28 de julio de 2020

Murió el genocida Bruno Trevisán sin ser juzgado.

Murió el genocida Bruno Trevisán sin ser juzgado
27.07.2020
El Tribunal Oral federal 1 de La Plata informó el fallecimiento de Bruno Trevisán ex jefe de la Brigada de Investigaciones de Lanús en dictadura, Centro Clandestino de Detención conocido como “El Infierno”, que estaba procesado por los casos de 23 personas víctimas de secuestros, torturas y homicidios. El juicio debía comenzar el 7 de septiembre próximo y en la causa también murieron sin ser juzgados otros tres represores. “Aún en cuarentena extendida la impunidad biológica hace su trabajo por la pereza del Estado en llevar a juicio a los peores asesinos de nuestra historia, en un contexto donde las causas de lesa humanidad en La Plata están paralizadas desde marzo pasado”. Por ANRed


El Tribunal Oral federal 1 de La Plata informó el fallecimiento de Bruno Trevisán ex jefe de la Brigada de Investigaciones de Lanús en dictadura, Centro Clandestino de Detención conocido como “El Infierno”. Desde septiembre de 2013 estaba procesado por 23 casos de secuestros, torturas y desapariciones cometidas en aquella sede policial y que gozaba de la prisión domiciliaria en Mar Del Plata.
“Como venimos describiendo hace años, incluso desde antes de diciembre de 2015, el proceso de los juicios a los genocidas se encuentra asediado por distintos ejes de impunidad: el estiramiento indefinido de los procesos a favor de la impunidad biológica de los genocidas, el cuello de botella entre la instrucción de las causas y los debates orales, y las medidas ilegítimas de beneficios extraordinarios a los peores asesinos de nuestra historia, como ser el 2×1, las domiciliarias, las excarcelaciones y los ceses de prisión efectiva” expresaron la agrupación HIJOS La Plata mediante un comunicado.
El inicio del  juicio por los delitos cometidos en “El Infierno” está previsto para el 7 de septiembre de este año, pero las demoras por la crisis sanitaria ponen en duda esa fecha, en una causa elevada a juicio en mayo de 2017 y que incluía a 8 represores por 61 víctimas. Entre la elevación y hoy murieron impunes en el expediente el subjefe del Comando del Primer Cuerpo del Ejército Jorge Olivera Rovere, el militar y ex subjefe de la Policía Bonaerense Rodolfo Aníbal Campos, el comisario y subjefe de la Brigada de Lanús, Rómulo Ferranti y ahora el jefe máximo del CCD, Bruno Trevisán. Con ello quedan en pie solamente las imputaciones contra el Director de Investigaciones Miguel Etchecolatz, el ministro de Gobierno Jaime Smart, el director de Investigaciones “Zona Metropolitana” Juan Miguel Wolk y el cabo de guardia de la Brigada Miguel Ángel Ferreyro.
“Aún en cuarentena extendida la impunidad biológica hace su trabajo por la pereza del Estado en llevar a juicio a los peores asesinos de nuestra historia, en un contexto donde las causas de lesa humanidad en La Plata están paralizadas desde marzo pasado” agregaron.
El Centro Clandestino de Detención “El infierno” funcionó  en pleno centro de Avellaneda, a dos cuadras de la avenida Mitre, en la sede de la Unidad Regional II de la Brigada de Investigaciones de Lanús (URIIBIL), que dependía de la Dirección General de Investigaciones bonaerense dirigida por Etchecolatz. En la pirámide de este aparato represivo estaba el general de División Guillermo Suarez Mason, que estaba al frente del Primer Cuerpo del Ejército. Por tratarse de una brigada de investigaciones, muchos de los efectivos vestían de civil y se combinaban con personal militar para producir los secuestros.
Por el relato de los sobrevivientes hoy se sabe que el lugar tenía un acceso principal subiendo cuatro escalones, y un acceso para los detenidos por un garaje con portón metálico. A la derecha de un pasillo de unos dos metros de ancho estaba la sala de torturas. Había un patio con un cerramiento de barrotes a la altura del techo. Al fondo había cinco celdas con puerta ciega, con tres baños a la izquierda. Y arriba de las celdas había una pasarela para la guardia y probablemente otras dependencias. Nilda Eloy relató que estuvo detenida durante dos meses en este lugar y agregó que “traían mucha gente, se torturaba todos los días. Suponemos que era de noche. Había gente que traían exclusivamente a torturar y se la llevaban y a otra la dejaban ahí. “Nos turnábamos para poder sentarnos, porque no había lugar para nada. Allí se nos encapuchaban, nos ataban las manos y los pies. Las condiciones eran muy duras. Recibíamos agua cada cuatro o cinco días, pasaban una manguera por la mirilla, y nada más. Y la comida, en los dos meses que estuve, recibimos dos o tres veces algún plato”.
Fuente:anRED

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