20 de noviembre de 2021

OPINION.

 OPINIÓN

El gatillo fácil y sus instigadores

20/11/2021

El asesinato de un joven de 17 años en la Ciudad de Buenos Aires en manos de la Policía Metropolitana vuelve a ponernos frente a un viejo problema que no es abordado desde el enfoque de la "inseguridad" por los grandes medios de confusión.

 

La tragedia ocurrió en un barrio del sur de la CABA, la zona pobre de esa opulenta ciudad, en donde cuatro amigos futbolistas fueron interceptados por tres policías sin uniforme que circulaban en un auto sin identificación. Tras los balazos que terminaron con una vida inocente, el suceso intentó ser presentado como un "enfrentamiento", la vieja estrategia de los homicidas de las fuerzas de seguridad para buscar impunidad y hacer recaer las sospechas sobre las víctimas. Muchas veces lo logran, cuando los fusilados son muchachos pobres e intervienen magistrados cómplices en la burocracia judicial.

 

Este caso ocurre a pocos días de una campaña electoral con abundantes expresiones violentas por parte de notorias figuras públicas de la derecha y de un sector del periodismo porteño. Un homicidio registrado en el conurbano bonaerense -Ramos Mejía- desató una ola de declaraciones desaforadas en favor de "meter bala a los delincuentes" hasta convertirlos en "un queso gruyere" y de fomentar la portación de armas para "defenderse de los asaltantes". Todo con un gran despliegue mediático tras la búsqueda de obtener un rédito electoral, apuntando con críticas descabelladas al gobierno nacional con acusaciones de "complicidad con la delincuencia" y de fomentar la "liberación de asesinos de las cárceles".

 

Quienes estudian y conocen estos fenómenos sociales aseguran que la generación de estos climas de odio y discriminación exacerbados a través de campañas insidiosas en los medios de comunicación y las redes sociales terminan impactando en el interior de las fuerzas de seguridad. Los discursos del odio no son inocuos, porque son emitidos por personajes de la política muy conocidos a través de canales de televisión que llegan a enormes audiencias.

 

La "doctrina Chocobar" que impuso Patricia Bullrich con el entusiasta apoyo de Mauricio Macri durante el gobierno de Cambiemos es un antecedente ominoso. Recordemos que ambos recibieron con honores al policía homicida nada menos que en la Casa Rosada. Ahora, la imagen de un custodio mostrando su arma en el escenario desde donde hablaba Javier Milei a su público al finalizar el acto eleccionario del domingo último es otro paso en la misma dirección.

 

Según datos de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) la Policía Metropolitana protagonizó 121 casos de gatillo fácil en cinco años. Una investigación del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) determinó que el 68 por ciento de las personas muertas por las fuerzas de seguridad tienen entre 17 y 27 años. La imagen estigmatizada del varón joven, morocho y pobre funciona como válvula de escape para canalizar el odio social hacia el "delincuente"; algo parecido sucede con el "mapuche". Desde los programas periodísticos de la TV hegemónica no faltan voces que alimentan diariamente esta paranoia.

La 9 milímetros que asesinó a Lucas González no fue accionada solo por el policía.

Fuente:LaArena

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