Un guiño del Gobierno a los represores condenados: el Estado no apelará las prisiones domiciliarias
El Gobierno prevé un aumento de requerimientos de prisión domiciliaria para represores mayores de 70 años detenidos por delitos de lesa humanidad.
Un guiño del Gobierno a los represores condenados: el Estado no apelará las prisiones domiciliarias El Estado dejará de apelar cuando la Justicia disponga el beneficio de la prisión domiciliaria a represores condenados por delitos de lesa humanidad, publicó un matutino porteño.
Según publicó el diario Clarín, el Gobierno prevé un aumento de requerimientos de prisión domiciliaria para represores mayores de 70 años detenidos por delitos de lesa humanidad. Los funcionarios de la gestión de Mauricio Macri pronostican que la Justicia les hará lugar a los pedidos y que se impone la decisión política de no apelar.
"Es el tiempo que nos toca vivir", explican en la Secretaría de Derechos Humanos en alusión a la edad cada vez más avanzada de los 1.056 detenidos que la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad registran hasta el 30 de junio.
Según el Ministerio Público, hasta junio pasado había 462 detenidos por crímenes de lesa humanidad con arresto domiciliario.
Fuente:DiarioUno
19/08/2016
Avalan la prisión domiciliaria a represores
El Gobierno ratificó que no apelará las decisiones judiciales
En medio de la polémica entre el Gobierno y las organizaciones de derechos humanos, que denuncian una "ola de arrestos domiciliarios" durante la gestión del presidente Mauricio Macri, el constitucionalista Ricardo Gil Lavedra afirmó ayer que la reglamentación que establece la prisión domiciliaria "debe aplicarse" a los militares condenados por delitos de lesa humanidad que superen los 70 años de edad.
En el Gobierno, en tanto, ratificaron la política de no apelar esas decisiones judiciales. "La aplicación de esta regla (...) tiene que ser aplicada a todo el mundo por igual, que se trate de una aplicación más restrictiva cuando se trata de genocidas está mal. Debe ser para todos porque los derechos humanos tienen que tener una aplicación igualitaria, sea quien sea", afirmó Gil Lavedra en declaraciones radiales.
El integrante del tribunal que juzgó a las juntas militares en 1985 coincide con la visión de buena parte del Gobierno sobre el tema. Desde la Secretaría de Derechos Humanos, que encabeza Claudio Avruj, aclararon de todos modos que no hay una "moda" de concesión de prisiones domiciliarias a militares condenados.
Fuentes del Ministerio de Justicia aclararon que la cantidad de detenidos en esas condiciones subió de 441 en septiembre de 2015 a 462 a fines de junio. "El aumento, que es mínimo, se da de manera natural, porque van llegando a los 70 años y piden ese beneficio.
El gobierno que venga va a tener más detenidos en esas condiciones", dijeron cerca de Avruj. La no apelación de esas decisiones judiciales es vista como natural. "Respetamos las decisiones de la Justicia. El kirchnerismo, salvo casos emblemáticos, tampoco objetó la mayoría de los procesos judiciales que determinaron ese cambio de estatus", contestaron.
Fuente:SintesisNacional
Delia Giovanola consideró ridícula la respuesta de Macri sobre la cantidad de desaparecidos: “bueno no fueron 30 mil… fueron 29 mil. ¿En qué cambia la cosa?
Delia Giovanola consideró ridícula la respuesta de Macri sobre la cantidad de desaparecidos: “bueno no fueron 30 mil… fueron 29 mil. ¿En qué cambia la cosa?
Delia Giovanola quien en esta mañana presentará su libro “La lucha que la parió” en el Salón de las Dos Constituciones de la Cámara de Diputados de Misiones habló con Radio Libertad y expresó su parecer respecto a los dichos del Presidente y las decisiones que tomó en los últimos meses el Gobierno Nacional.
“No encuentro las palabras para describir lo que siento sobre lo que dijo Macri pero considero que es hasta ridículo porque no tiene explicación. Bueno si quiere se la damos no fueron 30 mil desaparecidos…fueron 29 mil ¿en qué cambia la situación?
En nada, porque no tiene asidero alguno. Son 350 nietos que todavía nos falta encontrar pero lo bueno de todo esto es que si bien abuelas ya quedamos 5 de la línea fundadora porque la mayoría supera los 80 años, yo tengo 90, es que no estamos solas.
Hoy los nietos recuperados muchos de los cuales forman parte de la comisión continúan apoyándonos en nuestra tarea y son los encargados del futuro”. En esa misma línea y consultada por la decisión del actual gobierno nacional de no apelar más los pedidos de prisión domiciliaria de los represores que están cumpliendo condena por diversos delitos fue tajante:
“Si hubiera una forma de expresar la indignación y el dolor que causa lo haría. No sería justo ni humano desearles la muerte ni provocarles pero si hay que dejar en claro que la condena o el motivo para la condena lo tuvieron sobradamente.
En el caso del al ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense, Miguel Etchecolatz se trata de quien actuó en la venta de bebés nacidos en cautiverio y fue uno de los represores más duros. No hay palabras que justifiquen eso, el desagrado y la desilusión.
Resulta que como es mayor puede ir a vivir a su casa, cuando dejó un país herido y por generaciones. En mi caso era mi único hijo y las consecuencias de ello se han multiplicado desde hace más de 40 años. Cuantas madres todavía hoy buscan sus hijos y abuelas a sus nietos”.
Los argumentos de la detención de su hijo y su esposa
El hijo de Delia y su esposa albergaban en su casa a un matrimonio , una familiar cuyo esposo luego de hacer el servicio militar solía organizar reuniones en su casa. A él lo conocían por como “Bigo”, por su bigote. Salió a buscar un nuevo sitio para alquilar con su bicicleta y jamás regresó. Por esa razón el hijo de Delia lo buscó e incluso preguntó por él en el área de Inteligencia del Ejército de La Plata donde le dijeron que se quedara tranquilo que con él no era la cosa. En cambio a Bigo lo buscaban por ser un cabecilla.
“Mi hijo y su esposa albergaban a una familia que solía hacer reuniones. Son detalles que me voy enterando. Al chico lo conocí y le decían Bigo por su bigote. Tres días antes de que los lleven, Bigo había salido a buscar departamento con una bicicleta y no volvió nunca más. Mi hijo fue al servicio de inteligencia del Ejército a preguntar qué había pasado con el muchacho y le dieron que se quedara tranquilo que con el no era la cosa. No tengo idea de más razones si se que noches anteriores al 16 de octubre fecha que lo llevaron a mi hijo, que estaba preparando la tesis para medicina con mi sobrino Emilio Horacio Obando, lo llevan a él. A mi sobrino. Por eso esto trasciende en el tiempo. No es una sola persona, no es mi hijo solamente, son todas las familias involucradas que crecen con el tiempo. Los hijos de mi nieta que perdieron su madre, a mis bisnietas por parte de Martín que tiene que recuperar su identidad”.
Una historia de dolor y lucha permanente
En La Plata una madrugada de 1976 un comando del Ejército Argentino se llevó a su hijo y a su nuera -ambos profesionales de 27 años- dejando a su pequeña nieta de 3 años durmiendo en la cuna. Era su único hijo y su nuera Estela estaba embarazada de 8 meses Martín. La noticia tardó un poco en llegar y ese episodio sólo sería el inicio de un largo peregrinar que hoy continúa.
“Ellos estaban en La Plata y yo en Banfield, pasaron horas hasta que me avisaron que los había llevado el Ejército. En mi casa en ese entonces no era común escuchar de esas noticias pero en La Plata era común encontrar cadáveres, los mataban los encontraban en los zanjones, fusilaban a la gente en la calle. Yo no sabía nada cuando empecé a marchar ahí empezó la odisea. Cuando llegué me recibió en la plaza Asucena Villaflor y éramos muy poquitas, ya la segunda vez o el tercer jueves, nos obligaban a marchar porque no podíamos estar paradas había estado de sitio. Con las semanas se multiplicaba la cantidad de madres que llegaban hasta ahí. Así comenzó mi búsqueda sin saber donde ni que hacer, presentar habeas corpus, visitar ejércitos, cárceles, averiguar hospitales donde podrían estar”, explicó.
Tiempo después supo que su hijo y su nuera estuvieron detenidos en el Centro Clandestino La Cacha y que finalmente lo último que se supo era que estuvieron en el pozo de Banfield. Allí nació Martín. “Cuando mi nuera tuvo el primer dolor de parto los gritos de las demás compañeras atrajeron a los carceleros que la llevaron a otro lugar donde tuvo familia esposada y con la capucha puesta. Es decir que ni vio a su hijo. Pero su supo que era un varón rubio de ojos celestes. Cuando vuelve Estela mi nuera al lugar de detención vuelve con el cordón umbilical que va a pasando de celda en celda hasta llegar a mi hijo con el mensaje de que el hiciera de cuenta que volvía a nacer Virginia porque era igualita a su hermanita. Después le dijeron que ese no era un lugar adecuado para un recién nacido y que lo iban a entregar a la familia”.
La vida quiso que en su lucha tuviera a su nieta al lado pero lamentablemente tras buscar y buscar a su hermano, hace algunos años se quitó la vida. De su hijo y su nuera no supo el destino final ya que ya en 1983 un informante comunicó a la CONADEP que estaban enterrados en la Estancia La Armonía, sede del regimiento de Infantería de La Plata pero cuando fueron había un campo inmenso y no había posibilidades de darlo vuelta. “Yo creí en ese dato pero no se pudo corroborar, pero por las características y los números de documentos, coincidía”, agregó.
La parte feliz de esta historia se dio hace apenas 9 meses. El 5 de noviembre del año pasado en Abuelas se presentó Martín, su nieto. Fue criado con amor por sus padres adoptivos, dos civiles que deseaban ser padres y que fallecieron el año pasado. “Virginia empezó a involucrarse con la búsqueda a los 16 o 17 años pertenecía a la agrupación Hijos, Hermanos y solía escribirle cartas a su hermano. Hicimos juntas un documental que se llama Hermanos de Sangre que fue doblado al inglés porque ella decía que en algún lugar Martín estaba, lo buscamos intensamente. Martín apareció el 5 de noviembre del año pasado. Sus padres adoptivos afortunadamente no tenían relación con las fuerzas armadas ni policiales eran unos civiles deseosos y ansiosos de tener hijos gente que le susurraron al oído que se vendían chicos. Esa es la historia, esperó a que fallezcan sus padres y madres de crianza y de ahí mismo se fue a Abuelas. “Le dieron tanto amor que se refleja en la persona que es. No hay rencores, si dolor porque con el tiempo cuando lo compraron no se conocía la existencia de las Abuelas ni de los desaparecidos y ellos lo eligieron rubio de ojos celestes porque el papá era polaco y la mamá también de crianza de ojos celestes. Le dieron amor como si lo hubieran parido”.
Fuente:Misionesonline



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