31 de marzo de 2020

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Por el agua y los territorios: de esta crisis multisistémica surgirá un nuevo país
Martín Sanzana / Resumen Latinoamericano / 30 de marzo de 2020
Este año el día mundial del agua (22M) transcurre en medio de una coyuntura en la cual convergen todas las crisis, lo que impone nuevos desafíos a la rebelión octubrista.
Ante la crisis desatada por la profundización del neoliberalismo en todos los territorios y esferas de la vida, en octubre pasado una mayoría social decidió hacer frente a los efectos de ese modelo y luchar contra quienes lo sostienen. La crisis social es también ecológica, como plantean los movimientos socio-ambientales, y en especial la lucha por el agua y los territorios hidro-sociales es estratégica, en un escenario donde la correlación de fuerzas no está aún a nuestro favor.
Frente la cruda evidencia de los impactos provocados por el saqueo del agua y el cambio climático, grandes propietarios y empresas mineras, compañías de energía, el agronegocio y la industria alimenticia, los bancos e inmobiliarias, y las empresas sanitarias, han acelerado la apuesta por asegurar sus negocios extractivistas y su estilo de vida depredador. Para ello concentran en sus manos el agua disponible mediante la compra de derechos de agua restantes de ríos y acuíferos, la construcción de una red de nuevos embalses, represas, canales y carreteras hídricas que destruyen cuencas y comunidades, y también derechamente con el robo. En su violenta carrera tras el capital y dominio, no vacilan en desposeer, destruir y abusar de comunidades y ecosistemas.
Pero los días de lucha echaron por tierra las mentiras y engaños, apurando la toma de conciencia y movilización en torno a muchas situaciones de injusticia hídrica que atraviesan todos los territorios. Gracias a la rebelión de octubre varios pueblos y localidades han recuperado el agua ejerciendo la acción directa, así como remates de aguas y proyectos se han postergado o retrasado por la denuncia y movilización de comunidades y activistas. Los movimientos que ya venían luchando por el agua ganaron voz y visibilidad, y muchas más organizaciones y localidades se levantaron, animadas por la certeza que debemos recuperar el agua y los territorios, revertir la privatización del agua y la destrucción de la naturaleza.
Avancemos hoy en las luchas locales por el agua, en las batallas por un cambio en la conciencia y modos de vida no-consumistas, que se complementan con cambios económicos y legales. Una nueva perspectiva del agua comienza allí mismo donde dejamos de ver el agua como un recurso, separado de su ciclo hidrosocial y de las cuencas, territorios y cuerpos por donde fluye. La lucha es en todos los frentes: la calle y los territorios, los corazones y mentes, los tribunales, e incluso en el campo minado electoral si es necesario.
Por ello hoy redoblan sus esfuerzos los ávidos de hidro-poder, para hacer frente al desafío que para ellos representan los pueblos conscientes, solidarios, organizados y movilizados. Por eso los empresarios de Chile eligen como jefe a un directivo que representa a la agroindustria y a los latifundistas, quien encabeza una corporación empresarial que promueve la privatización total del agua mediante carreteras hídricas y embalses, como solución a los problemas que el propio neoliberalismo ha generado. Partidario del Rechazo a la nueva constitución, este jefe de la CPC es junto a “autoridades” y “expertos” otra pieza del lobby para defender sus intereses, en un contexto de rebeldía social y deseo mayoritario de la sociedad de derogar el código de aguas y cambiar la Constitución hacia un enfoque de respeto a los derechos humanos, sociales y de la naturaleza.
En ese marco la epidemia de coronavirus surge como nuevo desafío ante el pueblo octubrista en su camino a la emancipación, que amenaza seriamente tanto a la salud de la población como su capacidad de organizarse y luchar por sus derechos. Esta pandemia llega a desmovilizar y confundir, esparciendo un nuevo tipo de miedo que está siendo aprovechado por la casta gobernante para militarizar el país, postergar el plebiscito, desinformar y distanciar a la sociedad. Si el agua es el elemento clave para el control de la economía y la sociedad, las fuerzas conservadoras y transformistas aprovecharán cada minuto que bajemos la guardia para capturar el agua y ponerle candados a sus leyes e instituciones.
Frente a la indolencia y oportunismo de las autoridades en combatir el virus, el pueblo y la sociedad organizada ya se han decidido por el autocuidado colectivo, explorando a la vez nuevas formas de encuentro y organización para continuar su lucha y no dejarse enfermar por la codicia empresarial y la prepotencia del gobierno. El resguardo sanitario es también tiempo para tejer lazos más fuertes y dibujar nuestro proyecto eco-social, plurinacional, anti-patriarcal y anti-capitalista. Cuando salgamos de la crisis del coronavirus que sea para dar nuevos pasos hacia la sociedad que anhelamos.
Salud y Autonomía
Autonomía Octubrista
Envio:RL

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