11 de octubre de 2017

LA PAMPA - JUICIO SUB ZONA 14 II: "FAVALORO ME DIJO QUE NO LO MOLESTÁRAMOS".

"Favaloro me dijo que no lo molestáramos" 
Publicado el 10-10-2017
La esposa del director del colegio de Arauz, Carlos Sampron, secuestrado y torturado durante la dictadura, llamó al médico para que la ayude. Sigue el juicio de la subzona 14 II.
Este martes,  en el juicio de la subzona 14 II, declaró María Antonieta Lebed, la primera esposa de Carlos Samprón, el director del colegio de Arauz que fue secuestrado y torturado durante el copamiento del 14 de julio del 76 y fue liberado recién después de un año y medio.
La mujer también era docente y había tenido un bebé tres días antes del operativo. Relató que sufrió la requisa de la patota policial y militar en su casa y que quedó por unas horas vigilada.  Le revisaron la biblioteca y le dijeron que tenía libros “peligrosos”, como una biblia latinoamericana. El exjefe de la Subzona 14, Fabio Iriart, le hizo firmar un acta.
Dijo que un profesor que había apetecido el cargo de director y personajes influyentes del pueblo denunciaron  una “célula marxista” en el colegio. Ella contó que solo militaba en el peronismo.
En el operativo identificó a Fiorucci y también a Baraldini, a quién días después le reclamó “qué le habían hecho a mi marido”, sin obtener respuesta.
La mujer recordó el operativo como “siniestro” y que los policías y militares la “aterrorizaron”. Dijo que su marido fue torturado en la comisaria y la caminera del pueblo y luego en Santa Rosa.
Luego de la detención inició un peregrinar para saber de la suerte de su esposo. Llegó a llamar al médico René Favaloro, que le respondió que “no quería saber nada”, que “no lo molestáramos con esas cosas”. Favaloro había ejercido como médico rural en la localidad unos años antes.
En noviembre a ella el  intendente de la dictadura, Forestier, la echó de la casa que el municipio les había facilitado como docentes. También la habían despedido del colegio. Por eso tuvo que irse a vivir a Médanos, al campo de sus padres.
El juez Walter Lemas, cuando fue a preguntar por su marido, le dijo que se “cuidara” porque ella “no estaba presa porque no había cárcel de mujeres en la provincia”.
“Fue un operativo muy bien planeado por fuerzas combinadas, policías y militares, tenían nombres, denuncias, sabían lo que tenían que hacer y con quién meterse. Era un grupo de tareas”, dijo.
“Era un grupo de tareas. En La Nueva Provincia apareció un titular que detuvieron a un grupo de guerrilleros, profesores de una escuela. Eso fue tremendo a nivel familiar”, recordó.
Finalmente, su marido salió en libertad vigilada. “Lo vine a buscar, es una escena muy triste, se mareaba al ver el horizonte, un espacio grande. Casi no podía caminar. Nos fuimos a vivir a Necochea, de donde es su familia y él se sentía muy seguro”, añadió.
Entre los imputados, mencionó como participantes del operativo a Baraldini y a Fiorucci,  “un personaje bastante temido” que había hecho indagaciones en el pueblo meses antes del operativo.
“Mire si se escapa el tiro, coronel”
El médico veterinario Víctor Aldo Pozo Grado (74) relató que llegó a Arauz desde Perú en el 70 y daba clases en el secundario hasta que fue secuestrado en el operativo del 14 de julio del ’76. Nunca más pudo dar clases porque lo suspendieron.
subzona 14 Victor Aldo Pozo Grado 1
Lo detuvieron a la tarde y lo llevaron a la comisaría, donde lo interrogaron Cenizo y otro policía sobre su actividad en el colegio. Al otro día lo liberaron. Pero lo volvieron a detener por segunda vez enseguida y lo trasladaron con Aguilera sentado al lado en el auto hacia la Primera de Santa Rosa.
“Me llevaron vendado a la planta alta, me pegaron trompadas, me gatillaban en la cabeza algunas veces, me dejaban parado cuatro o cinco horas. Cenizo y Fiorucci me interrogaban a cara descubierta. Cuando me hicieron el amago de disparo uno dijo: mire si se le escapa el tiro, coronel”, contó.
“Me preguntaban de una célula extremista o cosa por el estilo. Y como no era de esas cosas… no afirmaba nada. Era absolutamente irreal eso. No podía contestar nada”, dijo.
Estuvo un año preso en la 4. Allí no volvió a ver a sus captores. Tenía visitas de su familia y alguna vez le permitieron salir a misa. Le hicieron un juicio y ahí se enteró quienes los habían delatado. Se enteró que “hicieron un asado” en el pueblo por las detenciones de los profesores del colegio. Nunca más tuvo noticias de la suerte del expediente judicial.
-¿Qué consecuencias le provocó? –le consultó el juez Lacava.
-Quedé con miedo. No sabía por qué había estado preso. Me citaron del Ejército a los cuatro meses a la Raúl B. Diaz y fui con un abogado (en referencia a Eduardo Aguirre, actual defensor general) porque tenía pánico. En los diarios decían que desaparecía gente por todos lados. Era para decirme que se habían equivocado de persona, como pidiendo disculpas.
“Fue una conmoción”
Un vecino de Arauz, Jorge Norberto Malán, fundador del colegio y miembro de la comisión directiva al momento del operativo declaró que su esposa, que era profesora, le avisó por teléfono que habían copado el colegio. "Tenemos todo el ejército acá adentro”, le advirtió. Y le comentó que detuvieron a cinco profesores, Samprón, Quartucci, Alvarez, Pozo Grado y Samuel Bertón que era de la comisión de padres.
subzona 14 Jorge Norberto Malan 1
“Fue una conmoción. En ese momento no sabíamos nada. Para el pueblo y el colegio fue tremendo”, recordó. Y mencionó que a Fiorucci lo reconoció porque había estado antes trabajando en la localidad como policía.
Malán vino a Santa Rosa con el intendente Forestier diez días antes del operativo en una gestión por viviendas y en ese momento el capitán Olaoscoaga le preguntó si había “reuniones o cosas raras” en la localidad y le avisó que iban a ir al establecimiento. Le contó a Samprón, que le contestó: “que vengan, no tengo nada que ocultar”.
El día del copamiento, a la tarde, Baraldini golpeó la puerta y le dijo que iban a revisar su casa. La recorrieron un hombre de sobretodo negro y un policía de la comisaría local y la esposa de Samprón –que estaba allí- aprovechó para preguntarle al jefe de Policía qué sucedía con su marido. Dijo que por comentarios se enteró que de la caminera los llevaron al pueblo.
Contó que auxilió a la mujer de Samprón y tuvo contacto permanente y luego visitó a Samprón a la cárcel, inclusive lo fue a buscar cuando lo “largaron” de la prisión. Fuente:ElDiariodelaPampa

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