25 de marzo de 2021

ENTREVISTA con HERNAN BRIENZA.

 24 de Marzo de 2021

Brienza: "La memoria sobre lo que sucedió en la dictadura es fiel y 

es fuerte"













Al cumplirse un nuevo aniversario del Golpe, el politólogo y periodista se refirió a las distintas "reescrituras" que hizo la sociedad argentina sobre la dictadura, los recuerdos de su niñez y lo que significó el kirchnerismo para la construcción de la memoria colectiva.


"Creo que la memoria del Golpe se reescribe constantemente", afirma el periodista y politólogo Hernán Brienza. Al cumplirse 45 años del 24 de marzo de 1976, dialogó con El País Digital sobre los recuerdos de su niñez en medio de aquellos tiempos sombríos. 

Ademas, se refirió a lo que significó escribir sobre el cura Von Wernich, consideró que en la actualidad hay un "alto grado de concientización" en la sociedad sobre el terrorismo de estado y destacó lo sucedido durante los años kirchneristas con sus reivindicaciones de las políticas de derechos humanos y no consideró que durante el macrismo se haya producido "un retroceso en la memoria social".

Finalmente, consideró que las bolsas mortuorias colocadas durante la última marcha opositora son un "fenómeno preocupante" y que "la violencia física siempre está a mano", pero destaca que "gran parte de la sociedad cuestiona esos hechos". 


Cuando se produjo el Golpe tenías poco más de 5 años, ¿qué recuerdos tenés sobre aquella época y a medida que fueron transcurriendo los años cómo veías desde tu niñez lo que sucedía en el país? ¿Recordás cómo se trataba ese tema en la escuela?


La verdad es que debo reconocer que tenía una familia un poco extraña, se hablaba mucho de política. Era muy chiquito, pero no dejaba de percibir la preocupación de aquellos tiempos sombríos. Por supuesto, mis recuerdos están tamizados por el 82 y el 83 donde ya tenía una visión más clara. Lo que recuerdo del Golpe es que yo vivía en Virrey Liniers y Rivadavia y pasaba todas las mañanas por el Colegio Moreno y veía los camiones del ejercito. También quedaron en mi memoria los consejos de no patear bolsas de basura y no acercarme tachos por el peligro de que haya bombas. Y también me acuerdo que mi abuelo llegó a casa desesperado porque se lo habían llevado a mi tío, que era un un militante muy periferico del sindicato telefónico, después lo largaron al otro día, pero tengo un recuerdo muy cotidiano de la dictatura.

El colegio donde yo fui era muy extraño, con mucha libertad, daban matemáticas modernas, iban los hijos de Vandor, los hijos de Rucci, los hijos de Menem. Es por eso que debo decir que no sufrí la dictadura en la escuela. Incluso en el 83 el colegio intentó hacer una apertura democrática, permitió hacer una elección de los alumnos y yo fui candidato a presidente de la escuela, esas cosas que teníamos ya desde chiquito. No en vano en mi casa jugabamos a los granaderos de San Martín o a Montoneros contra policías, eran poco convencionales nuestras formas de divertirnos. Además, recuerdo el miedo en la casa de mis abuelos y mis tíos.


Tu primer libro fue sobre el sacerdote Christian Federico Von Wernich, ¿cómo fue la decisión de escribir sobre ese personaje y qué cosas te dejó el proceso de investigación que desembocaron en tu obra?


La decisión de escribir sobre Von Wernich fue eventual. Yo cubría los temas de iglesia y peronismo en la revista Tres Puntos y en un momento determinado cuando cierra y viene la revista TXT alguien me dice porque no intentamos entrevistar a Von Wernich, haber que está haciendo al tipo. Entonces hacemos la investigación, lo encuentro en Chile dando misa, hacemos la cobertura y a partir de ahí me metó en la cuestión de quien era este personaje e indago sobre su participación en la dictadura. Fue más por el lado de la cobertura de la materia de la Iglesia en el periodismo que la de los Derechos Humanos, pero obviamente se tocaron. Yo creo que si hay algo que justifican mis años de periodismo es la investigación que culminó junto con los testimonios de las víctimas en la condena de Von Wernich. Considero que es lo más honroso que hecho en el periodismo y pienso, con humildad y con perspectiva histórica, que es un aporte interesante a la sociedad argentina.


En una columna que escribiste sobre la última dictadura cívico militar, decís que todo pasado es una "reescritura", a 45 años del Golpe ¿qué balance haces sobre la reescritura que hizo la sociedad argentina de lo que sucedió en aquellos años?


Creo que la memoria del Golpe se reescribe constantemente. No es lo mismo la reescritura que hizo el alfonsinismo, que la que hizo el menemismo con las organizaciones de los derechos humanos en la oposición, no es la misma que hizo el kirchernismo desde 2003 al 2015 con la bajada del cuadro, con el pedido de perdón, con también la lógica de reivindicación y respeto a la juventud de los setenta y tampoco es la reescritura del macrismo, donde hay sectores de ese espacio que tiran bolsas que simulan cuerpos o reivindican a Videla, o hablan de los Falcon verde con una liviandad que nos deja pasmado a quienes creemos en las barreras democráticas y en la pluralidad de las diversidades.

Considero que hoy también se hace una reescritura respecto de los setenta, quizá menos blindada que otros años, pero también con un grado de concientización en un alto porcentaje de la sociedad, que hace que esta Argentina sea un poco más vivible. Siempre las reescrituras democráticas sobre la dictadura militar dan alivio y dan respiro a una sociedad que tiene cierta vocación autoritaria no sólo en los sectores de la derecha sino también en los sectores progresistas, aunque esto parezca una contradicción.


El discurso que Néstor Kirchner brindó en la ESMA en el 2004 y la construcción de sentido y simbólica que realizó el kirchnerismo, además de sus políticas, condenando el terrorismo de Estado y reivindicando los derechos humanos, ¿fue lo más rupturista que hizo un Gobierno desde el regreso a la democracia?


Yo no sé si la palabra es rupturista, creo que fue lo más sanador para la sociedad argentina que pudo hacer el kirchnerismo. Porque no se trata solamente de una cuestión de condena del horror de la dictadura militar, sino también de poner una escala de delitos y de penas. Hasta el 2003 la Argentina era un país donde por robarte un sandwich podías ir preso, pero si matabas 30.000 personas quedabas libres y eras indultado. El kirchnerismo lo que hizo fue poner una escala de valores más razonables en la sociedad, no solamente la condena de la dictadura y el horror, sino racionalizar la sensación de justicia, es decir que quienes mataron y torturaron tuvieran penas. Porque la sensación de impunidad generaba una percepción de mucha injusticia y de 'todo vale'. La frase que mencioné antes, 'en este país matás 30.000 personas y no pasa nada y robas un sanguche vas preso', generaba una anomia muy difícil de sostener. 


Durante el Gobierno de Mauricio Macri se habló del "curro" de los derechos humanos, cuán grandes pensás que fue el retroceso que se produjo en esos años respecto a las políticas de reivindicación de la Memoria llevadas a cabo por el kirchnerismo.


Considero que no fue un retroceso en la memoria social, creo que al contrario, porque por ejemplo cuando quisieron bajarle el tono al 24 de marzo y salió la gente a protestar en la marcha más masiva que se recuerde, lo que quedó demostrado ahí es una fuerte y fiel memoria respecto a lo que ocurrió en la dictadura. 

Sin embargo, el macrismo habilitó a un sector de la sociedad que apoyó a la dictadura, incluso durante el mismo proceso con el carterlito los argentinos somos derechos y humanos, a salir del placard y mostrar sus pensamientos, que es la reivindicación del terrorismo de Estado. Hay un gran sector de la argentina que apoyó la dictadura militar, no sólo el Golpe de Estado, porque fue buscado por grandes sectores de la sociedad en el sentido que aquel episodio podría ser como el 18 de junio de 1966. El macrismo habilitó la expresión de esos sectores que reivindicaron la Junta Militar y también le permitió aportar su propia experiencia sobre la memoria, que tampoco es inválida, hay que reconocerlo, quienes tienen esa postura está bien que aporten a la memoria colectiva.  


Además, en el mismo artículo marcas que durante el proceso "la clase dominante tomó por asalto al Estado para garantizar sus derechos". ¿Creés que, con otros mecanismos, eso sigue sucediendo cuando llegan al poder gobiernos de derecha?

La dictadura fue la forma más demostrativa de cómo las clases dominantes juegan su rol de apropiarse de privilegios y también fr marcar las pautas al resto de la sociedad. Creo que el menemismo y el macrismo desempeñaron el rol de 'reorganizadores'. El menemismo en menos medida porque tenía el peronismo adentro, en cambio el macrismo también fue un proceso de reorganización, no en el sentido 'Macri es la dictadura', yo no creo eso, considero que hay una continuidad cultural, ideológica y política, pero no es exactamente lo mismo. La dictadura son fundamentalmente los campos de concentración, el autoritarismo extremo, el totalitarismo, por lo tanto no se puede banalizar ese proceso. Fundalmente hay una continuidad en la necesidad de reorganización del país extirpando aquello que no está adentro de la Argentina deseada por las clases domintantes y sus aliados, los sectores medio y parte de los sectores populares. En el caso del 55 fue el peronismo, en el caso del 76 fue el peronismo más los sectores de izquierda y en el caso del macrismo fue el kirchnerismo y los 70 años del peronismo, como el mismo macrismo enunciaba en sus discursos.


En la última marcha opositora se colocaron bolsas mortuorias frente a Casa Rosada, una de ellas llevaba el nombre de Estela de Carlotto. ¿Qué relevancia le asignás a este tipo de expresiones? ¿Las vinculás a sólo una minoría radicalizada?


El caso de las bolsas mortuorias es la demostración más genuina de lo que un sector del macrismo piensa, de lo que un sector del liberalismo más conservador, reaccionario, ya sea en su versión PRO, en su versión libertaria, cree que hay que hacer en la Argentina. La metaforización en democracia de métodos de la dictadura, reivindicandolos, nunca puede dejar de ser una expresión preocupante, porque demuestra que la violencia simbólica, discursiva y también física está siempre a mano en la Argentina. 

Sin embargo, pienso que la gran mayoría de los argentinos no comparten esa metodología, no comparten esa metáfora, incluso los sectores de derecha, creo que hay un 70 por ciento de la sociedad argentina le parecen rechazable como juego político. Considero que son una minoría intensa, que además tienen la cobertura de los medios de comunicación, que no generaron el repudio que merecía ese acto. En cambio, si de un sector se jugaba con la reivindicación de la violencia de los 70 hubiera sido repudiado por todo el concierto de los medios de comunicación, porque son los mismos medios que fueron beneficiados por la dictadura militar y recuerdan con cariño esa época.

Fuente:ElPaisDigital


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