16 de diciembre de 2018

TROPEL.

“Me matan si no trabajo y si trabajo, me matan”: informe sobre asesinatos laborales 
14 diciembre, 2018 
Este viernes, el espacio “Basta de asesinatos laborales” (BAL) lanza el Primer Informe Anual de Asesinatos Laborales. En Argentina, se produce una muerte laboral cada 20 horas, un promedio de 400 casos anuales que remite sólo a trabajadorxs en blanco y no contempla los casos en negro. “Si pudieron evitarse, no son accidentes, son asesinatos”.
Por Redacción La tinta
Este 14 de diciembre, BAL presentará un informe analizando los asesinatos laborales que sucedieron entre octubre de 2017 y septiembre de 2018. BAL son compañerxs y familiares de trabajadorxs que murieron en sus puestos de trabajo agrupadxs para exigir justicia por esas “muertes invisibles”. Este espacio comenzó a tomar forma el 9 de septiembre de 2016, cuando sólo en la ciudad de Buenos Aires fueron víctimas de asesinatos laborales los trabajadores David Ramallo de la línea 60, Diego Soraire del INTA y Richard Alcaraz en una obra en construcción en Villa Crespo.
Poco a poco, comenzaron a sumarse otras organizaciones de trabajadorxs cansadxs de ver morir compañerxs por la negligencia de sus jefes. Lo que plantean es que este tipo de muertes se dan por tres razones: reducción en costos de salud y seguridad de las empresas, desidia en el control por parte del Estado y complicidad de las burocracias sindicales.





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(Imagen: Colectivo Manifiesto)

El informe

Como ocurre con muchas problemáticas que afectan a la clase trabajadora y a los sectores populares, los datos oficiales son escasos, incompletos y muy poco difundidos. Prácticamente, tampoco existen registros de las muertes por enfermedades profesionales (EP), en el último año, casi no se registran dato que contradice toda la información a nivel internacional, que señala que cerca del 40% de los problemas de salud laboral son EP y que las muertes por son mucho más numerosas que las debidas a accidentes.
Ante esta necesidad, el espacio Basta de Asesinatos Laborales recopiló datos, combinando información publicada por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) con la obtenida en forma directa y a través de fuentes periodísticas. La información proveniente de la SRT sólo abarca a trabajadorxs en blanco, no contempla a lxs trabajadorxs no registradxs, que, según el INDEC, son aproximadamente una tercera parte de lxs asalariadxs. Si se contemplan los datos que la SRT expone, sólo el 45,2 % de lxs trabajadorxs formales encuestadxs manifestaron estar cubiertos por una ART.
A su vez, sólo se incluyen los Accidentes en el Trabajo, no los llamados accidentes In Itinere (en el viaje del hogar al trabajo y del trabajo al hogar), históricamente, esos accidentes mortales son de una magnitud semejante. Por otro lado, las EP que no terminan en muerte se multiplican a lo largo del país y en todos los rubros de la producción.





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(Imagen: Colectivo Manifiesto)

El informe, que se presentará este viernes 14 de diciembre, detallará las cifras por rama de actividad, por zonas geográficas y por franjas etarias. Así, quedarán evidenciadas las tendencias a la precarización laboral a la que está sometida la franja etaria más joven, así como también las ramas de la construcción y el transporte, las más afectadas por “accidentes laborales”.
Asimismo, el informe se detendrá en una serie de casos paradigmáticos como los de Sandra y Rubén en la escuela de Moreno; los 9 trabajadores pesqueros del buque Rigel en Mar del Plata; el de Mechi Cantero, de 24 años, en la Papelera Sein o el de Fabián Tomasi muerto por la exposición a los agrotóxicos en la empresa Molina, entre otros.





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(Imagen: Colectivo Manifiesto)

*Por Redacción La tinta.
Fuente:laTinta
CINCO INGREDIENTES DE LA COMUNICACIÓN ENVENENADA 
14 diciembre, 2018
Cinco formas de noticias tóxicas que envenenan a las audiencias del mundo glorificando la guerra y el Estado policial. Estrategias narrativas del fraude informativo sobre hechos clave de la historia. 
Imagen: Clarin, 31 de marzo 2015. Noticia falsa sobre cuentas secretas de Máximo Kirchner y Nilda Garré, publicada antes de las elecciones.

“Este terrorismo que ustedes están viviendo es un crimen mundial en una escala nunca antes vista”. George Duff, veterano de guerra, Conferencia Internacional sobre la lucha contra el terrorismo y el extremismo religioso celebrado en Damasco, Siria, 1 de diciembre de 2014.
Por Claudio Fabian Guevara
La colusión del sistema de medios con el crimen organizado a escala planetaria es un dato de primer orden para analizar el actual pasaje de la humanidad. El periodismo ha dejado de ser el cuarto poder, o un contrapoder, para unirse con los poderes tradicionales al efecto de oprimir a los ciudadanos (1).
El debate en torno a las fake news rehúye el verdadero debate. No existe un sistema de comunicación pública veraz, al servicio de la humanidad, que proteja a las sociedades del retorcimiento sistemático de la realidad que ejecuta la prensa coordinada con sicarios políticos, económicos y judiciales.
Esta tendencia avanza, sobre todo en países débiles institucionalmente. En Argentina y Brasil se consolida un comando unificado, una simbiosis gobierno-justicia-medios que concentra poderes de creación de realidad virtual nunca antes acumulados. En este Totalitarismo 2.0 las noticias están caracterizadas por un gran contenido tóxico y cultivan un fraude informativo a gran escala sobre hechos claves de la historia. Se formatea así la mente del ciudadano colonizado que justifica y defiende la dominación colonial.
Mientras los Parlamentos debaten cómo reglamentar medios y redes para combatir las noticias falsas, vivimos en la era del fraude informativo. Y por supuesto: no nos enteramos.
Concepto de fraude informativo
Un fraude es una acción contraria a la verdad y a la rectitud. Supone una planificación deliberada para presentar hechos o documentos falsos como reales, con fines de engaño.
Hay diferencias entre las noticias falsas y el fraude informativo organizado.
En las fake news, la falta de veracidad puede ser deducida por contexto.
En el fraude informativo, la adulteración de la verdad tiene un mayor espesor, alcanzando al contexto y el trasfondo histórico. Se trata de la manipulación coherente y planificada de un conjunto interrelacionado de discursos. Son prácticas desinformativas realizadas en forma sistemática y repetitiva dentro de un ecosistema de medios hegemónicos. Ciertas verdades hipnóticas, repetidas incesantemente, se validan entre sí. La veracidad de este extendido sistema de mensajes autorreferenciales nunca es discutida dentro del ecosistema. Peor aún: toda expresión que no respeta el carácter sagrado de ciertos dogmas noticiosos es arrojada a la periferia de los negacionistas, conspiracionistas y marginales.
El fraude informativo naturaliza una visión del mundo patas para arriba, provoca un “corrimiento del sentido común” como dice Michael Collon, una deformación de los valores que deberían inspirar la agenda pública. Instala un sistema de noticias robotizado, paralizado en la repetición hipnótica de eslóganes y sound bites.
Es un modelo de comunicación envenenada, diseñado para inocular emociones tóxicas en las audiencias. Difunde una visión maniquea del mundo, que estigmatiza ciertos sectores, al mismo tiempo que glorifica la guerra, el Estado policial y la militarización de crecientes áreas de la vida social.
No son diferencias de opinión o de ideologías. No es error, casualidad o negligencia. Hay reglas del periodismo que no se cumplen, y otras que se cumplen al revés.
Las noticias patas para arriba
A lo largo del Siglo XX la comunidad periodística profesional consensuó criterios de noticiabilidad que guiaron a las redacciones a la hora de jerarquizar las distintas unidades informativas. En pocas palabras, para definir la “importancia” de un evento noticiable, se evalúa la cantidad de personas afectadas, su cercanía geográfica, el impacto que puede tener en futuros acontecimiento y otros criterios. También hay chequeo de fuentes, consultas cruzadas, fuentes alternativas y un conjunto de recursos que suman multiperspectividad a la mirada de los periodistas.
Estos métodos profesionales de trabajo se asemejan al protocolo requerido por un oficial de justicia para determinar los pasos a seguir ante un evento judiciable. Sin embargo, estas prácticas que alejan la arbitrariedad y el capricho a la hora de seleccionar y presentar eventos noticiables, han sido sustituidas por un desequilibrio que va más allá de discrepancias ideológicas.
En algunos casos, una amplificación exagerada de los problemas; en otros un filtro de censura feroz, un cerco mediático que tiende un velo sobre lo que realmente ocurre; y últimamente, la conjunción de maniobras judiciales con linchamientos mediáticos que potencian la creación virtual de realidad por parte de una pequeña elite de programadores globales.
El fraude informativo se intensificó a partir del atentado contra las Torres Gemelas y el lanzamiento de la Guerra contra el Terrorismo. La propia versión oficial de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 es un gigantesco “montaje narrativo” sobre el que se multiplican los libros de denuncia y las pruebas que refutan la versión oficial (2). La saga continuó con la destrucción de Irak, Libia, Siria, y una cadena de noticias repleta de eventos catastróficos y espectaculares. El relato en su conjunto tiende a crear miedos y enemigos, para justificar guerras y sabotajes contra gobiernos y pueblos enteros.
Cinco ingredientes del fraude informativo
Las usinas de propaganda noticiosa contienen estrategias ocultas de alto poder persuasivo que en muchos casos no llegamos aún a comprender. Pero hay elementos visibles que se pueden identificar para avanzar hacia una ecología de la información.
A continuación, cinco estrategias narrativas del fraude informativo. Son simplificaciones manipuladas del mundo, y como tales, de alto impacto. Son ingredientes básicos de la comunicación envenenada que aturde a amplias audiencias del mundo:
1. Verosímiles
La construcción de verosímiles encaja perfectamente con la noción de “posverdad”, entendida como “la cualidad de ser percibida como verdadera, sin ser necesariamente verdadera”. La diferencia entre una noticia “verosímil” y una verdadera es que la verosímil solo “aparenta” ser verdadera. Un verosímil encierra elementos reales combinados con otros falsos de una manera que logren concitar credibilidad. Dibujan un “mundo posible”, o “virtual” dentro de ciertos supuestos compartidos y opiniones generalizadas. Son cócteles noticiosos que combinan de elementos reales con medias verdades y mentiras, documentos falseados, fotos y filmaciones trucadas (3).
La producción televisiva de falsos rescates, manifestaciones de protesta o víctimas de ataques gubernamentales ha sido ampliamente documentada por organizaciones como Red Voltaire o Veterans Today. En la última década los verosímiles abundan (4).
Dentro de esta categoría, las mentiras especulativas se refieren a probables eventos futuros (“La violencia del narco mexicano podría derramarse sobre la frontera con EE.UU”) o a consecuencias futuras de las acciones de gobierno (“No atacar Irak sería suicida para los EE.UU”). Suele ser información originada en especulaciones de los máximos dirigentes, imposible de contrastar en otras fuentes, y por lo tanto, imposibles de refutar.
Los verosímiles solo son posibles mediante un recorte del contexto histórico y la complejidad de la realidad. Para esto, se ocultan deliberadamente los datos más relevantes para comprender cada evento (5). Un ejemplo es el proceso de guerras e invasiones en Medio Oriente. El guión noticioso propalado por los medios hegemónicos disfraza este “continuum” militar bajo la forma de conflictos locales, aparentemente desconectados entre sí, ocultando la presencia de ingeniería extranjera en los acontecimientos.
2. Estereotipos infantiles
Son relatos repetitivos en su estructura, diseñados para un público no maduro. Construyen la oposición entre villanos y héroes, y la escenificación de un “ultraje” o un “peligro” que requiere reparación.
Las noticias se nutren de temibles terroristas, armas de destrucción masiva, personas gaseadas, ataques nucleares en 45 minutos, manifestaciones bombardeadas por su propio gobierno y dictadores “linchados por su propio pueblo”. Cada capítulo da lugar a la aparición del “ejército liberador”, o en los últimos años, a la novedad narrativa de la “rebelión espontánea del pueblo”, capaz de organizarse para tomar ciudades enteras, derrotar al aparato policíaco y militar en cuestión de días, o incluso, volar por los aires ministerios estratégicos aniquilando a altos mandos militares (6).
Los estereotipos repiten estructuras y personajes en diversos formatos. Los contenidos noticiosos se refuerzan mutuamente con el cine y la web. Muchas noticias aparecen diseñadas como “mini-filmes”, que permiten marcar el campo del bien y del mal, y apelar a emociones íntimas en pocos segundos. Vemos muchas veces a los mismos personajes y situaciones estereotipadas tanto en las noticias como en las películas. Todos estos grandes canales, validándose unos a otros, generan “efectos de realidad” más potentes.
3. Predicación analítica
Herbert Marcuse definió este concepto como “la identificación autoritaria entre persona y función”, o en otras palabras, la asociación de ciertos individuos o grupos a patrones fijos. Un sustantivo específico, unido casi siempre con los mismos adjetivos y atributos, convierte a la frase en una fórmula hipnótica que infinitamente repetida, y fija el significado en la mente del receptor.
Dentro del esquema de la predicación analítica, los mandatarios de las naciones occidentales siempre son presentados como civilizados, bien pensantes y sonrientes, y asociados con términos como “democracia” , “reconstrucción” o “intervención humanitaria”. En cambio, sus oponentes políticos, o los movimientos sociales antagónicos, son presentados como locos, malvados o irracionales, asociados con términos como “dictadura”, “violencia” o “violación de derechos humanos”.
fraude informativoLa predicación analítica es un fraude informativo porque escamotea el carácter multidimensional y paradójico de la naturaleza humana, y alimenta una concepción maniquea del mundo, que divide entre ángeles y demonios, santos y pecadores. Invita a la purificación del mundo mediante el exterminio del “eje del mal”. El resultado de este bombardeo es la programación mental del ciudadano, que percibirá de forma negativa, aún sin recordar los motivos, a ciertos países, personajes y movimientos sociales estigmatizados en las noticias.
4. Falsas simetrías
Una “falsa simetría” es una narración periodística que, aparentando neutralidad y/o equilibrio ante un conflicto, describe a los contendientes como partes con responsabilidad similar en la disputa. Un ejemplo es el caso de Palestina. La falsa simetría informativa iguala a ocupantes y ocupados, opresores y víctimas. Es frecuente que la prensa narre los acontecimientos violentos en términos de “provocación” palestina y “represalia” israelí. Este lenguaje “imputa discretamente la responsabilidad inicial a uno de los beligerantes”, en este caso los palestinos, por la aparición y prolongación del conflicto (7).
Los efectos políticos de la instalación de una falsa simetría en la opinión pública no son nada desdeñables. Se produce un “corrimiento del sentido común”, es decir, ante la desmesura del discurso mentiroso del poder, muchos sectores políticos y diplomáticos, intelecturales y periodistas, ensayan una postura que intenta “quedarse en el medio”. Así, apoyan soluciones “sensatas”, que “con el consenso en la comunidad internacional”, siguen siendo de todos modos intrínsecamente injustas y arbitrarias.
5. Falsas asimetrías
Una “falsa asimetría” es una construcción que exagera hasta el paroxismo la importancia de hechos nimios, o las culpas atribuidas a ciertos actores. Por ejemplo, endilga a un país una responsabilidad desproporcionada en problemas de índole universal: corrupción, violaciones a los derechos humanos o uso excesivo de la fuerza por parte del gobierno. Otro ejemplo: atribuir a un partido político o un movimiento social un carácter delictivo o amenazante en base a simples hechos episódicos, o a una saga de informaciones falsas.
Una “falsa asimetría” recurre a verosímiles, estereotipos infantiles y predicación analítica para crear una percepción infundada de que ciertas personas o colectivos sociales son especialmente problemáticos, peligrosos o moralmente condenables. Así, sobre la base de hechos falsos o medias verdades, estadísticas sesgadas y ejercicios de doble rasero, se estigmatiza a líderes, grupos y países “target”. El bombardeo de noticias construye una percepción colectiva de ciertos actores como “los más ladrones”, “los más represores” o “los más peligrosos”.
Una “falsa asimetría” viola principios básicos de presunción de inocencia e invierte la carga de la prueba. El sistema de noticias funciona como un tribunal sumario que procede al linchamiento instantáneo de los acusados, a los que habitualmente se les niega el derecho a defenderse.
Una “falsa asimetría” también viola principios básicos de noticiabilidad periodística. Puede atribuirle mayor importancia a una infidelidad conyugal del presidente, que a su decisión de bombardear un país y desatar una guerra.
La democracia secuestrada
Un país no se puede considerar una democracia si una gran mayoría de su población está sometida a una comunicación manipulada y a una información fundamentalmente falsa (8). La atmósfera comunicacional de un país no sólo afecta al sistema político: es también un problema de salud pública. La comunicación envenenada enferma a las audiencias, genera todo tipo de neurosis y enfrenta a los ciudadanos entre sí. Además, converge con otros fenómenos en el embrutecimiento general de la población.
La aparición de Internet y el desarrollo de las redes sociales permitió a muchos creer en una herramienta para balancear parcialmente esta situación, con la proliferación de canales de información alternativa, o con la posibilidad de que cada ciudadano se convierta en un emisor de noticias. Sin embargo, en los hechos, el filtrado de los buscadores y los algoritmos de las redes permiten visibilizar o invisibilizar ciertos contenidos desde el escritorio de los programadores planetarios, o incluso personalizar los resultados de las búsquedas con contenidos prediseñados para el usuario. Esto facilita la construcción de una “burbuja perceptual”, y en definitiva, un control social más efectivo.
Por eso hoy más que nunca, los ciudadanos debemos impulsar una reforma profunda del sistema de medios de información. Sólo la multiplicidad real de voces y de fuentes, y la aplicación de firmes normas éticas para el ejercicio de la profesión, puede salvar al periodismo de la bancarrota moral, y a la democracia de su secuestro definitivo.
Artículos consultados
«Patria o medios». Ezi Zunino Buenos Aires, Sudamericana, 2009
Wolf, Mauro. La investigación de la comunicación de masas. Crítica y perspectivas, 2ª Edición, Barcelona Editorial Paidós, 1991
Osvaldo León, “Comunicación, democracia y movimientos sociales”, en Alainet.org
Giulietto Chiesa, «Guerra y Mentira» el control político y militar de nuestras sociedades”. En Voltairenet.org
Los desafíos de la comunicación contra-hegemónica en red, Dênis de Moraes. ALAI AMLATINA, 05/03/2013
«Elecciones Ecuador 2013. Ley de Comunicación: Deuda pendiente”. Eduardo Tamayo G. ALAI AMLATINA, 15/02/2013.
«Los nuevos retos del periodismo y la comunicación. Entrevista a Ignacio Ramonet”. Raúl Zibechi. En Desinformemonos.com
Ignacio Ramonet: “Las transnacionales de la comunicación están en crisis”. Gustavo J. Fuchs. ALAI AMLATINA, 14/02/2013
“El hombre unidimensional”. Herbert Marcuse.
“La sociedad hipnotizada”. Claudio Fabian Guevara. En Rebelión, 2003.
1 Osvaldo León en “Comunicación, democracia y movimientos sociales”, sostiene que los medios de difusión masivos, aquellos que configuran nuestra percepción global del mundo, han multiplicado su incidencia sobre los entornos sociales y la vida cotidiana. Cada vez sabemos menos por las experiencias de primera mano, y cada vez más por lo que nos llega de la realidad construida por los medios. Las pautas de la agenda pública, la “sensacion térmica informativa” que determinan los temas del día, la identificación o el rechazo de ciertos líderes, o los valores predominantes en la sociedad, son una construcción mediática. De ahi la importancia de “los silencios que guardan», los fenómenos que vuelven invisibles, o por el contrario, los miedos, alarmas y falsas acusaciones que son capaces de crear e introyectar.
2 “Nunca conoceremos la verdad sobre el 11 de septiembre. No la conoceremos a lo largo de los próximos cien años, como dice Noam Chomsky. Pero de lo que podemos estar seguros por ahora, sin el menor riesgo de error, es de que la versión que nos han proporcionado es falsa. Incluso lo podemos demostrar”, dice Giulietto Chiesa en “Guerra y mentira”. Los libros que recogen evidencia en este sentido se acumulan, y en EE.UU se extiende un gigantesco movimiento civil por la verdad ignorado por los medios.
3 En el caso de Irak, las acusaciones que se blandieron contra el gobierno de Hussein combinaron simplemente elementos “posibles” o “creíbles”, con hechos históricos veraces y acusaciones falsas: las armas de destrucción masiva, el ataque nuclear en 45 minutos, la compra de uranio y varias más. La preparación del público para esta guerra no sólo incluyó el plagio del trabajo estudiantil que refiere el Parlamento inglés, sino también falsas fotografías satelitales (con las cuales Colin Powell brindó un “show” en la ONU), falsos documentos que “probaban” compras de uranio enriquecido y otras minucias.
4 Para el Totalitarismo 2.0 es cada vez más fácil la construcción de mundos verosímiles porque sus fuentes se validan unas a otras.
5 A esto llama Manuel Vazquez Montalban “La desorientación histórica del receptor de noticias”.
6 La prensa en Occidente llama a esto “alzamiento republicano” cuando sucede en Siria o en Libia. Si sucediera algo parecido en Francia o en EE.UU. ¿Cómo lo llamarían?
7 La tradición de “neutralidad” en la que intenta situarse la prensa “profesional” es buen campo de cultivo para las “falsas simetrías”. En Irak, las noticias intentaron equilibrar su descripción de la criminal invasión angloamericana con la continua referencia a los crímenes de Saddam Hussein, su hipotético poder de lanzar un ataque devastador en 45 minutos y el mito de las armas de destrucción masiva.
8 Dice Giulietto Chiesa: “Una comunicación indecente (es decir, desprovista de valor intelectual, de decencia, de cultura) y manipulada (es decir, engañosa, bajo las múltiples formas que pueden inducir al error a aquellos que la reciben) priva a la población de medios intelectuales para defenderse”.
Diario de Vallarta | ALAINET
Fuente:ElOrtiba

Maquinaria agrícola en crisis: cayeron más de un 40 por ciento las ventas 
Según el informe del Indec, los números refieren al mayor retroceso padecido por el sector en los últimos tres años y resalta con rigor la crisis que atraviesa el negocio de la maquinaria agrícola. De acuerdo con las estadísticas oficiales, entre julio y septiembre pasados se vendieron 3.421 equipos, 43,6% menos que las 6.076 unidades reportadas en el tercer trimestre de 2017.
Dic 15, 2018
Las ventas de maquinaria agrícola cayeron 43,6% en el tercer trimestre según datos del Indec que rebotaron en el sector, el que parece considerar que esa caída ya será un piso hasta bien entrado el 2019.
La difícil situación en el sistema de financiamiento colocó a los granos como moneda de cambio; la tendencia se prolongará en la actual campaña 2018-2019 y así el canje por granos se instaló en la venta de maquinarias.
En tanto, el presidente de la Cámara Argentina de Maquinaria Agrícola (Cafma), Raúl Crucianelli había acotado: “Prácticamente estamos sin financiamiento para la venta. Existe mercado interno, pero el productor agropecuario o el contratista rural no está dispuesto a financiar su compra a las tasas que solicitan los bancos”.
“Todo esto ha producido una fuerte baja en la fabricación e importantes niveles de stocks, lo cual comenzó a tener influencia negativa en el empleo, con perspectivas desalentadoras dado que calculamos que entre el 22% y el 25% de las empresas decidirán en el corto plazo instrumentar reducción de jornada, suspensiones. Todo esto debe ser resuelto para no profundizar la situación”, advirtió.
Mientras que para las cosechadoras, fue el peor trimestre desde 2002; las 102 máquinas vendidas en el tercer período de 2018 constituye el registro más bajo desde la primera medición oficial del Indec, después de la crisis económica que comenzó en 2001, sostuvo en un informe la revista especializada Maquinac.
Las cosechadoras tuvieron una baja de 65% con relación a las unidades comercializadas en igual ciclo de 2017. El analista Néstor Sargiotto consideró que “a esta altura del año, el desplome en las ventas de maquinaria agrícola no sorprende a nadie. Números más, números menos, los diferentes actores que participan en este segmento vienen atravesando un año realmente para el olvido”.
“Lo que comenzó siendo un ejercicio complicado por la fuerte sequía del primer bimestre, se profundizó con la crisis macroeconómica a partir de mayo”, dijo en un análisis.
Consignó que el golpe de gracia lo dio la ausencia de financiamiento, con tasas por las nubes y bancos oficiales sin fondos para el sector. De este modo, las cifras oficiales del Indec correspondientes
al tercer trimestre son una instantánea de una imagen que industriales, concesionarios, productores y demás eslabones de la cadena de negocios de la maquinaria conocen a la perfección.
Para Sargiotto, algunos factores dan pie para pensar que el sector “ya tocó fondo”, por lo que cabría esperar que, de ahora en más, se observe un progresivo cambio de la tendencia general.
“La estabilidad cambiaria a partir de octubre, la llegada de las primeras lluvias generosas y los pronósticos de una cosecha récord confluyen para alentar expectativas optimistas de cara al mediano plazo”, explicó.
También destacó que en las últimas semanas comenzaron a observarse síntomas de un cambio en el ánimo general, con mayores consultas en los concesionarios y un número creciente de negocios concretados.
Al respecto detalló que por razones estacionales, el cuarto trimestre del año suele ser el de mayores ventas de maquinaria y en los últimos 10 años, el 30 por ciento de los equipos vendidos se registraron entre octubre y diciembre de cada temporada.
Por otra parte, en el tercer trimestre además, cayeron las ventas de tractores (-53,9%), sembradoras (-19,2%) e implementos (-35,4%).
Según el informe del Indec, los números refieren al mayor retroceso padecido por el sector en los últimos tres años y resalta con rigor la crisis que atraviesa el negocio de la maquinaria agrícola. De acuerdo con las estadísticas oficiales, entre julio y septiembre pasados se vendieron 3.421 equipos, 43,6% menos que las 6.076 unidades reportadas en el tercer trimestre de 2017.
En cuanto al valor económico, las ventas de maquinaria agrícola durante el tercer trimestre de 2018 totalizaron una facturación de $ 7.576,6 millones, una caída de sólo 8,7% respecto de igual período de 2017.
Mientras que en dólares, la facturación del sector pasó de U$S 476,5 millones en el tercer trimestre de 2017 a U$S 215,4 millones en el último trimestre, con una retracción de 54,8% entre ambos períodos.
En el acumulado de los primeros nueve meses, la caída alcanza a 29 %, con 11.730 máquinas comercializadas entre enero y septiembre de 2018, contra 16.537 unidades vendidas en similar período del año anterior.
Para expandir el mercado externo, recientemente el sector de fabricantes viajó a Bologna a la Feria bianual organizada por Feder Unacoma, la Federación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola de Italia, con participación de 150 países. Desde la 43° edición de la EIMA indicó Néstor Cestari, que estuvo presente con sus tolvas, “las expectativas son buenas. Hay mucha gente interesada y veremos los resultados a largo plazo, como ocurre con todos los contactos que se hacen en las ferias internacionales”. 
Fuente:Conclusion
Camino a las presidenciales 
Los senderos que se bifurcan 
Por Horacio Çaró
16/12/2018 
No fue la primera vez que el peronismo pierde una elección presidencial, pero lo que sí constituyó una novedad en 2015 fue que sea desplazado del poder en ejercicio pleno de sus banderas. Esa crisis perdura y condiciona la estrategia electoral hacia 2019.
Hace 35 años, en 1983, Ítalo Luder fue vencido por Raúl Alfonsín, pero el peronismo no estaba en el poder, había sido derrocado por la dictadura cívico militar que ensangrentó a la Argentina más de siete años. Y en 1999, Fernando de la Rúa le ganó a Eduardo Duhalde, interrumpiendo un período inaugurado diez años antes por Carlos Menem, quien condujo un proceso de degradación de las banderas históricas del peronismo de una magnitud equivalente al daño producido al tejido social, al aparato productivo y a las instituciones.
Lo que dejó el poder en 1999 sólo puede ser considerado peronismo por quienes pregonan, a izquierda y derecha, que todo es igual, ponderando la simbología en detrimento de las políticas públicas puestas en juego, los sectores beneficiados y los intereses defendidos.
Menem se decía peronista, pero pocos se detuvieron a explicar el looping en el que de golpe se cayeron de su avión la revolución productiva y el salariazo, dando paso al Plan B que el Turco encargó a Bunge y Born, la convertibilidad de Domingo Cavallo y a la reconversión que llegó a la marcha peronista de la mano de Adelina Dalessio, quien la reinterpretó sugestivamente reemplazando un gerundio por otro: de “combatiendo” a “seduciendo al capital”.
Importó poco a neoliberales desencantados y a la infanto izquierda que el riojano haya elegido a Álvaro y María Julia Alsogaray para llevar adelante parte del proceso de privatizaciones del patrimonio que el peronismo “que se quedó en el 45” había estatizado. Sea del pelaje que fuese, siempre es “peronismo”.
Y no es que no existan, desde siempre, varios “peronismos”. El peronismo fuera del poder, desde 1955, tras el criminal derrocamiento de Juan Perón, tuvo siempre sectores tentados de reescribirlo, adaptarlo, adocenarlo, tornarlo más digerible ante el poder establecido, y someterlo a los mandatos imperiales, ya sea el británico o el norteamericano.
Quienes se entusiasmaron más allá del movimiento táctico de Perón al pactar con Arturo Frondizi en 1958, y abrazaron el desarrollismo fordista del creador de la Ucri y el MID; los neoperonistas de Augusto Vandor, quienes imaginaron un “peronismo sin Perón”; los seducidos por la Morsa Juan Carlos Onganía en 1966; los que salían convencidos del despacho de Arturo Mor Roig, ministro del Interior de Alejandro Lanusse, y le transmitían al General las “condiciones” que aquella dictadura le ponía a su retorno; los hacedores del Rodrigazo; los que en los primeros 80, integrando la Multipartidaria, promovían una readecuación doctrinaria que se adaptara a un “mundo en cambio”, y ya en el actual y extenso período democrático los renovadores, disidentes y los más modernos “peronistas racionales”, todos pensaron aggiornar la doctrina peronista, reacondicionar su discurso, pero fundamentalmente acomodarlo, según la coyuntura y acorde a la percepción de esos “peronistas” respecto de la relación de fuerzas entre el campo nacional y el bloque de poder dominante.
Hasta la irrupción de Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner, los experimentos de laboratorio en busca de un peronismo blanco, o al menos mestizo, alejado de los negros de mierda que proverbialmente rechazó la oligarquía, fueron eso, maniobras realizadas con probetas y tubos de ensayo, con fórmulas poco explicitadas en torno de qué políticas pondría en juego ese peronismo adaptado.
Menem mostró que el peronismo podía ser la llave que se le negaba en las urnas a la oligarquía para desmontar lo que la dictadura había dejado a mitad de camino de aquel modelo de bienestar social introducido por el peronismo de los 40 y los 50.
Duhalde fue el catalizador de un peronismo latente, que logró frenar –brutalmente, pero lo logró– el tren de alta velocidad que conducía a la Argentina al abismo.
Néstor y CFK se encontraron con una escenario político, social y económico de posguerra. Y gobernaron con el manual del peronismo clásico, sólo que cuando quisieron acceder al tablero de herramientas se encontraron con un Estado que había sido devastado por décadas de rapaz infamia oligárquica.
Pero volviendo a 2015, el peronismo es derrotado por primera vez luego de tres períodos en los que –a la inversa de Menem– ejerció sus banderas tradicionales e, incluso, les incorporó derechos de tercera generación.
En esa encrucijada se encuentra actualmente, y a la luz del fracaso del bloque de poder dominante en el gobierno, busca con dificultades la unidad que le permita volver al Gobierno, para intentar, una vez más, acceder también al Poder.

Moléculas inestables

Los sectores en pugna dentro del peronismo se mueven como moléculas inestables para conformar un mismo cuerpo. El nivel de rechazo entre unas y otras dificulta amalgamarlas, pero una cosa tienen clara: la casi imposibilidad de triunfar si no se unen.
El sector que parece estar haciendo el mayor esfuerzo por lograr una síntesis es el peronismo kirchnerista, paradójicamente el que más votos tiene. Algunas características de lo que postula, a grandes rasgos:
  • Todo indica que está dispuesto a dirimir las diferencias en una Primaria Abierta, Simultánea y Obligatoria (Paso).
  • Aún no está definido si CFK será candidata presidencial, si jugará a disputar la Gobernación de Buenos Aires o siquiera si se postulará a cargo alguno.
  • Es necesario un programa de mínima a conciliar entre todos los sectores del peronismo, con un claro perfil opositor a las políticas macristas.
En un contexto en el que uno de cada cuatro hogares argentinos se encuentra debajo de la línea de pobreza, el índice más alto en una década y una clara consecuencia del modelo puesto en marcha el 19 de diciembre de 2015, cualquier agachada debería ser considerada una afrenta al pueblo argentino,
Sin embargo, una de las otras dos líneas que cohabitan dentro del peronismo parece más proclive a cuestionar a la ex Presidenta que a buscar alternativas que ayuden a sacar del poder a la alianza del PRO, la UCR y la Coalición Cívica de Elisa Carrió.
El referente del “peronismo racional”, Miguel Pichetto, por ejemplo, acaba de salir a declarar que “Macri hace kirchnerismo blanco”. Parece ser una crítica a Cambiemos, pero sus palabras terminan siendo más duras con el sector que lidera Cristina Kirchner.
El senador Pichetto acusó a Mauricio Macri de emular al kirchnerismo, abonando la tesis que no salva de la estigmatización a todo lo “K” ni a la línea rosarina de trolebuses.
El jefe del bloque de senadores del PJ opinó que el gobierno de Macri hace un “kirchnerismo blanco” que consolida “un proceso de fábrica de pobres que se terminan hacinando en las villas”, y aseguró que “hay espacio para construir otra opción” política camino a los comicios presidenciales de 2019.
No dice cómo, apela a frases crípticas –“Hay que hacer una tarea sostenida gradual, de salida, que tiene que ser por un tiempo de reemplazo”–, desliza que “no hay que eliminar los planes”, pero sin brindar mayores precisiones.
Apela a los más básicos lugares comunes, y recita de memoria, como casi todo el mundo, que es preciso “elaborar un plan para recuperar el trabajo y reducir la pobreza”.
Pero Pichetto, acaso abundando en detalles de su marco teórico, consideró que en la Argentina “hay una proceso de consolidación de la pobreza: hay algunos que les conviene eso y que trabajan en la ideología del pobrismo; hay conducciones y estructura de organizaciones que se sostienen en la existencia de los pobres, como las religiones que también tienen un asiento en la pobreza”.
Sin embargo, en un párrafo de suma cero a cualquier tipo de unidad, el senador aclaró que, si bien es un tema que Macri heredó de la gestión de Cristina Kirchner, “también lo amplió y, como tienen culpa, y el domingo van a la iglesia, agrandaron los planes y pusieron más plata y en realidad hacen kirchnerismo blanco, que es una forma parecida a lo que hacía el gobierno anterior”.
Es improbable que las declaraciones del legislador rionegrino redunden en mejora alguna respecto de los bajos índices de intención de voto e imagen positiva que cosecha en casi todas las encuestas que lo mencionan, pero sí es seguro que nada aporta a un programa en común con el kirchnerismo.
El otro sector, el que encabeza Sergio Massa, se encuentra en un verdadero intríngulis. Por un lado, el ex intendente de Tigre afirma que “hay que hacer todo lo necesario para que en 2019 haya un nuevo gobierno”, pero cada vez que puede, toma distancia de la gestión que supo acompañar en roles protagónicos.
Sin embargo, resulta interesante rescatar un reciente pronunciamiento –publicado por el diario Perfil–, en el cual el principal referente del Frente Renovador comparó a Macri con el ex ministro Domingo Cavallo por su “insensibilidad” y culpó a Cambiemos de “no tener contacto con la realidad”.
El medio del grupo conducido por Jorge Fontevecchia indicó en diversos artículos que “Sergio Massa se acerca a Emilio Monzó para rearmar el Frente Renovador”, al tiempo que hacía referencia a que “Felipe Solá cuestionó a Sergio Massa por su reunión con Vidal”.
Esos son los vaivenes que vive el ex jefe de Gabinete de CFK, quien el jueves pasado, en el canal A24, sostuvo que no sabe “si el mandato de Macri es peor que el de Cristina Kirchner”, y que los altos índices de desempleo, pobreza e inflación son “consecuencia del modelo PRO”.
Massa le dijo a Luis Novaresio que “Cambiemos impulsa un modelo que no cree en el Estado…un modelo insensible, que cree en la frialdad de los números pero no tiene contacto con la realidad”.
El líder del FR comparó a Macri “no con Carlos Menem porque tenía un costado sensible”, al tiempo que remató el concepto: “Al Presidente lo veo más parecido a Domingo Cavallo”.
Si algo faltaba, Massa advirtió que “no piensa asociar al Frente Renovador con el kirchnerismo”, e incluso anticipó: “No creo que Cristina Kirchner vaya a competir y si compite es una decisión de ella. Nosotros vamos a construir una alternativa, nosotros vamos a competir contra Cristina Kirchner”.
Es evidente que el peronismo fuera del poder se asemeja al borgeano jardín de senderos que se bifurcan. Pero en el marco de un modelo que lleva acumulado en un año casi el 50 por ciento de inflación, algunos dirigentes deberían medir sus palabras y pensar seriamente sus acciones, sobre todo porque son corresponsables de que el “insensible” Macri haya llevado a la Argentina, otra vez, al borde del abismo.
Y si de peronismo se trata, deberían decir qué medidas peronistas se olvidó u omitió poner en juego el kirchnerismo en doce años y medio. No pueden, porque no es por la falta de peronismo que cuestionan las gestiones de Néstor y Cristina, sino por el exceso de banderas peronistas que flamearon en esa etapa.
Fuente:RedaccionRosario

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