17 de enero de 2021

COLOMBIA.

 

 ¿Hasta dónde son los uribistas 

parecidos a los seguidores de Trump?

Por Juan Manuel López. Resumen Latinoamericano, 16 de enero de 2021.

El uribismo se acerca cada vez más a la extrema derecha norteamericana: aquí como allá niegan tanto la realidad política como la validez de las normas constitucionales.

Ya el presidente Duque decidió establecer distancias con los uribistas. Presionado por los medios, periodistas y políticos ha aclarado repetidas veces que admira y respeta al expresidente Uribe, pero que no es su títere; que tiene su propio programa y su independencia ideológica, y que él derrotó a los radicales furibistas -los llama ‘la extrema derecha’-, lo cual dice no se lo perdonan.

Ojalá sea verdad tanta belleza, porque lo que es propiamente el uribismo se acerca cada vez más al mal ejemplo de la extrema derecha norteamericana.

Ojalá entiendan que con lo que se vivió en Estados Unidos esta primera semana del año tuvimos suficiente como mal precedente.

Pero si la inmensa mayoría de los estadounidenses están preocupados por las locuras que puede hacer Trump en el campo internacional (ya que internamente perdió casi todo poder) mala señal es lo que respecto a nosotros pasa.

La Unión Europea decidió ya no considerar a Guaidó como presidente Interino, quedando reconocido por los Estados Unidos y Colombia. Más inquietante es la decisión del gobierno norteamericano de volver a declarar a Cuba como país terrorista por no extraditar a los negociadores de ELN a Colombia. Pareciera que ante el rechazo de casi todos los países a través de sus mandatarios, lo poco cercano que le queda Trump es nuestro gobierno.

Porque tan obstinados y tan ‘insurrectos’ han sido los que atacan y pretenden desconocer la vigencia y la integralidad del Acuerdo de Paz y en particular la JEP, como lo han sido quienes allá buscaron y buscan negar el triunfo de Biden y la derrota de Trump. Y si tanto apoyo internacional tiene el proceso colombiano como respaldo de todos los países el resultado en cabeza de Biden, otra descalificación y rechazo tienen en el mundo quienes se dedican a sabotear u obstaculizar lo que conseguimos con las negociaciones de paz.

Si allá el negacionismo comienza por rechazar la validez de los resultados electorales, aquí se comienza por olvidar que el Acuerdo de Paz -y sus instituciones como la JEP- son parte de nuestra Constitución

Porque aquí como allá tienen estos en común el propósito de negar tanto la realidad política como la validez de las normas constitucionales. Si allá el negacionismo comienza por rechazar la validez de los resultados electorales y se manifiestó en toda clase de triquiñuelas y demandas jurídicas que pretendían reinterpretar su Constitución, aquí se comienza por olvidar que el Acuerdo de Paz -y en consecuencia sus instituciones como la JEP- son parte de nuestra Constitución, y que el entrabar y cuestionar su funcionamiento es incitar al levantamiento contra nuestra Carta Fundamental.

Hace rato que lo que está mal no es lo que llaman la ‘polarizacion’, puesto que es normal y conveniente que existan posiciones ideológicas y propuestas políticas diferentes. Lo grave es cuando se convierten en fanatismo y se llevan al extremo de rechazar la realidad externa e inventar una realidad propia, la cual se pretende imponer sin consideración diferente de las convicciones personales.

Y no solo es grave porque se pierde la racionalidad y el respeto por la institucionalidad, sino porque se sustituye por una entrega a un líder o führer que simultáneamente encarna y determina esas convicciones y esa visión de una falsa realidad. Esto se presta o es alimento para el populismo y este a su turno tiende a generar violencia, bien sea como camino para perseguir el objetivo buscado, o bien sea por la frustración que se expresa en protestas violentas

Deseemos todos que ni Duque sea hoy el mismo uribista que subió al poder, ni a Trump le dé por contar con él para despedirse de su presidencia.

Fuente: Las 2 orilllas



Duque y Uribe intervinieron en 

elecciones de EEUU a favor de Trump


Por Gonzalo Guillén. Resumen Latinoamericano, 15 de enero de 2021.

Álvaro Uribe se equivocó de cabo a rabo. Con todo y su títere, Iván Duque, se metió a tomar partido públicamente entre Trump y Biden, sin observar la única precaución para estos casos: cuando los elefantes pelean el que sufre es el pasto.

Ahora le va a salir muy caro ­el terrorismo exprofeso que ejerció personalmente en Estados Unidos con el ánimo de causar espanto y despertar odio contra el hoy Presidente electo de los Estados Unidos de América, a quien incriminó como comunista, enemigo de ese país y agente de lo que él, en Titiribí, Sabaneta, Sinaloa, La Picota, Buenaventura, Valledupar y Envigado, llama “castro-chavismo”.

Con enfado, Joe Biden ya dio la primera noticia correspondiente: “Quien haya intervenido en la desinformación en las elecciones de EEUU enfrentará consecuencias”.

Horas antes, la asesora demócrata Michele Manatt anunció que el Congreso de EEUU investigará la guerra sucia de desinformación con la que (bajo la batuta de Uribe, nacido de las entrañas del veterano cartel de la cocaína de Medellín), políticos, funcionarios públicos y traficantes cibernéticos de estiércol colombianos tomaron parte en el debate con acusaciones contra Biden y su compañera de fórmula, contrarias a la verdad y a la decencia.

Le va a quedar difícil a Uribe comprar, matar, desaparecer y aterrorizar testigos en EEUU para defenderse así de lo que le sube pierna arriba. Por ahora, en lo que parece una película de El Gordo y el Flaco en cámara rápida y en blanco y negro, tiene a Duque, sudoroso, llamando a Biden por teléfono para felicitarlo por haber conseguido el triunfo que ellos intentaron dañarle deshonrándolo con maldad y vilezas, para lo cual usaron los recursos y el nombre de Colombia. Al cierre de esta columna, Duque había marcado cinco veces al teléfono de Biden y cinco veces Biden se había negado a atenderlo.

Por suerte para Uribe, los delitos de odio al más alto nivel que cometió contra el nuevo presidente fueron menos de los que quiso cometer, gracias a que, por otros delitos y razones, la Corte Suprema de Justicia de Colombia lo metió preso durante el transcurso de una parte de la campaña electoral norteamericana.

El embajador de Colombia en Washington, Pachito Santos (una suerte de cómico de la vieja y deplorable comedia mexicana “Viruta y Capulina”), utilizó su posición diplomática para hacer desvergonzadamente campaña en EEUU con uno de los Díaz-Balart (seguidores de Trump), quienes son al estado de La Florida lo que los Char al albañal de Barranquilla, Colombia. Pachito, incluso, se reunió con Trump para ponerle al servicio de su campaña la criminalidad colombiana.

“Lo que sí sabemos es que el pasado 20 de julio [de 2020], el señor embajador Francisco Santos estuvo en una de esas reuniones de Colombia Habla, compatriotas residentes en la Florida convocada por el promotor de la campaña Trump en la Florida y líder de ‘Latinos for Trump, el señor Fabio Andrade. Una reunión en la que también estuvo presente el líder republicano de la campaña del presidente Trump, el ex congresista Lincoln Díaz-Balart. En ese evento, el embajador Santos le agradeció a los líderes republicanos su apoyo desde lo público y lo privado”, denunció el senador colombiano Iván Cepeda.

De ese tipo de eventos resultó que Trump comenzó, de repente, a utilizar el término “castro-chavismo”. He aquí una prueba:

La senadora y oficinista de Uribe, María Fernanda Cabal, cumplió la orden de intervenir en la campaña electoral americana para acusar a la hoy electa vicepresidenta de EEUU, Kamala Harris (primera mujer en llegar a ese cargo) de ser financista del anarquismo (1)

María Elvira Salazar, por su parte, es una periodista en retiro de origen cubano, conocida en La Florida porque fue despedida de muchas estaciones de televisión latinas locales y barriales de ese estado. Como otros, sus ingresos dependieron siempre de botar fuego contra (…) Cuba y Venezuela. De lunes a viernes era frecuente en cualquiera de esas estaciones oír los gritos de su voz chillona contra todos aquellos a quienes ella, con o sin razón, estimara comunistas. En el desarrollo de esas funciones se hizo amante del hoy preso Vladimiro Montesinos, jefe de la guerra sucia del dictador peruano Alberto Fujimori.

A Montesinos también lo pretendía la peruana Laura Bozo, popular por el show en el que ventila las bajas pasiones y las miserias humanas encarnadas en sus invitados de los arrabales: arrebatos ensangrentados entre travestis; asaltantes callejeros que violaron a sus hijas; choferes del transporte público que hacen tríos de cama con animales y personas de su mismo sexo…

María Elvira Salazar y Laura Bozo, ambas para entonces de Telemundo, se trenzaron en una reyerta de los bajos fondos, motivada por 100 mil dólares: la primera chantajeaba a la segunda, de acuerdo con una grabación que se hizo pública.

Le dice María Elvira Salazar a la otra: “Me lo das [el dinero para Montesinos] o te doy una cuenta, o la abogada va a Miami…”.

Laura Bozo, le repone a la Salazar:

“Qué decepción, cada día me decepciona más. Pensé que había ayudado a una persona pero ahora veo que esto es una mafia”. Insiste en decir: «yo no tengo nada que darle» (2).

Con esos antecedentes, María Elvira Salazar se lanzó a la política y en las pasadas elecciones en La Florida ganó un escaño en la Cámara de Representantes por el partido Republicano. Uno de sus principales promotores fue quien entonces era senador en Colombia y jefe del actual presidente, Iván Duque: Álvaro Uribe Vélez (3).

Una vez ganó el escaño, la aguerrida ex amante de Montesinos agradeció, colmada de dicha, el patrocinio fundamental de Uribe: “Fue determinante. En el sur de la Florida el colombiano es uribista y yo soy uribista también, no tuve el privilegio de haber nacido en Colombia, pero los quiero como si fueran mi familia. Un agradecimiento inmenso para el presidente Uribe”, dijo.

En septiembre de 2020, cuando los vaticinios comenzaban a predecir que Trump saldría de la Casa Blanca, el enviado de Uribe, Fabio Andrade, se encaramó a la tarima republicana con el ánimo de ofrecer las mejores armas y venenos de la guerra sucia contra el fantasma del “castro-chavismo”. Desde entonces, el derrotado presidente y candidato comenzó a pronunciar con dificultad ese término, que creyó mágico para su reelección, a la postre frustrada. Recomiendo este video (4)

Otro operario de la guerra sucia de Álvaro Uribe, el senador colombiano Santiago Valencia, anunció de manera pública durante la campaña americana que había elaborado unos “clips” difamatorios contra la causa de Biden, los que fueron utilizados para denigrarlo (5).

El cuartel general de la guerra sucia de Uribe contra Biden funcionó en el restaurante colombiano Mondongos, situado en Doral y especializado en comida del departamento de Antioquia. Mondongo es el intestino de la panza de la res.

Resulta singular que las elecciones presidenciales de EEUU no hubieran estado en peligro esta vez por las complejas maniobras cibernéticas y de espionaje de Rusia, sino por los halagos y las mentiras de un mayordomo de mala leche del tercer mundo que antaño fue promovido por el narcotraficante Pablo Escobar. Así como él promovió hoy a María Elvira Salazar.

Uribe es el peor daño colateral del narcotráfico causado a Estados Unidos.

El anuncio de Biden ya mencionado despierta una esperanza para la democracia y significa un respiro para Colombia: “Quien haya intervenido en la desinformación en las elecciones de EEUU enfrentará consecuencias”.

Notas:
(1) Senadora Ma. Fernanda Cabal acusa a Kamala Harris de financiar el Anarquismo
https://www.youtube.com/watch?v=q9rct3aIN_I&feature=emb_logo

(2)https://www.eluniverso.com/2002/08/19/0001/14/693B77BC2F9C4B55B0D284777DBFD591.html

(3) Álvaro Uribe promueve campaña electoral de la cuestionada trumpista Maria Elvira Salazar
https://www.youtube.com/watch?v=WJd6ZFbtYDA&feature=emb_logo

(4) Fabio Andrade hablando sobre ‘castrochavismo’ durante la campaña presidencial de Donald Trump
https://www.youtube.com/watch?v=8KO9oNSG2uU&feature=emb_logo

(5) Senador del Centro Democrático, Santiago Valencia, invitando involucrarse en la campaña de Trump
https://www.youtube.com/watch?v=WJd6ZFbtYDA&feature=emb_logo


Fuente: La nueva prensa



No a la impunidad y menos 

premiar los asesinatos cometidos 

por militares


Resumen Latinoamericano, 15 de enero de 2021.

En la “democracia más antigua de América Latina” el ejército cometió los peores crímenes de guerra contra civiles, este Estado colombiano usó toda su maquinaria de muerte contra ciudadanos para hacerlos pasar como insurgentes muertos en combate, se nos oxidó hasta el tuétano esa frágil noción de democracia y se impuso el escatológico sentido de la barbarie que, aún roe fratricida, todos los niveles de nuestra República.

Cómo Mesa de Derechos Humanos y Atención Humanitaria del Oriente de Antioquia hemos sido testigos de las más deplorables imágenes recogidas en los testimonios de muchas madres que aún hoy, lloran desconsoladas, afligidas por la ferviente utilización de las armas del Estado contra campesinos pobres con el simple objetivo de mostrar resultados en una guerra que no les pertenecía, pero que se entiende como la pena de muerte que coincide con las mismas prácticas fraguadas de violencia sociopolítica y sistemática, determinante en el exterminio de diferentes liderazgos sociales del Movimiento Cívico del Oriente de Antioquia.

El lugar que ocupan el Batallón de Artillería No. 4 Jorge Eduardo Sánchez Rodríguez (Bajes), el Coronel (r) Juan Carlos Barrera y el General Miguel Eduardo David Bastidas en la memoria de muchas madres y familias del oriente antioqueño, solo puede compararse al retrato más fiero, la muerte y la desolación; de ello se sabe que la Fiscalía 106 especializada contra Violaciones a los Derechos Humanos imputó a David Bastidas por su presunta responsabilidad en 32 homicidios, 14 desapariciones forzadas y 10 casos de tortura por hechos ocurridos entre diciembre de 2003 y noviembre de 2004, época en que el cuestionado y hoy General de la República ascendido el pasado 8 de diciembre por el Presidente Duque, se desempeñaba en el cargo de mayor, segundo comandante de ese Batallón.

El fomento de la impunidad sistemática del presidente de Colombia Iván Duque Márquez, es similar a la utilizada por otros mandatarios, que bajo esta insulsa figura de ascensos premian de manera inmoral e insolente a militares cuestionados por responsabilidades directas en prácticas de fusilamientos de civiles inocentes, más conocidos como falsos positivos o ejecuciones extrajudiciales; estos comportamientos comprometen no sólo los pilares de la democracia, sino que también hacen sucumbir a la nación en el oprobio internacional.

En el oriente de Antioquia se tienen registros de por lo menos 31 casos de asesinatos en Granada, contra personas protegidas en el Derecho Internacional Humanitario (DIH), 11 en Cocorná, 9 en San Luis, 6 en San Carlos, 4 en San Vicente, 2 en El Peñol, 1 en Concepción y 1 en Guatapé, ocurridos entre el 2003 y el 2004, contrario al deber ser, los ascensos buscan ocultar la necrofílica doctrina militar, ampliamente ligada a otros actores Estatales que participaron de manera directa e indirecta en recrudecer una violencia en el país de la que aún no nos reponemos.

Con estos recientes ascensos, el Gobierno del Presidente Iván Duque intenta prolongar una corriente que desde la ilegalidad consagró la industria planificada de los crímenes de Estado, darle continuidad a esta casta militar responsable y determinante en varios crímenes de guerra es condenar al país a la repetición de los peores vejámenes de la historia, frenando así, cualquier posibilidad de una paz estable, duradera y sin garantías de no repetición.

La Colombia legal necesita militares íntegros y sometidos a los valores constitucionales de la ley, una depuración profunda de todos los estamentos y el desmonte de esa Doctrina de Seguridad Nacional que ha permitido la degradación estructural de la fuerza pública.

Cómo Mesa de Derechos Humanos no seremos indulgentes ni con los victimarios ni con los hechos que enlutaron trágicamente a familias del oriente antioqueño, rechazamos los ascensos de militares que estén involucrados en crímenes de Estado y que fueron concluyentes en fusilamientos de civiles de esta región y en el país.

Como defensores de la paz, de la vida, creemos e invitamos a todo el Pueblo colombiano a entender que no hay un camino distinto para la construcción de la paz estable y duradera que la verdad, la justicia, la reparación y, sobre todo, resaltar toda la dignidad de las víctimas, hasta que esa dignidad se haga una realidad cotidiana.

“¡Maldito el soldado que levante sus armas contra el Pueblo!” (Simón Bolívar)

Mesa de Derechos Humanos y Atención Humanitaria del Oriente de Antioquia

Fuente: PaCoCol



JEP llama a Rito Alejo Del Río y 

exfuncionarios del DAS por 

exterminio de UP


Resumen Latinoamericano, 16 de enero de 2021.

La Jurisdicción Especial para la Paz citó al general en retiro Rito Alejo del Río y a varios exfuncionarios del antiguo DAS para que entreguen su versión en el caso del exterminio de la Unión Patriótica (UP).

El general retirado Rito Alejo deberá ir a la JEP el próximo 25 de marzo, esto con base en el estudio de un informe presentado por la Fiscalía en el que se habla de la victimización de la UP por parte de agentes del Estado e informes de la Corporación Reiniciar y el Centro Nacional de Memoria Histórica.

Hay que advertir que varios de los llamados han sido procesados por distintos casos en el tribunal especial.

También irán a la JEP, los ex agentes del DAS, Giovanni Calderón Salazar y John Alirio Parra, entregarán su versión el 12 de febrero y el 5 de marzo respectivamente.

Trascendió que el primero fue condenado a más de 40 años por falsos positivos en el Tolima, mientras que Parra ha sido señalado de presuntamente haber tenido responsabilidad en el homicidio de la exalcaldesa de Apartadó, Antioquia, Diana Stella Cardona, en 1989.

Se conoció que será llamado el exsubdirector del DAS Emiro José Granados, a quien se le ha vinculado con seguimientos y amenazas en contra de la periodista Claudia Julieta Duque y su hija, y a quien en su momento se le endilgó el delito de tortura psicológica. Granados fue citado el próximo 9 de marzo al tribunal.

También deberá acercarse a la JEP a responder el próximo 16 de febrero de 2021, Alexander Romero Vargas, entonces jefe de inteligencia del DAS, y acusado de tener responsabilidad en falso positivo en el departamento de Casanare.

Adendum:

Un documento reveló que la Vicepresidenta Marta Lucía Ramírez fue la encargada, por orden del gobierno Uribe, de contratar con recursos del Estado a la persona que asesinó a Jaime Garzón.

En una declaración ante la Corte Suprema de Justicia José Miguel Narváez entregó detalles de su llegada al gobierno, sus contratos y las actividades realizadas en el Ministerio de Defensa y el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) durante el mandato de Uribe.

Narváez señaló que hizo parte del grupo de empalme del gobierno de Álvaro Uribe Vélez con el gobierno de Andrés Pastrana (año 2002) por orden del presidente electo.

El día que la actual vicepresidenta llegó al país proveniente de París de ser embajadora, se reunió con José Miguel Narváez en el Club de la F.A.C. y ese mismo día ella le prometió que hablaría con Uribe para darle un cargo dentro del Ministerio de la Defensa.

Un mes después de posesionado Uribe se reunió con Narváez en el hotel DANN de la calle 94 al norte de Bogotá.

José Miguel Narváez entregó detalles de sus contratos y apuntó que en 2002 Jorge Noguera, director en ese entonces del DAS lo invitó a formar parte de la entidad como asesor externo y en noviembre de ese mismo año le ofreció la dirección de inteligencia del DAS.

En ese tiempo nace el grupo de inteligencia denominado “G3”, creado por Narváez, que funcionaba en la clandestinidad y operó desde marzo de 2003 hasta octubre de 2005, cuando Jorge Noguera renunció al cargo del DAS. Dicho grupo manejaba información de seguimientos, operaciones de espionaje y realizaban montajes a los críticos del entonces presidente Álvaro Uribe, entre los que se encontraban: defensores de derechos humanos, periodistas independientes, políticos de oposición y magistrados de las altas cortes.

Desde 1994, José Miguel Narváez fue asesor de los militares en temas como “Guerra política y Guerra psicológica”, asesoraba al General Rito Alejo del Río y estuvo con él en Antioquia, y cuando fue trasladado a Bogotá en la brigada 13. Según confesiones de alias “El Alemán”, Narváez dictaba clases en el día en la Escuela de Guerra y en la noche a los paramilitares en una cátedra que bautizó con el nombre de “¿Por qué es lícito asesinar comunistas?”.

Declaraciones de alias “Don Berna” y alias “Ernesto Báez” señalan que Narváez le entregó información e incitó al jefe paramilitar Carlos Castaño, para que asesinara al periodista y abogado Jaime Garzón el 13 de agosto de 1999 en la ciudad de Bogotá. Añade “Don Berna” que Narváez entregó a alias “Alecos” (Carlos Castaño) días antes del asesinato del humorista, una carpeta donde estaba el perfilamiento y fotografías de Garzón.

¿Cómo llegó tremendo personaje tan macabro a la subdirección del DAS? Jorge Noguera Cotes confirmó que el nombramiento fue por orden directa del hoy expresidiario Álvaro Uribe Vélez.

José Miguel Narváez, el amigo del paramilitar Carlos Castaño, el profesor de los militares, los paras y las AUC, el determinador del asesinato de Jaime Garzón y el precursor de seguimientos, interceptaciones ilegales a opositores, periodistas y Magistrados, fue premiado por la entonces Ministra de Defensa y hoy vicepresidenta de Colombia Marta Lucía Ramírez y por orden directa de Álvaro Uribe Vélez, primero en el Ministerio de Defensa y luego en el DAS.

Fuentes: Diario La Libertad // PaCoCol

Envio:RL


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