JUICIO A LOS TORTURADORES DEL EX PRESIDENTE DE DIPUTADOS, RUBEN DUNDA
"Esto nos pasó por ser peronistas"
Comenzó juicio contra represores
Publicado el 27 agosto 2014
El Tribunal Oral Federal de Santa Fe inició ayer el juicio oral y público a tres represores de la última dictadura, entre ellos José María González, primer interventor de la provincia tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Los tres imputados están acusados por secuestro y torturas contra el ex intendente de Santa Fe y el ex presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Noé Adán Campagnolo y Rubén Dunda, ambos destituidos por la dictadura.
Además del ex coronel González, el Tribunal –compuesto por los jueces Luciano Lauría, José María Escobar Cello y María Ivon Vella– juzga al ex coronel Jorge Roberto Diab –ex subjefe del Destacamento de Inteligencia Militar 122– y al ex comisario de policía Ricardo José Salomón.
El juicio –el 15º que se realiza en la provincia por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura– comenzó ayer a la mañana. En las puertas del Tribunal se agruparon representantes de organismos de derechos humanos –Hijos y Madres de Plaza de Mayo–, militantes sindicales, concejales, diputados y dirigentes del Partido Justicialista, al que pertenecían las dos víctimas.
La abogada de la Agrupación Hijos, Lucila Puyol, sostuvo: “Es una causa importante ya que se trata de torturas y privación ilegal de la libertad en perjuicio de un ex intendente (Campagnolo) y un ex presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe (Dunda), que eran dos autoridades del Partido Justicialista y que fueron elegidos democráticamente”.
Puyol rememoró los hechos ocurridos hace 37 años: “Fueron allanados sus domicilios ilegalmente, detenidos, torturados y sometidos a tormentos”. Y agregó: “Nos gustaría también que sea enjuiciado quien ocupó el lugar de Campagnolo como intendente en la época del proceso militar, Roberto Pedro Arrieta, que está impune, nunca fue sometido a proceso y fue jefe del Distrito Militar”.
González fue jefe del Comando de Artillería 121, jefe de Guarnición del Ejército de Santa Fe y jefe del Área 212 del Ejército. Está bajo el régimen de prisión domiciliaria por una condena a cadena perpetua por el homicidio doblemente calificado del militante Mario Marini, entre otros graves delitos de lesa humanidad.
Diab fue jefe de la Primera Sección y posteriormente segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 122 del Ejército y también cumple prisión domiciliaria. En tanto, Salomón fue oficial auxiliar de la Guardia de Infantería Reforzada (GIR) entre 1969 y 1983 y acusado de ser el ejecutor de las torturas sufridas por el ex intendente Campagnolo.
González, Diab y Salomón están acusados de los delitos de “privación ilegítima de la libertad agravada por haberse cometido con violencias y amenazas”, además de “tormentos agravados por haberse cometido contra perseguidos políticos”. Además, sobre González y Diab pesa la acusación por “allanamiento ilegal de domicilio”.
Campagnolo murió en 2003, mientras sus torturadores estaban en libertad beneficiados por las leyes de impunidad. Dunda, quien la semana pasada fue homenajeado por la Legislatura, opinó que “la justicia es la única forma de reconciliar el país” y valoró el largo proceso que decanta en el juicio que comenzó ayer en Santa Fe: “Es muy importante porque es la única forma de reconciliar a la Argentina. La justicia es clave para que podamos avanzar”.
El ex diputado relató su calvario: “Yo fui secuestrado después de Campagnolo. Me encapucharon, me trasladaron en una camioneta y yo creo que me llevaron al destacamento de Santo Tomé. Allí simularon un fusilamiento. Al amanecer me tiraron en un cuarto”. Los dos funcionarios y militantes del peronismo fueron brutalmente torturados: a Campagnolo lo empalaron y debió pasar ocho meses internado con graves heridas, de las que nunca se pudo recuperar.
Dunda, quien presidió la Cámara de Diputados de la provincia entre 1973 y 1976, remarcó además: “Que se juzgue esto después de 30 años significa que la democracia es un proceso. Celebro que se haya llegado a este punto de madurez”.
Por su parte, Francisco Klaric, compañero y amigo de Noé Adán Campagnolo y testigo en distintos juicios por derechos humanos –como la Causa Brusa, en 2009–, destacó que “los militares cometieron tropelías inconmensurables” y agregó: “Nuestros compañeros sufrimos vejámenes, como lo sufrimos todos los presos políticos, pero con ellos se ensañaron especialmente”.
Fuente:ElCiudadanoyLaGente
26.08.2014
Al interventor de la dictadura en la provincia, un ex militar y un ex comisario
Santa Fe: Comenzó el juicio por el secuestro y tortura de las autoridades democráticas
Dunda. La dictadura no le perdonó que hubiera impulsado la investigación de la desaparición de "Tacuarita" Brandazza en Rosario a fines de 1972.
Comenzó el juicio al primer interventor de Santa Fe que puso la dictadura y a dos represores por la detención y las salvajes torturas sufridas por el intendente de esta capital, Noé Adán Campagnolo, y quien era entonces el presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia, el también peronista Rubén Dunda. Los juzgados son José María González, primer interventor de la provincia tras el golpe del 24 de marzo de 1976, el teniente coronel (RE) Jorge Roberto Diab, y el ex comisario de policía Ricardo José Salomón. El TOF de Santa Fe está integrado por Luciano Lauría, José María Escobar Cello y María Ivon Vella.
26-8-2014
Lesa Humanidad
Santa FeJuicio de lesa humanidad en Santa Fe
"Fue como la imagen de los nazis cuando se llevaban a los judíos"
Dunda ratificó ante los jueces el atentado que destruyó su casa, las torturas, un simulacro de fusilamiento, dos años de cárcel y el exilio. En el banquillo está el jefe del Ejército que copó la Casa Gris, José González, otro militar y un comisario.
Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe
A las 9 de la mañana del 24 de marzo, Dunda fue secuestrado en Santa Fe.Imagen: Sebastián Granata
La persecución a los peronistas tras del golpe del 24 de marzo de 1976 que derrocó al gobernador Carlos Sylvestre Begnis comenzó a ventilarse en el juicio a los torturadores del ex presidente de la Cámara de Diputados, Rubén Dunda y del ex intendente de Santa Fe, Noé Adan Campagnolo. Antes de su fallecimiento, en 2003, Campagnolo había dicho quiénes eran las principales víctimas del terrorismo de estado: "Esto nos pasó por ser peronistas", relató en un programa de TV, que es una de las pruebas de la causa. Ayer, Dunda ratificó el terror de esos días: el atentado que destruyó su casa, las torturas, un simulacro de fusilamiento, dos años de cárcel y el exilio. En el banquillo, está el mismo jefe del Ejército que copó la Casa Gris y la Legislatura, José María González y dos de sus cómplices: un militar de Inteligencia, Jorge Roberto Diab y un comisario de la Policía Santafesina, Ricardo Salomón, acusado de participar en los tormentos más humillantes a Campagnolo, que incluyeron un empalamiento, en la Guardia de Infantería Reforzada (GIR). Dunda abrió la ronda de testigos a la tarde. A la mañana, habían declarado sus dos hijas, María Celeste y María Victoria y luego, lo hicieron su esposa, María Elizabet y su hijo Ignacio. Los suplicios comenzaron el 10 de marzo de 1976, dos semanas antes del golpe, cuando una bomba destruyó su casa, en 9 de Julio 1734, en Rosario. Relató que el día anterior había recibido una llamada del entonces jefe de Policía de Rosario, comisario Soldano, quien le dijo que abandonara la vivienda cuanto antes. Le comentó que en una reunión en el comando del II Cuerpo de Ejército había escuchado decir a un coronel: 'Esta noche lo matan a Dunda'. El policía salió del encuentro, buscó un teléfono público y le advirtió sobre el peligro: "Váyase ya!", le dijo. Dunda y los suyos salieron con lo puesto. A las 4.45, ya del 10 de marzo, "un artefacto explosivo" destruyó la casa del legislador y "produjo un gran incendio y daños materiales cuantiosos", según un informe de inteligencia secreto que el equipo de investigadores de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia incorporó a la causa. Es el Memoradum N 3000, firmado por el jefe del D-2, Indalecio Cucco, que ubica al atentado en "el rubro subversivo" y se lo atribuye a otros autores: "Demuestra el accionar criminal de los extremistas", dice. Ayer, Dunda no dejó dudas sobre el origen del atentado en una época en la que el poder militar ya se había superpuesto al gobierno civil. "Los que volaron mi casa en Rosario eran del Ejécito", les dijo a los jueces. En Santa Fe, Dunda y su familia vivían en los altos de la comisaría 2, en la esquina de General López y Saavedra, a dos cuadras de la Legislatura. El 11 de marzo, al día siguiente del atentado, recibió un paquete con una nota que lo acusaba por los libros de su biblioteca. "Evidentemente, estuvieron revolviendo cosas", dijo. Llamó entonces al coronel González --que era el jefe del Area 212--, a quien le habló sobre el atentado y las amenazas. "Quedó en responderme". Pero no lo hizo. El golpe ya estaba en marcha. La madrugada del 24 marzo, Dunda se despertó con el teléfono. Era la esposa del diputado Danilo Kilibarda, que le dijo que habían detenido a su marido: "Lo llamo a Sylvestre Begnis, me atiende, pero me dijo que no podía hacer nada". El coronel González ya había destituido a Sylvestre Begnis, a quien acompañó hasta las puertas de la Casa Gris. "Syvestre me dijo que lo habían invitado al acto de juramento de los ministros, pero no sé si participó", dijo Dunda con cierta ironía. Era un gabinete integrado por jefes de las unidades militares de Santa Fe. A las 8 de la mañana, Dunda se comunicó con González para saber sobre el paradero de Kilibarda. El interventor de la dictadura le concedió una audiencia para las 5 de la tarde. Pero a las 9, un grupo de tareas del Ejército lo secuestró en los altos de General López y Saavedra. "Estaba al mando de un teniente. La esquina estaba rodeada de soldados y una ametralladora apuntaba hacia la puerta", dijo. Lo llevaron a la GIR, donde a la madrugada lo encapuchan, le atan las manos con cables y lo traslada a un centro clandestino. Dunda no está seguro, pero lo imagina en la zona de los cuarteles de Santo Tomé, donde sufrió un simulacro de fusilamiento. "Hacía mucho frío, estaba muy oscuro, en un momento se prenden luces y se producen los disparos", recordó. Después, siguieron las sesiones de torturas que lo desplomaron. Dunda habló sobre las torturas a Campagnolo. "Me contó que lo habían empalado, que chorreaba sangre". "Estábamos en el terror, era un clima tremendo". Ante otras preguntas, dijo que en la GIR y luego en Coronda compartió la cárcel con otros peronistas: el ex vicegobernador Eduardo Cuello, Marcelo Possi (ex presidente del Banco de Santa Fe), Higinio Veiga (ex concejal), Roberto Rosúa (ex ministro de Gobierno), Tito Livio Vidal (ex diputado), Celestino Marini, entre otros. Dunda nunca pudo concurrir a esa audiencia del 24 de marzo, a las 5 de la tarde en la Casa Gris. Pero fue su esposa María Elisabet, que ayer relató esa entrevista con González, a quien le reclamó por su marido. El militar le contestó con imputaciones y un enigma: "Nada tiene que ver el aserrín con el pan rallado", le dijo. --Entonces, González sabía que su marido estaba detenido --le preguntó el fiscal Martín Suárez Faisal. --Por supuesto --contestó la señora. --Y por qué cree que lo detuvieron? --Por ser peronista, como a Campagnolo y a los otros. Sylvestre Begnis se fue de la Casa de Gobierno, caminando --respondió.
La persecución a los peronistas tras del golpe del 24 de marzo de 1976 que derrocó al gobernador Carlos Sylvestre Begnis comenzó a ventilarse en el juicio a los torturadores del ex presidente de la Cámara de Diputados, Rubén Dunda y del ex intendente de Santa Fe, Noé Adan Campagnolo. Antes de su fallecimiento, en 2003, Campagnolo había dicho quiénes eran las principales víctimas del terrorismo de estado: "Esto nos pasó por ser peronistas", relató en un programa de TV, que es una de las pruebas de la causa. Ayer, Dunda ratificó el terror de esos días: el atentado que destruyó su casa, las torturas, un simulacro de fusilamiento, dos años de cárcel y el exilio. En el banquillo, está el mismo jefe del Ejército que copó la Casa Gris y la Legislatura, José María González y dos de sus cómplices: un militar de Inteligencia, Jorge Roberto Diab y un comisario de la Policía Santafesina, Ricardo Salomón, acusado de participar en los tormentos más humillantes a Campagnolo, que incluyeron un empalamiento, en la Guardia de Infantería Reforzada (GIR). Dunda abrió la ronda de testigos a la tarde. A la mañana, habían declarado sus dos hijas, María Celeste y María Victoria y luego, lo hicieron su esposa, María Elizabet y su hijo Ignacio. Los suplicios comenzaron el 10 de marzo de 1976, dos semanas antes del golpe, cuando una bomba destruyó su casa, en 9 de Julio 1734, en Rosario. Relató que el día anterior había recibido una llamada del entonces jefe de Policía de Rosario, comisario Soldano, quien le dijo que abandonara la vivienda cuanto antes. Le comentó que en una reunión en el comando del II Cuerpo de Ejército había escuchado decir a un coronel: 'Esta noche lo matan a Dunda'. El policía salió del encuentro, buscó un teléfono público y le advirtió sobre el peligro: "Váyase ya!", le dijo. Dunda y los suyos salieron con lo puesto. A las 4.45, ya del 10 de marzo, "un artefacto explosivo" destruyó la casa del legislador y "produjo un gran incendio y daños materiales cuantiosos", según un informe de inteligencia secreto que el equipo de investigadores de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia incorporó a la causa. Es el Memoradum N 3000, firmado por el jefe del D-2, Indalecio Cucco, que ubica al atentado en "el rubro subversivo" y se lo atribuye a otros autores: "Demuestra el accionar criminal de los extremistas", dice. Ayer, Dunda no dejó dudas sobre el origen del atentado en una época en la que el poder militar ya se había superpuesto al gobierno civil. "Los que volaron mi casa en Rosario eran del Ejécito", les dijo a los jueces. En Santa Fe, Dunda y su familia vivían en los altos de la comisaría 2, en la esquina de General López y Saavedra, a dos cuadras de la Legislatura. El 11 de marzo, al día siguiente del atentado, recibió un paquete con una nota que lo acusaba por los libros de su biblioteca. "Evidentemente, estuvieron revolviendo cosas", dijo. Llamó entonces al coronel González --que era el jefe del Area 212--, a quien le habló sobre el atentado y las amenazas. "Quedó en responderme". Pero no lo hizo. El golpe ya estaba en marcha. La madrugada del 24 marzo, Dunda se despertó con el teléfono. Era la esposa del diputado Danilo Kilibarda, que le dijo que habían detenido a su marido: "Lo llamo a Sylvestre Begnis, me atiende, pero me dijo que no podía hacer nada". El coronel González ya había destituido a Sylvestre Begnis, a quien acompañó hasta las puertas de la Casa Gris. "Syvestre me dijo que lo habían invitado al acto de juramento de los ministros, pero no sé si participó", dijo Dunda con cierta ironía. Era un gabinete integrado por jefes de las unidades militares de Santa Fe. A las 8 de la mañana, Dunda se comunicó con González para saber sobre el paradero de Kilibarda. El interventor de la dictadura le concedió una audiencia para las 5 de la tarde. Pero a las 9, un grupo de tareas del Ejército lo secuestró en los altos de General López y Saavedra. "Estaba al mando de un teniente. La esquina estaba rodeada de soldados y una ametralladora apuntaba hacia la puerta", dijo. Lo llevaron a la GIR, donde a la madrugada lo encapuchan, le atan las manos con cables y lo traslada a un centro clandestino. Dunda no está seguro, pero lo imagina en la zona de los cuarteles de Santo Tomé, donde sufrió un simulacro de fusilamiento. "Hacía mucho frío, estaba muy oscuro, en un momento se prenden luces y se producen los disparos", recordó. Después, siguieron las sesiones de torturas que lo desplomaron. Dunda habló sobre las torturas a Campagnolo. "Me contó que lo habían empalado, que chorreaba sangre". "Estábamos en el terror, era un clima tremendo". Ante otras preguntas, dijo que en la GIR y luego en Coronda compartió la cárcel con otros peronistas: el ex vicegobernador Eduardo Cuello, Marcelo Possi (ex presidente del Banco de Santa Fe), Higinio Veiga (ex concejal), Roberto Rosúa (ex ministro de Gobierno), Tito Livio Vidal (ex diputado), Celestino Marini, entre otros. Dunda nunca pudo concurrir a esa audiencia del 24 de marzo, a las 5 de la tarde en la Casa Gris. Pero fue su esposa María Elisabet, que ayer relató esa entrevista con González, a quien le reclamó por su marido. El militar le contestó con imputaciones y un enigma: "Nada tiene que ver el aserrín con el pan rallado", le dijo. --Entonces, González sabía que su marido estaba detenido --le preguntó el fiscal Martín Suárez Faisal. --Por supuesto --contestó la señora. --Y por qué cree que lo detuvieron? --Por ser peronista, como a Campagnolo y a los otros. Sylvestre Begnis se fue de la Casa de Gobierno, caminando --respondió.
Fuente:Rosario12
Publicado el 27 agosto 2014
Tres imputados por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura cívico militar son juzgados desde ayer en la ciudad de Santa Fe. Entre ellos se encuentra el primer interventor de la provincia tras el golpe del 76, José María Gonzáles.
Gentileza / Diario Uno Santa Fe
Además del ex coronel González, el Tribunal –compuesto por los jueces Luciano Lauría, José María Escobar Cello y María Ivon Vella– juzga al ex coronel Jorge Roberto Diab –ex subjefe del Destacamento de Inteligencia Militar 122– y al ex comisario de policía Ricardo José Salomón.
El juicio –el 15º que se realiza en la provincia por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura– comenzó ayer a la mañana. En las puertas del Tribunal se agruparon representantes de organismos de derechos humanos –Hijos y Madres de Plaza de Mayo–, militantes sindicales, concejales, diputados y dirigentes del Partido Justicialista, al que pertenecían las dos víctimas.
La abogada de la Agrupación Hijos, Lucila Puyol, sostuvo: “Es una causa importante ya que se trata de torturas y privación ilegal de la libertad en perjuicio de un ex intendente (Campagnolo) y un ex presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe (Dunda), que eran dos autoridades del Partido Justicialista y que fueron elegidos democráticamente”.
Puyol rememoró los hechos ocurridos hace 37 años: “Fueron allanados sus domicilios ilegalmente, detenidos, torturados y sometidos a tormentos”. Y agregó: “Nos gustaría también que sea enjuiciado quien ocupó el lugar de Campagnolo como intendente en la época del proceso militar, Roberto Pedro Arrieta, que está impune, nunca fue sometido a proceso y fue jefe del Distrito Militar”.
González fue jefe del Comando de Artillería 121, jefe de Guarnición del Ejército de Santa Fe y jefe del Área 212 del Ejército. Está bajo el régimen de prisión domiciliaria por una condena a cadena perpetua por el homicidio doblemente calificado del militante Mario Marini, entre otros graves delitos de lesa humanidad.
Diab fue jefe de la Primera Sección y posteriormente segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 122 del Ejército y también cumple prisión domiciliaria. En tanto, Salomón fue oficial auxiliar de la Guardia de Infantería Reforzada (GIR) entre 1969 y 1983 y acusado de ser el ejecutor de las torturas sufridas por el ex intendente Campagnolo.
González, Diab y Salomón están acusados de los delitos de “privación ilegítima de la libertad agravada por haberse cometido con violencias y amenazas”, además de “tormentos agravados por haberse cometido contra perseguidos políticos”. Además, sobre González y Diab pesa la acusación por “allanamiento ilegal de domicilio”.
Campagnolo murió en 2003, mientras sus torturadores estaban en libertad beneficiados por las leyes de impunidad. Dunda, quien la semana pasada fue homenajeado por la Legislatura, opinó que “la justicia es la única forma de reconciliar el país” y valoró el largo proceso que decanta en el juicio que comenzó ayer en Santa Fe: “Es muy importante porque es la única forma de reconciliar a la Argentina. La justicia es clave para que podamos avanzar”.
El ex diputado relató su calvario: “Yo fui secuestrado después de Campagnolo. Me encapucharon, me trasladaron en una camioneta y yo creo que me llevaron al destacamento de Santo Tomé. Allí simularon un fusilamiento. Al amanecer me tiraron en un cuarto”. Los dos funcionarios y militantes del peronismo fueron brutalmente torturados: a Campagnolo lo empalaron y debió pasar ocho meses internado con graves heridas, de las que nunca se pudo recuperar.
Dunda, quien presidió la Cámara de Diputados de la provincia entre 1973 y 1976, remarcó además: “Que se juzgue esto después de 30 años significa que la democracia es un proceso. Celebro que se haya llegado a este punto de madurez”.
Por su parte, Francisco Klaric, compañero y amigo de Noé Adán Campagnolo y testigo en distintos juicios por derechos humanos –como la Causa Brusa, en 2009–, destacó que “los militares cometieron tropelías inconmensurables” y agregó: “Nuestros compañeros sufrimos vejámenes, como lo sufrimos todos los presos políticos, pero con ellos se ensañaron especialmente”.
Fuente:ElCiudadanoyLaGente
26.08.2014
Al interventor de la dictadura en la provincia, un ex militar y un ex comisario
Santa Fe: Comenzó el juicio por el secuestro y tortura de las autoridades democráticas
Dunda. La dictadura no le perdonó que hubiera impulsado la investigación de la desaparición de "Tacuarita" Brandazza en Rosario a fines de 1972.
Comenzó el juicio al primer interventor de Santa Fe que puso la dictadura y a dos represores por la detención y las salvajes torturas sufridas por el intendente de esta capital, Noé Adán Campagnolo, y quien era entonces el presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia, el también peronista Rubén Dunda. Los juzgados son José María González, primer interventor de la provincia tras el golpe del 24 de marzo de 1976, el teniente coronel (RE) Jorge Roberto Diab, y el ex comisario de policía Ricardo José Salomón. El TOF de Santa Fe está integrado por Luciano Lauría, José María Escobar Cello y María Ivon Vella.
En el ingreso al edificio judicial se apretujaron representantes de las Agrupaciones HIJOS, y Madres de Plaza de Mayo, y de sindicatos. También hubo concejales, diputados y dirigentes del Partido Justicialista que siguen las instancias del inicio del proceso.
En declaraciones a Télam, la letrada patrocinante de la Agrupación Hijos, Lucila Puyol, manifestó que "es una causa importante ya que se trata de torturas y privación ilegal de la libertad en perjuicio de un ex intendente, Noé Adán Campagnolo, y un ex presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe, Rubén Dunda, que eran dos autoridades del Partido Justicialista y que fueron elegidos democráticamente".
La abogada relató que "fueron allanados sus domicilios ilegalmente, detenidos, torturados y sometidos a tormentos" y agregó "nos gustaría también que sea enjuiciado quien ocupó el lugar de Campagnolo como intendente en la época del proceso militar, (el teniente coronel retirado) Roberto Pedro Arrieta, que esta impune y nunca fue sometido a proceso y fue jefe del Distrito Militar ".
Por su parte, el presidente del PJ santafesino, José Luis Freyre, señaló que "estamos acompañando este proceso junto a otros dirigentes y deseando que se haga justicia en nombre de estos compañeros".
Por su parte, Francisco Klaric, compañero y amigo de Noé Adán Campagnolo, destacó que "los militares cometieron tropelías inconmensurables", y agregó que "nuestros compañeros sufrimos vejámenes, como lo sufrimos todos los presos políticos, pero con ellos se ensañaron especialmente".
González fue Jefe del Comando de Artillería 121, Jefe de Guarnición del Ejército de Santa Fe y Jefe del Área 212 de la Sub Zona 21 del Ejército y goza de prisión domiciliaria por una condena a cadena perpetua por el homicidio doblemente calificado del militante Mario Marini, entre otros graves delitos de lesa humanidad.
Por su parte, Diab fue Jefe de la Primera Sección y posteriormente segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 122 del Ejército y también cumple prisión domiciliaria.
Finalmente, Salomón fue oficial auxiliar de la Guardia de Infantería Reforzada (GIR) entre 1969 y 1983 y acusado de ser el ejecutor de las torturas sufridas por el ex intendente Campagnolo. González, Diab y Salomón están acusados de los delitos de "privación ilegítima de la libertad agravada por haberse cometido con violencias y amenazas", además de "tormentos agravados por haberse cometido contra perseguidos políticos".
Además, sobre González y Diab pesa la acusación por "allanamiento ilegal de domicilio".
Fuente:Telam
En declaraciones a Télam, la letrada patrocinante de la Agrupación Hijos, Lucila Puyol, manifestó que "es una causa importante ya que se trata de torturas y privación ilegal de la libertad en perjuicio de un ex intendente, Noé Adán Campagnolo, y un ex presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe, Rubén Dunda, que eran dos autoridades del Partido Justicialista y que fueron elegidos democráticamente".
La abogada relató que "fueron allanados sus domicilios ilegalmente, detenidos, torturados y sometidos a tormentos" y agregó "nos gustaría también que sea enjuiciado quien ocupó el lugar de Campagnolo como intendente en la época del proceso militar, (el teniente coronel retirado) Roberto Pedro Arrieta, que esta impune y nunca fue sometido a proceso y fue jefe del Distrito Militar ".
Por su parte, el presidente del PJ santafesino, José Luis Freyre, señaló que "estamos acompañando este proceso junto a otros dirigentes y deseando que se haga justicia en nombre de estos compañeros".
Por su parte, Francisco Klaric, compañero y amigo de Noé Adán Campagnolo, destacó que "los militares cometieron tropelías inconmensurables", y agregó que "nuestros compañeros sufrimos vejámenes, como lo sufrimos todos los presos políticos, pero con ellos se ensañaron especialmente".
González fue Jefe del Comando de Artillería 121, Jefe de Guarnición del Ejército de Santa Fe y Jefe del Área 212 de la Sub Zona 21 del Ejército y goza de prisión domiciliaria por una condena a cadena perpetua por el homicidio doblemente calificado del militante Mario Marini, entre otros graves delitos de lesa humanidad.
Por su parte, Diab fue Jefe de la Primera Sección y posteriormente segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 122 del Ejército y también cumple prisión domiciliaria.
Finalmente, Salomón fue oficial auxiliar de la Guardia de Infantería Reforzada (GIR) entre 1969 y 1983 y acusado de ser el ejecutor de las torturas sufridas por el ex intendente Campagnolo. González, Diab y Salomón están acusados de los delitos de "privación ilegítima de la libertad agravada por haberse cometido con violencias y amenazas", además de "tormentos agravados por haberse cometido contra perseguidos políticos".
Además, sobre González y Diab pesa la acusación por "allanamiento ilegal de domicilio".
Fuente:Telam
26-8-2014
Lesa Humanidad
Santa FeJuicio de lesa humanidad en Santa Fe
"Fue como la imagen de los nazis cuando se llevaban a los judíos"
La frase es de María Celeste Dunda, hija de Rubén Dunda, que fue presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe cuando fue secuestrado, el 24 de marzo de 1976. Hoy comenzó el juicio contra los responsables del secuestro del ex legislador y del ex intendente Noé Adán Campagnolo, que fue sometido a una tortura despiadada durante su detención.
Fotos:Manuel Testi
Esta mañana, ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Fe Dunda revivió el secuestro y las torturas que sufrió hasta el 3 de abril de 1978, cuando fue liberado. Ante los jueces Luciano Lauría, José María Escobar Cello y María Ivón Vella recordó los padecimientos del ex intendente Noé Adán Campagnolo, que también se investigan en la causa. Atentamente siguieron sus declaraciones los tres imputados: los ex militares José María González y Jorge Roberto Diab y el ex comisario Ricardo José Salomón.
La jornada arrancó a las 9, con la lectura de las imputaciones a los acusados. Durante el día prestaron testimonio los cinco integrantes de la familia Dunda. La primera en hacerlo fue María Celeste, que tenía apenas nueve meses al momento del secuestro. “Todo lo que sé lo sé por el relato de mis padres y de familiares. El primer recuerdo que tengo de papá es en el exilio, en Paraguay”, expresó. Sostuvo que “no fue fácil la posdictadura para los hijos de militantes, el ‘algo habrán hecho’ siempre aparecía, hasta el inicio de los juicios en 2003”. Luego fue el turno de su hermana melliza, María Victoria, y más tarde del hermano mayor de ambas, Ignacio, que fue el que alertó a sus padres sobre la llegada de los soldados.
“Recuerdo el día del secuestro. Había armas apostadas en la calle y estaban los camiones en la puerta. Fue como la imagen de los nazis cuando se llevaban a los judíos”, aportó María Elizabeth Cinto, la esposa de Dunda. “Nosotros siempre militamos en el peronismo, desde jóvenes. Cuando llegó el golpe me fui a entrevistar con González, que era el interventor. Le pregunté por mi marido y me dijo que nosotros estábamos acusados, entre otras cosas, de tener lingotes de oro en la casa. No me podía decir por qué lo tenían detenido”, agregó.
Recordó que tras el exilio en Paraguay y el regreso al país, en 1980, era muy duro para Dunda conseguir trabajo “porque tenía un currículum muy bueno, pero todos preguntaban por esos dos años en los que no había trabajado, entre 1976 y 1978”. “Perdió muchos trabajos por ser peronista”, manifestó. También recordó una frase de una de sus hijas al volver del colegio mientras cursaba tercer grado, en los primeros meses tras la recuperación de la democracia: “Me dijo: «Mamá, a nosotras no nos quieren porque somos peronistas»”.
“El día del golpe detuvieron a mi esposo. También al diputado Danilo Kilibarda y al vicegobernador (Eduardo) Cuello. Al gobernador Carlos Sylvestre Begnis no, porque no era peronista”, señaló. En ese sentido, Dunda recordó que antes de su detención llamó a Sylvestre Begnis para preguntarle por la situación de Kilibarda, que ya había sido detenido: “Me dijo que no podía hacer nada, que a él lo habían tratado bien. De González me dijo que era el más civil de los militares que había conocido”.
El testimonio de Dunda
Dos semanas antes de su secuestro Dunda había tenido que dejar su hogar en Rosario, advertido por un llamado telefónico del entonces jefe de Policía de Rosario, Albino Soldano. “Mire Dunda, estuve en una reunión de comando y un Coronel dijo que hoy lo iban a matar”, le dijo Soldano el 10 de marzo. Esa misma noche le volaron la casa. A los pocos días recibió una nota anónima: “Si amás la democracia cómo vas a tener esos libros”, lo interpelaba alguien que, evidentemente, se había encargado de revisar su biblioteca. “Con esa nota le pedí una audiencia al coronel José María González, que me recibió. Le conté eso y también del atentado. Quedó en responderme. No lo hizo. Y después vino el golpe”, recordó Dunda.
González fue uno de los que condujo el golpe en Santa Fe y fue el primer interventor de la provincia, desplazando de su cargo al gobernador Carlos Sylvestre Begnis. Ese 24 de marzo Dunda fue secuestrado con un espectacular operativo militar. Fue trasladado a la Guardia de Infantería Reforzada. Luego lo encapucharon, lo ataron y lo llevaron a un descampado. “Creo que podría estar ubicado en Santo Tomé, pero no podría precisarlo”, declaró. Allí lo golpearon y lo sometieron a un simulacro de fusilamiento. Nunca le preguntaron nada. Todo lo que escuchó de parte de sus torturadores fueron “imputaciones” como “comunista”, “subversivo” y “montonero”, mientras le advertían que “no se la iba a llevar de arriba”.
Durante su detención en la Guardia de Infantería Reforzada estuvo con Noé Adán Campagnolo, intendente de Santa Fe hasta el golpe. “Estaba en un rincón, junto con otros detenidos. No estaba llorando, pese a las atrocidades que le hicieron. Se mostró íntegro. Me contó que lo habían empalado, que le habían roto el ano. Perdía mucha sangre. No pensó que lo que había sufrido le iba a afectar la salud para toda la vida”, afirmó.
Ambos se reencontraron en Coronda, donde en algún momento Dunda fue acusado de planear un intento de fuga. Allí le tomo declaración el juez Fernando Mántaras. Su secretario era Víctor Hermes Brusa, luego juez federal destituido por el Consejo de la Magistratura y condenado por crímenes de lesa humanidad. El 3 de abril de 1978 recuperó la libertad, junto a Campagnolo. Hoy, revivió ese calvario en el juicio oral que se realiza contra sus captores: José María González, Jorge Diab y Ricardo Salomón, que siguieron atentamente su declaración.
Los acusados
José María González fue el primer interventor de la dictadura en Santa Fe y fue condenado a perpetua en la causa que investigó la desaparición de Mario Osvaldo Marini, el secuestro de la esposa de éste y del bebé de ambos. Jorge Diab integró el Destacamento 122. Está imputado en varias causas de lesa humanidad, entre ellas el martirio y las "violaciones sexuales agravadas" a Silvia Suppo y la supresión de identidad de
María Carolina Guallane, que en 1998 recuperó su identidad: Paula Cortassa.
Salomón, por su parte, fue oficial auxiliar de la Guardia de Infantería Reforzada. Pese a su bajo grado policial, los testimonios de otros uniformados aseguran que fue “el autor directo, ejecutor inmediato de los ilícitos sufridos por Campagnolo”. Los tres cumplen prisión domiciliaria. González estuvo presente en la sala, mientras que Diab y Salomón siguieron la causa desde la sala médica, a través de un circuito de televisión, por tener “presión alta”.
“Me acojo al derecho de no prestar declaración y además no contestaré preguntas ni me someteré a careo alguno”, fue lo único que dijo González cuando el juez le concedió la palabra. Por su parte, Diab y Salomón respondieron que declararán “en otro momento del juicio”.
Cómo sigue el juicio
El lunes están citados a declarar como testigos Silvio Caballero, quien se desempeñaba en el Comando Radioeléctrico y declaró haber visto a Noé Adán Campagnolo antes y después de las torturas a las que fue sometido. También los hijos del ex intendente, Laura Josefina y Pedro Valentín; Jorge Alberto Vegil, quien estuvo junto a Campagnolo en el momento de la entrega del poder y Reynaldo Arboatti, quien lo visitó mientras estaba detenido y le entregó parte de su ropa ensangrentada a Monseñor Vicente Zaspe, para que éste intercediera por él ante la dictadura. El martes declarará un periodista: Guillermo Tepper, que entrevistó a Campagnolo el 24 de marzo de 1996, al cumplirse 20 años del golpe. En esa entrevista, que forma parte de la causa, Campagnolo contó las brutales torturas a las que fue sometido por sus captores.
Fuente:Infojus
Domingo, 24 de agosto de 2014
Reconocimiento legislativo a víctimas de la dictadura
Dunda y Campagnolo habían sido electos en 1973 y el mismo día del golpe, el 24 de marzo de 1976, fueron secuestrados por la dictadura, que los torturó.
Sesión especial. Dunda (centro) leyó un discurso y fue muy aplaudido.
Por Jorge Sansó de la Madrid
El Tribunal Oral de Santa Fe habilitará este martes el juicio para determinar responsabilidades en la causa por los secuestros y torturas a las que fueran sometidos, durante la pasada dictadura, el ex presidente de la Cámara de Diputados de la provincia Rubén Héctor Dunda y el ex intendente de Santa Fe Noé Adán Campagnolo.
El jueves pasado, a instancias de los diputados Luis Rubeo y Leandro Busatto, la Cámara de Diputados realizó una sesión especial en la que rindió homenaje a ambos. Dunda estuvo presente y leyó un discurso al término del cual fue ovacionado de pie por todos los legisladores y las barras. “Dijimos entonces que no, no arriamos las banderas”, advirtió.
Dunda y Campagnolo habían sido electos en 1973 y el mismo día del golpe, el 24 de marzo de 1976, fueron secuestrados por la dictadura, que los torturó. En el caso de Campagnolo con un ensañamiento poco visto entre los miles de casos registrados. Nunca recuperó su salud a raíz de la crueldad a la que fuera sometido y murió en 2003. En el acto del jueves estuvieron sus hijos.
“Como autor de este proyecto, como parte de este cuerpo y fundamentalmente como parte de la militancia de la democracia, de la paz y la vida, vengo a reivindicar a estos dos hombres que, independientemente al partido que pertenecieron, honraron la democracia y fueron para todos los santafesinos estandartes de una bandera que tiene que ver con vivir en un mundo mejor, vivir en un mundo en paz y tratar de realizar a través de la política los sueños colectivos”, dijo Busatto. Desde cada bancada fueron sumando adhesiones y consideraciones sobre los homenajeados.
A su turno, Dunda dijo: “Hemos aprendido que la democracia no solo no viene dada, sino que ella misma es la constituyente de un proceso, una tarea continuamente creciente y expansiva que requiere energías e imaginación para cambiar estructuras que la ponen en riesgo al impedirle su consolidación. Cambiar las estructuras provinciales es la misión de hoy ante que estas se derrumben sobre nuestras cabezas. La imagen que nos mostraron los diarios del gobernador (Antonio) Bonfatti, mi amigo, al que conozco desde la adolescencia, asistido entre lágrimas por sus vecinos al momento de ser víctima de una balacera en su casa, les recuerda a quienes hemos pasado por esos trances que la hora de atender la gravedad de lo que pasa ha llegado. En este recinto he reclamado por la municipalización de todo el territorio provincial. Que significa en definitiva comprometer al pueblo con la cosa pública”.
El día del golpe. El golpe de Estado en Santa Fe lo condujo el coronel José María González, quien reemplazaría al gobernador Héctor Sylvestre Begnis. Las dependencias de la Guardia de Infantería Reforzada (hoy Jefatura de la Unidad Regional I) funcionaron como base operativa, centro de detención y torturas. En ese edificio funcionaba el Comando Radioeléctrico, la Guardia de Infantería y la Oficina de Coordinación del Area 212, y además grandes pabellones y calabozos por los que pasaron más de mil santafesinos fue poblada durante años por hombres, mujeres, adolescentes y hasta bebés nacidos en cautiverio.
La semana del 24 de marzo de 1976 fuerzas de Ejército y Policía detuvieron a cientos de militantes y funcionarios en sus casas, en las calles, en el trabajo, en sindicatos, en la Legislatura provincial. En esos días Campagnolo, Dunda y Eduardo Félix Cuello fueron detenidos, salvajemente golpeados y torturados, y luego encarcelados en Coronda, debiendo el intendente pasar por tratamientos médicos para salvar su vida.
Por el hecho, del que participó un grupo de represores, y era responsable la plana mayor de oficiales, sólo hay tres imputados: José María González, Jorge Roberto Diab (segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 122) y Ricardo José Salomón, quien fuera oficial de la Guardia de Infantería.
Fuente:LaCapital



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