Cristina Fernández consideró que el trabajo realizado en la Ex ESMA “es un acto de resistencia de la memoria y de la vida”
En declaraciones a medios periodísticos, la Presidenta de la Nación, consideró que es “impresionante la recuperación que se hizo, contando lo que pasó”. Respecto al lugar donde realizó las declaraciones, señaló: “Este patio fue un poco idea mía, porque cuando la gente saliera, tenía que salir a un lugar donde hubiera vida”. “Estas fotos son de la gente entrando, son todas del 24 de marzo de 2004”, día de la recuperación de la ex ESMA como Sitio de la Memoria.
La Primera Mandataria consideró que “es un día de emociones muy fuertes”, al tiempo que sostuvo que “los argentinos lo tenemos que tomar con mucho orgullo” el hecho de haber sido “capaces de superar, después de tanta tragedia, y tener este lugar para nuestros hijos, nuestros nietos, y para toda la humanidad”.
“Vivimos una tragedia tan espantosa durante la dictadura, pero hemos tenido la valentía”, enfatizó y estimó que “más fácil es guardar bajo la alfombra, pero no hay que esconder nada bajo la alfombra, porque larga hedor”.
“Cuando uno va ahí adentro, siente que hay mucha vida, aunque parezca mentira, mucha vida que se resiste a desaparecer”, afirmó. Y concluyó: “Esto es un acto de resistencia. De la memoria y de la vida; que como el sol, siempre aparece”.
Sitio de la Memoria "ESMA"
El “Sitio de Memoria ESMA” parte de una concepción histórica abierta y en permanente construcción colectiva, que permitirá incorporar nuevos datos que surjan de los juicios y de las investigaciones que se desarrollan en el presente y en el futuro.
Respecto del lugar donde funcionará, es el ex Casino de Oficiales de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) donde las personas secuestradas eran sometidas al cautiverio durante la dictadura cívico-militar y es, en tal sentido, un edificio histórico de testimonio material y físico.
La exposición de lo allí acontecido se realizó a través de un relato que tomó como fuentes fundamentales los testimonios de las víctimas y documentos históricos de diversos archivos, entre ellos de la Conadep, el juicio a las Juntas y los actuales juicios por delitos de lesa humanidad.
El relato se desarrolla a través de un sistema de dispositivos museológicos que permitirán que el visitante conozca y perciba, tanto en una visita auto guiada como en una visita asistida por guías, lo que allí sucedió, como así también sus vinculaciones con el contexto político, social y cultural de la época.
Los dispositivos museográficos tendrán un tratamiento historiográfico contemporáneo, que respetan todos los estándares propios de un edificio que es patrimonio histórico.
El centro clandestino de la ESMA fue uno de los principales centros de tortura y exterminio, por donde pasaron generalmente perseguidos por su militancia política, social o sindical y la mayoría permanece desaparecida.
En el edificio del Casino de Oficiales eran alojados los secuestrados, sometidos a sesiones de tortura para obtener información. De allí partían los “vuelos de la muerte” en los que los detenidos eran arrojados con vida al Río de la Plata. En un sector de ese edificio funcionó una maternidad clandestina. Muchos de los niños que allí nacieron fueron entregados a militares o allegados a ellos.
La construcción de un Sitio de Memoria en la ESMA fue un histórico reclamo de los organismos de derechos humanos nucleadlos en el Directorio del Ente Público Espacio para la Memoria, y que el Estado Nacional desarrolló y llevó a cabo.
El Sitio de Memoria ESMA está en Av. Del Libertador 8151, CABA.
“El pueblo se tiene que empoderar de su propia historia”, dijo la Presidenta al inaugurar el Espacio de la Memoria en la sede de la ex ESMA
La presidenta Cristina Fernández inauguró hoy el Sitio de Memoria, emplazado en el edificio del ex Casino de Oficiales que funciona dentro del Espacio de la Memoria en las instalaciones del ex centro clandestino de detención de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
El acto es el primero de una serie de actividades para conmemorar un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo que el gobierno nacional llevará adelante bajo el lema "El mismo Sol, la misma Patria".
Durante la ceremonia, la Presidenta narró las emociones más fuertes que experimentó al recorrer la ex ESMA en sus primeras dos visitas. Reconoció haber sufrido un importante impacto emocional al transitar por primera vez esos espacios donde reinó el terror y la muerte; y recordó que en la segunda oportunidad tuvo lugar el histórico discurso del entonces presidente Néstor Kirchner, en el que pidió perdón en nombre del Estado nacional “por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia por tantas atrocidades”.
En ese marco, sostuvo que al recuperar el edificio para la vida civil, el ex presidente Kirchner “no vino a recuperar no solamente un edificio, no solamente un ex centro clandestino de detención. Vino a recuperar la memoria y la historia de los argentinos”. “Fue la única vez que lo escuché hablar no solo con las neuronas, sino con el corazón y sus tripas”, aseguró.
Luego marcó la diferencia entre un museo y un sitio de la memoria, como el que se inaugura en esta oportunidad. “En los museos se guardan cosas viejas. En los sitios de la memoria se guarda la memoria, la justicia y la igualdad”, afirmó.
La Mandataria sostuvo que al abrir este lugar, “estamos cumpliendo con ese mandato histórico, por compresión, por convicción y por lo que nos pasó”, Y agregó que pese al horror de lo acontecido durante la dictadura en la ESMA, hoy se puede experimentar en el lugar “mucha vida”. “Hoy aquí hay una victoria de la vida sobre la muerte, de la memoria sobre el olvido, de la patria sobre la antipatria”, exclamó.
Por otra parte, sostuvo que el necesario que el pueblo de empodere de los Derechos Humanos y no “esperar que nos proteja un presidente o una presidenta”. “Los 40 millones de argentinos tienen que garantizar el respeto a los Derechos Humanos, la verdad y la justicia; es el pueblo el que se tiene que empoderar de su propia historia”, aseguró, para agregar en seguida que los argentinos “somos ejemplo en el mundo en materia de Derechos Humanos, defendamos ese papel que es patrimonio del pueblo”.
Antes de su alocución, la mandataria recorrió los 5.200 metros cuadrados de las instalaciones del predio que funcionó como un centro clandestino de detención, tortura y exterminio durante la última dictadura.
El Sitio de Memoria es una propuesta museográfica del Directorio del Ente del Espacio para la Memoria; Organismos de Derechos Humanos; y la Secretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia de la Nación desarrollada por un equipo de curadores encabezados por Alejandra Naftal y Hernán Bisman.
Su trabajo aseguró la conservación edilicia del espacio permitiendo conocer su funcionamiento que tuvo mientras fue utilizado como centro clandestino de detención, y recuperar así la historia para mantener viva la memoria de quienes atravesaron con su propia vida la crueldad del Terrorismo de Estado.
El centro clandestino de la ESMA fue uno de los principales centros de tortura y exterminio por donde pasaron personas, generalmente perseguidas por su militancia política, social y sindical, la mayoría de las cuales permanece desaparecida.
En el edificio del entonces Casino de Oficiales eran alojados los secuestrados y sometidos a sesiones de tortura para obtener información. De allí partían los “vuelos de la muerte” en los que los detenidos eran arrojados vivos al Río de la Plata.
En un sector de ese edificio funcionó una maternidad clandestina. Muchos de los niños que allí nacieron fueron entregados a militares o allegados a ellos.
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, EN EL ACTO DE INAUGURACIÓN DEL SITIO DE LA MEMORIA EN LA EX ESMA
Muy buenos días. Sí, la lluvia también es buena. Muy buenos días a todos y a todas, y a todos los compatriotas.
No puedo en un día como hoy olvidar algunos momentos de estos últimos 12 años. Uno la primera vez, como mencionaba la compañera sobreviviente, cuando siendo senadora y él presidente, vinimos aquí con un grupo grande de gente; seríamos más de 100 personas, 150 personas, muchos sobrevivientes, a conocer por primera vez esto.
Confieso que en aquella oportunidad, la sorpresa, el reconocimiento, la cantidad de gente, todos hablaban, todos contaban sus experiencias, me hizo como entrar flotando y salir flotando, no llegué a adquirir la verdadera dimensión. Pero luego hubo una segunda llegada que fue un día de mucho calor, un 24 de marzo del 2004, de un sol radiante, intenso de calor, donde él venía como Presidente de los argentinos pero fundamentalmente como miembro y parte de una generación diezmada, tal cual lo había anunciado el 25 de Mayo en que le tocó asumir como Presidente 30 años después, estar en esa misma plaza recuperando la democracia.
Este 24 de marzo del 2004 él vino a recuperar no solamente un edificio, no solamente un ex centro clandestino de detención, vino a recuperar la memoria y la historia de los argentinos.
Yo recuerdo que los días previos, no sé si alguna vez lo conté pero en todo caso lo repetiré, aunque estoy un poco grande me acuerdo mucho todavía, le dije: “Néstor, por qué no escribís lo que vas a decir, porque va a ser un día de emociones muy fuertes, va a ser un día fuerte y vos”…bueno, ustedes saben cómo era él, con lo que pensaba cuando tenía emociones. Dijo: “No, no, vos dejame que va a andar todo bien”. “Mirá, dale, escribilo”, le decía yo. Y no, por supuesto no lo escribió.
Ese día Néstor Kirchner, al que muchos o algunos pocos lo acusaban de frío y cerebral, fue la única vez, creo, que no lo escuché hablar solamente con sus neuronas, habló con el corazón y con las tripas en nombre de tantos miles y miles que ya no podrán hacerlo nunca más. Y también, como Presidente de los argentinos, pidiendo perdón en nombre del Estado Nacional.
Yo estaba ese día junto a él. Y el otro día, hace un tiempo -no sé si estará entre nosotros, otro hijo nacido como Juan- ese día lo conocí a Juan, nunca lo había visto, ese día también habló Juan y hace poco tiempo Rahuel, otro nieto recuperado, me alcanzó una foto color sepia que tengo sobre el escritorio en la Casa Rosada; él también ese día estaba entre la multitud. Pero lo increíble es que él no sabía que era hijo de detenidos desaparecidos, y mucho menos aún imaginaba que había nacido precisamente en el lugar.
Tengo la foto donde estamos con Juan, ¿dónde está Rahuel? Mi amor, gracias por estar acá, gracias por esa foto maravillosa color sepia. Es un investigador del CONICET pero también le gusta sacar fotos, y me dijo que en ese momento estaba en la época de los sepia, se sacaban fotos color sepia. La tengo sobre mi escritorio y estamos en esa foto sepia como en el tiempo, en la memoria, Néstor, Juan, los otros dos compañeros de Hijos que hablaron y Solita Silveyra que había recitado un maravilloso poema. Charlamos con él, con su mujer y su hijo, y me decía que él había estado ahí. Le pregunté por qué había ido, dijo porque siempre se había sentido cerca de todo lo que eran los derechos humanos, en su casa se leía Página 12 y entonces sintió que tenía la necesidad de estar aquí. Le pregunté: ¿entraste al predio? No, nunca había imaginado lo que ocurrió mucho tiempo después, que también él era hijo de desaparecidos y había nacido aquí.
Yo les hablaba de aquella primera vez cuando vine, y de la segunda que entré por la tarde, ese 24 de marzo del 2004. Vine muy tarde, ya atardecía, 6 ó 7 de la tarde, no quedaba nada; entré con mi hijo y un pequeño grupo de personas que nos acompañaban, no seriamos más de seis o siete, la recorrimos, y entonces ahí sí, en ese silencio, en esa soledad infinita, sentí como que algo pasaba adentro de uno y que había una energía y una fuerza ahí adentro impresionante y que esta historia no podía ser una historia ocultada, no podía ser simplemente un edificio, teníamos que hacer, poniéndonos todos de acuerdo, este lugar al que no denominamos museo, en el museo se guardan las piezas del pasado, en los sitios de la memoria se guarda la memoria, la justicia y la verdad.
Y lo hicimos respetando, sin intervenir casi el lugar, y hoy estamos aquí, cumpliendo con ese mandato histórico por convicción, por comprensión, por todo lo que nos pasó. ¿Pero saben por qué? Porque hay mucha vida, porque la memoria no es pasado, para tener memoria hay que estar vivo en el presente, y para tener vida en el futuro hay que saber lo que nos pasó para que nunca más nos vuelva a pasar esto a los argentinos.
Quiero agradecerte, Juan, lo que sentiste en cuanto a protección, pero quiero decirles a los 40 millones de compatriotas que ya no tenemos que esperar que nos proteja un presidente o una presidenta, tenemos ante la humanidad la inmensa responsabilidad de saber que en este país los 40 millones tienen que garantizar el respeto de los derechos humanos, la memoria, la verdad y la justicia, no pueden quedar en manos de un presidente ni de un parlamento ni de un poder judicial, es el pueblo el que se tiene que empoderar de su propia historia, es el pueblo el que se tiene que hacer cargo de las cosas que nos pasaron, de las tragedias y de las victorias, porque hoy aquí hay una victoria de la vida sobre la muerte, de la memoria sobre el olvido, de la patria sobre la antipatria. Hoy aquí finalmente ellos, inmortalizados jóvenes, están hoy más vivos y presentes que nunca en todos ustedes y en la historia.
Gracias compatriotas, muchas gracias, y ahora la voy a recorrer, no me atreví a hacerlo antes porque estaba segura que si no me iba a pasar lo mismo, que no iba a poder hablar. Esta es una inauguración muy particular, es al revés de todas, en todos lados se inaugura, se recorre y después se hace el acto, yo sabía que si la recorría después no iba a poder hablar. Así que muchas gracias por acompañarnos. Y a todos los jóvenes, a los grandes y a los pequeños, como mi nieto que hoy me acompaña, que no entiende pero aplaude y por ahí abre los deditos en ve, es para ellos que le estamos haciendo este país y también para la humanidad. Somos un ejemplo en el mundo en materia de derechos humanos, defendamos argentinos ese papel, ese rol que es patrimonio de la Argentina, no de un gobierno.
Gracias a todos y a todas y como siempre sale el sol, después de la lluvia siempre sale el sol. No se confundan ni lo olviden nunca, podrá aparecer la tormenta más fuerte, el cielo más negro, pero el sol definitivamente siempre sale. Gracias a todos y a todas.
Fuente:CasadeGobierno
En el inicio de las actividades previstas para la Semana de Mayo, la Presidenta destacó que “para tener futuro hay que saber lo que nos pasó” y que los “40 millones de argentinos tienen que garantizar el respeto de los derechos humanos”
Muy buenos días. Sí, la lluvia también es buena. Muy buenos días a todos y a todas, y a todos los compatriotas.
No puedo en un día como hoy olvidar algunos momentos de estos últimos 12 años. Uno la primera vez, como mencionaba la compañera sobreviviente, cuando siendo senadora y él presidente, vinimos aquí con un grupo grande de gente; seríamos más de 100 personas, 150 personas, muchos sobrevivientes, a conocer por primera vez esto.
Confieso que en aquella oportunidad, la sorpresa, el reconocimiento, la cantidad de gente, todos hablaban, todos contaban sus experiencias, me hizo como entrar flotando y salir flotando, no llegué a adquirir la verdadera dimensión. Pero luego hubo una segunda llegada que fue un día de mucho calor, un 24 de marzo del 2004, de un sol radiante, intenso de calor, donde él venía como Presidente de los argentinos pero fundamentalmente como miembro y parte de una generación diezmada, tal cual lo había anunciado el 25 de Mayo en que le tocó asumir como Presidente 30 años después, estar en esa misma plaza recuperando la democracia.
Este 24 de marzo del 2004 él vino a recuperar no solamente un edificio, no solamente un ex centro clandestino de detención, vino a recuperar la memoria y la historia de los argentinos.
Yo recuerdo que los días previos, no sé si alguna vez lo conté pero en todo caso lo repetiré, aunque estoy un poco grande me acuerdo mucho todavía, le dije: “Néstor, por qué no escribís lo que vas a decir, porque va a ser un día de emociones muy fuertes, va a ser un día fuerte y vos”…bueno, ustedes saben cómo era él, con lo que pensaba cuando tenía emociones. Dijo: “No, no, vos dejame que va a andar todo bien”. “Mirá, dale, escribilo”, le decía yo. Y no, por supuesto no lo escribió.
Ese día Néstor Kirchner, al que muchos o algunos pocos lo acusaban de frío y cerebral, fue la única vez, creo, que no lo escuché hablar solamente con sus neuronas, habló con el corazón y con las tripas en nombre de tantos miles y miles que ya no podrán hacerlo nunca más. Y también, como Presidente de los argentinos, pidiendo perdón en nombre del Estado Nacional.
Yo estaba ese día junto a él. Y el otro día, hace un tiempo -no sé si estará entre nosotros, otro hijo nacido como Juan- ese día lo conocí a Juan, nunca lo había visto, ese día también habló Juan y hace poco tiempo Rahuel, otro nieto recuperado, me alcanzó una foto color sepia que tengo sobre el escritorio en la Casa Rosada; él también ese día estaba entre la multitud. Pero lo increíble es que él no sabía que era hijo de detenidos desaparecidos, y mucho menos aún imaginaba que había nacido precisamente en el lugar.
Tengo la foto donde estamos con Juan, ¿dónde está Rahuel? Mi amor, gracias por estar acá, gracias por esa foto maravillosa color sepia. Es un investigador del CONICET pero también le gusta sacar fotos, y me dijo que en ese momento estaba en la época de los sepia, se sacaban fotos color sepia. La tengo sobre mi escritorio y estamos en esa foto sepia como en el tiempo, en la memoria, Néstor, Juan, los otros dos compañeros de Hijos que hablaron y Solita Silveyra que había recitado un maravilloso poema. Charlamos con él, con su mujer y su hijo, y me decía que él había estado ahí. Le pregunté por qué había ido, dijo porque siempre se había sentido cerca de todo lo que eran los derechos humanos, en su casa se leía Página 12 y entonces sintió que tenía la necesidad de estar aquí. Le pregunté: ¿entraste al predio? No, nunca había imaginado lo que ocurrió mucho tiempo después, que también él era hijo de desaparecidos y había nacido aquí.
Yo les hablaba de aquella primera vez cuando vine, y de la segunda que entré por la tarde, ese 24 de marzo del 2004. Vine muy tarde, ya atardecía, 6 ó 7 de la tarde, no quedaba nada; entré con mi hijo y un pequeño grupo de personas que nos acompañaban, no seriamos más de seis o siete, la recorrimos, y entonces ahí sí, en ese silencio, en esa soledad infinita, sentí como que algo pasaba adentro de uno y que había una energía y una fuerza ahí adentro impresionante y que esta historia no podía ser una historia ocultada, no podía ser simplemente un edificio, teníamos que hacer, poniéndonos todos de acuerdo, este lugar al que no denominamos museo, en el museo se guardan las piezas del pasado, en los sitios de la memoria se guarda la memoria, la justicia y la verdad.
Y lo hicimos respetando, sin intervenir casi el lugar, y hoy estamos aquí, cumpliendo con ese mandato histórico por convicción, por comprensión, por todo lo que nos pasó. ¿Pero saben por qué? Porque hay mucha vida, porque la memoria no es pasado, para tener memoria hay que estar vivo en el presente, y para tener vida en el futuro hay que saber lo que nos pasó para que nunca más nos vuelva a pasar esto a los argentinos.
Quiero agradecerte, Juan, lo que sentiste en cuanto a protección, pero quiero decirles a los 40 millones de compatriotas que ya no tenemos que esperar que nos proteja un presidente o una presidenta, tenemos ante la humanidad la inmensa responsabilidad de saber que en este país los 40 millones tienen que garantizar el respeto de los derechos humanos, la memoria, la verdad y la justicia, no pueden quedar en manos de un presidente ni de un parlamento ni de un poder judicial, es el pueblo el que se tiene que empoderar de su propia historia, es el pueblo el que se tiene que hacer cargo de las cosas que nos pasaron, de las tragedias y de las victorias, porque hoy aquí hay una victoria de la vida sobre la muerte, de la memoria sobre el olvido, de la patria sobre la antipatria. Hoy aquí finalmente ellos, inmortalizados jóvenes, están hoy más vivos y presentes que nunca en todos ustedes y en la historia.
Gracias compatriotas, muchas gracias, y ahora la voy a recorrer, no me atreví a hacerlo antes porque estaba segura que si no me iba a pasar lo mismo, que no iba a poder hablar. Esta es una inauguración muy particular, es al revés de todas, en todos lados se inaugura, se recorre y después se hace el acto, yo sabía que si la recorría después no iba a poder hablar. Así que muchas gracias por acompañarnos. Y a todos los jóvenes, a los grandes y a los pequeños, como mi nieto que hoy me acompaña, que no entiende pero aplaude y por ahí abre los deditos en ve, es para ellos que le estamos haciendo este país y también para la humanidad. Somos un ejemplo en el mundo en materia de derechos humanos, defendamos argentinos ese papel, ese rol que es patrimonio de la Argentina, no de un gobierno.
Gracias a todos y a todas y como siempre sale el sol, después de la lluvia siempre sale el sol. No se confundan ni lo olviden nunca, podrá aparecer la tormenta más fuerte, el cielo más negro, pero el sol definitivamente siempre sale. Gracias a todos y a todas.
Fuente:CasadeGobierno
CFK inauguró el Sitio de la Memoria en la ex ESMA
“ES LA VICTORIA DE LA VIDA SOBRE LA MUERTE”
Por Alejandra Dandan
En el inicio de las actividades previstas para la Semana de Mayo, la Presidenta destacó que “para tener futuro hay que saber lo que nos pasó” y que los “40 millones de argentinos tienen que garantizar el respeto de los derechos humanos”
LA PRESIDENTA INAUGURO EL SITIO DE MEMORIA EN EL EX CASINO DE OFICIALES DE LA ESMA
“Para tener futuro hay que saber qué nos pasó”
“Los 40 millones tienen que garantizar el respeto de los derechos humanos. La memoria, la verdad y la justicia no pueden quedar en manos de un presidente ni de un Parlamento ni de un Poder Judicial”, dijo CFK. Fue el inicio de las actividades de la Semana de Mayo.
Por Alejandra Dandan
La Presidenta, que habló bajo la lluvia, junto a Estela de Carlotto y Hebe de Bonafini.
Imagen: Bernardino Avila
Juan Cabandié contó la escena de su entrada a la Escuela de Mecánica de la Armada once años atrás, cuando el predio se recuperó para hacer allí un espacio para los derechos humanos. Le explicó a la Presidenta que sintió que ella y Néstor Kirchner iban a cuidarlo. Cabandié, que nació en la ESMA, había recuperado su identidad poco antes de ese momento. Todos los que estaban allí ayer y escuchaban, también, de pronto fueron transportados a esa infancia. Entonces Cristina Fernández de Kirchner tomó la palabra. “Quiero agradecerte, Juan, lo que sentiste en cuanto a protección –le dijo–, pero quiero decirles a los 40 millones de compatriotas que ya no tenemos que esperar que nos proteja un presidente o una presidenta, tenemos ante la humanidad la inmensa responsabilidad de saber que en este país, los 40 millones tienen que garantizar el respeto de los derechos humanos. La memoria, la verdad y la justicia no pueden quedar en manos de un presidente ni de un Parlamento ni de un Poder Judicial, es el pueblo el que se tiene que empoderar de su propia historia, es el pueblo el que se tiene que hacer cargo de las cosas que nos pasaron, de las tragedias y de las victorias, porque hoy aquí hay una victoria de la vida sobre la muerte, de la memoria sobre el olvido, de la patria sobre la antipatria.” “Hoy aquí –dijo frente a las imágenes de los desaparecidos que cubren con su piel de vidrio, ahora, el frente del ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada– hoy aquí, finalmente ellos, inmortalizados jóvenes, están más vivos y presentes que nunca en todos ustedes y en la historia.” Fue el inicio también de las actividades de la Semana de Mayo. CFK habló de blanco, cubierta por la lluvia fina y constante. El escenario estaba montado frente al ex Casino de Oficiales de la ESMA, eje del centro clandestino que funcionó en el predio de la Armada, por donde pasaron unos 5000 detenidos desaparecidos. Allí la Presidenta inauguró un sitio museográfico que empezó a proyectarse hace más de dos años, y atravesó innumerables reuniones de consenso con organismos de derechos humanos, sobrevivientes y, entre otros, ex familiares de quienes fueron desaparecidos y asesinados allí. El edificio es aún prueba judicial, como ella misma señaló en el discurso, y no fue modificado sino intervenido de modo museográfico.“Esta historia no podía ser una historia ocultada, no podía ser simplemente un edificio, teníamos que hacer, poniéndonos todos de acuerdo, este lugar, al que no denominamos museo. En el museo se guardan las piezas del pasado –dijo–, en los sitios de la memoria se guarda la memoria, la justicia y la verdad. Y lo hicimos respetando, sin intervenir casi el lugar, y hoy estamos aquí, cumpliendo con ese mandato histórico por convicción, por comprensión, por todo lo que nos pasó. ¿Pero saben por qué? Porque hay mucha vida, porque la memoria no es pasado, para tener memoria hay que estar vivo en el presente, y para tener vida en el futuro hay que saber lo que nos pasó para que nunca más nos vuelva a pasar esto a los argentinos.”
En la mesa larga, al lado de la Presidenta se sentaron la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, la presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, Graciela Palacios de Lois, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas; Ana Testa, sobreviviente de la ESMA y Cabandié, nieto recuperado y diputado nacional. Desde temprano fueron llegando lo funcionarios: los ministros Alicia Kirchner, Julio De Vido, Axel Kicillof y Florencio Randazzo. Y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, entre muchos otros. Estaban Oscar Parrilli, actual jefe de la SI pero antes gestor de los orígenes del proyecto, y el secretario general de la Presidencia, Eduardo “Wado” de Pedro, responsable de esta última etapa. También fue el gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli y el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, y Máximo Kirchner, su mujer, Rocío García,y el pequeño Néstor Iván. Sobre el palco, a un costado se ubicaron los integrantes del directorio del Ente Espacio para la Memoria, entre ellos el periodista Horacio Verbitsky, titular del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). En las primeras filas se vio al ex ministro de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni y al fiscal Jorge Auat, titular de la Procuraduría sobre Crímenes del Terrorismo de Estado. Los acompañaban los cooperativistas que trabajan en la puesta al día de los edificios del ex predio de la Armada y hasta el último trabajador que empeñó su energía en la apertura del nuevo espacio. La Presidenta habló cerca del mediodía. Ana María Soffiantini y Alfredo Ayala, “Mantecol”, dos de los sobrevivientes de la ESMA, estaban sentados entre el público. Mantecol se moría de ganas de acercarse a CFK para decirle que recorrió la ESMA con ella hace once años; que le acercó algo para sentarse cuando él no podía creer que lo llamara un presidente para invitarlo a ocupar el espacio. CFK habló de los momentos anteriores en los que había visitado la ex ESMA. “Una, la primera vez, cuando siendo senadora y él presidente, vinimos aquí con un grupo grande de gente, seríamos más de 100 personas, 150 personas, muchos sobrevivientes, a conocer por primera vez esto. Confieso que en aquella oportunidad, la sorpresa, el reconocimiento, la cantidad de gente, todos hablaban, todos contaban sus experiencias, me hizo como entrar flotando y salir flotando, no llegué a adquirir la verdadera dimensión. Pero luego hubo una segunda llegada –dijo– que fue un día de mucho calor, un 24 de marzo del 2004, de un sol radiante, intenso, donde él venía como presidente de los argentinos pero fundamentalmente como miembro y parte de una generación diezmada, tal cual lo había anunciado el 25 de Mayo en que le tocó asumir como presidente 30 años después, estar en esa misma plaza recuperando la democracia.” En esa ocasión, Néstor Kirchner, dijo, pidió perdón en nombre del Estado. Aunque “muchos o algunos lo acusaban de frío y cerebral” fue “la única vez, creo, que no lo escuché hablar solamente con sus neuronas, habló con el corazón y con las tripas en nombre de tantos miles y miles que ya no podrán hacerlo nunca más. Y también como presidente de los argentinos, pidiendo perdón en nombre del Estado”. Una parte de esos miles y miles estaban ahí. Atrás. En esa postal aguada, llorada, bajo la lluvia y sostienen ahora la entrada a este lugar. Del sitio de memoria la Presidenta no dijo una palabra en su discurso. Había visto el proyecto varias veces. Lo había seguido de cerca. Pero no habló. Recién al final explicó que esta era una inauguración distinta a otras. “En todos lados se inaugura, se recorre y después se hace el acto, pero yo sabía que si la recorría, después no iba a poder hablar.” Cuando estaba a punto de terminar y anunciaba que iba a entrar al ex Casino de Oficiales, el sol comenzó a convertirse en lluvia o la lluvia en sol. Los pibes cantaban. “Después de la lluvia siempre sale el sol –dijo CFK–. No se confundan ni lo olviden nunca, podrá aparecer la tormenta más fuerte, el cielo más negro, pero el sol definitivamente siempre sale.”
COMO ES Y COMO SE HIZO LA PUESTA MUSEOGRAFICA QUE YA SE PUEDE VISITAR
Con la memoria en su sitio
Mapping, intervenciones sonoras y proyeccciones de los testimonios de los sobrevivientes. El contexto histórico, la carta de la embarazada que llegó a destino y un tubo de vidrio que simboliza los vuelos de la muerte.
Por Victoria Ginzberg
“En el edificio del Casino de Oficiales funcionó el centro clandestino de detención, tortura y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada, ESMA. Durante la última dictadura cívico-militar, entre los años 1976 y 1983, existieron en nuestro país más de 600 lugares de detención ilegal. Aquí estuvieron detenidos-de- saparecidos cerca de cinco mil hombres y mujeres. Militantes políticos y sociales, de organizaciones revolucionarias armadas y no armadas, trabajadores y gremialistas, estudiantes, profesionales, artistas y religiosos. La mayoría de ellos fueron arrojados vivos al mar. Aquí la Armada planificó secuestros y llevó a cabo asesinatos de manera sistemática. Aquí mantuvo a los prisioneros encapuchados y engrillados. Aquí los torturó. Aquí los desapareció. Aquí nacieron en cautiverio niños que fueron separados de sus madres. En su mayoría fueron apropiados ilegalmente o robados. Muchos de ellos son los desaparecidos vivos que hoy seguimos buscando.” Este es el texto con el que se encontrarán a partir de ahora quienes ingresen al Sitio de Memoria del Casino de Oficiales.
Lo que allí se muestra y se cuenta y cómo se hace –desde la Presidenta para abajo acuerdan en que no se trata de un “museo”– es producto de un largo debate en el que participaron miembros de organismos de derechos humanos, investigadores y funcionarios. De hecho, algunas de las propuestas originales fueron modificadas o eliminadas debido a las opiniones de familiares o víctimas. Los desaparecidos, por ejemplo, están del lado de afuera del Casino. Sus fotos están en la estructura de vidrio del hall de entrada, que es el espacio de transición entre el afuera y adentro. El montaje de todo el lugar se hizo sin modificar o restaurar el edificio, que es monumento histórico y, además, todavía prueba judicial. Por eso la intervención fue aprobada por la Justicia y en algunos lugares un papel cubre alguna inscripción o marca que podría haber sido dejada por los que allí estuvieron secuestrados. Los carteles o explicaciones están sobre una estructura que se apoya en el piso y las imágenes se hacen con la técnica del mapping. En todas las salas se proyectan también testimonios de sobrevivientes y testigos.
El secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, destacó que el proyecto se hizo pensando en “las próximas generaciones” y que “es fruto del consenso con organismos de derechos humanos que demandaban un espacio como este”.
Alejandra Naftal y Hernán Bisman fueron los curadores generales. “El objetivo es transformar el edificio en un medio de comunicación para que todos sepan lo que ocurrió, pero no para que se paralicen. Acá no hubo sólo muerte, también hubo lazos de solidaridad entre los secuestrados y actos de resistencia que están reflejados. Hay dispositivos museográficos que apelan a la emoción para generar que la gente se sacuda, pero también que tenga herramientas para reflexionar. Era importante que el público no viviese una situación del horror. Junto con los organismos de derechos humanos decidimos que no íbamos a construir un campo de concentración. Y todo lo que es se explica aquí se basa en fuentes fidedignas”, explicó Naftal, que junto a Bisman coordinó un equipo de cuarenta personas que incluyó a Roberto Busnelli y Carlos Campos como curadores adjuntos y Alejandra Dandan, Albano García, Pablo Douschitzki, Martín Capeluto y Adrián Sto- ppelman, entre otros periodistas, diseñadores e investigadores.
El recorrido obligado para los visitantes incluye una impactante proyección sobre el contexto histórico, realizado por el canal Encuentro, que se ve sobre una gran pared de lo que fue el comedor de los marinos, y una explicación acerca del doble rol de la ESMA como centro clandestino y escuela. En el tercer piso está Capucha, las piezas de las embarazadas y los cubículos de Pecera, donde los secuestrados eran mano de obra esclava de los represores.
En Capucha hay una marca de 2 por 0,70, la huella de una “cucha”, el sitio donde debían permanecer los secuestrados. La pieza de las embarazadas es chiquita. Unas letras blancas apoyadas en el piso se preguntan “¿Cómo es posible que en este lugar nacieran chicos?”. Responde la voz de Sara Solarz de Osatinsky, que ayudó a las parturientas de la ESMA. Cerca de allí está la carta que Elizabeth Patricia Mancuso escribió a su mamá cuando le dijeron que iban a entregar a su hijo nacido allí a su familia. Excepcionalmente esa vez fue cierto.
En el Pañol, donde los represores acumulaban el botín de guerra, se cuenta la historia de las muñecas que Elsa “La Gallega” Martínez hizo con telas y materiales que sacó de allí.
En Capuchita, el altillo, cuatro micrófonos amplifican el sonido que llega en tiempo real desde afuera: el Aeroparque, la escuela industrial Raggio, la avenida Libertador. Son los mismos ruidos que los secuestrados escuchaban mientras estaban allí encapuchados.
Antes de entrar al sótano, en el playón de estacionamiento, de donde salían los “traslados”, hay un tubo de vidrio de doce metros de altura: un Serapeum, o sala de homenaje a los héroes muertos. La vista se eleva al cielo, en simbólica alusión a los “vuelos de la muerte”, el destino de la mayoría de las víctimas de la ESMA. Pero el recorrido no termina allí, sino en una plaza en la que se ven imágenes de la recuperación del Espacio para la Memoria, en 2004.
El Sitio de Memoria del Casino de Oficiales se puede visitar de miércoles a domingo de 12 a 17. Los menores de quince años deben ir acompañados por un adulto.
LA PRESIDENTA EN EL CASINO
El recorrido de CFKPor Alejandra Dandan
La cadena nacional se había terminado. Dentro del predio, una pantalla seguía reproduciendo los momentos de la Presidenta en esa primera visita al sitio, en la intimidad. CFK se detuvo en el tercer piso sobre el pasillo al que dan las piezas en las que permanecieron las embarazadas, el espacio que concentró la maternidad clandestina de la ESMA. En una de esas celdas, una luz blanca, potente, luz de quirófano, ilumina una pregunta que una sobreviviente le hizo mientras estuvo allí al represor Luis D’Imperio, uno de los jefes del Grupo de Tareas 3.3: “¿Como es posible que en este lugar nacieran chicos?”. En ese espacio pequeño todo es asfixia. Cristina entró. Se acercó a un costado, desde donde se escucha la voz de Sara Solarz de Osatinsky, sobreviviente de la ESMA. Un testimonio que Sara dio en el juicio de plan sistemático de apropiación de niños, editado, en el que ella presenta, evoca, describe con vida a muchas de las mujeres que estuvieron ahí.
La Presidenta pasó después a Capucha. Allí, sobre una tabla de madera colocada en el piso, pueden ser observadas las dimensiones inhumanas de ese espacio dispuesto por los marinos para los detenidos alojados. En la pantalla parecía hablarle a Estela de Carlotto sobre eso. Sus manos retrataban una y otra vez las imposibles dimensiones de una cucha. Luego, el Dorado. La caída de los cuadros. Los represores evocados con imágenes de sus fotos de legajos y más tarde con las imágenes en los juicios. Dicen que se quedó sentada y en silencio cuando terminó de atravesar la primera sala. El lugar era el comedor de los oficiales. Ahora, una proyección de unos siete minutos dialoga con el espacio para explicar cómo se llegó y qué fue esa última dictadura. “Reproduzca esta información por los medios a su alcance –imprime el final de esa proyección–. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Rodolfo Walsh, agencia Ancla.”
Fuente:Pagina12
19-5-2015
#ExESMA
En el marco de las celebraciones por la Revolución de Mayo
"Se equivocan quienes creen que la memoria es parte del pasado”
#ExESMA
En el marco de las celebraciones por la Revolución de Mayo
"Se equivocan quienes creen que la memoria es parte del pasado”
La Presidenta inauguró el sitio de memoria donde funcionó el Casino de Oficiales de la ESMA. Por ese lugar pasaron cientos de detenidos-desaparecidos. "Para tener vida en el futuro hay que saber lo que nos pasó, para que no pase nunca más", dijo.
Fotos Sol Vazquez
“¡Qué bien que estuvieron los de ceremonial!”, bromeó un joven de camisa a cuadros con otro más joven. El chiste refería a la frase final, que pareció calculada milimétricamente, en la que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner clausuró el discurso de inauguración del Casino de Oficiales de la ESMA como sitio de memoria, mientras un rayo de sol se filtraba entre los pinos que rodeaban el palco y le daba justo en la cara. “Siempre sale el sol: podrá haber tormenta, y el cielo más negro, pero definitivamente el sol siempre sale”, dijo con un hilo de voz, antes de entrar al edificio de cuatro pisos donde estuvieron 5.000 personas secuestradas y dar, junto al secretario de Derechos Humanos Martín Fresneda, la recorrida inaugural.
La Presidenta salió al escenario a las 12.52 en medio de una llovizna leve, protegida por un piloto celeste y flanqueada por la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Además de ellas, en su mesa se sentaron Juan Cabandié, Ana Testa (sobreviviente), Graciela Lois (Familiares de Desaparecidos y Detenidos por razones políticas) y Laura Conte (una de las fundadoras del CELS). Hubo tres o cuatro minutos de aplauso sostenido, mientras sonaba “La memoria”, de León Gieco. Dentro del predio, unas dos mil personas de distintas organizaciones sociales y sindicales –La Cámpora, la Martín Fierro, Nuevo Encuentro, ATE, entre otras- hacían repicar los bombos y sonar las trompetas.
“En el museo se guardan las piezas del pasado, en los sitios de la memoria está la memoria, la verdad y la justicia”, dijo Cristina en la apertura. El acto duró un poco más de una hora. La Presidenta ponderó las políticas de derechos humanos como política de Estado y aseguró que “se equivocan quienes creen que la memoria es parte del pasado: para tener vida en el futuro hay que saber lo que nos pasó, para que no pase nunca más”. También destacó el “ejemplo que somos en el mundo en materia de derechos humanos” y llamó a “los 40 millones de argentinos a defender ese papel”. Por eso, dijo, “los derechos humanos no pueden quedar en manos de un presidente: el pueblo debe hacerse cargo”. Sobre el final de su discurso, concluyó que “hoy aquí hay un triunfo de la memoria sobre la muerte, de la patria sobre la antipatria”.
A veinte metros del atril donde la presidenta hablaba hacia la avenida Libertador, una mujer sostenía una foto en alto. El cartel decía: “Tomás Abad, artista plástico, 23 años. Secuestrado, torturado y desaparecido”. La imagen en blanco y negro mostraba un joven con raya al medio que mira hacia el piso. Parecía un hombre mayor a la edad impresa en la foto: uno de tantos de aquella “generación diezmada” que tuvieron que envejecer apurados.
Antes de Cristina, hablaron Juan Cabandié, nieto recuperado y actual diputado, nacido en el edificio a sus espaldas, y Ana Testa, una sobreviviente que pasó ocho meses detenida en el sótano del Casino de Oficiales. Cabandié, diputado porteño, dijo que este día era más importante que cuando llegó allí el 24 de marzo de 2004, siendo empleado de una empresa de informática, y a dos meses de tener su identidad recuperada. “Me parece que hoy es más importante, al menos en mi interior, porque ese día el acto lo hicimos en la puerta. Hoy lo estamos haciendo acá adentro, y eso quiere decir algo”, dijo, y después de un momento de aplausos, completó: “Hace once años que los derechos humanos pasaron a ser política de Estado”.
Testa fue la voz de los sobrevivientes, aunque hubo otros, y también hubo ausentes. “Esta fue la cuna de la muerte”, dijo promediando sus palabras, “y ahora no va a ser la cuna de la alegría, sino el lugar en donde los jóvenes van a poder venir a tomar esta parte de la historia”. Un rato después, en diálogo con Infojus Noticias, la mujer –que estuvo secuestrada desde fines de 1979 y fue liberada a mediados de 1980- comparó su experiencia ese día con su visita anterior, el 19 de marzo de 2004: “Aquella vez este lugar era como nosotros lo habíamos visto y vivido. Todavía no era la ex ESMA, como la sentí esta vez”.
El acto de inauguración convocó un arco amplio y variopinto, que incluyó a todos los dirigentes políticos y sociales, pero también gente de la cultura y de las leyes, como Ricardo Forster y Eugenio Raúl Zaffaroni. Además del gabinete en pleno, en primera fila estaba el gobernador Daniel Scioli y el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak. También otros dirigentes cercanos como Martín Sabatella, el diputado Leonardo Grosso, Pablo Ferreyra, Emilio Pérsico y el periodista Horacio Vertbisky.
La “puesta museográfica” que se inauguró hoy comenzó a gestarse hace más de dos años. Sus curadores destacan que no sólo es un sitio histórico sino una prueba judicial crucial en la causa ESMA. Por eso, el equipo interdisciplinario que trabajó no buscaba reconstruir sino representar el horror de uno de los centros de detención clandestinos más tortuosos y emblemáticos de la dictadura cívico militar. “Esto no es un museo, es un sitio de memoria con una muestra permanente que interpreta, evoca y aproxima a los visitantes al horror que se padeció aquí”, dijo a Infojus Noticias Alejandra Naftal, secuestrada en el centro de detención el Vesubio con sólo 17 años, y actualmente directora del proyecto.
Abajo del escenario, mientras la presidenta recorría la ESMA, Carlos Charly Pisoni -miembro de HIJOS y subsecretario de Promoción de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación- dijo a Infojus Noticias. “Siempre en lo personal, a quienes somos familiares o vivimos la historia, estos actos nos llegan al corazón. Pero va más allá del corazón, se trata de la necesidad imperiosa de tener un país que no resguarde a todos los argentinos. Las políticas de derechos humanos tienen que ver con el presente y el futuro”.
Rosa Roisimblit, vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, dijo estar “muy emocionada” y agradecida porque “nos recibieron con mucho cariño”. Durante el acto, estuvo sentada en el escenario, en una hilera de sillas a la izquierda de la presidenta, junto a su nieto Guillermo Pérez Roisimblit, nacido en la maternidad clandestina de la ESMA. Dos horas después del discurso presidencial, en el predio de la Escuela de Mecánica de la Armada ya no quedaba casi nadie. Tampoco aquella mujer con la foto de Tomás Abad en lo alto.
19-5-2015
#exESMA
Entrevista: Hernán Bisman
“Queremos sacudir al visitante pero no paralizarlo”
#exESMA
Entrevista: Hernán Bisman
“Queremos sacudir al visitante pero no paralizarlo”
Para el cocurador de la intervención museográfica en la ESMA, Hernán Bisman, la tarea fue desafiante: el lugar de trabajo es un monumento histórico y prueba judicial. “Tuvimos que lograr una muestra que esté presente en los 5.200 metros cuadrados del edificio sin que lo altere”, explicó.
En los últimos años, Hernán Bisman recorrió cientos de veces los sectores del ‘Sótano’ o ‘Capucha’. Ahora vuelve a emocionarse cuando recorre el Casino de Oficiales de la Ex ESMA. Es el cocurador de la instalación museográfica, junto a Alejandra Naftal. Para la entrevista con Infojus Noticias pidió, “por favor”, hablar fuera de cualquiera de los espacios donde la memoria es la protagonista. A partir de hoy, ese sitio por el que caminó hasta último momento atento a los mínimos detalles, queda abierto a las visitas del público.
-¿Qué criterios se tuvieron en cuenta a la hora de intervenir este espacio de memoria?
-Fue un desafío curatorial museográfico, porque el edificio es monumento histórico y a la vez prueba judicial. Por eso tuvimos que lograr hacer una muestra que esté presente en los 5.200 metros cuadrados de este edificio sin que lo altere, en el sentido de lastimarlo. Desarrollamos un sistema expositivo que está constituido por muy pocas piezas contemporáneas que se diferencian claramente de la estructura original. No restauramos nada del edificio sino que detuvimos las patologías preexistentes e hicimos infraestructura donde era necesario: nuevas instalaciones eléctricas, aires acondicionados y demás.
-¿Qué materiales usaron?
-La muestra se sostiene básicamente mediante un sistema de vidrios traslúcidos y que siempre dejan la presencia del edificio intacta. Además de este sistema tradicional que sostiene textos, imágenes y videos, tenemos otros sistemas que llamamos ‘performáticos’. Representan lo que aquí pasó sin resignificarlo ni reconstruirlo. Eso lo hacemos mediante luz, sonido e imágenes proyectadas sobre las paredes, testimonios de los sobrevivientes en el juicio a las juntas y en los juicios ESMA. Todo siempre con la máxima preocupación de no alterar nada del edificio.
-¿Un ejemplo de este sistema performático?
-Por ejemplo, en ‘Capucha’, donde eran recluidos los secuestrados, hicimos un sistema donde una tarima de madera permite al visitante recorrer ese lugar sin que se lastime el sitio, lo que al mismo tiempo plantea una contención para el que camina por un lugar cargado de tanta historia. También se representa el espacio real que ocupaba una ‘cucha’ (espacio donde permanecían encapuchados y atados de pies y manos), al mismo tiempo que uno escucha a los sobrevivientes relatando lo que allí sucedía. Hay planimetrías dibujadas en 3d que dan cuenta de los distintos aspectos que tenía este lugar a lo largo de la dictadura.
-¿Cuál es la diferencia entre reconstruir y representar?
-La premisa fue no reconstruir ninguna de las herramientas del aparato genocida. Todo fue evocado: por ejemplo, cuando un visitante ve la ‘cucha’, no está ante una "cucha" reproducida con una colchoneta y dos tabiques de madera, sino que es un espacio: el espacio que esa ‘cucha’ ocupaba en ‘Capucha’. Cuando uno se acerca al espacio donde nacían los bebés, uno interpreta o imagina esta situación mediante un dispositivo museográfico. En cada uno de estos lugares, mediante estas herramientas contemporáneas, buscamos evocar que ocurría en cada sitio.
Del horror y la resistencia a la recuperación
-¿Había tenido una experiencia curatorial parecida?
-Todo el equipo que trabajó había tenido experiencias previas en puestas museográficas: los arquitectos Carlos Campos y Roberto Busnelli, Alejandra Dandan que trabajó los contenidos, los investigadores que trabajaron con nosotros en la recolección de todo el material, los diseñadores de imagen y sonido, los diseñadores gráficos y diseñadores industriales. Un equipo muy profesional. De todas formas, el lugar nos atravesó completamente y lo vivimos con profunda emoción, nos sigue emocionando. Respetamos a rajatabla los consensos de dos años y medio de trabajo con los organismos de derechos humanos, los familiares, los sobrevivientes y los funcionarios. Hemos contado por suerte con todo el apoyo de los involucrados y hemos hecho todas las concesiones como curadores para que este proyecto sea la voz de todos y no solo la voz de los que hemos trabajado en la puesta.
-¿Con qué se van a encontrar quienes visiten el lugar?
-Con una muestra que ilustra los horrores que sucedieron en este lugar, pero también las resistencias y los heroísmos que los compañeros tuvieron al pasar por aquí. Alejandra Naftal, la cocuradora, menciona una frase siempre que hacemos en las presentaciones, que dice que este lugar ‘es un lugar donde el cómodo se va a sentir incómodo y el incómodo se va a sentir cómodo’. Queremos sacudir al visitante, que entienda que lo que ha pasado ha sido muy horroroso, pero no paralizarlo y dejarlo con una sensación de angustia, por eso esta muestra tiene tanto la historia de lo que aquí sucedió en términos de horror, como la historia de sus resistencias y la historia fundamentalmente de su recuperación por nuestra democracia.
19-5-2015
#exESMA
Martín Fresneda:"La memoria le gana la batalla a la impunidad y al olvido"
#exESMA
Martín Fresneda:"La memoria le gana la batalla a la impunidad y al olvido"
El secretario de Derechos Humanos, en diálogo con Infojus Noticias, cuenta como se gestó la puesta en valor y custodia de la ex ESMA. Más de 200 consultas con expertos, sobrevivientes y organismos de Derechos Humanos y se avanzó en acuerdo con la justicia para preservar posibles pruebas. "La propuesta", dice Fresneda, "es que las futuras generaciones comprendan ese pasado y que son los custodios de la democracia".
Mariano Armagno
La apuesta es para “que en el futuro sirva para educar a todas las generaciones como una garantía de no repetición”, explica Fresneda. Y cuenta que se trata de una intervención “más bien tecnológica, con textos, conceptos e imágenes que no afectan la estructura del lugar”. Se refiere al ex Casino de oficiales: una estructura de cuatro pisos desde donde se hacían tareas de inteligencia, los oficiales tenían sus habitaciones y estaban “Capucha” y "Capuchita", los lugares donde se alojaba y se torturaba a los secuestrados.
En 1983 el predio dejó de funcionar como centro clandestino, pero la marina lo mantuvo bajo su órbita hasta el 24 de marzo de 2004, cuando Néstor Kirchner le dio respuesta a la demanda de los organismos y pasó la ESMA a la órbita del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El 8 de mayo de 2014, la legislatura porteña aprobó el traspaso de todos los inmuebles al Ejecutivo Nacional.
-¿Cómo se impulsó este proyecto?
En 2012 empezamos a discutir el proyecto central y continuamos con las actividades que se venían haciendo en el predio. El directorio del Ente Espacio para la Memoria se abocó a estudiar la propuesta de intervención museográfica del casino de oficiales, donde materialmente funcionó la maquinaria de tortura, traslado y asesinato de detenidos. Se hicieron más de doscientas consultas con expertos, sobrevivientes, organismos de derechos humanos y la propuesta original se modificó hasta lograr un consenso aceptable.Teníamos que volver a pensar como sitio para la memoria histórica toda esa estructura que había sido puesta al servicio del exterminio del opositor político durante la última dictadura militar.
-¿Qué tuvieron en cuenta a la hora de evaluar la propuesta?
Es una definición de la secretaría de Derechos Humanos y de la Presidencia llevar adelante una política pública que no afecte la intangibilidad y la preservación de un sitio histórico, pero que lo convierta en una herramienta pedagógica. Sobre todo pensando en las generaciones futuras, en 100 o 200 años, para que sirva como garantía de no repetición. El juez de instrucción federal Sergio Torres autorizó cada parte de la propuesta porque hay que seguir investigando los delitos que allí se cometieron.
-¿Qué apuesta hicieron con el proyecto?
La propuesta es que las futuras generaciones comprendan ese pasado y que son los custodios de la democracia. En la puesta museográfica se puede conocer tanto lo que fue el terrorismo de Estado como las políticas de memoria, verdad y justicia en la recuperación de la democracia. Es una propuesta en diálogo con el presente: de una sociedad que padeció la Doctrina de Seguridad Nacional, pero que también resistió las políticas neoliberales, cuando quisieron transformar el lugar en un shopping. Por eso la ex ESMA es un emblema del plan de exterminio del opositor político, de la maquinaria de muerte, pero también del momento en el que Néstor Kirchner pidió perdón por 20 años de silencio y de impunidad.
-La ex ESMA también es una prueba para la justicia ¿Cómo se compatibiliza este aspecto con el proyecto?
Como secretario de Derechos Humanos me puedo equivocar en cualquier cosa, menos en perjudicar prueba que nos permita lograr justicia por nuestros familiares. Tomamos todos los resguardos. Todo está bajo la custodia y el estricto control del juez Torrres. Nada se hace sin autorización previa, y hay cosas que el juez no habilitó.
Cuando se entregó eso, miembros desconocidos de las fuerzas destrozaron el lugar y está tal cual lo entregaron. El lugar está idéntico a como lo entregaron en 2004. De ninguna manera la intervención museográfica puede afectar la visión del lugar que puede tener un nuevo testigo. El 90% de la intervención es fácilmente desmontable, y la tecnología es muy sobria y fiel con los testimonios y la documentación recopilada por la CONADEP, en el juicio a las Juntas, en los juicios tras la caída de las leyes de impunidad. Nada que esté en el museo tiene un aspecto ficcional. Todo dialoga con el rigor histórico de la documentación y los testimonios.
-¿Recorrió la puesta museográfica una vez finalizada su instalación?
La recorrí mientras se estuvo montando y al finalizarla. Fueron dos horas de recorrido, leí todos los textos. Uno ingresa a un lugar donde recorrés distintos momentos de la historia, la dimensión del drama y las pujas políticas de determinado momento de la historia. Entrás en un mundo donde se tensionan los diversos modelos de país, desde Irigoyen hasta la recuperación de la democracia. Y a partir de ahí la batalla del pueblo argentino por recuperar los valores democráticos.
Te permite entrar en el drama más profundo que vivieron los que pasaron por ahí. El lugar era la maquinaria misma del horror y tenía distintos engranajes, desde la logística, hasta las tareas de inteligencia, y las de los grupos de tareas. El horror y lo cotidiano está representado en la familia del vicealmirante retirado de la Armada, Rubén Jacinto Chamorro. Era el director de la ESMA y vivió allí con su familia.
-¿Cómo definiría a la propuesta?
Es un sitio de memoria, no tiene esa concepción de lugar donde se guarda la memoria; sino más bien de una memoria dinámica donde la experiencia del pasado dialoga con el presente en la construcción del futuro. Comprende claramente qué se hizo, uno puede imaginarse a lo que sucedió allí. Por fuera del edificio uno puede ver el proceso de recuperación que las fuerzas de la democracia plasmaron en esos lugares donde antes hubo muerte y dolor. Hoy allí hay memoria ganándole la batalla histórica a la impunidad y al olvido.
19-5-2015
#exESMA
Intervención museográfica al Casino de Oficiales
Casino de Oficiales: "Esto no es un museo, es un sitio de memoria"
#exESMA
Intervención museográfica al Casino de Oficiales
Casino de Oficiales: "Esto no es un museo, es un sitio de memoria"
Durante dos años y medio, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación trabajó con organismos de derechos humanos en esta intervención museográfica. Responde a los principios básicos del mantenimiento patrimonial: mínima intervención, máxima retención de materiales originales, reversibilidad, detención del deterioro, actualización de instalaciones, adecuación de accesibilidad y mantenimiento general.
Las fotos de los desaparecidos en el “Casino de Oficiales” de la Ex ESMA no tocan las paredes de la entrada del edificio: están dispuestas en paneles de vidrio, a una distancia prudente de donde los torturaron y desaparecieron. No es casual, la “puesta museográfica” que se montó en el espacio de memoria. “Casino de Oficiales” no busca reconstruir sino representar el horror de uno de los centros de detención clandestinos más tortuosos y emblemáticos de la dictadura cívico militar. Y cada detalle fue pensado, discutido y consensuado. "Esto no es un museo, es un sitio de memoria con una muestra permanente que interpreta, evoca y aproxima a los visitantes al horror que se padeció aquí", dijo a Infojus Noticias Alejandra Naftal, directora del proyecto.
El “Casino de Oficiales” es un sitio histórico y una prueba judicial crucial en la causa ESMA. Permanece en el mismo estado de conservación que al momento de su recuperación. Las intervenciones realizadas responden a los principios básicos del mantenimiento patrimonial: mínima intervención, máxima retención de materiales originales, reversibilidad, detención de deterioro, actualización de instalaciones adecuación de accesibilidad y mantenimiento general.
El proyecto llevó dos años y medio de trabajo con la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación, en forma conjunta con organismos de derechos humanos. Fueron muchas reuniones de consenso con los sectores involucrados: Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, hijos de desaparecidos, nietos restituidos, sobrevivientes y familiares de víctimas. Una vez presentado el proyecto, se discutió la idea y el resultado es una síntesis de esos debates en los que también participaron historiadores, académicos y periodistas como Alejandra Dandan, que coordinó el equipo de investigación y contenidos.
Un recorrido en primera persona
El recorrido al predio incluye el paso por “El Dorado”, el salón de ceremonias de la Marina donde el Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA estableció su central de inteligencia. Allí los grupos preparaban las acciones y planificaban los secuestros. El Grupo de Tareas se componía de cuatro áreas: Inteligencia, Operaciones, Logística y Personal.
“Los martes eran muy particulares porque ahí en El Dorado se alteraban profundamente, ya que tenían que decidir quién iba a vivir y quién no iba a vivir en base a no sé qué elucubraciones hacían”, declaró en el juicio ESMA Lidia Cristina Vieyra, detenida el 11 de marzo de 1977 y liberada el 25 de julio de 1978. La declaración de Vieyra, y muchos otros testimonios de sobrevivientes, están emplazados en paneles a lo largo del recorrido de la instalación museológica y ayudan al visitante a contextualizar el significado del lugar en primera persona.
“Capucha” era el principal espacio de reclusión de los secuestrados. Los arrojaban sobre colchonetas en el piso y aislados en cubículos. Permanecían esposados de pies y manos y se les ponía en la cara una capucha o antifaz de tela al que en algunos casos también denominaban tabique. No eran reconocidos por sus nombres sino designados un número. En este sector, algunos secuestrados estuvieron horas. Otros, años.
Los miércoles, por lo general, los represores llamaban a un grupo de secuestrados por sus números. Los obligaban a formar fila, y engrillados, los llevaban al “Sótano” para ser "trasladados".
Voces de la memoria
“En ‘Capucha’, donde eran recluidos los compañeros secuestrados, hicimos un sistema donde una tarima de madera permite al visitante recorrer ese lugar sin que se lastime el sitio, lo que al mismo tiempo plantea una contención para el que camina por un lugar cargado de tanta historia. También se representa el espacio real que ocupaba una ‘cucha’ (espacio donde se tenía a los detenidos encapuchados y atados de pies y manos), al mismo tiempo que uno escucha a los sobreviviente relatando lo que allí sucedía”, dijo a Infojus Noticias Hernán Bisman, cocurador de la puesta junto a Alejandra Naftal, directora del proyecto.
El altillo del edificio, durante la dictadura, fue utilizado por el Servicio de Inteligencia Naval. Denominado “Capuchita”, el espacio es muy reducido, y en él coexistían la reclusión y la tortura.
A principios de 1977 se instalaron ‘cuchas’ frente al tanque de agua que estaba allí y alimentaba a todo el edificio. Los detenidos estaban acostados o a veces sentados casi sin moverse, con grilletes en los pies y encapuchados o con los ojos cubiertos. Las pequeñas ventanas a 30 centímetros del piso fueron pintadas de color oscuro, aunque algunos detenidos lograban ver por ahí la avenida del Libertador o las escuelas Raggio. El espacio estaba permanentemente iluminado por luz artificial. El piso de baldosas rojas es uno de los detalles más recordados por los sobrevivientes, junto con el sonido, que se amplificaba al estar todo el día con los ojos tapados. La instalación potencia esta experiencia con parlantes que amplifican el sonido exterior.
“El relato lo construimos a través de dos sistemas museográficos, uno que llamamos “tradicional” y otro “contemporáneo” que apela a las emociones, a las sensaciones y a la experiencia. Creemos que la comunicación en este tipo de lugares donde pasaron hechos tan dolorosos y traumáticos para la sociedad tiene que tener esta interacción entre lo racional y lo emotivo”, dijo Naftal a Infojus Noticias.
Hormigón, aluminio y vidrio
Roberto Busnelli especialista en diseño inmobiliario, estuvo a cargo junto a Carlos Campos de la coordinación de la documentación ejecutiva y la materialización de todas las piezas que componen el montaje museográfico del edificio. “La estrategia fue que todas las piezas fueran autónomas, que uno rápidamente pueda leer cuáles son las piezas agregadas y en ningún momento se confundan las originales de las nuevas. Para eso se apeló a usar sólo tres materiales: hormigón, aluminio y vidrio”, explico Busnelli.
Todos los trabajadores que formaron parte de la instalación tuvieron que hacer la visita guiada por el predio: para comprender la importancia histórica del lugar donde estaban. Para Naftal, que vivió el horror de la dictadura en carne propia cuando a los 17 años estuvo secuestrada en El Vesubio, las futuras generaciones tienen derecho a saber: “Todo esto está narrado de una forma muy respetuosa, y cuidadosa con la idea de poder transmitirle al público lo que aquí pasó, pero al mismo tiempo pueda salir con un mensaje reparador hacia el futuro”.
19-5-2015
#ExESMA
Entrevista
“Nos guiaron los testimonios de los sobrevivientes"
#ExESMA
Entrevista
“Nos guiaron los testimonios de los sobrevivientes"
Alejandra Naftal es museóloga. También es una sobreviviente de la dictadura. Aprendió a resignificar el dolor y a volverlo memoria. Trabajó durante dos años para poder intervenir museográficamente el Casino de Oficiales de la Ex ESMA.
Alejandra Naftal fue detenida por la dictadura cívico militar una madrugada de 1978. Tenía 17 años cuando la llevaron al centro clandestino El Vesubio. De ahí fue trasladada a otros lugares hasta recuperar su libertad, casi seis meses después. Años más tarde estudió museología. Así resignifica su dolor y hace memoria para que el pasado no se repita.
"Aquí no se reconstruye, se representa"
Naftal trabajó durante dos años y medio para que el “Casino de Oficiales” de la Ex ESMA, uno de los más grandes centros clandestinos del país, sea intervenido museográficamente, un desafío por donde se lo mire. Entre otras cosas, porque el sitio es todavía prueba judicial en los juicios de la ESMA.
Para que el proyecto sea realidad hizo falta el consenso de muchos sectores y voces: Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, hijos y nietos de desaparecidos, sobrevivientes y funcionarios. Todo se debatió y se consensuó.
Infojus Noticias habló con Naftal, que es directora y cocuradora junto a Hernán Bisman de la puesta museográfica. “Aquí no se reconstruye, se representa”, explicó.
-¿Qué funcionó en el Casino de Oficiales?
-En el Casino de Oficiales funcionó el epicentro de la represión en la dictadura: fue el lugar en donde estuvieron alojados, torturados y sometidos a secuestros los detenidos-desaparecidos. Creemos que aquí pasaron cerca de cinco mil hombres y mujeres, muchos de ellos de militancia política social revolucionaria y también familias enteras o allegados a estos militantes políticos. Nosotros lo que estamos inaugurando es una muestra permanente que a través de diferentes dispositivos museográficos intenta comunicar e informar a presentes y futuras generaciones los hechos que aquí ocurrieron.
-¿Cuándo se empezó a trabajar con el proyecto?
-Hace dos años y medio que venimos trabajando con la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación en forma conjunta con organismos de derechos humanos. Durante este tiempo hicimos muchísimas reuniones. El resultado es una síntesis de esos debates y discusiones, en las que también participaron historiadores, académicos y periodistas. Fue un debate muy intenso y rico en opiniones.
-¿Cómo está conformado el grupo que trabajó en la puesta?
-Es multidisciplinario y está integrado por museógrafos, museólogos, arquitectos, diseñadores gráficos, historiadores, investigadores. Es decir, realmente multidisciplinario, porque abordamos distintos aspectos de la comunicación en el espacio. Pero también es importante rescatar que las bases que nos guiaron en toda la investigación son fundamentalmente los testimonios de las personas que estuvieron acá y sobrevivieron. Sabemos por los juicios que se llevan adelante por la causa ESMA que hay alrededor de 300 sobrevivientes. Las fuentes documentales en las cuales nos basamos son especialmente los testimonios en esos juicios y en el Juicio a las Juntas.
-¿Cómo se hizo para preservar el edificio intacto?
-Este es un monumento, sitio histórico y sobre todo prueba judicial, ya que el edificio funciona como evidencia del terrorismo de Estado. El proyecto no altera el edificio porque que todo lo que el público va a ver no modificó la estructura edilicia: ni siquiera hemos puesto un clavo en la pared. Esta muestra, si fuese necesario por algún motivo desmontarla, se puede levantar y el edificio queda exactamente en las mismas condiciones que lo recuperamos en 2004. Los dispositivos museográficos son auto-portantes y no alteraron absolutamente la estructura edilicia. Lo que sí hicimos fue detener el deterioro. Por ejemplo, obras para frenar la humedad y poner un cableado eléctrico en condiciones.
-¿Cuáles son las expectativas sobre los visitantes?
-Esperamos que venga mucha gente, especialmente las futuras generaciones. El relato lo construimos a través de dos sistemas museográficos, uno que llamamos “tradicional” y otro “contemporáneo”, que apela a las emociones, a las sensaciones y a la experiencia. Creemos que la comunicación en este tipo de lugares donde pasaron hechos tan dolorosos y traumáticos para la sociedad, tiene que tener esta interacción entre lo racional y lo emotivo. Esperamos que las personas puedan llevarse una idea y una aproximación a los hechos, pero no queremos que el público quede paralizado ante tanto horror, pensemos que desde aquí salieron los vuelos de la muerte.
-Este predio estuvo en manos de los militares, ¿qué pasó después?
-Este edificio dejó de funcionar como centro clandestino en 1983, sin embargo la Marina lo tuvo hasta la decisión política de Néstor Kirchner del 24 de marzo de 2004 de recuperar el predio de la ESMA, por una demanda histórica de los organismos de derechos humanos. Pasaron un par de años hasta que los marinos lo devolvieron a la sociedad civil. Y en un estado bastante lamentable. Entonces quedó en manos del gobierno de la Ciudad y recién el año pasado, por una voluntad política del ejecutivo nacional, los edificios que estaban en manos de la Ciudad pasaron también a la órbita del gobierno nacional.












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