Gladis DAlessandro, pareja de Carlos Labolita: Es muy importante que hayan estado acá
Gladis D'Alessandro fue la pareja de Carlos 'Chiche' Labolita, el militante de la Juventud Peronista y Montoneros que fue secuestrado por la Policía Bonaerense en la localidad de Las Flores el 25 de abril de 1976 y que dos días después fue llevado a la oficina de Inteligencia del Grupo de Artillería Blindado I del Ejército, en la ciudad de Azul, para desde entonces permanecer desaparecido.
Ella y él, que se habían casado tres años antes, convivieron durante meses con otra pareja de veinteañeros que militaba en el peronismo y que les había ofrecido alojamiento en su propia vivienda, en una casa de City Bell cerca del Camino General Belgrano, no muy lejos de una sede del club Estudiantes de La Plata: aquella pareja eran Cristina Fernández, actual vicepresidenta, y Néstor Kirchner.
Los cuatro vivieron en ese lugar, una propiedad que por entonces pertenecía a la madre de la actual titular del Senado, y luego se instalaron en una pensión de La Plata, "sobre la calle 10, casi esquina sesenta y pico", recuerda hoy D'Alessandro, en la que alquilaron dos piezas.
La convivencia de los cuatro en esa pensión terminó en la madrugada del 24 de marzo de 1976, cuando Labolita y D'Alessandro resolvieron irse de La Plata y volverse a Las Flores, de donde ambos eran oriundos, porque el padre de él, un docente con compromiso gremial, había sido apresado.
Cuarenta y cinco años más tarde, este miércoles 24 de marzo, D'Alessandro ofició de anfitriona en el acto en el que se anunció la reapertura del Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos en la exbrigada de la Policía Bonaerense de la localidad.
D'Alessandro, que integra la comisión de Familiares y Amigos de Desaparecidos y Víctimas del Terrorismo de Estado en Las Flores, acompañó en el acto a la vicepresidenta Cristina Fernández; al gobernador Axel Kicillof; al jefe del bloque del Frente de Todos en Diputados, Máximo Kirchner; al secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, y al subsecretario de DDHH de la provincia de Buenos Aires, Matías Moreno.
"Es muy importante que hayan estado acá. Yo a Cristina la conozco como la compañera con la que vivimos situaciones y con la que podíamos hablar en los mismos idiomas", contó D'Alessandro en esta entrevista con Télam.
-Télam: Se cumplieron 45 años del golpe de estado de 1976 y usted, me imagino, no esperaba la visita de la vicepresidenta a Las Flores.
-D'Alessandro: Teníamos la versión de que Axel quizá pudiese estar, que Máximo también podía ser una posibilidad, el subsecretario de provincia (Moreno) quería salir de la zona central de Buenos Aires y hacer algo más en el Interior pero que haya venido Cristina superó todas mis expectativas.
-T: Este fue el segundo 24 de marzo en pandemia y hubo restricciones para las marchas, como la que se hace en Plaza de Mayo. ¿Cómo lo vivió?
-D: El año pasado no pudimos hacer nada y este año, con todo lo que dispone la pandemia y con los cuidados necesarios, se pudo hacer este acto. Porque se está reacondicionando el Espacio (para la Memoria) que estaba funcionando gracias a la comisión (de Familiares y Amigos de Desaparecidos en Las Flores) pero para el cual ahora ya tenemos un acta firmada, por la cual hay responsabilidad del Estado para mantenerlo. Este Espacio fue un centro clandestino, acá en Las Flores, al que recuperamos por ley, porque antes pertenecía a la Policía, y que pasó a la Secretaría de DDHH. Pero después, en la época anterior (por el gobierno de Cambiemos, 2015-2019) poco y nada pudimos hacer: no tuvimos ningún apoyo de ningún tipo.
-T: La vicepresidenta se refirió a Labolita, a usted, a ella y a Kirchner como miembros de la Juventud Peronista y dijo que esa juventud fue la que contribuyó en gran parte al regreso de Perón. ¿Fue una reivindicación colectiva a una generación?
-D: Por supuesto. Sí, claro. Eso fue. Pero le aclaro que Carlos (Labolita) no fue de la Juventud Universitaria Peronista, él era de la Juventud Peronista. Y nuestra relación con ellos, con Néstor y Cristina, también fue por ese lado. Ellos eran militantes políticos pero no estaban en organizaciones mientras que Carlos era parte de Montoneros: ellos nos dieron amparo en su casa cuando nosotros nos tuvimos que ir del lugar en el que vivíamos y estábamos, digamos, en banda. De allí viene la relación con Néstor y Cristina: teníamos problemas de vivienda y por eso fuimos a vivir con ellos. Ellos eran militantes de la Juventud Peronista, primero fueron de la FURN (Federación Universitaria para la Revolución Nacional, agrupación universitaria de la UNLP en los años '70), pero no estaban de acuerdo con lo que fue la lucha armada y todo eso.
-T: ¿A usted también la llegaron a secuestrar?
-D: Sí. A Carlos lo detuvieron legalmente (a disposición del PEN) acá en la comisaría (de Las Flores) y luego lo trasladaron al Ejército en Azul, lo dejaron ahí y a los cinco días lo trajeron de nuevo, en las condiciones imaginables, de tortura, engrillado y encapuchado, y en ese momento me llevaron también a mí. Vinieron dos autos: a mí me llevaron en un auto y a Carlos en el otro y nos tuvieron toda la noche, porque la pretensión de ellos, por supuesto, era que nombrara compañeros, pero no se nombraron, y no pudieron sacarle a Carlos más. Y después de toda la madrugada y la mañana me dejaron a mí tirada en un baldío, atrás de la estación del ferrocarril, en Las Flores.
-T: ¿Sabe qué pasó finalmente con Carlos, en dónde lo vieron o qué hicieron con él?
-D: Nunca pudimos encontrar nada, ni supimos si estuvo en otro centro clandestino ni tampoco pudimos saber si fue llevado a La Plata, porque era lo que les interesaba a ellos, porque nosotros militábamos en La Plata. Nunca encontramos su cuerpo.
Fuente:GrupoLaProvincia.com
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