17 de diciembre de 2020

TROPEL 2 del 17.12.2020.

Nación Mapuche. Mascardi: 

Después de efectuar 300 disparos, 

quemar una vivienda y agredir a 

comuneros y comuneras se retiraron los efectivos policiales del Lof Lafken Winkul Mapu

Resumen Latinoamericano, 16 de diciembre de 2020.

Casi 4 horas después de iniciar el desembarco represivo en la zona de Villa Mascardi, la Policía Federal retiró de manera progresiva a sus uniformados del área ocupada por una comunidad mapuche, luego de un operativo que desplegó a unos 100 uniformados para realizar una «inspección ocular» en un hotel hace años abandonado y que está lindante con el lof Lafken Winkul Mapu.

En la arremetida policial, los policías, que llegaron con tanquetas, se ensañaron baleando indiscriminadamente a los comuneros y comuneras que a lo sumo pudieron resistir arrojando piedras.

Herido por una bala de goma.

Más de 300 casquillos de balas de goma y de plomo fueron recogidos en la zona, además que los federales lanzaron numerosas granadas de gas lacrimógeno contra mujeres, hombres, niños y ancianos que componen la comunidad. En su raíd represivo, la policía incendió una ruka (vivienda mapuche) demostrando una vez más el desprecio que el Estado, a través de sus uniformados, tiene con los pueblos originarios.

Casquillos de balas lanzadas por las fuerzas represivas.

Al frente de todo este operativo, nuevamente estuvo la fiscal federal Sylvia Little, tristemente célebre por haber sido una de las intervinientes en la accción represiva que terminó con el asesinato del comunero Rafael Nahuel.

Little está obsecionada en destruir la resistencia ancestral del pueblo Mapuche, y en servir de esta manera a los intereses racistas y depredadores de los usurpadores extranjeros que se han ido apoderando del territorio mapuche. Con un estilo de «Rambo» femenino, la fiscal disfruta comandando a los uniformados y es testigo ocular de los despojos y devastaciones que ellos producen. Todo con el agregado de la impunidad de su cargo.

La ocupación mapuche de la lof Lafken Winkul Mapu se extendió en la zona. Hoy resisten desde el bosque.



Aborto legal: la objeción como 

trampa


Por Carlos Aznárez, Resumen Latinoamericano, 16 de diciembre de 2020.

Está claro que haber logrado la media sanción de la ley del aborto legal, seguro y gratuito era algo impensable 10 o 15 años atrás, incluso teniendo gobiernos “amigos”, porque ya sabemos como nos va en ese tema con algunos gobiernos del continente que incluso se reivindican revolucionarios, con la dignísima excepción -no podía ser de otra manera- de Cuba socialista.
Está claro también que aún falta pasar por una segunda instancia -el Senado- y donde, después del revés sufrido por los grupos anti-derechos en Diputados, estos están afilando los cuchillos, golpeando las puertas de todas las sacristías, apelando al “Santo Padre que vive en Roma” y a los amigos pentecostales de todas las provincias, buscando apoyos en sectores de la burocracia sindical y del macrismo, ofreciendo prebendas y chantajeando a diestra y siniestra. Todo ello para inclinar el voto de algunos senadores panqueques que se vuelcan un día para un lado y al siguiente para el otro.
Sin embargo, la lógica indica que esta vez la ley saldrá adelante ya que se han hecho las concesiones suficientes para lograrlo, entre ellas incluir esa figura comodín denominada “objeción de conciencia”. Una verdadera “agachada”, para decirlo en términos vulgares, o una emboscada a las cientos de miles de compañeras que durante todos estos años han peleado en las calles por sus derechos elementales, y que de buenas a primeras, con la dichosa ley en la mano tendrán que seguir pujando para que los dinosaurios (y dinosaurias que no faltan) amigues de la sigla “ PRO-muerte” no les sigan poniendo trabas para abortar a una niña de 12 o 13 años, violada por algún familiar o por uno de esos miserables que no faltan.
Sí, así habrá de manifestarse en la práctica ese invento de la “objeción” que usarán a su gusto y con total impunidad, hombres y mujeres sin ningún tipo de “conciencia”, y con el poder que les dará un uniforme blanco de médico o médica y el de una enfermera o enfermero cómplice. Sobran testimonios de quienes en hospitales, clínicas privadas o salitas de salud barriales han expresado frases como estas, tratando de convencer a mujeres obligadas a abortar por haber sufrido violaciones: “Pensá en ello. Esto podría tener repercusiones para vos y obviamente tiene repercusiones para el bebé”. “Este es tu hijo; admitilo… ¿Por qué querés que yo mate a una persona? ¿Por qué me metés en el papel de un verdugo?”. O esa otra frase desafiante de un médico colombiano: “El feto también es mi paciente”.

Pero hay más aún para demostrarnos que estamos viviendo en un mundo donde cualquier monstruosidad se computa como algo “normal”. Ejemplo: un mensaje-denuncia que nos llegó a la redacción de Resumen Latinoamericano, formulada por una lectora, que aporta su DNI y pone el cuerpo para no convalidar otra aberración en torno al mismo tema: en Mendoza, una médica llamada Belinda M., habría amenazado junto con su equipo de enfermeras -a través de un audio- “hacer sufrir a todas las mujeres que se acerquen al hospital para atenderse por un aborto” si es que se aprueba la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Con toda razón, nuestra informante señala que ”esto es gravisimo porque se trata de un delito que los grupos llamados antiderechos no tendrian temor de replicar en todo el sistema de salud, constituyéndose en una nueva forma de violencia contra las mujeres”.
No caben dudas que con la ley en la mano estos energúmenos y energúmenas tendrán que ser enfrentadxs, denunciadxs, visibilizadxs, escrachadxs, demostrándole a esta sociedad, que muchas veces mira para un costado o se refugia en disculpas (“todavía no se dan las condiciones para…”), que lo que se está defendiendo es salvar la vida de miles de mujeres (mayoritariamente humildes) que con todo el dolor del alma, deben elegir abortar. En esta dura pelea que se precipitará después del 29 de diciembre, cuando “sea ley”, debemos estar todos unidos y unidas, para que su aplicación no sea ignorada ni tergiversada por quienes se creen dueños de la libertad de elegir y el derecho que tiene cada compañera a defender una conquista, cuya postergación ha causado tantas muertes y más dolores.



Ley de aborto: Crónica de una 

histórica noche del movimiento 

feminista


Por Laura Litvinoff, Resumen Latinoamericano, 16 de diciembre de 2020.

“El útero no es un órgano privado, sino un espacio biopolítico de excepción al que no se le aplican las normas que regulan el resto de nuestras cavidades anatómicas (…) La prohibición del aborto es un proceso de vigilancia y patologización de las personas que restringe su derecho a decidir por sí mismas (…) Durante los últimos 40 años, el feminismo ha llevado a cabo un claro proceso de descolonización de este órgano”. Paul B. Preciado, “Un apartamento en Urano”, p.92 y 93.

Se podría decir que, en Argentina, este proceso de descolonización del útero al que hace referencia el filósofo trans Paul B. Preciado- y cuya vigencia en pleno Siglo XXI resulta un tanto absurda-, es algo que viene ocurriendo desde hace al menos 13 años, cuando en 2007 el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), elaborado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, fue presentado por primera vez en el Congreso de la Nación.

Por aquel entonces, el proyecto no llegó a tener éxito, y posteriormente siguió presentándose en siete ocasiones más hasta que, en 2018, fue aprobado por primera vez en la Cámara de Diputados. Sin embargo, no pudo convertirse en ley porque, al pasar por el Senado, fue rechazado.

Finalmente, en noviembre el proyecto fue presentado por novena vez y, en el último mes de este año, caótico e inusual, se discutió en el Congreso. Mientras adentro del recinto las y los funcionarios debatieron por más de 22 horas; afuera, bajo un sol abrumador y una vigilia interminable, una enorme multitud desbordó las calles de Buenos Aires para dejar bien en claro que la ley del aborto es urgente y que ya no se puede seguir esperando.

La novena es la vencida

“Luche y será ley”, decía uno de los lemas que más circularon en los días previos a la votación de la IVE en el Congreso. Y esa frase podría ser un resumen bastante certero de todos estos años de organización feminista y popular que se construyeron no solamente por el enorme trabajo de la Campaña Nacional y las cada vez más masivas marchas del colectivo Ni Una Menos, sino también por cada uno de los Encuentros Nacionales de Mujeres -que a partir del año pasado cambiaron su nombre por Encuentros Plurinacionales de Mujeres y Disidencias-, y de las distintas organizaciones que garantizan abortos legales por causales, como la articulación de colectivas Socorristas en Red y la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, cuyo esfuerzo y militancia cotidiana en las ciudades y en los barrios es tan fundamental como muchas veces desconocido.

Esa misma búsqueda constante de emancipación, de libertad y de justicia, fue lo que se pudo palpitar también el jueves y el viernes pasado en las afueras del Congreso argentino, cuando desde muy temprano mujeres y disidencias de todas las edades y de distintas clases sociales se acercaron a las inmediaciones del tradicional edificio del centro para hacer fuerza juntas y para transmitirles, a quienes aún no tenían definido su voto en el recinto, que la marea verde feminista está más fuerte y más viva que nunca.

Al llegar a las cercanías del Congreso, una de las cosas que más llamaban la atención era la cantidad de sonidos que habitaban las calles: voces, gritos, aplausos, abucheos, un sinfín de canciones con megáfonos y también a capella. Batucadas, datos e informaciones que daban las integrantes de la Campaña, sumado a distintos discursos que llegaban desde adentro del Congreso y que eran transmitidos en vivo y en directo por las pantallas que habían sido colocadas especialmente para el encuentro.

Todos esos sonidos, mezclados entre sí y con distintos niveles de intensidad según el horario y el momento, formaban una música constante, una especie de banda sonora de la experiencia que significó estar casi un día entero en la calle, mientras adentro del Congreso sucedía el debate por la ley de aborto.

El sector “verde” y el sector “celeste”, es decir, los grupos que estaban a favor del aborto legal y los antiderechos, autoproclamados “provida”, estaban separados por una fila de vallas custodiada por policías que controlaban los ingresos. El número de personas del primero triplicaba, como mínimo, a las del segundo, y al acercarse al primer sector se veían cuadras y cuadras repletas de gente, de carpas de las distintas agrupaciones, y también de puestos callejeros improvisados que vendían desde las emblemáticas pañueletas verdes con la consigna del aborto legal, hasta otras pañueletas de distintos colores; cuadros, calcomanías, bebidas, cervezas. El humo constante que salía de las parrillas que vendían hamburguesas y choripanes también le daban un tono un tanto especial al encuentro.

Al llegar a la avenida Callao, el lugar que más tarde fue escenario principal del insomnio previo a la votación, se podía leer un pasacalles de La Poderosa, una de las organizaciones sociales más importantes de Argentina, que decía: “Que sea legal no lo hace obligatorio ¡Por el derecho a decidir!”.

Ya una vez entre la multitud, el color verde en todos sus tonos ganaba un amplio protagonismo: remeras, camisas, pañoletas, riñoneras, pulseras, moños, antifaces, mochilas, barbijos, y hasta algunas caras, hasta algunos cuerpos enteros pintados por completo de verde; ese color que hasta hace no tanto solía asociarse con la esperanza, pero que ahora, en Argentina, se ha vuelto un símbolo indiscutible de la gran marea feminista.

Ana, 66 años, vecina del barrio con barbijo también verde, comentaba que para ella “con la esperanza sola no alcanza”, y menos cuando se trata de los derechos de las mujeres: “Es la calle el lugar donde tenemos que estar para ganar cualquier batalla. Queremos que las nuevas generaciones tengan el derecho que no tuvimos nosotras y que se termine con la hipocresía, porque todo el mundo sabe que tanto los diputados como sus amigos, parientes y vecinos, pueden pagar perfectamente un aborto seguro, pero la gran mayoría de la población no, y eso es terriblemente injusto”.

Mujeres y personas gestantes

“El aborto se está convirtiendo en un moderno genocidio”, decía, un rato más tarde y a través de las pantallas, la legisladora de un partido político de la provincia de Tucumán. Y esa frase despertó un bullicio general en la calle, donde las pibas enseguida contestaron haciendo sonar bien fuerte los tambores:

-Dicen que somos zurdas y asesinas / Los fachos que apoyaron a genocidas / Dicen que quieren salvar a las dos vidas / Pero encubren curas por pedofilia / Oh, ley de aborto / O va haber quilombo…

Recién al atardecer el calor empezó a menguar un poco. Hasta entonces, los puestos de hidratación ubicados en varios puntos estratégicos sirvieron para descansar, refrescarse y también para encontrarse. Frente a uno de ellos, la psicóloga social y activista trans, Marlene Wayar, conversaba y se sacaba fotos con quienes se acercaban a saludarla.

“Hace dos años el Congreso ignoró nuestro pedido y por eso hoy estamos acá de nuevo. Queremos ser autónomes de nuestros propios cuerpos y de las decisiones personalísimas sobre el transcurrir de nuestras vidas. Y también queremos que las masculinidades trans dejen de estar invisibilizadas. Por eso, esta vez el proyecto que se presentó no menciona solamente a mujeres, sino a todos los cuerpos gestantes. Y eso conmueve, porque significa abrazar otras realidades, algo que se logró gracias a las generaciones más jóvenes, que son las grandes protagonistas de todo esto”, dijo Wayar.

Aborto legal o aborto clandestino

En sus discursos, muchas autoridades parecían olvidarse de uno de los reclamos más importantes de los feminismos: la idea de que el Estado y la Iglesia deben ser dos asuntos separados.

«Somos un pueblo de mayoría cristiana, muy orgullosamente. Cuando se dice que esto no se tiene que discutir desde una perspectiva religiosa, yo recuerdo que la gran mayoría argentina es religiosa y es cristiana. Y según nuestra tradición y creencias, esa criatura emanada de Dios tiene que ser protegida. Por eso tenemos el ordenamiento jurídico que tenemos», decía un legislador del partido del PRO.

Ante este tipo de expresiones, en la calle las organizadoras de la manifestación iban respondiendo con datos más certeros:

“Durante 2018, el año que no se aprobó la ley, 48 mil personas entraron de urgencia a distintos hospitales por motivos relacionados a abortos clandestinos”, comunicaba a través de las pantallas una de las integrantes de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir.

¿De qué se trata el nuevo proyecto de IVE que se debatió el jueves en el Congreso? Su principal objetivo es despenalizar y legalizar el aborto en las primeras 14 semanas de gestación y, dentro del mismo, se incluye también a personas gestantes, es decir, a quienes tienen otras identidades de género distinto al femenino.

Sin embargo, este proyecto de ley tiene algunas diferencias con el que la Campaña Nacional había presentado en mayo del año pasado:

1) La objeción de conciencia: El profesional de salud que deba intervenir de manera directa en la IVE tiene derecho a ejercerla, pero debe derivar a la paciente para ser atendida por otro/a profesional. Cabe destacar que esto no corre para los hospitales públicos ni tampoco en caso de que la vida de la persona gestante esté en peligro y requiera atención inmediata.

2) Penalizar después de las 14 semanas: La persona que aborte después de la semana 14 y no haya manera de comprobar que lo hizo por las causas que dice el Código Penal, tendrá una pena de 3 meses a 1 año de prisión. Aunque esta sea una pena excarcelable, la persona puede llegar a tener antecedentes penales por el hecho.

3) Plazos para realizar abortos: El proyecto de la Campaña establecía un plazo de cinco días desde que es solicitado el aborto, pero el Poder Ejecutivo lo extendió a 10. Las consecuencias que esto puede tener sobre las personas gestantes inquieta a varias organizaciones que se ocupan del tema ya que el lobby que ejercen los sectores antiderechos para impedir que se lleve adelante la práctica es muy fuerte.

4) Implementación de la Educación Sexual Integral (ESI): Mientras que el proyecto de la Campaña propone la incorporación del tema en los contenidos educativos, ni la media sanción de 2018 ni el proyecto de ahora han decidido incorporarlo.

Sobre el escalón de la Auditoría General de la Nación estaban sentadas Ivana, 26 años, y Sofía, 27, tomando una cerveza. Ambas coincidían en que el hecho de que se haya llegado a discutir nuevamente el tema del aborto en el Congreso se debía a la lucha ganada de los feminismos.

“Hace unos años viví una situación que me traumó muchísimo: una muy amiga había quedado embarazada, intentó hacerse un aborto y terminó internada en un hospital. Yo estuve con ella en todo momento y lo que sufrimos no me lo olvido más. Así que hoy vine por ella también, porque el aborto es algo que existió siempre, y no quiero ver nunca más a una amiga así, ni tampoco quiero tener que pasar yo por ese tipo de situaciones”, se plantaba Ivana.

Mientras las chicas hablaban, en las pantallas, un diputado del Frente de Todos -el partido del Gobierno actual que se manifestó abiertamente a favor del proyecto- hacía hincapié en la cantidad de abortos que se producen en el país de forma clandestina: “al ser clandestino no tenemos datos estadísticos concretos, pero se estima que más de 450 mil mujeres y personas gestantes se han realizado abortos durante este año”.

Si no hay baile no es mi revolución

Mientras caía la noche, esa parte de la ciudad que había sido arrebatada por el espíritu de lucha y el deseo entusiasta de las personas que se manifestaban, empezaba a transformarse: había quienes se iban a descansar y a seguir la votación desde sus casas, pero también estaban quienes preferían desvelarse en la vigilia hasta el día siguiente para poder presenciar el resultado de la votación en vivo y en directo.

Era el momento de las pibas de la secundaria que aprovechaban la ocasión especial para pasar la noche fuera de sus hogares; el momento también de las señoras elegantes que se tomaban una y mil cervezas en los bares cercanos mientras esperaban; y el tiempo para que las maricas, las tortas, las travas, las chongas, les trans, ensayaran sus pasos de baile arengando a la multitud a puro encanto y juegos de seducción.

Por eso, lo que de día funcionaba como espacio de cantos, reclamos y lucha colectiva, de noche fue cediendo lugar a las pistas de baile, al “rancheo”, a las cervezas, al reggaeton, a la música electrónica, a los DJs que aparecían con sus bandejas, a los torsos desnudos y despojados, a las miradas, a los puchos compartidos, a las risas cómplices, a las caminatas hasta algún supermercado abierto para comprar más alcohol o cigarrillos, a fumar un poco de marihuana entre amigas para pasar la noche.

Fue, también, un momento para encontrarse con gente que antes no se había visto, que no se había abrazado. La vigilia también era eso: la calle como casa colectiva de encuentros, como la distensión necesaria después de un año demasiado hostil; entonces había que olvidarse por un rato de todo, había que abrazarse y besarse un poco, aunque se sabía que no se podía o no se debía, porque era potente y conmovedor volver a encontrarse allí, en la calle, en ese único lugar donde habita lo auténtico de todas las luchas: la calle y las personas unidas por una causa en común como lo único necesario para hacer cualquier revolución.

A medida que pasaban las horas aparecía también el sueño, el cansancio, los ojos que se cerraban después de mirar durante horas las pantallas o el celular, en donde el debate todavía seguía sucediendo en el recinto. Algunas personas ponían sus mochilas o abrigos en el piso para poder acostarse, otras permanecían despiertas practicando una espera activa, una vigilia improvisada. Y todas, pudieran dormir o no, compartían un único y hermoso sueño en común: el del aborto legal, seguro y gratuito para todes.

Banderas verdes en tu corazón

Victoria, 20 años, comentaba que su sentir feminista empezó desde hace un tiempo: “Me empezaron a dar miedo algunas cosas. Por ejemplo, andar sola de noche por la calle, algo que a mis amigos varones nunca les pasó. Entonces, empecé a profundizar en eso y me di cuenta de la enorme desigualdad que existe entre ellos y nosotras. Creo que tenemos que luchar mucho para poder cambiar eso”.

Dentro del terreno onírico y atemporal de la vigilia, las horas pasan de modo distinto. De pronto, una hora se hace eterna, y otra sucede en apenas un solo instante. A veces se corría la voz de que la votación se iba a adelantar, y luego se decía que no, que se podría llegar a definir cerca de las siete de la mañana.

Como sea, por ese entonces aún quedaba muchísima gente afuera del Congreso, y cuando al fin llegó el amanecer, un viento refrescante ayudó a despejar varios rostros cansados, y sirvió también como motor para volver a activar los cuerpos en los últimos momentos de la vigilia.

Cuando la música se terminó, las integrantes de la Campaña pidieron a quienes estaban dispersos que se acercaran más al Congreso para que la muchedumbre se juntara y se hiciera sentir en el recinto, en donde los discursos seguían aún por esas horas y algunos funcionarios y funcionarias hablaban y hablaban pareciendo no tener en cuenta que afuera había tanta gente sin dormir, esperando ansiosa los resultados.

Temprano, a primera hora, el discurso de una diputada del partido oficialista volvió a encender los ánimos y la emoción del pueblo. «El mundo es injusto. Pero la respuesta no está en nuestro útero. Por el contrario, la injusticia viene de un sistema que se basa en la explotación de las mujeres y de la naturaleza», advertía.

Y entonces por fin llegó el momento tan esperado. El proyecto en breve se votaría. Las sensaciones volvieron a mezclarse en los cuerpos: los nervios, la conmoción, el agotamiento, la esperanza, el optimismo. La gente se mantenía expectante mirando las pantallas y se preparaba para levantar los pañuelos verdes, sostenerlos bien estirados, en alto, mirando al frente, al cielo, como si fuera un símbolo, una cábala o un hechizo para que la media sanción conseguida en 2018 volviera a repetirse. El ritual de siempre.

El voto del Congreso se hizo esperar hasta las 07:25 AM, casi 22 horas después de que habían comenzado las concentraciones. El proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo ganó por 131 votos a favor contra 117, y hubo también 6 abstenciones.

Ahora, la legalización del aborto se votará en el Senado el próximo 29 de diciembre, el mismo lugar en donde hace dos años el proyecto fue rechazado. Pero para este año, si bien aún no se puede confirmar con exactitud, se estima un escenario distinto: varios senadores y senadoras ya anticiparon su voto a favor, y hay quienes parece también tenerlo decidido, pero prefieren no hacerlo público debido a las grandes presiones de los grupos antiderechos.

En la manifestación, ni bien se confirmó la victoria, empezaron de nuevo los festejos, los llantos de desahogo, de alegría y de emoción; los abrazos, y los cantos a favor del aborto legal y en contra de las prácticas clandestinas.

Zoe, de 17 años, se había quedado toda la noche despierta y por primera vez en su vida fue parte de una experiencia que recordará para siempre: “me siento parte de algo muy grande, y estoy segura que ahora no vamos a parar hasta que se apruebe la ley, que va a significar la liberación del cuerpo de la mujer y de todas las personas gestantes. El acceso al aborto legal es una deuda que la democracia tiene con nosotras desde hace mucho tiempo, y es algo que de una vez por todas va a tener que terminarse.

Fuente: El desconcierto



Cuando la mentira es la verdad


Por Carlos R. Martínez*, Resumen Latinoamericano, 16 de diciembre de 2020.

¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves?
Cuando la mentira es la verdad.

Divididos

El PJ, el Massismo, el Albertismo y los K ven con preocupación el no saber hasta cuando el pueblo va a soportar este ajuste. Tienen certezas que lograron una masa crítica de apoyo en el proceso electoral para evitar que continúe Macri, en esa instancia había una acuerdo entre los candidatos y la mayoría del pueblo.

Más allá de las promesas de campaña, hoy para el pueblo peronista, otros sectores populares y parte de la progresía, no es suficiente entender que se recibió un estado quebrado acentuado por la complejidad de la pandemia. Hoy el salario no alcanza con el consiguiente impacto en pequeños comerciantes y profesionales que tiene atado su futuro al del pueblo.

El valor de la comida no es el resultado del acuerdo social que proponía el gobierno, se fija por la prepotencia de los grupos económicos sin presencia real de la secretaria de comercio para poner límites. Las tarifas, alquileres y otras necesidades de la clase media y el pueblo trabajador cada vez están más lejos de poder acceder, con el impacto que produce en los hombres y mujeres que sobreviven en la economía informal. Un mérito del gobierno es el beneficio para las arcas públicas y de los patrones en haber desvinculado los salarios y las jubilaciones de la inflación real, unos van por la escalera y otros por el ascensor.

La mitad del país es pobre y la coalición gobernante sabe que esa situación es una bomba de tiempo, por lo que van trabajando para postergar un estallido social. En ese sentido se ocupan para evitar movilizaciones masivas de repudio a sus políticas o que se transforme en voto castigo, sin duda definen políticas de alivio, que son infructuosas debido al empobrecimiento generalizado de la población. Hoy nada alcanza.

Buscan asegurar un relato positivo con la finalidad de ganar tiempo, a partir de los medios periodísticos propios, con la ayuda de cierta complicidad de los medios opositores. Como ejemplo, todos generaron el mismo sentido y opinión con la finalidad de condenar la toma de tierras en Guernica y alentar el desalojo y la represión en defensa de la propiedad privada, con el silencio de la mayoría de los medios oficialistas y pobres balbuceos de los movimientos sociales afines al gobierno.

La coalición gobernante sufre el desconcierto de no saber cuánto crédito le queda con su base electoral, esto los está llevando a prácticas inimaginables. El primer emergente fue denominar “trosko” a cualquier portador de un disenso. Se comienza ahora a establecer un marco conceptual y argumentativo para hostilizar a los nuevos disconformes. Hasta hace un tiempo cuando se dudaba de la dirección del gobierno en temas económicos, de política internacional, o con relación a la destrucción del medio ambiente bastaba con decir “deja de mirar TN”, hoy ya no alcanza.

En ese sentido aparecen nuevas categorías para descalificar a los propios que comienzan a manifestar malestar ante las políticas del gobierno.  Sorprendentemente leen como malestar o desacuerdo hasta hacer silencio, es necesario para pertenecer agradecer, exaltar, manifestar orgullo. Caso contrario se es sancionado con una nueva categoría de exclusión; “infantilismo izquierdista.”

Expresión y síntesis distorsionada de un debate que se dio en el seno de la revolución rusa donde Lenin señalaba el izquierdismo como una enfermedad infantil del comunismo. Un argumento “importado” de un proceso revolucionario fuera de tiempo y espacio. Faltaría incorporar como epíteto “gusanos” como se dice a los contrarrevolucionarios cubanos, pero en los dos casos fueron palabras fruto de las tenciones dentro de procesos revolucionarios que quieren utilizarse en una país donde la única revolución es la de los mercados.

Siguen argumentando que la felicidad del pueblo se logrará con la misma receta que nos llevó a una pobreza del 40% una democracia condicionada, prebendaría y elitista.

Cuáles fueron las causas del aumento de la pobreza, no deja de ser un policausalidad, pero hay dos causas centrales la concentración de la riqueza por parte de los grupos económicos y el posibilismo por parte de la partidocracia democrática, que evita cuestionar los mecanismos de explotación que forman una pensamiento colectivo basado en el consumo individual como único camino, propuesta eficaz para fragmentar la sociedad, las comunidades y hasta las familias. Y quienes definen la política no solo lo impulsan sino que también los financian con fórmulas como el “ahora 12”.

Más allá de no cumplir con las promesas electorales, los gobiernos que se dicen provenir de raíces populares, no están dispuestos a cuestionar el capitalismo y su secuela de pobreza, desempleo y la destrucción de cualquier proyecto social que permita que cada compatriota tenga un lugar en la sociedad. Es por eso que se demoniza al neoliberalismo, preservando la existencia del capitalismo.

Leopoldo Marechal, decía que “de los laberintos se sale por arriba” y creo que esa es la cuestión. En este caso el laberinto es la ceremonia de la democracia representativa, se transitan muchos caminos pero todos en algún momento nos llevan a una pared, a una situación sin salida.

Y ese es el momento como cantaba Divididos “cuando la mentira es la verdad”.

Se construye el relato justificatorio que cuenta que no se puede, porque el aparato estatal está infectado por los liberales, los funcionales a los economistas del sistema, los tibios, los alcahuetes del mercado, todos defensores de un proyecto neoliberal, colonial y dependiente que ha designado el poder hegemónico, que atan de manos cualquier intento de transformar la realidad.

Conclusión: no es el momento de profundizar vaya a saber que, porque se corre el riesgo de hacerle el juego a la derecha. Olvidando que si toda esa comparsa sigue en el estado es porque el gobierno no hace nada para cambiarlo.

Pero esa mentira esconde otra, afirmar que para transformar las relaciones de fuerza de un país, solo se logra haciendo foco en el estado como factor determinante. Olvidando que el verdadero sujeto político no se constituye desde el estado, por el contrario esos sujetos son la expresión de las organizaciones sociales, gremiales, comunitarias, culturales, autónomas y sostenedora de un proyecto de trasformación social que se defina de arriba para abajo, incluyendo las problemáticas reales de la vida cotidiana, (condiciones de trabajo, salario, hábitat, salud, educación) definida por el pueblo, desandando las recomendaciones de los organismos internacionales. 

Sin el protagonismo del pueblo y en especial de las mujeres que son las que le dan sustento organización y continuidad a los proyectos sociales y barriales. No hay transformación posible, sin construir comunidades y organizaciones de trabajadores, mujeres y jóvenes dispuestos a transformar una sociedad desigual e injusta.

Volviendo a Divididos ellos cantan “Qué ves cuando me ves”, alguna vez leí que las cosas no las vemos como son, sino como somos y en este caso es cierto hay dos miradas, una reformista la otra revolucionaria.

*OLP Resistir y Luchar



 Mendoza: El Concejo Deliberante 

de Las Heras aprobó un proyecto 

que promueve la megaminería, el 

fracking y la especulación inmobiliaria


Resumen Latinoamericano, 16 de diciembre de 2020.

A casi un año del Mendozazo por el agua, el pasado 10 de diciembre, el Concejo Deliberante de Las Heras parece no recordar los acontecimientos de fin de año del 2019, en el que el conjunto de la sociedad mendocina luchó en defensa de la ley 7722 y expresó, con movilizaciones multitudinarias en todos los rincones de la provincia, que “no hay licencia social para la megaminería, el fracking ni métodos extractivistas contaminates”. Nuevamente, en un tratamiento express e inconsulto los concejales del Departamento lasherino bajo la intendencia de Daniel Orozco de la UCR-Cambiemos aprobaron, con los votos del UCR-Pro y de Protectora, el Plan Municipal de Ordenamiento Territorial a 30 años. Desde las Asamblea de Las Heras por el Agua Pura y la Asamblea del Valle de Uspallata, junto al resto de las asambleas socioambientales de la provincia se organizan para vetar la Ordenanza PMTO gestando una gran movilización como eco de los festejos de recuperación de la 7722 y una renovación del “No es No”“El agua de Las Heras no se negocia”  y “Sirve luchar”. 

La movilización por el veto de PMOT partió desde la esquina de Roca y San Martín del Departamento de Las Heras hacia la Municipalidad frente a la plaza Marcos Burgos. En declaraciones de las asambleas exponen que “Este plan municipal de ordenamiento territorial, habilita la mega minería metalífera, el fracking, los mega emprendimientos inmobiliarios y asimismo la concesión privada del Dique Potrerillos, impidiéndose con esto el libre acceso al perilago.” La ordenanza niega la creación del Área Natural Protegida de Uspallata Polvaredas, que protege la cuenca del río Mendoza como así tampoco menciona o considera la ampliación del Parque Provincial Aconcagua.

El jueves 10 de diciembre en otro tratamiento express los concejales Carlos  Bustos, Jessica Minatel, Hernán Quevedo, Laura Fernández, Daiana Gatica, Hernán Santana de la Unión Cívica Radical, Hernán Mostaccio del Pro y María del Carmen Olivera de Protectora aprobaron el Plan Municipal de Ordenamiento Territorial a 30 años.

El proyecto votado de manera inconsulta desconoce el estado actual del proyecto San Jorge, el cual fue rechazado por la Legislatura de Mendoza. En la ordenanza se expone que se encuentra en fase de explotación y sumado a ello, presenta a la zona de Paramillos como zona de explotación minera.

A su vez, el proyecto habilita emprendimientos inmobiliarios que lejos de contemplar la situación habitacional actual del departamento, propicia la construcción de edificios que apuntan a la especulación inmobiliaria. Nada específica sobre obra pública de un plan de vivienda que afronte la crisis habitacional, ni de obras que habiliten el acceso al agua potable, a la red de cloacas, gas y electricidad para los barrios históricamente postergados, ni la atención urgente de los Centros de Salud, ni refacciones o inversiones en el Hospital Gaihlac y en el Hospital Ramón Carrillo.

Desde el Concejo Deliberante habían dado cita a las Asambleas de Las Heras y del Valle de Uspallata para el 19 del corriente. La participación activa en la banca del vecino diciembre para presentar aportes, diagnósticos y observaciones al proyecto por parte de las asambleas no fue posible ya que concejales de la UCR-PRO adelantaron el tratamiento y lo votaron, pese a las presentaciones de ambientalistas en sesiones anteriores del consejo en las que se expuso el rechazo al proyecto por parte de la comunidad de Las Heras.


Envio:RL


 

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