Durante la ultima dictadura cívico militar funcionaron 29 centros de detención en todo el territorio bonaerense. La ex Comisaría Quinta, ubicada en Diagonal 74 y 24, formó parte de esos circuitos y se utilizó como centro de detención y una maternidad clandestina en donde desaparecieron a militantes, estudiantes, profesionales y todos aquellos que los genocidas consideraron una amenaza para la implementación de su plan criminal.

La reconstrucción de la operatoria y el modo de funcionamiento de esos centros clandestinos de detención que integraron el “Circuito Camps”, y que operaron en la provincia bajo el mando del entonces jefe de la policía bonaerense Ramón Camps, fue posible por el valioso testimonio de sobrevivientes y por el exhaustivo trabajo de organismos de derechos humanos para evidenciar el plan sistemático de los genocidas para la tortura y el exterminio durante los años 1976 y 1978.
Soledad Rodríguez Sabater es integrante del equipo en el área de investigación desde el comienzo del proyecto. Nos abrió las puertas y nos contó en detalle cómo funcionaba el ex sitio de tortura.

Detrás de la ex Comisaría Quinta, cruzando el patio que divide el centro clandestino y la dependencia policial, se encontraban los siete calabozos donde era alojados y torturados los militantes y estudiantes que eran detenidos de manera ilegal. Sin comida y sin agua, pasaban los días en con la angustia y desesperación de no saber cuál iba a ser su destino.
Miedo y escalofríos. Eso se siente al entrar a la fría y oscura celda donde permanecieron los ex detenidos durante la dictadura. Paredes grises, techos atestados de humedad, telarañas en los barrotes, y miles de historias que uno puede imaginarse, pero nunca, nunca jamás, encarnar lo que ellos vivieron.

En ese sitio también funcionaba un centro de maternidad, donde, en una sórdida cocina de dos por dos, nacieron bebes en condiciones inhumanas. El llanto de los niños y niñas resuena en la mente de los que pasaron por allí y que, de una forma u otra, pudieron salir con vida.
Nueve mujeres embarazadas dieron a luz en ese terrible lugar, de las cuales sólo una sobrevivió. Se trata de Adriana Calvo, quien falleció hace 10 años. Las ocho mujeres restantes se encuentran desaparecidas, pero dos de ellas tuvieron a sus hijos y parieron sobre una frígida mesada de granito.
Inés Ortega tuvo a Leonardo Fossati en la cocina de este centro clandestino, en medio de la mugre y el horror. Ella había sido secuestrada en enero a los 17 años, junto a su compañero Ruben Fossati. Para ese entonces, cumplía un embarazo de siete meses. Ortega parió a Leo el el 12 de marzo de 1977, pero los separaron a los pocos días de vida. Fossati fue apropiado por una familia y recién en el año 2005, a través de una duda que tenia con su identidad, se acercó a Abuelas y pudo saber quienes eran su padre, su madre y conocer su verdadero nombre.

La otra niña que nació en cautiverio fue Ana Libertad Baratti, el 7 de junio 1977. Hija de Elena De la Cuadra y Héctor Baratti, secuestrados en febrero de ese año y detenidos en la entonces Comisaría Quinta. Ana Libertad, recién en el año 2014, pudo saber cual era su verdadera identidad y conocer a su familia biológica.
Por la Comisaría también pasaron al menos dos bebes que estuvieron privados de su libertad: María Eugenia Gatica Caracoche y José Sabino Abdala, quienes recuperaron su identidad en 1985 y 1993, respectivamente. En el lugar también estuvo retenida Mónica Santucho, una adolescente de 14 años, cuyos restos fueron identificados por el equipo de antropología forense en el 2009, en el cementerio de Avellaneda junto a otros desaparecidos.
En ese sector de calabozos más “amplio” se alojaban a los hombres. Sólo había una ducha y las mujeres eran trasladadas hasta ahí para ducharse y ver sus compañeros unos minutos al día.

Juicios por la Verdad
Durante muchos años, luego de entrada la democracia, sectores ligados al poder político, económico y judicial expresaban que no se debía investigar lo sucedido durante la dictadura. Por esto, a través de la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, con los Organismos de Derechos Humanos a la cabeza, es que se continúa reconstruyendo qué sucedió con las personas desaparecidas, los bebés apropiados y en diversos sectores de la estructura social.
Al menos 260 personas pasaron por el centro clandestino de detención ubicado en el corazón de la ciudad. Tras varios años en cautiverio, sólo 40 de ellos fueron liberados. Muchos de los sobrevivientes, a través de Conadep, comenzaron a dar testimonio y a contar lo que habían padecido en esos lugares. Sus palabras fueron fundamentales para poder condenar a más de 900 genocidas por los delitos de Lesa Humanidad y se pudo desarrollar el Juicio a la Juntas.

Luego llegó el año de la impunidad donde se dictaron dos leyes: Ley de Punto Final y Ley de Obediencia Debida, con las cuales se detuvieron las causas por los crímenes cometidos durante la dictadura. Sin embargo, la lucha de los organismos de Derechos Humanos, junto con los testimonio por los juicios de la verdad, en el 2005 comenzaron a juzgarse a los represores de la época infame.
En diciembre de 2012, el Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata condenó a veintitrés represores por delitos de lesa humanidad cometidos en el “Circuito Camps”, dieciséis de ellos a prisión perpetua.
Recordemos para decir “Nunca Más”
El mismo fallo instó al Ejecutivo a desafectar a la comisaría de su uso policial para destinarla a un Espacio de Memoria para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, ya que hasta el 2000 se siguieron albergando detenidos comunes.
En los espacios de memoria se debate sobre el pasado y el presente. Tienen el compromiso de dar cuenta del pasado reciente, de investigar y reflexionar sobre la violencia estatal y las luchas sociales que esa violencia buscó acallar en distintos períodos de nuestra historia para decir “Nunca Más”.

Plantamos memoria: A 45 años del Golpe
Desde el Espacio para la Memoria ex Comisaría 5ta, y en la filial de Abuelas de Plaza de Mayo La Plata, se sumaron a la movida plantando un lapacho en homenaje a los 30.000 detenidos y desaparecidos durante la última dictadura cívico militar, como un acto de vida, sembrando memoria y futuro.

Fuente:ElEditorPlatense
No hay comentarios:
Publicar un comentario