23 de marzo de 2012

UNA MANO EN EL HOMBRO.

UNA MANO EN EL HOMBRO

"Tomen distancia" decía la Señorita y el hacerlo significaba poner la mano en el hombro del compañero de adelante, sentir el apretón caliente del amigo de atrás y mirar la bandera... Éramos niños pero ya sabíamos que había que hacer algo y así llegó la historia... Fuimos un pueblo joven, desprolijo y tumultuoso, pero siempre con el calor de una mano en el hombro.
Los enemigos del mundo siempre son los mismos, pagan a sus guardianes y dan la voz de ataque; nadie imaginó que semejante ferocidad fuera posible. No fuimos más un pueblo, todo el país fue cárcel, algunos más presos que otros, algunos más muertos que otros, algunos más solos que otros: no hay un hombre más solo en el mundo que aquel que está siendo torturado y pide basta y grita como un animal absurdo sin el consuelo de nadie y para la burla de sus torturadores.
Una tarde fuí arrojado dentro de una camión militar, tenía el cuerpo helado y las manos totalmente adormecidas por las ataduras, además de guardias había allí otros detenidos, uno de ellos abrigó mis pies descalzos con sus medias y me abrazó para pasarme calor, cruzó los brazos en mi espalda y me apretó los hombros: Así se toma distancia Señorita, así se deja de tiritar, abrazado a un semejante se puede mirar con dignidad a la bandera, es lo que trato de hacer desde hace treinta años, pero apenas he podido escribir algunos poemas y en ninguno todavía, le agradecí a aquella maestra que me enseñara el valor que tiene una mano en el hombro.
César "León" Vargas
Envío:AexPPCdba.

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