Publicado el 17-10-2018
En el segundo juicio a los represores pampeanos, continúa la ronda de indagatorias. Yorio fue el secretario del jefe de la Policía de la dictadura. "Nunca maltraté a un detenido", le dijo al tribunal. Respondió preguntas de la fiscalía.
“Cuesta creer, pero yo estaba enfrascado en lo mío”, dijo este miércoles el represor Oscar Yorio, luego de animarse a afirmar que durante la última dictadura militar ni se “enteró” de que había presos políticos en la provincia. Declaró en indagatoria y respondió algunas preguntas que le hizo el fiscal Miguel Palazzani.
Yorio intento relativizar los testimonios que lo comprometen y las imputaciones formuladas por la fiscalía en este segundo juicio a los represores pampeanos. Está acusado ahora de 31 casos de secuestros y torturas. Pero en el primer juicio de 2010 ya fue condenado a 12 años de prisión, de los cuales cumplió ocho y quedó en libertad condicional. Se comprobó que había participado en secuestros e interrogatorios con tormentos en la planta alta de la Seccional Primera de Santa Rosa.
Este miércoles se declaró “ajeno” a las detenciones de Pinky Pumilla y Cristina Ércoli, y repitió la coartada -desbaratada en el primer juicio- de que no trabajaba en la Primera y solo cumplía funciones en Jefatura como secretario del jefe Luis Baraldini.
En el grupo, deforma “simbólica”
“Nunca interrogué a nadie que tuviera que ver con la Subzona 14. Nunca maltraté a un detenido, siempre respeté a todas las personas. Toda mi vida trabajé igual”, afirmó Yorio. Y dijo que la aparición de su nombre en la resolución que creó la subzona solo fue "simbólica" porque para él "no cambió nada". "No pregunté por qué me incluyeron, estaba tan ajeno que ni siquiera me preocupé por lo que pasaba", adujo.
Por otra parte, atacó a las víctimas que lo mencionan y se quejó de las "mentiras" y "acusaciones falsas" que lo llevaron nuevamente al banquillo de los acusados. Cuestionó principalmente a una de las querellantes y principal activista en la lucha por los derechos humanos, como Raquel Barabaschi. "Hizo acusaciones terribles sobre mi persona, como que yo le pasaba corriente cuando se orinaba. Miente, es cinismo puro y una inmoralidad. Se cuida de mencionar que terceras personas me nombraron, todas fallecidas", dijo.
El expolicía hizo un recorrido detallado por todas las víctimas y testigos. Básicamente, dijo que todos "mienten". Finalmente, admitió que estuvo a cargo del expediente y de los interrogatorios de los detenidos en la razzia de jóvenes siloístas, antes del golpe militar, pero se escudó en que los operativos fueron ordenados y controlados por el entonces juez federal, Walter Lema. Desvinculó al jefe Baraldini de esas redadas."En este juicio y en el primer juicio, existe un plan perverso y sistemático originado y dirigido para mi condena", concluyó.
“No dormía con Baraldini”
Al final de la indagatoria, Yorio aceptó -a diferencia de otros imputados- responder algunas preguntas.
-¿Quiénes participaban en los interratorios en la planta alta de la Primera? -le preguntó el fiscal Miguel Palazzani.
-Ni idea.
-Llama la atención que no sepa porque usted dio muchos detalles de su función.
-No tenía facultades ni función que cumplir para saber qué pasaba fuera del ámbito mío.
-Le pregunto por su rol, como secretario del jefe, para saber si se enteró por algún comentario de lo que sucedía.
-Yo no era secretario de Baraldini. No todo pasaba por mi conocimiento, yo era ayudante. Ser ayudante de un ámbito militar es distinto a ser secretario de un superior policial. El ayudante de campo es para llevar y traer órdenes. Y nada más. Yo no dormía con Baraldini, no estaba las 24 horas con él. E incluso sin que yo supiera, él no estaba. No era quién para preguntarle por qué se había ausentado.
-¿Llevar órdenes a quién?
-A la gente que tenía a cargo tareas. Había muchas cosas para hacer, sobre todo en el tema construcciones y eso.
-¿En qué momento estaba con Baraldini?
-En cualquier momento. Llevaba el cuaderno porque él me iba dando directivas. Por ejemplo que preguntara como iba tal obra, o la compra de la tela de los uniformes. Ese tipo de cosas.
-Teniendo en cuenta esa relación ¿Nunca preguntó por qué estaba incluido en la orden de la conformación de la Subzona 14?
-No. Porque no me cambió para nada, porque no fue puesta en vigencia. No cumplí nunca una función en cumplimiento de esa función.

-¿Y que explicación tiene a lo que dicen el cúmulo de testigos y víctimas?
-Con respecto a mí, ese grupo no fue operativo. Creo que nadie tuvo que trabajar en base a esa resolución. Pero que cada cual responda lo que tiene que responder. Yo respondo por mi.
-¿Nunca subió a la planta alta de la Primera cuando iba con Baraldini?
-No recuerdo ni una vez haber subido a la Seccional. Nunca presencié una reunión entre Baraldini y (Roberto) Constantino (jefe de la Unidad Regional). Cuando salió esa resolución, la firmé y después me olvidé. No la tuve nunca en cuenta.
-¿Dónde se quedaba cuando lo acompañaba a la Primera?
-En el auto o en la vereda. No sabía que iba a hacer arriba Baraldini.

-¿Quién estaba arriba?
-Uno era Constantino. Yo el 24 de marzo me fui a la Jefatura y no volví más a la Regional. No subí nunca más a la planta alta de ese edificio.
-¿Lo acompañó a a Baraldini a algún procedimiento?
-A ninguno, jamás. Cuando ocurrió lo de Jacinto Arauz, por ejemplo, yo ni sabía que Baraldini había ido allá.

-¿A la Unidad 4 lo acompañó?
-No, había muchos lugares a los que yo no iba con él.
-¿Cuándo lo elige como ayudante le mencionó qué trabajo tenía que hacer y por qué lo eligió?
-No. A las cuatro de la mañana me llamaron por teléfono que por orden del jefe me tenía que presentar en la Jefatura. En la sala de situación estaba él, me dijo que me siente e hicimos la circular de que se hacía cargo de la Jefatura. No pregunté nada. Recibía órdenes. Y enseguida empezó a diseñar lo que quería hacer. Pero después no tenía participación en lo que respecta al personal. No era asesor ni mucho menos. No tenía ni capacidad ni grado para asesorar.
-¿Sabía que había detenciones por motivos políticos?
-No, cuesta creer, pero yo estaba tan enfrascado en lo mío.

"Miseria" negó todo
Este miércoles también declaró en indagatoria el expolicía Oscar Alberto “Miseria” Melassi (se cambió el apellido López en 2012), acusado de 23 secuestros y tormentos.
El acusado, un oficial que trabajaba en la Primera durante la dictadura, negó su participación en la mayoría de los hechos que le imputan, entre ellos los secuestros de Raquel Barabaschi, el exjuez De Dios Uncal y Héctor Zolecio.

Admitió que intervino en el operativo Requisa, cuando se detuvo a miembros de la familia de los Beco Rodríguez, dentro del personal de apoyo que aportó a la Primera a los allanamientos en seis casas. “Yo fui y cumplí una orden”, relativizó, y se quejó porque al resto de sus colegas no los imputaron por el caso.

“El único domicilio que requisé fue el de Ramón Inocencio Rodríguez. El resto no, pero me imputan como que detuve a los demás. Yo solo lo detuve a él. Encontramos una granada de mano debajo de un colchón”, alegó. “Al otro día me tocó confeccionar el acta en la oficina y se la hice firmar. El dijo que no lo había maltratado ni pegado ¿Qué le iba a pegar si me dicen Miseria porque pesaba 45 kilos?”, recordó.
Fuente:EkDiariodelaPampa

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