La mirada de un experto criminalista sobre la sangría narco de Rosario
"Anticipamos este nivel de violencia y nadie hizo nada"
Ariel Larroude confirmó su pronóstico sobre el progreso de la violencia urbana. La policía como parte del problema. El trabajador pobre, nuevo actor. Los "tira tiros". El lavado. La diferencia con Medellín y Sinaloa.
En una Rosario donde la economía sigue en expansión, donde el desempleo es inferior al promedio nacional, la cantidad de homicidios es récord y la violencia que genera el crimen organizado no disminuye. Para Ariel Larroude –abogado, consultor en políticas de seguridad pública, y ex director de Política Criminal del Ministerio de Seguridad de la Nación– una forma de explicar esa supuesta paradoja es el deterioro del poder adquisitivo de las capas populares, con trabajo pero en la pobreza. Eso haría que allí sean cada vez más consideradas fuentes alternativas de ingreso como el narcomenudeo. Y ahí todo se complejiza. Además, sostiene que aquí la policía no regula la violencia sino que disputa directamente con las bandas el poder del territorio y la renta de las economías ilegales. Clama por una depuración urgente de la fuerza de seguridad, y vaticina que de seguir así, se agravará la violencia urbana, los crímenes con víctimas ajenas al delito.
—A principios de años postulaba como premisas para empezar una solución a la violencia criminal en Rosario separar a la Policía local del control de la calle, cambiar la ley de drogas vigente y hacer análisis criminal en serio. ¿Estos meses le dieron la razón?
—Más que a mí, estos meses le dieron la razón a la inteligencia criminal, que es una herramienta cada vez más importante para la prevención de escenarios de violencia y para el desarrollo de políticas de seguridad. Igual, en lo personal, lo que más me dolió es que las autoridades públicas habiendo tenido esta información no nos hayan convocado a ninguna mesa de trabajo. Ni la Gobernación, ni el Ministerio de Seguridad nos convocó formalmente a nada. El único que me llamó fue el intendente Javkin, con quien amistosamente tomamos un café pero después no charlamos más. Lamentablemente, este escenario de violencia se veía venir ya desde principios de año, lo anticipamos y nadie hizo nada. Veremos en marzo, si con la segunda parte del informe “Rosario, un sueño de paz” nos convocan.
—A diferencia de otros años en los '90 y 2000, hoy el Gran Rosario tiene tasa de desempleo en baja, inferior al promedio nacional. ¿Cuánto sirve esa tendencia para pacificar sus calles?
—Lo que ocurre es que estamos viviendo con un nuevo actor social, que es el trabajador pobre. Es decir, aquel que aún estando empleado no llega a fin de mes. Algo que escapa a la lógica de formales e informales, como categorías tradicionales de lo laboral. Esa realidad es la que hace que aquel que está trabajando necesite desarrollar alternativas de subsistencia y de allí que los mercados ilegales se proliferen y se perfeccionen. Sin embargo, en la Argentina, hay que dividir dos situaciones: aquellas que se dan en la mayor parte de las ciudades del país y lo que sucede en Rosario. Mientras que en el resto de los distritos nacionales los procesos de organización y profesionalización de mercados ilegales es monitoreado por la policía, quien participa activamente de las ganancias pero mantiene a raya cierto nivel de conflictividad para que no atenten contra el negocio, en Rosario esa regulación la ejercen las mismas bandas criminales pero sin el monitoreo de las fuerzas policiales, las que disputan el negocio con esos mismos grupos que por mandato deberían investigar y reprimir. En ese sentido, la violencia, al ser un campo expansivo y reactivo, no va a encontrar en el empleo un elemento capaz de morigerarla si los salarios no alcanzan para mantener un nivel y proyecto de vida adecuado. Por eso en Rosario se dan estos escenarios, donde aún con bajas en las tasas de desempleo, se mantiene un alto nivel de violencia.

—Javkin ha requerido ya de manera abierta acceso al diseño de políticas de seguridad en Rosario. ¿Qué valor tendría eso?
—Es que el problema de Rosario no es la delincuencia ordinaria, como puede ocurrir en otros distritos de la Argentina. Hablo de categorías delictivas tradicionales como el robo y el hurto que sí pueden ser atravesadas por elementos locales, tanto policiales como jurisdiccionales. El problema de Rosario es que la policía de la que quiere hacerse cargo el intendente está atravesada por múltiples investigaciones que han comprobado su participación y connivencia con estructuras criminales. Concretamente: no es un problema de centralización o descentralización de las órdenes sobre la fuerza policial sino más bien que el problema es la policía atomizada que disputa poder con las bandas criminales en la ciudad. Más allá de que se descentralice la organización y dirección de la policía, en tanto haya participación de ésta en el delito, resulta imposible pensar en un esquema nuevo que traiga soluciones. Por esta razón, hay que separar a la Policía rosarina de sus funciones preventivas, investigativas y represivas para depurarse y formar cuadros nuevos; mientras que las fuerzas federales deberían ocupar ese vacío por lo menos durante los próximos cuatro años.
—Un rasgo nuevo que se afirma este año es la repetición de víctimas "inocentes" en los homicidios de la criminalidad organizada: personas que resultan heridas o asesinadas y que eran ajenas al interés de sus homicidas. ¿Cómo hay que leer esta característica emergente de la violencia urbana hoy?
—La violencia, al ser un campo reactivo y expansivo, hace que si no está organizada o monitoreada por otra fuerza que la reduzca o la morigere, tienda indefectiblemente a acrecentarse. Lamentablemente, estos sucesos seguirán, cuestión que además de exponer seriamente a los organismos de prevención, expone también de sobremanera la falta de gerenciamiento de la criminalidad sobre esa violencia, la que está en manos de jóvenes propensos a resolver las contiendas a los tiros sin entender que esa violencia atenta contra el mismo negocio que se están disputando.
—Según el Observatorio del Ministerio de Seguridad provincial, uno de cada tres homicidios en Rosario fue realizado por encargo, lo que se conoce como ‘sicariato’. ¿Este fenómeno llegó para quedarse?
—El sicariato siempre existió en la Argentina. El tema pasa que por sus características el sicario es un trabajador de la muerte, un profesional, alguien formado para matar por encargo sin llamar la atención y sin dejar rastros. En Rosario se está llamando sicario al que mata desde una moto, haya o no gente cerca. Quizá sea esta una nueva categoría sicaria, algo más parecido a los matones colombianos de los '80 donde no solo se buscaba la muerte del objetivo sino el pánico social, cuestión que escapa a la figura del sicariato propiamente dicho. Yo diría que en tanto esta guerra de bandas siga, estas figuras del mundo del hampa van a seguir existiendo con el riesgo de que cada vez estos homicidios caigan en manos de jóvenes inexpertos, donde las consecuencias puedan ser aún mayores.
—¿Qué similitudes guarda el caso Rosario con territorios con fama anterior de hegemonía narco como Medellín, Sinaloa, Ciudad Juárez, etc.
—La única diferencia es que todavía la economía rosarina no está impulsada, motivada o anclada por el narcotráfico sino por la agro-industria que, aun moviéndose en la sombra, no necesita de la violencia letal para expandirse. Mientras esto se mantenga, es posible una solución. Ahora bien, si proliferan las investigaciones y resulta cada vez más evidente el nexo entre ciertos sectores del agro con los grupos narcos a través del lavado de activos, por medio del transporte ilegal de sustancias por el río Paraná todo será más difícil. En las ciudades latinoamericanas que me nombrás, las economías estaban (y están) ligadas profundamente al narcotráfico, siendo este su motor principal. Todavía eso en Rosario no sucede. Principalmente, porque nuestro país no produce droga, ni la exporta. En todo caso toma parte en la elaboración del producto final y nuestras vías navegables sirven para el transporte y tránsito de esa mercadería.
—Una nueva mirada sobre femicidios incluye los casos de mujeres asesinadas en contexto de violencia narco y ya no solo de violencia doméstica. La explicación es que perdieron la vida de forma violenta mientras cumplían funciones asignadas a su género, tales como el cuidado de los hijos o la limpieza del hogar. ¿Coincide con eso? ¿Cabe incluir esos crímenes como femicidios?
—La pauta del femicidio está dada por el contexto de violencia entre el hombre y la mujer. Es difícil pensar una categorización de femicidio en términos, por ejemplo, del sicariato, sin esa pauta previa. Pero sí es posible clasificar al homicidio en el marco del criminalidad compleja que en determinadas situaciones pueden estar atravesadas por cuestiones de género. Igual dependerá del caso concreto y no de categorías prefijadas. La categoría del femicidio fue un gran avance para concientizar la violencia machista e incrementar su castigo en términos penales, pero las categorías delictivas no son elásticas y por el solo hecho de querer incorporar supuestos lo que se rompe es la misma construcción que se piensa fortalecer.
—¿Cómo disminuir la circulación de armas de fuego en la población civil?
—Con planes de desarme de la población civil que otorguen fuertes incentivos económicos y educativos, con profundas políticas sociales de contención de los sectores vulnerables, principalmente aquellas ligadas a la creación de redes interpersonales como pueden dar el deporte, los movimientos culturales y la política. Hay que aprovechar que Central y Newell's están en la ciudad y que muchos de nuestros campeones del mundo salieron de esos clubes. Esa es la piedra fundamental para comenzar a transformar el juego de expectativas que envuelve a los jóvenes de la ciudad y la que hoy está atravesada por la violencia. Como digo reiteradamente, antes en el barrio se nos respetaba por jugar bien a la pelota, hoy por tener un arma en la mano. Eso es lo que hay que cambiar. Esta fue una de nuestras propuestas en el informe Rosario, un sueño de paz, pero como te decía anteriormente no nos dieron importancia y acá tenés el resultado: la tasa de homicidios más alta de la historia de la ciudad y casi la totalidad de las muertes ligadas al uso de armas de fuego.
—¿Cómo evitar que el crimen organizado continúe siendo instigado y planificado desde el interior de las cárceles?
—Pensando la cárcel no solo como un lugar de resocialización sino también, para determinados delincuentes, como un posible lugar de planificación y de mantención de estructuras criminales. Con esto quiero decir que a cierto nivel de delincuencia, a cierto rendimiento económico ilegal, es necesario desarrollar estructuras de inteligencia criminal capaces de anticipar los movimientos criminales. La dificultad la encontramos en la complejidad del delito que, por su envergadura y capacidad de penetración, corrompe las estructuras estatales dedicadas a su investigarlas y controlarlas. Pero no es imposible si se tiene la voluntad política de interceder frente a este fenómeno, lo que atañe también a la cuestión federal en tanto son personas privadas de la libertad alojadas en establecimientos federales. Un detalle no menor a la hora de planificar el seguimiento de los casos que han salido a la luz y aquellos que en un futuro podrán aparecer.
TRINCHE
Portuarios
Brindis de unidad gremial
El año cerró con 286 homicidios y fue récord
Cuatro homicidios el último día
El departamento Rosario cerró el 2022 con la cifra récord de 286 homicidios en 365 días, el número más alto del que se tenga registro desde el regreso de la democracia. El último día del año coronó la violencia extrema que vive la ciudad con cuatro nuevos asesinatos durante el sábado: un doble crimen, el homicidio de un hombre en la zona sur y el de una mujer en zona oeste.
El 2022 quedará en los registros como el año en que Rosario reportó la mayor cantidad de homicidios en el transcurso de un año. Para encontrar un número similar hay que remontarse al 2013, año que hasta el momento tenía la mayor marca de personas asesinadas. En ese momento, el año había finalizado con un total de 264 homicidios, es decir, 22 muertes menos que este año.
Un dato que revela la compleja trama de violencia vinculada al narcotráfico es que el 70 por ciento de los homicidios ocurridos este año tuvieron como contexto conflictos entre bandas ligadas al narcomenudeo y el 89 por ciento de los asesinatos se cometieron con armas de fuego, según los datos del Observatorio de la Seguridad Pública (OSP) de Santa Fe. Al mismo tiempo, en 2022 se dio una particularidad: se triplicó el número de víctimas mujeres en relación a 2021.
Vale recordar que en simultáneo con los distintos crímenes, durante este 2022 se produjeron numerosas balaceras a organismos públicos, empresas o instituciones con el objetivo de amedrentar y amenazar. Sin ir más lejos, en los últimos días fueron baleados los frentes de la empresa de medios Televisión Litoral (dos veces), de un Complejo Penitenciario y de la sede de Asuntos Penitenciarios.
Con relación a los cuatro crímenes del último día del año, por un lado se encontraron los cuerpos sin vida de Ulises Insaurralde, de 21 años, y Sergio David Villanueva, de 18, en la zona del camino viejo a Soldini a la altura del 3200. Por este hecho se detuvo a un menor de 17 años, sindicado con algún grado de vinculación al hecho, quien fue puesto a disposición del juzgado de menores. Al mismo tiempo se llevó adelante la detención de un hombre de 37 años, sobre el cuál hay tareas investigativas en curso.
Por otro lado, cerca de las 4.25 del mismo sábado, en la zona de Moliere y Lituania de barrio Saladillo, la policía fue advertida sobre una persona herida de arma de fuego. Fue trasladado al HECA donde ingresó ya sin vida. Si bien se desconocen los motivos del ataque, se lo identificó como Maximiliano Cáceres, de 33 años.
El cuarto homicidio se produjo a la tarde en Rivero a la altura de Campbell, en barrio Moderno. Una mujer de 30 años fue acribillada a balazos. Fue trasladada al Heca con múltiples heridas de arma de fuego pero falleció alrededor de las 16. No trascenedieron los motivos del ataque.
Mini basurales urbanos y quema de residuos a cielo abierto
Esas densas y tóxicas columnas de humo negro
Una encuesta reveló que es una problemática ambiental muy presente. El impacto en la salud de quienes queman y en los vecinos. La mirada del Taller Ecologista y el trabajo municipal.
La reciente Encuesta de Hogares Rosario (EHR) elaborada por la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) reveló que entre las principales problemáticas ambientales de cercanía identificadas por los hogares en los barrios de la ciudad se encuentran los basurales a cielo abierto y la quema de basura, pastizales y neumáticos. La encuesta ratifica lo que se observa a diario en algunos puntos de Rosario: densas columnas de humo negro que se elevan del piso llevando componentes químicos que tienen una altísima toxicidad. "Los basurales generalmente están en lugares más vulnerables y eso tiene su implicancia, generando mucho daño a la salud", dijo a Rosario/12 Cecilia Bianco, coordinadora del área Tóxicos del Taller Ecologista. "Evidentemente son errores de gestión, esos residuos terminan quemándose porque la gente no tiene donde disponerlos, es el camino más simple, pero el más tóxico", agregó la especialista. En ese sentido, desde el municipio precisaron que durante este año se trabajó en 70 espacios para la erradicación de mini basurales.
El tema de los basurales a cielo abierto, explicó Bianco, tiene un tratamiento especial dentro de un convenio internacional firmado por Argentina, el Convenio de Estocolmo, que menciona a los contaminantes orgánicos persistentes. Dentro de este grupo están las dioxinas y furanos, el PCV y otras sustancias que se forman al momento de una incineración que esté dentro de los 300° aproximadamente y que son sumamente tóxicas. Estas condiciones se dan generalmente de una forma muy propicia en un incendio de este tipo de basurales, de los residuos donde haya presencia de cloro en algunos de los productos que se están quemando, por ejemplo todo lo que está hecho de PVC. Este convenio menciona a la quema de los residuos a cielo abierto como una fuente de las sustancias mencionadas.
Al ratificar el convenio, Argentina se compromete a realizar planes nacionales de aplicación del convenio e inventarios. En el último inventario de 2014 se estima cuánto se emitió en dioxinas y furanos a partir de esta quema incontrolada de los residuos domiciliarios. Hay una herramienta de cálculo que provee el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, dentro del Convenio de Estocolmo, para saber cuánto emite cada país e implementar políticas para bajar esos niveles, por lo que Argentina está obligada a bajar las emisiones en todos los rubros que están marcados, entre ellos, la quema de los basurales.
"Lamentablemente no se ve algo muy marcado, excepto aquellos proyectos apuntados a que la ciudades que tengan rellenos sanitarios pueden pedir un crédito para hacerlos en mejores condiciones, pero es todo muy lento. Y esto afecta sobretodo a las comunidades más vulnerables, uno no ve en la Peatonal Córdoba que estén incendiando, a pesar de que hay residuos", graficó la coordinadora del área Tóxicos del Taller Ecologista.

"Dejando de lado las dioxinas y furanos, que tienen un perfil de toxicidad altísimo, cada vez se sabe más que el material particulado genera mucho daño a la salud. Cada basural que uno deje son puntos de generación de sustancias químicas tóxicas, por eso sostenemos que más allá de destinar sumas importantes en el Presupuesto, hay que hacer un análisis, investigar por qué se producen estos desvíos hacia estos basurales, dónde se está perdiendo el control del residuo en el circuito de recolección, la separación que llega a algunos lugares, y el enterramiento en el relleno de Ricardone. Probablemente tengan el dato, pero no se lo conoce", apuntó Bianco.
"Este año, en el plan de erradicación de mini basurales se trabajó en 70 espacios para eliminar el arrojo y recuperar el espacio", indicó a este diario el subsecretario de Espacio Público y Respuesta Cercana municipal, Luciano Marelli. "Aparte de realizar la limpieza se instala algún inmobiliario urbano, en algunos espacios se logra una alta efectividad y en otros es más difícil por lo que tenemos que reiterar el proceso", apuntó el funcionario.
En Rosario, agregó Marelli, desde hace muchos años, la cobertura del sistema de recolección de residuos domiciliarios, en diversas modalidades, es amplia y cubre toda la ciudad. "En los lugares donde es más difícil el acceso, en determinados espacios de asentamientos irregulares, si no se puede acceder puerta a puerta en todas las cuadras, la recolección se realiza a través de otro equipamiento, lo más cercano a sus domicilios. Para la próxima licitación, cuyo pliego está en tratamiento en el Concejo, está previsto incorporar equipamiento más chico que permita circular por cuadras de difícil acceso para los equipos existentes", explicó.
En algunos de esos basurales está detrás la ilegalidad, la quema de cables para obtener el cobre; los neumáticos, que tienen su componente metálico y se queman en las peores condiciones. "Sabemos que los neumáticos tienen un alto porcentaje de plástico, y están asociados a otras sustancias químicas necesarias para que tenga la funcionalidad que necesita. La quema a cielo abierto genera un impacto en la salud, con efectos a nivel cerebral y cardíacos, además de alergias. Hay mucha gente que se las ve dando vueltas cerca de un basural que se está prendiendo fuego, saben que no los va a quemar, pero el humo que están respirando es muy tóxico", describió Bianco.
"El tema de las quemas que se observan en algunos puntos de la ciudad está muy vinculado a quemar cables para extraer el cobre, más que quemar basura por no tener donde disponerlos", coincidió el subsecretario de Espacio Público y Respuesta Cercana municipal. "Pero no se ve con frecuencia que se quemen residuos porque no hay lugares donde disponerlos, aunque esto no quiere decir que no haya algún punto donde eso suceda. Cuando los diferentes equipos recorren la ciudad detectan nuevos espacios ocupados por viviendas que requieren algún servicio de recolección, se agregan algunas de las modalidades", agregó Marelli.
La referente del Taller Ecologista sostuvo que "las mediciones a veces se concentran en algunos lugares, es importante, pero la palabra concentración remite a que uno no vea toda la foto de lo que es la calidad del aire en la ciudad. Seguro que hay lugares donde son recurrentes las quemas, hace años que existen, sería importante ahí hacer un monitoreo, como se hace para saber en general cuánto afecta el transporte la calidad del aire. Además es importante informar a las comunidades que tienen estas prácticas para tratar de que no lo hagan porque los primeros impactados son ellos. Hay un articulado del Convenio de Estocolmo que le pide a las autoridades, y que las obliga, a informar sobre las fuentes de dioxinas y furanos, que son muy tóxicas, debería existir una circulación de esa información en estas comunidades".
Además, Bianco se refirió a los fabricantes de ladrillos: "También es un tipo de actividad que se realiza en las afueras de la ciudad, y que está entre permitida y no permitida. No todos están proveyéndose de gas para cocinarlos, o de leña como algunos hacen, se proveen de algún tipo de residuos para bajar sus costos. Eso provoca una combustión que es de mala calidad, como se ha visto cerca de cabecera de la autopista a Santa Fe, hay que conversar con esas personas porque es su fuente de ingresos. Y después por supuesto está la incineración de desechos médicos y residuos peligrosos que también generan emisiones".´
Por otra parte, la referente del Taller Ecologista dijo que para levantar la altura de una traza vial importante, se saca tierra y se generan cavas. Eso automáticamente se convierte en un tiradero de vertederos totalmente irregular y que frecuentemente está quemándose: "Los vecinos de las localidades cercanas a Rosario nos cuentan que es la misma comuna que los quema porque no tiene dónde disponerlos. A eso se le suma que se están contaminando las napas, más las emisiones de metano por los residuos orgánicos cuando lo incendian. La Argentina tiene la obligación de bajarlas, por eso esto interpela a las provincias, es un tema pendiente".
Fuente:Rosario12








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