14 de julio de 2016

Juicio RIBA 
13-07-2016
Por Sebastión Zárate 

El miércoles 13 de julio se realizó la única audiencia del mes en el marco del juicio RIBA en el que están imputados Omar Rubens Grafigna (Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea), Luis Trillo (a cargo de la RIBA Morón) y Francisco Gómez (apropiador de Guillermo Pérez Roisinblit).

El juicio, en el Tribunal Oral Federal en lo Criminal 5 de San Martín, fue por el secuestro y desaparición de José Manuel Pérez Rojo y Patricia Roisinblit el 6 de octubre de 1978 en la Regional de Inteligencia Buenos Aires que funcionó como Centro Clandestino de Detención en San Martín y Entre Ríos, Morón Centro Sur.

"Las querellas reclamamos que no se desacelere el juicio, que iba a durar dos meses y en el nuevo cronograma del TOF 5 se prolonga a cinco", comunicó Maríana Eva Pérez, hija de los desaparecidos José Manuel y Patricia.

En este marco, Mariana Eva continúa escribiendo en su sitio http://princesamontonera.blogspot.com.ar/ y lo hace así: "Cada tanto Argentina (N. de R: su abuela) movía los muebles. Daba vuelta la orientación del living, con su Meca en la tele, y el sentido de las cabeceras de las camas. La mesa de luz era una candidata segura a la relocalización, lo mismo el fallido sillón cama. Cambiaba de lugar los adornos, la palomita de cerámica donde antes estaba el poster chino aterciopelado, y rotaba los estantes rústicos obra del tío More que albergaban a su vez más adornos, como la taba o la campana de bronce. Me gustaría poder decir que lo hacía sobre todo cuando tenía problemas, pero ella parecía tener problemas todo el tiempo. Estoy pensando ahora que el despojamiento de los últimos años, que la llevó a desprenderse de cosas como el busto de Yrigoyen, mi libro de Tom Sawyer, la taba y la campana de bronce, pudo tener que ver con esta imposibilidad de fijar un orden en su casa. Algunos ítems rebotaron hasta ser finalmente expulsados. Me puse a ordenar las bibliotecas. Dormimos donde era el estudio; una pared del dormitorio es biblioteca, la pared que separa nuestra pieza de la de Tilo. No descanso bien con los libros del temita sobre mi cabeza, a la derecha, suspendidos sobre la respiración de mi hijo. Temo que durante la noche se derramen la masacre de Trelew, los desaparecidos de Paine y la contraofensiva montonera sobre nuestros sueños. No soporto la culpa de traer adosado todo esto que no puedo llamar más que El Horror. Sé que no es mi culpa, que nada de esto es mi culpa, que es todo culpa de los milicos, bla bla bla. Alguien que le avise a este sentimiento horrible. Así que me quedo hasta cualquier hora subida a la escalera, franela en mano y estornudando, mientras Jota duerme a Tilo, destematizando la biblioteca del dormitorio matrimonial, limpiándola incluso de libros teóricos de cualquier índole, por las dudas. Y descubro que mi biblioteca sobre el temita es bastante importante, en el sentido de vasta, (en el sentido de ¡basta!), y corro una estantería para hacerles lugar más a mano a los libros de la tesis que en cualquier momento retomo, y una mesa de apoyo va a ocupar el vacío dejado por la estantería que ahora es mi nueva biblioteca laboral, y me acuerdo de Argentina probando el chiffonier contra cada pared y cada ángulo posible del diminuto living comedor de Matienzo y es de esos momentos epifánicos en los que se ve la conexión, el sentido, la continuidad, y no es con enojo esta vez, qué alivio, al menos eso".
Fuente:AnticiposDiario

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