2 de abril de 2022

Ex combatiente de Malvinas: “No perdí la fe en la religión, pero sí en las instituciones”.

 

Ex combatiente de Malvinas: 

“No perdí la fe en la religión, 

pero sí en las instituciones”

Agencia AJN.- Como todos los soldados en Malvinas, Silvio Katz la pasó mal, 

aunque su situación -como la del resto de los soldados judíos- fue peor y tuvo 

que sufrir maltratos y padecer del antisemitismo de muchos de sus superiores. 

En diálogo con la Agencia AJN contó sobre sus días en las islas y su dramático 

regresó al continente.

1 abril, 2022





















A Silvio Katz le restaban quince días para concluir con su servicio militar obligatorio en 

el Regimiento de La Tablada. Pero una noticia inesperada, tanto para él como para 

millones de argentinos, extendió aún más su período en el ejército. Como todos los 

soldados en Malvinas, Silvio la pasó mal, aunque su situación -como la del resto de 

los soldados judíos- fue peor y tuvo que sufrir maltratos y padecer del antisemitismo 

de muchos de sus superiores.

Katz dialogó con la Agencia AJN y contó sobre sus días en las islas y su dramático 

regresó al continente.

En una ocasión, Katz declaró frente a jóvenes dirigentes que integran el grupo Nuevas

 Generaciones del Congreso Judío Latinoamericano (CJL), que tras la guerra regresó 

“sin fe religiosa”.

“En realidad lo que perdí no es la fe en la religión, sino en la gente que maneja las

instituciones judías. A mí me defraudaron los rabinos, no la religión”, agregó el ex 

combatiente.

katz

Para Katz, la religión judía es “una de las más sanas y puras que existen en la Tierra” 

aunque, según expresó “la gente pervirtió todo el sistema. Perdí fe en la institución”.

La dictadura militar que gobernaba la Argentina al momento de la Guerra de Malvinas 

había autorizado que rabinos llegaran a las islas para brindar apoyo espiritual a los 

conscriptos judíos que se encontraban allí combatiendo.

No obstante, la autorización nunca llegó y los soldados se vieron privados.

Para Katz, hubiera sido importante poder recibir la visita de un rabino puesto que 

“espiritualmente me sentía muy abandonado”. “Yo veía que había curas y chicos de mi

edad iban a misa y volvían con una esperanza, y yo no tenía quien me la dé”, contó. 

“Si de casualidad me hubiera querido colar en una misa no me lo hubieran permitido. 

Lo digo con conocimiento porque conozco algunos veteranos judíos que intentaron y 

no los dejaron. Yo sentí que mi religión me había abandonado. Mi problema fue a la 

vuelta porque cuando sí se les permitió (a los rabinos) vernos, no les importamos”, 

indicó.

malvinas

Silvio mantiene contactos con sus compañeros de 

guerra judíos y no judíos. “Mantengo contacto con 

ex combatientes judíos y no judíos. Soy parte del 

Centro de Veteranos de La Matanza y con judíos 

me reúno cada 15 días”, comentó

Katz expresó su malestar con la dirigencia 

comunitaria ya que según aseguró éstos “le dieron la espalda” a los soldados judíos 

que lucharon en Malvinas.

Consultado sobre este tema, el escritor Hernán Dolbry, que escribió el libro “Los 

Rabinos de Malvinas”, consideró que “los veteranos de Malvinas fueron escondidos 

por las autoridades gubernamentales de la Argentina en general”. “La comunidad no 

escapa a esto. Malvinas es una piedra en el zapato para quien quiera abordarla ya 

que todo quien quiera reivindicar la recuperación de las islas, termina pegado a una ‘

gesta’ realizada por un gobierno militar violador de los derechos humanos”, agregó.


El 14 de junio de 1982 los militares argentinos se rindieron frente a las fuerzas del 

Reino Unido. “El día que nos rendimos, aún recuerdo esa impotencia o sabor amargo 

que nos dejó el volver con las manos vacías a los 19 años”, recordó Katz. No obstante

aclaró que hoy “lo vive como algo natural”, y a diferencia de años anteriores puede “hablar sin que me quede un dolor”.

Katz contó que durante muchos años no pudo hablar. Hoy siente que al poder hablar 

puede cambiar su destino y el de sus hijos, para no repetirles a ellos lo que vivió en su 

infancia.

“Soy hijo de un sobreviviente de la Shoá, mi papá falleció cuando yo tenía 9 años y se 

llevó consigo a la tumba todos sus misterios y silencios y yo iba en camino a repetir lo 

mismo”, confesó.

Para Katz, hablar fue liberador, si bien empezó con terapia “lo cual me ayudó 

muchísimo”, luego conoció a los periodistas Hernán Dobry y Natasha Niebieskikwiat 

quienes lo ayudaron “sacándome las palabras”. “Esto me cambió la vida, soy una 

persona libre y feliz. Sé que es difícil hacerlo pero si algún veterano de Malvinas no 

puede hablar tiene que buscar la manera de hacerlo”, sostuvo.

Los tormentos que sufrió Katz en Malvinas tienen un responsable con nombre y éste 

no es precisamente inglés. Eduardo Flores Ardoino, su superior en la guerra fue quien 

le hizo los días más difíciles solo por ser judío. Después de años en silencio, Katz lo 

acusó ante la justicia por torturas y discriminación.

Por su parte, Dolbry aseguró que si bien todos los soldados sufrieron tormentos de sus

 superiores, la situación de los judíos allí era peor.

Coincidiendo con lo relatado por Katz, que por ser judío sufrió castigos extras, el escritor

aseguró: “En muchos casos, los judíos sufrieron castigos extras por su condición 

religiosa, que iban desde el maltrato verbal hasta el físico. Eso mismo ocurría en los 

Centros Clandestinos de Detención donde los judíos eran torturados con mucha más 

saña que los demás. No nos olvidemos que las Fuerzas Armadas que recuperaron las 

Malvinas eran las mismas que hicieron desaparecer a miles de personas en el país”.

Entrevista realizada por Fernando Olschansky en 2013 para la Agencia AJN

Fuente:AgNoticiasAJN

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