30 de mayo de 2018

LA PAMPA - SUBZONA 14 II: una víctima volvió al lugar donde lo torturaron salvajemente.

Subzona 14 II: una víctima volvió al lugar donde lo torturaron salvajemente
29-05-2018
Los jueces del Tribunal Oral Federal de Santa Rosa hicieron una inspección ocular en la comisaría y el puesto caminero de Catriló. Una víctima, el exdiputado Hermes Accátoli, revivió allí su calvario.
Los jueces, fiscales, querellantes y abogados defensores que participan del juicio de la Subzona 14 IIrecorrieron este martes por la mañana las instalaciones de la comisaría y el puesto de caminero de Catriló, que funcionaron durante la última dictadura como centro de detención y torturas. Una de las víctimas, salvajemente torturada por los represores, acompañó la recorrida y revivió su calvario.
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Ese centro clandestino fue utilizado por el grupo de tareas en contadas oportunidades. En el juicio del año 2010 pudo acreditarse que al menos dos personas, los ex diputados provinciales del Frejuli (frente armado por el Partido Justicialista), Hermes Accáttoli y Roberto Gil, fueron retirados de la Colonia Penal U.4 por personal de la Subzona 1.4 y trasladados en vehículo hasta dicha Comisaría. Durante los interrogatorios, encapuchados y esposados a las espaldas, fueron duramente golpeados y les aplicaron la picana eléctrica.
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“Fui torturado por que sí. Estuve quince meses largos detenido y nunca hubo acusación de nada”, recordó Accáttoli antes del reconocimiento. Dijo que lo que contó durante la tortura lo podría haber hecho sentado cómodamente en una comisaría. “La tortura era para ablandar, asustar. ¿Qué podía inventar en La Pampa para que paren? Si les decía que viajaba a Buenos Aires para participar en una organización guerrillera no me iban a creer, era muy ridículo”, señaló.
Dijo que para torturarlos a él y a Gil los represores “se turnaban”. “Escuchaba los gritos de Gil, en la cama elástica, yo no llegué a eso. Fue una noche larga, salimos ya encapuchados a las ocho de la noche y volvimos a las ocho de la mañana”, contó. “Golpeaban y preguntaban tonteras. De un cargamento de armas, un vagón lleno. Nunca escuché a alguien que lo haya visto. Nadie pudo decir eso que ellos imaginaban a través de este juicio”, añadió. “Una anécdota: nos preguntaban por qué nos habíamos aumentado la dieta los diputados, y nosotros dos éramos los únicos que habíamos votado en contra de eso, y era a quién estaban golpeando”.
“Estos ancianos que tenemos acá fueron muy perversos, sobre todo con las mujeres, estudiantes y militantes de la universidad”, señaló a los represores. “Yo estoy vivo, tengo mis hijos, hice mi vida. No me causa malestar estar acá, no soy una víctima quejosa. Actué en política, en las causa perdidas, me tocó la cárcel y estos degenerados. Pero a la cárcel me la gané por peronista”, remarcó.
En el juicio
Accáttoli había declarado en este segundo juicio, el pasado 23 de febrero. En esa oportunidad, dijo que en la comisaría de Catriló, aquel 6 de julio de 1976, “la tortura era un divertimento” para los represores. Fue secuestrado el 24 de marzo de 1976 en General Pico, alojado en la Comisaría de esa localidad y trasladado junto a otros detenidos políticos a la Unidad 4 del SPF, previo un breve paso por la Jefatura de Policía de esta ciudad.
Fue llevado junto al también diputado Roberto Gil, encapuchados y esposados, a la Comisaría de Catriló, donde fueron fuertemente torturados y devueltos al día siguiente a la Unidad 4. Accáttoli también fue trasladado al Penal de Rawson, puesto a disposición del PEN y dejado en libertad el 17 de junio de 1977. En el debate Accáttoli había relatado que lo trasladaron encapuchado en un camión a la Comisaría de Catriló. Primero lo golpearon en la cabeza -“vi las estrellitas”- y luego lo picanearon.
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Alguien con aliento a alcohol le preguntaba por qué los diputados se aumentaron la dieta, por las armas, por la toma de la UTN de la que él había participado. Luego escuchó los gritos de dolor de Gil, sometido a la “parrilla”. Dijo que pensó que “después nos iban a matar”. Avanzada la madrugada, lo ubicaron frente a una máquina de escribir para registrar sus respuestas.
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En el regreso, lo sentaron en la rueda de auxilio y lo devolvieron a las 8 al Penal. Diez días después lo sacaron en una camioneta, también con Gil, y lo llevaron a la Primera. “Ahí escuché la voz que me había quedado grabada, y lo vi, un señor morocho. Me llevaron a la Raúl B. Díaz y el oficial Gualpas me puso la capucha, me sentaron en la silla con las manos atrás, había una radio. Me pegaron piñas y estaba la voz, y dijo: 'no seas tonto, no protejas a nadie porque ya te vendieron, diga lo suyo'”, relató. Dijo que cree que ese oficial era el represor Roberto Oscar Fiorucci.
En la Penal lo fue a ver el represor Néstor Cenizo. Llevaba unos zapatos iguales a los que vio por debajo de la venda cuando lo torturaron en Catriló. Luego lo trasladaron a Rawson con Gil. Allí también sufrió golpes, hasta que salió. Lo cesantearon del banco donde había trabajado antes de la gestión.
La otra víctima
Por su parte, Roberto Oscar Gil -ya fallecido- declaró en su momento en la justicia provincial, un testimonio que recuperó el tribunal en el fallo condenatorio del juicio de 2010. Según su narración, lo detuvo personal policial y militar en su vivienda de General Pico la madrugada del 24 de marzo. Lo trasladaron a Santa Rosa junto a Accáttoli, el ministro de Obras Públicas Santiago Covella y el locutor Hugo Ferraris. Estuvo detenido hasta el 9 de setiembre de ese año en la U.4. Luego lo trasladaron a Rawson, donde recuperó la libertad el 28 de abril del ‘77.
Señaló que la noche del 6 de abril lo sacaron de la U.4 junto con Accátoli, con vendas en los ojos y capucha, los tiraron en un camión y después de una hora de viaje aproximadamente, llegaron a un lugar que, después descubrieron, era Catriló, la Comisaría. Allí fueron separados y objeto de torturas, como golpes, uso de picana y aplicación de la “parrilla”. Le preguntaron
cuántos autos tenía y por otras cuestiones que para él no tenían sentido.
Esa noche volvieron a la U.4 donde fueron atendidos y se les dio calmantes. La noche siguiente fueron llevados de nuevo pero previo a la salida le hicieron un acta donde constaba el estado en que se encontraban. Esa noche “no fueron tan torturados”, según contó.
El segundo juicio
En el segundo juicio de la subzona 14 II quedan 14 imputados en el banquillo de acusados. Salvo Reinhart -aun cumple la primera condena-, el resto está en libertad o con domiciliaria. Son el excoronel y exsecretario general de la Gobernación Néstor Omar Greppi, el exmayor del Ejército y exjefe de la Policía de La Pampa Luis Enrique Baraldini; Carlos Roberto Reinhart, oficial del grupo; Antonio Oscar Yorio, oficial; Néstor Bonifacio Cenizo, oficial; Hugo Roberto Marenchino, oficial; Oscar Alberto López, oficial; Athos Reta, oficial; el exagente Orlando Osmar Pérez; el exoficial de la Seccional Primera de Santa Rosa Miguel Ángel Ochoa; el exoficial de la Primera Jorge Osvaldo Quinteros; el exoficial de la Comisaría de Toay y de la Primera de Santa Rosa Juan Domingo Gatica; el exoficial del Departamento de Informaciones Policiales Luis Horacio Lucero; y el exmédico policial Máximo Alfredo Pérez Oneto.
El tribunal está compuesto por los jueces Mario Triputti, Marcos Aguerrido y Pablo Díaz Lacava. La querella está formada por Franco Catalani, quien patrocina a la UNLPam, Juan Carlos Pumilla, Élida Rodríguez Jara de Perna, Rafael Guardia, Guillermo Quartucci y Graciela Bertón, y Maximiliano Corroinca es apoderado del Partido Comunista La Pampa y el Movimiento Popular Pampeano de Derechos Humanos, y Juan Resia (patrocinante de Raquel Barabaschi).
Como defensores actúan los abogados Pedro Mercado y Omar Cayre (Luis Baraldini),  Máximo Pérez Flores y Gerardo Ibáñez (Máximo Pérez Oneto), la defensora oficial Laura Armagno,  el letrado porteño Hernán Vidal y Luciano Rodríguez.

(Fotos: Juan Esteban Mujica) 
Fuente:ElDiariodelaPampa

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