9 de agosto de 2021

Los archivos de la Iglesia que tendrían información sobre "la Masacre de San Patricio"

 08/08/2021  - CINCO RELIGIOSOS FUERON ASESINADOS

Los archivos de la Iglesia que tendrían información sobre "la Masacre de San Patricio"

En 2016, el Vaticano y la Conferencia Episcopal Argentina anunciaron la digitalilzación de archivos de la Iglesia referidos a la última dictadura militar. En ellos podría haber información sobre los asesinatos de los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, ocurridos el 3 de julio de 1976.

El mural que recuerda a los religiosos acribillados hace 45 años.

Los archivos del Vaticano y la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico-militar podrían contener información que permitiría esclarecer la causa que se sigue por "la Masacre de San Patricio", según estiman desde la comunidad palotina que querella en este expediente.

Poco después de los asesinatos de cinco religiosos de esa orden, el nuncio apostólico Pio Laghi le encargó al sacerdote palotino Efraín Sueldo Luque una investigación sobre el caso.

El cura Sueldo Luque, que también era abogado, detectó numerosas irregularidades sobre el procedimiento policial llevado a cabo el 4 de julio de 1976, e incorporó en su informe las declaraciones de Guillermo Silva y Luis Pinasco, dos testigos clave de los hechos.Silva y Pinasco, vecinos de la parroquia, invitaron a entrar en esa fría noche al cabo Pedro Álvarez, custodio de la casa del interventor de Neuquén, el general José Andrés Martínez Waldner.

Álvarez salió al ver un patrullero que pasaba, y desde el vehículo, unos uniformados le advirtieron: "Si escuchás unos cohetazos no salgas. Vamos a reventar a unos zurdos".

La conversación pudo ser escuchada por Silva, quien presenció en horas de la madrugada que unos hombres con armas largas rondaban la casa parroquial, donde fueron asesinados los religiosos palotinos, lo que también vio Pinasco.

El sacerdote y abogado Sueldo Luque remitió las declaraciones de los dos vecinos a la Curia, otra copia se envió a Roma, y es probable que otra copia haya terminado en la sede de la orden palotina en Irlanda, según creen los querellantes.

El juez Guillermo Rivarola y el fiscal Julio César Strassera tuvieron a cargo la causa judicial y cerraron las actuaciones en 1977, sin dictar procesamientos.Por iniciativa del sacerdote Cornelio Ryan, la causa se reabrió en 1984, y el fiscal Aníbal Ibarra solicitó que se incorporaran las declaraciones de Silva y Pinasco.

Pero tres años más tarde el juez federal Néstor Blondi cerró el caso a partir de la sanción de las leyes de impunidad del Punto Final y la Obediencia Debida.

Mucho después, un cable del Departamento de Estado de Estados Unidos, desclasificado por el sitio WikiLeaks, dio cuenta de una reunión entre el embajador de ese país en Argentina en 1976, Robert Hill, con Pío Laghi.

En ese cable diplomático se informaba que Hill le contó que le confió al nuncio que un oficial de alto rango de la dictadura le había dicho que el régimen estaba dispuesto a "limpiar a la Iglesia", y Laghi creyó que el crimen de los palotinos era "el primer paso" de esa supuesta purga.

"Creemos que puede haber documentación en la Iglesia sobre la 'Masacre de San Patricio' y que nos permitiría avanzar en la investigación. Por eso nos gustaría tener acceso a ella", señaló en declaraciones a Télam Carlos Lozza, sobreviviente de la ESMA e integrante de "Justicia Ya", colectivo de derechos humanos que colabora con la querella de la comunidad palotina de San Patricio.

Loza se refirió también al denominado "Sermón de las Cucarachas", homilía que el padre Alfredo Kelly, una de las víctimas de la "Masacre de San Patricio", pronunció semanas antes de ser asesinado.

La Iglesia de San Patricio, en el barrio de Belgrano.
La Iglesia de San Patricio, en el barrio de Belgrano.

"Hermanos: he sabido que hay gente de esta parroquia que compra muebles provenientes de casas de gente que ha sido arrestada y de la que no se conoce su destino. En todo el país surgen más y más de estos casos. Madres que no saben dónde están sus hijos, hijos que no saben dónde están sus padres, familias forzadas al exilio, señales de muerte por todos lados", denunció el sacerdote de frente a los feligreses.

En un barrio acomodado de Buenos Aires, y en una iglesia concurrida por militares y personas socialmente influyentes, Kelly brindó de ese modo un valiente testimonio pero además remarcó: "Quienes medran con la situación por la que están pasando tantas familias argentinas dejan de ser, para mí, ovejas para transformarse en cucarachas".

Hubo una carta que circuló entre feligreses en la cual se solicitaba una juntada de firmas para remover a "ese cura comunista" y balas depositadas en la bolsa de las ofrendas a modo de amenaza, según aseguraron a esta agencia integrantes de la comunidad.

"Creemos que pudo haber gente de la comunidad, fieles que iban a misa e instigaron los asesinatos, escandalizados por las cosas que decía Alfredo y que luego se arrepintieron", afirmó a Télam Ramiro Varela, fundador del colectivo "Palotinos por la Verdad, la Memoria y la Justicia".

Al respecto, Varela recordó que en 1985, Héctor Ruiz Núñez escribió en la revista El Periodista de Buenos Aires que "una importante fuente" de la Iglesia le había dicho que "dos personas encumbradas de Belgrano, que pertenecían a la feligresía de San Patricio", habían "tramitado ante la Santa Sede el levantamiento de sus excomuniones, motivadas por haber propulsado el asesinato de los religiosos".

"Tener acceso a esos nombres nos permitiría tener información para que se avance en las complicidades que hubo con estos asesinatos", indicó Loza.

En 2016, el Vaticano y la Conferencia Episcopal Argentina anunciaron que habían digitalizado los archivos de la Iglesia referidos a la última dictadura militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983.

Meses más tarde, el Episcopado anunció que los materiales sólo podrían ser consultados por víctimas y familiares de los desaparecidos durante la represión ilegal, en cumplimiento de un protocolo definido por las autoridades eclesiásticas que puede consultarse en el portal web www.episcopado.org.

"Nos gustaría tener acceso a esos documentos y ver si podemos encontrar información para poder avanzar en la causa. Es una esperanza que tenemos", puntualizó Varela.
Fuente:Telam



A 45 años de los cinco asesinatos, la comunidad palotina pidió seguir la pista de la ESMA


Los cinco religiosos palotinos asesinados en la casa parroquial de la iglesia del barrio de Belgrano.

La comunidad palotina de la Parroquia de San Patricio, ubicada en el barrio de Belgrano, impulsa acciones como querellante para que la causa de lesa humanidad que sigue por el asesinato de los cinco religiosos de esa orden católica, ocurrido hace 45 años, se reactive con la investigación de las hipótesis que sindican a efectivos de La Armada como autores de esa masacre.

La semana pasada trascendió que Ramiro Varela, integrante de la comunidad y fundador del colectivo «Palotinos, por la Memoria, la Verdad y la Justicia» se incorporó como «amigo del tribunal», por resolución del magistrado Sebastián Casanello, titular del Juzgado Federal 12, que instruye el expediente por la denominada «Masacre de San Patricio», perpetrada en la madrugada del 4 de julio de 1976 por grupos de tareas del terrorismo de Estado.

En ese crimen, el más grave cometido contra integrantes de la Iglesia Católica en la Argentina, fueron acribillados a tiros en la casa parroquial de San Patricio los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti.

«Hice el preescolar en el Colegio que la Parroquia de San Patricio tiene en el barrio y empecé la primaria ahí, justo cuando comenzaba el Juicio a las Juntas y se ventilaron los crímenes de los religiosos que integraban la orden. Durante años hubo mucho silencio sobre el tema. Pero cuando se cumplieron los 40 años del crimen desde la comunidad decidimos comprometernos para que se haga justicia y este caso no quede impune», señaló Varela en diálogo con Télam.

Así fue como Varela, junto a un grupo de compañeros de la comunidad, decidió fundar el colectivo «Palotinos, Memoria, Verdad y Justicia», para apoyar a la querella y «mantener vivo el recuerdo» de los cinco mártires de la comunidad, víctimas de la represión ilegal que se ejerció en Argentina durante la última dictadura cívico-militar.

El horror, hace 45 años

El crimen de San Patricio es el más grave cometido contra integrantes de la Iglesia Católica en la Argentina.

El crimen de San Patricio es el más grave cometido contra integrantes de la Iglesia Católica en la Argentina.

En la madrugada de ese 4 de julio, dos autos que estaban estacionados frente a la Iglesia de San Patricio llamaron la atención de algunos vecinos de la calle Estomba, en el barrio de Belgrano R. Julio Víctor Martínez, hijo de un militar que se encontraba destacado en Neuquén, estaba esa noche en su domicilio con unos amigos, y al advertir la presencia de estos vehículos concurrió a la Comisaría 37 para hacer una denuncia.

Un móvil policial se trasladó a San Patricio y el oficial llamado Miguel Ángel Romano se apersonó en el lugar, y tras intercambiar unas palabras con los ocupantes de los autos se retiró como si hubiera impartido directivas.

Luis Pinasco y Guillermo Silva, dos jóvenes que esa madrugada acompañaban a Martínez, declararon en la causa que, una hora después de que se retirara el patrullero de la seccional 37, varias personas que portaban armas largas salieron de los autos en los que se encontraban y entraron en la iglesia.

Rolando Savino, un adolescente de 16 años que oficiaba como organista de la parroquia, llegó ese domingo temprano para participar de la misa dominical. Cuando logró ingresar, se encontró con los cuerpos de los religiosos ametrallados en el interior de la casa parroquial, tendidos y alineados sobre una alfombra roja, donde los habían ejecutado.

En las paredes de la casa parroquial, los asesinos escribieron consignas que no dejaban lugar a dudas de la procedencia que tenía el atentado: «Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la patria»; «Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son MSTM (Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo)».

Varela y los integrantes del colectivo «Palotinos, Memoria, Verdad y Justicia» creen que en la Justicia debería seguir la pista sobre la participación que pudo tener en el hecho Gonzalo Torres de Tolosa, exsecretario del Juzgado de Menores N° 9 durante la última dictadura. Bajo el alias de «teniente Vaca», este letrado era un civil que integraba el grupo de tareas 3.3.2 que operaba desde la ESMA y que comandaba el genocida Jorge «El Tigre» Acosta.

Tolosa tenía una relación familiar con Acosta, y el excapitán de corbeta Adolfo Scilingo lo señaló ante la Justicia española como participante de los llamados «Vuelos de la Muerte», y también relacionó al funcionario judicial con «La Masacre de San Patricio».

En la ESMA, Scilingo estaba encargado de los autos que usaban los represores en los operativos, y en función de las estructuras inorgánicas del terrorismo de Estado tenía como superior, de hecho, a Tolosa.

El abogado y civil le ordenó a Scilingo que había que cambiarle el color a un Peugeot 504, y ante la pregunta del militar le reveló que ese vehículo había participado del operativo en el que resultaron asesinados los cinco religiosos.

La sobreviviente de la ESMA Marta Remedios Álvarez ratificó esa versión de Scilingo ante la Justicia sobre los dichos de Tolosa, quien en la actualidad cumple una condena por delitos de lesa humanidad y se encuentra bajo arresto domiciliario por razones de salud.

En julio de 2006 el juez Sergio Torres procesó por el asesinato de los palotinos y otros crímenes a 18 integrantes del GT 3.3.2: Antonio Pernías, Jorge «El Tigre» Acosta, Alfredo Astiz, Juan Carlos Rolón, Jorge Carlos Radice, Ernesto Frimón Weber, Oscar Antonio Montes, Manuel Jacinto García, Alberto Eduardo González, Jorge Raúl González, Jorge Enrique Perren, Francisco Lucio Rioja, Nestor Omar Savio, Pedro Antonio Santamaría, Víctor Francisco Cardo, Roque Angel Martello, Luis María Mendía y Ricardo Guillermo Corbetta.

Pero un año más tarde, la Cámara Federal de la Ciudad de Buenos Aires revocó los procesamientos por falta de pruebas y la investigación se paralizó.

En 2013, Torres ordenó una pericia balística sobre los 28 proyectiles y 35 vainas servidas que se recolectaron en la casa parroquial y que habrían sido disparadas de cinco armas distintas. Se concluyó que eran armas de 9mm, que en esos años eran utilizadas tanto por los efectivos de la Armada como por los de la Policía Federal.

Ese dato le daba algún asidero a la versión que indicaba que la masacre de la Parroquia de San Patricio era «una venganza» de la Policía por la bomba que la organización Montoneros había puesto días antes en la sede de Coordinación Federal.

Torres, que durante años tuvo a su cargo de la megacausa ESMA, es ahora juez de la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires, y este año la instrucción de la «Masacre de San Patricio» está en manos de Casanello.

«Creemos que la autoría material estuvo a cargo de la Armada y que la (Policía) Federal liberó la zona. Sabemos que estamos en una carrera contra el tiempo porque los genocidas se van muriendo. Pero no vamos a dejar de militar esta causa y dar la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia», puntualizó Varela.

Fuente:InfoArenales

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