Por Jorge Ubertalli
Resumen Latinoamericano, 6 junio 2020
A Carlos Delgado, ex teniente del Ejército Popular Sandinista (EPS) de Nicaragua Libre
muerto de Coronavirus a los 61 años.
Me contó Miri que te moriste Carlos. A ella se lo contó Laurita, que está allá, en Managua, no sé en qué andabas compa, si seguías o no en el sandinismo, si te fuiste del EPS…si, me dijo Miri que te habías ido, que andabas haciendo algo en el campo…yo bien, en esta Argentina que me parió…tu hermano me dicen que está bien, que zafó…si, como no me voy a acordar, claro hermano…
En casa de Vilma fue el encuentro, la sobrina era tu novia y … ya sé, ella quedó muy mal después de aquel vuelco, yo la vi en el hospital con la cara quemada, estropeada, a la chavala, tenía menos de veinte años, ¿no?…claro, la Vilma, que linda gente esa, ¿vos me la presentaste?, no recuerdo, pero sí recuerdo a toda esa familia sandinista, de compas…si ya sé que su marido tomaba mucho y que trabajaba en una imprenta, pero la Vilma se las arreglaba y bien, uno de los muchachos era deportista, el otro estaba en la Policía Sandinista…no, no recuerdo a la hija, tengo un vago recuerdo de ella si es que no me equivoco, creo que estaba casada…no recuerdo mucho Carlitos…a mi edad se olvidan algunas cosas…yo sé que tenías o ibas a cumplir 61…más de cuarenta años pasaron de nuestros quehaceres en las Milicias, en las Movilizaciones de Managua…¡si! ¿te acordás?…sí, fuimos a un monte a buscar cañas de bambú para construir los mástiles de aquella Escuela que nunca vió la luz…claro, de milicianos internacionalistas, de revolucionarios de las Américas y el mundo Carlitos, que bárbara esa idea…si Ricardo Morales Avilés – Eva Perón se iba a llamar esa Escuela…como no recordar aquellos tiempos, yo donando las 5 mil bolas que ganaba en las clases de la UNAM para construir esa Escuela de cuadros internacionalistas, quemándome los sesos para diseñar ese programa, sí…jajaja, claro, recuerdo la idea del Antolín, quería que yo fuese profesor universitario allí, que cachimba de zanganadas pues…si ya estoy hablando como en aquellos tiempos, mirá vos, en vez de construir cuadros quería el Antolín hacer una escuela de teóricos, por favor…
…Yo sé que estás solo, hermano, que te moriste solo, que esta pandemia como la llaman te jodió esta vez, no fue la contra, no fueron los gringos, no fue la indigestión cuando te comiste esa moronga con trapo… claro, me acuerdo, como no…creo que habíamos regresado de aquel día de pesca en Puerto Sandino…si…que susto te diste hermano, yo nadando hacia la boya y vos con la nueve apuntando al agua por si aparecía algún tiburón, sangraba de un pie, aquel raspón, y los tiburones todavía aleteaban en el bote de tu primo, y yo nadando lo más pancho hacia la boya para desenganchar el bote de madera… como no, como no recordar eso, la tormenta que se vino, las olas que golpeaban la quilla del bote y yo sentado en la quilla rompiendo olas, y ustedes con miedo Carlitos, pero no era mi hora, todavía no llegó y menos en aquel momento…si estaba muy acelerado…recuerdo lo de la boa que no pude despellejar, medía como cinco metros…claro, también recuerdo lo del salto en el campo donde íbamos a erigir la Escuela, la zanja que no tenía fondo, jajaja…¿pero che, y si te caías, hom?, me dijiste, y yo contesté, bueno hay que arriesgarse, y vos seguiste con la filípica de mi actuar temerario…si hermano, tenés razón, me sentía omnipotente, cuando te joden te encerrás y hacés dos cosas: o transás y te amoldás para no marginarte, para no sentir miedo, soledad, desamparo, o te volvés para adentro y le dás para adelante, y sí, yo le daba para adelante hermano, hasta que las velas no ardiesen o la noche me oscureciera el cuerpo, pero no el alma…no, el alma no, el alma…si parezco chino o coreano pero recuerdo ese episodio…si quédate tranquilo, estoy bien, desperezate en ese cajón en que te han puesto y en el que nunca, pero nunca, quise que me pusieran, no me gustaban los cajones de muertos de allá, quería que me echaran en uno de acá, son distintos…lo del alma según pronuncian los chinos, como no, era una 45 que me habías provisto y debido a algunas cosas me pediste que la devolviera…si, jajaja, mandaste a un jeep de compas de la PS para que me llevaran a la comisaría de ciudad jardín…claro, recuerdo, como no…llegué allí con la pistola, me hicieron esperar en el hall que estaba muy sucio, a ver compa, dame un lampazo, dije, los compas no comprendían nada, un lampazo, compa, y tomé el lampazo y me puse a limpiar ese hall mientras reprendía a los compas, esto no es una comisaría sandinista, les decía, nosotros somos revolucionarios y no cabe que aquí se acumule la suciedad, pues, y cuando salió el responsable de la comisaría yo estaba lampaceando y los compas miraban asombrados…claro, me hizo pasar y me dijo que no me iba a detener, que podía retirarme, que era un revolucionario y que la pistola…si, no recuerdo si la tuve que entregar o me la dejaron portar y luego te la entregué a vos cuando nos volvimos a juntar…
…lo recuerdo al chino, no recuerdo el nombre, recuerdo cuando como jefe de movilización andaba yo de aquí para allá sin vehículo, haciendo asolear a los compas, sos muy radical che, me decían, no querían caminar bajo el sol y yo insistía en cumplir la tarea con sol, lluvia o terremoto, que tiempos Carlitos…
Tengo que partir, no te voy a preguntar cómo te contagiaste, cuanto sufriste, como pasaste los días en el hospital y en tu casa…sí, recuerdo a tu mama y aquella vez que almorzamos aquel tiburón que habíamos pescado…si, si, yo lo cuerié y me quedé con los dientes, grandes los dientes, si me agarraba en el mar me comía, jajaja…
… me voy Carlitos, tengo que irme, todavía la vida me palpita y ahora debo encarar nuevamente la tarea de revolucionar, rebelar, reírme de la muerte…claro, claro, hasta que me toque, pero mientras tanto tengo mucho que hacer y me hice un espacio de tiempo para esta plática, para este encuentro a través de los años, para recontactarte y desearme suerte en este camino oscuro en que hemos caído en todo el mundo…no, quédate tranquilo, sigo creyendo en la revolución, en el socialismo, en la solidaridad, en la hermandad de la lanza, esa que nos hermanó en las Milicias y el EPS, esa que no se apaga nunca…quédate tranquilo… sí, me cuido, soy más viejo de lo que eras vos, hermano, y sigo en la batalla…
…si compa, si, Patria Libre o Morir, Patria o…si Carlitos, venceremos a la muerte, a las muertes, seguiremos adelante con ese fusil que llevamos en el alma, en esa cabeza y ese corazón que late en mí todavía marcándome el compás de los tiempos que han de venir, que han de ser mejores…
sabrás de mí siempre hermano…si, hermanados triunfaremos con Sandino y Rigoberto…chau Carlitos, la tierra o donde estés te será leve, te recuerdo lo que dijo mi colega Rodolfo Walsh cuando le escribió la carta a los milicos asesinos de su hijita…si, era compa, dijo El verdadero Cementerio es la Memoria, y en el Oriental seguro no estás porque la memoria sigue celebrándote en las charlas en lo de Vilma, en el predio de la Escuela trunca, en aquel mar donde los tiburones no pudieron con nosotros, en las grandes concentraciones rojinegras…
Disculpe, estaba distraído y no lo ví, es este barbijo que me nubla los anteojos, disculpe
Envio:RL

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