2 de noviembre de 2019

ESPECIAL CHILE.

Jornada 13 del alzamiento popular: Piñera cruje
Andrés Figueroa Cornejo / Resumen Latinoamericano / 30 de octubre de 2019.
Cuando corre la jornada décimotercera del alzamiento popular en Chile, no existe agrupación ni partido político capaz de liderar la movilización. Sólo existen convocatorias anónimamente viralizadas o firmadas con publicidad. Pero se trata sólo de convocatorias, de anuncios de puntos de encuentro. Esto es, resulta imposible en términos reales, que alguna fuerza en particular o grupo de interés, por bienintencionado que sea, pueda arrogarse el acaudillamiento de una pueblada cuya fortaleza se sostiene principalmente en la juventud, en estudiantes, trabajadores menores de 30 años, en escolares feministas que enarbolan la bandera mapuche, en quinceañeros animalistas y veinteañeros eco-luchadores. Por supuesto que participan diversas generaciones de pueblo empobrecido y profesionales precariados. En esta nota sólo se releva al sujeto social predominante. Que de jubilados en la miseria también se aplanan las calles del país.
Este 30 de octubre, el aún presidente Sebastián Piñera informó que los encuentros internacionales APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) y COP25 (Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU) ya no tendrán por sede a Chile. Algunos gobiernos habían anunciado días antes que no asistirían a las cumbres multinacionales debido a las protestas populares.
Del mismo modo, el peso se deprecia verticalmente respecto del dólar y las acciones de las empresas que cotizan en los casinos bursátiles se desploman a diario. El disruptivo retorno de Chile a Latinoamérica, en todos los sentidos, pero sobre todo financiera y económicamente, adelantan el despliegue de la crisis mundial en curso, y cuyo pico se pronosticaba para el año venidero. La imagen país y su atractivo para la inversión capitalista, desapareció en menos de dos semanas. La paz social que requiere el gran empresariado para su reproducción y ganancia, comienza a extinguirse. Piñera y su administración se vuelve un escollo para los grandes grupos económicos. Pero los ricos no tienen amigos sino que intereses. Por tanto, si Piñera, aun siendo de los mismos, pone en riesgo sus utilidades, pues se cambia.
Las causas de la crisis social y la exposición nítida de la lucha de clases, se han situado genéricamente en la desigualdad social y la ausencia de derechos sociales y humanos garantizados. Al respecto, el académico marxista argentino Rolando Astarita, en un artículo reciente señala que, “el crecimiento capitalista en Chile genera riqueza, y en relación a esa riqueza, la pobreza aumentó. Es que la pobreza se define en relación con la riqueza general de la sociedad. Y en particular, en relación a la riqueza concentrada en la clase dominante”.
En el mismo texto, Astarita cita a Marx cuando el filósofo habla de períodos en los cuales aumenta el capital productivo: “Una casa puede ser grande o pequeña, y en tanto las casas circundantes sean igualmente pequeñas, la misma satisface todos los requisitos sociales que se plantea una vivienda. Pero si se levanta un palacio junto a la casita, esta se reduce hasta convertirse en una choza”.
La explicación aplica en algunos segmentos medios de la sociedad chilena que, ciertamente, no remuneran el salario mínimo, ni el promedio nacional de los sueldos que es apenas un poco superior al mínimo. Al respecto, debido al liberalismo ortodoxo impuesto desde la segunda parte de los 70’ del siglo XX, en Chile las mercancías en forma de bienes y servicios saturan todas las relaciones sociales existentes. Todo tiene valor de cambio o debe comprarse o venderse. En consecuencia, es el propio pueblo en su automovimiento quien debe conquistar esos derechos sociales, sin que tengan que ser costeados por los salarios o ingresos (la relación entre trabajo en relación de dependencia y el trabajo informal es prácticamente mitad y mitad), los cuales ya están deprimidos sustantivamente por la deuda doméstica.
Siempre en el campo de las causas del alzamiento popular y la hegemonía de la juventud en ella, al menos cabe dejar planteado que el régimen capitalista específico del país, al sostenerse, tanto por efecto como premeditadamente, sobre una alienación y disciplinamiento social altamente sofisticado y represivo, produce su propia negación. La juventud se observa así misma carente de porvenir, distópica, muy lejos de la épica que alimentó a la generación de jóvenes que lucharon contra la dictadura. Esta vez se trata de menores de 30 años que nacieron a la consciencia en medio de una crisis civilizatoria y de horizonte de sentido. Amanecieron existencialmente secuestrados por el calentamiento global, la guerra armamentista atómica y la más feroz incertidumbre; su tratamiento como segmento de mercado; su condición de súper explotado.
Por otra parte, y más allá de considerar que las asambleas constituyentes son procesos que se implementan luego de resolver el problema del poder (como lo ilustra la historia, tanto en América Latina, como en el mundo), cualquier transformación estructural para conquistar parcialmente el bienestar de las grandes mayorías, tiene como condición la caída del régimen de Piñera.
En tanto, la humanidad desarmada de los pueblos de Chile está llamada a procurarse su más pronta auto organización y autodefensa racional básica.
Es insoportable el olor de la sangre de tanto pobre asesinado, torturado, violado, desaparecido, baleado, tuerto y malherido por las municiones del monopolio de las armas del Estado.
La resistencia continúa y el final es abierto.





















Fotos: Osvaldo Tello, Antonio Kadima, CC y AFC.
Ismael Jalil de la Correpi: «Nunca vi nada igual»
Resumen Latinoamericano*, 31 octubre 2019.-
Ismael Jalil, abogado y militante de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), describió con precisión la situación que se vive en las calles de Santiago.
Tras participar de la masiva movilización del martes en la Plaza Italia, remarcó el excesivo accionar represivo de las fuerzas policiales chilenas. «Pocas veces vi semejante nivel de represión, semejante nivel de saña», dijo. «Nunca vi algo igual. Tiran a la altura de los ojos gases, balines, lo que sea», agregó. «Estamos al resguardo pero los chilenos no aflojan. Estamos viviendo un momento histórico», remarcó.
Por último, Jalil llamó a difundir lo que ocurre en las calles: «Difundan porque todos los medios estan jugando una trampa absoluta. Esto lo sabe todo el mundo pero lo están callando», expresó. A la presencia de la CORREPI en Chile, se suma la de varios dirigentes del FIT Unidad, como Alejandro Vilca y Gabriel Solano.











Mauricio Hernández Norambuena, Ramiro, desde la cárcel: «El futuro lo abrieron los estudiantes secundarios con su audacia y creatividad»

Mauricio Hernández Norambuena / Resumen Latinoamericano / 31 de octubre de 2019
La sorpresa y el asombro me roban las palabras, las empequeñecen las potentes imágenes de la protesta social, imágenes que despiertan diversas emociones y también reminiscencias de otras rebeldías y luchas, pero de un mismo sueño de justicia social. Desde este minúsculo rincón, solo puedo ser espectador, no por opción sino por sentencia, y además sonrío si es que intento comprender la nueva realidad que ustedes han instalado con tanta convicción, donde la rabia ha reemplazado los miedos y ese vendaval de demandas sociales y políticas ha descolocado totalmente a las élites.
Veo que estas se apresuran a abrir sus billeteras para acallar el grito ensordecedor que exige no más abuso; o sea, respeto a su dignidad. Sin embargo, las élites tan distantes de la calle y demasiado apegadas a su riqueza material, no entienden todavía que, si bien la mejora material en la vida del pueblo es necesaria y urgente, la dignidad de las personas es más importante.
Es conmovedor y gratificante observar las calles de nuestro país tomadas con alegría y determinación, más aún frente a la represión hambrienta de mutilar o acaso de matar, sobre todo a esa juventud combatiente que dijo basta.
El pueblo en la calle ha asumido su soberanía y se multiplican las asambleas, para encontrarse, compartir, dialogar y definir qué país queremos. Ustedes han aquilatado su poder rápidamente, el poder del pueblo movilizado,“ha llegado la hora del cabildo y no se ha de escuchar más que su voz”.
Veo el desconcierto y el temor de las élites ante este nuevo escenario, un día desbordan humildad, otro empatía, y a diario consultan a sus intelectuales orgánicos para que descifren el panorama pero todo en vano hasta hoy, solo palos de ciego. Una vez más la realidad continúa teniendo más imaginación que los hombres. En los últimos días se ha instalado el discurso del empate por parte de un sector de la clase política, ‘todos somos responsables’, ‘no hay izquierda ni derecha’, ‘todos queremos lo mismo’, ‘democracia’, ‘igualdad’,etc… Luego que el mantra inicial de la criminalización de la protesta social fracasó. El discurso de los ‘violentistas’, ‘vándalos’ y ‘delincuentes’ ( ¿no nos recuerda aquel tirano?) dio paso al discurso de ‘la legítima manifestación pacífica’… Este travestismo retórico intenta salvar algo de credibilidad, pero todos sabemos muy bien qué sectores políticos han sido y son más afines y defensores a ultranza del actual modelo neoliberal, modelo que reproduce la desigualdad y que está protegido por la constitución (Pinochet-UDI-Concertación) para impedir su cambio. La sabiduría del pueblo ejerciendo su soberanía con los cabildos desplegados en todo el país, se manifiesta cuando se multiplican sus voces que señalan como prioritario y fundamental generar una nueva Constitución. El futuro ya no está cerrado, lo abrieron los estudiantes secundarios con su audacia y creatividad.
Gracias por darnos esta esperanza y comenzar a elevar la dignidad de Chile. Ese futuro lo continúa ensanchando el pueblo participando en los diálogos y debates colectivos y fraternos, en las marchas, pero también y por sobre todo los muertos, los heridos, los torturados y los detenidos abonan la seriedad de este caminar.
¡Abrazos, y estamos juntos!
Ramiro- Prisión Política
(Stgo. 28 – oct. 2019)
DENUNCIA: 13 mujeres están desaparecidas. ¿Dónde están? Vivas las queremos!
Resumen Latinoamericano, 31 octubre 2019.
Colectivos feministas consignaron que permanecen desaparecidas desde que comenzaron las protestas contra el gobierno de Sebastián Piñera. También fueron denunciados casos de violencia sexual y ataques lesbofóbicos.






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La revolución de octubre. Sus orígenes

Manuel Acuña Asenjo / Resumen Latinoamericano / 31 de octubre de 2019
‘NATURA NON FACIT SALTUS’
El viernes 18 de octubre se produjo, en Chile, un estallido social cuya intensidad y extensión perdura aún en los momentos que se escriben estas líneas. Como sucediera el 11 de mayo de 1983, también en esta oportunidad el estallido social sorprendió no sólo al Gobierno sino a la generalidad del espectro de actores que se desplaza dentro de la escena política de la nación. “La crisis que nadie previó”, acusó una de las  portadas del periódico ‘La Tercera’ de esos días como queriendo reflejar el sentir casi unánime de tales actores.
“¿Dónde debemos buscar respuestas para entender lo que se ha etiquetado como “estallido social”?
Ante tal situación, así se pregunta hoy un analista, para responderse, de inmediato:
“Ilustro con una analogía: cuando siento un malestar físico severo, no le pregunto a gente de la calle ni a los políticos sobre lo que debería hacer, sino que probablemente voy a recurrir a alguien con conocimientos médicos con base científica. En temas sociales, sin embargo, parece que todos somos equivalentes en cuanto a conocimientos, que todo lo que se dice son “opiniones” y, por lo tanto, todo es igualmente válido: lo que dice la calle, los periodistas y los políticos”.
Esta forma de sorprenderse es algo que no debiera causar tanta expectación. En 1682 escribió el investigador inglés John Ray su obra ‘Methodus Plantarum Nova’ en la que, siguiendo las enseñanzas de Aristóteles, quiso recordarnos que, en la naturaleza, nada ocurre de manera súbita o imprevista.  ‘Natura non facit saltus’, afirmó recurriendo al latín, lengua que empleaban los hombres de ciencia de esos años, acuñando una frase que, más tarde, repetirían Charles Darwin y Alfredo Marshall en la nación británica.
Porque los sucesos imprevistos o súbitos no existen. Nos parece que lo son, pero no es así. En la naturaleza, nada adviene de improviso ni sucede súbitamente, aunque pueda parecernos que así ocurre. Pero no: hay un lento acumular de circunstancias que posibilitan ese cambio y no pocos observadores acuciosos pueden advertir, en su momento, lo que puede suceder. Especialmente, si se trata de movimientos sociales o fenómenos de ese tipo que tienen como protagonistas a los seres humanos.
Franceso Alberoni, que estudiara semejante fenómeno y recurriera al empleo del concepto de Max Weber ‘estado naciente’ (‘stato nascente’) para describir el estado de ánimo de los manifestantes, nos advierte lo mismo al indicar:
“El hecho que se manifieste de improviso hace pensar que se trata de un fenómeno de umbral. Son los factores que cambian lentamente, que acumulan sus acciones de modo silencioso y subterráneo cuidando no romper el equilibrio. Ahora el cambio se manifiesta de improviso, de modo catastrófico. Mas, antes, un observador atento hubiere podido prever el avecinarse de la explosión ”.
En efecto, se trata solamente de casos en que la acumulación de circunstancias da paso a una nueva visión de la realidad que sorprende a quienes han ignorado los fenómenos que la han precedido; pero no a un investigador acucioso o, en palabras de Alberini, un ‘osservatore attento’.  Pero a éste (o éstos), pocos son quienes lo escuchan.
“En este sentido, portadas como la de La Tercera (“La crisis que nadie previó“) no solo son un error y denotan gran ignorancia, sino que también desdeñan investigaciones dedicadas específicamente a entender aspectos críticos y urgentes que caracterizan a nuestra sociedad hace bastante tiempo”.
Y es que, una cosa significa prever; otra es saber con exactitud la fecha, la hora, la forma y circunstancias en que el hecho se producirá. Por eso, puede decirse, con absoluta certeza, que
“El único consenso que parece atravesar todo el espectro social y político chileno al interpretar esta crisis es su total imprevisibilidad”.
Un cambio social, un acontecimiento generado por un movimiento social, no tiene una causa. Por lo mismo, es inútil buscársela pues, en primer lugar, aquella no es una sino son muchas, innumerables, múltiples y, en segundo lugar, extremadamente variadas. La importancia de cada una de ellas no admite una clasificación valedera sino se encuentra dada en proporción directa al interés de cada manifestante, por lo que, en definitiva, se expresa en lo que ha dado en denominarse ‘condiciones’, circunstancia que se encarga de ponernos de manifiesto Alberoni al señalar:
“En este tipo de fenómenos es impropio hablar de causas. Se trata más bien de determinar las condiciones del sistema social que hacen más probable su manifestación, las pre-condiciones de su aparición”.
No ha sucedido de manera diferente con el desencadenamiento de la protesta que comenzara el viernes 18 del presente.
LA RED ‘CURSED IN’
Meses antes que el estallido se manifestara en la forma que hoy conocemos (más exactamente, el 29 de septiembre de 2018), un grupo de jóvenes alumnos del Instituto Nacional abrió un espacio virtual en la red INTERNET cuyo nombre completo —‘Instagram Cursedin’, página virtual en la que anotaban sucesos que interesaban al estudiantado— ya daba cuenta del uso específico que se le daría más adelante. La página webb—a la que también se la denomina como ‘Cursed IN’ o simplemente ‘Cursed’— ha logrado reunir un apreciable número de seguidores (19.700) y es bastante apreciada por los alumnos secundarios que ven traducidas sus inquietudes en esas páginas virtuales. Lo dicen ellos directamente en la página indicada:
“A veces en las historias difundimos weás serias, molestamos a fuerzas especiales porque nos sitiaron”.
Pocos pudieron imaginar la trascendencia que esa página virtual tendría en lo sucesivo. La ocasión se presentó al hacerse cada vez más agudo el conflicto entre los alumnos del Instituto Nacional con el Ministerio de Educación, la Municipalidad de Santiago y Carabineros. Aquello
“Fue tema de conversación en el movimiento estudiantil y de a poco se fue elaborando una táctica que permitiera descomprimir ese conflicto y al mismo tiempo visibilizar acciones y demandas más globales”.
Fue el viernes 4 de octubre —el mismo día que el Gobierno de Sebastián Piñera dio a conocer el alza de pasajes en el Ferrocarril Metropolitano—, que los estudiantes del Instituto Nacional decidieron reunirse con la directiva estudiantil del Liceo Arturo Alessandri Palma a fin de determinar cuál sería la mejor manera de luchar contra del encarecimiento de la vida, de las alzas del transporte, la luz eléctrica y otros servicios básicos. Uno de ellos propuso el uso de la plataforma digital para llamar a la evasión en el pago de los pasajes, idea que fue aprobada de inmediato.
“Se definió una estrategia territorial por comunas, cada liceo o colegio se debía hacer cargo de la estación de Metro más cercana”.
La plataforma digital apareció, luego del acuerdo, con el siguiente lacónico mensaje:
“Lunes, miércoles, jueves y viernes evasión masiva en Universidad de Chile, todos esos días a las 14:00 en la salida de San Diego. Esperamos hasta las 14:10 y vamos corriendo al metro”.
El llamado, como lo señalara tajantemente el presidente del Centro de Alumnos de ese plantel Rodrigo Pérez, fue de un grupo estudiantil que supo traducir con admirable precisión el estado de ánimo del estudiantado.
«Es una iniciativa propia de las bases, no hubo una discusión comunitaria participativa, sino que emergió desde una página que tiene harta influencia en el Instituto Nacional, que es derechamente de memes, sobre situaciones cotidianas del liceo […]»
Lo que sucedió después no fue, como lo señala cierta publicación, una simple ‘broma de INTERNET’ sino, por el contrario, un fenómeno social de proporciones que provocó gran revuelo dentro del estudiantado al extremo de incitar a la generalidad de los jóvenes a adoptar una actitud decidida frente al hecho. O, como lo explicara más tarde el presidente del Centro de Alumnos del Instituto Nacional, Rodrigo Pérez,
“[…] entendiendo que esto tenía un rol político, también nos plegamos al llamado”.
La primera evasión se realizó el día lunes 7 de octubre y tuvo por escenario, primeramente, la estación del METRO ‘Universidad de Chile’, en tanto otros la realizaban en la estación ‘Salvador’, acciones que fueron ampliamente difundidas por la página Web como un éxito. No debe sorprender que la noticia incitara a repetir la acción pues no hay que olvidar que toda acción o producción es reproducción.  Es decir, toda acción o producción tiende a repetirse; también ocurriría de esa manera con el llamado a evadir el pago de los pasajes. La siguiente estación que sufrió la evasión, pues, fue ‘Santa Lucía’; le siguieron otras: ‘Bellas Artes’, ‘Los Héroes’ y, así, fueron cubriendo, una a una, las estaciones centrales del ferrocarril hasta enterar 80 de las 120 que existen, con la presencia cada vez más numerosa de estudiantes cuyas actos se retroalimentaban a medida que el sitio de INSTAGRAM reproducía el éxito de las evasiones.
La acción encontró casi inmediato eco en los estudiantes universitarios que comenzaron, igualmente, a realizar evasiones. El miércoles 16, la evasión alcanzó un éxito sin precedentes al saltar la marea estudiantil los torniquetes de la estación ‘Plaza de Maipú’. La página ‘Corsed IN’ publicó, entonces, al día siguiente, la noticia en los siguientes términos:
“MASIVA PROTESTA CONTRA EL ALZA EN METRO PLAZA MAIPÚ»
Gente del IN, no debemos atribuirnos nada, puesto que todo el pueblo tiene autonomía para expresarse de la forma que guste y cuando le guste. Sin embargo, no podemos negar algo, y es que nosotros los estudiantes, las bases sin ninguna orgánica, fuimos quienes impulsaron todo este movimiento partiendo por la difusión de una página MEME weón. No tengamos miedo, a seguir evadiendo, hasta que los de arriba se den cuenta k juntos podemos lograr cualquier weá”.
Era cierto. Los estudiantes secundarios, los niños, una vez más, daban el ejemplo de madurez cívica a sus mayores y abrían el espacio a la protesta para las grandes insatisfacciones que el pueblo chileno había acumulado no sólo desde la instauración de la dictadura pinochetista sino, además, de su prolongación —por las vías democráticas—, a cargo de los gobiernos post dictatoriales iniciados en 1990. De ahí en adelante, las evasiones que comenzaron de la mano de los estudiantes tanto secundarios como universitarios se hicieron masivas. El jueves 17 en la tarde se incorporaron trabajadoras y trabajadores, pensionados y dueñas de casa. Pero el viernes 18 la población nacional entera pareció despertar de un largo letargo sumándose a la convocatoria evasora: la desobediencia civil, convocada por los estudiantes secundarios del Instituto Nacional desataba lo que, días después, se conocería como la Revolución chilena de octubre.
SENTIMIENTOS Y EMOCIONES COMO FUERZA SOCIAL
Puede llamar la atención que los estudiantes secundarios hayan provocado tal revuelta social. No es primera vez que lo hacen en la historia de la República; no es primera vez que lo hacen bajo la democracia post dictatorial: la Revolución de los Pingüinos, en 2006, cuya líder más conocida fue María José Sanhueza, no sólo puso en jaque al gobierno de Michelle Bachelet sino estableció las bases fundacionales de lo que sería la revuelta estudiantil de 2011 cuyos resultados conmoverían hasta sus cimientos al régimen encabezado por Sebastián Piñera y darían origen a la coalición que hoy se conoce como ‘Frente Amplio’.
Los estudiantes no son una clase social y, no obstante, reproducen con extrema fidelidad los intereses de determinados sectores sociales, generalmente los que son propios de los sectores dominados. Porque, al igual de éstos, también son dependientes y se caracterizan tanto por la extrema empatía que los embarga como por la estrecha camaradería que los une: su condición de tales les obliga a permanecer todo el día juntos y compartir gran parte de sus respectivas vidas. Son, en este aspecto, como los trabajadores —que desempeñan sus labores todo el día en estrecha comunión con sus compañeros—. Por eso marchan juntos a variados lugares, se concertan para hacer tareas comunes, para divertirse, para viajar o pasear. Y, lo más importante, para acordar acciones conjuntas o para debatir sus problemas comunes. Es inútil intentar, siquiera, impedir esta relación que nace del contacto personal, de la camaradería, de la naturaleza misma de la calidad de estudiante. No debe sorprender, además, que conozcan con profundidad la aguda situación económica que puede afectar a sus padres, aunque éstos se esfuercen por ocultársela; porque, en esos casos, la empatía de los jóvenes se acrecienta, el amor hacia sus progenitores se intensifica al revelárseles el inmenso sacrificio que tal silencio oculta. Comprenden que sus padres no les han dado a conocer los innumerables problemas que enfrentan a diario a fin de no empañar la felicidad que los embarga ni el libre desarrollo de sus aptitudes. Porque los padres aceptan y toleran con resignación sus propias dolencias sin jamás transmitirlas a sus vástagos para no reproducirlas en ellos. Y, sin embargo, los jóvenes las presienten y las hacen suyas. Esta circunstancia ha sido advertida por algunos analistas.
Los adolescentes anticiparon lo que venía, como lo anticiparon el 2006 y 2011, hoy lo hicieron con amplitudes aún mayores porque catalizaron contundentemente la depresión de sus abuelos y la impotencia endeudada de sus padres y no pudieron imaginar otro mundo posible de esta manera, se resistieron a la violencia estructural de un sistema económico que ya no tiene más sentido. Greta Thunberg y muchos otros adolescentes en el mundo de alguna manera representan un descontento intergeneracional, cargan en sus espaldas la autodestrucción del ecosistema, son el ícono propositivo de un horizonte inexistente”.
Así era, en efecto. En conversaciones sostenidas con algunos medios de comunicación, los estudiantes confesaban abiertamente que
“El encarecimiento del transporte afecta directamente a nuestras familias como a toda la población. También a los estudiantes, que vemos a diario las dificultades económicas de nuestras familias”.
Los jóvenes estudiantes son de esa manera porque no tienen aún el apego a los bienes materiales que caracteriza a no pocos individuos en la vida adulta. Por eso hay, en ellos, total entrega a sus ideales. No por algo el inmortal vate rancagüino Óscar Castro ha escrito en su homenaje este bellísimo poema:
“Para ti, joven puro, la finura del nardo
Y el ramaje profundo de un cielo de palomas.
Para ti la pelambre translúcida del cardo
Y las grandes banderas que levantan las olas”.
El alma de los jóvenes posee tal voracidad por el saber que sorprende y maravilla. Y una empatía que no tiene parangones. En la literatura, la historia de los jóvenes es la historia de los sentimientos y de las emociones, de la pasión y de la entrega. Son jóvenes y niños quienes han representado las más conmovedoras historias de amor y abnegación. No debería, pues, sorprender que el alza de los pasajes del ferrocarril metropolitano les ocasionara un profundo sentimiento de dolor y conmiseración hacia los suyos. Y es que muchos jóvenes estudiantes provienen de familias cuyos jefes de hogar (sus padres) apenas reciben el sueldo mínimo de 300 mil pesos; como hijos suyos no desconocen que el alza, para el solo efecto del pago del transporte hacia y desde el trabajo, les significa el pago de casi 90 mil pesos al mes por concepto de movilización, casi el 33% de sus ingresos, algo no sólo descabellado sino totalmente inaceptable, irracional e inmoral en una sociedad como la chilena. Y es que, como con acierto lo indica Antonio Damasio,
“[…] la mayoría de los impulsos, motivaciones y emociones son asimismo intrínsecamente sociales, a pequeña o gran escala, y su campo de acción se extiende mucho más allá del individuo. El deseo y la lascivia, preocuparse y educar, el apego y el amor operan en un contexto social”.
La capacidad social entra en la mente cultural de la mano del afecto”.
Podemos, de esta manera, suponer que no por otro motivo, la revolución chilena de octubre había de comenzar de la manera que lo hizo: de la mano de los estudiantes secundarios. Como en muchas otras oportunidades.
ERA POSIBLE SABER LO QUE SUCEDERÍA
Si, como Alberoni nos lo enseña, lo que aparentemente sucede de improviso en el plano social no es más que un lento acumular de acontecimientos perceptibles de la misma manera que ocurre en el plano físico, no solamente un observador acucioso podría advertir lo que puede suceder en el futuro sino además, otras personas. Porque, por regla general, los fenómenos sociales son causados por las acciones queridas y no queridas que ejecutan seres humanos. Entonces, hay dos tipos de sujetos que pueden advertir la proximidad del estallido social o la catástrofe que se avecina: uno es el que observa o investiga los hechos, el ‘osservatore attento’; el otro es quien provoca, facilita u oculta tales hechos.
En el primero de los casos, se trata de investigadores, de analistas, de personas que estudian la marcha de una sociedad a través de la historia, de individuos que estudian los actos que ejecutan los actores políticos. Como ya lo hemos indicado, el ‘osservatore attento’ del que nos habla Alberoni.
“Hay investigadoras e investigadores en ciencias sociales que se han dedicado años a estudiar distintos temas relacionados con nuestro malestar, como el alto costo de la vida, el bajo monto de las pensiones, la colusión de algunos empresarios, la precariedad de la educación pública, los altos costos asociados a obtener salud de calidad, la falta de justicia para los pueblos indígenas, la aparente desconexión de algunos políticos con una serie de temas que preocupan a los chilenos”.
No siempre, sin embargo, estos investigadores pueden percatarse de lo que va a suceder. En el caso de la protesta que comenzara el 18 de octubre recién pasado,
“[…] diversos estudios posteriores a las movilizaciones del 2011 […] ponían el énfasis en los efectos en la subjetividad colectiva de la enorme desigualdad social, y anticipaban un posible estallido social si no se enfrentaba el problema, ningún académico pudo predecir el momento concreto en que se generaría una coyuntura como la actual”.
En el caso referido a quienes provocan, facilitan u ocultan los hechos, se trata de sujetos que actúan en la escena política de la nación, actores políticos que exhiben un actuar consciente y deliberado en defensa de sus propios intereses o del grupo social del que forman parte, individuos que actúan protegiendo a una clase o porción de clase a la que pertenecen o buscan representar, porque desean incorporarse a ella. No pueden, por esa circunstancia, alegar haber sido sorprendidos por otro u otros en esa acción, ni decir que no sabían lo que podría pasar. Han actuado al servicio de esos intereses y, por ende, los conocen. En tal situación, es decir, cuando el fenómeno ha sido provocado por la acción consciente y deliberada de seres humanos que, a sabiendas, provocan daños o perjuicios a otros, el hecho adquiere caracteres de perversión.
Al igual que sucede en la escala que emplea el Derecho Penal para establecer los grados de responsabilidad, también en política pueden distinguirse categorías de sujetos que participan en la ejecución de actos reprobables: los que ejecutan tales actos, los que colaboran con el ejecutor y quienes están en al tanto de los mismos o conocen, pero callan. Los primeros son los que causan los acontecimientos, sus verdaderos artífices o autores; los segundos son los que prestan auxilio o apoyo al autor y son sus cómplices; los terceros son los que conocen lo que otros han cometido y, sin embargo, callan: son los encubridores. Para hacer público o revelar los hechos cometidos en contra de una población por este tipo de sujetos, ninguna de ellos requiere ser acucioso; ni, mucho menos, investigador. Apenas si se requiere ser honrado. Profundamente honrado consigo mismo y con los demás, cualidad de la que no pocos carecen.  
Lo que hemos aseverado bien puede servir para explicar la conducta de quienes participaron el día sábado 26 de octubre, en ese nuevo programa de la Televisión Nacional, llamado ‘Mejor Hablar’, conducido por el periodista Matías del Río. En el transcurso del citado programa, la senadora Ximena Rincón (DC), invitada al mismo, confesó que, si bien le había causado sorpresa el estallido social, era aquello algo que, tarde o temprano, había de suceder. Pero no imaginaba, añadió, que la paciencia de la población se agotaría tan pronto, afirmación que fue compartida por el senador Manuel José Ossandón (RN).
¿Sabían, entonces, o conocían ellos el daño que se le estaba infligiendo a la comunidad nacional? ¿Sabían ellos lo que podía suceder? ¿Participaron en la ejecución de tales hechos? ¿Los ejecutaron ellos mismos o, simplemente, mantuvieron acusador silencio frente a lo que otros hacían? Y si era lo último, ¿por qué no los denunciaron?
Así, pues, los hechos que condujeron al desencadenamiento de la protesta de 18 de octubre de 2019 fueron conocidos y realizados por personas que sabían perfectamente lo que hacían, por personas que impulsaban  o toleraban la explotación a la que se iba a someter a la población nacional, por personas que actuaron consciente y deliberadamente en contra de una comunidad nacional que ignoraba el sucio complot, organizado contra ella por quienes habían elegido para que, instalados en las instituciones del Estado, pudiesen llevar a cabo tan obsceno proceder. Las acciones ejecutadas desde el Gobierno de la nación, desde su Parlamento, desde sus ‘aparatos de Estado’ en contra de la población que confiaba en ellos fue un acto realizado con una perversidad sin límites, con una falta de empatía descomunal en contra de quienes habían depositado su confianza en los representantes de la comunidad nacional. Estos desalmados, organizados en castas políticas que acordaron alternarse para administrar el Gobierno de la nación, empezaron a hacerse presente con el despertar de las protestas en 1983 y, desde esa fecha, tomaron en sus manos la dirección del país.
No debería sorprender, así, que el 18 de este mes también estos hechos confluyeran junto a otros, igualmente graves, para dar impulso a una de las más exitosas jornadas de protesta nacional.
Santiago, 31 de octubre de 2019
Elogio del impuesto
Luis Casado / Resumen Latinoamericano / 31 de octubre de 2019
Una característica de esta época, en el ámbito económico, es el rechazo de los tributos, tasas y contribuciones que toman el nombre genérico de impuestos. Parece que la “competitividad” depende del grado cero de la tributación de las actividades empresariales.
La organización de la vida en sociedad, la estructuración de formas organizadas de convivencia, el ordenamiento que se traduce en la existencia del Estado y de un gobierno, exigió desde el comienzo la disponibilidad de recursos económicos. Quienes vivían en un entorno del cual obtenían algún tipo de ventaja (seguridad, protección, servicios…) debían pagar un aporte para el mantenimiento de tales ventajas.
El señor feudal ofrecía protección gracias al mantenimiento de una fuerza armada que protegía el feudo y las actividades que en él tenían lugar. Así, por ejemplo, desde el siglo XII en adelante, gracias a la protección de los duques de Champagne, se desarrollaron las Ferias de Provins y otros pueblos medievales en las cuales se intercambiaban productos provenientes de toda Europa e incluso de Asia y África.
Los condes de Champagne cobraban tributos que hicieron su poder y su fortuna, y acuñaron una moneda, el denario de Provins, cuya credibilidad fue tan grande que era aceptada en un entorno geográfico aun más grande que la actual Unión Europea.
Algo más tarde, en el siglo XVIII, Adam Smith postuló que los impuestos podían ser asimilados a la contribución que paga cada habitante de un condominio a cambio de las ventajas que le procura el vivir en un entorno protegido. Smith fue más lejos, al señalar que la contribución debía ser proporcional a las ventajas que retira cada habitante del sitio en el que vive. En otras palabras, el que obtiene más, paga más, y el que se beneficia menos, paga menos.
El autor de La Riqueza de las Naciones explicó sucinta y claramente para qué sirven los impuestos: “Para financiar el gobierno civil”. Y agregó algo que no debe ser perdido de vista:
“Los ricos, en particular, están necesariamente interesados en sostener el único orden de cosas que puede asegurarles la posesión de sus ventajas” (…) “El gobierno civil, en cuanto tiene por objetivo la seguridad de la propiedad, es instituido en realidad para defender a los ricos contra los pobres, o bien, aquellos que tienen alguna propiedad contra aquellos que no tienen ninguna” (Adam Smith. La Riqueza de las Naciones).
Habría que ser ingenuo para concluir en que, por consiguiente, los ricos pagan religiosamente sus impuestos. La verdad es que, muy tempranamente, quienes obtenían la mejor parte del entorno en que vivían se dieron cuenta que podían sustraerse al impuesto si aumentaban aquellos que pagaban los pobres. Los pobres tienen poco dinero, es cierto, pero hay tantos pobres…
De ahí que bajo la monarquía, en Francia, tanto la nobleza como el clero estuviesen exentos de toda contribución. Al diezmo que cobraba la Iglesia se sumaban gabelas, tallas y otros impuestos y cargas que beneficiaban directamente ya al señor feudal, ya al rey. No satisfechos, la nobleza y el clero exigían de campesinos y villanos trabajos gratuitos para el mantenimiento de las iglesias, municipios, palacios, vías, puentes, ríos navegables, pontones, muelles y otras obras de arte.
Si algo contribuyó poderosamente al cabreo del Tercer y del Cuarto Estado (burguesía industrial y comerciante por un lado, miserables por el otro), fue precisamente que eran los únicos que pagaban impuestos. La Revolución Francesa encuentra ahí una de sus más poderosos estímulos.
Ahora, en Chile, recién llegado al Ministerio de Hacienda, un ectoplasma llamado Ignacio Briones se apresura en proponer dos medidas tributarias que ponen al desnudo la verdadera cara del actual gabinete de Piñera.
El Diario Financiero lo pone en primera página:
“El entrante titular de Hacienda apuesta por alcanzar un acuerdo en la materia y se abre a una baja de los impuestos a las empresas: ‘Espero haya agua en la piscina’”.
Es probable que en vez de agua en la piscina encuentre más gente en las calles. Manifestando contra el descaro de quien pretende que favoreciendo a los privilegiados pudiese responder a las exigencias de justicia social del pueblo de Chile.
Ignacio Briones, aun menos clarividente que Felipe Larraín, lo que ya es decir, va aun más lejos. Según el Diario Financiero:
“Además evalúa mecanismos permanentes de incentivo a la inversión, como la depreciación instantánea”.
La ‘depreciación’, tambien llamada ‘amortización’, es un procedimiento contable que permite no falsear la realidad patrimonial de una empresa, tomando en cuenta cargas (gastos) que no traen consigo un flujo de caja. Al invertir en inmovilizaciones (maquinaria, instalaciones, etc.) la regla contable impone que el monto invertido sea ‘depreciado’ gradualmente en un periodo de 3 a 5 años (excepcionalmente puede ser más largo o más breve).
De ese modo la empresa ‘recupera’ su inversión habida cuenta que la ‘depreciación’ reduce los beneficios, reduciendo la base de cálculo de los impuestos.
Al proponer la ‘depreciación instantánea’ Ignacio Briones busca reducir aun más los impuestos que pagan las grandes empresas.
¿Quiénes financiarán la mal llamada agenda social de Piñera? Los asalariados.
Quien vive de un salario, o aun del llamado ‘boleteo’, no puede reducir impuestos con el mecanismo de la ‘depreciación instantánea’. Tampoco descuenta IVA, como hacen las grandes empresas, aprovechando su actividad social para desgravar hasta el IVA de las fiestas de cumpleaños de sus gerentes.
Alfonso Sweet, un patrón, el empresaurio presidente de la CPC, inquieto del cariz que toman las protestas, declaró, súbitamente compasivo:
«Sabemos que tenemos que meternos las manos al bolsillo y que duela»
¿Qué quiere? ¿Qué le lleven un analgésico?
Por su parte, un grupito de jóvenes empresaurios, –velociraptores en la cuna–, promete pagar salarios decentes. Es su contribución para volver a la normalidad del business as usual, y que nada cambie. La definición de ‘salario decente’ aún no ha sido entregada.
En realidad lo que tienen que hacer unos y otros –me refiero a los patrones– es pagar impuestos, comenzar a pagar su cuota del condominio llamado Chile. Esa que han evitado hasta ahora con la anuencia de la Concertación, de la Nueva Mayoría y de la derecha con cualquiera de sus denominaciones de fantasía.
Habida cuenta que son los que más beneficios obtienen, son los que más deben pagar. En los EEUU, en el periodo más fasto de la economía yanqui, los millonarios pagaban una tasa marginal cercana al 90%.
La tasa marginal es la que se aplica a partir de un cierto monto, cuando el impuesto es progresivo: hasta un monto razonable, la tasa es reducida. De ahí hacia arriba la tasa marginal crece.
Los presupuestos generales del Estado, hasta el día de hoy, son financiados sustancialmente por los impuestos que paga el pobrerío, comenzando por el IVA, visto que a los miserables nadie les pregunta “¿boleta o factura?”
El impuesto, como lo puso Adam Smith, fundador de la teoría económica del capitalismo, debe financiar el gobierno civil, la Educación, la Salud y otros servicios públicos.
Que el riquerío no pague tributos, sometiendo a más del 90% de la población al pago de impuestos, además de estafarla con las AFP y haciéndola pagar escuelas, colegios y universidades, amén de los servicios médicos y los medicamentos, es el más seguro camino hacia una revolución.
Los empresaurios idiotas no son. Ignorantes tampoco. Prevenidos quedan.
Politika
¡Chao Piñera! / Opinión

Manuel Cabieses Donoso / Resumen Latinoamericano / 31 de octubre de 2019
“Ninguno debe obedecer a los que no tienen el derecho a mandar”.
(CICERÓN)
El gobierno del presidente Sebastián Piñera está acabado. La calle revocó su mandato y exige su renuncia. En adelante la función de este gobierno se reduciría al gotario de concesiones que intentan calmar la indignación popular.
En el ofertón hacen fila los aumentos de salarios y pensiones, la reducción de los ingresos de parlamentarios, ministros y altos funcionarios públicos, la rebaja de precios de las medicinas, la congelación de las tarifas de electricidad, agua y peaje de las autopistas, y un rosario de otros parches curita para atacar el tumor maligno del modelo neoliberal.
La oligarquía, temerosa de perder sus privilegios, no quiere verse arrastrada por el descalabro del gobierno.
Alfonso Swett, presidente de la poderosa Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) que gobierna Chile desde 1973, ya levantó bandera blanca para pedir una tregua.
Y a nombre del comité ejecutivo de la CPC dijo: ‘Tenemos que agrandar nuestros corazones con generosidad. Sabemos que tenemos que agrandar nuestras manos y meternos las manos al bolsillo y que duela…’.
Añadió que los empresarios llevarán a cabo diálogos con sus trabajadores para atender sus demandas tanto en materia de salarios como del endeudamiento de sus familias.
Cabe señalar que el endeudamiento es uno de los problemas más graves que afectan a los chilenos. Compromete el 73,3 por ciento del ingreso familiar. Los morosos superan los cuatro y medio millones. Una moratoria general y condonar las deudas usurarias con la banca será, sin duda, la prioridad de un próximo gobierno.
Si el presidente Piñera, representante de una derecha liberal crítica del terrorismo de Estado, quisiera aliviar la crisis que vive el país y facilitar el tránsito pacífico a una democracia con justicia social, debería abdicar. Su renuncia es una de las demandas principales que hace el pueblo junto con la Asamblea Constituyente.
Un gobierno provisorio podría de inmediato llamar a plebiscito para convocar a una Asamblea Constituyente, elegida por los ciudadanos, que elabore la Constitución democrática. La jugarreta en curso para dejar en manos del Congreso el poder constituyente, es una astracanada que el país no soportará.
Sin embargo, no todo es coser y cantar. El modelo moribundo aún tiene recursos para tratar de desmoralizar y frustrar la protesta. Una de sus mañas es dar largas al conflicto y llevarlo al agotamiento. El cambio de gabinete y la batería de concesiones obedecen a esta estrategia.
Otra maniobra en desarrollo es la guerra sicológica para crear miedo en vastos sectores ante los incendios y saqueos de bandas criminales que actúan con beneplácito policial.
Se busca aislar al núcleo fundamental del movimiento: trabajadores, jubilados y clases medias.
Casi cuatro millones de obreros constituyen la población activa (42 por ciento) que junto con las clases medias, funcionarios públicos y servidumbre doméstica, alcanzan una mayoría de casi el 70 por ciento.
Pero si esa enorme fuerza no permanece unida y no se dota de una dirección respetada, el funeral del neoliberalismo puede prolongarse. La lucha debe entenderse hoy como el enfrentamiento de todos contra el uno por ciento que ha saqueado el país durante 30 años.
La estrategia del cambio requiere gran amplitud y cohesión social.
Tenemos por delante una enorme tarea de construcción de fuerza social y política. El espacio de la cultura y las artes juega un rol vital en este reencuentro con la democracia.
Requerimos una revolución cultural para construir una sociedad distinta que respete los valores esenciales de la democracia perdida en 1973 y que sea capaz de dimensionarla a la nueva época de la humanidad.
La ejemplar y maravillosa reacción del pueblo contra los abusos y corrupción del sistema, exige soluciones de calado mayor. Nunca hemos estado tan cerca del cambio que nos permita alcanzar la democracia, igualdad y justicia por tanto tiempo postergadas.
INDH exige peritaje internacional a armamento usado por la policía
Resumen Latinoamericano* / 31 de octubre de 2019
Este jueves el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) realizó un llamado a que se realice un peritaje internacional acerca de la composición de los objetos que usa la policía: balines, perdigones de goma o metálicos.
Junto a esto, exigieron conocer «la composición, potencia, presión y cantidad de pólvora de las bombas lacrimógenas».



Sergio Micco, director del Instituto formuló este llamado ya que consideran que «Lo más responsable es que se pida un peritaje internacional acerca de la composición de los objetos que se lanzan, ya sean balines, perdigones de goma o metálicos; y para conocer la composición, potencia, presión y cantidad de pólvora de las bombas lacrimógenas» explicó Sergio Micco.
Hasta ayer a las 23:00 hrs, el último reporte del instituto contabilizó un total de 1.305 personas heridas en hospitales. De estas, 38 son por disparos de bala, 402 por disparos de perdigones, 288 por arma de fuego no identificada y 27 por balines.
El informe también destacó que 146 personas presentan heridas oculares.
Por esto, el INDH ha presentado 167 acciones judiciales. De estas, 13 son recursos de amparo, 5 querellas por homicidio y 18 son querellas por violencia sexual. Estas últimas incluyen desnudamientos, amenazas, tocaciones y 2 violaciones.



Cabe señalar que desde el inicio de las revueltas, 4.271 personas han sido detenidas. Aunque no en todas las observaciones fue posible registrar el sexo de las personas detenidas, se estima que 2.989 son hombres, 656 son mujeres y 471 son niños, niñas o adolescentes.
Resumen*
Estudiantes secundarios exigen pronunciamiento de socios del Frente Amplio por llamado a negociar con gobierno asesino y torturador
Resumen Latinoamericano / 31 de octubre de 2019







Roger Waters expresa su solidaridad a manifestaciones en Chile
Resumen Latinoamericano*, 31 octubre 2019.
El músico británico Roger Waters expresó este miércoles su solidaridad y apoyo al pueblo chileno que se mantiene en protesta contra el Gobierno de Sebastián Piñera.
A través de un video posteado en Instagram, el exintegrante del grupo Pink Floyd dijo «voy a demostrar mi solidaridad con ustedes, mi apoyo, tocando mi olla durante un minuto esta noche mientras cae el sol».
Seguidamente añadió que “es lo menos que puedo hacer. Espero poder ayudar de alguna otra manera, así que les envío todo mi amor“.
Y a continuación se ve al músico británico de 76 años con un olla y una cuchara caceroleando como tantos chilenos y chilenas.
No es primera vez que Waters se pronuncia sobre reclamos y demandas populares, en febrero pasado el músico condenó un concierto promovido por el millonario Richard Branson en supuesto apoyo al pueblo venezolano.
“Nada de lo que se está promoviendo tiene que ver con las necesidades del pueblo venezolano”, alertó Roger Waters, quien criticó el concierto Venezuela Aid Live, en la frontera de Colombia con Venezuela.
*telesur
Envio:RL

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