GRECIA
Syrisa: La novedad política en Grecia
por Imelda Daza Cotes
20 de enero de 2015/PrensaRural
Europa insiste en encontrar una salida a la crisis pero no lo ha logrado. Los conservadores-económicamente poderosos- impusieron el paquete neoliberal que ha hecho más ricos a los ricos mientras la crisis sigue golpeando a las mayorías-pobres y clase media- sobre todo en el sur de Europa donde la situación es económica y políticamente insostenible.
En 2014 la tasa de crecimiento económico fue de 0.8% y en 2015 se espera que sea del 1.1%. En España, Grecia y Portugal los damnificados con las políticas de austeridad se acercan al 60% de la población.
En este ambiente han brotado con fuerza y decisión nuevos movimientos políticos que, interpretando el sentir de las mayorías, promueven la refundación de la democracia europea y la adopción de medidas que resuelvan el conflicto actual.
En Grecia surgió, a partir de una Coalición de la Izquierda Radical, el nuevo partido político Syrisa que hoy es el principal grupo de oposición y todos los pronósticos dicen que será el más votado en las elecciones del próximo domingo 25.
Este anuncio ha prendido las alarmas de la derecha europea que ve a Syrisa como un “gemelo” de Podemos en España y a ambos como una “epidemia” política que podría extenderse al resto de países en crisis; en su afán por minar la confianza en las nuevas propuestas y disuadir a los votantes han montado una campaña de desprestigio y de miedos.
icen, entre otras cosas, que el triunfo de Syrisa generaría incertidumbre y desconfianza en Grecia y que abandonaría el euro.
En su propuesta electoral Syrisa incluye una reducción de la deuda externa por considerarla ilegítima y causa fundamental de la crisis, también propone revertir las medidas neoliberales que han devastado la economía familiar y nacionalizar (desprivatizar) los servicios públicos.
Pero ante todo, Syrisa, igual que Podemos, lucha por rescatar la dignidad de los electores y el bienestar de los ciudadanos víctimas de una crisis que nunca provocaron.
En días pasados, Katsilus, una mujer griega viuda y con un hijo, telefoneó al programa de televisión BlueSky y enfurecida cuestionó a los parlamentarios, más directamente a Kostas Jatsidakis con preguntas como:
“¿Ha tenido que pasar días y noches en ayunas sr.Jatsidakis?, ¿Ha sentido la amenaza de que los bancos le arrebaten la casa que construyó durante años?, ¿Ha dormido (en invierno) sobre un colchón helado?, ¿Qué ha hecho usted por esas personas? Quisiera una respuesta.
He votado durante años por ustedes y ahora voy a votar a Alexis Tsipras. No porque Syrisa me vaya a llevar al paraíso, no.
Confío en la pureza de sus palabras y en su mirada limpia y no soy la única, somos muchas. Gracias, y sepan que se les ha acabado la ganga” acotó finalmente la indignada mujer.
Este grito refleja el dolor de un pueblo que no resiste más injusticias y debería ser ejemplo de dignidad para todos los maltratados y empobrecidos del mundo.
El programa de Syriza, en:
http://www.izquierda-unida.es/sites/default/files/doc/programa_syriza.pdf
Grecia: A las puertas de un cambio de envergadura histórica
Por Alexis Tsipras
Grecia se encuentra a las puertas de un cambio de envergadura histórica. Syriza ya no es sólo una esperanza para Grecia y los griegos.
Representa también la expectativa de un cambio de rumbo para toda Europa. Porque a menos que cambie su política, Europa no saldrá de la crisis, y la victoria de Syriza en las elecciones del 25 de enero no hará más que robustecer a las fuerzas del cambio.
Porque el callejón sin salida de Grecia es el callejón sin salida de la Europa de hoy.
El 25 de enero el pueblo griego será convocado a cambiar la historia con su voto, a delinear un espacio de cambio y de esperanza para todos los pueblos de Europa, condenando los desastrosos memorándums de la austeridad, y demostrando que cuando la gente quiere, cuando se atreve y cuando vence su miedo, las cosas pueden cambiar.
En Grecia la expectativa de una transformación política ya ha empezado, por si sola, a cambiar las cosas en Europa.2015 no es 2012.
Syriza no es el coco ni la gran amenaza para Europa sino más bien la voz de la razón. Es el despertar que sacará a Europa del letargo y del sonambulismo. Por esto es por lo que ya no se considera a Syriza un grave peligro, como en 2012, sino un estímulo para el cambio.
¿Por parte de todos?
Por parte de todos, no. Una pequeña minoría, que tiene su centro en la dirección conservadora del gobierno alemán, y en una parte de la prensa populista, insiste en reciclar viejas historietas y leyendas sobre el Grexit [abandono del euro por parte de Grecia].
Pero, como el señor Samarás, no consiguen convencer a nadie. Ahora que los griegos han probado lo que es su gobierno, saben distinguir las mentiras de la verdad.
El señor Samarás no ofrece ningún cambio que no sea proseguir con el desastroso memorándum de aplicación de la austeridad.
Se ha comprometido él mismo y los demás a efectuar posteriores recortes de sueldos y pensiones y posteriores aumentos de impuestos en el marco de reducciones salariales y superimposiciones fiscales acumuladas durante seis años enteros.
Pide a los ciudadanos que voten por él con el fin de poder aplicar el nuevo memorándum. Y puesto que se ha consagrado a la austeridad, él mismo no consigue interpretar el rechazo de esta política desastrosa y destructiva salvo como un presunto gesto unilateral.
En substancia, está ocultando el hecho de que Grecia, en tanto que miembro de la eurozona, se ha comprometido a lograr algunos objetivos y no, más bien, a evaluar los instrumentos políticos necesarios para su consecución.
Por esta razón es por la que, a diferencia del partido en el gobierno, Nea Dimokratía, Syriza ha asumido ante el pueblo griego el compromiso de aplicar, ya desde los primeros días de lo que será su administración, un programa concreto eficiente en términos de costes y fiscalmente equilibrado, el “Programa de Salónica”, y esto independientemente de la negociación con nuestros financieros.
Mediante una serie de acciones encaminadas a atajar la crisis humanitaria.
Por medio de la justicia fiscal, de modo que a esa oligarquía financiera a la que ni se ha rozado desde hace cuatro años, le toque finalmente pagar.
Por medio de un plan de relanzamiento de la economía, la lucha contra una tasa de desempleo sin precedentes y una vuelta al crecimiento.
Mediante reformas radicales en el modus operandi del Estado y del sector público, porque nuestro objetivo no se cifra en volver al 2009 sino en cambiar todo lo que ha puesto al país al borde de una bancarrota económica pero también moral.
El clientelismo, un Estado hostil a sus propios ciudadanos, la evasión fiscal, la elusión fiscal, los fondos “negros”, el contrabando de carburante y tabaco, estos son sólo algunos de los aspectos de un sistema de poder que ha gobernado el país durante muchos años.
Este es el sistema que ha llevado el país a la desesperación y hoy continúa gobernando en nombre de la emergencia nacional y en el del miedo a la crisis.
En realidad, sin embargo, esto no es temor a la crisis sino miedo al cambio .
Ese miedo y ese sentido de culpa del establishment que han llevado al pueblo griego a una tragedia sin precedentes.
En cuanto a aquellos a los que se considera responsables, si tienen un mínimo conocimiento de las antiguas tragedias griegas, tendrán motivos de temor, ¡porque después de la hybris viene la némesis y la catarsis!
Pero el pueblo griego, como los europeos, no tendrá nada que temer. Porque Syriza no desea que se derrumbe el euro sino que se salve.
Y para sus estados miembros salvar el euro será imposible mientras la deuda pública esté fuera de control.
El problema de la deuda no es sólo griego sino europeo.
Y Europa en su conjunto tiene una deuda con el debate y con la investigación de una solución europea sostenible.
Syriza y la Izquierda
Europa sostienen que, en el marco de un acuerdo europeo, debe cancelarse la inmensa mayoría del valor nominal de la deuda, será necesario imponer una moratoria a la devolución y se hará preciso introducir una cláusula para el crecimiento que se refiera a la parte restante de la deuda, de modo que puedan dedicarse los recursos restantes al crecimiento.
Reivindicamos condiciones de devolución [de la deuda] que no lleven al país a ahogarse en la recesión y que no empujen a la gente hacia la desesperación y la pobreza.
Adhiriéndose a una posición según la cual la deuda griega sería sostenible, el señor Samaras perjudica a Grecia. No se limita a rebajar el listón de la negociación sino que rechaza por completo la negociación.
Por lo demás, si se admite que la deuda es sostenible y que el memorándum es “una historia de éxito”, ¿qué es lo que queda negociar?
Frente al futuro europeo estamos hoy en condiciones de distinguir dos estrategias diametralmente opuestas.
Está por una parte el punto de vista del señor Schäuble, según el cual, independientemente del hecho de que funcionen o no leyes y principios acordados, tendremos que seguir aplicándolos . Está, por otro lado, la estrategia del “cueste lo que cueste” — expresión empleada por vez primera por quien encabeza el BCE – para salvar el euro.
En realidad, las inminentes elecciones griegas representan un choque entre estas dos estrategias diferentes.
Estamos convencidos de que será esta última la que ha de prevalecer, por una razón ulterior.
Porque Grecia es el país de Sófocles, que con Antígona nos ha enseñado que hay momentos en los que la justicia es la ley suprema.
Alexis Tsipras es el presidente del partido unificado de la izquierda radical griega Syriza, la novedad sin duda más interesante, programática y organizativamente, de las izquierdas europeas de las últimas décadas.
Es candidato a la presidencia del Gobierno heleno en las elecciones del próximo 25 de enero
La campaña del miedo contra Syriza
Juan Manuel Karg
Rebelión – 22-01-2015
El último spot de campaña de Nueva Democracia -ND-, partido del primer ministro griego Samarás, es elocuente: se trata de una de las expresiones más nítidas de la “campaña del miedo” que la derecha griega intenta imponer ante un posible triunfo de Syriza, la coalición de la izquierda y el progresismo griego que podría llegar a formar gobierno tras los comicios del 25 de enero.
El guión del spot, que puede verse en Youtube (https://www.youtube.com/watch?v=gGMrc2Xz02s), es un conjunto de lugares comunes, destinado a mermar la alta intención de voto que, al día de hoy, tiene el partido de Tsipras de acuerdo a los sondeos. “Syriza gana las elecciones.
Pocos días después colapsan las negociaciones entre Tsipras y los acreedores de la deuda griega. Se desata una crisis de liquidez. El Estado se queda sin dinero. Grecia declara el impago de su deuda. Los turistas dejan de venir.
Se dejan de pagar las pensiones. Se acaba la gasolina. También las medicinas”, es el recuento que, bajo una música de drama, aparece en pantalla.
Las imágenes, como noticias de un periódico, muestran día a día un hipotético empeoramiento social en un país que, justamente, ha vivido estas experiencias durante las administraciones de ND.
Eso es, probablemente, lo más paradójico del anuncio: los conocidos recortes sociales, ajustes a pensiones y salarios, y las denominadas "cartas de intención" para un "rescate" del FMI no han sido precisamente decisiones de Tsipras y Syriza, quienes públicamente se han manifestado en contra de las mismas, aumentando por ello su popularidad.
¿Qué busca este video masivo, cómo última jugada electoral de Samarás?
Que Syriza no alcance la mayoría absoluta, algo que, a juzgar por las últimas ENCUESTAS, aún parece posible -estaría a sólo dos escaños, según una proyección-. En ese caso, claro, la posibilidad de formar gobierno por parte de la organización conducida por Tsipras sería algo factible, realizable, por primera vez en mucho tiempo. Ese es el escenario que preocupa a Samarás y lo lleva a utilizar su último spot no para hablar sobre propuestas, no para ilustrar que haría en un próximo período, sino para “meter miedo” sobre un hipotético gobierno de Syriza.
En tanto, el cierre de campaña de Syriza se ha enfocado principalmente en dos cuestiones: mostrar a Tsipras como un dirigente sólido pero también pragmático -a través de un video titulado “la esperanza está en camino”-, y buscar asimismo el “voto juvenil” a través de un spot específico que busca alentar a no “cambiar de país” -en relación a la migración joven por problemas económicos-, sino a “cambiar el país” en las urnas.
El ideario de “esperanza” en el cambio ha sido la base de toda la campaña de esta coalición de partidos y organizaciones, que buscarán dar el batacazo este domingo.
Para finalizar, una conclusión: el primer ministro griego tiene una gran presión sobre sus espaldas. ¿Por qué?
Una posible derrota de ND sería también un golpe concreto para gobiernos aliados, como el de Rajoy en España, quien recientemente visitó Atenas y se manifestó contra el tándem Syriza-Podemos. También significaría un cuestionamiento directo a las políticas de ajuste en Europa, que ha disparado los indices de desempleo juvenil en Grecia, España, Portugal, Italia y Francia, principalmente.
Es decir: el domingo no sólo se juega el futuro griego, sino también el impacto de estas elecciones en un Viejo Continente marcado por conflictos políticos, sociales, económicos y religiosos.
¿Triunfará la campaña del miedo que ND ha pretendido instalar? ¿O los griegos finalmente dejarán atrás los prejuicios que han intentado imponer los grandes medios de comunicación y se volcarán a elegir a Syriza?
Restan días para conocer con mayor claridad la concreción -o no- de estas opciones, en una elección que definitivamente no será “una más” del calendario electoral europeo, tal como queda demostrado en la puja de intereses que tienen lugar hoy en Atenas.
Syriza, principal favorito en elecciones legislativas en Grecia
Por Antonio Cuesta Marín
Atenas, 22 ene (PL)
El principal partido opositor de Grecia, el izquierdista Syriza, se aproxima a las elecciones legislativas del domingo con el aval de todos los sondeos durante la campaña que le presentaron siempre como vencedor.
La percepción mayoritaria en el país es que la izquierda se impondrá a la coalición de gobierno, integrada por Nueva Democracia (conservadores) y Pasok (socioliberales), como respuesta a las duras políticas de austeridad impuestas durante la legislatura que termina.
Según la encuesta realizada por Pulse, un 64 por ciento de los votantes piensa que Syriza ganará las elecciones, mientras que solo un 26 por ciento confía en que lo hagan los conservadores.
En todo caso, y a medida que se acerca la cita electoral, los sondeos muestran una tendencia favorable a Syriza que poco a poco amplia su ventaja en intención de voto.
En las encuestas publicadas este jueves, la brecha osciló entre los cuatro y los ocho puntos, y dependiendo del número de partidos que finalmente obtengan representación parlamentaria, la formación izquierdista podría obtener la mayoría absoluta o quedarse a pocos escaños.
Las consultas de opinión coinciden en señalar el número de otros partidos que accederán al parlamento unicameral y casi el orden de los mismos, que serían el socialdemócrata To Potami, seguido por el fascista Amanecer Dorado, el Pasok y el Partido Comunista, muy igualados, y finalmente los derechistas Griegos Independientes.
Syriza y su líder, Alexis Tsipras, son el punto de mira de la prensa internacional y contra su programa se desató una campaña de miedo y amenazas, al vaticinar todo tipo de desgracias para los sufridos ciudadanos griegos.
Sin embargo, y a diferencia de lo ocurrido en 2012, los votantes parecen ignorar estas intimidaciones hastiados como están del panorama político y de la situación de postración en la que se encuentra el país.
La medida más polémica es sin duda la reestructuración de la deuda griega, que para algunos economistas podría ser reducida a la mitad, y la llamada a celebrar una Conferencia Europea que fije una quita a los países del sur.
Syriza sabe que las negociaciones serán duras y con ese fin Tsipras introdujo en su discurso algunas concesiones a los socios europeos, como expresó el día 21 en un artículo publicado por el diario económico Financial Times.
El candidato dijo que su partido respetará las reglas fiscales de la Unión Europea y se comprometerá con los objetivos del déficit público, pero también abogó por un "nuevo contrato social", que ponga fin a la austeridad para poder garantizar la "estabilidad política y la seguridad económica".
Al mismo tiempo, el programa contempla los "cuatro pilares para la reconstrucción nacional", medidas destinadas a poner fin a la crisis humanitaria que vive el país, a recuperar la economía, la justicia fiscal y el empleo, y a democratizar en profundidad el sistema político.
En palabras de Costas Isijós, responsable del área internacional de Syriza, "los primeros pasos y las primeras iniciativas del gobierno de la izquierda se encaminarán a recuperar la soberanía nacional y popular".
Lo cual significará la ya citada negociación de la deuda y del memorando de préstamo, la elevación del salario básico a 751 euros, la reconexión de los cientos de miles de hogares que carecen de electricidad y la restitución de los convenios colectivos, entre otras cuestiones.
El dirigente también señaló la responsabilidad del Estado a la hora de ofrecer educación y sanidad pública de calidad, erradicar la corrupción y la injusticia fiscal y "fortalecer la democracia, las instituciones y la sociedad, como antídoto contra el aumento de la xenofobia, el racismo y el fascismo".
* Corresponsal de Prensa Latina en Grecia
Envío:ResumenLatinoamericano




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