Por Jorge Lewinger, Resumen Latinoamericano, 22 marzo 2019
Miles de personas autoconvocadas salieron a defender al juez Alejo Ramos Padilla a quien el presidente Mauricio Macri planteó, personalmente, que había que destituirlo para evitar que siga abriendo la olla podrida de fiscales, políticos, periodistas y agentes de inteligencia locales y estadounidenses, corruptos y extorsionadores, cuyas fechorías amenazan con desmoronar al gobierno.
Masivamente, en la Plaza Lavalle frente al Palacio de Tribunales, en Dolores, Mar del Plata, Rosario y otros lugares, la gente salió salió en defensa de Ramos Padilla, sin carteles de fuerzas ni agrupaciones políticas, si de algunas asociaciones de abogados y gremios, en especical los afectados por las intromisiones del Ejecutivo en el Poder Judicial, como es el caso de C5N, Télam y los medios públicos de comunicación.
Una protesta social que no sólo salió en defensa de un juez, sino en cuestionamiento de todas las tropelías autoritarias, cuasi dictatoriales, de un gobierno que arrasa con todas las instituciones gracias a un Poder Judicial sometido a sus designios, salvo excepciones, con el uso de la prensa hegemónica del grupo Clarín y La Nación y los servicios de inteligencia locales e internacionales, especialmente los de EE.UU.
No casualmente el falso abogado Marcelo D’Alesio, detenido por Ramos Padilla, tiene doble nacionalidad argentina norteamericana, y en el allanamiento de su casa aparecieron informes de la agencia antinarcóticos DEA y de la NSA, la más importante de ese país, y del Ministerio de Defensa israelí, además de armas sofisticadas.
Todo lo cual es la cloaca que empieza a aparecer en las investigaciones del juez Ramos Padilla a partir de las apabullantes pruebas que detonó el caso del empresario agrario Juan Etchebest.
D’Alesio, estrechamente vinculado al fiscal Carlos Stornelli, y la exigencia de 300 mil dólares al empresario Etchebest para no quedar incluido en la causa conocida como de Los
Cuadernos (que nunca aparecieron), en realidad de las fotocopias de los mismos, no sólo extorsionaba a los grandes empresarios obligados a declarar como arrepentidos.
Sus objetivos incluían encausar a Cristina Fernández de Kirchner, y a otros ex funcionarios de su gobierno para intentar inhabilitarla como candidata presidencial en las elecciones de octubre.
Sus objetivos incluían encausar a Cristina Fernández de Kirchner, y a otros ex funcionarios de su gobierno para intentar inhabilitarla como candidata presidencial en las elecciones de octubre.
De este modo apoyar la reelección de Macri o de algún otro candidato que garantice al establishment la continuidad de la política neoliberal del actual gobierno, que hace agua por todos los costados, con una desindustrialización, desocupación, inflación y hambre crecientes de los sectores más vulnerables.
Tampoco casualmente este objetivo de brutal destrucción del tejido social del país, de los trabajadores, los profesionales y las clases medias, es firmemente apoyado por el gobierno del presidente Donald Trump, que respaldó al Fondo Monetario Internacional en su ayuda a la Argentina, concentrada en la financiación del gobierno macrista en la campaña electoral.
Envío:RL

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