5 de febrero de 2020

TROPEL 3 del 05.02.2020.

El fuego no podrá
Por Claudia Rafael */ Resumen Latinoamericano/ 4 de febrero 2020 .-
 Son trece las familias de la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) que perdieron todo. Una treintena de integrantes entre niños y adultos. Trabajadores que salvaron sus vidas mientras las llamas ganaban por entero a las casillas de madera en las que viven. Alquilan las pocas hectáreas en las que buscan producir contra corriente. Con la precariedad en la infraestructura a la que empuja esa vida nómade que implica mudarse cada dos o tres años y empezar de nuevo una y otra y otra vez. Y no es una tragedia azaroza. No es una catástrofe ni un accidente.




Las trece familias son una fotografía de una realidad que se repite y se propaga como una epidemia. “El incendio empezó a eso de la 1.30 de la mañana y no pudimos salvar nada. Como nuestras casas son de madera el fuego se expandió muy rápido», contó Mario Delgado a la revista Cítrica el último día de enero. Sólo cenizas y negritud perduró en esa tierra en la que producen tomates, lechugas y un abanico de verduras de hoja. Pero hay un modelo extractivo que no perdona. Que castiga de uno u otro modo. En ocasiones, con una espada de Damocles que pende sobre sus humanidades mientras juntan, peso sobre peso, los 10, 11 ó 12.000 pesos de alquiler por hectárea. En otras, porque por la misma decisión sistémica que los hace ir, como eternos peregrinos, de una tierra a otra cada dos años, las construcciones son endebles, inseguras, vulnerables. Y un chasquido de dedos, una chispa que fulgura, un rayo que nunca falta, un fueguito que empuja el viento se encargan de destruir. Como un karma. Como una plaga que repta. Como un tsunami que en pocos minutos se torna imparable.
En el siglo XX –suele decir Carlos Vicente- la humanidad perdió el 75 por ciento de la biodiversidad agrícola que el campesinado fue creando a lo largo de los últimos 10.000 años. ¿La responsable? “La violencia de la agricultura industrial”.
Como diminutas briznas en el medio de plantaciones millonarias, los trabajadores de la tierra parecen quijotes dispuestos a trabajar, día tras día, hora tras hora, contra las prácticas que seis décadas atrás instaló el modelo extractivo como hegemónico. “Si entendemos que lo que producimos va a llegar a la mesa de otra persona, ahí está la clave”, dice convencido un productor agroecológico del cinturón La Plata.
Las trece familias, como tantas otras que padecen la misma suerte con una sistematicidad férrea, son las víctimas de la lógica del mercado. “Tenemos una enorme precariedad y prohibiciones para la construcción de viviendas de material. Por lo tanto, las casillas son de madera. La mayoría de los compañeros lo toman como parte de la batalla diaria pero implica arrancar de cero cada tanto”, asegura Rubén desde la UTT. Y no pueden edificar por la sencilla razón de que los poderosos temen que una construcción de material, firme y sólida, pueda atentar –expropiación o usucapión mediante- contra los dueños de los territorios y de las leyes.
Hoy esas familias que se quedaron sin nada necesitan heladeras, cocinas, garrafas, muebles, ropa, camas (*)
Mientras se sigue amasando el sueño para el acceso a la tierra. Y que vuelva a manos de quienes la trabajan. Las y los que son parte de la historia que busca romper con la lógica bélica y binaria que violenta el suelo para redoblar ganancias.
Fotos: Revista Cítrica
Para acercar donaciones:
– Monte Grande, Zona Sur, Arana 293, Lunes a Viernes de 9 a 20hs, Sábados de 9 a 19hs;
– Almagro, Caba, Av. Diaz Velez 3761 y Bulnes, Lunes a viernes de 9 a 20hs, Sabados de 9 a 19hs;
– La Plata, Calle 1, altura 612, entre 44 y 45, Lunes a Sábados de 9 a 20hs;
– Villa Devoto, Caba, Calle Habana 3277, Miércoles a Sábados de 9.30 a 20hs;
– Mayorista Agroecológico, Calle 12 de octubre 761, Avellaneda. Lunes, miércoles y viernes de 7am a 12hs.


Alfonsín se reunirá el fin de semana con Alberto F para formalizar su designación como embajador en España
Por Demián Verduga * / Resumen Latinoamericano/ 4 de febrero 2020 —
Lo informaron desde el entorno del dirigente radical. En la UCR hubo críticas, pero los máximos dirigentes partidarios pusieron paños fríos. El recorrido del ex diputado que se opuso siempre a la alianza con el PRO.
El dirigente radical Ricardo Alfonsín será el próximo embajador argentino en España. La información se difundió este martes 4 de febrero desde el entorno del presidente Alberto Fernández, que le informó la designación al jefe de Gobierno español, Pedro Sánchez, con quien se reunió en el marco de su gira europea.  Desde el entorno del ex diputado nacional señalaron a Tiempo que Alfonsín no hará declaraciones hasta reunirse con el presidente y formalizar la decisión. El encuentro sería el próximo sábado, luego del regreso de Alberto F.
Alfonsín, ex candidato presidencial en 2011, diputado nacional durante ocho años (2009-2017), ex presidente del comité bonaerense de su partido, entre otras lugares que ocupó en el radicalismo, se volvió los últimos años la cara más visible del rechazo a la alianza entre la UCR y el PRO que nació en marzo de 2015, en la ciudad de Gualeguaychú, Entre Ríos.
Esto lo dejó en un vértice que siempre es complejo de transitar en la política. Sus ideas-él suele decir siempre que son las de la UCR, al menos la de una vertiente-, lo ponían en la vereda opositora a las políticas del gobierno neoliberal de Mauricio Macri. Pero su pertenencia partidaria histórica lo hacían parte del oficialismo. Eso lo dejó en esa compleja diagonal, la del disidente interno, que cuestionaba públicamente las políticas del macrismo y el respaldo «acrítico» que la UCR  les brindaba. 
Luego de las elecciones de 2019, la coalición Cambiemos pasó a la oposición y el peronismo unificado con sus aliados en el Frente de Todos asumió el gobierno. Este cambio de roles no implicó, al menos hasta ahora, una modificación de las posiciones políticas ni de las visiones que se defienden. La mayoría de la UCR y el PRO siguen en sintonía con posiciones de derecha. Este no es un dato menor para explicar, parcialmente, la decisión del ex diputado nacional, que no deja su partido pero se incorpora de alguna forma a un gobierno de otras fuerzas.
Hubo algunas voces en la tarde de este martes que cuestionaron la decisión del dirigente de la UCR. El líder de la juventud radical bonaerense, Martín Borrazas, aseguró que “pedirá la expulsión” partidaria del hijo del histórico presidente. Sin embargo, quien conduce el Comité Nacional radical, Alfredo Cornejo, le bajo el tono a la polémica diciendo que era “una decisión personal”.
Para los radicales con territorio, como Cornejo, que puso a su delfín a gobernar Mendoza, como Gerardo Morales, que se reeligió en Jujuy, la designación de Alfonsín implica contar con un nuevo interlocutor para relacionarse con el gobierno nacional, algo que nunca pueden evitar los gobernadores, sea cual fuere su partido. Este es un dato político que los mandatarios provinciales radicales sólo reconocen en reserva. 



Murió el juez federal Claudio Bonadio /Detestado por muchxs, querido por casi nadie
Resumen Latinoamericano, 4 febrero 2020
Tras la feria judicial no había regresado a Comodoro Py
El magistrado tenía 64 años había sido operado de un tumor cerebral el año pasado. En los últimos años instruyó las principales causas armadas contra exfuncionarios kirchneristas. Falleció en su casa de Belgrano.
El juez federal Claudio Bonadio murió este martes a la mañana en su casa, en el barrio porteño de Belgrano. Tenía 64 años y había sido operado de un tumor cerebral en mayo del año pasado. 
Al frente del Juzgado Federal de Instrucción número 11, integró los Tribunales de Retiro durante más de 20 años
En el último lustro tuvo en sus manos las principales investigaciones contra ex integrantes de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, inclusive aquellas que la tuvieron a la ex mandataria y actual vicepresidenta como principal acusada.
La elevación a juicio oral de la causa de las fotocopias de los cuadernos, en la que acusó a Fernández de Kirchner de ser jefa de una asociación ilícita dedicada al cobro de sobornos, fue una de las últimas decisiones que tomó como magistrado. Antes de la finalización de la feria judicial de verano había solicitado extender su licencia hasta marzo. Ante su decisión de no regresar a Comodoro Py, lo reemplazó como juez subrogante su colega Sebastián Casanello.
El pedido de Bonadio de prologar su licencia disparó nuevos rumores sobre su estado de salud y la posibilidad de su no retorno definitivo a los tribunales federales de Retiro. El juez había sido operado de un tumor en la cabeza en mayo pasado, dolencia que lo obligó a pedir licencia en varias oportunidades durante el año.
Bonadio era uno de los jueces más antiguos de Comodoro PyHabía llegado al fuero federal de la mano del menemismo, que lo ayudó a saltar de la esfera política a la judicial. A principios de los 90, durante el primer mandato de Carlos Menem, ocupó la Secretaría de Asuntos Legales de Legal y Técnica, en reemplazo de Carlos Corach. De allí, saltó al fuero federal: fue designado juez federal de Morón en 1992 y, casi de inmediato, titular del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional número 11 de la Ciudad de Buenos Aires. 

La servilleta de Corach y las múltiples denuncias en su contra

Durante las décadas en la que estuvo al frente de ese juzgado maniobró, con más o menos voluntad de acción según los personajes investigados y los tiempos políticos, una cantidad numerosa de expedientes. Y cosechó, de igual forma, decenas de denuncias ante el Consejo de la Magistratura.
Bonadio es el magistrado que más denuncias recibió después de Norberto Oyarbide. La mayoría, 41 según la plataforma Justiciapedia, fueron desestimadas, mientras que fue sancionado en dos y otras ocho continúan en trámite.
No obstante, continuó en su cargo. Ni siquiera tambaleó en 1996, el entonces ex ministro de Economía Domingo Cavallo reveló que durante una charla en un café, Corach le había entregado escritos en una servilleta los nombres de los jueces federales que respondían al entonces presidente escritos. Bonadio integraba esa lista de la servilleta de Corach.
Una de las denuncias ante el Consejo de la Magistratura fue motivada por su actuación al frente de la Causa AMIA, de la que se hizo cargo en 2000 y sobre la que avanzó poco y nada antes de que lo apartaran. La Sala I de la Cámara Federal decidió, en 2005, quitarle el expediente que investigaba el encubrimiento y las pistas falsas plantadas en la causa madre por «falta de imparcialidad»: debía investigar a su colega Juan José Galeano y a Corach, de quien había dependido años atrás y a quien le debía el puesto de juez federal.

La persecución a Cristina Kirchner

En los últimos años, Bonadio mantuvo una confrontación abierta con Cristina Fernández de Kirchner y miembros de sus gobiernos. Durante el último lustro, avanzó con ahínco en causas en las que exfuncionarios kirchneristas eran el epicentro de las sospechas, mientras que mantuvo inmóviles los expedientes vinculados a integrantes del gobierno de Cambiemos.
De los 13 procesamientos de Cristina Fernández de Kirchner, 11 fueron obra de Bonadio y el resto de Julián Ercolini. Y de las siete prisiones preventivas, la totalidad salieron del juzgado de Bonadio. Los fueros como senadora y ahora como vicepresidenta impidieron la detención, pero cada vez que va a visitar a su hija Florencia tiene que pedir autorizaciones.

Perfil de un tiempista: el juez Bonadio, de Corach a los Cuadernos

Llegó a su cargo en 1994, de la mano del secretario Legal y Técnico de Carlos Menem. Fue el primer juez en procesar a CFK y tuvo en sus manos casi todas las causas en las que fue investigada. Construyó un perfil de duro e independiente de la política partidaria. A pesar de las denuncias en el Consejo de la Magistratura, sólo recibió una multa. 

(Foto: TELAM)

Por Sol Rodríguez Garnica 4 de Febrero de 2020
“No se preocupe, yo tampoco llegué por concurso.” El cartel estaba en la puerta del despacho del Juzgado Criminal y Correccional 11, que ocupó durante casi 26 años el juez Claudio Bonadio. Llegó a su cargo en 1994, apadrinado por el secretario Legal y Técnico Carlos Corach y por la reforma que hizo Carlos Menem en el fuero, que convirtió a Comodoro Py en un fuero de poder. En aquél momento, no se rendía examen para ingresar a esos puestos.
Siempre tiempista, Bonadio fue quién, cuando el menemismo se alejaba, comenzó y encabezó las investigaciones en contra de varios funcionarios. A algunos los protegió también y nunca llegaron a juicio. Las críticas que le hacía la Cámara Federal a su modo de investigar, a sus formas para llegar “a la verdad jurídica” no parecían herirlo. Fue, junto con Norberto Oyarbide, uno de los más cuestionados técnica y políticamente. Se llenó de procesos en el Consejo de la Magistratura antes y después del kirchnerismo. Ahora, con su muerte, todas quedarán desestimadas. En 2014, le habían fijado una multa del 30% de su salario por su mala actuación en los expedientes de la privatización de Tandanor y créditos a la ex curtiembre Yoma. La Corte le revirtió la sanción un año después.
Si la causa Cuadernos marcó sus últimos años de carrera judicial, antes supo sobrellevar las denuncias y las críticas de sus compañeros de piso de Retiro a los errores y horrores de sus investigaciones. Fue uno de los jueces que declaró la inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida y también quién encarceló (de manera domiciliaria) a Héctor Timerman y no permitió que fuera tratado por el cáncer que padecía. El ex canciller falleció el 30 de diciembre de 2018: meses antes, había pedido encarecidamente ir a declarar en la causa por el Memorándum.
Bonadio siempre fue un jugador de tenis, alguien que manejaba sus propios tiempos e intereses. Un magistrado que no dependía de la política partidaria, por más de que haya sido beneficiado o protegido por distintos gobiernos. El enfrentamiento con Cristina Fernández de Kirchner lo llevó a ser el primero en llamarla a indagatoria y también en pedir su desafuero para encarcelarla. Por sorteo o por otros mecanismos, tuvo en sus manos casi todas las causas que la involucraron. Participó en Los Sauces (aunque esa terminó en otro juzgado); y la procesó en Dólar Futuro, Hotesur, Cuadernos y Memorándum con Irán. No siempre fue así: durante la primera etapa del kirchnerismo, sus vínculos eran más que estrechos. Una convivencia pacífica que derivó, pasado 2010, en una pequeña guerra. Si había un expediente con un funcionario kirchnerista, Bonadio estaba cerca como para procesarlo, en uno de los pocos momentos en los cuales coincidió casi totalmente con el humor que tenían el resto de los federales. 
Públicamente, siempre aseguró que la causa más compleja que enfrentó fue por la Tragedia de Once. La causa consagratoria, si así puede decirse, fue la de Cuadernos. Más de cien imputados, múltiples ramificaciones, un recorrido que incluía bolsos llenos de plata circulando por distintas empresas y organismos del Estado. Era oro puro en términos mediáticos y políticos; la bala de plata contra su adversaria puesto en los términos de alguien que conocía de armas (y las portaba).
Cristina Fernández de Kirchner fue procesada en múltiples aristas de la Causa Cuadernos. Todas están ahora en la etapa de juicio, con un Comodoro Py que empezó a encontrarle los errores y los defectos a los testimonios de los arrepentidos. El 30 de diciembre de 2019, Bonadio elevó a debate la parte más “concurrida” de la causa, la que tenía mayor cantidad de involucrados. Mientras hacía eso, otra parte de los federales criticaba a los arrepentidos y las irregularidades que hubo en torno a sus testimonios: sin registros, sin peritajes, sin evidencias claras que involucren. ¿Resistirá Cuadernos un juicio oral? ¿Aguantará la causa por el Memorándum un debate donde se exhiban realmente las (no) pruebas que tiene la denuncia que hizo en su momento Alberto Nisman? ¿Se sostendrá en un juicio Dólar Futuro, la causa que nadie quería en Py porque no la veían con elementos?



CORREPI sobre Bonadío «Ha muerto un asesino de gatillo fácil y promotor de la criminalización»
Resumen Latinoamericano* / 4 de febrero 2020 —

Desde la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) recordaron al juez federal Claudio Bonadío, fallecido hoy, como un especialista «en perseguir la protesta y criminalizar luchas», así como uno de los principales exponentes del lawfare.

El repentino fallecimiento del juez federal Claudio Bonadío, ocurrido en horas tempranas de esta mañana, sacudió las portadas de todos los medios de comunicación del país con comentarios a favor y en contra, pero inclusive diferentes organizaciones sociales y políticas se hicieron eco de esta noticia. Desde la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) recordaron al juez más cercano al ex presidente Mauricio Macri como un especialista «en perseguir la protesta y criminalizar luchas», así como uno de los principales exponentes del uso del aparato judicial en lo que hoy llamamos lawfare«.
«En las agitadas jornadas del inicio del siglo XXI, se alineó con su colega, el juez federal de Salta, Cornejo, para perseguir y detener referentes de la lucha piquetera. En abril 2003 mandó a detener y remitió a Salta a compañeros que habían participado del corte de ruta en el que fueron asesinados Omar Barrios y Carlos Santillán. En agosto del mismo año, cuando tenía a su cargo la investigación de la represión a la operación de la “Contraofensiva” de Montoneros, con infinidad de asesinatos, torturas y desapariciones forzadas, reactualizó la teoría de los dos demonios. Procesó y detuvo a los dirigentes Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja, con el argumento de que si la conducción de la organización que integraban no hubiera dispuesto el regreso de sus militantes, no hubieran sido asesinados o chupados», destacó Correpi a través de un comunicado.
En relación a los acontecimientos del estallido social de 2001, el texto señala que «padecimos y enfrentamos los intentos de Bonadío por declarar nula la causa por la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001, en la que, desde que reemplazó a su colega María Servini de Cubría, hizo lo imposible por consagrar la impunidad de los responsables políticos. Lo consiguió, en 2010, con el ex presidente Fernando de la Rúa, al que sobreseyó porque, según explicó, ¨no vio TV ni escuchó radio en todo el día, y no sabía de la represión y las muertes¨».
Si bien Correpi hizo alusión al disciplinamiento de Bonadío con todos los gobiernos, también se encargó de señalar que «con ninguno estuvo más cómodo que con el macrismo, como quedó en evidencia con las causas por las movilizaciones del 12 de diciembre de 2017, en repudio a la reunión de la Organización Mundial del Comercio en Buenos Aires, y del 14 de diciembre del mismo año, contra la sanción de la reforma previsional. En la primera, procesó y elevó a juicio oral a lxs compañerxs Hernán Centeno, dirigente de SUTEBA Escobar, y Natalia Pérez, referente de la Defensoría de Géneros de Luján. En la segunda, tradujo al lenguaje judicial la doctrina Bullrich de que ¨la versión de las fuerzas es versión de verdad¨, cuando procesó a más de 30 personas con las declaraciones policiales como única ¨prueba¨. Cinco de ellas permanecieron presas varios meses, incluidos dos jóvenes en situación de calle que no participaban de la movilización».
El organismo de Derechos Humanos expresó al mismo tiempo que «hoy los medios de todas las orientaciones hacen la necrológica del juez Bonadío según mejor conviene a sus líneas editoriales. Unos hablan más de Once –causa en la que admitió escandalosamente al Estado responsable de la masacre como querellante-, otros de su paso por la causa AMIA, o de los más recientes sainetes judiciales, como la ¨causa cuadernos¨, sostenidas a fuerza de arrepentidos y servicios varios. «CORREPI prefiere destacar que ha muerto un asesino de gatillo fácil, promotor de la criminalización de lxs que luchan», concluye el comunicado.
*Fuente: El Grito del sur
Envio:RL

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