9 de agosto de 2021

OPINION.

 


Opinion

Dos caras de una «cadena de valor»

LA COLUMNA QUE FALTABA

09/08/2021

Informes y estadísticas desmienten a un sector rural que no descansa en sus quejas. Cuestionan a las autoridades, elaboran documentos reclamando correcciones, pero no hacen autocrítica ni ofrecen soluciones.

POR ISIDORO LLOVET

Debe ser difícil tener dos caras, una pública para protestar y una privada en la que hay que hacer todo lo posible para ocultar que a uno le va bien. Eso es lo que le pasa al sector agropecuario, que no se cansa de quejarse gobierne quien gobierne, mientras las estadísticas desmienten una y otra vez sus dichos.
El problema es que el blindaje mediático oculta una parte de la realidad, para mostrar solamente lo que conviene en este país en el que pareciera que casi siempre «está todo mal».
Es así como se arman convocatorias «patrióticas» en nombre de la «defensa de la república», argumentando que «el campo está en peligro» y en ese caso hay que salir a cortar las rutas para mostrarle a todo el país y al resto del mundo que «si le va mal al campo le va mal a todos».
Pero resulta que, como siempre se dice, «del dicho al hecho hay mucho trecho». Y para no ir muy lejos, hace pocos días, precisamente en el suplemento de LA ARENA dedicado al sector, se publicó un informe que habla de un aumento de casi el 40 por ciento con relación al año pasado en la compra de nueva maquinaria para el campo pampeano. En números, algo más de 300 unidades, entre tractores y cosechadoras.
Solamente apelando al sentido común cabe deducir que la inversión debe tener sus buenos fundamentos. Se supone que nadie renueva y menos piensa en ampliar su maquinaria agrícola si no tiene el dinero para hacerlo y si no cuenta con elementos de peso que le indiquen que lo espera un futuro alentador que seguramente hará redituable su apuesta.
En todo caso, lo más simple sería comparar con el resto para ver a quién le va mejor o peor. En la ciudad, por ejemplo, ¿se ve una realidad similar sobre el parque automotor, con tan elevado porcentaje de renovación? Pareciera que no. Pero las protestas ni las organizan los trabajadores de la ciudad, sino la gente del campo.

La gran contradicción.
Para los observadores, queda entonces planteada una gran contradicción. ¿Cómo se entiende que la gente que sale a protestar sea la misma que tiene tanto resto financiero como para salir a comprar maquinaria nueva en tal alto porcentaje?
Alguien debería ensayar una explicación. El problema es que casi nadie la pide, porque a los grandes intereses políticos y económicos que cuentan con los medios para desestabilizar gobiernos no les conviene -como ya quedó dicho- mostrar que al campo le va bien. Prefieren todo lo contrario: abrir los altavoces, las cadenas mediáticas y el «nado sincronizado» del «periodismo de guerra» para sostener que al ruralismo «siempre lo perjudican».
Por eso tampoco se entiende como, cuando aún no se han terminado las restricciones por la pandemia, ya están anunciando que iniciaron los preparativos para las exposiciones que nos mostrarán en la ciudad «todo el potencial del campo». Si vienen de hacer una gran marcha para protestar y pedirle al gobierno un montón de «correcciones» porque aseguren que no les cierran los números. Y coordinan reuniones virtuales, argumentando preocupaciones varias, con representantes de las «cadenas de valor» en las que las conclusiones son del estilo «el único culpable es el gobierno nacional» y «queremos una convocatoria urgente a una mesa de diálogo» de las que después se levantan cuando no escuchan lo que quieren.

Exportaciones y dólares.
Hasta aquí solo se mencionó un aspecto, el de la renovación de la maquinaria agrícola, que puede mostrar una palpable mejora. Pero obviamente que hay otros.
Por ejemplo, se habla de una cosecha récord para la nueva temporada, lo que avala y fundamenta la compra de cosechadoras y tractores. Y otro punto a tener en cuenta es el de la liquidación de exportaciones.
Un informe de los últimos días, publicado casi en simultáneo con el de las maquinarias, revela que durante los primeros meses del año se liquidaron más de 20 mil millones de dólares, marcando un nuevo récord que se apoya en las subas de los precios en los mercados internacionales. Y de todos los meses, el mejor fue julio, el último computado.
Y si hablamos de dólares, volvemos a hablar de un nuevo punto a favor del sector del campo. No hay que explicar demasiado para caer en la cuenta que en este bendito país la mayoría elige manejarse con moneda extranjera, preferentemente «en negro», venderla, revenderla, cotizarla en «blue», en «contado con liqui» o en otra terminología extraña para todo aquel laburante argentino que cobra un sueldo en pesos y que a lo máximo que aspira es a que le garanticen una «cláusula gatillo» para no tener que pensar en pegarse un tiro si no le alcanza el salario para llegar más o menos dignamente a fin de mes. Y en el mejor de los casos, con ese dinero que gana poder comprar aunque sea un poco del cada vez más esquivo asado que producen esos señores del campo y toda la «cadena de valor» que solo saben culpar al gobierno en público y comprar maquinaria nueva en privado. En realidad, integran la «cadena» y tienen los «valores» (en pesos y en dólares). Solo faltaría que aporten un poco del otro valor, el de la autocrítica, para dejar de protestar, admitir que les va mejor que al resto y sumar alguna que otra solución que aporte al menos un granito de arena para la equidad social.

Fuente:LaArena

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