19 de abril de 2020

TROPEL 3 del 19.04.2020.

19 de abril de 2020
El apoyo del FMI. Las amenazas de fondos. La estrategia antibuitre. Las dos opciones (acuerdo o default) son favorables para Argentina 
Deuda externa y quita: cómo se diseñó la oferta a los acreedores 
El trabajo del ministro Martín Guzmán y su equipo descolocó a los fondos de inversión más agresivos. Solidez en el programa económico para brindar sustentabilidad a la deuda y profesionalismo en el armado del menú para el canje de los bonos en default virtual.
Por Alfredo Zaiat
Con las cartas ya lanzadas en la mesa de negociación, las dos opciones que existen en el canje de deuda de legislación extranjera son favorables para la posición argentina.
Si se llega a un acuerdo con la mayoría de los acreedores externos, en un porcentaje que permita neutralizar la posibilidad de intervención de los fondos buitre, se despejará el horizonte fiscal y financiero de los próximos años. Habrá, fundamentalmente, una liberación de recursos públicos, que antes iban a pagar intereses de la deuda, para destinarlos a la reconstrucción de la economía.
Si no hay acuerdo y los acreedores externos fuerzan el escenario de cesación de pagos, también se despejará el horizonte financiero y fiscal de los próximos años para comenzar a recuperar la estructura productiva, laboral y social.
A diferencia del default 2001 y canje posterior en 2005, en esta negociación Argentina cuenta con amplio apoyo local de fuerzas políticas y sociales, y externo con el FMI y el G20.
Hoy los acreedores más duros están solos en esta batalla, más aún en un contexto mundial de crac global en el cual los quebrantos que acumulan son monumentales. Además de la expansión de una deslegitimación social sobre el funcionamiento de la actual fase del capitalismo global dominado por las finanzas que generó semejante desquicio junto a la pandemia del coronavirus.
La siguiente foto, la de la niña intervenida con la bandera argentina enfrentando al toro de Wall Street, es de una lectora que prefiere no poner el crédito a esa expresión creativa, que expone la belleza del arte para explicar la negociación que está encarando el gobierno de Alberto Fernández. 





















Paso a paso

La oferta de canje de bonos con legislación extranjera en default virtual es el primer paso del programa de sostenibilidad de la deuda diseñado por el ministro Martín Guzmán.
El segundo será la refinanciación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, negociación que ya comenzó en intercambios informales y de buen entendimiento de Guzmán y Sergio Chodos, el argentino director por el Cono Sur ante el directorio del organismo, con autoridades del Fondo.
En la presentación en Olivos ante gobernadores, el ministro adelantó que propondrá al FMI un período de gracia de tres años, el mismo plazo que está incluido en la oferta a los acreedores externos, en un programa global para extender el cronograma de deuda a diez años.
El tercer paso es avanzar en una oferta similar no igual para la deuda en dólares con legislación nacional. El pago de capital e intereses de esos bonos ya fue postergado hasta el año próximo, pero en el decreto que dispuso esa medida se facultó al ministro Guzmán a realizar antes una reestructuración, que va a presentar luego de cerrada la etapa con acreedores externos.
El cuarto paso está incluido en el documento "Lineamientos para la sostenibilidad de la deuda" de Guzmán. En uno de los puntos dice: "se supone que los repagos de capital de la deuda con las instituciones financieras internacionales (excluyendo al FMI) se refinancian perpetuamente a la tasa de interés nominal promedio actual"

Ejercicio

Para llegar a la oferta de canje de bonos a los acreedores, el equipo económico construyó un esquema macroeconómico y financiero para definir la sostenibilidad de la deuda.
A partir de datos de las principales variables y con una serie de supuestos construyó un sendero de crecimiento económico y de consolidación fiscal. Definió una convergencia fiscal que no implicara ajuste social y dejara un margen de maniobra para empezar a pagar la deuda.
Otra guía fue proyectar el sector externo, determinando comportamientos de exportaciones e importaciones. O sea, un modelo macro de superávit fiscal y externo para dar espacio para que la economía pueda recuperarse y generar un flujo de fondos para mejorar la capacidad de pago. Esto implicaba encontrar un flujo de pagos que una economía en crecimiento y sin costos sociales pudiera tolerar.
A partir de ese modelo, que está cuantificado para cada variable y para cada uno de los próximos años, se montó el esquema de estructura financiera.
Con la colaboración de bancos asesores, el equipo de Guzmán definió un menú de nuevos bonos que pueda garantizar liquidez para los inversores en futuras negociaciones en el mercado. Por eso se emitirán tres bonos para los del período macrista, y otros dos para dos del canje 2005.
Una de las claves de la oferta es la estrategia de votación para que sea aceptada. Se denomina "dual limb", y consiste en agrupar los bonos a canjear por plazos de vencimientos (corto, mediano y largo plazo). En cada grupo hay varios bonos y la forma de aceptación requiere una doble votación: el 66 por ciento del grupo y el 51 por ciento de cada bono.
Si se alcanza ese umbral se arrastra al resto, dejando sin chance a los fondos buitre.
Esas condiciones no estuvieron presentes en el canje 2005 y por eso aparecieron los buitres. Después de la traumática experiencia con el juez Thomas Griesa que en el juicio por el default se inclinó por la posición buitre pese a la adhesión del 92,4 por ciento del total de acreedores (con los canjes 2005 y 2010), se establecieron esas cláusulas de aceptación anti buitres.

Profesional

Durante estos meses, medios de comunicación se dedicaron a amplificar las opiniones de los acreedores menospreciando el trabajo del ministro Martín Guzmán y su equipo.
"Académico", "inexperto", "ignorante del funcionamiento del mercado", fueron algunas de las definiciones que dejaron caer sobre Guzmán. Incluso adelantaban que no iba a cumplir con el estricto cronograma que se había autoimpuesto hasta la presentación de la oferta, que era fin de marzo.
Pese al crac bursátil global y el colapso económico por el coronavirus, Guzmán apenas extendió dos semanas el plazo dispuesto en el plan de oferta.
Le pedían que presentara el plan económico previo al lanzamiento de la oferta, y lo hizo con los "Lineamientos de sostenibilidad de la deuda" . Que no les gusten esos postulados y la oferta es otra cuestión, pero la rigurosidad del trabajo y de las cifras son muy claras.
Los voceros mediáticos de los acreedores deberían ser más prudentes en la obsecuencia al poder financiero porque están al borde del ridículo, aunque corren con la ventaja de la impunidad.
El ministro demostró seriedad, profesionalidad y habilidad para tejer una alianza con el FMI para definir los términos de la negociación con los acreedores. La oferta es consistente y sólida técnicamente, tanto en la cuestión financiera como en el programa fiscal y del sector externo para dar sustentabilidad a la deuda.

Acreedores

Quienes conocen detalles de la negociación con bancos y fondos de inversión que acercaron propuestas relatan que no sólo discutían escenarios financieros, sino también la política económica. "Todo era muy poco constructivo de parte de ellos", en referencia a los acreedores, aclarando que en contactos informales con bancos "lo que traían era imposible de aceptar por plazos y tasas de interés".
Guzmán y su equipo ya hicieron la tarea que se habían comprometido y ahora será el turno de los acreedores. Tendrán 20 días desde el lanzamiento formal de la oferta para decidir si participan del canje de bonos o prefieren quedarse sin nada y empezar un largo periodo de transitar los tribunales de Nueva York.
A diferencia de los buitres pasados, que estaban dulces por años de ganancias extraordinarias en el casino global, en estos momentos los principales acreedores contabilizan pérdidas monumentales y no precisamente por los bonos argentinos.
Por la deuda argentina sólo están ansiosos los dueños de grandes medios de comunicación locales, poseedores de bonos en sus patrimonios, y los acreedores externos. El riesgo financiero mayúsculo que existe hoy no es un eventual default de Argentina, sino el estallido de una cadena de defaults de deudas soberanas y corporativas en las economías desarrolladas y emergentes.

Amenazas

Alberto Fernández recordó la salida del default durante el gobierno de Néstor Kirchner, señalando que antes como ahora primero hay que crecer para después poder pagar. En esa instancia hubo amenazas e igual el canje de deuda en cesación de pagos fue un éxito para Argentina.
Consejos, advertencias e intimidaciones de banqueros, del FMI y economistas del establishment expresados durante los 38 meses que duró el default 2001, quedaron desubicados con el resultado del trueque de papeles.
La virtud de la negociación fue la de no quedar atrapados de esas presiones, la misma que tiene ahora la dupla Fernández-Guzmán.
La diferencia sustancial de los escenarios de un acuerdo o de un default es en términos políticos. En el primero, el Gobierno eliminará ese frente conflictivo y los principales acreedores externos, que son los grandes fondos de inversión (BlackRock, Templeton, Fidelity, Pimco, Gleylock), podrán empezar una nueva etapa de negocios con los bonos argentinos.
En el segundo, el default virtual que dejó el gobierno de Mauricio Macri se convertirá en uno abierto, y los grandes perdedores serán los acreedores mientras que la administración Fernández tendrá que transitar los próximos años bajo la presión política de financistas y sus atentos voceros locales.
En esa instancia se verá si las amenazas de insolentes ejecutivos de esos fondos de inversión proclamadas al ministro de Economía de un país soberano se concretan o quedan sólo en una carta fallida de negociación de los acreedores.
Alejandro Bercovich, en su habitual panorama de los viernes en BAE, las detalló:
* "Yo no sé si ustedes tienen claro con quiénes se están metiendo. Nosotros tenemos espaldas y podemos sentarnos a esperar a negociar con otro gobierno que entienda a los mercados. Como los entendía el gobierno anterior".
* "Vimos otro ministro (en referencia al griego Yanis Varoufakis) con ideas parecidas a las tuyas. Con otros modales, sí. Pero parecido a vos. Mirá que él se fue, vino otro y nosotros salimos ganando".
* "Lo que nos tienen que mostrar es un sacrificio que duela".
* "El FMI ya cambió una, dos, varias veces. El DSA (análisis de sustentabilidad de la deuda) lo hizo el staff, no el board. Y al staff lo podemos cambiar todas las veces que queramos".

Impagable


Como se sabe, aunque los acreedores lo ocultan, la historia de los defaults muestra que en una escenario económico mundial de relativa normalidad, que no es precisamente el de ahora, los países que se liberan de pagar la deuda registran luego un crecimiento fuerte y sostenido.

Si antes del crac bursátil global la Argentina no tenía capacidad de pago de la deuda, después del derrumbe lo tiene mucho menos.

La deuda que dejó Macri es impagable. La deuda pública bruta alcanzó el 88,8 por ciento del PIB a fin del año pasado, porcentaje que al final de este trimestre habrá avanzado unos puntos adicionales por el estancamiento de la economía. A fines de 2018, ese indicador de solvencia era de 52,6 por ciento.

El dato todavía más impactante fue el aumento espectacular de la proporción de esa deuda en moneda extranjera en relación al PIB: subió de 35,2 por ciento en 2015 al 69,0 por ciento en diciembre de 2019. Casi se duplicó la exigencia de deuda en dólares, divisas que son escasas para el sector público.

Esa pésima administración de las finanzas públicas derivó en que los intereses de deuda a pagar hayan alcanzado niveles de precrisis 2001. El total de pagos de intereses (incluido el sector intrapúblico) subió al 18,2 por ciento de los ingresos.

Las necesidades brutas de financiamiento del sector público en cuatro años de macrismo se duplicaron generando desequilibrios fiscales que atentan contra la sostenibilidad de la deuda, al pasar del 11 por ciento en 2015 al 22 por ciento proyectado en 2020.

Riesgo moral


Un eventual default será una carga pesada para el gobierno de Alberto Fernández, pero nunca será tan agobiante como un acuerdo que implique un ajuste fiscal para pagar deuda que signifique mayores restricciones para la mayoría de la población, como pretenden los acreedores.

Esos poderosos fondos de inversión desembarcaron en esta plaza de la mano de quien fuera ministro de Finanzas y después presidente del Banco Central, Luis Caputo, de Mauricio Macri.

Ese mesadinerista puesto a manejar las finanzas públicas convocó a esos fondos altamente especulativos para la compra de bonos argentinos, hasta el delirante título a 100 años a una tasa de retorno inicial de 7,9 por ciento anual.

Otro abre puerta de esos fondos al gobierno de Macri fue el titular del HSBC en Argentina, Gabriel Martino. Con el cambio de gobierno, la casa matriz de ese banco inglés tuvo la prudencia de rescatar a Martino de Buenos Aires para enviarlo a su sede en Londres.

Del mismo modo que el FMI es corresponsable del desastre de la deuda argentina, esos fondos que tenían una relación tan estrecha como oscura con la administración Macri también deberían asumir su responsabilidad.

En el mercado financiero se denomina "moral hazard" (riesgo moral) prestar hasta llevar al deudor a un nivel de insolvencia. A esos acreedores, con la quita propuesta por Guzmán, se les aplicará el moral hazard por ser partícipes del más descabellado ciclo de endeudamiento externo argentino con el mercado internacional, por magnitud e intensidad en el breve lapso de dos años.

Alivio


A diferencia del canje 2005, en este proceso de reestructuración el FMI está actuando como un fuerte aliado del país en la negociación con los acreedores.

Los técnicos del FMI elaboraron un informe acerca de la sostenibilidad de la deuda pública argentina. La conclusión fue contundente: "La deuda pública de Argentina, que se situó cerca del 90 por ciento del PIB a fines de 2019, es insostenible".

Lo dicen en una forma técnica pero terminante. Señalan que no es económica ni políticamente factible atender el actual nivel de deuda pública. Para restablecer la sostenibilidad de la deuda pública se requerirá de una reestructuración "con una contribución apreciable por parte de los acreedores privados, que reduzca el nivel de deuda y las necesidades de financiamiento bruto hacia niveles consistentes" con la capacidad de pago del país.

El informe realiza dos supuestos de alivio en el servicio de la deuda que oscilan entre 55 y 85 mil millones de dólares durante la próxima década.

La propuesta Guzmán de alivio para la deuda en dólares con legislación extranjera suma 41.600 millones de dólares: 3700 millones de quita de capital (5,4 por ciento del total) y 37.900 millones en intereses (recorte del 62 por ciento). A ese monto falta sumar el mismo esquema para la deuda en dólares con legislación nacional.
Las cartas de Guzmán están lanzadas en la mesa de negociación. Comenzó el juego de póquer de Alberto Fernández con los acreedores y ya ganó la primera mano.

18 de abril de 2020
Lista completa de los nuevos rubros exceptuados
Cuarentena: Las once nuevas actividades liberadas, una por una 
Elaboraron una lista en base a los pedidos que acercaron los gobernadores. Se incluyen las consultas médicas y odontológicas y la venta online. También la producción exclusiva para exportaciones.
Santiago Cafiero, jefe de Gabinete. 

Imagen: Joaquín Salguero
Mediante una decisión administrativa de la jefatura de Gabinete, el Gobierno amplió a partir del lunes a once nuevos rubros la actividades exceptuadas para cumplir la cuarentena. En el listado se buscó homogeneizar los pedidos que le habían acercado los gobernadores, así que las nuevas excepciones corren para la ciudad de Buenos Aires y para todas las provincias a excepción de Tucumán y Santiago del Estero, cuyos mandatarios no presentaron requerimientos. Las principales novedades pasan por las consultas médicas y odontológicas, con turno previo, y la venta online o telefónica de cualquier producto siempre y cuando no demande el contacto personal con los clientes, es decir, que se entregue vía delivery.
El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quedó a cargo de la denominada “Unidad de Coordinación General del Plan Integral para la Prevención de Eventos de Salud Pública de Importancia Internacional”. Con semejante nombre tiene a su cargo el análisis de la ampliación o reducción de las actividades habilitadas según al desarrollo que vaya adquiriendo la pandemia. De acuerdo a los planteos que fueron acercando durante los últimos días los gobernadores, al listado de actividades exceptuadas se le agregarán a partir del lunes las siguientes:
* los establecimientos que desarrollen actividades de cobranza de servicios e impuestos. Se trata de los Rapipago y Pago Fácil, de los que hasta ahora funcionaban únicamente los que estaban dentro de algún local habilitado, como los kioscos.
las oficinas de rentas de provincias, municipios y de CABA, con sistema de turnos y guardias mínimas.
* lo mismo corre para los registros nacionales y provinciales, como los de Automotor o de la Propiedad Inmueble.
la venta de mercadería ya elaborada de comercios minoristas, a través de plataformas de comercio electrónico, venta telefónica y otros mecanismos que no requieran contacto personal con clientes y únicamente mediante la modalidad de entrega a domicilio con los debidos resguardos sanitarios, protocolos y planificación de la logística. En ningún caso los comercios podrán abrir sus puertas al público.
la atención médica y odontológica programada, de carácter preventivo y seguimiento de enfermedades crónicas, con sistema de turno previo.
los laboratorios de análisis clínicos y centros de diagnóstico por imagen, con sistema de turno previo.
* las ópticas, con sistema de turno previo.
los peritos y liquidadores de siniestros de las compañías aseguradoras que permitan realizar la liquidación y pago a los beneficiarios y a las beneficiarias. En ningún caso se podrá realizar atención al público y todos los trámites deberán hacerse en forma virtual, incluyendo los pagos.
los establecimientos para la atención de personas víctimas de violencia de género.
la producción para la exportación, siempre con autorización previa del ministerio de Desarrollo Productivo, que encabeza Matías Kulfas.
lo mismo para la reactivación de "procesos industriales específicos", que también deberán contar con la autorización del ministerio de Kulfas.
La resolución destalla que tanto los gobernadores como el jefe de gobierno porteño podrán dejar sin efecto la excepción para sus territorios, lo mismo que el jefe de Gabinete a nivel nacional.

La resolución completa

















































































19 de abril de 2020
Habrá "excepciones" para municipios sin casos de coronavirus 
Kicillof anticipó un "endurecimiento" de la cuarentena en la Provincia 
El gobernador considera "exitoso" el período de aislamiento, del que se cumple un mes el lunes. Brindó una conferencia de prensa tras recibir al avión que llegó de China con insumos. Evalúa la aplicación de protocolos en distritos donde no hay contagios o están controlados.
Kicillof, hoy en Ezeiza.  

Imagen: Télam
El gobernador bonaerense Axel Kicillof afirmó hoy que anunciará en las próximas horas un "endurecimiento" del aislamiento en el conurbano para poder "abrir excepciones" en algunos de los 58 municipios del interior que no registran ningún caso de coronavirus.
Así lo manifestó luego de recibir en Ezeiza al avión de Aerolíneas Argentinas que volvió de China con insumos médicos. “La Provincia va a anunciar un endurecimiento de algunas reglas para poder ejercer excepciones en otros lugares”, dijo el mandatario bonaerense, al tiempo que definió como "exitoso" el período de cuarentena, del que se cumple un mes el lunes.
Kicillof precisó que “esta etapa no será más flexible” sino "más rígida”, aunque “habrá excepciones, pero con protocolo de cómo se hacen las cosas”, ya que “si se permite una actividad, vendrá con protocolo”. En ese sentido, detalló que hay realidades distintas en la provincia de Buenos Aires entre los municipios del conurbano y el resto de los distritos del interior donde hay “58 sin contagios” de coronavirus y “otros con pocos contagios que hace semanas están controlados”.
De tal modo, señlaó que "en esas localidades donde hay poco contagio se van a estrechar las medidas de seguridad sanitarias para tratar de preservar lo más posible”. Sobre las actividades que se exceptuarán, precisó que será “con muchísimo cuidado, siguiendo protocolos y reglas para que una actividad exceptuada no sea un nuevo foco de contagio”.
También Kicillof manifestó que “los municipios del interior están informando a la Provincia qué actividades quieren exceptuar cada uno de ellos”, pero eso “se va a ir conociendo a medida que vayamos avanzando”. Al mismo tiempo que aclaró que “todas las decisiones se harán con autorización del gobierno nacional”.
En tanto, el jefe Gabinete, Santiago Cafiero, anunció el jueves pasado que "se van a ir reanudando algunas actividades en muchas provincias argentinas" y en otras no. "Hay realidades distintas y las estamos atendiendo. Hay zonas que están muy abarrotadas, como el conurbano, que tienen una complejidad distinta a zonas más alejadas, incluso dentro de la provincia de Buenos Aires", subrayó en línea con el gobernador bonaerense.
A la hora del balance de la cuarentena, que cumple cuatro semanas, dijo que “los números son muy expresivos con el éxito" de las "medidas preventivas que lamentablemente en otras latitudes no se tomaron”.
Por otro lado, Kicillof ya firmó el decreto para que el tapaboca sea obligatorio en la provincia, a partir del lunes. Desde la semana pasada, esta medida también es obligatoria en la Ciudad.
Por su parte, el ministro de Salud de la provincia, Daniel Gollán, quien también estuvo en Ezeiza, coincidió en calificar como “positivos” los resultados del aislamiento y dijo que “las autoridades nacionales y provinciales evalúan poner en marcha algunas actividades económicas, sobre todo en los municipios donde no hay casos”.
Gollán resaltó que las futuras medidas no implican “flexibilizar sino pasar a otra fase”, aunque advirtió: “No podemos abrir la cuarentena en el conurbano así nomás”.
En declaraciones a radio CNN, el ex ministro de Salud de la Nación indicó: “Estamos desarrollando un modelo matemático sobre cómo podría expandirse el virus según muchas variables a considerar”.
Al respecto, manifestó que “en las zonas del conurbano hay que poner un gran cuidado” mientras que “en las zonas verdes -municipios del interior de la provincia-, con pocos casos o ninguno, se pueden desarrollar determinadas actividades tomando precauciones. Es lo que se está estudiando”, concluyó.

19 de abril de 2020
Cómo salir paso a paso 
Propuestas para flexibilizar la cuarentena 
Articulación entre provincias, municipios y nación. Las medidas más reclamadas. Conductas sociales ejemplares. Aduanas interiores, violencia en ciernes. La decisión de Larreta y otros peligros. Graves conflictos que siguen ahí.
Por Mario Wainfeld
Imagen: EFE
Aumentan módicamente la cantidad de actividades permitidas. El flujo entre la sociedad civil, las municipalidades, las provincias y la Nación arroja resultados incipientes.
Tres objetivos combinados se instalan en realidades muy diversas. 
Primero: flexibilizar aspectos focalizados de la cuarentena sin relajar.
Segundo: controlar-restringir más la circulación de vehículos que creció en los días más recientes. Sea medido con las sofisticadas herramientas nacionales o con la mirada cercana de los intendentes.
Tercero: acentuar el cuidado para los adultos mayores.
Se habilitan aperturas de pequeños comercios, o la labor de profesionales independientes. Posibilitar que los laburantes que hacen changas se conecten con sus patrones resulta más accesible en localidades en la que las clases sociales viven separadas por pocas cuadras o kilómetros, transitables a pata o en bici.
La obra pública privada fue un reclamo colectivo de los intendentes del Interior bonaerense que dialogaron con el gobernador Axel Kicillof días atrás. El minicírculo keynesiano va desde el corralón de materiales hasta una obra particular. Se diseñan permisos diarios para que trabajen una, dos o tres personas simultáneamente como mucho: un arquitecto, un capataz, un maestro mayor de obras, operarios, electricistas, sucesivamente. Una variante micro de los turnos rotativos que se proponen para fábricas en otras ramas de producción. El programa Procrear, pensado para sectores medios durante el kirchnerismo, recupera bríos. Las instituciones son buen soporte para reformas, siempre. La Casa Rosada no habilitó aún este tipo de obras. De modo silvestre, se van realizando acá y allá donde no causan embotellamiento de tránsito ni aglomeración de cuerpos.
Se incentivan los delivery. Las estructuras preexistentes hacen que el primer beneficiario sean empresas medianas o grandes. Otra dificultad en ciernes: habrá pocos pesos en plaza para comprar algo más que los productos esenciales. La apertura de bolichitos cumple otras funcionalidades, ojo: recuperar la actividad, evadirse durante unas horas del día de la marmota de cuarentena, poder salir a la calle.
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Ida y vuelta: Intendentes y gobernadores piensan, mantienen contacto y diálogo permanente con la sociedad. Muchos recorren las calles con altavoces, sugiriendo cumplir las reglas, escuchando demandas de los vecinos, poniendo el cuerpo. Según las encuestas locales y la percepción ciudadana se eleva la reputación de los alcaldes presentes. Muchos se rompen la cabeza para mejorar la provisión de alimentos, de insumos para la crisis sanitaria, de impulsar algún movimiento económico.
Las presas de la cárcel de Batan producen barbijos para protegerse, hacerlos llegar a sus familias y también al personal penitenciario. Suspenden las visitas, obran pensando en todas y todos formando una comunidad parida por la peste.
Los presos de Mercedes (Buenos Aires) amasan pan en cantidades significativas para consumo de los pobladores más humildes. La intendencia procura los insumos, también intermedia entre productores de fruta que mandan la que ya no está vendible a cooperativas comunitarias que preparan dulces.
En simultáneo, a veces en un mismo paraje, autoridades y ciudadanos incurren en medidas ilegales, sectarias, paranoicas.
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Violencias y muros: En Comodoro Rivadavia se conoce al primer contagiado de Chubut. Personas enardecidas publican su nombre y domicilio en redes, hasta en algún medio convencional. El enfermo está internado, apedrean la casa familiar. Hay que ponerle custodia.
Se cierra la entrada a pueblos o ciudades, Se trunca el tránsito usual. En el norte de Santa Fe voces ciudadanas claman para que se clausuren rutas que comunican con Chaco. En Río Negro hay varias ciudades con ingresos cortados. En Buenos Aires otro tanto. Son ejemplos random, existen más. Se programan por aquí y acullá controles policiales de accesos. Obleas para pobladores cuyo domicilio figura en el DNI. Las aduanas interiores, prohibidas por la Constitución, solo alzan las barreras para dejar pasar proveedores de alimentos, fuerzas de seguridad y nativos comprobados.
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La guerrita del cerdo: Cuidate, quédate en casa. Preceptos sensatos, atentos a la gravedad del peligro. Cuando la recomendación escala a pedir que denuncies, todo toma otro color. Comunicadores de amplísimo abanico ideológico gritan incentivando a denunciar. Vociferar en el contexto de temor colectivo es, opina este cronista, desaconsejable. Ahonda la desazón, la tendencia al pánico. La promoción mediática de la denuncia tiene sus bemoles. Las cifras oficiales, parcas al respecto, sugieren que la cantidad de denuncias a infractores de la cuarentena multiplican “n” veces a las infracciones comprobadas.
La información sobre las reglas obligatorias no es conocida al dedillo por la gente común. Lógico porque es compleja, porque los medios entreveran reglas de distintas jurisdicciones, porque las normas se reforman con celeridad. Por ejemplo, los barbijos desaconsejados en numerosas provincias devinieron obligatorios, en casi todas.
En la Ciudad Autónoma (CABA) lo son para entrar en espacios cerrados, negocios o medios de transporte. No para transitar la calle. Buenos Aires es la morada de quien escribe esta nota. Cualquiera que balconee puede observar miradas de soslayo o reproches a quienes no usan tapaboca donde no es obligatorio.
Vamos a una mini digresión para volver. Se reparten alimentos en escuelas. Cerraron los comedores, por motivos sensatos. Trabajadores de la educación proveen de bolsos con comida para varios días. Facilita la distribución, tranquiliza a las familias. Protege a los docentes un poco, les ahorra intercambios cotidianos masivos. Fue demanda de los sindicatos del sector, bestias negras de la derecha nativa. Los docentes saben reconvertirse en trabajadores sociales porque su formación los habilita y porque lo hicieron en anteriores crisis.
Uno cree que es muy otra la aptitud de la policía porteña para aleccionar a mayores de 70 años a honrar la equivocada regla que impuso el Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. Un permiso adicional para salir a la calle. Se debe tramitar por única vez, llamando a un call center. La administración local tratará de disuadir a “nuestro abuelo” (ay) u ofrecerse para hacer su trámite. Uno imagina vivencias cercanas, ocurridas. Se corta la luz, el ancianito quiere comprar velas. Las personas de otra edad salen y agotan las existencias de comercios cercanos. Tras un rato de esperar nuestras líneas que están colmadas el septuagenario consigue el salvoconducto pero no oferta para su necesidad urgente.
Si sale sin la autorización, corre el riesgo de ser mirado de soslayo o regañado por terceras personas. Infringe la ley, el tabú.
Vale apelar a la responsabilidad. Es deber difundir datos preocupantes, estadísticas certeras. Pero diferenciar por edad es muy otra cosa. Dicho por un funcionario macrista ayer en este diario: se transforma al portador de derechos en objeto de cuidado, nada más. Lo solidario es ofrecerle mecanismos de ayuda, movilizar a empleados públicos o voluntariado: no obligarlo a tramitar su mediación.
Las personas mayores mueren generalmente más que las de otras edades. Antes de la covid-19 y ahora. También atraviesan existencias difíciles en muchos casos. Depresiones, aislamientos, reforzados, temores, soledades, desamparos. No salir al sol es desaconsejable para cualquiera, en especial mayores y pibes chicos, otros sujetos cuyos derechos se suspenden durante la pandemia.
Injusto dudar de las buenas intenciones de Rodríguez Larreta quien teme como tantos dirigentes que se disparen los contagios. La cautela no justifica cualquier resolución, precepto aplicable, por caso, al estado de sitio que promocionaron varios mandatarios desde el inicio, entre ellos el gobernador santafesino Omar Perotti. De nuevo: es cuestión transversal, no pasa por la bandería política.
Acertó el presidente Alberto Fernández en aquel entonces cuando objetó que se implantara estado de sitio. Erró, en cambio, cuando avaló en declaraciones radiales la movida de Larreta. La Canciller alemana Angela Merkel, que es de derecha como Larreta pero tiene dotes de estadista, fulminó iniciativas como esa.
Como los cierres de rutas, como la incitación a buchonear, esta jugada puede conseguir anuencia social, reproducirse en otros distritos. Sería una mala praxis. Inconstitucional tal como está concebida… todo indica que lo será aún más cuando se ponga en práctica.
Otra disfunción de moda: empoderar y elogiar a las fuerzas de seguridad cuyos precedentes históricos son pésimos en general. Los episodios de violencia institucional crecen y las respuestas son apartar a “la manzana podrida”, un parche ante un peligro latente o ya en despliegue.
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Incertidumbre, aciertos, variables: El esfuerzo de autoridades ejecutivas para coordinar esfuerzos y acciones es tan inédito como encomiable. Atinadas y responsables las políticas sanitarias promovidas por AF que las provincias acompañan o acentúan. Audaces las políticas sociales y económicas implantadas por el presidente y su equipo. Signadas por los objetivos de preservar las fuentes de trabajo, la capacidad instalada, los niveles de empleo. Inalcanzable de modo pleno pero valioso como rumbo.
En plena incertidumbre todo balance peca de prematuro. De cualquier modo, vale resaltar acciones solidarias, compromiso de millones de laburantes, dirigentes sociales y numerosos funcionarios que ponen el cuerpo, se arriesgan a la enfermedad. Realzarlos exige señalar las contraindicaciones. Y advertir sobre las restricciones a todo tipo de derechos. Parafraseando la dicotomía tan de moda: ni la vida ni la economía son todo.
Los médicos, las presas que mencionamos antes, el personal de Aerolíneas Argentinas… proliferan ejemplos de la sociedad.
La peste recae en un país emergente, con un Estado herido, sin recursos económicos. Y con sectores de privilegio que sacan ventajas objetivas de la situación, perversas aunque no siempre ilícitas. Los Bancos, las compañías de seguros, los acreedores externos, las grandes corporaciones patronales.
En ese contexto, las iniciativas del Gobierno nacional en el canje de deuda (ver nota aparte) , en el proyecto de impuesto a grandes fortunas topan con resistencias tremendas, atávicas, insolidarias, clasistas. El conflicto no ha cesado. Negarlo es uno de los simplismos peligrosos que encubren las menciones a la guerra.
La sensatez, los acuerdos federales son parte de la solución. El sectarismo eventualmente violento que promueve la crisis, un problema creciente. El uno por mil más rico de la población argentina o del planeta, un antagonista que supo salir ganancioso de la crisis global de 2008 y 2009 y ahora busca reverdecer esos laureles. 
Fuente:Pagina12


Larreta le compró los barbijos a un socio de su hermana 
Ignacio Sáenz Valiente comparte inversiones con Héctor Magnetto y con la familiar del jefe de gobierno. Por las sugestivas contrataciones directas ya renunciaron dos funcionarios: el subsecretario de Administración del Sistema de Salud y el presidente del Ente de Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Por Nicolás Mársico y Gustavo Sosa 
19 de Abril de 2020
Si el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodriguez Larreta, pretendía que la responsabilidad por la compra de insumos con sobreprecios para combatir la pandemia fuera absorbida por algún funcionario intermedio, nuevos detalles complican sus deseos. Ximena Vallarino Alfaro Diaz Alberdi, hermana por parte de madre del reelecto referente de Cambiemos, figura como socia de Ignacio Sáenz Valiente, titular de la empresa que revendió los barbijos, en una compañía hotelera que también se benefició con una millonaria contratación directa en el marco de esta crisis sanitaria.
Green Salud S.A. fue la empresa contratada por el Gobierno de la Ciudad para proveer unos 15 mil barbijos de uso quirúrgico a unos 45 millones de pesos. Una simple cuenta muestra que pagó 3 mil pesos por unidad. Esta sociedad, que no produce los barbijos sino que intermedia con la fábrica, tuvo un rápido ascenso como proveedora del Estado: la firma inició actividades en febrero de este año y dos meses después obtuvo la millonaria licitación.   
La compañía contratada tiene como director a Sáenz Valiente, abogado del Grupo Clarín y socio de sus principales accionistas en numerosas cuentas en el extranjero. Su nombre también figura en la sociedad Midas Hotel Management SA, lugar donde comparte directorio con Ximena Vallarino Alfaro Díaz Alberdi, hermana del Jefe de Gobierno de la Ciudad.
Curiosamente, en el Boletin Oficial del viernes 17 de abril se publicó la Resolución 67 del Ente de Turismo porteño que realiza la contratación directa de esa compañía para alojar posibles infectados de Covid-19 mientras dure la emergencia sanitaria. Por ese acuerdo se le garantiza un básico de 95.590 pesos por día durante el mes de marzo y de $48.400 durante el mes de abril por la reserva de las habitaciones, a lo que se le suman mil pesos adicionales por día por pasajero en concepto de comida y $54,45 por el uso de toallas y sábanas.
La accionista Alfaro Díaz Alberdi es hija de Cristina Díaz Alberdi, madre de Rodríguez Larreta. La empresa que comparte con Sáenz Valiente se constituyó en 2018,  y tiene como objeto “toda actividad relacionada con la hotelería, explotación de hoteles, hospedajes, hosterías”. En el Boletín Oficial del 4 de abril de 2019, aparece la incorporación de Sáenz Valiente como director titular y de Ximena Alfaro Díaz Alberdi como vicepresidenta. 
El Gobierno de la Ciudad tomó nota del daño político que le generaba el hecho de que se dieran a conocer estos casos y al día siguiente de que la contratación directa del hotel administrado por la empresa de la hermana de Rodriguez Larreta en sociedad con Sáenz Valiente fuera publicada en el boletín oficial, dos funcionarios presentaron la renuncia. Nicolás Montovio, subsecretario de Administración del Sistema de Salud, responsable por la compra de los barbijos a Green Salud; y Gonzalo Robredo, presidente del Ente de Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que hizo el acuerdo con Midas Hotel Management SA dieron un paso al costado "para que la investigación se pueda llevar a cabo de la mejor manera posible", según informó el gobierno porteño. 
El vínculo económico entre los hermanos Rodriguez Larreta y Alfaro Diaz Alberdi es estrecho: esta última integra otra sociedad anónima, PALBRID, junto a Bárbara Diez, la esposa del primero. La empresa detalla como principal actividad la “organización  de fiestas, congresos, ferias, reuniones, eventos”.
La constelación de relaciones comerciales de Sáenz Valiente es amplia. El abogado, por caso, es presidente y director de MATHER HOLDINGS LLC LIMITED SA, una offshore con sede en Panamá que tiene como socio a Héctor Magnetto. La firma fue creada el 05/04/2018. Sáenz Valiente también se identifica como director de Telecom y  vicepresidente de Cablevisión, ambas del Grupo Clarín, en su perfil de Linkedin.
Los vínculos societarios de Sáenz Valiente se extienden a la línea fundadora de PRO, la fuerza que gobierna la Ciudad.  En el Banco Interfinanzas S.A., es miembro del directorio junto a Fabio Calcaterra, hermano de Angelo Calcaterra  y primo hermano de Mauricio Macri.
Sobreprecios

Además de los barbijos quirúrgicos por 3000 pesos cada uno comprados a Green Salud S.A., esta semana se conoció que el gobierno porteño gastó 200 millones de pesos de más al emplear a dos firmas intermediarias para hacerse de seis millones de barbijos de un solo uso. La denuncia, a cargo del Observatorio del Derecho a la Ciudad y la CTA, aclara que en el lapso de una semana el GCBA ordenó tres compras a la empresa Dimez, pero solo la última fue directamente al proveedor, que cobraba $35 la unidad. Antes había pagado por el mismo producto $68 a E-ZAY y $77 a AMICIBRO, que siempre aclararon su rol de intermediación.


Los argentinos “esenciales” que dan la cara por todos ante la pandemia 
Curan, enseñan, cuidan, transportan, producen alimentos, limpian la ciudad, investigan el virus. Un puñado de historias de “exceptuados”, los que salen para que podamos quedarnos.
Por Una producción especial de Federico Trofelli, Nicolás G. Recoaro, Pablo Taranto, Federico Amigo, Gustavo Sarmiento y Ricardo Gotta 
19 de Abril de 2020
Tiempo Argentino cumple exactamente hoy cuatro años de vida cooperativa. En cada aniversario, este grupo de trabajadores que recuperó, con dignidad y esfuerzo, casi un centenar de empleos luego del vaciamiento patronal, y que inauguró una nueva forma de  hacer periodismo en la Argentina, verdaderamente libre y sólo comprometido con sus lectores, produce alguna pieza editorial que de alguna manera transita el laborioso proceso de construcción de la cooperativa, sus logros, sus desafíos. Siempre ha habido sobre todo con el recuerdo imborrable de aquella noche lluviosa de julio de 2016, la patota que quiso dejarnos sin diario, la memorable “reconquista” de la redacción- un tono más o menos épico en ese relato. Este año, la celebración nos encuentra en una coyuntura impensada tiempo atrás, y cualquier épica palidece ante la tarea que hoy realizan otros laburantes, aquellos que el decreto que instauró el aislamiento social preventivo y obligatorio ante la pandemia llama “esenciales”, al exceptuarlos. Médicos, enfermeros, choferes de ambulancia, policías, pero también docentes que enseñan a distancia, recolectores de basura que dejan limpias las calles vacías, colectiveros que llevan a otros exceptuados a sus lugares de trabajo, personas que producen alimentos, que los reparten, canillitas que permiten que sigamos informándonos y científicos que investigan cómo responder al virus. No están todos en estas páginas, apenas algunos, pero esta modesta selección, que es también un homenaje a esos argentinos que, saliendo por todos los que nos quedamos en casa, nos resuelven, en parte, este drama cotidiano, es, por esta vez, nuestra manera de celebrar.
En la foto que ilustra esta nota, aparece Verónica, quien se gana el pan vendiendo panes, facturas, sanguchitos de miga, tortas y otros mil manjares, en una panadería de la avenida Vieytes, a cuatro cuadras del levadizo viejo Puente Pueyrredón.
“Se venía laburando bien en el verano, y hace un mes cuando arrancó la cuarentena fue un freno en seco. Por ejemplo con las tortas y los sanguchitos, ¿quién festeja un cumpleaños en cuarentena?”, razona la muchacha de 34 años, más de 15 en el gremio panadero. “No viví el 2001 laburando, era chica –agrega la morocha y se acomoda el barbijo-, pero me cuesta imaginar una época peor a esta.”
Vero y sus compañeras usan mil y una técnicas y herramientas para que al virus ni se le ocurra meterse en la panadería. Al barbijo le sumaron la mascarilla-visera: “Parecemos astronautas, pero da más protección y tranquilidad”. Están el omnipresente frasquito de alcohol en gel, la botella de lavandina y el trapo de piso siempre a mano. “Los clientes tienen que entrar con barbijo, no más de dos personas por vez y se tienen que limpiar los pies en el trapo”, detalla la muchacha con énfasis, y se le empaña el plástico de la mascarilla.
Vero dice que tiene miedo. Tiene una hija que sufre de bronco espasmos, grupo de riesgo ante el avance del Covid-19: “Por eso tomo el doble de recaudos antes de volver a casa. Por ejemplo, la ropa que uso en el trabajo, queda en el trabajo. De a poco todos vamos tomando conciencia de que hay que cuidarse, para cuidar a todos los demás. Al virus no le ganamos solos, de esta salimos todos juntos.” 
La panadera cuenta que lo que más extraña de los días sin cuarentena son los abrazos: “Esa fuerza que transmite el abrazo. Con mis compañeras somos muy de abrazarnos, pero ahora no se puede, y cuesta. Pero la seguimos peleando codo a codo contra el coronavirus. Ese el nuevo abrazo.”


Paloma Gotta Martínez, voluntaria: “Poder ayudar es muy piola y me hace sentir bien”

"Ella estaba angustiada y preocupada. Hablé bastante, un par de veces. Creo que la pude ayudar. Luego me ofrecí para hacerle las compras".
19 de Abril de 2020
Ella estudia medicina. Ahora lo hace desde su escritorio, a metros de la cama, pegado a la terraza, al lado del mate, con el celu como una extensión de la mano. En plena cuarentena se entusiasmó con colaborar con esos viejitos tan solos que, encima, no pueden salir de sus hogares, con todo lo que implica. Se llama Paloma. Tiene 19.
Ella es jubilada. Hace tiempo que no sale demasiado. Los achaques, la costumbre, las nuevas formas de comunicación se agigantaron cuando llegó el virus. Vive sola desde que los hijos se fueron a vivir lejos y su marido se fue más lejos aún. El celu, la tele, la compu, algo de música, mucho de melancolía, la tristeza de la soledad. Un día advirtió que el azúcar se estaba acabando y que en el blister quedaban las últimas pastillas de su remedio oncológico. Se llama Silvia. Tiene más de 70; no dice cuántos.
“Se combinaron mi intención de ayudar, de solidarizarme, en este momento de mierda y de aprovechar el tiempo libre. Sí, influyó que se tratara de gente mayor, pero también lo hubiera hecho con personas más jóvenes. Me ofrecí mediante la app y a los pocos días me pude comunicar con Silvia. Ella estaba angustiada y preocupada. Además debía vacunarse contra la gripe y tenía temor de salir de su casa. Hablé bastante con ella, un par de veces. Creo que la pude ayudar. Luego me ofrecí para hacerle las compras. Se las dejé en la puerta de su casa. ¿Si pensé en mis abuelos para tomar la decisión? Tal vez, inconscientemente. Poder hacer este tipo de cosas es muy piola y me hace sentir bien…”, relata Palo.
Hasta hace horas se habían registrado 6.514 adultos mayores Los voluntarios son 34.969 (más de la mitad tienen de 18 a 36 años y un 32% se acerca a los 55). Las tareas que más solicitaron, compras en súper y farmacias y paseo de mascotas: el 59%. La mera contención telefónica fue pedida por el 21%. Los adultos requieren la asistencia a través de la línea 147. Hay otras formas de voluntariados: empleados de la Ciudad que dejaron sus tareas y reparten comida, barbijos, remedios, o que trasladan o cuidan a los llegados desde el exterior que cumplen sus cuarentenas en hoteles.
Trascurren horas en los que los gestos solidarios toman diversas formas. También es hora de que Paloma vaya a hacer las compras para que Silvia tenga su azúcar, sus remedios y que, de paso, no se sienta tan sola.


Gustavo Álvarez, colectivero: “Todo el tiempo estamos desinfectando la unidad, con esto no se jode” "Llevamos un aislante transparente que nos separa de los pasajeros. Y los dos primeros asientos están reservados”.

19 de Abril de 2020
Además de colectivero de la línea 378, Gustavo David Álvarez, 49 años, 27 en el transporte público, es muy creyente: “Estamos viviendo una realidad en la que el único que nos puede ayudar es Dios, que hizo arrodillar al hombre por su maldad, hipocresía y avaricia”, asegura.
Lleva cinco años haciendo el recorrido de La Matanza a Ciudadela. “Creo que recién ahora la gente está entrando en razón. La Matanza era un mundo de gente hasta no hace mucho. Hoy todo está más tranquilo. El municipio, los bomberos, la policía y hasta el Ejército están haciendo un buen trabajo para todos los vecinos se queden en sus casas”, señala.
Antes tenía seis francos al mes. Ahora, trabaja día por medio. Todo cambió. “Estamos con un aislante transparente, que nos separa de los pasajeros. Además, se dejan los dos primeros asientos reservados por emergencia sanitaria y todo el tiempo estamos desinfectando la unidad, sobre todo en las cabeceras, cuando entra personal especializado”.
A pesar de contar con todos los elementos de bioseguridad provistos por la empresa, Gustavo toma sus precauciones al llegar a su casa de San Justo. “Vivo con mi mamá, de 76 años, y con mi hermano, que vive de changas y se le cortaron. Estamos haciendo una cuarentena estricta. Con esto no se jode. O te quedás en tu casa o el virus te lleva”.


Camilo Cabrera, barrendero: “Mantener la limpieza es fundamental en estos tiempos”

“Los barrenderos estamos expuestos a muchos bichos, ratas, dengue, así que este no es el primero que enfrentamos”.
19 de Abril de 2020
Abril fue un mes muy cruel para Camilo Cabrera. “Y no lo digo sólo por la cuarentena. Es que también arrancó el otoño. Mirá la cantidad de hojas que hay en la calle. Las veo y me dan ganas de largarme a llorar”, bromea el fornido barrendero, mientras arremete contra los centenarios adoquines de la calle Goncalves Dias, en el sur de la ciudad. Tiene 31 años, una docena de ellos en el gremio de la limpieza urbana. Vive en Luis Guillón, se levanta religiosamente a las cuatro de la madrugada para arrancar puntual a las seis y monedas con la faena del escobillón, la pala y la bolsa de consorcio. “Ahora estoy levantándome una hora antes, para no llegar tarde por los controles de la policía en el cruce entre Capital y Provincia.”
Llueva, truene, haga un frío siberiano o un calor de mil demonios, o bien una peste invada el planeta, ahí va Camilo con su carrito de limpieza rodando por las calles porteñas: “No queda otra, hermano, es un trabajo que hay que hacer. Los barrenderos estamos expuestos a muchos bichos, así que este coronavirus no es el primero que enfrentamos. En la calle peleás contra la mugre, contra las ratas, contra el agua que se junta y trae mosquitos y dengue. Acá se lucha todos los días, todo el año.”
Desde siempre usa guantes en su trabajo. En las últimas semanas, incorporó el barbijo. “No, no ando con miedo. La clave es mentalizarse para sobrevivir. También tomar muchos recaudos. Llego a casa, me saco la ropa y meto todo al lavarropas, nunca falla.”
Camilo amucha las hojas caídas, marchitas, amarillentas. Después las carga en la pala, suspira, completa la bolsa oscura y dice que así pone su granito de arena para combatir la pandemia: “Sin duda, nuestro trabajo es esencial. Mantenemos la limpieza, que es algo fundamental en estos tiempos.”
De la vida sin cuarentena, el barrendero añora poder visitar a su vieja y a su hija de diez años, que vive con su mamá: “No es lo mismo una videollamada o un mensaje por WhatsApp. Querría tenerlas cerca, pero sé que por ahora no se puede. No hay otra salida: tenemos que cuidamos entre todos.”

Juan Domingo Sotelo, canillita: “Con información se le gana al virus, sin noticias falsas”
“Sigo el protocolo al pie de la letra. Manipulo lo menos posible los ejemplares: me cuido y cuido a los clientes”
19 de Abril de 2020
Juan Domingo Sotelo tiene 71 años y es jubilado. Y además es canillita. Hace dos décadas. Atiende, desde el alba, su kiosco de diarios y revistas, a una cuadra del puente que surcan mañana, tarde y noche las formaciones del tren Roca.
“Mucha menos gente se acerca con esto del virus, incluso algunos vecinos han dejado de comprar diarios. Dicen que el papel puede estar infectado, tienen temor. Pero ayer leí un artículo, en donde un médico decía que no hay peligro en el papel. Como sea, yo sigo el protocolo al pie de la letra”, explica.
Sale a laburar porque la plata, dice, no alcanza para llegar a fin de mes: “Y en el puesto no pasa nada. Mire que los canillitas veníamos golpeados, pero este virus fue un trompazo que nos dejó nocaut. Ojalá termine pronto esta locura.”
Hace un par de semanas, Juan Domingo empezó a usar barbijo: “También me lavo las manos varias veces con agua y jabón, tengo alcohol en gel, líquido, esto ya parece una licorería. Manipulo lo menos posible los ejemplares, me cuido y cuido a los clientes.” Su principal consejo para los fieles lectores de la prensa escrita: mantener la distancia cuando compran el diario. Y que se informen: “Al virus se le va a ganar con información, sin noticias falsas, sin volvernos locos ni sembrando el pánico.”
Cuenta que extraña con locura la charla cotidiana con los vecinos, el chisme de barrio compartido. Pero la sensación de soledad, confiesa, le dura poco. Frente al puesto descansan Linda, Princesa, Cartucho y el petiso Rocco, cuatro perros compañeros que no saben de cuarentenas ni distanciamientos.


Víctor Santilán, recolector de basura: “Se acabó el saludo, los mates, firmamos la planilla y salimos” 
“Antes era muy común ver a esa hora, bien temprano, gente baldeando la vereda. Todo eso se cortó”. 19 de Abril de 2020
Víctor Santillán tiene 54 años y lleva diez como conductor de un camión “inteligente” de Solbayres, una de las firmas encargadas de la recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires. Apenas se empezó a hablar de la posibilidad de una pandemia, él ya sabía lo que tenía que hacer: como técnico en esterilización, sabe de la importancia de la desinfección. Ya había hecho ese trabajo en hospitales públicos, como el Gutiérrez, también en el Francés. Ahora, maneja el camión, recoge la basura de todos en tiempos en que la higiene es vital.
Su rutina laboral es prácticamente la misma de siempre, pero cada uno de los detalles es diferente: todos días se levanta a eso de las 3 de la mañana y viaja desde Remedios de Escalada, Lanús, donde vive con su mujer y su hijo de 13 años, hasta la sede la empresa en el partido de San Martín. Lo recibe una enfermera para tomarle la temperatura.
“Se acabó el saludo, el abrazo, ahora mantenemos distancia, no tenemos contacto. Nada de tomar mates o quedarse hablando con los compañeros. Firmamos la planilla y vamos saliendo. La empresa fue poniendo distintos horarios de entrada para que no nos juntemos. Lo mismo en los vestuarios”, explica Víctor.
A las 4:30 ya está arriba del camión, acompañado de otro trabajador que se encarga de supervisar que los 96 contenedores que deben vaciar de la zona de Villa Devoto estén en condiciones y, sobre todo, no contengan elementos extraños. Tras descargar la basura en Colegiales, el camión es desinfectado nuevamente y Víctor regresa a casa, sin ver mucha gente por el camino. “Antes, era muy común ver a esa hora a alguien baldeando la vereda. Todo eso se cortó. La gente tiene mucha conciencia de lo que está pasando”, cuenta, y se dice “orgulloso del trabajo que estamos haciendo”.

Sebastián Piacentini, inspector de Sanidad de Fronteras: “Tenemos muy claro que acá no podemos equivocarnos” 
“En Ezeiza, nos basamos en el Reglamento Sanitario Internacional de la OMS de 2005, que es como nuestra Biblia”
19 de Abril de 2020
A la Argentina se puede entrar por aire, tierra y mar; y en cada uno de esos ingresos, la autoridad que hoy manda sobre cualquier otra es la sanitaria. Sebastián Ariel Piacentini, 42 años, es uno de los inspectores de Sanidad de Fronteras del Ministerio de Salud de la Nación apostado en el aeropuerto de Ezeiza. Literalmente, representa el muro de contención para que la pandemia no se extienda. “Nos basamos en el Reglamento Sanitario Internacional de la OMS de 2005, que es como nuestra Biblia”, indica el especialista, y describe cada paso de su trabajo: “Primero, mantenemos una libre plática con el personal de la aeronave, para saber si pasó algo particular en el vuelo o en los baños, por ejemplo, más allá de la declaración jurada que deben firmar todos los pasajeros repatriados”.
La primera bocanada de aire que sale del avión cuando se conecta con la manga del aeropuerto es recibida por Sebastián, quien ingresa al avión vestido con un traje de máxima bioseguridad. Desde ahí observa “las caras de los pasajeros, el color de su piel y sus ojos. Si hay un caso sospechoso, le proveemos los elementos de protección y permanecerá aislado en una habitación”. Lo mismo ocurrirá con las 14 personas que viajaron a su alrededor. En el Hospital de Agudos Eurnekian, cerca de la terminal, hay un área para alojar a posibles infectados. La suerte de los sospechosos detectados en el aeropuerto dependerá de los resultados de los análisis. El resto será seguido de cerca por las autoridades.
Hasta no hace mucho, Ezeiza recibía entre 20 y 25 mil pasajeros en unos 90 vuelos diarios. Ahora llegan entre 300 y 400 pasajeros por día. Sebastián, que tiene dos hijas, dice que “tenemos temores como cualquier mortal que tiene familia, extrañamos como todos el poder abrazarnos, pero sabemos que no podemos equivocarnos”.

Valeria Bonetto, médica: “Amamos la salud pública y estamos comprometidos con esta lucha” 
“Venimos del presupuesto de Salud más bajo de la historia de la Provincia, con Macri, y mirá cuán importante era”.
19 de Abril de 2020
Valeria Bonetto está agotada. Tiene 47 años. Lleva 23 como médica pediatra (los primeros tres como residente) en el Hospital Paroissien, el más grande de La Matanza, y ese rol y el de delegada gremial de Cicop hacen que literalmente no tenga tiempo para otra cosa. Había encabezado una capacitación en perspectiva de género para todo el sindicato cuando llegó el Covid–19 y modificó la vida de todos. Pero la de los médicos y las médicas, aún más.
Pide perdón por la urgencia. Está subiéndose a su auto para ir de su casa de Ituzaingó hasta La Matanza. La esperan en el hospital. Un compañero tiene fiebre. Vendrán reuniones improvisadas, y el anuncio de una asamblea para el lunes, en reclamo por mejores condiciones laborales: mayores salarios, equipos de protección para todos, testeos masivos como modo de prevención. "Podemos exponer a nuestras familias y compañeros y a los pacientes. Si se multiplica, corremos el riesgo de quedarnos sin profesionales suficientes", explica. Los casos de esta semana en los hospitales Italiano y de la Providencia, en CABA, y el Belgrano en el municipio de San Martín, expusieron la frágil realidad en la que se mueven los médicos. Están atemorizados, comprometidos con la lucha contra la pandemia, pero a la vez se sienten desprotegidos en la trinchera.
El primer caso positivo de Covid–19 en el Paroissien ocurrió hace poco más de un mes. Luego mantuvieron un promedio de internación de cuatro adultos y dos niños sospechosos. En su mayoría dieron negativo. Pero Valeria imagina que pronto llegará lo peor: "Creemos que habrá una demanda muy importante próximamente, y el equipo deberá actuar en conjunto para atender a toda la población. Yo inclusive, como pediatra, es muy probable que tenga que estar atendiendo adultos".
El el Paroissien viven una reorganización de todas las actividades: suspendieron consultorios y cirugías programas, y están tratando de elaborar protocolos de atención en cada servicio. Valeria reclama más participación de los trabajadores en las decisiones ("somos los que estamos en el frente, cara a cara con los pacientes") y denuncia que tanto a embarazadas como a menores de 60 años con factores de riesgo los están obligando a ir a trabajar: "No están dando licencias, estamos muy expuestos y no se nos escucha". Considera que el gobierno "está haciendo muy bien lo del aislamiento, apoyándose en equipos de infectólogos y epidemiólogos para la toma de decisiones", pero no deja de acotar que "sin más presupuesto, va a estar complicado. No se consigue gente. Con un sueldo de 40 mil pesos para un ingresante nadie quiere venir, y encima a exponerse".
"Venimos del presupuesto de Salud más bajo de la historia de la Provincia, el año pasado, con el macrismo. Quienes estamos acá realmente amamos a la salud pública y estamos comprometidos con esta lucha. Nunca se le ha dado prioridad, y mirá ahora la importancia que se vio que debe tener", concluye, agotada. Es medianoche. En unas horas la esperan de nuevo: el auto, el hospital de La Matanza, sus compañeros y el coronavirus.

Itatí Ibáñez, bióloga molecular: “Buscamos un modo de neutralizar la infección viral” 
“Tratamos de expresar una proteína externa que es la que usa el virus para entrar a las células que infecta”.
19 de Abril de 2020
Itatí Ibáñez debe su nombre a la devoción de su mamá por la virgen, pero no es correntina sino mendocina, de Malargüe, aunque luego estudió en San Luis y hoy vive en Buenos Aires. La pandemia la encuentra en lucha contra el coronavirus, pero no en los hospitales ni en las calles, sino en el laboratorio, donde se libra una batalla singular: analizar al virus, entender cómo ataca, para definir las mejores estrategias para vencerlo.
Bióloga molecular e investigadora adjunta del Conicet, Itatí, de 42 años, trabaja desde 2014 en el Instituto de Ciencia y Tecnología “Dr. César Milstein”. Se especializa en virología molecular, y dentro de ese campo, en nanotecnología antiviral. Desde el inicio de la pandemia, explora una muy pequeña parte del coronavirus –de esas investigaciones, en apariencia fragmentarias, está hecha la ciencia básica, que ofrece luego soluciones mucho más profundas–, pero cuya comprensión podría ser vital para neutralizarlo.
“Lo que estamos tratando de hacer es expresar en el laboratorio una proteína externa del SARS-CoV-2, que llamamos spike –explica Itatí–. Si quisieras traducirlo, sería espícula, pero le decimos spike. Esa proteína es muy grande comparada con otras, y es la que usa este virus para poder entrar a las células que infecta. ¿Para qué queremos expresar esa proteína? Para generar en un animal, en este caso una llama, porque nuestro trabajo es con camélidos, una respuesta inmune contra esta proteína, y entonces, a partir de células de la sangre de la llama, obtener anticuerpos”.
Con ese material, modificado, Itatí obtiene lo que llama nanoanticuerpos. “Y eso –asegura– abre un abanico de posibilidades. Eso nanoanticuerpos podrían ser neutralizantes de la infección viral y servir para producir un antiviral, que bloquee la interacción del virus con el receptor”.
Itatí es apenas una de las decenas de biólogos, virólogos, genetistas argentinos que buscan, en medio de la cuarentena, una respuesta al Covid-19. Su trabajo forma parte de un consorcio de instituciones (que integran, entre otras, el Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional –IB3 Exactas UBA–, el Milstein, la UTN y el INTA) que también persigue la producción de RBD (receptor-binding domain), que es la parte aún más pequeña de la proteína que concreta la infección.
Sale cada mañana de su casa en Flores, viaja hasta Mataderos donde se encuentra con su becaria, Florencia Pavan, y trabajan codo a codo hasta la noche. “Somos apenas cuatro científicos en todo el edificio, dos en otra planta y nosotras. No hay ayuda técnica, nadie que esterilice los instrumentos o prepare soluciones, sólo Flor y yo, distribuyéndonos todo el trabajo, bien a pulmón, buscando respuestas”.


Ignacio Concetti, director de escuela: “La escuela nunca perdió el vínculo con las familias” 

“Nos comunicamos mucho por WhatsApp. Aquí hay familias vulnerables, pero en todas las casas hay al menos un celular”.
19 de Abril de 2020
Ignacio Concetti es el director de la Escuela Secundaria N°55 de Florencio Varela, “en el límite de lo rural y lo urbano”, según define. “Es una de las primeras escuelas saliendo del centro, con 292 estudiantes, sobre todo hijos de productores rurales y agrícolas de origen boliviano asentados en barrios como Villa Hudson y Los Pilares”.
A los 48 años, padre de tres varones adolescentes y marido de una profesora de otra escuela de la zona, Ignacio dice que “este ciclo lectivo había comenzado con mucha expectativa a partir del cambio de gestión, pero a los dos o tres días del inicio de clases se anunció el aislamiento”. Había habido encuentros previos entre docentes, padres y alumnos donde se abordó  la importancia de la higiene, pero sobre todo para atacar las epidemias de dengue y sarampión. El coronavirus cambió todo.
“La escuela permanece abierta. Siempre hay alguien. Nunca se cortó el vínculo entre los integrantes de la comunidad educativa. Nos comunicamos de diferentes maneras, mucho por WhatsApp. Aquí hay familias vulnerables, no todas tienen computadora y conexión, pero en todas las casas hay al menos un celular”, describe Ignacio, y destaca que en unos 12 grupos de chats, integrado por unas 50 personas cada uno, circula toda la información, los avisos de la escuela, las preguntas, las devoluciones, incluso alguna que otra broma para distender en tiempos de crisis.
Más allá de lo pedagógico, los docentes encaran otro trabajo que es igual de urgente: paliar el hambre en las barriadas. A través del Servicio Alimentario Escolar, la escuela ya se dispone a realizar la tercera entrega de bolsones de comida. “La primera se basó sobre los guarismos que había establecido el gobierno de María Eugenia Vidal, y enviaron alimentos para abastecer el 60% por ciento de los hogares. Tuvimos que hacer magia. Por suerte, eso se ha ido regularizando”.

Carlos Vallés, trabajador aceitero: “Así como se necesitan respiradores, también se necesitan alimentos” 
“Cada vez que vuelvo a casa, quiero abrazar a mis hijos, y me tengo que frenar. Esa incertidumbre se sufre”
19 de Abril de 2020
Carlos Vallés desconoce la cuarentena. Como el resto de sus compañeros aceiteros, nunca dejó de trabajar desde la llegada de la pandemia. Su tarea en la planta Dreyfus General Lagos, en las afueras de Rosario –donde trabajó los últimos 23 años, hoy tiene 44–, es una de las 24 excepciones originales del decreto que el 20 de marzo instauró el aislamiento obligatorio. “Así como se necesitan respiradores, también se necesitan alimentos, y el gobierno necesita divisas, y esta fábrica se las puede dar”, dice Vallés, para explicar porqué la compañía agroexportadora de más de 500 empleados que, entre otras cosas, produce alimentos, comida para mascotas, harinas y aceites, sigue en funcionamiento. “La empresa igual podría parar y liquidar los dólares que ganó en este tiempo. Como sea, espero que ese dinero llegue a los que más necesitan y sirva para ayudar a los de abajo”, agrega, como para encontrar más sentido a su función.
Su horario de trabajo no cambió, aunque sí la vida en la fábrica: le toman la temperatura cada vez que entra, incorporaron canillas y bachas para lavarse las manos y sumaron todos los elementos de higiene para combatir al Covid-19. “Al principio había mucha más incertidumbre, pero las medidas que fuimos tomando nos generaron mucha tranquilidad”, cuenta Vallés, que hoy trabaja en la zona del puerto de la planta, pero antes pasó por ingeniería, molienda de soja y extracción de aceite. Como parte de la comisión interna de Dreyfus, juega un papel fundamental en el comité mixto de salud y seguridad laboral, un derecho conquistado por los trabajadores e incluido en el convenio nacional de la Federación de Aceiteros en 2016. Desde ese espacio lograron licenciar compañeros (solo un 60% sigue en actividad), organizar turnos para evitar aglomeraciones y reforzar la limpieza, entre otras medidas por el coronavirus. “Todos entendemos -afirma- que la lucha por el salario, la seguridad y la higiene es colectiva. Es uno de nuestros grandes logros como sindicato”.
El temor al contagio, sin embargo, sigue presente, y el momento de mayor angustia para Vallés es la vuelta a casa, en Villa Constitución. Cada vez que atraviesa la puerta, quiere abrazar a sus hijos. “Me tengo que frenar. Como si fuera un tipo peligroso. La incertidumbre se traslada al entorno familiar y eso se sufre”.


Zulma Molloja, quintera: “Mandamos la verdura limpia y nos cuidamos entre todos” 

“La situación está difícil, pero apostamos a la producción de alimentos bajo un modelo sano y agroecológico”
19 de Abril de 2020
Zulma Molloja tenía nueve años cuando aprendió de su abuelo, en Bolivia, a trabajar la tierra. Siguió los pasos de sus padres hasta Jujuy y finalmente se instaló en Ángel Etcheverry, partido de La Plata, donde estaba su hermana. Tuvieron patrones varios años hasta que lograron organizarse en la Unión de Trabajadores de la Tierra, alquilaron una parcela y hoy cumplen un rol fundamental en la pandemia: no solo abastecen a la sociedad de alimentos, también le pelean a los grandes formadores de precios.
“La situación está difícil, entre el alquiler, la luz y los insumos que nos aumentan todos los días, pero a pesar de todo eso somos una opción para la sociedad. Hemos logrado generar una logística y un circuito de comercios con trabajadores propios que apuesta a la producción de alimentos bajo un modelo productivo sano y agroecológico”, precisa Zulma.
Dice que tiene muchos más pedidos que antes, aunque parte de la producción se vea limitada porque las semillas son importadas y su ingreso al país mermó. “Desinfectamos todos los cajones, tenemos siempre a mano alcohol con agua, lavandina. Mandamos la verdura limpia y en buen estado. Todos contamos con nuestros guantes, barbijos y antiparras. Nos cuidamos entre todos”, insiste la joven de 28 años, madre de dos niñas.

Alcira Juárez, enfermera: “Tomamos precauciones, pero no estamos exentos de contagiarnos” 
“Mi marido también es enfermero. Nuestros hijos y nietos entendieron que no vamos a poder vernos durante un tiempo”
19 de Abril de 2020
El Hospital Italiano porteño es uno de los establecimientos de salud que más casos de coronavirus registró entre sus trabajadores: al menos 19 empleados dieron positivo, de los cuales tres están internados y el resto permanecen aislados en sus casas. Alcira Juárez, de 48 años, es una enfermera que cumple funciones en el sector de internación general, en el tercer piso: “No atiendo pacientes directamente infectados, porque ellos van a un lugar de aislamiento previamente acondicionado”, explica la mujer, pero asegura que “el temor igual está, porque el virus ya es de circulación comunitaria. Lamentablemente, uno cambió la mirada que tenía del paciente, pero hay que sobreponerse a esa especie de desconfianza, es nuestra responsabilidad”.
Si bien Alcira no está, todavía, mano a mano con los pacientes infectados, más de una vez en el sector donde trabaja se activó el protocolo de actuación ante pacientes con diferentes sintomatologías similares a la enfermedad. Sabe que, cuando llegue, el pico de la pandemia la pondrá frente a frente con el virus.
El día a día dentro del hospital cambió mucho. Los profesionales mantienen distancia entre sí y con los pacientes, apenas se saludan cordialmente y casi ni se cruzan en el desayuno o almuerzo. “No es la misma calidez que teníamos antes. Cambió totalmente nuestra rutina. Se trata de no transitar ni desplazarse demasiado por los espacios”, grafica Alcira.
Tiene hijos y nietos. A los más chiquitos no los ve desde que se desató la pandemia, aunque se comunica con ellos mediante videollamadas. “Mi marido también es enfermero en el Hospital Elizalde y en una Unidad Sanitaria de Almirante Brown. Por eso, nuestra familia entendió que no vamos a poder encontrarnos hasta dentro de varios meses. Nosotros tomamos todas las precauciones, pero no estamos exentos de contagiarnos. Ellos saben que así los estamos cuidando”.

Matías Mosquera, chofer de ambulancia: “Se toman todos los recaudos: sólo nos falta la mochila de los cazafantasmas”
“Antes, para cruzar el puente Pueyrredón tardaba dos horas. Ahora habilitaron vías exclusivas para sanidad”
19 de Abril de 2020
A los 30 años, con ocho de experiencia en el oficio, Matías Mosquera ya sacó algunas conclusiones como trabajador de la salud. La primera, aunque parezca raro, es que prefiere trabajar en el sector de emergencias, como antes, y no con traslados programados o “códigos azules”, como los llaman en la jerga: “En emergencia no hacés lazos con el paciente, aparecés en el momento justo y chau. Ahora llevo muchos chicos, sobre todo con leucemia, que de tanto verlos terminás generando una amistad, una confianza. Y eso a veces se hace más duro”. Gema, una de las pacientes de 6 años que Mosquera lleva desde Avellaneda al Hospital Elizalde o al Gutiérrez, le preguntó esta semana por qué ahora todos usan barbijo como ella, que por estar inmunocomprometida los usa desde siempre.
La segunda conclusión que sacó Matías, que también estudia la Tecnicatura de Emergencia Sanitaria en la Universidad Nacional Arturo Jauretche, es más certera aún: “La parte de salud te tiene que gustar. Uno no lo hace como un compromiso, o como una búsqueda. El día que deje de sentir que estoy ayudando a cuidar a la gente, me pongo un kiosco y me gano la vida de otra manera”. Su esposa trabaja como enfermera en una Unidad Sanitaria en Wilde, por lo que decidieron que, por prevención, su hija Robertina, de 7 años, pase la cuarenta en la casa de su abuela: “Hace un mes que no la vemos. Sabemos que es por el bien de todos, pero es un esfuerzo muy grande. Por eso todos tienen que tomar conciencia, aunque sea difícil el encierro”.
Arriba de la ambulancia, Matías nota que esta semana hubo más gente en la calle. “Entiendo a los que les toca ir a trabajar, pero creo que hay gente que no entiende y está boludeando Los primeros diez días no había nadie. Hubo algunos problemas de organización que se solucionaron rápido. Por ejemplo, para cruzar el puente Pueyrredón, por los controles, tardaba dos horas. Ahora habilitaron vías exclusivas para sanidad”.
Matías no pierde el humor. En las últimas semanas empezó a acompañar a los profesionales de la Secretaría de Salud de Avellaneda en las visitas a personas que estuvieron en el exterior o en contacto con contagiados. ¿Cuáles son los recaudos? “Todos -contesta-. Nosotros decimos que sólo nos falta la mochila de los cazafantasmas”.

Manuel Cersósimo, empleado de farmacia: "Nos transformamos en espacios esenciales para la batalla contra el virus"
“Creo que esta peste va a cambiar para siempre, o por un largo rato, nuestra manera de vivir.”
19 de Abril de 2020
La coqueta Farmacia Iriarte es decimonónica. Abrió sus puertas en marzo de 1897. “Imagínese, tenemos más de 120 años al pie del cañón. Ya pasamos alguna que otra epidemia”, afirma con seguridad Manuel, uno de los seis empleados de esta institución decana del barrio de Barracas.
Manuel labura hace pila de años en el local enclavado en el cruce del boulevard Iriarte y la calle San Antonio. Sin dudas una de las esquinas más bellas de Buenos Aires. Se gana la vida como asistente de farmacia y también hace unos mangos extra como personal trainer.
Desde que comenzó la cuarentena, el principal cambio que Manuel notó en la fiel clientela es el humor: “Hay tristeza, incertidumbre y angustia. Como que todo el mundo anda nervioso, desesperado por conseguir alcohol en gel, del cual, le aclaro, no tenemos más en stock, por ahora. De alguna manera, las farmacias nos transformamos en espacios esenciales para la batalla contra el virus. Lo peor es la incertidumbre, porque no sabemos cuándo termina esta lucha.”
En la farmacia se sigue el protocolo sin chistar. Manu atiende con el barbijo bien atado, rocía cada dos por tres el mostrador con una lluvia fina de alcohol, pasa lavandina por el impoluto piso varias veces al día y la atención respeta a rajatabla la recomendada distancia social. “Cuando llego a casa, me saco la pilcha y la mando directo al lavadero. De alguna manera te volvés un obsesivo, que no es lo mismo que un maniático”, dice el muchacho radicado en el lejano barrio de Villa Devoto.
Para Manuel va a llevar mucho tiempo volver a la normalidad: “Creo que esta peste va a cambiar para siempre, o por un largo rato, nuestra manera de vivir. Hay que repensar el laburo, la educación, el contacto con nuestros amigos y familiares. Hay que aprender a cuidarnos entre todos.”
¿Qué extraña este laburante de la vida anterior al coronavirus? No lo duda: “Ir a la plaza a correr con mi novia.” 
Fuente:TiempoArgentino

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