Tres hermanos relataron el secuestro de su familia cuando salían del país en un avión de Ezeiza
Alfredo, Renato y Guillermo Forti Sosa, cuya madre está desaparecida, contaron el secuestro que sufrió la familia cuando estaba por despegar el vuelo que los llevaría a Venezuela.
07-12-2021
El juicio de la causa Brigadas se desarrolla de manera virtual.Tres hermanos cuya madre está desaparecida le pidieron este lunes a los imputados en el juicio de la causa denominada "Brigadas", que se desarrolla en los tribunales federales de La Plata, que "hasta el último minuto de vida tienen tiempo para redimirse y decir cuál fue el destino final" de sus "seres queridos", al narrar el secuestro que sufrió la familia cuando estaba por despegar el vuelo que los llevaría a Venezuela.
Se trata de los hermanos Alfredo, Renato y Guillermo Forti Sosa, hijos de Nélida Azucena Sosa de Forti, quienes declararon ante el Tribunal Oral Federal (TOF) N° 1 de La Plata, que desde el 27 de octubre último juzga a 17 represores, entre ellos Miguel Etchecolatz, por los secuestros, torturas, crímenes y abusos sexuales cometidos contra casi 500 víctimas alojadas en los centros clandestinos de detención conocidos como Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y El Infierno, en Lanús.
"Mis padres eran parte de una generación de alta sensibilidad hacia el otro, que los llevó a tener una participación y una actitud militante y proactiva en favor de los sectores desposeídos de nuestra sociedad y en busca de resolver los problemas de inequidad e injusticia", explicó Alfredo Forti, que al momento de los hechos tenía 16 años.
Alfredo recordó que su padre era médico cirujano y junto a su madre crearon una escuela de técnicas de enfermería en un pequeño pueblo de Santiago del Estero, donde fundaron además un cineclub, un grupo de teatro para campesinos humildes y realizaban campañas de alfabetización.
Con el golpe militar del 24 de marzo de 1976, el matrimonio Forti, que en ese momento vivía en Tucumán, comenzó a vivenciar los secuestros y desapariciones de otros compañeros, y en medio de ese contexto represivo optaron por dejar el país.
Alfredo Forti padre consiguió entonces que el Gobierno de Venezuela lo contratara como médico y viajó a ese país el 10 de enero de 1977, con la previsión de que su mujer e hijos lo acompañaran más tarde.
"El 18 de febrero 1977 nos trasladamos a Ezeiza, teníamos pasajes para el vuelo 284 de Aerolíneas Argentinas, que debía salir a las 9 de la mañana. Pasamos todos los controles y estábamos dentro del avión, con todo el pasaje ubicado, los motores encendidos y a través de los parlantes solicitan la presencia en cabina de Alfredo Forti", relató el testigo, quien al momento de los hechos tenía 16 años.
Un oficial uniformado de la Fuerza Aérea Argentina lo interrogó en la cabina, donde también estaba el comandante de la nave, y mientas tanto, "varios civiles armados permanecían en la escalinata de la avión".
"Me dicen dónde esta mi padre. les digo que en Venezuela y me preguntan con quién estábamos. Llamaron a mi madre y el uniformado le dice que no podemos viajar, que tenemos que descender porque existen problemas de documentación. Mi madre exige la presentación de una orden de autoridad competente para proceder a una detención en circunstancias tan imprevistas e inconcebibles", repasó.
Es en ese momento cuando a la mujer le dicen que "si no bajamos no se hacen responsables de los hechos de violencia que ocurrirían".
Nélida y sus 5 hijos, de entre 16 y 8 años, debieron descender "ante la vista del resto de los pasajeros de ese avión", remarcó Alfredo Forti.
"En un Peugeot y un Falcon no sacan de Ezeiza y tras salir de la ruta principal, en un camino secundario de tierra nos vendan y atan a todos, incluidos mis hermanos pequeños. Mario tenía 13, Renato 11, Néstor de 10 y Guillermo 8. Yo tenía 16 y mi madre 41", apuntó.
Todos fueron trasladados al centro clandestino de detención conocido como el Pozo de Quilmes, donde estuvieron alojados en los calabozos del 18 al 23 de febrero de 1977, sin que se les permitiera avisar a un familiar ni se les explicara los motivo de esta detención.
Alfredo recordó que a veces salían a un patio y desde allí podían ver que en un segundo nivel había mujeres jóvenes, que dijeron ser estudiantes de la ciudad de La Plata.
Su hermano Renato también recuerda a estas jóvenes, ya que ellas "nos cantaban canciones y nos preguntaba cómo nos sentíamos, y una de ellas estaba embarazada".
El 23 de febrero de 1977, Nélida y sus hijos fueron sacados de sus celdas y tras vendarlos y maniatarlos, los subieron a dos automóviles.
En uno viajaba la mujer y en el otro los hijos, y todos emprendieron un viaje hasta lo que luego supieron era el barrio de Parque Patricios, en la Capital Federal.
"Nos hacen bajar del auto sin sacar las vendas, nos sientan a la vereda a mi y mis hermanos, nos tiran dos bultos y nos tapan con sábanas. Uno, al que le decían coronel, me dice que se estaban 'llevando a mi madre a Tucumán, que en seis días estará de vuelta'. Dijo que me dejaba los documentos de identidad. Y ahí quedamos, tirados en la vereda, con dos bultos con un poco de ropa. Se habían robado todo el equipaje, el dinero y joyas", recordó Alfredo.
Por su parte, Renato Forti, quien precisó ante los magistrados que "el vehículo de mi madre siguió derecho, se alejó. La gente pasaba, nos veía, pero no hacía nada, ni siquiera se asombraba".
Los hermanos Forti reconocieron que cerca de allí vivía una familia amiga y fueron a esa casa, desde donde se contactaron con otros familiares, que comenzaron la búsqueda de la mujer, que continúa desaparecida.
Posteriormente, los hermanos lograron salir del país y reunirse con su padre en Caracas y de su madre solo pudieron saber que estuvo alojada en la jefatura de policía de Tucumán entre fines de febrero y principios de marzo de 1977.
En esta audiencia también declaró Guillermo Forti, que al momento del secuestro tenía 8 años, y expresó que el secuestro vivido y la desaparición de su madre le generaron "un dolor y un vacío que pienso estará hasta los últimos días" de su vida.
"Mi madre era una madre muy cariñosa, tierna, amiga. Durante mucho tiempo tenía la esperanza de ver llegar a mi madre, de verla en las fiestas de los hijos con sus madres, yo he llegado a no asistir a esas fiestas porque era obvia la ausencia de mi madre", dijo con pesar.
Alfredo Forti remarcó además que junto a sus hermanos "hemos tratado de salir adelante en nuestras vidas, de llegar a ser lo que pensamos que nuestra madre se sentiría orgullosa que fuéramos".
"Hasta el último segundo de vida que tengan estos señores (por los represores) tienen la oportunidad de redimirse de alguna manera y eso es hablando, informando, dando a conocer lo que saben, la información que tienen y los destinos finales de nuestros seres queridos", puntualizó Alfredo.
Fuente:Telam
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