujeres detenidas, afirmación que con el correr de su testimonio se fue debilitando: primero dijo que eso “no existía” en Metán, porque “era todo tranquilo ahí”, pero cuando le insistieron con la pregunta respondió que “casi" no había mujeres detenidas.

De la misma manera se fue desdibujando su afirmación sobre la supuesta tranquilidad en Metán: a pesar de que no pudo recordar más hechos delictivos que “el de Los Arbolitos” que “choreaban los animales” e insistió en que no hubo otros hechos “así resonantes”, en septiembre de 1976 se cometió el atentado que mató a Ángel Toledo e hirió gravemente a su hermano Carlos, hoy querellante en este proceso.
Arredes dijo no recordarlo, y para que no quedasen dudas afirmó: “Nunca he participado en detenciones por razones políticas."

En cambio si recordó al director de Tránsito, Eduardo del Carmen del Valle, del que dijo que era policía. Como le pidieron precisiones sobre la simultaneidad de ambas funciones, dijo que “después (de la Dirección de Tránsito, Del Valle) estaba en la Policía”.

“Yo sé que estaba en la Policía”, ratificó.

Los nueve testigos pedidos por el defensor oficial Oscar Tomás del Campo buscaban demostrar que el acusado Del Valle no participó del secuestro y las torturas a las que fue sometida una niña de 15 años por parte de miembros de la Policía de Salta. En ese tren desfilaron vecinos del ex director de Tránsito, en el barrio Balneario.

A causa de Ragone
Una pregunta del abogado querellante Andrés Ruarte le permitió a Arredes explayarse sobre el secuestro  de Ragone, en el que está sospechado de haber intervenido.

“Yo era director de Personal, y (aquél 11 de marzo de 1976) estaba tomando el té antes de irme a trabajar y justo me habló mi mamá, me dijo que habían baleado a mi hermano”, se quebró.
Contó que fue al lugar del hecho, en la esquina de Del Milagro y Apolinario Saravia de la ciudad de Salta, y dio vuelta el cuerpo de su hermano: “tenía un agujero así”.

“Nosotros somos. éramos 18 hermanos. Yo era el menor y… me olvido, se me va todo”, se disculpó.

A partir de ahí, con un relato un tanto inconexo, dijo que “a causa de la muerte de Ragone” (sic), que era el médico de la familia, “se han muerto tres hermanos” (fuera de la sala añadiría que esto se debió a que Antonio era el sustento de la familia, con tres almacenes, y que su muerte la sumergió en la pobreza).

En mayo pasado, al elevar a juicio la causa contra los comisarios Antonio Saravia, Néstor Liendro y Abel Guaymás por haber colaborado para que quedara impune el secuestro y desaparición de Ragone, el juez federal N° 1 de Salta, Julio Leonardo Bavio, dispuso que se formara otra causa para investigar a Roberto Arredes y a los oficiales Víctor Hugo Vilte y Santiago Matías Pedroza, al militar Virtom Modesto Mendíaz y los miembros de la plana mayor del Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 141 de Salta, entre ellos, el teniente Ricardo Benjamín Isidro de la Vega.

“Qué me van a investigar si no tengo nada que ver”, dijo Arredes ya fuera de la sala de audiencia, negando estar imputado en la desaparición de Ragone.

Sin embargo, aún no explicó por qué, ni bien cometido el asesinato de su hermano, firmó un documento consintiendo que se le entregara el cuerpo sin realizar la autopsia, la que recién se practicó en 2011, durante el juicio por el secuestro de Ragone, el homicidio de Antonio Arredes y el intento de asesinato de Margarita Martínez de Leal, otra testigo del secuestro del ex gobernador que fue baleada.

Roberto Arredes es un viejo conocido de los perseguidos políticos. En 1973 integró el grupo de 20 comisarios policías que fueron denunciados por el entonces jefe de Policía, Rubén Fortuny, por haber cometido actos de represión estatal. Las detenciones de estos policías, entre los que se contaba Guil, provocaron la reacción del Ejército contra el recién iniciado gobierno de Ragone.

Posadas, Vittar, Albarracín y Pérez
“Sí tengo fundamentos para decir que sospecho del doctor Guillermo Posadas, porque a mi cuñado lo secuestran ahí”, sostuvo ayer el testigo Antonio Onofre Romero, refiriéndose ala finca "Horcones", en Rosario de la Frontera, propiedad de aquel, dónde fue secuestrado Orlando Ronal Molina en la noche del  10 al 11 de febrero de 1978, cuando se encontraba trabajando en la finca “Horcones”, en Rosario de la Frontera.

Durante su testimonio, Romero apenas pudo hilvanar un relato. “No pueden ser tan desalmados”, se lamentó entre llantos.

Dijo que Molina era sobre todo su amigo y que la convicción sobre su secuestro la tuvo en los 90, cuando fue contratado para trabajar en una finca en la zona y su esposa enseñaba en la escuela El Bordo, donde escuchó una conversación referida a su cuñado. Aunque no contó los datos, y se empeñó en entregar una copia de una denuncia, insistió en acusar, “porque yo lo conozco”, a Guillermo Posadas.

Según dijo, se trata del presidente de la Corte de Justicia de Salta. Añadió que la denuncia es también contra otro juez de Corte, Fabián Vittar, cuya postulación impugnó en su momento, y contra los jueces Edgardo Albarracín (que fue asesor de la Policía durante la dictadura) y Martín Pérez.
Fuente:Telam

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