5 de octubre de 2014

NEUQUÉN: DESGARRADOR TESTIMONIO DE UN CHILENO.

DESGARRADOR TESTIMONIO DE CHILENO TORTURADO DURANTE DICTADURA 
El chileno Sergio Méndez brindó el lunes un desgarrador testimonio sobre las torturas que padeció durante la última dictadura militar argentina (1976/83) en un centro clandestino de detención en Neuquén, 1.000 km al sur de Buenos Aires, informaron fuentes judiciales.

"En el centro clandestino 'La Escuelita' se apropiaron de mi vida.

Estuve vendado todo el tiempo, atado con cadenas en las manos y los pies y solo me dejaban ver cuando me llevaban al baño para limpiarme", relató Méndez, un albañil de 72 años, citado por las fuentes.

Según dijeron, el hombre reveló que lo ponían "desnudo en una cama, lo rociaban con una brocha húmeda y le aplicaban picana eléctrica por todo el cuerpo, también por los testículos".

"A veces me ataban a unos ganchos y me dejaban colgando mientras me golpeaban en el cuerpo", explicó Méndez. Secuestrado en dos oportunidades por las fuerzas de seguridad luego del golpe de Estado argentino de 1976, el chileno brindó su testimonio en el juicio contra ocho represores acusados de delitos de lesa humanidad.

Méndez fue torturado en dependencias del Distrito Militar de Neuquén, donde funcionaba una oficina de inteligencia exterior cuyo objetivo era detectar el ingreso a territorio argentino de militantes políticos y sociales chilenos que huían de la dictadura de Augusto Pinochet en su país.

"Les quiero preguntar qué guerra reivindican ustedes cuando nosotros hombres de bien fuimos atados, torturados, secuestrados", dijo el anciano, dirigiéndose a los acusados. "Se entiende que en una guerra los ojos están libres, los pies sueltos y hasta los cadáveres se entregan", agregó.

Desgarradores testimonios de torturas a embarazadas durante la dictadura 
Pese a estar embarazada La abogada argentina María Teresa Sánchez recordó entre sollozos cuando a los 22 años de edad y con 7 meses de embarazo fue secuestrada y torturada.

“Fue en 1976, un año antes de que llegue la dictadura militar a mi país. Y fue un adelanto de lo que vendría después. Vivíamos en Córdoba cuando irrumpieron en mi casa hombres armados que rompían todo y preguntaban dónde estaba mi esposo. No tenían identificación y afuera los esperaban carros sin identificación.

 A golpes y vendada me introdujeron en la parte posterior de un auto y de inmediato me llevaron a una central de inteligencia. Ahí vi a mi esposo masacrado.

Yo fui torturada hasta que me desmayé. A los 3 días desperté y al cabo de dos meses me sacaron para tener a mi hija Soledad.

Mis compañeras de prisión eran desnudadas, golpeadas y manoseadas. Les metían los dedos a la vagina y al recto.

Tuve la suerte de que mi hija fuera entregada a mis padres.

Estuve detenida durante cuatro años, y cuando salí, mi marido quien había salido antes, ya tenía otra pareja”. Esta terrible experiencia no amilanó a María Teresa quien prosiguió con sus estudios de Derecho y militó en Amnistía Internacional.

Luego se convirtió en una de las abogadas de las Abuelas de Mayo, aquellas valientes ancianas que siguen luchando por recuperar a los hijos de sus hijos, muchos de los cuales fueron robados por militares. “Ya hemos ubicado a 93, falta encontrar a 40”, señala.
Fuente:Scribd

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