Resumen Latinoamericano, 16 de enero de 2020
Candidatos al Congreso, diseminados en diferentes partidos, han hecho de los ataques al enfoque de género el eje de sus campañas. Sin embargo, sus propuestas tienen más de discurso que de realidad.
En estas elecciones para el Congreso, un grupo de candidatos ha presentado como propuesta central eliminar el enfoque de género de políticas públicas. Se autodenominan conservadores y están agrupados principalmente en tres partidos: Solidaridad Nacional, Contigo y Fuerza Popular.
¿Es posible que cumplan con ese objetivo o se trata de promesas vacías para sus posibles electores?
Los perfiles
Un bloque de estos candidatos está conformado por exparlamentarios que tuvieron una labor activa en contra del enfoque de género en recientes legislaturas. Entre ellos, Juan Carlos Gonzáles (Fuerza Popular) y Nelly Cuadros (Solidaridad Nacional, exFuerza Popular), quienes suscribieron dos proyectos de ley que buscaban eliminar el enfoque de género de políticas públicas. Una de estas iniciativas afirmaba que el enfoque de género causa “sida y cáncer”.
Otros excongresistas como Rosa Bartra y Yeni Vilcatoma (ambas de Solidaridad Nacional y exfujimoristas) expresaron una posición similar, no mediante proyectos de ley, pero sí con su apoyo a las actividades del movimiento Con mis hijos no te metas. También Martha Chávez (Fuerza Popular), el exministro de Salud, Luis Solari (Solidaridad Nacional), y la exministra de la Mujer, Nidia Vílchez (Apra), han expresado su posición contra el enfoque de género.
Sin embargo, la gran mayoría de candidatos que ha asumido esa campaña son rostros nuevos en la política. Aunque no por ello ajenos al mismo objetivo. Justo Balmaceda (Contigo), Ninoska Valladares (Contigo) y Javier Pacheco (Solidaridad Nacional) son parte del colectivo Padres en Acción, que perdió la demanda contra el enfoque de género en el Currículo Escolar. Valladares y Pacheco fueron parte del equipo demandante, mientras que Balmaceda fue abogado del grupo en la primera parte del proceso.
Además, destacan candidatos cercanos a Con mis hijos no te metas: los extrabajadores del Congreso Ricardo Vásquez Kunze (Fuerza Popular), Rosangella Barbaran (Fuerza Popular), Beatriz Mejía (Avanza País), vocera del colectivo, y José Anderson (Contigo), quien forma parte de una asociación católica que presentó una demanda contra la resolución que aprobó el protocolo de aborto terapéutico.
Resalta también Juan José Muñico (Solidaridad Nacional), miembro del grupo La Resistencia, conocido por agredir verbal y físicamente a opositores del fujimorismo, y defender posiciones de Con mis hijos no te metas.
En una posición menos más «tibia», la candidata Nidia Vílchez (Apra), excongresista y exministra, critica el enfoque de género en las políticas públicas, afirmando que la Ley de igualdad de oportunidades del 2007 es suficiente. Algo que, como veremos, resulta contradictorio.
¿Se puede eliminar el enfoque de género?
El enfoque de género es parte de las políticas públicas en Perú hace más de una década. La Ley de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, promulgada en 2007, planteó como funciones del Poder Legislativo:
a) Aprobar normas que garanticen los derechos de igualdad entre mujeres y hombres, a nivel laboral, económico, cultural, social, político y en cualquier otra esfera; acorde con los compromisos y tratados internacionales que incorporan la equidad de género, la inclusión social y la igualdad de oportunidades, asumidos y ratificados por el Estado peruano, debiendo derogar, modificar o dejar sin efecto las normas que producen discriminación.b) Fiscalizar la aplicación y cumplimiento de las normas y políticas que garanticen la igualdad de oportunidades y la equidad de género.
Tal como menciona esta normativa, el Estado ha asumido y ratificado compromisos internacionales en relación a inclusión y equidad de género. Estos son: la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (CEDAW), la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer (Belém do Pará), la Declaración y la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995).
Y no solo eso. La igualdad de género es parte de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) planteados por las Naciones Unidas y marcan la Agenda 2030 para Perú y la comunidad internacional.
La Corte Suprema de Justicia, en la sentencia donde reafirmó la permanencia del enfoque de género en el Currículo Escolar, también indica que:
(…) el Enfoque de la Igualdad de Género planteado en el Currículo de Educación Básica es conforme con la normativa constitucional y supranacional sobre igualdad de oportunidades, dado que es en el ámbito educativo en donde resulta esencial llevar acciones para cambiar los patrones socioculturales de conducta entre hombres y mujeres que originan una situación de desigualdad, por lo que pretender que este enfoque sea retirado, o limitarlo en cuanto a sus alcances, implicaría ir en contra de una obligación internacional asumida por el Estado peruano.
Entonces, cuando ciertos candidatos prometen que eliminarán el enfoque de género de las políticas públicas para reemplazarlo por un «enfoque de familia», están afirmando que irán en contra de dichos compromisos y obligaciones internacionales. Así, no sorprende que ninguno de los proyectos de ley que buscaban eliminar el enfoque de género ha prosperado.
Otras propuestas sin peso
Justo Balmaceda, del colectivo Padres en Acción, es uno de los candidatos que promete la participación de los padres en la confección del Currículo Escolar. Además de «fiscalizar libros de texto de nuestros hijos para que solo tengan ciencia y no tengan nada de ideología».
Sin embargo, la sentencia de la Corte Suprema sobre el Currículo Escolar también precisa los límites de la participación de los padres. Algo que los candidatos de Padres en Acción saben muy bien, pues fueron quienes perdieron la demanda.
De la educación en sentido estricto, se desprende el derecho de los padres a intervenir en el proceso educativo de sus hijos; sin embargo, esta prerrogativa de ninguna forma implica que los padres de familia tengan la potestad de reemplazar las atribuciones que están reservadas por mandato constitucional y/o legal al Estado.
Por otro lado, un candidato hizo más que criticar el enfoque de género como herramienta para combatir la violencia. Juan José Muñico, candidato de Solidaridad Nacional y líder del grupo La Resistencia, promete la pena de muerte para los violadores.
¿Es posible? Una vez más, se trata de una propuesta que implicaría romper con compromisos internacionales. Después de todo, Perú es parte del Pacto de San José, Convención Americana sobre Derechos Humanos que no permite la aplicación de la pena de muerte. Incluso si se planteara que el país abandone este pacto, tomaría años que sea una realidad. Mucho más tiempo del que los actuales candidatos tendrán en el Congreso si son elegidos.
Fuente: Wayka Peru
Elecciones: ni ruido ni nueces
Por Alberto Adrianzén M. , 16 de enero 2020
“Hazla famosa”, decía uno; “Hartos de todo”, decía el otro. Me refiero a un par de paneles de una y de un candidato, de un mismo partido, que buscaban una curul en el próximo Congreso. De otro lado, en los medios de comunicación encontramos declaraciones sorprendentes como la de la excongresista Jeny Vilcatoma, ahora candidata, que afirma que Rosa Bartra es “una persona muy mentirosa y manipuladora”. Lo curioso de estas declaraciones es que tanto Vilcatoma como Bartra participan en la misma lista al Congreso de Solidaridad Nacional. Bartra en el primer lugar y Vilcatoma en el segundo. Además, ambas han sido parlamentarias por Fuerza Popular en el Congreso disuelto. A ello se puede sumar las palabras del excongresista y ahora candidato por el APRA, Mauricio Mulder, que dice que su sueldo como parlamentario no le alcanzaba.
Y el broche de oro en este tramo semifinal de esta campaña electoral, fue la escena que protagonizó el candidato Orestes Pompeyo Sánchez de las filas del partido Podemos, que culminó su participación en el debate entre los candidatos por Lima de rodillas en el piso, con una Biblia que agitaba en la mano derecha y gritando: “Este 26 de enero, elijan hombres temerosos de Dios, mujeres temerosas de Dios, honestos, marquen la P, de provalores, provida y profamilia” (El Comercio: 12/01/20).
Seguramente muchas y muchos tendrán más de una anécdota sobre el actual proceso electoral. Sin embargo, me interesa señalar algunos puntos. Cada lema o cada hecho o actitud, lo que nos muestra son varias cosas: desde el malestar que provoca una vida casi sin futuro porque no hay trabajo o los ingresos son pocos, hasta la furia ciudadana contra las la corrupción, pública y privada; a lo que se suma el espectáculo de la deslealtad entre políticos y políticas y la impunidad con la que actúan muchas veces los propios congresistas; y, finalmente, como la fresa en la torta, el ingreso de la religión y de los evangélicos a los predios de la política, de los partidos y de las elecciones.
Por eso creo que las elecciones de este próximo 26 de enero, más allá del esfuerzo de algunos candidatos y partidos, nada nuevo traerán, salvo evidenciar la profundidad de la crisis de la política, de los políticos, de los partidos y de la propia democracia. Con ello no quiero desconocer los méritos de algunos o de muchos candidatos, sino llamar la atención sobre el hecho de que estas elecciones son expresión de un momento antipolítico, como lo fue también el momento de la disolución del Congreso meses atrás.
La significativa aprobación que tuvo esta medida no expresaba un afán reformador de las mayorías nacionales ni tampoco un momento de politización de nuestra sociedad, salvo para un pequeño sector, sino más bien una genuina bronca, alimentada por los propios errores de Congreso, por el Ejecutivo, por los medios de comunicación y los escándalos de corrupción, contra la política, el poder legislativo y los parlamentarios. Transformar ese momento de bronca contra la política en un momento reformador del país, de los políticos y de la propia política, como viene sucediendo ahora en Chile, era un posible camino.
Aquí eso no pasó. Por eso las elecciones próximas demuestran que el “clima político” que se vive actualmente es el mismo clima que se vivió antes y durante la disolución del Congreso, pero con un añadido: la desmovilización de la sociedad es mayor, lo que hoy se refleja en una campaña electoral fría, en un comportamiento de los electores que nos dice “no me importa la política”, y en una bronca a los políticos (incluyo al gobierno). No es casual que más de la mitad de los electores, faltando apenas un par de semanas, no sepa por quién y cómo votar en estas elecciones. Lo más probable, por ello, es que tengamos un Congreso de minorías y fraccionado, algo que ya hemos vivido en el pasado reciente. Incluso, un incremento significativo de los votos en blanca y viciados, como muchos aseguran, así como la posibilidad de que muchos partidos no pasen la “valla electoral” en estas elecciones, podría llevar a que se reproduzca lo sucedido en el Congreso anterior al ingresar al parlamento un número pequeño de partidos: unas falsas mayorías parlamentarias cuando en verdad son auténticas minorías políticas. Es como dar un gran salto para caer en el mismo sitio.
Lo que ha sucedido es que ni el gobierno ni los partidos interesados en el cambio, han sido capaces de transformar ese momento “antipolítico” (algunos hablan de “desafección política”) en otro distinto que represente para los electores un futuro político con un mínimo de certezas. Las reglas en este “juego electoral” en algunos casos siguen siendo las mismas y en otros son confusas y sujetas a una interpretación arbitraria de las autoridades electorales. Por primera vez la ONPE ha censurado spots de campaña de algunos partidos destinados a la franja electoral, mientras que el JNE ha retirado a candidatos por motivos, realmente, mínimos que llaman a la sospecha.
La otra razón, es la dependencia política de algunos partidos y movimientos sociales a un gobierno que, si bien en su momento, respondía a que éste encabezaba la lucha contra el Congreso y el fujimorismo, terminó por restarle autonomía a dichas organizaciones para imaginar y lograr una salida política distinta a la actual. Otra fue la creencia de que una nueva “competencia electoral”, luego de la disolución del Congreso, bastaba para abrir el camino de la reforma política, olvidándose que los partidos mismos tenían que cambiar primero.
Por eso la casi totalidad de partidos, incluyo a la izquierda, al no tener un proyecto de país para las mayorías no solo se dividieron una vez más en estas elecciones, sino que buscaron, como ha sido hasta ahora, dirimir sus desacuerdos en el campo electoral que se convierte, por la desconexión de los partidos con la sociedad, en casi el único espacio de acumulación y de sobrevivencia políticas. La mayoría de partidos han dejado de representar a la sociedad para convertirse en máquinas electorales, es decir, han pasado a representarse a sí mismos, y la política ha terminado siendo un ejercicio de “exhibición” y un “mercado electoral”, en que los medios de comunicación y las encuestas definen quién es el triunfador.
Por eso creo que después de estas próximas elecciones, nuestras vidas muy poco cambiarán y seguiremos acumulando un descontento que no encuentra en la política su solución. Espero, sinceramente, equivocarme.
Fuente: «Otra Mirada»
Envio:RL


No hay comentarios:
Publicar un comentario