6 de noviembre de 2020

CHUBUT: Hilda Fredes y la memoria de Ángel Bel a 44 años de su desaparición forzada.

 

Hilda Fredes y la memoria de Ángel Bel a 44 años de su desaparición forzada

Una breve reseña de la vida de la compañera jubilada de ATE Chubut y luchadora incansable por la memoria, la verdad y la justicia.

Hilda Fredes, secretaria general del Centro de Jubilados estatales de la Provincia de Chubut, hija de una familia rionegrina instalada en Trelew, fue en su juventud una joven trabajadora textil cuando la industrialización se instalaba en el valle de sus pagos adoptivos.

“Ángel Bel, resulta ser un docente entrerriano al que le tocó hacer la colimba en el sur y le gustó la Patagonia. Se radicó también en Trelew donde ejerció la docencia rural sin abandonar su compromiso político con el Partido Comunista”.

Hilda y Angel “conocieron en el sindicato de los textiles donde ella militaba como delegada de fábrica y él colaboraba en la formación de cuadros, allá por el año 66. Se enamoraron, fueron novios y luego esposos”.

La historia referida a ésta relación fue rescatada y expuesta por el colega Honoris en el Trabajador del Estado pocos años atrás con motivo de que el Concejo Deliberante de Trellew retirara del recinto el cuadro de Tito Nichols, ex edil condenado por participación secundaria en el secuestro y la desaparición del docente Angel Bell.

Detrás de este acto de justicia está su viuda, Hilda Fredes quién se dio el gusto de bajarlo y poner el de Ángel.

La crónica de Honoris da cuenta sobre que:

“El maestro yiraba de escuela en escuela sin alcanzar estabilidad laboral por sus ideas políticas. Ella, comenzaba a interesarse en el sindicalismo y abrazaba también los ideales del comunismo. Pero no eran tiempos fáciles para el pensamiento de izquierda. Una dictadura, de las tantas que hubo, gobernaba el país a golpes de bastón, represión y cárcel.

La primera cana de Ángel fue por solidarizarse con los presos comunistas de la dictadura a principios de la década del 70. Su destino: la simbólica Unidad 6 de Rawson donde pasa un año tras las rejas, viendo a su joven esposa solamente los días de visita.

Durante ese tiempo de gayola, sus compañeros, amigos, vecinos e Hilda armaron una Comisión de Solidaridad para pelear por su libertad. Tras lograrlo, esa misma comisión siguió con su tarea de apoyo a los nuevos presos políticos que llegaban de todo el país.

Entre otras actividades, los integrantes de la Comisión visitaban a los presos políticos que estaban muy lejos de sus familiares, en calidad de ‘apoderados’. De hecho, Ángel fue apoderado de Roberto Santucho, fundador del Partido Revolucionario de los Trabajadores.

Tras la fuga del Penal de Rawson, que acabó con el fusilamiento de 16 militantes revolucionarios en el trágico suceso de ‘La Masacre de Trelew’, la represión se dirigió contra los solidarios apoderados, sospechados de complicidad en la fuga de agosto del 72. El maestro Bell volvió a la cárcel junto a un grupo de integrantes de la Comisión; ser apoderado de Santucho fue algo que no le perdonarían nunca.

En esos días sucede un hito histórico en la vida de la ciudad: ‘La Pueblada de Trelew’. Tras el secuestro y traslado a la cárcel de Devoto en Buenos Aires de 16 integrantes de la ‘Comisión de Solidaridad’, la ciudad entera reacciona tomando el Teatro Español como sede de la ‘Asamblea popular’, un espacio integrado por gremios, partidos políticos y vecinos; y resuelven llevar adelante un paro y dos multitudinarias movilizaciones. A los pocos días todos los detenidos son liberados y regresan a la ciudad donde una multitud los esperaba. Entre ellos, el maestro Ángel Bell.

Luego de esos días agitados, Ángel puso un comercio con el que pudo sobrevivir hasta el retorno de la democracia, cuando pudo ejercer nuevamente el arte de enseñar en Trelew y en Playa Unión. Mientras tanto, entre otras cosas, fundó junto a otros compañeros el embrión del que luego sería el sindicato de docentes de Chubut, ATECH, además de ser el apoderado del Partido Comunista.

Por su parte, Hilda había dejado la fábrica textil para convertirse, al igual que sus cuatro hermanas, en trabajadora del estado provincial desempeñándose en la Dirección de Estadísticas y Censos hasta que los milicos también la echan por sus antecedentes solidarios.

En abril del 76, un par de semanas después del golpe militar, Ángel es uno de los primeros despedidos en la provincia y vuelve a refugiarse en su comercio de venta de ropa y calzado. De allí mismo lo secuestran el 5 de noviembre junto a su hijo Pablo, de ocho meses, a quien luego de unas horas, dejan al cuidado de unos vecinos. Ángel es trasladado por la policía provincial a la Base Almirante Zar, un centro clandestino de detención, hoy espacio dedicado a la memoria y centro cultural. Nunca volvió a aparecer.

Luego del secuestro y la desaparición de Bell, Hilda sobrevive como puede durante varios años trabajando en comercios, haciendo changas y vendiendo lo que le quedaba. En 1985 es reincorporada a su puesto en el Estado y se afilia al sindicato de trabajadores provinciales.

Luego se pasa a ATE, siendo elegida delegada de su sector y llega a integrar dos comisiones directivas del Consejo Directivo Provincial de Chubut como secretaria Administrativa y secretaria de Acción Social en los noventa.

Se jubila, y forma una nueva pareja. Se aleja del Partido Comunista y es tentada para militar en el Centro de Jubilados y Pensionados de ATE Chubut que dirige desde el año 2011 con una actitud nada pasiva. Paralelamente milita en el MST y lleva adelante un Ateneo junto a su hijo Pablo, militante de ATE y trabajador del Centro Cultural por la Memoria.

Pero por sobre todas las cosas, Hilda y Pablo luchan cada día por la verdad y la justicia. El 26 de julio de 2017,  la causa por secuestro y desaparición de Ángel fue elevada a Juicio Oral por lo que Nichols recién fuera condenado en mayo de 2019.

En abril del presente año se conoció la noticia del fallecimiento de genocida ex Director General de Investigaciones de la Policía del Chubut, y que años después fuera reciclado políticamente en las filas del Justicialismo local.

Mientras tanto, la Memoria del maestro Bel crece en homenajes que se suceden. El compromiso militante, su desvelo solidario, su impronta organizativa son reconocidas en calles, escuelas, bibliotecas y placas recordatorias que llevan su nombre. Porque hay quien vela por la memoria de Ángel.

Hilda Fredes, batalladora incansable, jubilada activa en las filas de los estatales, una de ésas mujeres de la ATE para tener presentes, un día como hoy y siempre.

 

Daniel Parcero

Fuente:ATE


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