8 de diciembre de 2020

OPINION.

Opinion

La pobreza y la desigualdad

08/12/2020

Mientras la pandemia de coronavirus hace crecer la pobreza, los más ricos, muy bien defendidos por legisladores de la UCR y el PRO, rechazan una modesta contribución excepcional y las grandes empresas alimenticias acumulan enormes ganancias.
La Argentina, al igual que el resto del mundo, no pudo escapar a los efectos del Covid-19, pero no todos perdieron por igual. Hubo quienes recuperaron las ganancias que habían perdido con el gobierno de Mauricio Macri, lo cual disparó el debate al interior del Frente de Todos. El gobierno difundió datos que hablan del efecto amortiguador que tuvo la intervención del Estado a través del IFE, la ATP y otros programas de asistencia al evitar que la pobreza sobrepasara a la mitad de la población.
Pero desde algunos sectores del FdT replicaron que el gobierno no puso la suficiente energía en controlar el desmadre de los precios de los alimentos, que muerden una parte sustancial de los salarios de los sectores medios y bajos. Como se sabe el sector está híper concentrado en unas pocas empresas que, favorecidas por la laxitud de controles, están recuperando en pleno azote de la pandemia las pérdidas que sufrieron bajo el macrismo contribuyendo decididamente al incremento de la inflación general.
Bastan dos ejemplos para explicarlo: en el tercer trimestre del año Arcor ganó 4.402 millones de pesos frente a una pérdida de 3.375 millones el año pasado. En el mismo lapso Molinos Río de la Plata ganó 1.025 millones cuando el año anterior perdió 3.396 millones de pesos. Algo parecido sucede con el resto de las grandes empresas que elaboran alimentos.
Mientras tanto la ultra-minoría más rica del país, apenas el 0,02 por ciento de los argentinos, rechaza el aporte excepcional a las grandes fortunas y logró demorar casi ocho meses su tratamiento en el Congreso. El argumento de que se «afectan las inversiones y las empresas» es una excusa para engañar a la tribuna. Una estudiosa del tema mostró que apenas el 2,4 por ciento de esos enormes patrimonios están aplicados en acciones y títulos de empresas del país, en tanto la gran mayoría de esos activos están ocultos en guaridas fiscales para evadir impuestos.
La contracara de esta opulencia está en el aumento de la pobreza que, según la UCA llegó al 44,2 por ciento, y la indigencia que subió al 10,1, en tanto la tasa de desocupación aumentó del 10,1 al 14,2 por ciento.
La consecuencia inevitable de este cuadro es el incremento de la desigualdad entre los pocos que se encuentran en el vértice superior de la pirámide y los vastos sectores medios y bajos. Lo más preocupante es que este fenómeno, causado básicamente por el Covid-19, agudiza la tendencia que había consolidado el macrismo con su modelo neoliberal. Este es un punto crítico para el gobierno nacional, de ahí la urgencia que exige la anunciada reforma tributaria para redistribuir la riqueza que se produce en el país con criterios de mayor equidad. Los grupos empresarios más poderosos, respaldados por la derecha mediática y política, harán lo imposible por bloquearla, desdibujarla o demorarla. De esa pulseada dependerá en gran medida el cuadro social que tendrá la Argentina en los próximos años.

Fuente:LaArena

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