20 de mayo de 2021

ESPECIAL COLOMBIA.

 

El asesinato de Jesús Santrich, el 

mito judío de los “justos” y la paz de 

Colombia























Por José Ernesto Schulman, Resumen Latinoamericano, 19 mayo, 2021

   

Un comando del Ejército Colombiano, un grupo de asesinos a sueldo del estado para hablar más claro, asesinó a Jesús Santrich en la zona fronteriza entre Colombia y Venezuela, lugar donde el grupo FARC Segunda Marquetalia se había refugiado de la persecución estatal y procuraba reorganizarse como una de las tantas respuestas y búsquedas del movimiento popular colombiano a la confluencia de dos procesos sociales en curso: la demolición de los Acuerdos de Paz por el stablishment colombiano, siempre obediente al amo yankee, y la irrupción en las calles de una insurgencia desarmada, acaso poco organizada al modo tradicional, pero que ya ha puesto en crisis al gobierno de Duque en más de una cuestión.  De los dos fenómenos era parte Jesús, por méritos y errores propios. Jesús nació como Seuxis Pausias Hernández Solarte en el seno de una familia de Sucre, Colombia, que lo introdujo en las lecturas de Bolivar, García Márquez, Martí y Marx desde muy joven.  Milito en las Juventudes Comunistas, Estudió Ciencias de la Educación en la Universidad del Atlántico pero a sus 23 años (1990) el Estado asesinó a su mejor amigo, Jesús Santrich, entonces tomó su nombre y se fue a las montañas con las Farc.  Veinte años más tarde perdió la vista por enfermedad pero continuó con su lucha, cerca de Alfonso Cano e Iván Marqués fue parte del sector con más formación intelectual y por ello dedicado a las acciones de elaboración y propaganda.  Participó en todos los intentos de acuerdos para la paz, incluso en el transcurrido en La Habana y firmado en el 2016.Cuando yo lo conocí, en junio de 2017, estaba en huelga de hambre en protesta por el incumplimiento básico de los Acuerdos: no habían liberado a todos los presos, condición previa a todo acuerdo, como un anticipo de lo que él ya imaginaba que vendría: cada cuatro días asesinan a un guerrillero desmovilizado o a un dirigente social desarmado.  Una verdadera limpieza étnica, si se me permite el término. Vestía de blanco y lucía un pañuelo campesino, a veces lo reemplazaba con el Kufiya tradicional de los palestinos.  Era difícil imaginar que era ciego: cuando te hablaba te miraba a los ojos, pintaba cuadros de gran tamaño, tocaba instrumentos musicales y sobre todo hacía gala de una cultura universal realmente impresionante. Yo solo fui a llevar la solidaridad de la Liga Argentina por los Derechos Humanos y a escuchar; había estado en las conversaciones de La Habana y me interesaba su visión del proceso.  En mi libro Genocidios di cuenta de aquellas charlas y de mis impresiones, a cuatro años todo parece más claro y no quiero pecar de hablar con el diario del lunes, aunque debo confesar que me sorprendió mucho que a la única respuesta que le hice, no tuvo respuestas y rompió en un estado de furia y llanto.  Comandante, le dije,  yo comprendo todo lo que Uds. hicieron para lograr la paz, y lo valoro y acompaño, pero  (y el pero siempre es la palabra principal) por qué entregar las armas antes que liberen los presos?   El solo contesto, si viviera Manuel (Marulanda, jefe histórico de la organización) esto no hubiera ocurrido.  Quién sabe, solo podemos saber lo que ocurrió no lo que potencialmente podría haber ocurrido.

Jesús Santrich y el autor de esta nota.

Desde allí, el trato del Poder Real fue selectivo, a los que cuestionaban el acuerdo firmado, persecuciones y causas fraudulentas, algunas de un nivel de falsedad dignas de una película de aventuras.  Jesús fue encarcelado, sometido a toda clase de torturas psíquicas, liberado un minuto antes de ser entregado a los EEUU y en esas condiciones, junto a otro grupo de dirigentes de las ex FARC EP, decidieron volver a las montañas, salvar su vida de un asesinato seguro e intentar reorganizar fuerzas.  Nada le fue fácil, aunque me animo a decir, por el tono de algunas de sus palabras y mensajes, que estaba dispuesto a revertir los aspectos trágicos del proceso de diálogos a riesgo de su propia vida.  Su muerte no me asombró, aunque me indigna y duele como la de todos y cualquier militante popular en cualquier lugar del mundo que es ejecutado por el Imperio y las oligarquía, digo Uribe, Duque y el resto de cipayos asesinos, narcos y paramilitares.

En la tradición judía, el mito de los justos ocupa un lugar relevante.  Habría según la Torá, en todo momento de la humanidad, treinta y seis hombres justos cuya coherencia, humildad, contracción al trabajo, los vuelven imprescindibles para la supervivencia civilizatoria.  Una página religiosa lo explica así: Según la leyenda judía, “Dios, cansado de ver cómo la conducta humana ha envilecido al mundo, está siempre a punto de destruirlo. Sin embargo, en cada generación existen 36 seres justos (lamed vav o lamedvóvnikes, en idish) cuya piedad sostiene al mundo, a los que se manifiesta en todo tiempo la shejiná (divina presencia) y así salvan la Creación. Estos justos ocultos no están reconocidos como tales y ellos mismos no saben que lo son. Se dedican generalmente a oficios modestos, trabajando como sastres, zapateros o cocheros; se les representa como extremadamente recatados, sencillos e ignorantes ellos mismos de su altura espiritual. Ninguno conoce su condición como tal y pueden ser cristianos o judíos, mahometanos o budistas, etcétera. Cualquiera puede ser uno de ellos “quizás es usted, quizá soy yo o quizá sea esa persona que prejuiciosamente creemos que no tiene mérito alguno” Los 36 justos – Enlace Judío (enlacejudio.com).

Podríamos pensar entonces, que la noción de justos se acerca a la de héroes, cuestión que a su vez ha sido objeto de un gran debate en el siglo XX: el héroe como sujeto de actos extraordinarios?    Julius Fucik, comunista presos por la Gestapo y autor de “Reportaje al pie del patíbulo” (escrito en la cárcel hasta el final) encara el tema y le da una vuelta de tuercas.  Fucik discute diversos modelos de héroes cinematográficos para concluir que héroe es aquel que hace lo que tiene que hacer, en aras del bien colectivo, del triunfo del humanismo, de la humanidad toda, no importa las circunstancias.   Y aquí hay que resaltar dos momentos: el “no importa las circunstancias” refiere a lo extraordinario, al que resiste en la cámara de torturas, al que entrega su ración de comida para salvar la vida de otro, al que si es necesario escapa al monte con un arma en la mano; y el otro momento “en aras del triunfo del humanismo, de lo colectivo sobre lo individual” lo que implica que no habrá justos ni héroes sin un plan de vida, de paz, de democracia, de revolución en América Latina.

La derecha salvaje, con la sangre goteándole de sus colmillos, celebra alborozada.  Como cuando Santos celebró el asesinato de Alfonso Cano o Videla brindó por la muerte de Rodolfo Walsh.  No sabían la tradición judía, no leyeron hasta el final.  Dice el Talmud que cuando muere uno de los justos, en algún lugar del mundo, otro hombre ocupa su lugar para que vuelva a haber treinta y seis hombres justos.   NO canten victoria, en las calles de Bogotá más de uno está ya ocupando el lugar de Jesús.  Porque la paz de Colombia es nuestra paz y su triunfo nuestro destino



Santrich, un poeta y músico bolivariano 

de armas tomar





















Resumen Latinoamericano, 19 de mayo de 2021.

En este breve documento audiovisual el Comandante Jesús Santrich describe lo que Bolívar significa para las FARC-EP. Desde su visión revolucionaria, las FARC reivindican al Bolívar internacionalista y latinoamericanista, al luchador que buscó la libertad de los esclavos y de los indígenas, a aquel que se esforzó por proteger la economía nacional.

Ese Bolívar –odiado por la oligarquía y el imperialismo– tiene un proyecto vigente, con carácter emancipatorio y popular. Santrich nos recuerda que para Bolívar «sólo con justicia habrá igualdad, con igualdad libertad, con libertad democracia, y sólo con democracia una verdadera república popular».

Las FARC están actualmente en un proceso de diálogo, una continuación de su lucha político-militar que se inició hace medio siglo. Santrich resalta que Bolívar respetaba «el derecho a las guerras justas, que es el tipo de guerra que hoy les toca a las FARC adelantar en resistencia a la agresión imperialista y oligárquica, al intervencionismo extranjero que pretende saquear las riquezas del país».





La risa de un bolivariano no se 

puede apagar fácilmente





























Por Néstor Kohan, Resumen Latinoamericano, 19 de mayo de 2021.

JESÚS SANTRICH, militante revolucionario colombiano y nuestro-americano, ha sido aniquilado. Honor a quien merece honor.

Los disparos y las granadas que le quitaron el aliento eran del ejército colombiano, al igual que el cuchillo o la navaja con que mutilaron su mano ya sin vida. Las órdenes vinieron de Iván Duque, el pichoncito apadrinado por “il capo mafia” Álvaro Uribe. Dos lúmpenes genocidas igualmente colombianos, acorralados por una de las rebeliones populares más importantes que vive Colombia en las últimas décadas.

Pero que nadie se llame a engaño. Hablemos sin eufemismos. La estrategia que guió esta operación claramente viene de “más arriba”: Estados Unidos e Israel, dos estados asociados que hace largos años dirigen la guerra contrainsurgente en Colombia. No desde lejos, sino con personal propio, militar y de inteligencia, en el terreno mismo del conflicto social más prolongado de todo el continente. Cuando se lee en los informes de numerosos analistas internacionales que “Colombia es el Israel de América latina” no se está frente a una metáfora literaria. Cada uno de los comandantes insurgentes colombianos que fue ejecutado (desde Alfonso Cano e Iván Ríos al “Mono” Jojoy, llegando hasta Jesús Santrich), tenía asignado detrás suyo un general israelí y tropas norteamericanas de combate. El ejército colombiano simplemente pone la tropa, como hace más de medio siglo sucedió con la ejecución de Ernesto Che Guevara, fusilado a sangre fría en La Higuera por manos bolivianas que apretaron el gatillo, pero dirigidas en el mismo terreno por la inteligencia estadounidense. Es un secreto a voces. Lo sabe todo el mundo. Está documentado.

¿Hacía falta ejecutar a un militante revolucionario ciego? ¿Tanto miedo le tenían el Pentágono norteamericano, el Ejército israelí y las Fuerzas Armadas colombianas a una persona no vidente que se movía con un bastón? Sí, le tenían miedo. Y ahora que murió… le van a tener más temor todavía, porque el ejemplo inquebrantable de este revolucionario comunista seguramente cobrará otras dimensiones, como pasó en su época con Camilo Torres, con el Che Guevara y con tantos otros revolucionarios y revolucionarias de Nuestra América.

¿Quién era Jesús Santrich? Difícil definirlo en pocas líneas. En primer lugar, un militante revolucionario de tiempo completo. Pero su biografía no se detiene allí. Santrich es también uno de los grandes pensadores marxistas de Nuestra América. Su producción teórica incluye más de una decena de libros (que se consiguen en internet), donde explora desde el romanticismo de Karl Marx hasta el pensamiento libertario de Simón Bolívar, pasando por el conocimiento riguroso de la historia de incontables pueblos originarios, sus culturas, sus cosmovisiones y también, sus religiones. Porque a diferencia de algunos presuntos “materialistas” altaneros y arrogantes (en el fondo simples ignorantes, que por pereza mental jamás se han tomado el trabajo de intentar comprender en profundidad los sentimientos y las creencias de los pueblos que dicen defender), Santrich conocía al dedillo diversas expresiones de la espiritualidad religiosa popular de los explotados y las sometidas del continente.

Pero tampoco se queda ahí su contorno y su figura. Su mochila insurgente cargaba también una cantidad incontable de libros de poemas, de dibujos, de canciones. En uno de sus escritos más sugerentes entrecruzaba la biografía de Manuel Marulanda Vélez, líder histórico de su organización (las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, Segunda Marquetalia) con… ¡Beethoven! Santrich se sumergía con absoluta comodidad en la historia de la filosofía, en la literatura, en la música y la pintura.

¿Qué político burgués del continente se hubiera animado a debatir con él cara a cara? Había que tener mucha espalda para poder discutir y refutar a alguien de ese estilo. Ni Duque ni Uribe ni Santos hubieran podido soportar media hora de polémica pública, frente a frente, sin guardaespaldas ni pistoleros o sicarios.
Por eso la impotencia. Por eso el odio visceral. Por eso la orden de perseguirlo y ejecutarlo, ¡sabiendo que estaba ciego!

¿Quién sino un cobarde puede asustarse frente a una persona ciega? Eso es Duque. Un cobarde. Eso es Uribe. Un cobarde. Eso es Santos. Un cobarde. No tuvieron fuerza para lidiar con sus discursos, con su sarcasmo, con su ironía.

Sí, ironía. Porque Jesús Santrich cultivaba el humor con placer y disfrute, como buen caribeño que se precie de tal. En uno de los últimos videos que filmó y que circuló viralmente por las redes de internet, interpretó magistralmente el saxo, recitó una larguísima poesía en homenaje al comandante Hugo Chávez (dejando bien en claro que la insurgencia bolivariana y comunista jamás aceptaría el patrioterismo santanderista de aldea ignorante ni la trampa envenenada de enfrentar a dos pueblos hermanos, como el colombiano y el venezolano) y remató por allí con una ironía que hacía soltar la risa. Se despedía diciendo, si la memoria no me falla: “Nos vemos… dijo el ciego”.

¡Jesús Santrich se reía de sí mismo! Cualquier psicoanalista sabría que no hay mayor gesto de salud mental que poder reírse de uno mismo. ¿Alguien pudo observar alguna vez a Macri reírse de sí mismo? ¿A Piñera? ¿A Bolsonaro? ¿A la dictadorzuela boliviana? ¿A Uribe? ¿A Iván Duque? ¿Al presidente de la principal potencia occidental? ¿Al primer ministro de Israel? ¡Nunca! Para cualquiera de esos personajes de un tren fantasma, bizarro y lumpen, el humor sería interpretado como “signo de debilidad”.

¡Santrich murió riendo y haciendo bromas! (en su país al hecho de hacer bromas se lo conoce popularmente como “mamar gallos”). Podía reírse y bromear porque se sabía fuerte y sólido. Su fortaleza no viajaba en helicóptero de combate ni en un tanque de guerra. Venía de la causa justa que defendía, de la verdad de sus proyectos inspirados en Marx y en Bolívar, de la nobleza de sus ideales por los cuales estuvo dispuesto a morir. Cualquiera de sus enemigos en su situación hubiera ensuciado sus pantalones por el miedo.

La risa burlona, la ironía feliz, el humanismo a toda prueba. De esa madera están hechos y hechas las personas que no están atadas a las mezquindades del Mercado, a las mediocridades de la burocracia, al dinero de sus cuentas bancarias y sus negocios sucios.

Estados Unidos, usando peones locales, decidió acabar con él. ¡Qué la heroica Revolución Cubana y la Venezuela bolivariana pongan las barbas en remojo! El anciano “keynesiano” y “populista” Joe Biden no viene a traer “diálogo”, “pluralismo” ni “buena vecindad”. Viene a intentar salvar, a los manotazos, un Imperio en terapia intensiva. ¿Volverá a tener efecto la sonrisa envenenada de los compinches de Obama? ¿Sus becas? ¿Sus “filantrópicas” invitaciones a visitar “la democracia” de ojos azules? ¿Sus “pasantías académicas” destinadas a cooptar gente joven? ¿Otra vez venderán sus espejitos de colores mientras continúan sembrando y regando de bases militares el continente americano? ¿Las organizaciones populares creerán, nuevamente, que con el cambio de administración en la casa de paredes blancas renacen por arte de magia John Lennon y Yoko Ono?

La ejecución impiadosa del comandante Jesús Santrich ha dejado, tristemente, las cosas en claro. Nada de “flower power”. El imperialismo sigue existiendo. Ni los ciegos se pueden salvar de la furia desbocada de la contrainsurgencia norteamericana, ejecutada en forma quirúrgica por sus peones locales, de piel morena y obediencia ciega.

A pesar de la pandemia y el aislamiento social, algo logra escucharse por entre las plantas y los árboles. Por allí deben andar haciendo bromas y planeando nuevas insurgencias Jesús Santrich y Camilo Torres, Fidel Castro y Marulanda, el Che Guevara rodeado de jóvenes rebeldes de Palestina.

El ejemplo moral es más fuerte que todo el armamento del mundo. No se puede aniquilar. Los pueblos de América han despertado y ya nadie podrá callarlos.
¡Hasta la victoria siempre, querido Trichi, entrañable compañero Jesús Santrich! ¡Nunca dejes de tocar el saxo ni la flauta, nunca abandones tus dibujos, tus poemas ni tus bromas.

Néstor Kohan

Cátedra Che Guevara, Argentina
Madrugada del 19 de mayo de 2021



Cae acribillado, para elevarse de 

nuevo un gigante revolucionario
































Por Narciso Isa Conde // Movimiento Caamañista-MC, Resumen Latinoamericano, 19 de mayo de 2021.

foto: El autor de la nota con los comandantes Iván Márquez y Jesús Santrich.

En homenaje al admirable camarada y al amigo entrañable, Jesús Santrich

Corrió la voz de que el Comandante fariano Jesús Santrich ya no respira.

Las FARC-EP /Segunda Marquetalia lo confirmó.

Ha sido asfixiado por las manos ensangrentadas de sus verdugos.

Ha caído un gigante que procuró tomar el cielo por asalto… y sigue en eso.

No conocemos más detalles del ataque, que los ya publicados en el comunicado difundido por su organización político-militar.

No se sabe cómo pudieron llegar hasta él sus tenaces perseguidores… después de que Santrich se burlara magistralmente del intento de extraditarlo a EEUU y logra escapar del control del Estado terrorista colombiano; para reemprender, ya libre, la misión de hacer realidad nuestro hermoso sueño colectivo: crear, paso a paso, dolor a dolor, alegrías y tristezas incluidas, el paraíso de la pobrecía oprimida en esta Tierra martirizada por el gran capital, pendiente aún de ser redimida.

No creo –y no se puede creer- en la versión oligárquica de la Revista Semana que persigue encubrir el crimen alevoso ejecutado por comandos especiales del ejército de Colombia bajo tutela de EEUU…Ese medio de comunicación sirve a las tramas que procuran enlodar a los combatientes incorruptibles.

Yo y otros camaradas conocimos de cerca sus cualidades humanas, su talento, su sensibilidad social.

Escuché a sus compañeros y compañeras de guerrillas describir como se despojó de las comodidades familiares y de su brillante futuro profesional para asumir la opción por los pobres y el ideal comunista.

Me desgarra el alma saber que finalmente, luego de una tenaz persecución, la mano peluda CIA-MOSSAD-DAS llegó a un punto  desde donde estaba el guerrillero poeta, dibujante, saxofonista e intelectual de alto calibre.

Nuestro Movimiento está colectivamente conmovido y realmente indignado por esa acción punitiva. Acompañamos en el dolor al pueblo de Colombia, a la heroica insurgencia de ese país hermano y a los seres queridos de Santrich.

Sus verdugos creen que lo mataron, pero Santrich es de los muertos que no mueren, tal y como es un comandante no vidente con vista de águila, mente aguda y tierno corazón.

Por más que traten de llevárselo, el Comandante, el amigo  y camarada entrañable, se queda por acá, trasciende el hecho, crece más aun y se reproduce en  las calles y montañas ensangrentadas de la Colombia de Bolívar, Gaitán y Manuel.

El gigante crece y se reproduce en los nuevos bogotazos y las nuevas Marquetalia.

Los capos de la corporación criminal y opresora, de donde brotan  nuevos ríos de sangre y fábricas de pueblos empobrecidos, han querido reír a carcajadas y a penas logran exhibir algunas muecas.

La indignación popular en su contra,  pidiendo sus cabezas y su poder, los llena de pánico y les impide disfrutar su fechoría. Mientras el imperio decadente que la tutela, luce desconcertado porque su “patio trasero” se rebela y arde de indignación.

El volcán urbano ha llegado para no retroceder. La siembra de tantos héroes y heroínas está mostrando frutos en calles, plazas y caminos. El relevo brota por todas las esquinas. El saxo de Santrich anima el baile redentor en su Colombia, en su Venezuela, Chile, Haití, Honduras, Bolivia y toda Nuestra América.

La Casa Blanca tiembla y Santrich sigue escribiendo versos heroicos y sonriendo sin jactancia.

Son tiempos muy duros, pero esperanzadores.

A ese compás, los muertos que no mueren, los gigantes de Nuestra América, se abrazan en la Ceremonia de las Almas con los vivos que combaten, con las jóvenes generaciones que han perdido el miedo, se levantan henchidos de dignidad y les dicen a esas hienas insaciables de dolor ajeno, cada vez más acorraladas por los pueblos: ¡Basta de escarnio y de farsas! ¡Esto tiene que cambiar! ¡Rearmemos la utopía: Patria Grande y Socialismo!, como decimos en el MCB, querido y admirable comandante. (18-5-2021, Santo Domingo, RD)



Canción “Duque Chao”: sentir 

antiuribista, que caiga el gobierno
































Por Ana Beatriz Henao, Resumen Latinoamericano, 19 de mayo de 2021.

Durante el nuevo paro nacional que inició el 28 de abril de 2021 y que ya lleva semanas de continuidad y altibajos con protestas masivas, sectoriales y parciales; bloqueos de vías; concentraciones, carnavales y conciertos; plantones y perifoneo; paralizaciones del transporte y algunos servicios; estallidos, levantamientos, represiones, enfrentamientos, caídos y heridos; quemas de estaciones, edificaciones y derribo de monumentos; asambleas populares; por último, dudosas negociaciones y promesas para desmovilizar, la canción antigubernamental Duque Chao ha vuelto a resonar en el ágora pública. Según la encuesta Datexco, el 75.1% de colombianos apoyan el Paro Nacional y la canción es más viral que nunca.

La cortina riesgosa de la Copa de América y el juego entre el Junior y el River Plate, mientras resuenan las balas asesinas, los gases lacrimógenos, los gritos y sonidos, son una afrenta a la dignidad y al cántico popular, verdadera pasión futbolera, como la que expresaron este 14 de mayo de 2021 en Ibagué al cantar el Duque Chaocon bengalas rojas, lo mismo Popayán, Cali y Bogotá, al rojo vivo. ¿Cuál es, pues, el origen y sentido de dicha canción?

La canción antiuribista nació el 1 de junio de 2018, cuando un trío anónimo de jóvenes de clase media democrática bogotana y precarizada, acompañados del piano, reajustaron la letra y sonido como una suerte jingle electoral en las elecciones presidenciales, estas disputaron a Iván Duque, candidato de Uribe, apoyado por todas las franjas de la burguesía, versus la Colombia Humana de Petro y Ángela Robledo, apoyado por franjas de la pequeña burguesía, los trabajadores y sectores populares. Más allá de la situación puntual del sufragio, la canción expresó una polarización de clases sin igual, a su vez, un profundo hastío con el retorno de Uribe al poder y la fisionomía represiva del régimen político autoritario. En efecto, el cántico era un llamado a la resistencia civil.

El ritmo pegajoso y estribillo del “Duque chao / Uribe  chao / chao / chao” fue a su vez retomada de la famosa serie española de Netflix, La Casa de Papel(2017), consumida por las capas medias latinas y colombianas. La canción original, Bella Ciao (del 1943-45), fue el cántico italiano antifascista de la resistencia partisana, obrera y socialista, al fascismo de Benito Mussolini y Adolf Hitler, anunciando que a todo dictador y mal gobernante le llega su hora. Ésta sería, a su vez, una nueva versión de la posible original de 1919, la reinvención y reapropiación cultural de la historia. A Uribe y Duque, el Bonaparte criollo y su marioneta, al parecer, les está llegando también su hora final también. Tienen los días contados. Ojalá, su declive vertiginoso se dé antes del dos mil veinte dos, siendo juzgados y apresados, si no ahora, después, por su violación sistemática de los derechos humanos y ser unos vende patrias.

Lo que comenzó como un emotivo y esperanzador jingle electoral, luego de la derrota momentánea de Petro y los ocho millones que votaron por él en la tensa segunda vuelta, se tornó en una canción del Paro y la resistencia, del despertar de la situación prerrevolucionaria abierta del paro del 21 de noviembre de 2019, expresión del tránsito a nueva etapa histórica abierta en el 2016, con el comienzo del fin del lastre de la mayoría de las FARC-EP históricas y el último ciclo de vida del conflicto armado de marras, el cual parece estar cerrándose, con apenas la supervivencia y acumulación de grupos restantes (ELN y otros), los cuales mantienen vivo al uribismo y el régimen represivo.

Así pues, el Duque Chao del 21N se ajustó con una letra diferente y combativa poselectoral, de lucha directa, la cual se fue convirtiendo en la canción del paro, junto con el cántico bailable de “1, 2…3, stop, Uribe paraco HP” y el de la Minga Indígena: “Raza, fuerza, por mi patria, por mi tierra”. Veíamos entonces orquestas sinfónicas y facultades de música en Cali y Bogotá, grupos improvisados y consolas, voces a capela y compatriotas de otros países y embajadas, entonadas en las calles: “si su gobierno sigue matando, no dejaremos de luchar, oh colombiano, vamo’ a la lucha, vamo’ a salvar nuestro país”, pidiendo cárcel para Uribe y denunciando su íntimo vínculo paramilitar y los Falsos Positivos, de él y su ex Ministro defenestrado y Nobel de Paz, Juan Manuel Santos.

Hasta el momento hay versiones del Duque Chao de hip-hop con salsacarrangaelectrónica y guaracharocksonido sinfónico y cantautor. Ya solo falta la versión K-pop y reggaeton. Esta canción viral también es disruptiva en términos del agit-prop, porque rompe con los rutinarios y desmoralizantes cánticos del perifoneo de la burocracia sindical y la vieja izquierda reformista anquilosada, sus loas a la derrota y a la tristeza.

Similar a la Primavera Árabe y la revolución chilena, la juventud colombiana y los trabajadores expresan su instinto de clase y anti oligárquico cuando cantan el Duque Chao y, a la vez, es paradójico, cuando portan camisetas de la selección de fútbol y la bandera tricolor, tanto en las calles como en casas. Tenemos un partido por la vida que ganar, por cambiar la historia del país y lograr la Segunda y definitiva Independencia del imperialismo yanqui-europeo y sus lacayos lugartenientes, la burguesía nacional criolla en todas sus fracciones gremiales y políticas. Aunque el arribo de la pandemia del COVID-19 en Colombia que promete llegar a los 100 mil víctimas mortales a finales de año confinó en parte las luchas y el resueno del cántico del Duque Chao, en el 28A volvió a retumbar con su espíritu de contagio.

Como era de esperarse, debido a la popularidad del slogan cultural y su poderoso mensaje político como consigna radicalizada, el Duque Chao fue haciéndose cada más visible e identificándose con el sentido de añorar la caída del gobierno por la vía de la movilización social directa de miles y miles: “Una mañana he despertado y hemos sacado al impostor”. Sinonimia del abajo Duque, el fuera Duque, renuncie Duque.

Por su parte, el espíritu camaleónico del lagarto santista, Roy Barreras y Armando Benedetti, integrantes del Pacto Histórico de la Colombia Humana de Petro, buscaron reapropiarse del Duque Chao (#ChaoDuque), prometiendo impulsar una fuerte campaña de referendo revocatorio de mandato presidencial del alfil del uribismo y un proselitismo electoral anticipado, para la consulta abierta de candidatos. Promesas vanas y fetiche del sufragio, que solo el Paro Nacional desde el 28 rompió al mostrar la confianza en las propias fuerzas de la gente y sus triunfos parciales en la calle pero concretos: el retiro de la reforma tributaria y la reforma a la salud, la caída del Ministro Carrasquilla y canciller Claudia Blum, el recorte de emisión del programa diario presidencial y demagogia de matrícula cero en las públicas con acuerdos incumplidos pasados, otras concesiones sociales para salvarse y el desprestigio internacional, cárcel a algunos miembros de la fuerza pública, etcétera.

El destino de Colombia y el ajedrez de la lucha de clases impredecible se puede sentir en el sentido mismo de la letra y melodía resonante de la canción popular antigubernamental del Duque Chao: aunque más improbable, podría suceder la renuncia, caída anticipada y estrepitosa del porcino antes de finalizar su mandato –la apuesta a que le apostamos los revolucionarios de un sinnúmero de fuerzas espontáneas, sociales y políticas–, o bien podría darse el ajuste de cuentas y derrota tardía de la corriente política neouribista y el régimen en los próximos comicios presidenciales –la vía de los reformistas heterogéneos institucionalistas–.

No obstante, si algo hemos aprendido, es a no cantar victorias que aún no se ganan y evitar el triunfalismo insensato. Así las calles y las encuestas muestren un nuevo sentir y hegemonía cultural antiuribista que, como nos muestra los Misak, la Minga, Graffiteros, Primeras Líneas y Puntos de Resistencia, también se yergue en oposición a todas las élites colombianas de la historia republicana, incluida la de Santos y los supuestos amigos liberales de la paz.  La derecha tradicional neoliberal puede triunfar de nuevo.

El jingle electoral e himno de resistencia del paro, tal ha sido la fisionomía cultural contradictoria de la canción Duque Chao. Las calles y/o las elecciones, tal es la encrucijada y batallas en la que tensionará sus fuerzas el país y las clases en pugna de su seno. De ser necesario y preciso, los de abajo echarán mano de tres medios, la protesta y el voto, incluso las armas para defenderse, para sacudirse el lastre de la loza uribista y el resto de la burguesía tradicional, estando recelosas al fraude y toda conjura de la transición.

Por su parte, los de arriba harán hasta lo imposible por impedir el arribo de un gobierno reformista con una dirección de clase media y con un pasado en el M-19, antes bien, buscarán que el descontento lo canalice, al menos, la centro derecha de los Verdes y la derecha tradicional, del grupo empresarial antioqueño y otros pulpos económicos. De darse tal recambio hipotético, aparte del intento de desprestigio, desgaste exprés y recambio en un cuatrienio, incluso la posibilidad de un golpe militar y para-militar, el establecimiento buscaría una rápida cooptación y contención de los cambios al régimen, tal cual vemos hoy a Gustavo Petro Urrego, hablando de tú a tú con potentados y grandes empresarios como el judío Jean Claude Bessudo y otros ilustres magnates, mientras Israel bombardea a Palestina. Dándoles un parte de confianza que no va a tocar sus riquezas, no sabiendo uno entonces cómo se impulsará la política pública de redistribución si no es socializando parte de la plusvalía del capital, las jugosas ganancias acumuladas por años y décadas a costa de sangre, corrupción y represión.

Como sea, pase lo que pase, lo que sí sabemos es que la musicalidad del Duque Chao quedará en la memoria colectiva intergeneracional y la historia reciente como el comienzo de los cambios profundos de nuestra Colombia. Paso paso paso, se viene el colombianazo, la revolución colombiana, la primavera esperada por la que lucharon cientos de miles de víctimas y luchadores obreros y populares por seis décadas. Pasar la página del uribismo en el poder gubernativo, aunque será una corriente política del conservadurismo y de opinión pública influyente por decenios, implicará un avance para la consecución de la apuesta de un gobierno de los trabajadores y el socialismo, contra toda tibieza de derecha e izquierda. Las masas trabajadoras tendrán que hacer una dura experiencia con otros y rápidamente ver la flaqueza y traición de sus sueños por parte de las fracciones criollas y de la clase media reformista por “superar” o “humanizar” el modelo neoliberal, a la par que se forja un partido de trabajadores revolucionario en las luchas. Antes lo vivieron con el santismo y el propio uribismo camaleónico, mañana serán el fajardismo y/o el progresismo, el socialismo debe derrotarlos a todos. 

“Esta es la historia del colombiano, que ha muerto por defender la vida”. Por ellos y por todos, Lucas Villa, Dilan Cruz y Allison Meléndez, los 900 líderes sociales asesinados, hermanas y hermanos, hoy somos y estamos vivos cantando el Duque-Uribe chao, porque el pueblo está alegre y a la vez berraco. ¡Es comienzo del fin de una era y régimen, tal cual lo conocemos! 



La juventud y los trabajadores luchan, 

los generales represores siguen 

pensando en asesinar




























Resumen latinoamericano, 19 de mayo de 2021.

La juventud colombiana en los distintos puntos de resistencia por todo el país, asegurando los bloqueos de carreteras del Paro Productivo nacional, así como también lo hace la Minga indígena y afro, las comunidades campesinas y los camioneros.

Colombia inicia su cuarta semana de Paro: expresión de un pueblo cansado de explotación, de precariedad, de ver cómo las transnacionales y la burguesía local saquean la naturaleza, exterminan ecosistemas y pueblos, muelen a la clase trabajadora.

Pese a la brutal represión desatada por el régimen colombiano, el pueblo sigue la lucha por justicia social. Las fuerzas represivas del Estado colombiano ya han asesinado a más de 60 personas, desaparecido a centenares de personas, detenido a miles, mutilado y violado a decenas de personas. Pero la dignidad del pueblo sigue firme en el histórico Paro Productivo. Frente a un sistema en el que un puñado capitaliza mediante la explotación de las mayorías y de la naturaleza, los pueblos del AbyaYala y del mundo empiezan a no doblar más sus rodillas.

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En Colombia, las multinacionales saqueadoras del Cerrejón, la mayor mina de Carbón a cielo abierto del mundo, llevan 14 días de no poder robarse el carbón (trabajadores y comunidad Wayú se unieron al Paro para bloquear las vías hace 14 días)

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Los altos mandos de las fuerzas represivas colombianas, obviamente justifican la represión homicida.

SOS: Colombia padece un régimen criminal que viabiliza al máximo el saqueo capitalista y los niveles de explotación que muelen a la clase trabajadora, recurriendo a la represión más sanguinaria y al Terrorismo de Estado para sofocar la protesta social. Urge solidaridad internacionalista.

El Estado colombiano profundiza cada día más la barbarie genocida, con la pretensión de callar a la población. Además de las fuerzas represivas uniformadas, el régimen también utiliza a su herramienta paramilitar para amedrentar y asesinar. Pero pese al Terror de Estado, el pueblo colombiano sigue el gran Paro productivo exigiendo condiciones de vida dignas y rechazando el paquete de privatizaciones que pretende imponer el régimen de Duque.



Las calles de Cali se llenaron de la 

protesta de mujeres y disidencias




























Resumen Latinoamericano, 19 de mayoi de 2021.

Este pasado 18 de mayo de 2021, las mujeres de Cali salieron de nuevo a las calles, esta vez a la Plaza de San Francisco frente a la Gobernación del Valle del Cauca para gritar alto: «Queremos hacernos escuchar, que todas las mujeres de Colombia sepan que no están solas, que las escuchamos y que estamos cantando y gritando en honor a sus vidas y en honor a quienes seguimos vivas estando muertas a raíz de esas heridas que nos han hecho el estado, muchos de los hombres y el patriarcado»Este paro nos ha mostrado lo que hay que defender y lo que hay que arreglar, para seguir caminando hacia el cambio que queremos. ¡Vamos juntas con fuerza y unidad!

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Nueva y multitudinaria jornada de

protestas contra el Gobierno de 

Iván Duque



























Resumen Latinoamericano, 19 de Mayo de 2021.

Manifestantes marchan durante la cuarta jornada de Paro Nacional contra el Gobierno del presidente Iván Duque, hoy en Bogotá (Colombia).

Con plantones y concentraciones en las que se mezclan actividades artísticas comenzó este miércoles en varias ciudades colombianas una nueva jornada de protestas contra el Gobierno para exigir cambios en sus políticas.
Esta jornada fue convocada por el Comité Nacional de Paro en el que convergen sindicatos, organizaciones sociales y maestros que piden al Gobierno colombiano una amplia gama de demandas para las cuales las partes han tenido dos encuentros en Bogotá y la tercera reunión está pactada para mañana.

Los primeros manifestantes comenzaron a reunirse en varios puntos de Bogotá, especialmente en el Parque Nacional, para luego caminar hasta la Plaza Bolívar, centro del poder político del país.

Allí, en medio de música y arengas contra el presidente colombiano, Iván Duque, los manifestantes pusieron en escena muestras de música autóctona y bailes.

Hubo otros puntos de encuentro que finalizaron sus marchas en Los Héroes, un monumento en memoria de los soldados de la Independencia de los países bolivarianos y al que el domingo vándalos intentaron prenderle fuego.
En el día 22 de las protestas la gente insiste en que el Gobierno debe tomar medidas contra la violencia policial, que según organizaciones sociales como Temblores dejan 43 homicidios «por parte de la Policía».

Al igual que el pasado 28 de abril cuando comenzaron las multitudinarias marchas en el país para mostrar su descontento, los manifestantes insisten en que no debe haber reforma a la salud porque la que está estudiando el Congreso supone privatizaciones, reclaman más oportunidades de trabajo y educación para los jóvenes.


MANIFESTACIONES SIN EL ESMAD

En Cali, capital del agroindustrial departamento del Valle del Cauca, la ciudad que más ha sufrido por la violencia de los vándalos, las protestas de hoy comenzaron sin contratiempos.

El alcalde Jorge Iván Ospina confirmó que los agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía no estarán presentes en las marchas y que, en cambio, asistirán gestores sociales que, en caso de conflicto, harán de mediadores.

Ospina pidió ayer la renuncia de todo su gabinete pues, según dijo en redes sociales «son momentos que demandan transformaciones reales, ampliación de capacidades y recuperación de confianzas» y consideró que «el mayor reto» es dar «una solución nacional a demandas con garantías».

En Medellín, capital del departamento de Antioquia, las marchas también comenzaron pacíficamente. A esa ciudad llegó el martes la minga indígena cuyos representantes se reunieron con el alcalde Daniel Quintero para plantear sus reivindicaciones.


«La minga es un acto de paz y de vida, que motiva al diálogo, no al vandalismo y la violencia. Nuestro llamado es un llamado de paz, y esa será nuestra bandera en Medellín», escribió en redes sociales la Organización Indígena de Antioquia (OIA).
En Cartagena y Barranquilla, las dos principales ciudades del Caribe, las marchas arrancaron sin que se hubiesen presentado desmanes aunque hubo atascos en algunas avenidas.

Bogotá
Bogotá
Medellín
Medellín
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Un severo emplazamiento a Iván 

Duque por parte de organizaciones 

y dirigentes populares y sociales



























Resumen latinoamericano, 19 de mayo de 2021.

Después de más de 3 semanas en paro, las organizaciones sociales, líderes y lideresas, y comunidad en general, hace un llamado a la realización del emplazamiento al Gobierno nacional por su actuar genocida contra el pueblo colombiano en el marco del Paro Nacional.

Este 19 de mayo se radica el emplazamiento que se le realizará a Iván Duque,como jefe del Gobierno Nacional,donde se le exige al presidente parar la guerra y el genocidio contra el pueblo colombiano, se hace un fuerte llamado a la verdad, justicia y castigo a los responsables de la fuerza pública por los asesinatos y crímenes perpetrados que se les suman a los muchos casos de violación sistemática a los Derechos Humanos.

Para esto se reclama la renuncia del ministro de Defensa, el comandante de la Policía Nacional y el comandante de las Fuerzas Militares, quienes han operado y dirigido esa violencia estatal y paraestatal. Además, se exige la derogación de todas las leyes neoliberales que generan opresión y sobre explotación a las mayorías trabajadoras.

Si el gobierno insiste en mantener su modelo neoliberal, corrupto y criminal, el pueblo en las calles seguirá exclamando: FUERA EL MAL GOBIERNO.

Igualmente se sigue haciendo un llamado a la comunidad internacional “a ejercer veeduría, seguir acompañando nuestra lucha y continuar denunciando el tratamiento militar y criminal a la protesta social; a enjuiciar, por genocida, al gobierno colombiano”

Y con este último llamado se hace referencia a que la lucha continúa en las calles y hoy más que nunca seguirán unidos por sus ideales, “Es el mandato del pueblo movilizado, por eso el paro sigue y nos mantendremos en las calles y carreteras haciendo crecer la ola de sueños y de vida. Somos hombres y mujeres tejedoras de la esperanza, de la unidad y la rebeldía por la dignidad”

Este documento, que emplaza al Gobierno nacional, lo respaldan más de 900 firmas de organizaciones y personasy su contenido se hace extensivo a congresistas, partidos, medios de comunicación, sectores sociales y populares, iglesias, comunidad y organizaciones internacionales, para que lo difundan, respalden y acompañen.

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Texto completo:

EMPLAZAMIENTO PÚBLICO

Duque, pare el genocidio y las políticas neoliberales

El pueblo colombiano en sus más diversas expresiones continúa desarrollando una digna jornada de lucha, que no cesa desde noviembre de 2019, contra el régimen oligárquico y su gobierno de turno quienes se han dedicado a profundizar la condición de pobreza y miseria de los sectores sociales del campo y la ciudad.

Esta legítima manifestación popular viene siendo reprimida con la criminal actuación coordinada de las fuerzas militares, paramilitares y de policía y una arremetida judicial de la Fiscalía. Es la ejecución de una estrategia sistemática y genocida contra el pueblo colombiano que busca enfatizar un modelo económico capitalista neoliberal en profunda crisis y un régimen autoritario de corte fascista, agenciado y aplaudido por las castas oligárquicas y las multinacionales.

La contundencia de la movilización y la decidida lucha del pueblo colombiano, en las recientes semanas de Paro Nacional, no han sido vencidas y por el contrario se han fortalecido y han acumulado una serie de victorias: la caída de la reforma tributaria, las renuncias del nefasto Carrasquilla y su cartera, así como la salida de la mediocre y cínica canciller Blum.

Además, se ha anunciado la matrícula cero para el próximo semestre a los estratos 1, 2 y 3, logro parcial de la exigencia del movimiento estudiantil, y es inminente la caída del intento de reforma a la salud en el Congreso de la República.E

El pueblo va por más. El llamado al diálogo de Duque no ha logrado confundir a quienes se encuentran en movilización; NO se puede negociar con un gobierno que tiene sus manos manchadas de sangre, la respuesta ha sido la proyección de agendas populares que se han sobrepuesto a la estrategia de dilatación del Gobierno nacional que asume la negociación para fortalecer su modelo y aparato militar que reprime y despoja los territorios, los derechos y la vida.

Está demostrado que el régimen y sus gobiernos de turno, sin excepción, negocian para neutralizar y desactivar la protesta social para posteriormente incumplir lo acordado.

El Paro Nacional ha mostrado un pueblo que levanta su voz, que no vende su dignidad, que tiene la esperanza altiva de cambiar su vida y recuperar sus derechos despojados históricamente, por eso reclama trasformaciones estructurales. Un pueblo que, ganando conciencia de su propia redención, está construyendo Poder Popular.

Por eso EMPLAZAMOS AL GOBIERNO DE DUQUE PARA QUE CUMPLA de manera urgente las históricas exigencias del pueblo colombiano:

1.Parar la guerra y el genocidio contra el pueblo colombiano. Exigimos verdad, justicia y castigo a las personas responsables de los crímenes perpetrados en el marco del Paro Nacional, que se suman a la histórica violación sistemática de Derechos Humanos. Ante estos hechos deben renunciar: el Ministro de Defensa, el comandante de la Policía Nacional y el comandante de las Fuerzas Militares, quienes han operado y dirigido esa violencia estatal y paraestatal.

2.No creemos en inútiles mesas de negociación, que no cambian nada. El Gobierno conoce y debe cumplir las exigencias planteadas por los pueblos, comunidades, sectores sociales y las regiones en sus diferentes pliegos, así como las demandas planteadas en el marco del Paro Nacional. Por lo tanto, exigimos la derogación de todas las leyes neoliberales que generan opresión y sobre explotación a las mayorías trabajadoras. Si el Gobierno insiste en mantener su modelo neoliberal, corrupto y criminal, el pueblo en las calles seguirá exclamando: FUERA EL MAL GOBIERNO.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional a ejercer veeduría, seguir acompañando nuestra lucha y continuar denunciando el tratamiento militar y criminal a la protesta social; a enjuiciar, por genocida, al Gobierno colombiano.

El régimen oligárquico, en cabeza del binomio gobernante Uribe-Duque, que es el directo responsable del genocidio y desde donde se han dado todas las ordenes en contra del pueblo, debe responder ante la justicia nacional e internacional y debe ser enjuiciado por estos crímenes.

No podemos permitir que a los y las jóvenes se les sigan matando. Debemos llenar de esperanzas la construcción de un futuro de vida.Es el mandato del pueblo movilizado, por eso el paro sigue y nos mantendremos en las calles y carreteras haciendo crecer la ola de sueños y de vida. Somos hombres y mujeres tejedoras de la esperanza, de la unidad y la rebeldía por la dignidad.

El aguante es la chispa, es la energía y el espíritu para seguir, levantando la consigna:

A parar para avanzar, viva el paro nacional.

Con la resistencia, con la vida, el pueblo no se rinde carajo.

Firman:Ver Anexode 26 páginascon firmas919 firmas y en adhesiones…

Envio:RL

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