31 de agosto de 2020

OPINION.

En la cubierta del Titanic ya no se baila
Por Juan Guahán, Resumen Latinoamericano, 30 de agosto de 2020.
Que por estos pagos las cosas no andan bien, no es ninguna novedad. A la pandemia macrista le siguió la del virus, la profundización del drama social y la desarticulación de la economía.
Es como si estuviéramos en el Titanic, en camino a riesgos inimaginables. La gran diferencia con aquellos viajeros y otras experiencias históricas es que -aquí y ahora- casi nadie puede festejar, mucho menos bailar en la cubierta en medio de esta ruina; ella es compartida, por amplias franjas de nuestra sociedad. De allí la angustia que acompaña a una incertidumbre que parece desparramarse por todas partes.
Los sectores más explotados y empobrecidos, conocidos como “los más vulnerables” están atravesando situaciones de extrema gravedad. Con una población mayoritariamente sostenida por la asistencia estatal (los casi 9 millones de beneficiarios del IFE lo prueban), la perspectiva de la pos pandemia viene acompañada por un generalizado malestar que –a pesar de la continuidad de las cuarentenas y restricciones para la circulación- se está manifestando.
En estos tiempos dos son los reclamos más importantes que, por fuera de inocuas “grietas” e inconducentes debates, ocupan el centro de la escena. Ellos giran en torno a la provisión de alimentos para combatir el avance del hambre y los reclamos por tierras para las viviendas.
Hambre y tierra son símbolos de esta realidad. En la resolución de esas dos cuestiones, absolutamente solucionables, está el futuro argentino. Por ahora desde el poder estatal no alumbran las respuestas. Ambos problemas son el reflejo de una Argentina y un modelo social inviables e insostenibles.
Desde el sistema de poder se indignan y asustan por la punta del iceberg que estos reclamos encierran. Temen a estas movilizaciones –en plena pandemia- por comida y “tomas de tierra”. Saben que son una manifestación de reclamos aún mayores y temen por sus privilegios. No quieren darse cuenta que han sido las nefastas políticas seguidas por décadas las que generaron estas condiciones.
En el momento que quienes reclaman por alimento o tierra identifiquen que ambas demandas se pueden solucionar integrándolas en un único plan y en nuevo modelo social, habremos resuelto la mitad del problema.
La misma tierra que da dignidad para la vivienda también da comida para la vida.
Estas ideas pueden ser el centro de un nuevo tipo de pensamiento. Éste debe contemplar el modo de ir resolviendo el tema que el 93% de los argentinos somos urbanos, vivimos en ciudades –muchas veces hacinados- en pésimas condiciones. Mientras tanto las tierras que producen gran parte de nuestros alimentos están despobladas.
La tierra debe estar al servicio de todos, ya el Artículo 38 de la Constitución de 1949 establecía la “función social de la propiedad”.



Pagar deuda vieja con dinero nuevo
Por Alejandro Olmos Gaona*, Resumen Latinoamericano, 29 de agosto de 2020.
La historia es muy vieja, y todos los gobiernos desde 1976 hasta ahora la repitieron. Después de endeudarse irresponsablemente pagaron Deuda con nueva Deuda. Es así que la Dictadura dejó una Deuda de casi 45.000 millones de dólares, y pasaron los gobiernos y la deuda siguió creciendo.
Es la vieja lógica del sistema de la Deuda, que nadie nunca quiso enfrentar con solvencia, respetando escrupulosamente las obligaciones de la Dictadura, mientras se ladraba contra ella en todos los foros. La última claudicación negociada, fue el acuerdo con el Club de París en el año 2014 realizado por el actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires.
La historia es muy vieja, y todos los gobiernos desde 1976 hasta ahora la repitieron. Después de endeudarse irresponsablemente pagaron Deuda vieja con nueva Deuda. Ahora después del acuerdo cerrado con los fondos de inversión, queda afrontar la descomunal deuda con el FMI que llega con intereses incluidos a 49.000 millones de dólares. Ya se empezó a negociar con esta venerable institución para patear los vencimientos para adelante y también se le va a pedir dinero para pagarle, como ocurriera siempre.
Es la vieja historia que señalé hace pocos días en algunas notas. El miércoles lo confirmó Sergio Chodos, un colaborador del Ministro Guzmán, que además es representante del Cono Sur en el FMI. Con todas las letras dijo que vamos a tener que pedirle dinero para pagarle, y la rueda seguirá.
Cuestionar al FMI, mostrar sus responsabilidades, las violaciones a sus reglamentos, eso no se le pasa por la cabeza a nadie porque jamás lo hizo gobierno alguno, y este no sería la excepción.
El tema es largo de analizar, pero esto de la colonización pedagógica de la que hablara Jauretche, es una evidencia muy fácil de demostrar.
En alguna época hubo ministros distintos, y recuerdo al Dr. Juan José Romero que siendo ministro del Dr. Luis Saenz Peña, en 1893 pidió una moratoria de la deuda de 10 años, y en las instrucciones dadas al ministro en Londres, Luis Dominguez, le hizo saber que no se le ocurriera negociar nuevos prestamos para pagar la Deuda, porque eso “era ir derecho a la bancarrota”.
Lo que han hecho todos los gobiernos sin excepción de 1976 hasta hoy.
*Historiador. Investigador especializado en la Deuda Externa argentina y el concepto de Deuda Odiosa. Colaborador de las revistas Todo es Historia, Le Monde Diplomatique y América XXI. Publicó La biblioteca jesuítica de Asunción (2006), La deuda odiosa, una doctrina jurídica para la solución política (2005), Bolívar en el pensamiento argentino (1987). Como colaborador de la Comisión Bicameral investigadora, su trabajo contribuyó al libro La deuda ilegítima (Claudio Lozano, Autonomía, Red Editorial, 2019). Fuente: CTA Autónoma Córdoba
Envio:RL

No hay comentarios:

Publicar un comentario