20 de diciembre de 2020

OPINION.

 

Un diciembre sin Navidad


Por Ivan Jeremias Manrrique Hughes,  Resumen Latinoamericano, 18 de diciembre de 2020. 

Todos los años la llegada de diciembre vaticina temor por el ambiente denso que se respira, producto de la crisis ya establecida en Argentina cómo moneda corriente en los últimos años y, agudizada en la actualidad por una pandemia que azota con mayor violencia a las regiones más desiguales.

Pero en Chubut, diciembre es dueño de uno de los hitos más importantes en cuanto a la resistencia contra las formas aberrantes del modelo extractivista a larga escala. El pasado 4 del corriente mes se cumplieron 18 años de lucha contra las multinacionales mineras que sobrevuelan la provincia, como aves carroñeras, a la espera de un cadáver del cual alimentarse. Ese cadáver aún no llega ni va a llegar.

El contexto actual no es muy lejano al de finales del 2002, donde las asambleas populares escribieron el destino de lucha de una provincia que pone el cuidado del ambiente como fundamento principal hacia el progreso, ganando una de las batallas más importantes.

Las últimas dos semanas estuvieron envueltas de movilizaciones masivas e históricas en cada ciudad, pueblo y comunidad de Chubut. Estas sirvieron para evitar el tratamiento del proyecto de zonificación minera, enviado por el depredador dispuesto a servir como carroña a su población, Mariano Arcioni, en el periodo ordinario del poder legislativo. A pesar de esto, se sumaron dos sesiones extraordinarias para los días 18 y 22 de diciembre por lo que el jolgorio de fin de año sigue siendo atravesado por la angustia e incertidumbre de cada habitante.

Convivir con el caos
Algo que es imposible de evitar a la hora de caracterizar el contexto actual de Chubut, es mencionar las deudas de Arcioni con la población para la que oficia de gestor: dos meses de sueldo y el aguinaldo de junio a todos los trabajadores. Desde salud hasta educación, pasando por cada área pública.

Una de las principales características que viene demostrando el embate minero es la de cumplir con todos los prejuicios que ostenta. Cuando se denuncia la corrupción inherente al modelo extractivista pareciera que tanto el gobierno como los capitales extranjeros, han decidido cumplir con todos los items. Todos los días surge un nuevo escándalo.

La temporada de corrupción comenzó con la denuncia por parte de un investigador del CONICET, sobre la malversación de un trabajo científico suyo, para adaptarlos a los estándares mineros, haciendo que se caiga a pedazos las palabras del mandatario principal cuando dice que el proyecto ostenta de un amplio sustento académico y científico.

Seguido a este paseo por la impunidad nos encontramos con acampes de personas a cargo del gobierno en las casas de legisladoras cuya decisión es negarse a este modelo. Se presentaron como dirigentes mineros y vecinos de la meseta pero al pasar unas horas se destapó que varios de los que organizaban el acampe tenían vínculos directos con el ministro de seguridad, Federico Massoni, quien se negó a actuar para detener este acto violento.

Si algo hizo el lobby minero, es disparar repetidamente sobre sus pies. Días atrás, se viralizó un audio donde la diputada anti mina del interbloque Leila Lloyd Jones, denunciaba el pago de 10 millones de pesos para los legisladores que le pongan precio a su voto positivo y, trae el recuerdo de Gustavo Muñiz en la sesión del 2014, quién fue fotografiado teniendo una amena conversación vía mensajes de texto con un empresario. Cuando esto parecía ser el fondo de todo, también se sumó un video en el que se lo ve al dirigente del PRO, Sebastian Lopez, negociando para ser un brazo ejecutor del lobby minero en la región.

Todo esto contrasta con el pueblo organizado de manera interdisciplinaria e intergeneracional, el cual todos los días suma nuevos adeptos al rechazo del proyecto del gobierno para apoyar la Iniciativa Popular, diagramada desde una democracia y transparencia plena. En ese sentido, se destacan los pronunciamientos de fundaciones como Patagonia Natural, del sector científico con las firmas de las máximas autoridades del Inta, CONICET, la UNPSJB y la UTN pasando también por trabajadores de la salud, la Sociedad Argentina de Pediatría y el cuerpo de Guardafauna de la provincia.


La lista es verdaderamente extensa, ya que sumado a estos sectores, también tomaron postura las distintas religiones, en nombre de sus respectivas instituciones, de pedir el rechazo mientras también las comunidades de la meseta, las cuales son usadas por los apoderados políticos de su voz como excusa de salvación, se manifestaron en rechazo.

Una grata noticia para el conflicto data en que se haya roto el círculo mediático en el que estaba encerrado todo para llegar a nivel nacional con el pronunciamiento del ganador del Nobel de la Paz, Perez Esquivel, distintos artistas y logrando el apoyo de organizaciones como Jóvenes por el Clima y Greenpeace.

Decisiones políticas llevadas a cabo
Durante todas estas semanas, son muchos los municipios que han decidido declararse anti mineros, apoyando a la Iniciativa Popular ya mencionada. Entre ellos, se destaca la ciudad de Trelew, por ser una de las más habitadas, quien derogó el “interés municipal” establecido por Máximo Pérez Catán en 2012 y se proclamó libre de megaminería.

En cuanto a los partidos políticos que actualmente ocupan sus bancas en la legislatura Provincial, tanto el PJ, la UCR y el PRO, emitieron comunicados pidiendo que no se trate el proyecto, interpretando que no hay licencia social luego de todo este tiempo continuo de movilización que la provincia acarrea.

Lo sorprendente -o a esta altura no tanto- es también cómo el Poder Ejecutivo acciona de manera totalitaria cuando ni bien ganadas las elecciones no pudo ni mantener su bloque en la legislatura, perdiendo a la mitad de sus integrantes, los cuales formaron un interbloque que está compuesto por diputados y diputadas de Madryn, Esquel y Trelew.

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(Imagen: Nahuel Cuevas)

La única persona que puede retirar el proyecto de la discordia es Mariano Arcioni, quien dijo que no lo hará porque hay que debatir mientras solo se rodea de sus aplaudidores de siempre y niega toda oportunidad al diálogo.

Según se hizo correr en las últimas horas, el proyecto no tendrá su respectivo dictamen desde comisiones para ser tratado en las sesiones extraordinarias y quedará pospuesto hasta, al menos, febrero. Donde se plantea hacer uso de otra extraordinaria para sacar el tema adelante.

De confirmarse esto, puede considerarse como una primera victoria para terminar el año pero lejos está de culminar el conflicto. Todo este tiempo, hasta que vuelva la embestida, será más que necesario reclamar por el retiro del proyecto y la aprobación de la Iniciativa Popular sin cambio alguno. Cada acción desde las más pequeñas hasta las más grandes, congenian un todo que terminará generando un precedente histórico contra las multinacionales, que hacen gala de su destrucción en un planeta que necesita urgentemente un respiro.

Fuente: La Tinta – Imagen: Anibal Aguaisol



A 19 del 19

Por Ramira Giganti, Resumen Latinoamericano, 19 de diciembre de 2020.

El 19 de diciembre de 2001, la crisis económica del país llegó a un límite. Mientras el gobierno había dispuesto mediante el decreto 1570/2001, una restricción a la extracción de dinero en efectivo de los bancos, es decir que la población trabajadora no podía disponer de la totalidad de su propio salario. Para ese día la agrupación H.I.J.O.S. había convocado a un escrache al Cardenal Aramburu en el barrio de Villa Urquiza. El escrache se tuvo que suspender por el estado de sitio… Pero algo mas fuerte se estaba iniciando.


Ya nadie creía en el gobierno, pero tampoco parecía verse un horizonte. Durante toda la década del 90 un modelo económico parecía incuestionable, mientras la mayoría trabajadora la pasaba cada vez peor. Desde el 3 de diciembre había una restricción para poder disponer de los propios ahorros: el gobierno capitalista defensor de la «propiedad privada» dispuso la violación sistemática de los ahorros de la clase trabajadora, que tenía algo de ahorro, mientras los mas excluidos debían soportar su situación de miseria en silencio. Cada vez se veía con mas claridad una verdad que suele permanecer oculta: el derecho al robo es un derecho para pocos. La crisis había llegado a un punto insostenible a finales de noviembre cuando los grandes inversionistas comenzaron a retirar sus depósitos monetarios de los bancos y, en consecuencia, el sistema bancario colapsó por la fuga de capitales y la decisión del FMI de negarse a refinanciar la deuda y conceder un rescate, después de haber sugerido medidas de ajuste implementadas por el Ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo y la Ministra de Trabajo Patricia Bullrich, que meses atrás le habían recortado el 13% de su salario a empleados públicos y jubilados. El anuncio del Estado de Sitio, por parte del presidente Fernando De La Rúa fue la gota que llenó el vaso.

Para ese día 19 de diciembre, la agrupación H.I.J.O.S había convocado a un escrache al Cardenal Aramburu por su complicidad con las practicas genocidas de la pasada dictadura. El escrache iba a tener lugar en el barrio de Villa Urquiza en el norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ante la incertidumbre sobre si se iba a realizar o no, muchas personas concurrieron a la esquina de la avenida Triunvirato y La Pampa, donde referentes de la agrupación agradecieron la presencia pero informaron que por la seguridad de las y los manifestantes ante el reciente anuncio del estado de sitio decidieron postergar la movilización. El escrache se realizaría algunos meses después el fin de semana previo al 24 de marzo del 2002, en el marco de las actividad de repudio por un nuevo aniversario del golpe de estado.

Sin embargo, un rato después de la suspensión, las cacerolas empezaron a sonar en toda la ciudad y en varios puntos del país. En numerosos barrios porteños, se cortaron las calles con cacerolas y parte de sus vecinas y vecinos empezaron a peregrinar hasta Plaza de Mayo, por alguna avenida sumando manifestantes en cada esquina. En los barrios de la zona norte mas cercanos al escrache suspendido también se desarrollaron las concentraciones, pero por cercanía el destino fue otro.

Por la noche la esquina de Cabildo y Juramento, en el centro del barrio de Belgrano estaba completamente cortada y repleta de personas indignadas. Parecía increíble que en esa zona suceda eso. En un momento, y de manera espontanea cientos de personas empezaron a caminar hacia el norte por la avenida Cabildo rumbo a la quinta de Olivos, que estaba a unas 40 o 50 cuadras de allí. Al hacer algunas cuadras se encontraron con otro masivo corte de calle en Cabildo y Congreso, allí otros cientos de manifestantes se sumaron a la marcha. Lo mismo ocurro en la esquina de Cabildo y Crisólogo Larralde algunas cuadras mas, y así hasta cruzar la General Paz. Al llegar a la quinta presidencial ya había manifestantes que habían llegado desde otras partes: la quinta de Olivos estaba rodeada. El «Que se vayan todos» junto a otros cantitos memorables de aquellos tiempos sonó durante la noche  de manera estruendosa. Mientras tanto, en el centro porteño, manifestantes ingresaron al Congreso de la Nación. Luego hubo represión con balas de plomo y muerte. Pero las movilizaciones siguieron, ya eran imparables.

Lo que sucedió al día siguiente es de público conocimiento: el presidente huyendo en helicóptero de la Casa Rosada, la población movilizada en todo el país, la policía reprimiendo con balas de plomo. Eran tiempos en los que se cantaba «piquete y cacerola, la lucha es una sola» tiempos donde se cuestionaba a los medios hegemónicos en su totalidad, donde las burocracias sindicales eran señaladas por su ausencia en las luchas. Tiempos que desde el stablishment y los medios hegemónicos hicieron un enorme esfuerzo para que queden en el olvido.

Fuente: AnRed

Envio:RL


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