5 de marzo de 2021

No se va, el Juane no se va.

 05 de marzo de 2021

Juane Basso, militante incansable del campo popular

La dimensión de una ausencia

Tras la muerte inesperada del periodista y referente de derechos humanos, un amplio espectro de militancia lo despidió.













La construcción colectiva y la presencia en cada lucha, dos características de la vida militante de Juane Basso.  

El miércoles a la noche, mientras jugaba un partido de fútbol, murió Juane Basso Feresin, militante de HIJOS, periodista, uno de los fundadores del periódico El Eslabón y la cooperativa La Masa, conductor del programa Noticias Pirata, articulador incansable del campo nacional y popular, padre de Juana y Pedro, compañero de vida de Nadia Schujman, hermano, amigo incondicional de sus amigues y compañero presente en todas las luchas. Tenía 44 años, había nacido en cautiverio el 11 de febrero de 1977 en el Hospital San Roque de Paraná. Su mamá María Eugenia Saint Girons estaba detenida ilegalmente y el día anterior habían secuestrado a su papá, Emilio Feresín. Periodista y militante, al mismo tiempo y de forma complementaria, Juane sufrió una descompensación en pleno partido, llegó a decir "no doy más" y se acostó en el piso. Ningún esfuerzo por reanimarlo dio resultado. A la medianoche comenzó a conocerse la noticia, que inundó de tristeza a la militancia de una ciudad donde dejó un legado enorme de acciones, palabras siempre lúcidas y caminos por recorrer. Sus límites eran bien claros: los enemigos del pueblo. Con quienes estaban de este lado, tenía una paciencia infinita para pulir los desacuerdos y avanzar en conjunto. Peronista, de Newell's, Juane sabía escuchar. Y cuando miraba, generaba la sensación de conocerlo desde siempre. Sonreía con generosidad, ofrecía lo que tenía a su alcance y siempre estaba dispuesto a poner su esfuerzo en la construcción colectiva. 

"No perdono a la vida desatenta, no perdono a la muerte enamorada", escribió el poeta Miguel Hernández su Elegía. Imperdonable. Si la muerte temprana siempre es injusta, la de Juane amplifica el vacío que deja en sus amores más cercanos y en quienes compartieron sus militancias. Con el dolor a flor de piel, es difícil tomar la dimensión de su ausencia para todas las luchas populares de la ciudad. Ayer, en su despedida, las compañeras y compañeros de HIJOS se negaban a creerlo. "El Juane no puede faltar, no puede faltar", repetía una de ellas entre lágrimas. "No lo puedo aceptar", dijo Ana Moro, de la Ronda de las Madres de la Plaza 25 de mayo, en la puerta de Caramuto, donde se congregaron militantes de diferentes organizaciones y espacios. "Era el motor", repetían una y otra vez sus compañeres. "Estamos destrozados con esta noticia que no la esperábamos. El martes estuvimos reunidos por zoom, organizando todo lo del 24, él era nuestro motor. Por su juventud, por su esfuerzo, por su claridad", expresó Moro en una entrevista con José Maggi por LT8. El recuerdo de Ana Moro subrayó que Juane era "el que organizaba, el que hablaba, el que decía". También destacó esa voluntad de consenso que lo distinguía: "Siempre trataba de unir, de estar en conjunto, de que no nos separásemos". 

Juane con sus hijes Juana y Pedro. 

Todo lo construido por Juane en 44 años habla de su forma de habitar la vida. Desde que comenzó a estudiar Comunicación Social desechó el camino de la objetividad y sus comodidades. Así está plasmado en el tercer episodio del documental Los días del juicio, que ayer compartió en sus redes sociales el realizador audiovisual Pablo Romano. "El periodismo es un lugar donde se da también la puja por el poder. Entonces, el lugar que uno asume como periodista es también porque entiende que es un lugar interesante para también dar esa batalla, quizás en el plano cultural, en el plano simbólico. Y nosotros hemos elegido no esconder esas pasiones o esas imparcialidades que nos cruzan", dijo en esa entrevista y terminó: "Nosotros somos querellantes, o periodistas, o militantes. O sobrevivientes, también".

Así fue uno de los fundadores del periódico El Eslabón, un mojón de los medios comunitarios de la ciudad. "Gracias a la convocatoria de Julián Lafuente, el 2 de septiembre de 1999 pusimos en la calle el número cero de El Eslabón, de la cadena informativa. Con el “Pecos” Jerónimo Principano, el Rodri Miró. Los cinco del autodenominado Grupo Editor, pero que ya tenía una banda de comunicólogos capísimos: el Javi García Alfaro, el Yayo Daniel Ekdesman, Alfredo Montenegro, Carlitos Del Frade", es parte de un relato que compartió ayer en Facebook Matías Ayastuy, su amigo y compañero de militancia en HIJOS. A los 19 años organizaban los escraches a genocidas que entonces estaban libres, y con las leyes de impunidad vigentes. 

Con esa misma convicción impulsó la cooperativa de comunicación La Masa, en la que era parte fundamental. Podía sostener un micrófono del acto mientras escuchaba un testimonio que luego convertiría en una nota para Redacción Rosario. 

Fue uno de los artífices del Espacio Juicio y Castigo de Rosario, un conglomerado de organizaciones que organizó cada "aguante" de los juicios por delitos de lesa humanidad desde 2009. Nadia querellaba como abogada en la sala de audiencias y Juane trabajaba en la organización del acompañamiento popular que abrazaba a cada testigo.

En 2017, cuando comenzó el juicio por la desaparición de su padre Emilio Feresin, Juane dio una entrevista en La Marca de la Almohada, de Radio Universidad, la emisora donde conducía Noticias Piratas. Contó la historia de sus apellidos: "Cuando tenía ocho años, en Rufino, cuando mi vieja ya había quedado embarazada de Hugo Basso, y se venía el inicio de la escuela, mi vieja me preguntó si yo quería tener el mismo apellido que iban a tener mis hermanos, porque ellos se habían casado hacía poquito. Y la verdad que la idea de tener un papá por fin me cerraba y la relación que habíamos construido con Hugo era alucinante. Tenemos una muy linda relación. No lo dudé", relató. "Pero alrededor de los 20 años, me pareció que tenía que reivindicar la identidad de mi padre desaparecido, que era una manera de hacer justicia y comencé lo que se llama el proceso de filiación". Le llevó diez años sumar el apellido Feresin para reivindicar, junto a las banderas de los 30.000 desaparecidos, su propia historia familiar. Su forma de construir en HIJOS también hacía honor a la convicción de que no hay derechos humanos separados de las luchas populares, y que "todxs somos hijxs de la misma historia". 

La ternura es un concepto profundamente político, decía Fernando Ulloa. Juane lo hacía carne. En los próximos días, lo seguirán despidiendo sus compañeros y amigos, porque una pérdida como ésta sólo puede elaborarse de forma colectiva. Como a todo luchador, a Juane se lo despide con un "Hasta la Victoria Siempre". Y resulta insoportable porque él hará falta acá para construirla. 

Fuente:Rosario12


Hasta la Victoria Siempre, compañero Juane

 

Estamos en la redacción de El Eslabón y esta es la edición que nunca quisimos hacer. Es la edición que nunca pensamos que iba a suceder. Para este jueves, Juane había agitado un asado. No hacía mucho que había descubierto la parrilla y la terraza de la coope nueva, nuestra nueva casa, el refugio que estamos construyendo. Nunca faltaron en La Masa razones para brindar y celebrar. Ese era el plan para este maldito 4 de marzo.

No existe fórmula para sobrevivir a esta jornada. Nosotrxs, sin embargo, encontramos algo que se asemeja bastante: hacer lo que haría él, escribir un periódico, sobrevivir en la redacción, de manera colectiva y haciendo lo que nos encontró en distintos momentos de nuestra vida. Todxs lxs que hacemos a la gran familia de La Masa supimos, mientras nos abrazábamos desolados sobre la calle Córdoba, tan lejos y cerca de él, que esto es lo que había que hacer hoy.

Este sábado en la edición 498 de El Eslabón nuestro homenaje a Juane.

Hasta la victoria siempre, compañero.

Fuente:RedaccionRosario




Las redes se inundaron de mensajes tras la noticia de la 

muerte de Juane Basso

El periodista y referente de Hijos Rosario falleció este miércoles as 
los 44 años mientras jugaba al fútbol.











Jueves 04 de Marzo de 2021

La muerte del periodista y referente en la lucha por los derechos humanos Juan Emilio Basso Feresín -Juane para todo el mundo-, causó consternación en la sociedad rosarina. El referente de la Agrupación Hijos Rosario falleció este miércoles por la noche a los 44 mientras despuntaba el vicio en un picado de fútbol con amigos en una canchita de Brown al 3000.

El periodista de la cooperativa La Masa y militante de numerosas causas sociales se encontraba jugando cuando sintió un fuerte dolor en el pecho y se desvaneció. Pese al esfuerzo de los médicos emergencistas por reanimarlo, falleció en el lugar.

"Con mucho dolor nos toca despedir a nuestro hermano Juan Emilio Basso Feresin @juanebasso, un luchador incansable x las causas del pueblo, constructor de espacios colectivos, militante de la memoria la verdad y la justicia. ¡Hasta la Victoria Compañero!", escribió Hijos Rosario en su cuenta de Twitter.

También hubo mensajes de Abuela de Plaza de Mayo, del ministro de Defensa Agustín Rossi, la senadora nacional María de los Angeles Sacnun, el Sindicato de Prensa Rosario, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el ministro de Trabajo de la provincia Roberto Sukerman, la diputada provincial Lucila De Ponti y sus pares Leandro Busatto y Carlos Del Frade y el ex defensor general de la provincia, Gabriel Ganón, entre otros.

Desde el mismo instante en que trascendió el hecho, las redes sociales se inundaron de mensajes lamentando la inesperada y triste noticia:



Fuente:LaCapital





OPINIÓN

No se va, el Juane no se va

Una reflexión sobre la muerte de Juane Basso, referente de la agrupación Hijos Rosario, que falleció este miércoles a los 44 años





















Jueves 04 de Marzo de 2021

La vida por lo general es muy injusta, pero la muerte en estos casos es, por demás irrespetuosa. ¿Adónde estará ahora Juane Basso?, me pregunto. ¿Sobrevolando nuestra tristeza antes de partir para juntarse con el viejo y la vieja, y abrazarlos fuerte sin que nada o alguien pueda impedirlo? ¿Dándole unas últimas caricias a Juana, Pedro y Nadia, sin poder decirles qué tan tremendo será estar lejos?

Conocí a Juane hace casi 25 años. Nunca fuimos amigos entrañables, pero llegamos a ser hermanos. Cuando nos miramos cara a cara la primera vez pensé: “Este pibe tiene la mirada implacable”. Con el tiempo aprendí que no era eso, que miraba desde la eternidad del dolor reconvertido en decisión de lucha apasionada. Y con el tiempo aprendimos a confiar uno en el otro, pavada de aprendizaje en estos tiempos de agachadas.

Era discutidor, por momentos cabrón, no dejaba resquicio por explorar en pos de agotar cualquier tema. Nos reíamos mucho de ese rasgo, que nos emparentaba y nos hacía pensar todo un poco más.

“¿Estás bien?”, preguntaba antes que cualquier otra cosa si hacía un tiempito que no te veía. No era un cliché, le importaba. Y no hubo batalla pequeña para el tipo. Todas debían ser libradas y sin esquivar el bulto, ya fuera por cansancio o pereza. La lucha estaba ahí, y había que darla, sin más vueltas, qué carajo.

Se fue la noche del miércoles 3 de marzo. Ya había cumplido los 44, y esta vez no fue posible repetir esas juntadas de a muchas y muchos, compartiendo el pan y el vino, riendo a mansalva, alejando los demonios del terror que a cada quien ponen en jaque cuando la memoria sigue intacta. Cada fiesta de cumple en lo de Juane era con la copa en alto, las carnes en el fuego y las charlas largas como larga es la injusticia que las convocaba.

Se fue mientras jugaba un partido de fútbol con amigos, y nadie está preparado para la muerte, pero mucho menos la de un tipo como él, aferrado a la vida con uñas y dientes, entrelazado con la gente, mezclado con la multitudinaria marea de las marchas, enarbolada su voz cada anochecer de cada 24 de marzo, allá en el Monumento.

Se fue un hermano que no se cansó de buscar Memoria, Verdad y Justicia. Uno de los que quedarán en la historia como un ejemplo de que la lucha para lograr juicio y castigo a los culpables del terrorismo de Estado nunca, jamás conllevó un solo episodio de venganza colectiva o por mano propia. Se fue alguien que supo mostrar la diferencia entre los monstruos y sus víctimas, y que los dos demonios son una construcción infame urdida por cobardes.

En Rosario, Juane cofundó Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (HIJOS), pero también integró el Espacio Juicio y Castigo, y fue un incansable luchador junto a Madres, Abuelas, Familiares y otras organizaciones de DDHH. A su padre, Emilio Feresín, lo desaparecieron en 1977, un día antes de que naciera este hermano que sigue acá, al lado mío, queriendo discutir hasta el título de estas palabras que se escapan amargas del teclado.

Decidió ser periodista, porque quería contar lo que pasó en el país del no me acuerdo. Cofundó El Eslabón en medio del último estertor del menemismo, fue editor y cronista irreemplazable en el diario digital Redacción Rosario, y también estuvo entre quienes decidieron fundar la Cooperativa La Masa, siempre en la frenética búsqueda de la esquiva verdad.

Hijo del amor y del dolor, padre feliz, amigo leal, compañero incondicional, lo voy a extrañar sin atenuantes. Pero es tan terco que no va a dejar que eso pase. Va a estar acá, yendo y viniendo, como hizo siempre, entrando y saliendo del infinito espacio de las luchas. Nunca antes de haberlas librado.

Fuente:LaCapital

No hay comentarios:

Publicar un comentario