Juicio Triple A en Bahía Blanca: tres nuevos testimonios
Esta semana continuó el debate en el juicio
Oral y Público que se realiza a integrantes de la patota parapolicial Triple A
en la ciudad de Bahía Blanca.
Tres fueron los testimonios que se pudieron
escuchar en la causa denominada “Aceituno Raúl y
otros s/torturas privación ilegal de la libertad personas…” donde se
juzga el accionar delictivo de cuatro imputados, Juan Carlos Curzio,
Osvaldo Omar Pallero, Héctor Ángel Forcelli y Raúl Roberto Aceituno, por el
asesinato de David Cilleruello y la acusación de integrar una asociación
ilícita a la que se le atribuyen 24 homicidios agravados más, cometidos entre
los años 1974 y 1975.
Ley “Antisubversiva”: Licencia para perseguir
El primer testigo en declarar
fue Walter Calamita, por videoconferencia desde Italia, quien al
momento de los hechos que se juzgan, contaba con 18 años, trabajaba en
una empresa familiar de peladero de pollos y estudiaba en el Colegio Nacional
en el turno noche. Tenía una preparación política que había aprendido desde
su casa.
Fue detenido el 8 de noviembre del 1974 en
su domicilio, al día siguiente de la instauración de la ley 20.840,
llamada Ley “antisubversiva” la cual penaba con
prisión a quien “para lograr la finalidad de sus postulados ideológicos,
intente o preconice por cualquier medio, alterar o suprimir el orden
institucional y la paz social de la Nación…” y fue utilizada para
perseguir política e ideológicamente.
Ya en el ’74, “se sabía que en la ciudad
había una banda armada, la banda de Ponce, la patota de Ponce, que
había que cuidarse de eso… sabíamos que se reunían en la CGT y se veían
siempre por las calles… se los conocía como la Triple A”, relata el
declarante.
A modo de anécdota recuerda que antes de su
detención, en una oportunidad estaban realizando una pegatina y
cuando estaban en Brown y Donado, en un momento “me di
vuelta y vi que en el último piso del hotel (Hotel Italia) de una ventana
estaba saliendo un tubo, que enseguida identifique como un caño, un fusil, y
avise y salimos corriendo”.
Algunos de sus compañerxs en esa ocasión fueron
Silvia Giménez y Raúl Guido, desaparecidos posteriormente. Todos tenían
conocimiento que la patota solía habitar ese hotel, como ya fue
declarado por otros testigos.
Cuando los detuvieron a él y a su hermano, su
padre “muy desesperado, fue a hablar con el hermano de Ponce, para ver si a
sabiendas de que eran los jefes de la banda, si había alguna posibilidad, (de
liberarlos) y le pidieron plata, si usted paga puede llegar a salir el
más chico, que era yo. Cuando mi padre lo consulto con nosotros dijimos,
No! eso es una afano! No van a hacer nada, al contrario”.
Para él y su familia era muy clara la relación de
la patota con las fuerzas de seguridad de la ciudad. En el momento de la detención, de madrugada,
fueron con autos de civil, sin patente, entraron rompiendo todas las puertas,
de adelante, de atrás, a él lo encapuchan con calzoncillo.
Esposan juntos a los dos hermanos y los llevan en
una camioneta donde pueden ver mucha gente de civil. Además de ellos dos, se
llevan a la esposa de su hermano, embarazada de 8 meses.
“La presunción es que vinieron a buscar a mi
hermano y a la esposa que estaban marcados” por la patota. Son llevados a la comisaría 2da donde están
alojados durante una semana aproximadamente, donde sufren diversas violaciones
a los Derechos Humanos relatadas ya por su hermano Higinio Calamita y que dimos
cuenta en este Sitio.
Luego son trasladados a la cárcel de Villa
Floresta, donde son directamente introducidos en calabozos de castigo por
15 días. A pesar de haberlos sobreseído, el juez de la dictadura
Madueño, son puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, y quedan
detenidos de todas maneras.
Motines y traslados
El testigo relata un episodio gravísimo
vivido en la cárcel de Villa Floresta, donde estaban alojadas tres
compañeras embarazadas, en las mismas condiciones inhumanas que ellos.
Una de las compañeras, al momento de nacer
su bebe, ante la falta de atención es asistidas solamente por sus compañeras
que vieron al bebe vivo.
El servicio penitenciario se lleva el niño envuelto
en frazadas y al cabo de unas horas, le dicen que la criatura estaba muerta. Esta situación genera un motín, de parte de todos
los compañeros y compañeras presos políticos, que culmina con el traslado de
los hombres a Sierra Chica y las mujeres al penal de Olmos La Plata.
Los traslados eran muy temidos en esos momentos,
por el grado de violencia con que se realizaban: golpes, patadas, falta de agua, etc. Los y
las cargan en un avión hércules en la Base Comandante Espora, luego de tenerlos
al rayo del sol durante varias horas.
Varones y mujeres juntxs, atadxs y encadenadxs,
excepto las mujeres que tenían niñxs, que estaban desatadas. Los varones los
bajan en Sierra Chica y el avión sigue para la Plata a la Unidad 9. Había
muchas parejas juntas detenidas como su hermano y su esposa y a partir de allí
ya no se ven más.
Cárcel de Villa Floresta
En enero del 76, antes del golpe, le
es otorgado el derecho a opción a salir del país, ya que había algunas
presiones internacionales, y es llevado a Ezeiza, donde allí mismo toma
el avión hacia Italia. Su hermano Higinio, sin embargo permaneció 7 años
presos.
“Yo estuve preso durante un gobierno
constitucional, pude apelar a la Constitución Nacional. El trabajo sucio que
después hicieron los militares matando gente y secuestrando, antes lo hacían
esta gente, los paramilitares o bandas armadas… y cuando necesitaban trabajaban
conjuntamente, las bandas armadas con la policía que te llevaba preso (…) A mí
me fueron del país… el derecho de opción es un exilio forzado (…) La
inteligencia de este país o la mataron, o la echaron o la secuestraron”
Antes de finalizar, agrega: “le debemos la
verdad a todos los muertos y desaparecidos y quisiera saber si esta gente se da
cuenta de lo que ha hecho y si tiene algún arrepentimiento o si han entendido
la masa enorme del desastre que han hecho”
Asesinato del pampeano Carlos Davit
Carlos Davit
Otro testigo, José Lolli, declaró en
torno al asesinato de Carlos Davit, víctima de esta causa con
quien compartía pensión en calle Irigoyen al 200 de Bahía Blanca
y estuvo presente la noche de su secuestro el 19 de noviembre de 1975.
Carlos Alberto Davit era pampeano, de Guatrache, tenía 26
años y era estudiante de Ciencias Económicas y militante de la Juventud
Universitaria Peronista (JUP).
Su cuerpo apareció horas más tarde con signos de tortura y acribillado
con 44 balazos, colgado de un puente camino a Punta Alta, el cual
actualmente lleva su nombre.
Esa noche, un grupo de 5 o 6 personas
armadas de civil, irrumpe en la pensión, preguntando por Davit, el
cual es sacado a los golpes e insultándolo.
El testigo recuerda que Davit ya había sido
amenazado, cuando en una oportunidad hombres de civil habían entrado en la pensión
armados con itakas, granadas y escopetas grandes, amenazando a Davit para
“que deje la política, vos sabes porque te lo digo”, le avisaron.
Era perseguido y le aconsejaban se fuera de
la ciudad y que esa situación producía temor en él, por lo que trataba de
“evitar a carlitos”. En el secuestro de Davit, también la patota
aprovecho para robarle el reloj y plata con la que contaba el testigo y
compañero de pieza de la víctima.
Curas para el tercer mundo: en defensa de la
justicia y los más necesitados
Carlos Dorñac
El día viernes, pudo escucharse un solo testimonio,
el de Benjamín Stochetti, docente y Cura, quien declaró por
el asesinato del Cura del Juan XXIII, Carlos Dorñac, ya que se
hallaba presente en la casa salesiana de Gorriti al 100, la noche que
ocurrió el episodio el 21 de marzo de 1975.
Stochetti era el rector del Instituto Salesiano y compartía la casa y congregación junto a
Benito Santeccia, José del Col, Oscar Barreto, Juan y Valentín Revok, y el
asesinado Carlos Dorñac quien era secretario académico y
conducía el Coro del Instituto.
La congregación se llamaba Institución Salesiana San
Francisco Javier. “Ante todo a través de la docencia, tratábamos de
animar al alumnado de acuerdo a lo que la Iglesia católica nos proponía,
cada cual, con más o menos intensidad, a través de la docencia
impulsábamos la defensa de la justicia y el trabajar por los más necesitados” confluían
así en algunas reuniones con lo que se llamaba “Curas para el tercer
Mundo”.
“En el país había surgido con el ejemplo de una
veintena de Obispos que habían formado un grupo que propiciaba la mejora del
mundo a través y en práctica de la justicia autentica y de la preocupación por
los más necesitados.”
Da cuenta de las persecuciones y agresiones
hacia algunos curas bahienses en ese momento “sea por su acción, sea
por su mentalidad, habían tenido problemas, el ms conocido es del Padre José
Zamorano”.
Relata como esa noche cerca de las 2 y
media de la mañana del mes de marzo del año 75, “a esa ahora se sintieron
explosiones y sentí que me golpeaban la puerta, me di cuenta que era el padre
Benito Santeccia, le pedí que no hablara, me quede quietito, espere unos
minutos, quien sabe cuánto fue y una vez que se silenció todo, no recuerdo si
salte por la ventana y quise ir a avisar al colegio Don Bosco”.
Trepando a un árbol pudo ver tres hombres
jóvenes, altos, delgados, con armas “probablemente metralletas, por lo que me
quede quieto en el árbol, y a los minutos cuando no estaban salte y fui a
avisar al colegio Don Bosco”. Al avisar, vuelve al Juan XXIII con algunos
curas del Don Bosco.
“Y allí entramos y ya estaban en la puerta…
entrando por la puerta de la vivienda encontramos enseguida el cuerpo tirado ya
fallecido con un charco grande de sangre que era el Padre Carlos.” Además de asesinar al salesiano, tiraron
bombas molotov y quemaron el lugar donde funcionaba el mimeógrafo y las
máquinas de escribir.
Stochetti resalta que “el ambiente que había de
docentes y de alumnos, era excelente. Siempre compare lo que pasó esa noche y
lo que vino después, lo compare como un rayo al mediodía. Y le digo que fue tan
fuerte para mí que por años lo que pedía a Dios era que nunca tuviera un tiempo
más pacífico y acogedor como en ese momento, le pedía a Dios que siempre
tuviera alguna dificultad, porque no quería volver a tener la experiencia de
como le dije, un rayo al mediodía”.
A los pocos días del suceso, llego al Juan
XXIII una carta anónima amenazándolos, que les daban 7 días u
algunas horas para que se fueran de Bahía Blanca los curas. Algunos se
fueron de Bahía, algunos otros quedaron, como el testigo, pero luego el
inspector les sugirió que se vayan. Se fue a Luis Beltran a un colegio, donde
era controlado y vigilado.
La Nueva Provincia: El Diario Sembrador de
Violencia
Ante la pregunta sobre la actitud o cobertura
del diario La Nueva Provincia ante el hecho, Stochetti expresa
“La Nueva Provincia tenía su ideología, y no la podían ocultar… en ese momento
tenían el monopolio de información en Bahía Blanca y no estaba para nada de
acuerdo con nuestra postura posconciliar del Juan XXIII”.
Culmina su declaración contándole al tribunal que a
partir de ese evento traumático, “me suele pasar que a eso de las 2.30 a 3 de
la mañana se despierta siempre… Busquen la justicia que tan necesaria es.”
Posteriormente a este suceso, el ataque
desde el medio La Nueva Provincia, hacia todo este movimiento tercermundista y
hacia los directivos del Instituto Juan XXIII fue aún más marcado y certero,
coincidiendo con lo dicho por el Cura, en cuanto a las amenazas y acosos
recibidos, incluso desde las páginas del diario, como dan cuenta las violentas
editoriales de la época siendo emblemática la del día 25 de mayo de
1975, dos meses después del asesinato de Dorñac, donde se lee entre
otras intimidaciones:
“…resulta inadmisible que bajo una sotana -que por
supuesto no utilizan- se predique el marxismo desde los pulpitos, se enseñe que
el servicio militar debe ser abolido o que la Marina es la peor enemiga de la
Iglesia y que un aula magna lleve el nombre de los tristemente célebres
“Mártires de Trelew. Si los párrocos y directores de colegios católicos de
Bahía Blanca, quieren que termine la violencia, que prediquen con el ejemplo. O
es que se le oponen porque ahora se ha vuelto contra ellos?”
¿Cuándo siguen las audiencias?
Al finalizar, el Presidente del Tribunal, Dr
Roberto Amabile, informó el resto de las Audiencias para lo que queda del mes
de Octubre. Las mismas se realizaran, los días Viernes 23, Jueves 29 y
Viernes 30 de Octubre, y podrán seguirse en el sitio habitual de YouTube de
AudiovisualesUNS.
Integrante Agrupacion H.I.J.O.S. Bahia Blanca.
Fuente:EñAgoraDigital





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