2 de julio de 2015

CÓRDOBA-MEGACAUSA LA PERLA: DECLARACIÓN DE LUIS ALBERTO QUIJANO.

Hola Compañer@s en el juicio de hoy 1º de julio de 2015 declaró en la Megacausa en Córdoba el hijo de un represor que falleció en mayo. El ya había realizado la denuncia y ahora fue convocado sin hablar en contra de su padre porque así lo marca la ley. Comparto lo que fueron publicando en su face algun@s de l@s periodistas que siempre están durante el desarrollo del juicio. Saludos a tod@s, Sara

Marta Platía- Periodista que sigue el juicio desde la sala de prensa junto a otros y otras
Megajuicio La Perla - Campo de La Ribera.
Está declarando el testigo 537. Luis Alberto Quijano, 54 años. Es el hijo del represor del mismo nombre muerto hace un par de meses.
Ha pedido declarar sin los imputados a sus espaldas. Los reconoció a casi todos por nombre, apellidos, apodos y crímenes.
El testigo habló con cierta tranquilidad, pero con el apremio de quien no quiere olvidarse de nada. Es una persona fornida, de aspecto joven y muy decidido en sus apreciaciones, cuando tiene en claro quién y cómo fue. Muchas veces tuvo que abstenerse de hablar de lo que sufrió por parte de su padre torturador, asesino y desaparecedor, quien le causó, es evidente, y lo ha dicho en el Libro La Perla, de Ana Mariani y Alejo Gómez Jacobo: le hizo muchísimo daño en su crecimiento y ya como adulto.
"llevaba casetes con sesiones de tortura en el bolsillo. Era un adolescente". Luis Alberto Quijano.
Ahora pregunta la fiscal Virginia Miguel Carmona:
-Durante todo ese período, usted dijo que lo llevaron a participar a procedimientos. ¿Cuántos se realizaban por día?
-A veces eran un procedimiento tras otro, porque como eran células, se secuestraba a este tipo (enumera con el dedo), y había que proceder rápido. Tenían que torturar rápido, para luego salir a buscar a los otros tres o cuatros. Yo sé que hubo días que operaban día y noche. A veces hasta dos procedimientos por noche.
-¿Alguna vez presenció actos de tortura?
-No, pero tenía casetes con sesiones de tortura. Y algunos escucharon conmigo.
-¿Los tiene todavía? -pregunta el juez Díaz Gavier.
-No. Se me ordenó destruírlos... Yo los llevaba en el bolsillo (era un adolescente. tenía 15 y 16 años. Muestra una foto suya. Este era yo. Un pibe con jopo a espaldas de su padre).
El hombre, totalmente calvo, reacciona de pronto: "A mí se me dice que no puedo declarar contra mi progenitor. pero ¿qué pasa cuando una víctima es mujer y tiene a su esposo amenazándola? A mí mi progenitor me amenazó con un arma!"
Le piden que no siga. Que la denuncia irá por otro terreno.
Les cuento una anécdota -sigue Quijano- Yo tenía una credencial amarilla firmada por el general Menéndez. Yo quería una tarjeta de estas, mirá, era chapear. Me dijeron que hablara con Aguilar, y después con el Negrito Pereyra, pero nunca me las dieron.
"Esta gente era muy peligrosa. Tenían impunidad para todo. Mataban un tipo en la calle y lo llevaban al cementerio sin problemas, sin sumario... No era nada la gente. Por eso fueron los desaparecidos". Luis Angel Quijano.

"Me molestaba tener que romper los libros. Era muy dificultoso, pero también había libros muy lindos, de la Unión Soviética. Yo me quedé con muchos de esos. Eran hermosos".
Pregunta ahora el querellante Carlos Martínez: ¿Cuando usted dice que la situación política se prestaba para eso, a qué se refiere?
-Este grupo era la elite dentro de los militares. Podían hacer lo que ellos querían. Esta gente era muy peligrosa. Tenían impunidad para todo. Mataban un tipo en la calle y lo llevaban al cementerio sin problemas, sin sumario... No era nada la gente. Por eso fueron los desaparecidos.
-¿A esto lo podemos encasillar en el accionar represivo, o se puede ampliar la lectura a la participación de otras instancias?
-Sí, Norteamérica, a través de la Escuela de las Américas: Texas Tejeda había sido preparado ahí (En Fort Bragg). También vinieron desde Israel para enseñar torturas, y le vendieron Uzis a los de BuenosAires, y también vinieron veteranos de Argelia (los de la OAS) a adoctrinar. Yo creo que franceses estuvieron acá en Córdoba.
Sigue preguntando el querellante Carlos Martínez. Desde la comunidad, desde otras instituciones, qué otras participaron, apoyo moral, en otros términos, la Iglesia o algún medio empresario o periodístico?
-Yo podría decir que políticos sí. No ví a los de la Iglesia. Es más, los políticos se comenzaron a destacar en la época. Angeloz, que era amigo de Menéndez. Por eso se salvó. También sé que Mestre (Ramón) por estafa.
(No lo menciona, pero la prisión de De la Sota fue por el mismo motivo en la UP1, según afirmó el sobreviviente Luis "Vittín" Baronetto).
Lo que recuerdo es que la ciudadanía en general no podía decir que no sabía lo que pasaba. Se decía que los militares estaban haciendo las cosas bien. Y encima hacían gala, chapeaban con los amigos militares. Pienso que la ciudadanía es bastante culpable porque apoyaban...
Ahora pregunta Marité Sánchez, la querellante de Abuelas de Plaza de Mayo.
-¿Usted supo qué metodología se tomaba con las mujeres embarazadas en estado avanzado?
-Mire, yo alguna vez escuché que las llevaban al Buen Pastor. No recuerdo que parieran en La Perla. Sí sé que había una Comisión a las cuales les compraban algodón para que los del destacamento les llevaran a La Perla.
-Usted hizo alusión a un niño en La Perla. ¿Supo si Manzanelli estaba encargado de los niños?
-No, desconozco. Los niños eran considerados mascotas. Hoy lo puedo decir. El tratamiento de una persona estaba totalmente deshumanizado. El niño era una mascota. No lo quiere la abuela... y entonces... y esa niña de la que nunca supe hubiera sido una hermana de crianza (su madre, de la que tampoco puede hablar, como de su padre, que los tiene restringidos, no quisieron "hijos de guerrilleros").
-¿A su casa iban los de los operativos?
-Sí, Diedrich. Me acuerdo que vivíamos en un cuarto piso. Y trajo una bolsa grande, de harina, de papel, y me dejó esas bandas de cinta para ametralladoras pesadas. Vergez en los 80, 90 iba a mi casa, Luisito Manzanelli también, y el hijo de la Tía Pereyra hasta que murió.
-Usted mencionó un hecho sobre esa niña a la que se refirió, la de la casa incendiada. ¿Sabe dónde fue?
-En el centro, pero no recuerdo el lugar.
Antes de que me olvide: "La plana mayor de acá, de la calle Yrigoyen se oponía mucho al accionar del grupo. Eso lo quiero decir".
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Ana Mariani- Periodista que sigue el juicio
Megajuicio La Perla - Campo de La Ribera.
Cuando le preguntan al hijo del represor Quijano: -¿Cómo nos puede describir su maduración en la vida? (una pregunta apropiada para quien fue obligado a realizar tareas aberrantes durante la última dictadura militar)
La defensora de oficio Natalia Bazán se opone a la pregunta, arguyendo que "no es víctima de esta causa". (aunque en realidad es una víctima, el tribunal lo considera un testigo)
Quijano se da vuelta y le dice: "Me hubiera gustado verla a usted en alguna de estas circunstancias, doctora".
Enseguida lo hacen callar.
 "Recuerdo un procedimiento en el que mataron a chicos de la Facultad de Arquitectura. No puedo decir de cómo me entero, porque el hijo de Canizzo, este oficial, hace una defensa de estos chicos. Lo que me enteré eran del ERP boliviano. Dijeron ´¡Negros de mierda, que se queden a defender su país!´ de eso todavía tengo una caja de Rotrings... Y también una lámpara".

Marta Platía- Periodista
"El testigo no tiene porqué pasar por la parrilla de (Ernesto "el Nabo") Barreiro". Claudio Orosz, oponiéndose a un careo que Viola, el defensor de Barreiro pidió con el declarante.
Atento me lo ha pedido mi defendido (Ernesto "el Nabo") Barreiro. Pide un careo con el testigo. Por otro lado, y a los fines de evaluar lo dicho por el testigo, que nos envíe el legajo de Gendarmería, ya que vemos contradicciones con lo que está diciendo el testigo.
La fiscal Virginia Miguel Carmona pide que le corra vista por lo pedido por el defensor. "Nos oponemos, porque el testigo era menor de edad, y por su calidad de víctima, y con respecto al legajo, no lo estamos investigando a él".
La querellante Marité Sánchez apoya lo argüido por la fiscalía, pero tampoco el doctor Viola muestra o dice cuál es la contradicción.
Desde la querella de Claudio Orosz también se oponen a lo solicitado por Viola. Para qué el legajo de una oficina de gendarmería del testigo, que no hacen a este juicio. Salvo que el declarante haya tenido acceso lo que no debió, lo que explica porqué están hackeados nuestros mails.
El testigo no tiene porqué pasar por la parrilla de (el Nabo) Barreiro para fiscalizarle los dichos. No es conducente. Y menos de un imputado como él.
La defensoría oficial de Verenice Olmedo dice que el legajo debe verse.
Interviene el testigo Luis Quijano: "Mire, a mí me imputaron los de Gendarmería, porque envié un mensaje a la prensa diciendo que estaban haciendo inteligencia interior. Yo pedí la baja en 1995. Yo me fui porque quise, no porque me echaran. Y yo salí libre de culpa y cargo".
Viola dice que no se refiere a eso, que es por motivo psiquiátricos. (Esa es la coartada de la defensa, que es insano). "El señor no es testigo, es copartícipe", acusó Viola.
Desde la sala se sintió un bramido de desagrado. El tribunal delibera.
Me acuerdo del operativo en Villa María. De ese procedimiento, es que una señora Martha (Zandrino) está paralítica por una bala en la espalda. El pormenor es que cuando iban a ingresar el montonero encañonó al auto que manejaba (el represor) Quequeque Herrera. Y dudó, porque todos tenían ropa oscura, porque se iban a matar entre todos los montoneros... Y se armó un tiroteo, se tiraron ocho granadas, y creo que está paralítica en Europa. Que es psicóloga.
-¿Y además de Quequeque, quién más?
-El Torino de Bolacini lo lo destrozaron. A Bolacini no..
Usted refirió un prodecimiento sobre Cañada, pregunta la querellanteLyllan Luque. ¿Recuerda quién más participó?
-El Negrito Pereyra (el hijo de la torturadora Tía Pereyra), yo y en el auto de adelante "un quebrado".
-Una pregunta que me quedó dando vueltas. Usted mencionó que en ese procedimiento usted dijo que creía que no debía estar en la escuela. ¿Se hacían procedimientos los sábados y domingos?
-También. No tenían sábado ni domingo.
-Cuando usted relató lo de La Perla, recuerda si en La Perla, en la Cuadra había impedimento para ingresar, puertas, rejas?
-No, no había. No sé si del otro lado, pero no lo recuerdo. Era una abertura en la que yo veía los colchones.
-Usted nos comentó de de "Danielito y Roperito" ¿la fuerza tomó represalias?
-No sé, pero sí cuando mataron a Texas (El represor Elpidio Tejeda). Lo atravesaron a balazos. Me acuerdo cómo lloraba Palito Romero. La represalia fue el "pozo". Tanto en La Perla, como en La Ribera. Sacaban gente, los obligaban a cavar pozos, y los mataban y los tiraban ahí...
-¿Cómo mataron a la Tía Pereyra, la madre del Negrito Pereyra?
-En la calle (fue un operativo montonero). Otra cosa, es que cuando hacían los operativos, sacaban las cosas... (da una señal corporal de que robaban) así que las volaban a las casas para desaparecer evidencias.
Claudio Orosz: le lee una declaración anterior: "Vergez, "alias" Tríniti. Una de las personas que trabajaba de forma autónoma. Robaba mucho en los operativos y que había trabajado en la Mezquita y en La Perla. Consideraba un tipo peligrosísimo".
-¿Qué hacía en la mezquita Vergez?
-El se manejaba muy independiententee, por eso se lo llevaban a Buenos Aires...
-¿Y lo del pozo?
-Mire, supe que la gente que desde el Tropezón y Villa Carlos Paz, es muy grande. Lo que sí sé porque lo pregunté, cuando llegó la lépoca de Alfonsín, trajeron máquinas de no se donde, se desenterraban y se molían los cuerpos con máquinas y que se dijera "No van a encontrar nadas".
-¿Dónde le comentaron que eran los pozos?
-Yo creo que es entre la parte trasera de La Perla, hacia Carlos Paz. No lo puedo precisar. Mentiría si tuviera conocimiento cabal. Pero sé que ésos eran los lugares donde se enterraba a la gente. Y también en los cementerios. Pero recuerdo haber escuchado todo eso.
La fiscal Virginia Miguel Carmona le recuerda al Negro Café...
-El recibió un disparo en la cabeza (parece que el padre fue el que asesinó para mostrarle al hijo cómo se mataba).
-Ese tipo había matado a un oficial de apellido Canavezzi.
-¿En ese fusilamiento cuántos participaron?
-Dos suboficiales compañeros de Canavezzi y yo. (el otro era su padre)
-Alguno efectuó el disparo de ustedes tres?
-No. Incluso uno se descompuso...
-Usted mencionó a la Tía Pereyra. ¿Quién era?
-Era muy admirada, y era fierrera y torturadora. Le dispararon con dos o tres fales. La fusilaron.
-¿Cómo nos puede describir su maduración en la vida?
La defensora de oficio Natalia Bazán se opone a la pregunta, arguyendo que "no es víctima de esta causa".
Quijano se da vuelta y le dice: "Me hubiera gustado verla a usted en alguna de estas circunstancias, doctora".
Enseguida lo hacen callar.
...
Amenazas recientes
"En el 2013, me tiraron dos tiros en la casa de Carlos Paz y me dejaron una bala 9 milímetros en la puerta"
...
Una bebé en La Perla.
-Yo voy a decir lo que conozco. Muerto el Negro Lito, se hace un procedimiento al centro para buscar a la mujer del Negro Lito. Era Montonero. Se la intima a que se rinda, o que deje salir a la criatura. Ella rocía con querosén, y sacó una granada. La nenita quedó debajo de un armario. Ella murió, porque la granada estalló. Y la nenita se salvó.
Los casetes con los gritos de las torturas
Sigue la declaración de Luis Alberto Quijano, el hijo de un represor del mismo nombre que lo hizo trabajar en una patota asesina cuando era apenas un adolescente.
-¿Pudo escuchar nombres?, pregunta el fiscal.
-Mire, no recuerdo eso, pero sí las preguntas y las repreguntas. Un tipo que gritaba, lloraba, y el pedido, nombre, nombre, dirección la pregunta la pregunta y los ayes de la gente... Terriblemente desagradable, pero eso es a lo que yo me había acostumbrado".
Su testimonio ha terminado. Lo aplauden en el recinto.
 Envio:Sara Waitman                     ...

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