19 de julio de 2016

22 ANIVERSARIO DEL ATENTADO A LA AMIA.

22 aniversario del atentado a la AMIA
SIN JUSTICIA
Por Raúl Kollmann

Hubo cuatro actos, el oficial fue convocado por la dirigencia de la colectividad judía y asistió Mauricio Macri. Los otros, realizados por Memoria Activa, 18-J y Apemya, reunieron a la mayoría de los familiares de las víctimas. En todos se reclamó el esclarecimiento del ataque


EN EL ANIVERSARIO DEL ATENTADO A LA AMIA HUBO DISTINTOS ACTOS PARA RECORDAR A LAS VICTIMAS Y PEDIR JUSTICIA
Cuatro miradas tras 22 años sin justicia
El Gobierno y la dirigencia de la comunidad judía, AMIA y DAIA, exhibieron su alianza frente a la sede de la mutual. Tres agrupaciones de familiares hicieron sus actos en los que hubo reclamos al Gobierno. Cruces por la posibilidad de un juicio en ausencia.
Por Raúl Kollmann

En el acto de la dirigencia comunitaria se reivindicó la derogación del memorándum; en el de Memoria Activa, la realización del juicio por encubrimiento.Imagen: DyN
A 22 años del atentado a la AMIA, el Gobierno y la dirigencia de la comunidad judía, AMIA y DAIA, exhibieron ayer su alianza en el acto que se presentó como oficial y que contó con la presencia por un rato del presidente Mauricio Macri. La contracara estuvo en los tres actos organizados por la amplia mayoría de familiares. Memoria Activa frente a Tribunales; 18-J en Plaza de Mayo y Apemia en la Asociación de Abogados de Buenos Aires. Mientras en la calle Pasteur se agradeció la presencia del Presidente, en el resto de los homenajes hubo críticas tanto para el gobierno, como para la dirigencia de la comunidad judía.

Thomas Saieg, vicepresidente de la AMIA, destacó ayer en su discurso la derogación del Memorándum con Irán y reclamó el esclarecimiento de la muerte del fiscal Alberto Nisman (ver página 2). Pero la confluencia de la dirigencia de AMIA y DAIA con el Gobierno no se da únicamente en las presencias o el discurso, sino en algunos puntos nodales, como la idea –en línea con las derechas israelíes y norteamericanas– de cerrar la causa AMIA a través de un juicio en ausencia a los sospechosos iraníes: sería el primero de la historia argentina. Las entidades judías lo pidieron y el Gobierno está listo para mandar el proyecto de ley, es decir que se aplicaría en forma retroactiva una ley votada este año a un hecho ocurrido hace 22.

También en esa sintonía con Washington y Jerusalén, se redoblará la presión para que la justicia dictamine que a Nisman lo mataron. No podrán imputar a nadie en concreto porque todas las evidencias indican que Nisman se quitó la vida. Pero la idea será dejar flotando en el ambiente que al fiscal lo mató un comando iraní con ayuda del gobierno kirchnerista. En el combo entrará la idea de reabrir la causa en la que Nisman acusó a Cristina Fernández de Kirchner por encubrimiento de los iraníes a través de la firma del Memorandum de Entendimiento.

Pese al paquete armado entre la Casa Rosada y AMIA-DAIA, otras voces se escucharon ayer en los actos organizados por la mayoría de familiares (ver páginas 4 y 5). Diana Malamud, de Memoria Activa, criticó en Plaza Lavalle la posibilidad del juicio en ausencia. Sugirió que se trata de una cortina de humo para cerrar la causa sin ningún preso. También se quejó por el retroceso en el control de fondos de la ex SIDE, debido a que el gobierno de Mauricio Macri derogó parte de la reforma impulsada al final del gobierno kirchnerista. Y al igual que en el acto de la agrupación 18J, mencionó la reunión organizada por el Gobierno la semana pasada en la que participaron miembros de un partido neonazi.

En algún lugar más y en otro menos, los familiares mencionaron el informe presentado la semana pasada por los tres fiscales que integran la Unidad Fiscal AMIA, Sabrina Namer, Roberto Salum y Leonardo Fillipini. El texto incluye algunos detalles asombrosos. Como lo señaló este diario hace un año, hay un cuerpo, el número 85, que está identificado y al que nadie reclamó. Ahora se sabe que le cortaron los dedos y nadie lo puede explicar. Los fiscales sostienen también que hay una víctima, León Gregorio Knorpel, de quien sus familiares dicen que murió en el atentado, pero su cuerpo no aparece. Y, en tercer lugar, hay rastros, que podrían ser genéticos, de un supuesto suicida en la Trafic que –según los jueces– estalló frente a la AMIA. Tras 22 años ni siquiera se terminó de evaluar si es posible conseguir un perfil genético de quien estaba sentado al volante.

Aunque los fiscales no lo dicen, el informe Namer-Salum-Fillipini es un cuestionamiento al trabajo de Nisman y ratifica lo que sostuvieron los familiares de Memoria Activa mucho antes de su muerte: “Nisman viaja mucho y trabaja poco. Debe ser apartado de la investigación”.

En sintonía con el reclamo de una verdadera investigación y con la apertura de todos los archivos, la mayoría de los familiares y amigos de las víctimas de la AMIA coinciden en que hacer un juicio en ausencia de los sospechosos iraníes es una tentativa de cerrar la causa. “Nunca se hizo un juicio en ausencia, ni siquiera con los represores que estaban prófugos. Les pondrán defensores oficiales, pero no será un juicio real como el que corresponde, sino una formalidad para terminar con el caso”, razonó Malamud, de Memoria Activa. La dirigente hizo una revelación por Radio Del Plata: “Mario Cimadevilla, designado por el Gobierno para el caso AMIA, nos dijo que no había pruebas para pasar un proceso judicial. De manera que quieren armar un juicio en ausencia sin tener siquiera las pruebas”.

En las tres convocatorias de los familiares se habló de un hecho minimizado en el acto oficial: el juicio por encubrimiento que se lleva adelante desde hace un año. Están sentados en el banquillo de los acusados, por desviar la investigación del atentado, el ex presidente Carlos Menem; el ex juez Juan José Galeano; el ex jefe de la Unidad Antiterrorista, Jorge El Fino Palacios –el policía preferido de Macri–; los fiscales, los titulares de la SIDE, así como otros funcionarios que participaron de la pesquisa. Pero también está imputado el ex titular de la DAIA, Rubén Beraja, vinculado a la dirigencia oficial, a quien se considera una pieza clave en la decisión de desviar el caso AMIA. “Estamos focalizados en ese juicio. Exigimos condenas”, redondeó Malamud.

Alianza
Desde 2013, cuando se firmó el Memorandum con Irán, la dirigencia de la AMIA y la DAIA consolidaron su alianza con el macrismo. La acusación al gobierno kirchnerista era que ese acuerdo con Teherán favorecía a los iraníes y les servía en bandeja un sobreseimiento. Nada de eso ocurrió, porque Irán –a diferencia de lo que decía la entonces oposición argentina– no consideró favorable el acuerdo por el que debían declarar los sospechosos ante un juez de nuestro país. Por ello, Irán no votó el memorándum ni en su parlamento ni en su gobierno. El memorándum nunca entró en vigencia.

Esa alianza entre macrismo y dirigentes comunitarios judíos persiste hoy y se concentra en la idea de juzgar a los iraníes en ausencia. Una condena a los funcionarios de Teherán es lo que quieren ver las derechas de Israel y Estados Unidos que se oponen al tratado de limitación nuclear que firmaron con Irán, no sólo Barack Obama sino también todos los mandatarios de los países más poderosos: China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania.

El ex senador Mario Cimadevilla, titular de la Unidad AMIA, es el hombre designado para redactar el proyecto que consistiría en que se designen defensores oficiales a los iraníes sospechosos y que se desarrolle el juicio. La iniciativa fue rechazada por los juristas más relevantes del país, entre ellos Julio Maier, Raúl Zaffaroni y León Arslanián. No sólo consideran que es inconstitucional sino que, además, sostienen que no se puede aplicar una ley en forma retroactiva.

Está dicho: para la gran mayoría de los familiares, se trata de una maniobra para hacer un juicio lo más rápido posible y dar por finalizado el caso con una condena a los iraníes, tal cual el reclamo de los sectores conservadores de Jerusalén y Washington.

Informe
En el acto oficial de ayer se habló poco y nada del informe redactado por los tres fiscales de la Unidad Fiscal AMIA. El texto es rotundo en cuanto a las falencias de la investigación, aunque muy neutro en sus conclusiones. Pero el simple relato del estado de archivos, cuerpos y evidencias materiales es un compendio de la desidia con la que se manejó el caso. Los párrafos describen la situación y al mismo tiempo son casi una acusación contra Nisman, quien estuvo a cargo del expediente durante nueve años.
Aunque el informe abarca numerosos temas, el que tiene que ver con lo genético, llama la atención:
  • En 22 años no se recurrió al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), reconocido en el mundo entero. Fue elegido por los padres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa; participó de la identificación de los restos del Che; le puso nombre y apellido a centenares de cuerpos de las víctimas de la dictadura.
  • Recién en 2016 se le pidió al EAAF que estudie los restos humanos que aparecen en el acelerador de la Trafic. También se pidió colaboración a la Comisión Nacional de Energía Atómica.
  • Según sostuvo Nisman, el suicida que se incrustó en la AMIA fue el libanés Ibrahim Hussein Berro. Hay dos hermanos que viven en Chicago, Abbas y Hassan, que se negaron a extraerse sangre. Sin embargo, hoy por hoy, existen métodos para obtener el ADN de los hermanos Berro y contrastarlo con lo encontrado en la AMIA. Eso no se hizo: recién se le pidió a las autoridades norteamericanas en noviembre de 2015.
  • Como señaló Página/12, hay un cuerpo, el llamado número 85, que está sin identificar después de 22 años. En la Morgue le dijeron a los fiscales que le faltan los dedos pero no supieron explicar por qué. Se está trabajando en la identificación.
  • En el informe se menciona a León Gregorio Kompel. Se lo dá por muerto porque la familia atestigua que murió en la AMIA. Sin embargo, el cuerpo no aparece.
  • Por último, se está haciendo algo que debió hacerse desde el primer día: tratar de conseguir el ADN de las 84 familias de las víctimas. En caso que aparezca un perfil genético que no es de ninguna de esas familias, se estará ante el suicida o de alguien vinculado al atentado.
El fiscal
La mirada sobre Nisman fue muy diferente en el acto oficial y en las tres convocatorias de los familiares. Todos sostienen que la causa por la muerte del fiscal debe avanzar y que se debe llegar a conclusiones sobre lo que ocurrió con él. Pero mientras en Pasteur fue considerado una especie de mártir del caso AMIA, entre los familiares está la convicción de que a su investigación le marcaron el paso los informes de inteligencia israelíes y norteamericanos. Y no sólo se señala el alineamiento internacional del fiscal, sino también su enriquecimiento ilícito, con dineros no declarados que aparecieron en Nueva York, Colonia, Punta del Este y Buenos Aires.

Thomás Saieg, vicepresidente de la AMIA, remarcó el valor de la denuncia de Nisman contra Cristina Kirchner y Héctor Timerman por el Memorandum. Es un punto en que el macrismo y la dirigencia judía convergen contra el gobierno anterior. Entre los familiares, en cambio, el Memorandum dejó de tener peso desde el momento en que nunca entró en vigencia y que los iraníes ni siquiera quisieron convalidarlo.

Futuro
A 22 años del atentado, la investigación parece más que difícil, aunque hay resquicios por los que se puede avanzar. Sin embargo, la clave en los próximos meses pasará por el Congreso. Es inminente la presentación del proyecto de ley para juzgar el caso AMIA en ausencia. El Gobierno y la dirigencia comunitaria judía querrán conseguir la aprobación del texto y, después, buscarán una condena para exhibir internacionalmente contra Irán. No habrá más que eso, con escasas pruebas.

En la vereda de enfrente, los familiares consideran que esa sólo será otra maniobra en la que el poder –nacional y de la comunidad judía– intentará ponerle un punto final a 85 historias de vida. Y, como en estos 22 años, a esa maniobra le darán batalla.




EL ACTO OFICIAL PARA CONMEMORAR EL ATENTADO A LA AMIA
De los 85 muertos a Nisman
La dirigencia de la comunidad judía realizó el tradicional homenaje a las víctimas e incluyó también al fiscal fallecido el año pasado. Ante la presencia de Macri, los discursos fueron complacientes con el Gobierno y elogiaron la anulación del memorando con Irán.
Por Sergio Kiernan

El Presidente estuvo en Pasteur al 600 y recibió aplausos y silbidos.
El acto oficial de conmemoración de los 22 años del atentado a la AMIA tuvo momentos en que pareció uno de oposición a un gobierno que ya no está. El tono anti-K fue sorprendente y de a momentos hasta distrajo de la memoria de los 85 muertos en el ataque terrorista del 18 de julio de 1992. De hecho, no hubo un orador, incluyendo la locutora oficial de la DAIA, que no subrayara que ayer también se cumplían 18 meses desde la muerte del fiscal Alberto Nisman y que no elogiara la anulación del memorando de entendimiento con Irán.

El acto en la calle Pasteur tiene lugar desde el primer aniversario del ataque, en 1995, frente a donde se alzaba el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina, AMIA, donde también tenían su sede la DAIA y otras instituciones de la comunidad judía. La explosión demolió el edificio de nueve pisos y mató o hirió a vecinos y transeúntes. La investigación del ataque se movió entre la incompetencia más extrema y la prioridad de preservar el gobierno de Carlos Menem, hoy uno de los acusados en la causa por el encubrimiento del atentado. En la causa también figuran políticos, ex ministros y hasta el entonces presidente de la DAIA Rubén Beraja.

Una característica de estos actos, después de tantos años, es la constante mezcla de política con memoria, de homenaje a los muertos con reclamos por la falta completa de resolución del caso. Es un acto que quisiera ser de dolor privado pero sigue siendo público y sobre algo irresuelto. Por eso, en lo que ya es una tradición, la ceremonia comenzó a las 9.53 de la mañana, hora en que estalló la bomba, con un texto de memoria sobre cómo “hace veintidós años asesinaron a nuestros padres, nos arrancaron a nuestros esposos y hermanos, mataron a nuestros hijos” y el pedido de un minuto de silencio por “su sangre inútilmente derramada”. Luego, también como es tradición, se nombró a cada uno de los asesinados, se prendió una vela y se depositó una rosa frente al edificio de la AMIA, con el público diciendo “presente” ante cada nombre.

La política apareció con la vela y la rosa 86, dedicada a Nisman, lo que despertó un aplauso. El mismo aplauso, mezclado con algún silbido, saludó el anuncio de que el presidente Mauricio Macri estaba presente. Tal vez porque este era el lado político de la jornada, el vicepresidente en ejercicio de la presidencia de AMIA, Ralph Saieg, arrancó su discurso con un fuerte “¡ciudadanos!” y después de condenar el terrorismo internacional en términos genéricos y solidarizarse con las víctimas del atentado con un camión en Niza, Francia, elogió al Gobierno. La razón eran los “gestos positivos hacia la causa”, que no detalló, y la “satisfacción” por la anulación del memorando de entendimiento con Irán, “que siempre dijimos que era un instrumento inútil”. Saieg desmintió con gran energía que la causa no haya avanzado, debido a que según él “la Justicia probó que lo hicieron los iraníes”, lo que estaría “probado” porque Interpol mantiene las alertas rojas contra funcionarios de Irán. Sin embargo, Interpol básicamente mantiene las órdenes de arresto que le pida el Poder Judicial de cualquier país miembro de la organización, sin pronunciarse sobre la cuestión de fondo.

La politización del acto avanzó todavía más con el muy peculiar análisis que hizo Saieg sobre el caso Nisman. Según el funcionario comunitario, su muerte fue “una situación extraña” y hay que reclamar porque “la Justicia sigue sin dar una explicación”. Esta afirmación contradice los pronuciamientos judiciales que señalan que no se puede afirmar que al fiscal lo asesinaron y recortan elementos como el dinero que se le encontró y su gusto por las frecuentes vacaciones tropicales con acompañantes. El final fue un llamado a la unidad y un repudio a la “división” que, según Saieg, proviene de las identidades políticas.

Luego de que el periodista Gerardo Young volviera al tema que se rememoraba, recontando sus experiencias del día del atentado como joven cronista enviado al Hospital de Clínicas, el lado político volvió por sorpresa con el discurso de Sofía Guterman, que habló en nombre de los familiares de las víctimas. Guterman comenzó explicando el dolor agregado por “veintidós años de impunidad” y se preguntó si después de tantos años “las hojas del expediente no tienen ya olor a viejo”. La oradora remarcó que “ningún gobierno pudo resolver el atentado” lo que crea una sensación de “impunidad y desilusión”. En este contexto y sumando “las noticias del mundo” y eventos como el atentado en Niza, Guterman afirmó que “tenemos que considerarnos sobrevivientes por terminar el día”.

Y entonces, la oradora se preguntó “¿qué había atrás del memorando con Irán?, ¿por qué tanto apuro?” y afirmó, sin sostenerlo con alguna evidencia, que sólo esa anulación mantiene las alertas de Interpol en vigencia. Dejando sus propias preguntas sin responder, calificó el caso Nisman como “la muerte política más importante de la democracia” y acusó al Estado de “desidia en protegerlo”. Haciendo el mismo recorte de la evidencia y del carácter de Nisman que Saieg, Guterman consideró que la muerte del fiscal “sigue sin aclararse”. A continuación y con un tono estridente, la oradora criticó ferozmente al ex ministro y hoy diputado por el Parlasur Agustín Rossi, por su comentario de hace tres semanas comparando los casos judiciales contra ex funcionarios del gobierno kirchnerista con “la persecución nazi”. Para Guterman, lo mejor que se puede esperar de esto es que “sea un error de terminología” y no un acto discriminatorio.

Algo erráticamente, Guterman culpó a “la corrupción” por la falta de resolución del caso AMIA y afirmó que “las organizaciones de derechos humanos que prestigiaban al país” hoy están “destruidas”. Tal vez influida por la presencia de Macri, terminó su discurso con el slogan de campaña del PRO y su alianza Cambiemos. “Se puede. Los familiares creemos que también se puede. Después de las elecciones dijeron festejando que se pudo. Ojalá podamos también decirlo los familiares”.

Antes estos mensaje, el público –visiblemente menos numeroso que el de años anteriores– reaccionó con cierta apatía. Se aplaudían las menciones al fiscal Nisman y las protestas por la impunidad, pero poco más. La placidez pareció poner nerviosos a los muchos guardias de seguridad de la comunidad presentes, casi todos muy jóvenes y todos vestidos de negro y con un audífono en el oído derecho. Sin otras amenazas visibles, se dedicaron a hostigar al periodista que anotaba en un block, preguntando una y otra vez por qué tomaba notas. El cuarto custodio quiso ordenar que no se anotara más y sólo desistió cuando un superior, con algo más que veintipocos años, se lo ordenó.




LA AGRUPACION 18-J CONMEMORO EL ATENTADO CONTRA LA AMIA EN LA PLAZA DE MAYO
“La bomba explota todos los días”
Los familiares reclamaron una decisión política del presidente Macri para esclarecer el atentado.
Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA 18-J, encabezados por Sergio Burstein, Jorge Elbaum y Juan Salinas, reclamaron justicia, repudiaron la presencia de neonazis en la Casa Rosada y la “pasividad” de la AMIA y la DAIA.


A medida que las víctimas iban siendo nombradas se soltaba un globo negro. Los manifestantes que ayer al mediodía se juntaron en Plaza de Mayo para participar del acto de los Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA 18-J los seguían con la mirada sin atinar a nada más, ni siquiera a sacar fotos. Y el viento hizo que volaran por Rivadavia justo en dirección a la sede de la mutual judía, de cuya explosión se cumplieron ayer veintidos años. “Fue un acto sencillo, la gente, incluso alguno que simplemente pasaba, interactuó en un ida y vuelta muy interesante, y nos volvió a pasar algo curioso con Memoria Activa: coincidimos en lo que decimos”, dijo a Página/12 Sergio Burstein, referente de la agrupación 18-J.

Una de las coincidencias fue el repudio a la reciente presencia de dos militantes neonazis en la Casa Rosada, miembros del partido que lidera el ultranacionalista Alejandro Biondini. Al respecto, Burstein dice que confrontó al funcionario macrista Pedro “Piter” Robledo, a quien le dijo: “No me podés decir que no sabés quién entra y quién sale de la Casa de Gobierno, porque si esto fuera así estamos en problemas”.

Además de Burstein fueron oradores del acto el periodista Juan Salinas y el ex director ejecutivo de la DAIA y también periodista Jorge Elbaum, quienes también remarcaron que “no es casual que el viernes recibieron a los nazis y hoy (por ayer) se presentan alegremente en el acto central como si todo estuviera normal”. En ese sentido, Burstein se alarmó de que “desfila (Aldo) Rico y no pasa nada, es la derecha que va naturalizando todas estas cosas como si no fueran parte de un pasado de barbarie”. Y también repudió a las “dirigencias de la AMIA y la DAIA ahi parados sin que nadie les recrimine nada”.

Durante el acto, Burstein aseguró que “la bomba en la AMIA explota todos los días, justamente hoy es lunes, el mismo día que explotó la bomba en 1994”, y volvió a reclamar el “esclarecimiento, la verdad y la justicia” para que “los muertos puedan descansar en paz y nosotros continuar con la vida”. Además, sostuvo que “la única manera de cerrar esta herida, una profunda herida que nos pasó a todos los argentinos, es con una decisión de alguien, sea quien sea, ocupe el cargo que ocupe, y se pueda cerrar esta herida que ya lleva 22 años”. Y agregó: “Ojalá sea Mauricio Macri el que dé las respuestas que se necesitan” para que “podamos conocer quiénes fueron los culpables, quiénes fueron los asesinos, los responsables del atentado y llevarlos a un juicio para ser condenados”.

A criterio del dirigente, “este es el espíritu de los familiares y amigos de las víctimas del atentado contra la AMIA, piensen como piensen y participen de la organización que participen, todos seguiremos reclamando esclarecimiento y Justicia”. Burstein remarcó finalmente que “todos tenemos un denominador común y es el único: saber la verdad y devolverle la dignidad a los muertos mediante justicia”.

Tras admitir que el horario elegido podía complicar la concurrencia, el dirigente confesó que el escenario de la Plaza de Mayo elegido es muy significativo. “Acá ocurrieron hechos bisagra de la historia, los pañuelos blancos de las Madres que piden por sus hijos, me viene a la memoria el ‘algo habrán hecho’, y me pregunto qué habrán hecho nuestros familiares para que los masacraran y luego el Estado no se haya cargo”.





MESA REDONDA DE APEMIA PARA ANALIZAR LA MASACRE
Herencia y presente de impunidad
Laura Ginsberg, de Apemia.Imagen: Pablo Piovano
“A 22 años de la masacre impune de la AMIA, un nuevo aniversario sin imputados ni presos ni condenados por el crimen más grave del terrorismo de Estado cometido en nuestro país desde la llegada de la democracia; es decir, una herencia de impunidad y encubrimiento que nos dejaron los tres poderes del Estado”, expresaron Laura Ginsberg y Pablo Gitter, de la Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la Amia (Apemia).

Apemia realizó ayer una mesa debate denominada “Terrorismo de Estado y archivos secretos, el caso Amia”, de la que participaron Ginsberg, el profesor Juan Tokatlian, el fiscal federal Federico Delgado y el ex diputado Claudio Lozano.

Ginsberg destacó que el presidente Mauricio Macri pasó “sus primeros siete meses de gobierno sin haber tomado ninguna medida concreta para conocer la verdad y, con ella, impulsar el juicio y el castigo para todos los responsables criminales y encubridores”. Y agregó que el mandatario, “montado en las promesas de campaña, dejó caer el Memorándum con Irán, pero eso no resultó un aporte para esclarecer nada, y desde entonces el Gobierno redujo los anuncios públicos, aparece dividido sobre cómo actuar y muestra notorias dificultades para elaborar una política propia”.

Para la dirigente y víctima del atentado, “a lo heredado, entonces, suman su propio aporte para sostener el encubrimiento”. Ginsberg enfatizó que “otro amplio sector de funcionarios y legisladores, tanto oficialistas como opositores, estarían dispuestos a debatir nuestra propuesta para formar una comisión investigadora independiente en el ámbito del Congreso Nacional, pero eso es contradictorio respecto de la política del Gobierno y de la que algunos de los legisladores defendieron en el pasado porque la condición para constituir cualquier comisión investigadora es tener a su disposición los archivos secretos que el Estado sigue ocultando. Desde que asumió, el Gobierno reforzó aún más el secreto sobre esos archivos”.





MEMORIA ACTIVA HIZO HINCAPIE EN EL JUICIO POR EL ENCUBRIMIENTO DEL ATENTADO
Con críticas a la dirigencia comunitaria
La agrupación de familiares de las víctimas de la AMIA se encontró ayer con que, por primera vez, habían vallado Plaza Lavalle, donde hacen tradicionalmente su acto. Hubo fuertes críticas a la dirigencia de la comunidad judía y al Gobierno.
Por Ailín Bullentini
“No vamos a bajar los brazos hasta que se aclare este horror”, dijo Taty Almeida.
“A 22 años del atentado a la AMIA nos falta verdad, nos falta justicia.” La sentencia, repetida ayer en loop frente al Palacio de Tribunales, resume el posicionamiento de Memoria Activa, el colectivo de familiares de las víctimas de la AMIA, en el nuevo aniversario del atentado, transitado a la par del primer año del juicio por el encubrimiento del estallido que desde agosto de 2015 se desarrolla en Comodoro Py. “El juicio por el encubrimiento es lo único que nos queda”, evaluó ayer Gerardo Mazur, fundador de la organización, quien calificó al ataque como “una tragedia argentina”. Del homenaje, que encontró a la Plaza Lavalle vallada, también participaron la Madre de Plaza de Mayo Taty Almeida, el escritor Mempo Giardinelli, el humorista Roberto Moldavsky y Rodrigo Borda, uno de los abogados que representa a Memoria Activa en el proceso oral por el encubrimiento.

Los familiares que integran Memoria Activa se encontraron ayer por la mañana con una sorpresa que paradójicamente no los sorprendió para nada: por primera vez desde que públicamente agregan un grito de “presente” tras cada uno de los nombres de las 85 víctimas de la voladura de la AMIA, encontraron la Plaza Lavalle, en donde cada 18 de julio a las 9.53 de la mañana homenajean a sus muertos, vallada. “La resignificamos y colgamos de las vallas algunos de los dibujos urgentes que varios ilustradores hicieron de las jornadas del juicio”, informaron desde el escenario sobre los cinco dibujos a carbonilla que participaron del homenaje de ayer.

Tras la lectura de los 85 nombres y los toques de cuatro shofar –instrumento litúrgico judío– Mazur se preguntó si era “necesario agregar algo más” al sintagma “22 años del atentado a la AMIA”. “Para nada. Cada uno de los que estamos aquí sabemos lo que esos años significan: un dolor intenso e irreparable, desde hace muchísimo tiempo. Amia es una tragedia argentina”, respondió. Arremetió contra funcionarios y representantes de instituciones públicas, a los que calificó de “especialistas en cerrar puertas y ventanas para no dejar orificio por el que pueda asomarse la Justicia” y destacó el camino recorrido por Memoria Activa en su “inclaudicable y desigual lucha contra la impunidad”. “Entendimos que la memoria es rebeldía. No nos van a callar”, advirtió.

Memoria Activa recordó la voladura de la AMIA en un homenaje atravesado por el juicio por el encubrimiento del atentado que impulsó especialmente y que desde hace casi un año se desarrolla en Comodoro Py. En ese proceso están siendo juzgados el ex titular de la DAIA Ruben Beraja, el ex comisario Jorge “Fino” Palacios, el ex juez Juan José Galeano y el ex jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy, entre otros. El ex presidente Carlos Menem también está acusado por el encubrimiento. Borda remarcó el hecho juzgado como “una particularidad de la impunidad” que atraviesa la causa AMIA, “no solo relacionada solo con ausencia de castigo a los responsables de poner la bomba sino con algo mucho más grave: los funcionarios responsables de juzgarlos y de prevenir nuevos ataques fueron partícipes de encubrirlo”, planteó.

En ese marco, Memoria Activa, en un discurso que pronunció Diana Malamud, exigió al Gobierno nacional que “se haga cargo del esclarecimiento” del atentado de manera “rápida, efectiva, independiente, imparcial y transparente”; reclamó una autocrítica a las organizaciones de la comunidad judía, a las que repudió por su “bochornoso y sucio silencio ante la presencia de militantes neonazis la semana pasada en la Casa Rosada; y se quejó de la “nula prensa y visibilidad” que recibe el juicio por encubrimiento en la sala AMIA de Comodoro Py.

Almeida llevó el “fuerte abrazo solidario de todas las Madres” de la línea fundadora y, frente al Palacio de Tribunales, exigió que la Justicia “se saque la venda de los ojos de una buena vez y vea lo que pasa, descubra a quienes la engañan”. “No vamos a bajar los brazos hasta que se aclare este horror. Vamos a seguir luchando por la justicia y la verdad, porque memoria es lo que nos sobra”, concluyó.

Giardinelli celebró que sean “muchos” los ciudadanos que no claudican “En este país en el que la justicia es una caricatura”: “Somos muchos los que no esperamos justicia, pero sí la reclamamos, la perseguimos, la exigimos y continuaremos haciéndolo por el dolor que nos provoca comprobar que desde hace 22 años el Estado es incapaz de esclarecer, juzgar y condenar a los culpables”.

Moldavsky sumó su reclamo y sentó su postura desde el humor. Comparó a Memoria Activa con la “vieja bobe que siempre dice la verdad pero nadie quiere escuchar”, Insistió en que “Justicia es conocer a los encubridores” del atentado, algo de lo que “seguramente no se hable en el acto oficial”, sospechó y aseguró que ahí, en la Plaza Lavalle, en ese homenaje, “no hay tranzas políticas, aportes dudosos e intereses mezquinos”.

“A 22 años del atentado a la AMIA nos falta verdad, nos falta justicia”, repitieron los familiares de Memoria Activa una última vez ayer, para culminar el homenaje: “Exigimos y exigiremos lo que nos adeudan. Tenemos frente a nosotros al enemigo más poderoso: El poder y su impunidad. A quienes trataron de jugar con nuestros muertos les decimos que en este juicio no va a haber hada madrina que los salve”.
Fuente:Pagina12



18.07.2016 
A 22 AÑOS DEL ATENTADO
Macri estuvo 15 minutos en el acto de la AMIA y se fue antes de los discursos

El Presidente no iba a asistir al acto, pero ayer cambió de opinión. De todos modos, estuvo apenas un cuarto de hora en la sede de Pasteur 633 y se retiró antes que comenzaran las palabras de familiares de las 85 víctimas y dirigentes de la comunidad judía.

El presidente Mauricio Macri asistió al acto de conmemoración del atentado a la AMIA, pero estuvo apenas 15 minutos y se retiró antes que comenzaran los discursos de dirigentes y familiares de las víctimas.

Durante sus ocho años al frente del Gobierno de la Ciudad, Macri no asistió nunca al acto de aniversario del ataque a la Asociación Mutual Israelita Argentina. De hecho, durante su gestión como Jefe de Gobierno, Macri recibió duras críticas por haber designado al frente de la Policía Metropolitana a Jorge "Fino" Palacios, un ex comisario de la Federal investigado por su actuación en la causa. Hasta ayer Macri había anunciado que iría a colocar una ofrenda floral a la AMIA a las 8:30. Pero por la tarde cambió de opinión y decidió que participaría del ya tradicional acto sobre Pasteur 633.

"La ofrenda iba a ser un acto más individual mientras que participar de la conmemoración es un acto colectivo, frente a toda la sociedad", explicó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Sin embargo, su presencia en el acto colectivo duró apenas un cuarto de hora. Según la agencia DYN, el rabino y ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, dijo que Macri se fue antes del acto “por un tema de agenda”.

Algunos de los familiares de las 85 víctimas que dejó el atentado del 18 de julio de 1994 y por el que todavía se reclama Justicia ya habían manifestado críticas a la decisión de Macri de no formar parte del acto. Sofía Gutemberg, madre de Andrea, quien a los 28 años murió en el atentado, declaró a la Agencia Judía de Noticias (AJN) que "no alcanza con que el presidente Macri vaya antes a colocar un ramo de flores, necesitamos que nos acompañe".
Fuente:PoliticaArgentina

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