11 de diciembre de 2020

OPINION.

Opinion

Por qué evaluar solo al gobierno

11/12/2020 

Por costumbre se ha impuesto la idea de que los únicos que tienen que rendir cuentas de su desempeño son los gobiernos, especialmente en aquellas fechas que se consideran dignas de un balance, por lo común los aniversarios. En esas ocasiones la mayoría de los medios presentan análisis que evalúan únicamente a los responsables de administrar el Estado. Esta vez no tenía por qué ser distinto.
Pero la vida política no se agota en los oficialismos, en los poderes ejecutivos, también existe intensa actividad en los legislativos. Y si bien es cierto que el 10 de diciembre se cumplió el primer año de gobierno del Frente de Todos a nivel nacional, el mismo plazo corrió para los espacios opositores. Y así como los que administran la hacienda pública tienen que dar cuenta de sus actos, la oposición parlamentaria no puede esquivar su responsabilidad.
Los medios de comunicación más poderosos del país, aquellos que tienen la capacidad de «marcar la agenda» y están radicados en la Capital Federal, son los que más insisten en cargar las tintas sobre el Ejecutivo nacional. Con su clara orientación de derecha no ven otra cosa que falencias en el gobierno de Alberto Fernández. Muy pocos de ellos mencionaron el retorno de los medicamentos gratuitos para los jubilados; la rejerarquización del Ministerio de Salud y el de Ciencia y Tecnología; por no hablar de la decidida intervención del Estado para afrontar la pandemia de coronavirus, con una inversión pública en materia sanitaria y económica impensable bajo un gobierno neoliberal como el del macrismo. El país devastado que heredó el FdT lo obligó a rascar el fondo de la olla para afrontar, desde una posición de extrema vulnerabilidad económica, los enormes desafíos que planteó el Covid-19. Un solo dato: el crecimiento de la pobreza se estima que fue atenuado en 10 puntos con la implementación del IFE, la ATP y el resto de los programas de asistencia social y económica. El llamado «impuesto a las grandes fortunas» y el tratamiento del aborto son otros puntos que pueden contabilizarse en el haber del gobierno.
Por el lado de la oposición de derecha, si se pusiera la lupa con el mismo énfasis se verían facetas muy poco esperanzadoras. Su papel en el Congreso fue decididamente obstruccionista. Cuando comenzó la cuarentena presionó para apurar el inicio de las sesiones en forma virtual, y cuando esa decisión se adoptó, cambió abruptamente el libreto y promovió las sesiones presenciales mientras la Ciudad de Buenos Aires era el foco de infección más caliente del país. Al poco tiempo, en alianza con los grupos mediáticos, se lanzó a organizar manifestaciones públicas en contra de la «infectadura» en plena etapa de aislamiento social. Cuando se trató en el Congreso la elección del Procurador General volvió a cambiar abruptamente su postura anterior -mandato acotado y elección por mayoría absoluta- y buscó retirar sus propios proyectos con la evidente intención de bloquear el reemplazo del procurador interino, puesto a dedo por el gobierno anterior.
Si se hace una evaluación, que no sea renga y que contemple tanto a oficialismo como a oposición.

Fuente:laArena

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