10.09.2014
El testimonio del jefe de guardia de la Maternidad sacudió al Tribunal
"¿Usted dice que las pacientes estaban esposadas en el parto?" "Efectivamente", dijo el médico
La inhumanidad de los verdugos quedó en evidencia tras el relato de un médico de guardia El testigo Elio Villar, médico que se desempeñó como jefe de guardia de la Maternidad Provincial durante la última dictadura cívico militar, señaló que en el lugar "no quedaban" registros de las presas políticas embarazadas que ingresaban al centro asistencial y relató que parían con "grilletes atados a la cama". Villar declaró hoy en el juicio que se lleva a cabo en los tribunales federales de Córdoba por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención La Perla, en relación con las presas políticas que se encontraban embarazadas.
El testimonio del jefe de guardia de la Maternidad sacudió al Tribunal
"¿Usted dice que las pacientes estaban esposadas en el parto?" "Efectivamente", dijo el médico
La inhumanidad de los verdugos quedó en evidencia tras el relato de un médico de guardia El testigo Elio Villar, médico que se desempeñó como jefe de guardia de la Maternidad Provincial durante la última dictadura cívico militar, señaló que en el lugar "no quedaban" registros de las presas políticas embarazadas que ingresaban al centro asistencial y relató que parían con "grilletes atados a la cama". Villar declaró hoy en el juicio que se lleva a cabo en los tribunales federales de Córdoba por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención La Perla, en relación con las presas políticas que se encontraban embarazadas.
"Mientras se hacía el parto -dijo- quienes atendían a la paciente estaban permanentemente custodiados por personal del Ejército. No completaban el tiempo de internación, si todo estaba bien, los cargaban y se lo llevaban", dice el Dr. Elio Villar, quien fue Director de Guardia en la Maternidad Provincial durante los hechos que se juzgan en esta causa. "Por entonces el director de la Maternidad fue un comodoro o vicecomodoro".
Villar es médico y durante la última dictadura militar fue jefe de Guardia de la Maternidad Provincial por lo que la Dra. María Teresa Sánchez -de Abuelas de Plaza de Mayo- lo citó a declarar acerca de los partos de mujeres detenidas en calidad de presos políticos. El testigo dijo que nunca le tocó personalmente atender un parto de "detenidas especiales".
"Parte de la documentación -dijo en otro momento- se destruyó porque estaba en el subsuelo que se inundaba con cada subida del río", cuenta el médico ante las preguntas de la querellante María Teresa Sanchez por las historias clínicas y partes del día
Preguntado por la fiscal Miguel Carmona, el testigo narró cómo eran los procedimientos normales de atención a embarazadas presas, frente a la situación de las "presas especiales". "Las pacientes presas eran llevadas por personal de la penitenciaría para seguir su embarazo, les hacíamos una historia clínica que usábamos para controlar el parto. Lo no normal eran pacientes que ingresaban por otro lado, directamente a sala de parto y con custodia. Se hacía el parto y se los llevaban directamente. No había historia clínica, no había seguimiento, no quedaba ningún registro".
"Estaban esposadas y custodiadas por personal policial. No permitían que ingresara nadie más que las personas concretas que ibana atender el parto", cuenta Villar. Además agregó que los policías venían con sus uniformes y se rehusaban a ponerse las batas reglamentarias por cuestiones de higiene.
El presidente del Tribunal, Dr. Jaime Díaz Gavier no dio crédito a lo que oían sus oídos y repreguntó: "Usted está diciendo que las pacientes estaban esposadas en el momento del parto?" "Efectivamente", respondió el médico. "Los grilletes se amarraban a los barrotes de las camillas dejando las manos libres para aferrarse y poder hacer fuerza".
"Tuve una lucha -completó el testigo- con mis más de 40 años en la Maternidad, porque nosotros pensamos que una mujer debe ser respetada en su condición de mujer al momento del parto, y que debe estar en libertad. El estar esposadas les impide cualquier movimiento y eso las mortifica más, aumentando el dolor", dijo el Dr. Villar quien afirmó que durante mucho tiempo fue costumbre esposar a las parturientas presas.
Posteriormente, declaró Oscar Alejandro Flores, que era militante del PST (Partido Socialista de los Trabajadores). El testigo sobreviviente, ante una pregunta, habló de una deuda histórica. "Los deudores son ellos -dijo aludiendo a los imputados- me han sacado varios años de mi vida". El 16 de noviembre de 1977, Flores fue secuestrado del local que estaban armando con compañeros del Partido Socialista de los Trabajadores. "Ya había oscurecido, íbamos a abrir el negocio a la mañana siguiente. Irrumpieron muchas personas con armas y nos encerraron en el sótano del local". A la mañana siguiente se lo llevaron junto a otro compañero a quien le decían Coco. "Mi mujer y mis hijos pasaron por el local y pudieron ver cómo nos subían en los autos. No le dijeron nada a dónde íbamos". "Parecía que nos iban a matar". Dijo Oscar y no pudo continuar con la declaración. Miró hacia arriba y sus recuerdos se perdieron en aquella mañana, en medio del campo, cuando los bajaron del auto y sintieron el terror. "Perdón, sabía que me iba a pasar esto", se disculpó ante el tribunal y recuperó el aire tomando un poco de agua. Junto a otros compañeros del PST fue llevado a La Perla. El 22 de noviembre lo trasladaron a La Ribera, justo el día antes del recordado temblor del "Caucete". Flores aclaró: "fuimos secuestrados, no medió ningúna orden de arresto ni detención".
Finalmente, declaró María Gabriela Villar, quien relató que el 9 de noviembre de 1977, cuando volvía a su departamento "subió conmigo una persona en el ascensor" y que estando en el interior de su departamento "me muestran diarios del Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Ahí me meten a una habitación, y una persona me viola". Relató que fue en esas circunstancias un hombre que identificó como "Fogo (alias del imputado Ricardo Lardone) dice: "ahora me toca a mí", pero entra otro, un tal Luis (el imputado Manzanelli) y éste me hace vestir, y me pegó una trompada como las del cine, cinematográfica en el estómago, y me tira contra una pared".
"Me llevaron a un lugar -continuó- a sacarme una foto. La situación era rara, escuché muchas personas, había mucha gente y como un ámbito de fiesta. Algunos de ellos tenían copas", recuerda como una fotografía del horror e incertidumbre que reinaba en el centro clandestino de detención.
La testigo recordó imágenes de La Perla. Los golpes de las puertas, los pasos apresurados, las radios: "tigre llamando a pantera, traemos paquetes". La llegada de nuevos secuestrados. "Un día HB nos hizo parar junto a la colchoneta, traía un ramo de flores y nos hizo cantar el himno". La testigo recuerda la fisonomía de ese represor, a quien recordaba como "cuadradito" y a quien identificó por los diarios con el nombre de Díaz. A Fogo lo identificó como Lardone, y a Luis como Manzanelli, este último "mantiene hasta hoy su fisonomía".
En cuanto a la tortura, la testigo sobreviviente relató: "Fui víctimas de golpes, de picana. Pero creo que el daño psicológico es el más grande. El tema era no saber si te iban a matar o ibas a vivir. Yo negué o preferí olvidarme de la violación, pero mi cuerpo suspendió durante cinco años toda actividad hormonal. Un especialista me dijo que era un trauma común en mujeres sobrevivientes de guerras o esta clase de situaciones"
Con contundencia, María Gabriela Villar fue clara frente a la pregunta del defensor particular Viola, que intentó hacerla declarar contra los llamados "colaboradores". "Eran ellos los que hablaban de 'colaboradores', de 'paquetes', de 'cantar'... ellos hablaban con esos términos. Han pasado muchos años y yo misma me di cuenta de que era algo impuesto. Yo no pienso que ninguna de estas personas estuviera ahí por voluntad propia: para mí eran detenidos". Después de esto, María Gabriela Villar culminó su testimonio y fue aplaudida por el público presente.
La audiencia pasó a cuarto intermedio hasta el martes 16 de septiembre a las 10:30. Se realizará entonces la lectura de la nueva causa "Mackentor" y de un desprendimiento del expediente Maffei, por lo que no habrá testigos.
Fuente:Telam
Día 173: 10/09
13:44 Cuarto intermedio hasta el martes 16 de septiembre a las 10:30
Se realizará la lectura de la nueva causa "Mackentor" y un desprendimiento del expediente Maffei, por lo que no habrá testigos.13:40 Aplausos para la testigo
Con contundencia, María Gabriela Villar, es clara frente a la pregunta del defensor particular Viola, quien intenta hacerla declarar contra los llamados "colaboradores"."Eran ellos los que hablaban de 'colaboradores', de 'paquetes', de 'cantar'... ellos hablaban con esos términos. Han pasado muchos años y yo misma me di cuenta que era algo impuesto. Yo no pienso que ninguna de estas personas estuviera ahí por voluntad propia: para mí eran detenidos".
Después de esto, María Gabriela Villar culminó su testimonio y fue aplaudida por el público presente.
13:36 La tortura
"Fui víctimas de golpes, de picana. Pero creo que el daño psicológico es el más grande. El tema era no saber si te iban a matar o ibas a vivir. Yo negué o preferí olvidarme de la violación, pero mi cuerpo suspendió durante cinco años toda actividad hormonal. Un especialista me dijo que era un trauma común en mujeres sobrevivientes de guerras o esta clase de situaciones"13:24 La Ribera
Gabriela contó que en La Ribera, El Gato le ordenó que se sacara la venda, para poder ayudar a las demás presas."La situación de la venda era una cosa terrible, uno pierde la noción del tiempo, de todo". Recordó el hambre, la mugre, las ratas caminando entre el baño y los calabozos, el calor y los mosquitos.
"Con un detenido que se llamaba Juan Astelarra aprendí a comunicarme por señas", cuenta Gabriela en referencia al testigo de ayer.
"A los muchachos los hicieron jugar al fútbol contra los gendarmes. Los presos iban descalzos, los gendarmes de botas", recuerda.
13:14 Tita parecía un ángel
"Tita parecía un ángel ahí dentro. Era la única mano cálida que había en ese lugar. Recuerdo que nos llevó hasta el baño, nos dejó sacar las vendas y pudimos vernos". Se refiere a otra de las secuestradas, a quienes muchos han recordado porque era enfermera y los represores le habían dado la tarea de atender al resto y servirles la comida. (ver la declaración de "Tita" Buitrago)"No se preocupen que van a zafar", dijo Tita, que había escuchado algo en boca de los verdugos.
13:10 Las noches eran lo más tenebroso.
La testigo recuerda imágenes de La Perla. Los golpes de las puertas, los pasos apresurados, las radios: "tigre llamando a pantera, traemos paquetes". La llegada de nuevos secuestrados."Un día HB nos hizo parar junto a la colchoneta, traía un ramo de flores y nos hizo cantar el himno". La testigo recuerda la fisonomía de este represor, a quien recordaba como "cuadradito" y a quien identificó por los diarios con el nombre de Díaz.
A Fogo lo identificó como Lardone, y a Luis como Manzanelli, este último "mantiene hasta hoy su fisonomía".
13:00 Estrategia psicológica
La testigo cuenta que hicieron entrar a la cuadra de la Perla a una jóven cebando mates. Y alardeaban diciendo: "Miren que ricos mates ceba, ella es amiga nuestra". La testigo recuerda los ojos de la chica, que la miraban con desesperación, era otra detenida."Después me di cuenta de que lo que buscaban era provocar una desestabilización. Pero eso lo pude elaborar tiempo después. En ese momento yo no conocía a esta chica".
Una vez más queda en evidencia la estrategia que emplearon en los centros de todo el país: la ruptura del tejido social de una generación de militantes, en los centros de terror y exterminio donde ellos eran amos y señores.
12:59 Como un ámbito de fiesta
"Me llevaron a un lugar a sacarme una foto. La situación era rara, escuché muchas personas, había mucha gente y como un ámbito de fiesta. Algunos de ellos tenían copas", recuerda como una fotografía del horror e incertidumbre que reinaba en el centro clandestino.12:52 Imágenes cinematográficas
La testigo recuerda cada una de las imágenes con detalles como de fotografías. Gabriela fue violada por uno de los hombres en la habitación. Después escuchó que "Fogo" intentaba entrar a la habitación: "me toca a mí". Pero apareció Luis, que dijo que se cambiara, que debían irse, y le pegó una trompada que la golpeó contra la pared: "Una trompada como de película".Volvió a escuchar la voz de su violador en La Perla: "Te portaste mal conmigo anoche, me dijo y me ofreció un cigarrillo".
12:50 "Nunca volví a Córdoba".
"Me mudé a Cordoba sólo un mes antes de mi secuestro. Después de todo lo que viví no volví a la ciudad hasta ahora". María Gabriela vivía con amigas en el 6to piso de un edificio en Dean Funes y Cañada y trabajaba en una inmobiliaria."Ese 9 de noviembre iba a ver un grupo musical pero como hacía frío subí al departamento a buscar un abrigo. Una persona subió conmigo en el ascensor y al abrir la puerta de mi casa me empujó dentro, donde habían otros. Tuve miedo, pensé que eran ladrones", recuerda la testigo.
"Qué ladrones ni ladrones", le dijo uno de ellos, un grandote y desprolijo, "medio jipón". Estaban armados y le mostraron los diarios del Partido Socialista de los Trabajadores del que ella era militante.
12:46 Testigo 376: Declara María Gabriela Villar
Estuvo privada de su libertad desde 1977 hasta el año 1982, donde efectivamente fue dejada en libertad. Permaneció secuestrada 9 días en La Perla y cinco meses en La Ribera. Luego fue "legalizada" y mantenida presa por su militancia en el Partido Socialista de los Trabajadores. Actualmente es profesora de inglés y tiene 59 años.12:42 Terminó el testimonio de Flores
"Nadie se imagina lo que nosotros hemos vivido en esos lugares. Que la justicia los juzgue y los dejen adentro como les corresponde para que nunca más puedan hacer lo que hicieron".12:10 "Tigre llamando a pantera, traemos un paquete"
Así recuerda el testigo el diálogo que los verdugos mantenían entre ellos. En La Perla recuerda los apodos de los represores torturadores: "Fogo, Principito, Palito....""Escuché que un día decían que iba a venir 'El Jefe'. Se vivía una presión, era una tensión quese vivía ahí adentro. Al jefe le decían 'Cachorro'..." Tal es el apodo de Menéndez, y los anteriores corresponden respectivamente a los imputados Lardone, Villanueva y Romero.
12:02 Moríamos de noche y nacíamos al amanecer.
¿Fue víctima de torturas? pregunta la fiscal"No", responde Flores. "Sí sufrí muchos golpes, me rompieron la rótula en una de esas 'biavas' que nos daban en La Ribera a la madrugada. Quedé con secuelas, tuve que operarme. Pero la peor tortura era escuchar la tortura a los compañeros".
Flores fue víctima del plan sistemático como cada uno de los que fueron privados de la libertad en estos Centros Clandestinos de Tortura y Muerte. La tortura abarca todo el maltrato y las condiciones inhumanas de vida que caracterizaron estos lugares.
11:57 Secuestrados
"Parecía que nos iban a matar". Dice Oscar, y no puede continuar con la declaración. Mira hacia arriba y sus recuerdos se pierden en aquella mañana, en medio del campo, cuando los bajaron del auto y sintieron el terror. "Perdón, sabía que me iba a pasar esto", se disculpa ante el tribunal y recupera el aire tomando un poco de agua.Junto a otros compañeros del PST fue llevado a La Perla. El 22 de noviembre lo trasladaron a La Ribera, justo el día antes del recordado temblor del "Causete".
Flores aclara: "fuimos secuestrados, no medió ningúna orden de arresto ni detención".
Testigo 375: Declara Oscar Alejandro Flores
"Los deudores son ellos, me han sacado varios años de mi vida", responde Flores cuando el Juez le pregunta si conoce o tiene algún vínculo con los imputadosque están sentadosEl 16 de noviembre de 1977 fue secuestrado del local que estaban armando con compañeros del Partido Socialista de los Trabajadores. "Ya había oscurecido, íbamos a abrir el negocio a la mañana siguiente. Irrumpieron muchas personas con armas y nos encerraron en el sótano del local".
A la mañana siguiente se lo llevaron junto a otro compañero a quien le decían Coco. "Mi mujer y mis hijos pasaron por el local y pudieron ver cómo nos subían en los autos. No le dijeron nada a dónde íbamos".
11:45 Terminó el testimonio del Dr. Elio Villar.
"Tuve una lucha con mis más de 40 años en la maternidad, porque nosotros pensamos que una mujer debe ser respetada en su condición de mujer al momento del parto, y que debe estar en libertad. El estar esposadas les impide cualquier movimiento y eso las mortifica más aumentando el dolor", dice el Dr. Villar quien afirma que durante mucho tiempo fue costumbre esposar a las parturientas presas.11:35 Esposadas al parir
"Estaban esposadas y custodiadas por personal policial. No permitían que ingresara nadie más que las personas concretas que ibana atender el parto", cuenta Villar. Además agregó que los policías venían con sus uniformes y se rehusaban a ponerse las batas reglamentarias por cuestiones de higiene.El presidente del Tribunal, Dr. Jaime Díaz Gavier no da crédito a lo que oyen sus oídos y repregunta: "Usted está diciendo que las pacientes estaban esposadas en el momento del parto?"
"Efectivamente", responde el médico. "Los grilletes se amarraban a los barrotes de las camillas dejando las manos libres para aferrarse y poder hacer fuerza".
11:30 "Lo que era y no era normal"
Preguntado por la fiscal Miguel Carmona, el testigo narra cómo eran los procedimientos normales de atención a embarazadas presas, frente a la situación de las "presas especiales"."Las pacientes presas eran llevadas por personal de la penitenciaría para seguir su embarazo, les hacíamos una historia clínica que usábamos para controlar el parto. Lo no normal eran pacientes que ingresaban por otro lado, directamente a sala de parto y con custodia. Se hacía el parto y se los llevaban directamente. No había historia clínica, no había seguimiento, no quedaba ningún registro".
"¿Con qué frecuencia acontecían este tipo de situaciones?", pregunta la Fiscal.
"Puede haber sucedido dos o tres por semana, y algunas semanas puede que no hubiera ninguno".
11:26 Elsa Alicia Landaburu
El Dr. Villar recuerda a Landaburu, que era practicante en hemoterapia: "Se que ella desapareció y luego apareció su cuerpo".11:20 Destrucción de archivos de la Maternidad
"Parte de la documentación se destruyó porque estaba en el subsuelo que se inundaba con cada subida del río", cuenta el médico ante las preguntas de la querellante María Teresa Sanchez por las historias clínicas y partes del día11:15 "Las pacientes sdetenidas no se registraban en el parte diario"
"Mientras se hacía el parto quienes atendían a la paciente estaban permanentemente custodiados por personal del Ejército. No completaban el tiempo de internación, si todo estaba bien, los cargaban y se lo llevaban", dice el Dr. Elio Villar, quien fue Director de Guardia en la Maternidad Provincial durante los hechos que se juzgan en esta causa. "Por entonces el director de la Maternidad fue un comodoro o vicecomodoro".11:00 Testigo 374: Declara Elio Villar
Es médico y durante la última dictadura militar fue jefe de Guardia de la Maternidad Provincial por lo que la Dra. María Teresa Sánchez -de Abuelas de Plaza de Mayo- lo citó a declarar acerca de los partos de mujeres detenidas en calidad de presos políticos.El médico dice que nunca le tocó personalmente atender un parto de "detenidas especiales".
Fuente:DiariodelJuicio

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