14 de febrero de 2016

HAITÍ.

Ejecutan en Haití a un ex candidato a diputado del partido de Martelly 
por Carlos Rodriguez / 10 febrero, 2016 

Una persona no identificada mató a tiros anoche a Yonel Previlon, excandidato a diputado por la localidad de Desdunes, en el departamento del Artibonite, norte de Haití, y quien pertenecía al partido del ya expresidente Michel Martelly, informó hoy la organización política.

Previlon, un miembro activo del Partido Haitiano Tet Kale (PHTK), fue asesinado mientras conducía su vehículo en Delmas 75. A través de un comunicado, el PHTK acusó hoy a la oposición de continuar con la violencia para evitar la celebración de la segunda ronda de las elecciones presidenciales.

Asimismo, la organización política llamó a las autoridades a investigar “rápidamente” este asesinato, al tiempo que pidió protección para de su candidato a la presidencia, Jovenel Moise, quien, según los datos oficiales, fue el más votado en la primera ronda electoral celebrada el pasado 25 de octubre.

Haití atraviesa desde finales de 2015 una crisis política, agravada desde el pasado domingo por el fin del mandato de Martelly, quien entregó el poder sin que se haya elegido en las urnas a su sucesor.

La situación ha obligado a la Asamblea Nacional iniciar un proceso para instalar un Gobierno provisional.

En la primera vuelta de las presidenciales, celebrada el 25 de octubre pasado, los candidatos que obtuvieron más votos fueron el oficialista Jovenel Moise y el opositor Jude Celestin.

Este último rechazó participar en la segunda ronda alegando “graves irregularidades” en el proceso


Hace dos años fueron asesinados Daniel Dorsinivil y Girldy Larèche 

Comunicado de varias organizaciones de derechos humanos, Transmitido a AlterPresse el 8 de febrero de 2016 – 
Las Organizaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, firmantes de esta nota, recuerdan que hace dos años, el 8 de febrero de 2014, el ingeniero Daniel DORSINIVIL, entonces Coordinador General de la Plataforma de Organizaciones haitianas de Derechos Humanos (POHDH) y su esposa, la enfermera Girldy LARÈCHE, fueron vilmente asesinados a tiros por personas armadas en la esquina de la avenida Martin Luther King y la calle Bois Patates, Port-au-Prince, en torno a las 11,30 de la mañana. Estas organizaciones señalan que, hasta la fecha, este atroz crimen doble sigue impune y casi nada se ha hecho para darles justicia.

El único acto de seguimiento judicial, conocido hasta el momento por las familias, las organizaciones de derechos humanos y el público en general, fue la difusión de un presunto delincuente detenido y presentado a la prensa bajo el nombre de Mackendy Joseph alias Tipikan, Bebeto Jean alias ti bout sim, Guimy Bien-Aimè, Deravil Saint-Juste y Genese Sidrack.

¿Era un mero simulacro con fines publicitarios? ¿En qué momento se encuentra la investigación con el fin de hacer justicia a los tres hijos de la pareja abatida, a las familias y parientes de las víctimas? ¿La justicia de Haití sigue haciendo caso omiso y trivializando semejante tragedia?

Nosotras, las Organizaciones de Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, junto con los padres y amigos de las víctimas, levantamos nuestra voz para denunciar la lentitud de la justicia para perseguir a los autores y patrocinadores de este doble crimen. Las autoridades judiciales están actuando hasta la fecha como si las familias de las víctimas y la sociedad en general no tienen derecho a la información o el derecho a la justicia.

¿Es una forma de decir a todos que el caso ya está clasificado en “la investigación continúa”, como muchos crímenes políticos cometidos en el país? Nosotros, las Organizaciones de Promoción y Defensa de los derechos humanos firmantes de esta nota, los padres y prójimos de las víctimas de ese asesinato, aún se niegan a aceptar esta farsa y seguimos exigiendo justicia para las víctimas, reparación por sus familias y verdad para la sociedad sobre este tema.

Queremos saber quiénes son los que han patrocinado los crímenes contra Daniel Dorsinvil y Girldy Larèche y lo que se hace para hacer avanzar el caso. No es posible que los ciudadanos pacíficos y honestos sean tratados y siguen siendo tratados por diferentes tipos de autoridades en el país como “Kabrit san gadò (¿Cabras sin pastores?)”, con respecto a quienes se puede hacer lo que se quiere y cuando se quiere. Tiene que sonar la campana del “nunca más” a la impunidad.

Reclamamos a la policía judicial hacer un balance de la investigación que abrió oportunamente y a la justicia que desempeñe correctamente su función. Abajo la impunidad! Justicia para Daniel Dorsinvil y Girldy Larèche !!!

Los niños víctimas, las familias y las Organizaciones de Promoción y Defensa de los Derechos Humanos firmantes de la presente nota exigimos que se haga luz sobre este doble crimen para que pueda triunfar la justicia . 

Puerto Príncipe, el 8 de febrero de 2016
Siguen las firmas:
1. Kettly Julien, director ejecutivo de IMED (Instituto Móvil para la Educación Democrática); 2. Alfreud PIERRE, Coordinador (ORREM) Centro de Investigación sobre las relaciones elites – población y migraciones;
3. Pierre Garot NERE, Director Ejecutivo de la SOHDDH (Solidaridad haitiana de Defensa de los Derechos Humanos);
4. Landy LECONTE, Oficial de Programa Defensores Plus;
5. Leon DUMONVIL, Responsable legal de la FGAJ (Fundación del Grupo Alternativo de Justicia);
6. Stephora BIEN AIME, Secretario General de la GIDH (Grupo de Intervención en Derechos Humanos);
7. Charlot JEUDY, Coordinador Asociación KOURAJ;
8. Litan DORIVAL, Responsable de Programas de la Fundación “Zanmi Timoun”;
9. Fritznel PIERRE, director ejecutivo de Combite para la Paz y el Desarrollo;
10. Delouis CHARLES, Coordinador de INICAPRODDH (Iniciativa Ciudadana Artibonitienne para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos);
11. Evelyne Cheron, Coordinadora de la COHFEL (Coalición Haitiana de Mujeres Líderes); 12. Magalie Baltazar JEAN, Secretaria Ejecutiva AJFCDHA (Asociación de Jóvenes Mujeres para la Cultura y el Desarrollo de Haití);
13. Wilfrid JOACHIN, Coordinador de PACNE (Acción contra la Pobreza de Nord’Est);
14. Ronald Larèche, representante de las familias de las víctimas;
15. Antonal Mortimer, Secretario General de la NEHRO (Organización de Derechos Humanos de Nueva Inglaterra ) .

Para la autenticación: Kettly JULIEN Directora Ejecutiva IMED Ronald Larèche

En representación de las familias de las víctimas Antonal Mortimé Secretario general NEHRO
http://www.alterpresse.org/spip.php?article19673#.VroyXGCTp7s
Traducción del francés Diálogo 2000-JS Argentina, por http://haitinominustah.info

El Frente del Rechazo denuncia “una pseudo-solución que de ninguna manera puede desactivar la crisis política”
09/02/2016. Nota de prensa del Frente del Rechazo, Enviada a AlterPresse el 8 de febrero de 2016 – 

El Frente del Rechazo y de la Resistencia Patriótica, que reúne a partidos políticos, asociaciones de la sociedad civil, candidatos y personalidades, se enteró con consternación del intento, del Presidente de la República saliente los presidentes de las dos cámaras de un Parlamento cuestionado, agarrarse el poder e imponer a la nación una pseudo solución, que no puede, en ningún caso, desactivar la crisis política mayor, de la cual son en gran medida responsables.

El acuerdo nacido muerto, que firmaron un par de horas antes del final del mandato presidencial, no tiene en cuenta la dimensión de la crisis política. No tiene ninguna base legal ni constitucional, y, en consecuencia, no tiene ninguna posibilidad de convencer, ni siquiera reunir a las y los actores políticos o de la sociedad civil.

El pueblo, movilizado por la democracia y un retorno al funcionamiento normal de nuestras instituciones, rechaza de plano este acuerdo.

Una vez más, este Presidente, quien deja la escena política por la puerta de atrás, así como se accedió, y los presidentes de las dos cámaras de un Parlamento, cuya disputada elección sumió al país en una crisis política mayor, eligieron tratar con desprecio, las sabias propuestas presentadas por los partidos políticos, en concertación con la sociedad civil.

El sentido común debería haberles permitido entender que sólo un amplio consenso puede ayudarnos a encontrar una solución duradera a esta crisis. Es obvio que ningún ciudadano/ciudadana responsable puede aceptar esta pequeña combinación de último minuto, inventada por el Presidente, que ha hecho todo lo posible para llevarnos a este callejón sin salida, y Parlamentarios salidos de elecciones fraudulentas.

En estos momentos críticos para nuestro país, el Frente advierte a todos quienes creen poder tomar ventaja de la situación para tomar el poder, y llama a unos y a otros a tener calma. La situación económica y social del país es demasiado degradada para que tomemos el riesgo de embarcarla en enfrentamientos fratricidas y el caos.

Ahora que el país se deshizo de Martelly, es imperativo convocar de inmediato los partidos políticos y los representantes de la sociedad civil para buscar juntos la fórmula adecuada para organizar la transición, constituir un equipo para llevar a cabo la evaluación de las elecciones 2015 y establecer una base sólida para reconstruir nuestras instituciones y nuestra economía.

Este Parlamento debe abstenerse de tomar cualquier decisión que, lejos de resolver el problema no hará más que empeorarlo. Debe esperar las decisiones consensuales que tomarán las fuerzas vivas del país.

Mientras tanto, las y los ciudadanos deben seguir movilizados y dispuestos a seguir manifestándo pacíficamente su desacuerdo con las maniobras del Parlamento cuestionado, con miras a excluir a la mayoría de las actores y los actores políticos y de la sociedad civil en la búsqueda soluciones duraderas para nuestro país.

Firmantes:
Marie Frantz JOACHIM / Edmonde S. BEAUZILE/ Freud JEAN /Jean William JEANTY/ Junot FELIX/Jean Henold BUTEAU/ Charles Henri BAKER/ Kenold MATHIEU/ Magalie COMEAU-DENIS/ Chavannes JEAN-BAPTISTE/ Francky EXIUS/ Rosemond PRADEL/ Alix RICHARD

Para la autenticación,
Marie Frantz JOACHIM,
Coordinadora general SOFA
Jean Hénold BUTEAU,
Coordinador General ASO

Un desfile insólito de pretendidos veteranos militares armados (pro Martelly) provocó enfrentamientos en Puerto de Príncipe 
Resumen Latinoamericano /Alterpress, 6 de febrero 2016.- 

Un desfile de militares armados, con uniforme verde oliva y la inscripción “Fuerzas Armadas de Haití” (inscripción que no se usaba desde 1995), pertenecientes a distintas comunas (Delmas, Petionville y Puerto Príncipe) de la zona metropolitana de la Capital, ha provocado enfrentamientos callejeros.

Numerosos disparos se escucharon en la zona del Campo de Marte, la principal plaza pública de Puerto Príncipe.

Un individuo con uniforme militar fue golpeado en la calle Lamarre (Puerto Príncipe), por manifestantes que exigen la salida del presidente Michel Martelly, cuyo mandato continúa hasta este domingo.

Había docenas de personas que llevan el uniforme y las armas verde oliva, eran soldados desmovilizados desfilando por las calles de la zona metropolitana de Puerto Príncipe, demostrando además apoyo hacia el gobierno.

Montaban en motos y en coches y recorrieron varias calles de la capital, provocando atascos de tráfico, especialmente en Delmas (municipio al noreste de la capital). “A partir de esta noche (Viernes 5 de febrero ), todas las armas ilegales se convierten en legales”, decían algunos de los uniformados, anunciando así la posibilidad de una situación de terror en Haití .

Desde hace varios años, hay convocatorias oficialisas pidiendo la removilización del ejército (disuelto en 1995) y además se cuenta con las tropas de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH).

Sin ningún tipo de base legal, Martelly decidió armar un embrión de “fuerzas militares”, que él llama “oficiales de ingeniería militar”, parte de la cual recibieron sesiones de entrenamiento en Ecuador.

Un grupo de estos “militares” se desplegó en Petite Riviere de l’Artibonite, otro grupo construyó un campamento al sur de la capital, sin ningún tipo de información sobre los recursos públicos que se les asignaron.

Una oficina de gestión de militares desmovilizados también se estableció en Delmas. El regreso del ejército en Haití es una de las promesas de campaña de Martelly en 2010 y 2011.


Entre el diablo y las galletas de barro 
Guadi Calvo * 

Haití no es un país, es una pesadilla, es el caldero donde el diablo parece cocer todos los males de la humanidad. Como en casi todos los países del mundo, en la primera república negra, el mal se disparará hasta las desmesura.

Haití, desde su misma geografía, parece signado por la tragedia en la ruta de los grandes huracanes del trópico y montada sobre una compleja trama de fallas geológicas, que han determinado periódicos y demoledores terremotos, la devastación es una posibilidad cotidiana, las inundaciones y sequías se escalonan con perversa exactitud.

Su pobreza, en que la compite con los últimos países africanos, es la mayor del continente americano, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ocupa el puesto 108 en el índice de desarrollo humano, el 65% de la población vive por debajo de la línea de la pobreza, con menos de 2 dólares y su esperanza de vida apenas alcanza los 50 años.

En las calles de Puerto Príncipe, en cualquiera de los caminos del país, se reproducen escenas tan desgarradoras como las que se pueden observar en Dharavi, Mumbai, India, el barrio más pobre del mundo.

Desde ese punto de partida el resto de los males vienen por añadidura, su tasa de desocupación supera el 80%, el acceso a servicios médicos está vedado para el 90% de sus poco más de 10 millones de habitantes.

El 47% de los haitianos sufre de desnutrición crónica y el VIH-SIDA, representa la tasa más alta en el Caribe, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) con casi un 7% de su población infectada.

Cuando en los ochenta todavía se desconocía mucho sobre la novedosa enfermedad, los médicos neoyorquinos comenzaron a llamarla el « síndrome de las 4 H » (homosexuales, hemofílicos, heroinómanos y haitianos).

En educación la situación no es mejor, el 80% de los niños no están escolarizados. A partir del terremoto de 2010, que mató a más de 300 mil personas y destruyó millones de viviendas, todos los índices se agravaron mucho más y prácticamente condenó a la población a un destino catastrófico.

Desde entonces, más de 3 millones de haitianos hacen sus vidas en las calles : deambulan sin rumbo, buscando que comer, revolviendo en la basura para sobrevivir hasta el próximo día, que los encontrará tan desprotegidos como el anterior.

El cambio climático ha generado prácticamente un nuevo sistema de temporales que han terminado destruyendo los pocos sembradíos que se mantenían en producción, la imposibilidad de acceder a un abastecimiento sostenido de hidrocarburos, incremento del costo de los fertilizantes y transportes, produciendo cada año cosechas más escasas. Lo que ha generado un aumento en el precio de los alimentos de casi un 50%.

Esta imposibilidad de abastecerse de alimentos, una experiencia para nada nueva en la realidad haitiana, obligó a miles de personas a « alimentarse » de barro.

Del barro de Hinche, una localidad en el centro del país, se ha hecho prácticamente una industria. Algunos comerciantes llevan la tierra desde Hinche para procesarla mezclándola con agua, sal y aceite y tras secarla al sol convertirla en una « galleta » de tierra.

Las « galletas », ya terminadas, se venden en los mercados de los barrios más pobres de Puerto Príncipe como Les Salines y Fort Dimanche y por las calles de la capital. Como si todo lo anterior fuera poco, desde 2013, República Dominicana, con quién Haití comparte no solo la Isla la Española, sino una muy turbulenta relación histórica, ha puesto en marcha un programa llamado « Plan Nacional de Regularización de Extranjeros ».

Un pomposo nombre para encubrir la expulsión ya no solo de los miles de haitianos que viven en Dominicana sino también a miles de dominicanos de origen haitiano

Se estima en cerca de 500 mil los haitianos que residen en Dominicana, de los cuales 200 mil ya han sido expulsados.

Desde 1937, cuando fueron asesinados a machetazos por orden del tirano dominicano Rafael Leónidas Trujillo 15 mil haitianos en la provincia de Dajabón, la relación entre ambas naciones había sido tan tensa.

Los políticos, otro mal de la naturaleza 
El marasmo conformado por la crisis medioambiental, económica, de salud, social y política hunde al pequeño país caribeño en un marasmo sin fin.

Desde la caída de la dinastía de los Duvalier, se gobernó el país con mano dura y unos niveles de corrupción desbordados durante tres décadas, cuando François Duvalier,

« Papa Doc » asume la presidencia en 1957 hasta su muerte en 1971, al que seguirá su hijo Jean Claude o « Baby Doc » con solo 19 años y con el cargo de « Presidente Vitalicio » aunque al fin será derrocando en 1986.

Ya sin el trágico designio de los Duvalier y a 30 años de la caída de esa maldita casta, Haití no ha podido ponerse de pie y encarrilar un orden constitucional ; las crisis políticas, rebeliones, los golpes de estado y la injerencia de Estados Unidos han imposibilitado una construcción democrática.

Y el país no ha desembocado en una guerra civil porque nadie esa dispuesta a armar a un bando que jamás podría cumplir con la deuda. Esta nueva crisis política, que ha llevado a postergar las elecciones presidenciales y cuyo ganador tendría que haber asumido el próximo 7 de febrero, remplazaría al actual presidente Michel Martelly.

La postergación no solo responde a las denuncias de irregularidades en la primera vuelta electoral del 25 de octubre, que dejó en carrera al oficialista Jovenel Moise y al opositor Jude Celestin que tendrían que haber resuelto el pleito electoral el 27 de diciembre.

La crisis cala más profundo y apunta a las estructuras del poder mismo que nunca han cambiado desde 1915, cuándo se produjo la primera invasión norteamericana y que se extendió hasta 1934, con su correlato en 1994, 2004 y 2010, está última según la revista Time « invasión compasiva ».

A partir del envió por parte de Washington de tropas para « atender » a la población tras el terremoto. Las presiones y extorsiones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha colaborado, particularmente desde 1994, y han impedido un reordenamiento económico del país, sus planes económicos son las causas capitales del recrudecimiento de la pobreza.

Las denuncias de irregularidades en las elecciones parlamentarias de agosto último, y las presidenciales de octubre del 2015, fueron la culminación de un largo proceso de descrédito de la política. La oposición está tratando de adueñarse de las protestas callejeras, intentado la creación de un gobierno de transición, que debería organizar nuevas elecciones en tres meses.

La postura de la oposición no cuenta con el apoyo de Washington, en su visita de agosto último el secretario de Estado John Kerry había advertido que no apoyarían un posible gobierno de transición.

Mientras el oficialismo prende una nueva fecha de elecciones, el Consejo Electoral Provisional no está en condiciones legales para dictaminar.

En la actualidad cuenta solo con 3 de sus 9 miembros titulares, ya que 5 han dimitido y el faltante fue suspendido acusado de corrupción.

Si bien el país está literalmente al borde de un vacío constitucional, a las grandes mayorías haitianas solo le importa a cuantas gourde necesita para comprar una galleta de barro. fuente: El Correo de la diáspora latinoamericana 


Crónica de un suburbio de la capital: Arrabal amargo 
Por Mercedes Rosende 

“¿Va a ir a votar?, preguntó la periodista a todos aquellos que cruzó en su camino en Martissant, un suburbio empobrecidísimo de la empobrecidísima Haití. “¿Para qué?”, le respondieron invariablemente sus interlocutores. 

Lo primero fue el asco. Mi asco. Caminar sobre placas tectónicas de desperdicios, porquería, basura apisonada, dar un paso y otro sobre bolsas, trapos, mierda, botellas, pañales, temer resbalar en ese barro amasado con aguas servidas que huelen a vómitos, semen, fetos en descomposición, pescado podrido.

Yo sé que debería encontrar una palabra para describir este olor, esta pestilencia a cosas muertas, a ríos de orines calentados al sol y mezclados con la sal y la humedad del mar que está allí, a dos pasos, pero fracaso: hedor, tufo o hediondez no describen nada de este mundo. Camino y trago saliva.

Al mediodía y en el mercado, cuando bajé de mi burbuja rodante y acondicionada, ese olor fue un puño que me reventó la boca.

Estamos en Haití, en el sur de Puerto Príncipe.

Este lugar se llama Martissant, y es la miseria de la miseria.

Un entramado de callejones oprimido entre el Caribe y la montaña, chabolas en equilibrio al borde del barranco, una aglomeración anárquica de viviendas, aguas negras que bajan entre cantidades descomunales de desechos, geografía implacable y tugurizada y, por donde se mire, el hacinamiento de gente sin esperanza ni dientes.

Acá se hace más difícil que en el resto del país encontrar vestigios de la llamada “perla de las Antillas”.

Trescientas mil o 400 mil personas (nadie lo sabe muy bien) se amontonan en poco más de ocho quilómetros cuadrados. No hay censos ni estadísticas, dice Carlota, una socióloga española que no le teme al barro ni a los malos olores, que trabaja en una oficina que es también una chabola y que da asistencia psicológica y legal a mujeres víctimas de violencia. No se conocen a ciencia cierta los índices de asesinatos, robos, violaciones, abuso sexual, explotación infantil, trata, violencia familiar (viendo las fotos de mujeres golpeadas que hay sobre su mesa exploto en ansias de castraciones y torturas y pena de muerte, y no sé si todavía soy yo o el enano fascista que me habita).

Si Haití es una pesadilla para la humanidad, el barrio de Martissant –junto a la famosa Cité Soleil– es el producto estrella de las pesadillas.

La ruta que va al sur corta el barrio de un machetazo: autos trancados en el tránsito brutal, colapsado, psicótico, taptaps, camiones exhaustos y multicolores cargados hasta lo increíble de gente y de bolsas y de paquetes, el lujo blindado de las cuatro por cuatro, motos chinas con tres y cuatro pasajeros, y este mercado, el más repugnante del planeta, que se arma sobre la basura por donde camino ahora mismo, arrastrando el asco y la angustia como a un perro muerto.

(Hay o hubo algo de soberbia en esto de cruzar la frontera aséptica de mi hotel de cadena internacional con aire acondicionado a 21 grados y desayuno continental para meter la nariz en la sucursal del infierno.)

¿Qué se le puede vender a los más miserables de los miserables? Una bolsa sucia extendida en el suelo exhibe yucas, jabón de lavar y velas caseras, un par de ollas viejas, lechugas tristísimas. En un país con un índice de desocupación estratosférico, la única alternativa es salir a vender lo que se tenga. Lo que se tenga. Hay que conseguir el sustento de la familia de ese día, y no es casual que la composición por género del mercado sea la que es: casi todas mujeres, mujeres que llevan su carga en la cabeza, frutas y verduras, latones de arroz con porotos negros, bultos de ropa usada, tachos con agua, quilos de panes, botellitas de ron casero.

A mi lado, Amélie limpia las tripas de un animal, las sumerge en un agua turbia, indescriptible, las vuelva a sacar, las inspecciona y repite el procedimiento hasta quedar satisfecha, luego las cuelga de una soga como una guirnalda de Navidad. ¿Dije que no hay agua corriente? Tampoco hay electricidad. Mi conductor, Élian, le explica que yo soy de un lugar de América del Sur, que quiero saber cómo es su vida. Amélie asiente, tiene la mirada un poco perdida, habla lento, hace pocos días vio morir a su bebé recién nacido entre charcos de sangre porque el hospital público estaba en huelga y ella no calificó para ingresar al de una conocida organización humanitaria. Después sabré que el índice de muertes por parto es en Haití uno de los más elevados del mundo, 600 por cada 100 mil. Dice Élian que ella dice que le cuesta caminar tantas horas y con la carne de cabrito sobre la cabeza. ¿No hay otros médicos, otros hospitales? Él dice que ella dice que no sabe. La ayuda internacional se ha ido retirando, es cada vez menor. Esto lo dice mi conductor, que es hombre y sabe de esas cosas. Amélie sumerge tripas, las saca, las cuelga.

Diálogo que podría haber tenido con Amélie, si tuviéramos algún idioma en común:
—¿Cuánto ganás?
—A veces 200 gurdas, a veces 400 [un dólar vale 60 gurdas], a veces nada.

—¿Cuántas horas trabajás?
—No sé cuántas horas trabajo, llego cuando amanece, antes aún. Traigo carne de cabrito que mi madre y yo faenamos. Me voy cuando cae el sol porque tengo miedo de las bandas armadas, a las mujeres nos roban lo que tenemos, nos violan, a veces nos matan.

—¿Vas a ir a votar?
—¿Para qué?

Camino un poco más, por un momento me olvido del asco, del olor, los ojos fijos de Amélie me siguen aunque ya no me pueden ver. Las vendedoras están sentadas en el suelo, al lado de su montoncito de morrones o de ajos, de tomates cascados, espantan las moscas, la paciencia y la indiferencia pintadas en sus rostros. Mujeres para las que el tiempo no existe.

Una joven lleva un petate de varios pisos sobre su cabeza, es una forma rara, no alcanzo a distinguir la carga hasta que se acerca y veo plumas, picos, patas, alas: un hato de gallinas casi vivas o casi muertas.

Nadine, muy vieja, un único diente grande y largo que baja desde su encía superior, sacude las mil trencitas de cabello blanco y vende oraciones para combatir maleficios. Sí, oraciones a Erzulie Yeux Rouges, la gran reina del vudú, diosa nacida del sufrimiento y de la esclavitud, del dolor de las violaciones, la que tiene los ojos rojos de llorar y el machete de guerrera en la espalda. Siento un rechazo inicial, algo de repulsión por esas imágenes de la cosmogonía haitiana –la palabra “vudú” tiene para mí ecos de salvajismo, de ignorancia–, pero Nadine me hace remontar el desagrado a fuerza de simpatía. Habla un poco de francés y me pregunta si tengo pareja, cuántos hijos, me regala una botellita de agua milagrosa que llega del norte del país, de algún sitio donde asegura que se apareció la diosa. También vende klerec, un alcohol de altísima graduación que no sé si tiene algo que ver con el rito antimaleficios o los haitianos lo compran porque les gusta. No, no quiero probar el klerec, muchas gracias. Vive en Martissant desde que nació, me cuenta que este lugar era el paraíso. Pero de eso hace mucho, y ríe su diente solitario.

—¿Vas a ir a votar, Nadine?
—¿Para qué?

Estoy en la entrada, en el umbral de una vivienda. No dije puerta porque no hay, apenas un hueco en los bloques de hormigón tapado con una tela descolorida. Por la noche colocan una chapa y varios candados, me dice Maxine, que defiende a los pobres de los otros pobres, pienso yo. Dentro el suelo es de tierra apisonada, algunas sillas, una mesa con mantel bordado, muy limpio, dos cuadros del sagrado corazón, un par de diplomas, unos peluches sobre un mueble, figuritas de cerámica, muñecas de hace décadas. Una especie de miseria emperifollada.

Maxine dice que es de clase media, intelectual, agrega levantando la voz y la barbilla. En realidad Maxine no sería clase media en ninguna parte más que en África central o aquí, en Haití, pero no seré yo quien se lo diga. Me habla de la corrupción que ha empujado al país a la miseria, de la pérdida de su trabajo después del terremoto, de las posibilidades casi nulas de hacer algo con una licenciatura en letras. Habla alto, casi grita, y yo quedo hipnotizada por esa erre haitiana que es casi una ge, por toda esa fuerza de Maxine que, lo sé, se irá apagando con el tiempo. Habla de la inutilidad de los proyectos de desarrollo internacionales, de la corrupción de los gobernantes locales y de todas las autoridades, de la falta de salud y de higiene y de justicia y de seguridad y de educación. No cree en los políticos, y hoy irá a la manifestación en contra de la segunda vuelta de las presidenciales. Yo miro alrededor, nunca vi osos de peluche más tristes.

—¿Vas a ir a votar?
—¿Para qué?

Allá en lo alto hay un cartel publicitario enorme: “Mamá, es tu turno de hacerte mimar”, dice en francés y no en créole, y una presunta madre, joven y bella, pelo lacio, sonrisa blanquísima contra la piel negro clarito, mira con amor a una imponente camioneta Bmw. 

Grand Ravin fue un arroyo y hoy es el mayor basural en el barrio de la basura, un asentamiento dentro de Martissant, un vertedero donde comen los chanchos y las cabras y los perros, y juegan los niños. No sé si es verdad, en todo caso es un símbolo la historia de los nenes que jugaban al fútbol con un cráneo como pelota. Y es que acá hay tantos muertos por homicidio que luego son quemados, que no costaría mucho creerlo.

Por ejemplo, en 2005, en un estadio de Martissant y frente a 5 mil personas, la banda Lamé Ti-Manchet (el Ejército del Pequeño Machete) masacró a 50 personas, matanza que continuó al día siguiente en Grand Ravin.

Cuando llueve, el arroyo resucita, cobra vida, y los casos de cólera se multiplican, me dice Alice, una joven médica haitiana que trabaja en el hospital de Martissant. Cinco años después de la aparición de la epidemia, el sistema de salud haitiano carece de fondos para combatirla, de recursos humanos.

Alice cuenta que estudió en Estados Unidos y volvió para ayudar en su patria. Ahora piensa que es poco lo que puede hacer en medio de la desidia y la corrupción.

—¿No hay médicos?
—Dicen que hay más médicos haitianos en Montreal que en Puerto Príncipe.

—¿Y hospitales?
—Los ricos se atienden en Miami.

Sonríe con la mitad de la boca.

Está cansada de pelear en hospitales sin camas ni medicamentos, sin agua corriente, sin luz, sin letrinas. Tiene 41 años y quiere huir, está entrampada en el sitio al que quiso volver. Piensa: ¿quién se ocupará, si me voy? Y sigue un día más. “Sólo un día más”, me dice desde atrás de un biombo donde se lava las manos, la cara y los dientes con agua que compró con su dinero.

Llegó el momento, haré la pregunta que debo hacer, la haré con vergüenza y sabiendo que no hay salida, y esperaré la respuesta.

Pero Alice no me contestará, ya se habrá ido. 

El rugido de un avión tapará el silencio.
Mercedes Rosende, desde Puerto Príncipe Brecha, Montevideo, 5-2-2016 http://brecha.com.uy/ 

Martelly dejó el gobierno de Haití sin que se haya designado a su sucesor sucesor 

TRAS LA SUSPENSIÓN EN DOS OCASIONES DE LA SEGUNDA VUELTA ELECTORAL, EL EJECUTIVO Y EL CONGRESO ACORDARON AYER QUE EL PARLAMENTO NOMBRARÁ “EN LOS PRÓXIMOS DÍAS” A UN PRESIDENTE PROVISIONAL, HASTA QUE EL 14 DE MAYO ASUMA QUIEN SEA ELECTO EN LOS COMICIOS DEL 24 DE ABRIL.

El presidente de Haití, Michel Martelly, concluyó su mandato y se despidió de sus compatriotas con un mensaje ante el Congreso, sin que todavía se haya designado a quien que deberá hacerse cargo de la administración del país por los próximos tres meses. 

Mientras tanto, se anunció que el primer ministro, Evans Paul, continuará en el cargo durante tres días más, sin que se se supiera hoy si para entonces ya estará nombrado el presidente provisional.

Tras la suspensión en dos ocasiones de la segunda vuelta electoral, el Ejecutivo y el Congreso acordaron ayer que el parlamento designará “en los próximos días” a un mandatario provisional que gobernará hasta que el 14 de mayo asuma quien sea electo en los comicios del 24 de abril.

“Hoy es un día difícil, pero tenemos que unirnos para enfrentar las dificultades; somos un pueblo valiente, un pueblo que tiene honor y una historia importante para el mundo”, dijo el mandatario saliente en su última comparecencia ante el Congreso. Martelly -que es cantante profesional y ya anunció que retomará esa actividad- exhortó a los haitianos a resolver la crisis por vías pacíficas “porque la violencia no ayuda en nada”.

“En mis cinco años di todo para ayudar a mi país a desarrollarse y entrar a la modernidad; es un trabajo muy difícil, serví con honor y estoy contento con mi trabajo”, dijo. Exhortó a quienes lo sucedan a actuar “con determinación por un mejor futuro” y a “luchar contra la demagogia y el espíritu de violencia”.

“Estoy listo para comparecer ante el tribunal de la historia; no me iré a ningún lado, voy a estar aquí en mi país, soy el hijo de Jean Jacques Dessaline, Alexandre Petion, Capois La Mort”, aseguró Martelly.

El Ejecutivo y el Congreso acordaron ayer la constitución de un gobierno provisional para evitar un vacío de poder tras la conclusión del mandato de Martelly, pero no llegaron a designar a quien lo encabezará.

El pacto faculta al Congreso a elegir “en los próximos días” a un presidente provisional que gobernará hasta el 14 de mayo próximo, cuando asumirá el mandatario que resulte electo el 24 de abril, día para el que se programó el balotaje dos veces postergado.

La Constitución de Haití establece taxativamente que el mandato presidencial de cinco años finaliza el 7 de febrero, pero no prevé la eventualidad de que para esa fecha no hubiera un sucesor electo y, por lo tanto, tampoco el remedio para esa situación.

El acuerdo alcanzado ayer establece que personalidades políticas pueden presentar ante el Congreso sus candidaturas para ejercer la presidencia provisional.

La oposición, sin embargo, rechazó el pacto bajo el argumento de que no atiende sus reclamos, tales como la formación, antes del balotaje, de una comisión que investigue las irregularidades cometidas durante la primera vuelta, el 25 de octubre pasado, que detonaron la actual crisis.

La segunda vuelta fue programada primero para noviembre y luego para el 24 de enero pasado, pero fue cancelada por el Consejo Electoral Provisional (CEP) ante la situación de violencia que vive el país como consecuencia de las protestas por las irregularidades de la primera vuelta y que dejó al menos cuatro muertos.

El 25 de octubre, entre más de 50 candidatos a la Presidencia, los que más votos obtuvieron fueron el oficialista Jovenel Moise y el opositor Jude Celestin. Sin embargo, pocos días antes de que se cancelara el balotaje del 24 de enero, Celestin manifestó su renuncia a participar, alegando “graves irregularidades” en el proceso.

Para ese caso, la legislación haitiana prevé que la segunda vuelta debe realizarse igualmente, con la participación de quien había resultado tercero en la primera. La primera medida adoptada por Paul tras la salida de Martelly fue la cancelación de la fiesta de carnaval programada para hoy, mientras bandas de música populares informaban que no participarían por falta de organización y seguridad.

Usualmente, el gobierno haitiano asigna millones de dólares para celebrar el carnaval, aunque este año redujo el presupuesto debido a la crisis política y disminuyó a casi la mitad la cantidad de grupos participantes.

Hasta esta tarde no se había informado si seguían en pie las celebraciones programadas para mañana y el martes.


Michel Martelly llama a la unidad al término de su mandato

Martelly entregó hoy la presidencia de Haití como parte del acuerdo firmado entre el Ejecutivo y el poder Legislativo de ese país.

El presidente de Haití, Michell Martelly, dejó este domingo la presidencia luego de cumplir su mandato que inició en 2011.

Con su salida queda en el país un vacío de poder, en vista de que las protestas violentas han impedido la celebración de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

“Hoy es un día difícil, pero tenemos que unirnos para enfrentar las dificultades.

Somos un pueblo valiente, un pueblo que tiene honor y una historia importante para el mundo”, dijo el saliente presidente en su última comparecencia ante el Congreso Nacional (bicameral), que deberá nombrar ahora un Gobierno provisional.

Este vacío de poder es constatado por el parlamento de Haití, con la presencia de Martelly ante sus miembros. Será este órgano legislador el que designará el primer ministro, Evans Paul, como presidente interino.

En los próximos cinco días el Parlamento haitiano deberá elegir entre diversos candidatos que se presenten a quien gobernará el país hasta tanto se realicen las elecciones presidenciales en abril y la investidura del electo mandatario en mayo.

El expresidente dijo que desde el terremoto de enero de 2010 quería servir a su país, “cinco años después estoy listo para comparecer ante el tribunal de la historia”, subrayó. >> La herencia de Martelly

En contexto
Michel Martelly asumió la presidencia de Haití en el año 2011, desde el inicio de su Gobierno enfrentó retos para sacar a flote a una de las naciones más pobres del mundo. Durante el año 2015, sectores opositores a su gobierno realizaron numerosas protestas que pedían su dimisión.

El pasado 25 de octubre se llevó a cabo la primera vuelta electoral presidencial en Haití, en la que resultaron vencedores el oficialista, Jovenel Moise, con 32 por ciento de los votos, y Jude Celestin, con 25 por ciento, ambos candidatos deberían medirse en una segunda vuelta que ha sido pospuesta en dos ocasiones

La tensión política y social en Haití se agravó motivada por la ausencia de un sustituto que asuma la Presidencia luego de la entrega del mandato de Martelly, ya que la Constitución haitiana no contempla un escenario de vacío de poder. No obstante ya hay una hoja de ruta a seguir para dar solución política. 

fuente: teleSUR http://www.telesurtv.net/news/Michel-Martelly-llama-a-la-unidad-al-termino-de-su-mandato-20160207-0013.html. 


Opositores celebran en las calles la salida de Martelly y rechazan al gobierno de transición

Los manifestantes celebraron en un ambiente festivo la salida de Martelly, al tiempo que volvieron a rechazar el acuerdo firmado ayer entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo para instalar un Gobierno de transición en los próximos días.

La oposición ha advertido que continuará con las protestas hasta que se respeten sus demandas.

La Asamblea Nacional creó hoy una comisión bicameral para empezar a recibir candidatos para suceder a Michel Martelly.

El proceso, según se ha informado, durará cinco días.

El Ejecutivo y el Parlamento de Haití acordaron ayer constituir un gobierno provisional para evitar un vacío de poder al concluir hoy, domingo, el mandato de Martelly.

El acuerdo establece un Gobierno de transición de un mandato de 120 días que deberá organizar elecciones el 24 de abril próximo.

El presidente que salga de esos comicios deberá jurar el cargo el 14 de mayo, según algunos de los detalles divulgados del acuerdo.

El pacto político incluye que el Congreso Nacional elegirá a un nuevo presidente “en los próximos días”.

En el marco del acuerdo para encontrar una salida a la crisis electoral, personalidades políticas pueden presentarse ante la Asamblea Nacional para presentar su candidatura.

La oposición, sin embargo, rechazó el pacto al alegar que este no recoge sus reclamaciones, entre ellas que antes de celebrar de nuevo elecciones se forme una comisión que investigue las irregularidades cometidas en la primera ronda de los comicios presidenciales del pasado 25 de octubre y que detonó la actual crisis.

Además, exige que la Presidencia sea asumida por el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jules Cantave, y no que la elección del gobernante provisional quede en manos del Parlamento, como sugiere el acuerdo logrado por el Ejecutivo y el Legislativo.

Haití tenía previsto celebrar el pasado 24 de enero la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, que fueron aplazadas dos días antes por el Consejo Electoral Provisional (CEP) ante la situación de violencia que vive el país y que ha dejado al menos cuatro muertos.
Envío:ResumenLatinoamericano

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