“Durante muchos años, la comunidad japonesa estuvo callada sobre este tema, que no se podía tocar, pero con los años nos animamos a salir y contar las historias de nuestros desaparecidos, que hoy son reivindicados como las víctimas que tuvo en Argentina nuestra descendencia”, señaló Elsa Oshiro, hermana de Jorge, secuestrado en 1976 cuando tenía 18 años, y que permanece desaparecido.
A la primera generación de inmigrantes japoneses que nacen fuera del imperio se los denomina como Nikkeis, y se los considera una parte importante del acervo cultural de la nación asiática.
“En Argentina somos una comunidad chica, actualmente llegamos a los 30.000. Igualmente, los familiares de los detenidos desaparecidos de origen japonés no dejamos de reclamar Memoria, Verdad y Justicia”, sostuvo Elsa.
Sin embargo, admitió que los familiares debieron sortear en su búsqueda un perjuicio cultural muy fuerte instalado en la cultura nipona y en la actitud cerrada que el Gobierno de Tokio tuvo frente al tema de los desaparecidos cuando comenzaron las denuncias en los años '70.
“En la cultura japonesa está instalada la idea de que el japonés que vive en otro país se debe portar bien y no debe generar problemas en el país que los recibe. Cuándo íbamos a la embajada a pedir ayuda nos decían que éramos ciudadanos argentinos y que ese era un tema que no le incumbía al Japón. No nos escuchaban como sucedió con otras colectividades”, repasó Elsa.
Jorge Oshiro era un joven de 18 años que vivía con su familia en Villa Ballester; estudiaba en el colegio industrial; tocaba la guitarra y además militaba en el Partido Socialista de los Trabajadores.
“Lo secuestraron unos días antes de que lo llamaran al servicio militar. Incluso vinieron a buscarlo del Ejército porque no se había presentado. En esos años, fuimos con ese dato a la Justicia y no nos escucharon”, revivió la hermana de Jorge.
Mucho tiempo después, Elsa, que a fines de los años '90 retomó la búsqueda de su hermano, pudo saber que lo tuvieron detenido en Campo de Mayo, donde lo reconoció un sobreviviente.
“Declaré en La Plata, en el marco de los Juicios de la Verdad, conté lo que sabía y le pedí al Tribunal que me dijera qué había pasado con Jorge”, rememoró.
El sobreviviente de Campo de Mayo Eduardo Cagnolo se contactó con la familia Oshiro y le contó que había estado detenido en ese centro clandestino.
“Saber que había estado ahí era conocer una parte de la verdad. Ahora queremos justicia y encontrar sus restos”, afirmó Elsa, que integra la querella que representa a los familiares en la megacausa de Campo de Mayo.
Oshiro admitió además que en los últimos años, la actitud del Estado Japonés hacia el reclamo de los Nikkeis desaparecidos en argentina “cambió mucho y respalda el reclamo de los familiares”.
“En 1998, fuimos a la Embajada y contamos nuestros casos. Nos encontramos con gente joven, que se mostraba muy apenada. Nosotros les decíamos que con eso 'no hacíamos nada'. Y ahí se empezaron a mover”, detalló.
Desde entonces, Japón reclama por la suerte de los 16 descendientes secuestrados por la dictadura, y cada vez que hay una reunión bilateral con funcionarios argentinos pide informes sobre el estado de las causas de lesa humanidad en las que se investiga el destino de estas víctimas.
La composición ideológica de los detenidos desaparecidos era diversa, iban desde su pertenencia a Montoneros a partidos de extracción marxista, como el caso de Juan Alberto Cardozo Higa, integrante de las Brigadas OCPO (Organización Comunista Poder Obrero).
Desde que se inició la política de Memoria, Verdad y Justicia, los descendientes de japoneses renovaron su reclamo y con actividades culturales pretenden mantenerlo vivo.
Hace unos años realizaron la muestra “No desaparece quien deja huella”, auspiciada por la Asociación Japonesa en Argentina (AJA), y recientemente, se estrenó el documental “Silencio Roto”, que repasa la historia de los 16 nikkeis.
“El 24 de marzo, como hacemos desde hace años, vamos a estar en la Plaza de Mayo. Retomaremos sus huellas para ir en busca de la justicia que se merecen los que dieron sus vidas para que vivamos en una sociedad mejor”, puntualizó Elsa.
Fuente:HoyenlaNoticia
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