La cuarentena cumplirá dos meses de vigencia. Entre Ciudad y Provincia afloran las diferencias sobre la forma de flexibilizarla, pero los porteños aguardan un incremento de contagios. La reactivación del poder legislativo liberará las tensiones opositoras contenidas: pondrá a prueba la cohesión interna de Juntos por el Cambio y el nivel de acuerdos para afrontar la crisis económica. Los dilemas entre pandemia, deuda y creación de nuevos impuestos.
(Foto: Presidencia)
Por Claudio Mardones - @mcmardons
15 de Mayo de 2020
La segunda semana de mayo comenzó a cristalizar las preocupaciones que abrigaron los gobiernos del área metropolitana para esta etapa: nuevos récords de contagiados en forma ascendente y una acumulación de muertes que, si bien dista de los panegíricos del comienzo de la cuarentena, comienzan a delinear que la segunda mitad de este mes podría transformarse en la antesala del pico de la curva de contagios.
La nueva etapa que se avecina pondrá a prueba el diálogo entre oficialismo y oposición, especialmente entre la ciudad, la provincia de Buenos Aires y la Casa Rosada. Luego de dos meses de convivencia forzada por el espanto a una crisis de contagios, las diferencias sobre la forma de liberalizar la cuarentena puede producir buenos dividendos políticos para cada fuerza en la relación con cada uno de sus electorados: así como la gestión conjunta irradió confianza en medio de la incertidumbre, la necesidad de diferenciarse es clave para evitar que la armonía los desdibuje.
En el medio del incremento de casos, las dos cámaras del Congreso volvieron a sesionar, luego de casi dos meses de tironeos internos y negociaciones políticas sobre la forma de abordar la gestión de la crisis. El debate no sólo encerró cuestiones y desconfianzas legales sobre la validez de las sesiones remotas. También contuvo las tensiones políticas dentro del oficialismo y la oposición sobre la forma de responder ante la situación desde el Poder Legislativo, mientras los jefes de cada ejecutivo delineaban las primeras respuestas para cortar la cadena de contagios a fuerza de decretos de necesidad y urgencia (DNU).
Desde que el presidente Alberto Fernández dispuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio el 18 de marzo, la coalición oficialista se encolumnó detrás de una metodología de gobierno basada en la firma de DNU. A cinco días de cumplir dos meses de vigencia, fueron refrendados por el Senado este miércoles. En la Cámara baja, las tribus del panperonismo se disciplinaron y se tomaron su tiempo para definir el funcionamiento remoto, que la oposición buscó resistir hasta que la extensión del impacto de la pandemia terminó de diluir el afán por funcionar en forma presencial. Es muy posible que pase mucho tiempo hasta que el recinto vuelva a estar poblado por sus 257 integrantes.
Deuda y crisis: ¿El fin de la armonía?
Todas esas pulsiones políticas contenidas dentro de Diputados comenzaron a liberarse este mismo miércoles en la primera sesión mixta, que buscó darle media sanción a dos proyectos que no promovió el oficialismo sino el lavagnismo y un sector de la oposición, como una forma de sintetizar un acuerdo unánime para crear un protocolo de protección para los trabajadores de la salud y eximirlos del pago de ganancias mientras dure la pandemia.
El camino que viene no estará regado de tantos acuerdos: el sistema semipresencial deberá canalizar los debates sobre otros temas de fondo, como la implementación de un impuesto extraordinario a las grandes riquezas para financiar al Estado en medio de la crisis, o la batería de textos que diseña el oficialismo para aplicar beneficios y exenciones fiscales a los sectores productivos que deberán transitar lo que resta del año en una inesperada recesión. No será el único desafío, porque a la par de la evolución de la curva de contagios y el comienzo de los debates legislativos más espinosos, el gobierno argentino se encamina a definir parte de su destino con la renegociación de la deuda.
El próximo 22 se conocerá el nivel de aceptación de los tenedores de bonos argentinos bajo legislación extranjera, el oficialismo vascula entre las ventajas del default o el espanto de declararlo, y la oposición observa con cautela. Sin sacar los pies del plato, Rodriguez Larreta no se arrepiente de haber puesto la cara junto a Fernández, CFK y el ministro de Economia, Martín Guzmán para presentar la oferta de renegociación. Las críticas internas en su contra fueron estridentes, pero los economistas del PRO reconocen en voz baja que la propuesta no es mala y la respaldarán con fuerza con tal de evitar la total cesación soberana de pagos.
De un modo u otro, el debate económico comienza a tomar forma con la misma velocidad que se acerca la esperada multiplicación de contagios. La decisión presidencial de anticipar la cuarentena le dio el tiempo suficiente para evitar que el sistema de salud sea desbordado por un pico de contagios, pero parece haber comenzado la etapa que pondrá a prueba esos recaudos, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires.
Cuarentena y riqueza: diferencias sin romper lanzas
En ese contexto, la unidad en la acción que sellaron Fernández, el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta y el gobernador bonaerense Axel Kicillof ha gozado de buena salud hasta ahora. Entre la economía y el incremento de la curva, comenzaron a aflorar las diferencias, especialmente sobre la forma de liberar la cuarentena en la capital, mientras sus barrios pobres comienzan a desnudar el costado más débil del sistema de salud porteño.
Los intendentes que tiene el Frente de Todos en el conurbano y el gabinete de Kicillof no están de acuerdo con la forma que eligió Larreta para flexibilizar actividades comerciales no esenciales y salidas recreativas. Temen que ese giro multiplicará los riesgos de contagio en sus distritos. Si sucede, podría reproducir en alguna de las 1800 villas bonaerenses las sórdidas escenas de multiplicación de enfermos que sucedieron en el barrio 31 de Retiro y que comenzaron a reproducirse en Flores y en Barracas: tres latitudes muy pobres de la capital, que ya vienen de sufrir una inédita epidemia de dengue que superó los récords históricos, pero que no cuenta con la atención de los medios masivos.
En las próximas tres semanas esa dinámica definirá una tendencia ascendente o declinante de la temida curva de contagios. Para la Ciudad es prácticamente una fatalidad inevitable y anticiparla implica una forma de diferenciarse del oficialismo, pero sin romper lanzas ante la pandemia. Será el mar de fondo de los debates que comenzarán a darse dentro del Congreso, apenas el Frente de Todos presente en Diputados su iniciativa para gravar por única vez, en forma de contribución excepcional ante la crisis, a los mega millonarios locales.
Cuando el texto final haya ingresado a la Cámara baja, la coalición oficialista habrá terminado de ordenar sus debates internos sobre la utilización de esa herramienta fiscal. Desde entonces la pelota estará en la cancha opositora y las discusiones sobre cómo debe financiarse el Estado pondrá a prueba la cohesión interna del Interbloque de Juntos por el Cambio y de los tres partidos que componen esa alianza. Están divididos entre quienes coinciden con la creación un gravamen excepcional y los que se niegan en forma tajante, sin exhibir un programa político y fiscal alternativo para responder a las consecuencias económicas de la cuarentena.
La SUBE solo funcionará para trabajadores escenciales y exceptuados
Nación, Ciudad y la Provincia de Buenos Aires llegaron a un acuerdo para evitar que personas no habilitadas utilicen el transporte público.
La tarjeta SUBE será habilitada únicamente para las personas que presten servicios esenciales y estén exceptuadas del aislamiento social, preventivo y obligatorio por coronavirus, informó este viernes el ministerio de Transporte, como parte de una serie de medidas acordadas entre la Nación, Ciudad y la provincia de Buenos Aires para mejorar el distanciamiento social en el transporte público.
La medida fue acordada en una reunión que el titular de esa cartera, Mario Meoni, mantuvo con autoridades provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires, como parte del seguimiento del transporte público interjurisdiccional que realizan desde el inicio de la cuarentena con el fin de tomar decisiones conjuntas.
Asimismo, se coordinaron acciones para lograr mayor distanciamiento en el transporte público, mediante la incorporación de refuerzos en los servicios de colectivos, se informó en un comunicado.
La cartera de Transporte sostuvo que se trabajará para lograr un mayor control en las estaciones de trenes y accesos con personal del Ministerio de Seguridad de Nación.
En ese sentido, reportó que los controles a los autos que crucen accesos de distintas jurisdicciones serán más estrictos y se reforzarán los controles a los pasajeros que circulen dentro de colectivos.
"Con el objetivo de reservar el uso del transporte público al personal calificado como esencial, se habilitará la tarjeta SUBE únicamente para quienes presten servicios esenciales y estén exceptuados", manifestó el ministerio que se acordó en la reunión.
Como parte de las medidas, detalló, "se está desarrollando una aplicación para la reserva del uso de los trenes según horario y mediante DNI".
En la reunión con Meoni estuvieron el secretario de Seguridad de la Nación, Eduardo Villalba y por la provincia de Buenos Aires: el Ministro de Infraestructura, Agustín Simone; el jefe de gabinete, Carlos Bianco; subsecretario de Transportes, Alejo Supply y el titular de la Unidad de Coordinación de Políticas de Seguridad bonaerense, Darío Ruiz.
En representación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires participaron el secretario de Seguridad, Marcelo D'Alessandro; el Jefe de Gabinete, Felipe Miguel; el secretario de Transportes y Obras Pública, Juan José Méndez.
También estuvieron en el encuentro Martín Ferreiro, presidente de Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado (FASE) y Martín Marinucci, presidente de Trenes Argentinos Operaciones.
¿Cómo sobreviven los cartoneros a la cuarentena por coronavirus?
El aislamiento obligó a los trabajadores a modificar su forma de recolección y a buscar alternativas. La caída del consumo por la cuarentena redujo la cantidad de material reciclable en comercios y calles. “La pandemia nos obligó a diagramar un esquema de laburo distinto, los carros no están saliendo a la calle", cuentan.
(Foto: Prensa CTEP)
Por Nahuel De Lima
15 de Mayo de 2020
Las consecuencias sociales de la pandemia mundial de coronavirus se hacen sentir en diversas áreas. Empujados por la necesidad, los cartoneros y las cooperativas de reciclado de Lomas De Zamora se organizan para hacer frente a este virus y garantizar el plato de comida de 150 familias que encontraron en el reciclado su fuente de trabajo.
En un instante, muchas personas se encontraron sin trabajo, las pequeñas y medianas empresas, los trabajadores (y en particular los autónomos) fueron las primeras víctimas de un virus, que evidencio aún más la desigualdad en condición laboral que entran los trabajadores informales, sin cobertura de salud digna ni las medidas mínimas de cuidado.
En Argentina, el virus dijo presente el pasado 3 de marzo cuando se confirmó el contagio de un hombre de 43 años regresó al país desde Italia. El 20 de marzo, el presidente Albero Fernández anunció el aislamiento social obligatorio en todo el país con el objetivo de frenar el avance del coronavirus.
En Lomas de Zamora, la actividad del reciclado recupera en promedio casi 700 toneladas mensuales de residuos renovables que son reinsertados en el mercado. En ese partido hay 13 cooperativas de reciclado que hoy vuelven a reinvertirse, no solo ante un enemigo invisible que afecta la salud de todos los argentinos sino ante la necesidad primordial de llevar alimento para las familias.
La Cooperativa Jóvenes en Progreso, de Fiorito, nació durante la crisis de 2001 y está compuesta por más de 60 familias. La asociación, que está dentro del Ecopunto, cuenta con más de 150 trabajadores que se dividen por turnos en la recolección puerta a puerta de materiales reciclables y la articulación con grandes generadores. Además del reciclado de cartón, diario y papel, entre otros elementos, realizan una tarea social llevando a diferentes provincias de Argentina ropa y calzado para quienes más lo necesitan.

“La pandemia nos obligó a diagramar un esquema de laburo distinto al que realizábamos de manera habitual, por ejemplo, los “carros” no están saliendo a la calle (la recolección del material reciclable, puerta a puerta es el principal método en las principales localidades del distrito de Lomas de Zamora).Tenemos muchos compañeros de edad avanzada que hoy prefieren cuidarse. Sí continuamos con el retiro llamado “grandes generadores”, que consiste en retirar lo reciclable de supermercados, salas de bingo y casas de comidas", relata Javier Godoy, coordinadores de la cooperativa y referente de la FACCyR Lomas de Zamora.
La cooperativa funciona en el Ecopunto del municipio de Lomas de Zamora. Al llegar al lugar la tierra predomina en el paisaje y se ve el galpón que instalaro: un tinglado con luces precarias, sin baños dignos, ni agua. Sólo se escucha el ruido de bolsones de nylón, que unos pocos clasifican, pero las maquinas están paradas y evidencian el contexto de crisis que atraviesa el reciclado.
Godoy señala que su principal actividad en medio de la pandemia es un proceso de agrumado: "Realizamos la limpieza de nylon, que mediante un proceso se trasforma en un grumo o pasta que se utiliza para la fabricación de bolsas descartables, lo que se ha convertido en nuestra principal tarea. Actualmente contamos con 60 trabajadores divididos en dos turnos todos abocados a producción de nylon que es lo único que no perdió valor de mercado dentro de los materiales renovables".
"Antes el cartón se entregaba todos los días, hoy se paró todo", cuenta y destaca que tuvieron que profundizar el vínculo con otras cooperativas de reciclado en medio del parate por el coronavirus. "Recién acabo de llegar de Lujan, articulamos con otras cooperativas para poder traer material. Le compramos el nylon a ellos para poder procesarlo nosotros, limpiarlo, sacarle la etiqueta y agrumarlo", enumera y agrega: "Ahí te das cuenta la poca cantidad de material que se está juntando en la calle y con este método nos ayudamos con otras cooperativas que están pasándola igual o peor que nosotros".
Otro modelo
La cooperativa Plaza Libertad también se encarga de los desechos renovables en el distrito. Este colectivo, que lleva un año y medio, cuenta con más de 60 compañeros y compañeras que se caracterizan por realizan su tarea junto a un sistema de inclusión social y cuenta con un cuerpo de promotoras ambientales quienes recorren diferentes zonas concientizando al vecino sobre la importancia de una correcta separación de los elementos renovables. Además, cuenta con un punto verde establecido para que los vecinos puedan dejar ahí su material.
La cooperativa se ubica en la calle Laprida al 1200 sobre la plaza que aparece en el uniforme de cada recuperador. Romina Peluffo, referente y coordinadora del espacio, señala que la actividad cayó mucho en los últimos 45 días. “Hace una semana tímidamente volvieron a circular muchos compañeros, algunos directamente en busca de restos de comida. Después de clasificar el material pueden recibir cuatro pesos por el kilo de cartón (estaba a seis pesos antes de la pandemia), y muchos compañeros si no trabajan pierden el sustento diario, es lo único que tienen”.
“Antes te manejabas con colegios, negocios, fábricas, de donde se recaudaba material, pero ahora no hay nada, no hay consumo”, explica. Otro trabajador agrega: “Yo antes me juntaba tres bolsones por día y hoy llego a uno y no todos los días, ni siquiera juntas lo mismo los fines de semana que es cuando más se trabaja”.
El difícil contexto económico que atraviesan muchas familias hace que la ayuda sea cada vez más necesaria. Conscientes de eso, Romina prepara en su casa todos los días el alimento para los 60 compañeros que integran la cooperativa, improvisa una olla popular que llena con donaciones de gente del barrio o muchas veces con lo que los trabajadores pueden juntar para arroz o fideos. “Nos encontramos haciendo comida para garantizar el plato a los compañeros, muchas trabajadoras que son promotoras ambientales de la cooperativa son madres y deben llevar el alimento a sus hogares”, destaca.
Una de ellas, Tamara, explica su realidad: “Nos llevamos nuestra vianda para la familia porque no tenemos otra cosa, mi padre es albañil y está sin poder trabajar y ante esta situación está pensando en salir a cartonera, cosa que jamás hizo en su vida”.
Al finalizar la charla las trabajadoras reclaman mejores condiciones laborales y más elementos de prevención, ya que aseguran que el municipio otorgó el material sólo para dos de las seis integrantes de la cooperativa que realizan un trabajo de campo de prevención en los distintos centros urbanos de la localidad. Además advirtieron que no se están realizando test de prevención a ningún trabajador del reciclado.
Fuente:TiempoArgentino
15.05.2020 / GRUPO DE PUEBLA
Alberto Fernández: “Las diferencias las aprovechan los sectores que más daño le hacen a nuestros pueblos”
Las declaraciones del mandatario argentino se dieron en el marco de la V cumbre del Grupo de Pueblo, realizado a través de videoconferencia, y en el que estuvo acompañado por el canciller Felipe Solá. Participaron el ex presidente de Uruguay José Mujica; el economista estadounidense Joseph Stiglitz, y el ex presidente de Brasil Lula da Silva.
En el marco de la V Cumbre del Grupo de Puebla, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, afirmó que "el mundo no va a ser el mismo cuando pase" la pandemia de coronavirus y sostuvo que "habrá que repensarlo de otra manera ya que si algo ha dejado al descubierto esta situación es la desigualdad".
La reunión se llevó a cabo siguiendo los mismos lineamientos del encuentro con sectores progresistas chilenos, realizada el 24 de abril pasado. Fue inaugurada por el mandatario argentino y miembro del Grupo y reunió a 12 fuerzas de la oposición de Chile. El presidente argentino estuvo acompañado por el canciller Felipe Solá.
"No podemos darnos el lujo de tener diferencias, porque las diferencias las aprovechan los sectores que más daño le hacen a nuestros pueblos", afirmó Fernández en la reunión al tiempo que remarcó la necesidad de evitar el distanciamiento entre los líderes regionales.
La reunión contó con la participación el ex presidente de Uruguay José Mujica; el economista estadounidense Joseph Stiglitz, el ex presidente de Brasil Lula da Silva, el presidente del partido Progresista de Chile, Camilo Lagos; el ex senador de México Carlos Sotelo; la asambleísta nacional de Ecuador Gabriela Rivadeneira; y el ex candidato presidencial de Uruguay Daniel Martínez.
En la actualidad, el Grupo de Puebla está compuesto por 40 líderes y lideresas de 13 países, que incluye a Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay, España, Argentina, Bolivia, Perú, República Dominicana, Panamá y Paraguay. Fuente:PoliticaArgentina




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