25 de octubre de 2014

CÓRDOBA-LA PERLA: TESTIGO DENUNCIÓ A PATRONALES QUE ENTREGABAN TRABAJADORES A REPRESORES- TESTIMONIOS DÍAS 182, 183 Y 184

La Perla: Testigo denunció a patronales que entregaban trabajadores a represores
Militante de la organización Poder Obrero secuestrado el 31 de enero de 1977 testimoniaron los hechos.

jueves, 23 de octubre de 2014
La Perla: Testigo denunció a patronales que entregaban trabajadores a represores
Córdoba.- El testigo Carlos Eduardo Santa señaló a autoridades del Banco de la Provincia de Córdoba y a empresarios que "entregaron a sus trabajadores" como "verdaderos colaboradores" de la represión de la última dictadura, al declarar en la megacausa La Perla a cargo del Tribunal Oral Federal 1 (TOF1).
Militante de la organización Poder Obrero secuestrado el 31 de enero de 1977 de su oficina en el Banco de la Provincia de Córdoba, Santa recordó que en circulares de esa entidad financiera las autoridades "les pedían a los gerentes que avisaran de los trabajadores izquierdistas", y pidió buscar esa documentación. 
"Esos fueron los colaboradores: esas patronales que entregaban a sus empleados, sus delegados. Los verdaderos colaboradores fueron los empresarios que entregaron a sus trabajadores y hasta daban instrucciones numeradas que se encuadernaban y archivaban", insistió.
El entonces arzobispo de Córdoba, Raúl Primatesta, y sus colaboradores "seguramente pudieron escuchar nuestros alaridos" en el Departamento de Informaciones de la policía provincial (D2), centro clandestino de detención y tortura que funcionaba frente a la Catedral de la capital provincial, dijo también el testigo víctima.
"Esos miembros de la Iglesia, que debieron haber cuidado a su rebaño, a muchos nos entregaron a los lobos. Y además, no hicieron nada para sacarnos de allí", afirmó.
En su testimonio, Santa aludió además a los medios de prensa que "sacaban páginas elogiosas de la dictadura" y a funcionarios judiciales como "un tal Pizarro, del juzgado de (Adolfo) Zamboni Ledesma", quien, aseguró, "en un clima intimidatorio, me hizo firmar una declaración hecha bajo tortura en la D2".
El testigo describió formas de tortura como la asfixia a que lo sometió, según dijo, el imputado Miguel Angel "Gato" Gómez .
Este represor les quitaba las vendas de los ojos a los secuestrados cuando los torturaba y les decía: "Mirame bien, yo soy el Gato Gómez, no me olvides nunca", relató Santa y atribuyó esa conducta a que estaba "convencido que esa impunidad le duraría por siempre y este y otros juicios han demostrado lo contrario".
También reconoció a la imputada Mirta "la Cuca" Anton como una torturadora de la D2, "la única voz de mujer que se escuchaba" entre los represores que operaban ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio.
"Después de acercarse a mí y decirme un montón de groserías, me dijo los nombres de cada uno de los que vivía en mi casa, cerca del hipódromo en Barrio Jardín. Supongo que ella vivía por ahí. Muchas veces escuché hablar de ella y del sadismo que tenía, especialmente con las mujeres" detenidas, evocó.
También declaró en esta audiencia la testigo Marta Olga Cisneros en relación al secuestro de su hermano, Ignacio Manuel Cisneros, consumado en la ciudad de Córdoba el 15 de febrero 1977 por represores que integraban el Grupo de Operaciones de la Tercera Zona (OP3) La Perla.
La mujer dijo que, en la búsqueda de su hermano, viajó con su cuñada a Buenos Aires en 1979 para denunciar el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA. "Fuimos al viejo hotel Crillón, y ahí estaban todos los servicios de inteligencia mirándonos la cara".
Contó también que Graciela Geuna, victima del terrorismo de Estado, le envió una carta a su abuela el 3 de enero de 1984 en la que le decía que había visto a Manuel en La Perla, y que también pasó por el penal de La Plata para luego ser devuelto a Córdoba, en condición de detenido-desaparecido.
Por su parte, el testigo Mario Jofré dijo que fue secuestrado cuando intentó acreditarse para el Mundial de fútbol de 1978 haciéndose pasar por periodista y que lo sometieron a tormentos en el centro clandestino de detención conocido como "La Perla Chica", para ser liberado 40 días después.
Concluida la audiencia, el TOF1 dispuso un cuarto intermedio hasta el próximo martes a las 10.30, cuando declararán otros testigos.
Fuente:ElDiarioProvincial





182: Día 15/10/14
15;11 Cuarto intermedio hasta el martes a las 10:30


14:38 "El trato era correctísimo"
Explicó que ayudaba a servir el desayuno y que le permitían servir las comidas con la venda como vincha.
- ¿Qué comían?
- "Unos guisos exquisitos que nunca más volví a probar".
- ¿No se preguntó por qué la mantenían allí?
- "Se los preguntaba a los otros accionistas de Mackentor y no me lo sabían contestar".
- ¿Presenció torturas o supo si alguien había sido torturado en ese lugar?
- Una pareja una noche fue torturada. Cuando les serví comida no quisieron comer. No pregunté sus nombres ni supe por qué estaban allí.

14:30 Mackentor y La Ribera
"Todas las mañanas había interrogatorios", explica la testigo que junto a la hermana de Marta Kejner fueron las únicas mujeres secuestradas en esta causa.
"¿Sobre qué versaban los interrogatorios?" , pregunta la fiscal.
"En mi caso, me hacían reconocer firmas y letras. Yo hacía como cuatro años que no pertenecía al grupo de Mackentor".


14:27 Testigo 395: Declara Lia Margarita Delgado

13:45 Cuarto intermedio de 15 minutos


13:38 Terminó el testimonio de Susana Romano
Para terminar, dijo que "los efectos de la dictadura civico militar, son heridas y daños que nos hicieron a toda la sociedad, con consecuencias contemporáneas" y agradeció por la posibilidad que le brinda la democracia de cumplir con el deber y el derecho que le asiste de contribuir con la verdad para que esto no se repita. "Estos juicios se realizan en democracia, afortunadamente y por la acción política de quienes se comprometieron en que se lleven adelante".

13:00 Psicología
Después de su libertad, cuando quiso reincorporarse a la Universidad para seguir su vida normal, le solicitaron un "certificado de desaparición". Entre los profesores señalados por entregar a los alumnos mencionó al profesor Gaspar del Corro y Mochitti, este último vino a reemplazar a Noé jitrik cuando lo expulsaron. "Ellos calificaban de subversivos algunas lecturas, y las sacaron de la biblioteca".
El Tribunal pidió a la testigo lo recolectado por ella en la investigación que hizo sobre la UNC durante y después de la dictadura.

12:55 Torturas y abusos
Ella también fue brutalmente castigada: "Con una resistencia que me acercaron a la cara, y después un golpe que me aflojó parte de la dictadura". Las trataban de marxistas y a ella en particular la acusaban de judía. "Nunca me informaron por que me llevaban. Habia sido militante comunista, y por portar estas 'ideologías foráneas' como decían ellos, eramos enemigos de la patria"

12.40 "Esta no es"
La llevaron a La Ribera y ahí comenzó un remolino de violencia que no paró hasta su liberación. "Cuando llegué, escuché 'Preparen, apunten, Fuego!'. En ese momento sentí que realmente moría y desfallecí del terror. Al despertar estaba en un calabozo junto a otras estudiantes de psicología".

 
12:37 Secuestrada

El 24 de junio de 1977, cuando salía de la ducha, escucho golpes violentos en la puerta. Antes de poder reaccionar me asomé al balcón y pregunté quién era". Desde afuera recibía la órden de que abriera la puerta. "Quien es?", preguntó ella. "La policía". Entonces abrieron pensando que no había nada que temer, pero la patota ingresó violentamente, apuntándolos con armas. "Otros subieron a la planta alta y maltrataron a mis padres, a mí me metieron en el dormitorio y taparon mi cabeza con una frazada".

12:30 Amenazas
Posteriormente, ella misma fue víctima de un allanamiento en su propia casa: "El 10 de junio 77 golpearon la puerta de casa oficiales con armas. Revisaron todo, requisaron los cajones. Interrogaban a todos los presentes, revisaron armarios, botiquines...Dejaron un acta diciendo que era una casa que estana limpia y no comprometida con la subversión".



12:16 Testigo 394: Declara Susana Romano Sued

11:50 Terminó el testimonio del Padre Mariani

"Su testimonio ha sido de muchísima utilidad para la causa", le respondió el Juez Jaime Díaz Gavier.
Así se retiró de la sala, aplaudido por la audiencia, este ex sacerdote que fue acusado por el mismo Menéndez, de tener una "'prédica pervertidora de la juventud".


11:47 La muerte de Angelleli
"Significó un momento muy importante para mí seguridad. Cuando supimos de la muerte viajamos con un compañero a La Rioja y allí tuvimos la reunión con otros sacerdotes riojanos. Para disolver toda sospecha, se nos dijo que el maletín que cargaba Angelleli, y que portaba las denuncias y testimonios sorbre secuestros de sacerdotes, había quedado en manos del Nuncio y que estaban a salvo. Luego supimos que no estaban en poder del Nuncio sino de Harguindeguy".

Contó que su participación en el funeral marcó su destino: "Fui convocado para hablar en el funeral en nombre de los amigos de otras dióscesis. Yo dije que claramente lo de Angelleli no había sido un accidente sino una muerte planeada. Desde allí comenzaron las amenazas en mi contra".

11:32 Abandonados por la cúpula eclesiástica
También contó que los que seguían su línea de pensamiento eran permanentemente vigilados: "Había un automóvil situado permanentemente entre la seccional 14 y la casa de las Hermanas. Ya había sucedido lo del asesinato de Angelleli y recibiamos mensajes que decían 'Sabemos lo que estás haciendo, te vamos a seguir a todas partes'...". A raíz de esas amenazas, Mariani fue a hablar con el Obispo Primatesta.

"Le comenté de todo esto. Él se quejó al tercer cuerpo y me consiguió una entrevista con Sasiaiñ". Este le dijo que era la guerrilla la que lo estaba persiguiendo, y que me pondría un Batallón para que me cuide. "Me dijo que estaba preocupado de que la Patria cayera en el socialismo. Salí de la entrevista con Sasiaiñ con la certeza de que no tenía ninguna seguridad".


11:29 Persecusión
"El rumor era que en el patio de la casa, el Padre Santiago Weeks entrenaba a los jóvenes como guerrilleros. Tenían una bolsa para practicar puchingball".


11:20 "Ojalá lleguen a viejos".


11:10 Testigo 393: Declara Guillermo "Quito" Mariani

La Dra. Gentile, abojada de SerPaJ, pregunta a Mariani sobre su conocimiento sobre la labor de estos hermanos misioneros y la relación  que los unía.

11:00 Comienza una nueva audiencia



Día 183: 21/10/14
13:27 Anuncio Oficial

Cuarto intermedio hasta mañana a las 10:30.

13:25 Terminó el testimonio de Mónica Ambort


13:19 Vivir con miedo

Antes de terminar, Mónica Ambort hizo un reconocimiento a todos los que aportaron la prueba a estos juicios históricos con su testimonio. Además leyó el listado de las víctimas de la Escuela de Ciencias de la Información que aún permanecen desaparecidos o fueron fusilados.

13:10 "Nunca dejamos de hacer notas, las hacíamos con miedo"

13:00 Libertad

Cuando intentó retomar su vida normal, supo que había sido expulsada de la universidad "por violar el articulo 7 de la ley nº 1276, por realizar actividades políticas". Mónica logró la reincorporación y volvió a clases donde siguió padeciendo "persecusiones y situaciones penosas".


12:50 Campo de la Ribera

12:45 Entregada

"Estuve fugitiva durante una semana entera, estaba muerta de miedo. Aparentemente había una lista de los expulsados de la facultad y yo debía estar en esa lista. Tenía terror deque tomaran represalia contra mi mfamilia, especialmente contra mi hermana presa, que había sido traida a la UP1 desde el Buen Pastor".
Ante este estado de pánico con el que Mónica no podía convivir, y aún sabiendo que había compañeros de la facultad presos y otros que estaban aún desaparecidos, se presentó junto a sus padres en la Dependencia de Bomberos. "Me dejaron allí inmediatamente, nunca me dijeron por qué me buscaban ni de qué se me acusaba"

12:37 Abusos en la D2

La testigo hizo permanente referencia al maltrato constante que recibían las detenidas en su condición de mujeres. Mónica es valiente y habló de los abusos sufridos por ella y por sus compañeras.


12.33 Primera detención

Los tuvieron durante toda una noche, sentados mirando una pared. Fueron maltrados, golpeados, hostigados por su condición de estudiantes de Ciencias de la Información: "Nos preguntaban a nosotros por qué estábamos ahí, no nos explicaron nada, ni nos dieron la posibilidad de llamar a un abogado o a la familia".

12:17 Testigo 397: Declara Mónica Lidia Ambort
"Cuando se produjo el golpe de 1976 yo era estudiante de la Escuela de Ciencias de la Información". La testigo explicó que por entonces, y "tristemente", ser estudiante de esa facultad era un "pasaporte a la cana". La persecusion era innegable. "Yo no tenía militancia política, pero no porque no creyera en ella. Hoy más que nunca estoy segura de que es la única manera de fortalecer la democracia". Como estudiante de Ciencias de la Información, Mónica procuraba manternerse informada, y participaba de las asambleas y los debates de la época.

12:04 "Alto, quién va!"


11:56 Bebé muerto

La testigo explicó que su propia percepción la llevó a pensar que la mujer había sido lastimada antes de dar a luz y esa era la razón de la muerte del niño. "El embarazo era a término, el peso del bebé era correcto. Pero es algo que deduje yo misma", aclaró.

11:47 Embarazadas vigiladas
"Era personal policial", respondió la testigo.



11:40 La maternidad provincial

La abogada María Teresa Sánchez pregunta a la testigo qué cambios notó después de la destitución del gobernador Obregón Cano. La testigo refirió algunos cambios en los directivos pero no recordó que hubiesen cambiado normativas importantes.

11:30 Testigo 396: Declara María Inés Vesco


11:00 Comienza una nueva audiencia.




Día 184: 22/10/14
15:30 Cuarto intermedio hasta el martes a las 10:30

15:22 Aquí estoy... Hasta aquí llegué
"Este año se cumplen 30 años desde la primera vez que nos constituimos como querellantes ante la justicia federal, en 1984, en un juicio que no fue. Espero que el juicio sea este. Los papeles han envejecido y yo también, pero aquí estoy... hasta aquí llegué".
La testigo marta Cisneros decidió cerrar su testimonio con una poesia que escribió su madre para su hermano Ignacio Manuel y que se convirtió en un poema para todos los desaparecidos: "Siempre los buscaremos, en el aire polvoriento del camino (...) Allí donde un hermano sufra ese duro vivir de la pobreza injusta, allí te encontraremos.. Mamá, una madre de Plaza de Mayo".


15:07 Ignacio Manuel en La Perla

Graciela Geuna también les contó que de la Perla lo llevaron a La Plata, y cuando lo trajeron de nuevo a Córdoba supo por testimonio del civil Lardone (imputado en este juicio) que tófalo (también imputado) se lo llevó para fusilarlo junto a Carlos Perucca, también víctima de esta causa.

15:02 No había respuesta por ninguna parte, la desaparición era una desición tomada
"Todas las cartas tenían la misma respuesta. Eran 'formularios' tipo y lo único que cambiaba era el nombre de la persona y la fecha", dijo la testigo en referencia a la respuesta a las cartas que recibió la famiia en su búsqueda. "Conclusión: no había respuesta por ninguna parte".
La respuesta que recibieron a los hábeas córpus fue simplemente "No ha lugar". Marta habló de la sensación de un "masaso en la nuca" por la respuestas que recibían de la Justicia, y la "perpetuación de un delito permanente"

14:52 "Le vengo a traer información sobre su hermano"

14:50 Familia desarmada

La testigo trajo también los datos de la denuncia presentada ante la comisaría 10ª, y solicitó que se recupere ese documento donde están signados los datos.

14:43 Semblanza
Fue secuestrado el 15 de febrero de 1977. El fin de semana antes del secuestro todos los hermanos se juntaron en la localidad de Alpa Corral, para celebrar un aniversario de bodas de mis padres. En la casa dejaron un cartel con la palabra "MONTONEROS"

14:32 Testigo 400: Declara Marta Olga Cisneros
"Esta desaparecido, por eso traje su foto para mostrarselos. Le decían Corcho, hoy cumpliría 67 años"

14:00 Cuarto intermedio hasta las 14:30

13.58 Terminó con aplausos el testimonio de Santa.

Santa permaneció preso desde el 31 de enero de 1977 hasta su liberación definitiva en abril de 1983.
"No tengo ningun rencor, puedo perdonarles todo lo que a mí me hicieron. Pero no puedo perdonarles lo que les provocaron a mis padres, mi mujer y mis hijos y a todas las familias que pasaron por esto. Creo que formamos parte de una memoria histórica que se esta formando a sangre viva y palpitante, y que un día nos permita verdaderamente decir "Nunca Mas"..."

13;48 Los verdaderos colaboradores fueron los de las patronales
Santa dijo que esos fueron los verdaderos colaboradores, así como lo fueron los medios de la época, "que publicaron grandes páginas elogiando a la dictadura y difundiendo los comunicados de Ejercito". También señaló la complicidad de la institución Judicial.

13:26 Poroto
Aquel febrero de 1978, en Campo de la Ribera, sintió una voz que no escuchaba desde hacía 15 años. "¿Carlos, sos vos?", "si, soy yo Poroto".
Se trata de Poroto Varela, nacido en la localidad de Agua Hedionda al oeste de las Salinas, cuya familia se había radicado en su puebo, Dean Funes. "Alquilaron la casa al lado de la mía, separados sólamente por una tapia. Me hice muy amigo del Poroto, más que hermanos, hicimos todas las aventuras de la infancia, a escondidas de nuestros padres.

Después de venirme a Córdoba, una vez que fui a visitar a mis padres a Dean Fúnes  me crucé con una de sus hermanas quien me dijo que había entrado a Gendarmería. En La Ribera, donde él se encontraba con tareas de Guardia, durante todas las noches me trajo un paquete de galletas y una lata de picadillo que compartía con los otros secuestrados, y charlábamos de lo que se podía charlar en esas circunstancias, con el riesgo que podría conllevarle a él mismo". Al salir en libertad, en el año 1982, Santa fue a visitarlo a Dean Funes, donde supo por sus hermanas que habia fallecido de un infarto a los 27 años. "Una de las hermanas, Azucenam me trajo una caja con una camisa que Poroto me había comprado por ver la mía desgarrada y nunca no llegó a entregármela".

Al igual que algunos otros testigos sobrevivientes de la Ribera, Santa recordó al Gendarme Varela, el "Poroto": "Fue una inmensa persona, y debe haber habido otros como él. Yo creo que Gendarmería les debe un reconocimiento por los gestos de humanidad y entereza que tuvieron por aquellos días".

13:20 En La ribera

"En la Ribera había paredes completamente acribilladas, con esos agujeros que después he visto en las fotos de las guerras del mundo".
En ese lugar volvió a ser interrogado por el Gato Gomez quien había sido enviado a este lugar como castigo por la bomba que colocó "por sucuenta" y bajo ninguna orden en el Cinerama.

13:00 Cacería
En una oportunidad, Carlos Eduardo fue llevado hasta Carlos Paz, donde secuestraron a su hermano Alfredo Santa, que ya declaró en este juicio. Fueron llevados juntos a la D2.

12:48 Cuca y el Gato
"Mirame bien, yo soy el Gato Gomez, no me olvides nunca", les decía Miguel Angel Gomez a los secuestrados a la vez que les levantaba la venda para que lo reconocieran. "Eran palabras que decí en ese reino de impunidad, convencido que esa impunidad le duraría por siempre. Este y otros juicios han demostrado lo contrario".
También habló de Cuca, la única voz de mujer que se escuchaba en ese lugar. "Después de acercarse a mí y decirme un monton de grocerías me dijo los nombres de cada uno de los que vivia en mi casa, cerca del hipódromo en Barrio Jardín. Supongo que ella vivia por ahi. Muchas veces escuche hablar de ella y el sadismo que tenía, especialmente contra las mujeres".

 12:35 La tortura

12:30 "Perded toda esperanza los que aquí entréis".

En la D2 lo "recibieron" con una tremenda trompada al estómago que lo tiró al suelo, para luego llevarlo a las "catacumbas" que eran los calabozos. "Allí rodeado de sujetos vociferantes, esposado a la espalda, insultado, golpeado, con toda la tensión de estár esposado a la espalda, todos los musculos se resistían se desgarraban, parecían desmembrarse. Uno no puede decir cuanto tiempo, para el que lo sufre son minutos eternos. Eso era una especie de precalentamiento, para que fuera sabiendo como venía la mano... Lo peor estaba por venir. Era la asfixia, que denominan mojarrita.".
El testigo describió las torturas por asfixia que sufrió en manos del imputado Gato Gomez.


12:29 Testigo 399: Declara Carlos Eduardo Santa

12:10 Sentir la libertad

12:00 "Estoy vivo"

Además dijo que en el año 2004 leyó lo que se publicó sobre el testimonio de Laborda en su reclamo administrativo, en Página 12 el 13 de junio, donde entre otros hechos salvajes declara haber secuestrado a un joven con cierta pasion futbolera... "Cuando leí que dijo que mi  cadaver debía estar en el desierto de Catamarca, me movilizó y fue lo que me llevó a contactar a los organismos de DDHH. Sentí la necesidad de decir, momento!, estoy vivo..."
El testigo aprovechó para recalcar y homenajear a la persona de María Elba Martínez: "una excelente persona, que completó una ficha de mi vida, y a través de ella comprendí que debía aportar la información por los 30000 desaparecidos".

11:45 La Perla Chica
El lugar donde fue privado de su libertad el testigo y víctima Mario Jofré es La Perla Chica, situada en Malagueño, en cercanías del Centro Clandestino conocido como la Perla. "¿Cómo supo que se trataba de ese lugar?", le preguntó la fiscal Miguel Carmona.
El testigo contó entonces que de paseo hacia Carlos Paz reconoció la contrucción a dos aguas y una especie de corral con un cerco blanco. "Entonces volví sólo, intenté entrar y fui impedido. Cuando me dijeron que eran tierras del Ejército, confirmé mis sospechas".

11:30 Terror
"Escuchaba risas, carcajadas, mujeres y hombres gritando. No dejaba de pensar en lo que me iba a pasar. Pensaba que mi familia no sabía nada de mi, y eso me atormentaba".

11:27  "La vas a pasar muy mal"

11:20 El relato

La ocurrencia le duró poco, apenas pasó los filtros de seguridad se le acercó una persona de apellido Bruno Laborda (imputado en este juicio, ya fallecido). "Me dijo que lo acompañara y me pidió mi DNI. Surgió entonces que no era brasilero, me puse nervioso. Laborda me dijo que no podía ayudarme, y me entregó a otros dos hombres que me subieron a un auto".

11:00 Testigo 398: Declara Mario Jofré
Con ayuda de testimonios anteriores, los fiscales y querellantes recordaron a la testigo que su sensación en La Ribera al escuchar las torturas fue de "indignación porque se estaba violando los derechos de las personas" y que considera que lo que vivió fue "maltrato, porque había total incertidumbre de lo que pudiera pasar con ellos".

Así describió la testigo su paso por La Ribera.
"En el Parque Autóctono estabamos todos los accionistas de Mackentor. Nos vendaron los ojos y nos llevaron en un camión con rumbo desconocido". Los llevaban a Campo de La Ribera. Los hacían dormir en cuadras al cuidado de Gendarmes.

Fue citada en este juicio para relatar su secuestro. "En el mes de abril de 1977 llegó personal de las FFAA a casa, vestidos de fajina. Les dije que me dijeran qué buscaban". Le respondieron que buscaban documentación de Mackentor, por lo que les entregó unos informes sobre las acciones que había vendido hacía poco tiempo. "Me dijeron que estaban por orden del Poder Ejecutivo. Le dejaron la copia de la documentación a mi madre y me llevaron a la zona de Parque Autóctono".

Antes de retirarse, leyó una carta recibida en dependencias de la Universidad donde ella se desepeña como profesora. Fue en el 2007, en ocasión de presentar su libro "Procedimiento Memoria de La Perla y La Ribera". La carta la exhortaba a publicar una novela sobre las muertes provocadas por la "subversión" y calificó al "Nunca Más" como "la biblia de los guerrilleros".

La testigo contó que en algunos interrogatorios Maffei les mostraba fichas de la Universidad: "Las fichas que tenían la fotito, las de la inscripción a las materias. Nos mostraban gente para que dijeramos què hacían y nos insultaban para que hablaramos".

En el calabozo, las dos chicas que se encontraban junto a ellas eran estudiantes de psicología, al igual que Susana, que ya tenía un título de Licenciada Letras por entonces.

Se trataba de Analía Ribaudo y Marily Bombey. "Analía estaba ensangrentada y lastimada por las torturas. Yo la ayudé a quitarse la ropa pegada en las quemaduras de la picana", recordó la testigo. "En aquel momento pensé que prefería morir antes de pasar por eso".

Así dijeron los miembros de la patota, cuando encontraron su Documento de Identidad. Aparentemente estaban tras las huellas de su hermana Silvia. Pero a pesar de eso, se la llevaron a los empujones, todavía cubierta por una frazada. "Sufrí un ataque de terror espantoso, con nauseas, temblores. Me empujaron por las escaleras y me subieron a un auto que pude ver que era de color bordó".

A pesar de aquella acta no estaban a salvo, ya que pocos días después la casa fue víctima de una nueva irrupción de la patota:

La testigo contó que quien había sido su compañero tuvo que exiliarse por recibir amenazas y atentados contra su persona en el año 1975, como periodista de la Voz del Interior, cuando escribió las crónicas de los asesinatos de la Triple A en Córdoba.

La testigo fue privada de su libertad en Campo de La ribera desde el 24 de junio de 1977 hasta mediados de agosto del mismo año. Fue citada en el marco del expediente Mackentor ya que fue testigo de la presencia de los empleados y directivos de Mackentor en ese centro Clandestino. Sin embargo, a pesar del crudo relato de su propia experiencia no aparece como víctima en la causa.

"No hay otra cosa que hacer en ciertos momentos que guardarse todo esto. Revisar estos hechos ahora me ha hecho sentir que he colaborado de alguna manera, por más mínima que sea, a que no se repitan estas situaciones en el país".
Como testigo de contexto sobre la persecusión a los sacerdotes tercermundistas, el testigo fue preguntado sobre el hito que marcó al país:

Mariani explicó que no obtuvieron respuestas por parte del arzobispado: "Nosotros pedimos al arzobispo que se interesara, y la respuesta fue que no iba a poner las manos en el fuego por ninguno de ellos".

Mariani contó todo lo que supo sobre el episodio del secuestro, ocurrido el 3 de agosto de 1977. Su relato coincidió con testimonios anteriores como los de la hermana Joan Macarthy, testigo presencial y el de Daniel García Carranza, víctima de la causa. También contó las diligencias realizadas ante el gobierno de EEUU quienes exigieron la liberación de los religiosos.

"Nos juntamos cuando yo cumplí 50 años en el Colegio del Carmen, y los chicos de la Salette se reían de mí, me decían 'Estas viejo', y yo bromeaba diciéndoles 'ojalá ustedes lleguen'... cuatro días después me enteré de su secuestro". Compartían trabajos solidarios en villas de emergencia de la zona.

Su declaración está enmarcada en el caso Morard, que investiga el secuestro y los tormentos cometidos contra los seminaristas de la Orden de La Salette.
Antes de comenzar el debate, el abogado querellante Juan Carlos Vega solicitó que el tribunal libere un oficio al Tribunal Superior de Justicia para informarse sobre una sociedad llamada "La Forestal" que aparece como propietaria de ciertos campos en Santiago del Estero, tierras que según testigos pertenecían a Natalio Kejner, principal accionista de Mackentor.



El Dr. Orosz manifestó la gran noticia al Tribunal: "Se han encontrado restos óseos en el Campo de La Perla, lo ponemos en conocimiento del Tribunal porque nos parece información pertinente y útil". Las excavaciones están incluidas en una causa por Enterramientos Clandestinos que está incorporada como prueba a este Mega Juicio. En este momento miembros del juzgado recorren la zona junto con integrantes del EAAF.

La testigo terminó su declaración con estas palabras: "Quiero agradecer a los organismos de derechos humanos, esta lucha de las madres y abuelas que nos ha mantenido vivios. Y a estos señores que han que digan donde están los desaparecidos y que digan dónde están los niños que fueron arrebatados a sus madres.

"Algo espantoso es el terror en el que yo he vivido y del que que me ha llevado años de recuperación. La vuelta a la democracia fue un dia de gloria, pero lejos de relajarme, de alguna manera provocó un efecto de más miedo... Estuve un año deprimida. Me da verguenza decirlo, pero tengo que hacerlo. Tuve una depresión de muerte durante un año y me costó muchísimo recuperarme. Creo que lo pude hacer por la voluntad de vivir que heredé de mi madre. Pero ni a mi terapeuta podía decirle por qué tenía miedo. Temía volverme sospechosa, ser como una leprosa... Si tiene miedo por algo será, sentí que iban a decir".

Así dijo la testigo, periodista y docente de la UNC, en referencia al trabajo periodístico realizado en Río Cuarto, en épocas del Juicio a Las Juntas. "Hicimos un trabajo periodístico de apoyo a la contrucción democrática, cubrimos el juicio a las Juntas, investigamos la desaparición de personas en Rio Cuarto. El diario recibió numerosas amenazas de bombas en ese tiempo. Sin embargo nunca dejamos de hacer notas, las hacíamos con miedo pero nunca dejamos de escribir".

La testigo pasó todo un día en el Campo Clandestino La Ribera. Contó cómo se mantuvo ocupada haciendo ejercicios de gimnasia, pero explicó las condiciones inhumanas y el maltrato recibido por ella y el resto de las compañeras. Cuando le anunciaron que sería liberada, rompió en un llanto amargo, de todas maneras aún tenía incertidumbre de a dónde serían llevados en realidad. "Yo le preguntaba permanentemente al soldado que tenía a mi lado a dónde nos llevaban, pero él decía no saber. Finalmente nos bajaron del camión en la bajada Pucará, en la zona de los hospitales. Nos dijeron que caminaramos para cada lado antes de sacarnos la vendas. Recien cuando escuchamos que el camión se alejaba me saqué la venda y corrí a la terminal para avisar a mi familia que estaba bien", relató.

Mónica fue llevadadesde la seccional Tercera hasta el Centro Clandestino situado en Barrio San Vicente. "Por entonces los estudiantes más o menos comprometidos sabíamos de la existencia de dos grandes campos de concentración: La Perla y La Ribera", explicó Mónica a los jueces. "Me sorprende que haya gente del poder que diga que no sabía lo que pasaba en el país. Yo tenía 19 años y sabía o al menos temía lo que podía ocurrir", agregó y este pasaje de su testimonio quebró la voz de Mónica por la sensación de impotencia.
Entre aquella primera detención en la D2 y la fecha del 27 de mayo de 1976, la familia de Mónica fue intimidada siete veces por miembros del Ejército que buscaban a su hija.

La testigo narró el terror que padeció en la Policía "Tenía miedo que me mataran, que me aplicaran la picana, esas cosas horribles que le hacían a los detenidos. Un policía me golpeaba en los riñones y en un momento... me manoseó. Entonces yo, que no estaba en condición de hacerme la valiente, reaccioné con un golpe "ASÍ!".. la testigo demostró con el brazo y el codo cómo se defendió de los abusos. "Eso produjo que el policía me golpeara más fuerte pero no volvió a tocarme en los lugares del cuerpo donde ninguna mujer quiere que la toquen violentamente".

La testigo narró la primera detención que sufrió. El tono de su voz, la velocidad que se incrementa en el relato, dan cuenta de que es un recuerdo terrible que dejó huellas aquella joven estudiante. "Era el 11 de septiembre de 1976, estábamos en un aniversario del asesinato del defensor de presos políticos, Curuchet, por las AAA. Nos casaron como moscas junto a un compañero, en un móvil policial y nos llevaron a Informaciones, la central de Policía del Cabildo: "Sabíamos que se torturaba allí, y yo como familiar de detenida política, mi hermana, temía por el destino que iba a sufrir".

Es periodista y docente universitaria. Viene a declarar por la detención ilegal que sufrió en Campo de La Ribera en ese año.

En una ocasión después del turno nocturno la médica justo a algunas compañeras caminaban por la maternidad dirigiéndose a las salas donde podían descansar. "De pronto nos topamos con un pasillo que estaba a oscuras y cuando fuimos a prender la luz, desde el fondo nos gritaron 'Alto, quién va!'... Sentimos que cargaban las armas". Las médicas atinaron a decir que eran el personal de guardia y debieron dirigirse a la habitación sin luz. "En esos casos deducíamos que se traraba de detenidos especiales".

La testigo recordó haber atendido a una parturienta cuyo niño nació muerto. María Inés dijo haber pensado para sus adentros que algo grave le habría sucedido. "Era un niño que debe haber muerto 24 o 48 hs antes del parto".

La testigo recordó que a veces llevaban mujeres detenidas para dar a luz. "No sabíamos qué tipo de detenidas eran. Nos informaban que eran detenidas y estaban con personal de militancia". "¿Era personal de vigilancia de la maternidad?" -pregunta la Dra. Sánchez.
Trabajé en la maternidad provincial desde 1972 hasta 1978, cuando me retiré. Era médica agregada, no rentada, y trabajaba en la sección de obstetricia.

La testigo fue citada por las abogadas querellantes de Abuelas de Plaza de Mayo para declarar en el marco del expediente Díaz, que investiga la desaparición de Silvina Parodi, hija de Sonia Torres, quien estaba embarazada de 6 meses al momento de su secuestro.
Los testigos que declararán hoy son María Ines Vesco (Expte. Díaz) y Mónica Ambort (Expte Maffei).






El tono del testimonio de Marta Cisneros deja entrever la indignación de tantos años de impunidad y sin respuestas. Ella avanza a los saltos por su relato, segura de cada detalle, poblandolo con datos certeros y certificados de su búsqueda.

Las noticias del "Corcho" las tuvieron por la sobreviviente Graciela Geuna, quien dio aviso a la familia Cisneros desde el exilio. Habían estado juntos en La Cuadra a quien conocía por ser coterráneos en Río Cuarto, y Ignacio era recordado porque tarareaba la canción "El Patio de la Casa Vieja". "Yo sentí que era el mensaje que mi hermano nos dejó para que no nos quepan dudas de que se trataba de él".

"Lo único que podía hacer mi padre en la búsqueda por su hijo era firmar notas. Yo seguí con esta búsqueda, por eso hoy estoy aquí como testigo", cuenta Marta Olga Cisneros, cuyo padre sufrió un infarto masivo que lo obligó a jubilarse poco antes de la desaparición de su hijo.

Marta Olga Cisneros trabajaba en el Consejo Federal de Educación, y una vez recibió la visita personal del funcionario Manuel Horacio Jarde. "He llamado a mis contactos y me han dicho que tienen a su hermano, bajo el cargo de miliciano montonero activo". La testigo afirma que jamás olvidó esas palabras. Pero Jardél le dijo algo más: "Cuando los llamé sabían que iba a preguntar por su hermano, porque la tienen ubicada a usted y saben que trabaja aquí".

La familia puso a resguardo a su mujer y su hijo, por el peligro que podían correr. "Fue una buena desición, hoy pueden estar aquí en esta sala y pudieron salvar su vida".
La hermana de Ignacio Manuel cuenta que "Corcho" hizo el colegio Nacional en Rio Cuarto.
"Le gustaba el futbol, era gran guitarrero y cantor. Tenía 18 años cuando partió a la Plata estudiar Agronomía. Con el golpe de Ongania y la intervención de las universidades, mi hermano se incorporó al bullicio de la época y acompañó la formación de la FUC".
Docente jubilada oriunda de la ciudad de Rio Cuarto vino a declarar en el marco del expediente Rodriguez sobre su hermano Ignacio Manuel Cisneros

Antes de terminar su testimonio, Carlos Santa realizó un homenaje a sus compañeros de cautiverio Benedetti y Pinto que fueron asesinados por las fuerzas, y a un miembro italiano de la Cruz Roja que lo entrevistó en la Carcel de UP1. "Destaco la labor encomiable de la Cruz Roja".

Volviendo sobre la idea de la estigmatización de los sobreivivientes, el testigo afirmó: "Todos fuimos víctimas de ese sistema, ninguno estuvo allí por su voluntad. Los verdaderos colaboradores fueron los de la Patronal". Habló de las circulares donde el Ejército exigía a las patronales que avisaran a las autoridades de todos los empleados que manifestaran actitudes "izquierdistas". Afirmó que esos archivos deben estar aún en el Banco de Córdoba. "Como buenos pastores debieron haber cuidado de su rebaño. A muchos los entregaron a los lobos".

El testigo se tomó unos minutos para contar una historia: "tal vez para la causa tenga poca importancia pero para mi vida tiene una importancia tremenda".
Santa declaró frente al tribunal y dio los nombres de los compañeros de cautiverio. Muchos de ellos son sobrevivientes y testigos de este juicio que esta mañána han venido a acompañarlo.

El testigo Carlos Eduardo Santa explicó la lógica arbitraria y destructiva de la represión: "Ellos salían de cacería, con las armas largas. Y como los perros de cacería que tienen que encontrar a la liebre que se encuentra en el pajonal, nosotros, los secuestrados eramos los perros. Nos llevaban a señalar a quienes conociéramos en la calle, y el Gato amenazándonos, 'mas vale que marques a alguien importante porque sino a la vuelta vas a cobrar la peor viaba'." Dijo tener suerte de haber caído a finales del año 1977, cuando ya nadie se quedaba en la calle, ya no había nadie. Habló también de lo difícil que fue vivir después de la llegada de la democracia, con esa mirada que permanentemente los señalaba y les decía "estás vivo porque colaboraste, entregaste a un compañero, negociaste tu vida".

El testigo recordó puntualmente a dos de sus torturadores en la D2. Además aclaró que todos los que allí estaban, aunque él no podría reconocerlos, eran torturadores.
El testigo describió con detalles los efectos de la tortura: "Los pulmones parecen estallar. el corazon parece salirse del pecho y se siente un sufrimiento tan grande... todo el sufrimiento que el cuerpo le esta manifestando a cada una de nuestras celulas. Por ahí levantaban la mordaza, una milesima de segundo y uno trataba de aspirar el aire que podía. No me habían hecho ni una sola pregunta. Para mi fueron minutos eternos, para ellos tal vez haya sido el primer round. Creo que ahí a uno no le importa la familia, la vida, nada. Le importa que eso se acabe. Y empiezan las preguntas, y uno que ha perdido todo el control de sí mismo, uno ha perdido la coherencia, es una turbulencia de pensamientos. Uno allí se hace cargo de lo que ellos quieren, uno firma lo que ellos quieren y uno dice lo que ellos quieren".

La frase describe lo que vivían en la D2 quienes por entonces eran secuestrados por las patotas. El testigo era militante del Organización Comunista Poder Obrero y fue secuestrado el lunes 31 de enero de 1977, de su oficina en el Banco de Córdoba entre las 9 y 10 de la mañana.

Viene a declarar por los hechos del que él mismo resultó víctima: "Disculpen si en algún momento se me quiebra la voz o derramo algunas lágrimas. No siento vergüenza por ello. Es más, es un orgullo. Si quisieron convertirnos a los sobrevivientes en un desierto, en un interior yermo y árido, no lo consiguieron. Estamos llenos de vida y agradecemos la oportunidad de poder hablar".

"La persona que ha estado en cautiverio, y torturada, puede decir lo que es la sensibilidad de la libertad, pero también sentir cuando miras a los ojos a alguien, la discriminación, la gente que dice si estás preso, por algo será. Mi padre me acompañó, nunca me cuestionó nada, pero me alentó a seguir con mi vida. Pero mi familia sufrió un desarraigo, vivimos en una sociedad en que el qué dirán puede más que la verdadera historia. Hoy dudo de todo y le temo de todo, pero aprendí de esa desgracia a comprender que se puede ser felíz con las pequeñas cosas, con la naturaleza".

El testigo contó que a Bruno Laborda lo conocía porque en la ciudad de San Luis es difícil no conocer a alguien que esté en el mismo rango de edad. "Volví a ver a Bruno Laborda tiempo después, vestido de civil en la ciudad de San Luis. Sentí muchas sensaciones, a decir verdad tuve ganas de tirarle el auto encima, pero primó mi voluntad de tener mi vida normal de nuevo".

Cuando decidieron dejarlo en libertad, lo llevaron en un auto por la ruta. "Contá hasta cien y después caminá a tu derecha para llegar Córdoba. Olvidate de este episodio en tu vida". El testigo cuenta que por miedo contó un poco más de cien, y después se sacó la venda por primera vez en muchos días: "Me saque la venda... y sentí la dicha de ser libre. Me sentí feliz de estar sólo". El Tribunal respeta en silencio el dolor que atraviesa a Jofre, quien por primera vez en su relato lo evidencia en el tono de su voz, en las pausas y el llanto atragantado.

Posteriormente y por 40 días, Mario fue mantenido secuestrado, en condiciones inhumanas y degradantes sin ninguna explicación. "Me aplicaron golpes, picanas, torturas, me patearon la cabeza. Estuve incomunicado y mal alimentado, completamente humillado. Otros detenidos me decian que no me preocupara, que pronto me iban a llevar con ellos, que no llorara". El testigo contó que tiene actualmente secuelas físicas por los maltratos recibidos.

Con sólo 18 años y conciente a duras penas de lo que se había desencadenado en su vida, fue llevado en un vehículo por dos personas que lo obligaron a viajar recostado en el asiento trasero. "Temblaba como un papel, estaba totalmente en pánico". El primer lugar al que lo llevaron fue el Destacamento 141, allí le martillaron la cabeza. "Descubrí que se trataba de ese lugar después de pasar muchas veces por la Av. Richieri... Me zonaba conocido".

El relato es estremecedor y ronda lo insólito. El joven había venido a estudiar Ciencias Económicas y en la semana de mayo, decidió quedarse en Córdoba para estudiar una materia que le estaba costando. "La mañana del domingo decido caminar hacia Av. Colón para ir a misa. Como vi demasiada gente en la Plaza, seguí caminando hasta General Paz y Colón y me topé con el Jockey Club. En ese momento se estaba transmitiendo el Mundial, y como yo manejaba algunos idiomas traté de infiltrarme en la sala de Prensa, haciendome pasar por un periodista brasilero".

El testigo y víctima del expediente Laborda es oriundo de la Pcia. de San Luis y fue secuestrado por error a raiz de un malentendido. Eso no lo salvó sin embargo de los padecimientos que le esperaban a todos aquellos quienes caían en manos de la patota.
Fuente:DiariodelJuicio

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