16 de junio de 2012

NEUQUÉN: Los querellantes Juan Goñi y María Suárez Amieva-"Los interrogatorios fueron muy crueles".

"Se tiende a conocer la verdad histórica" 
Los querellantes Juan Goñi y María Suárez Amieva. 
NEUQUÉN (AN) . "Acusar por homicidio en los casos de desaparecidos tiende a conocer la verdad histórica y a que no haya impunidad", dijo Juan Cruz Goñi, quien junto a María Suárez Amieva, como querellantes de la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén y Río Negro, pidieron que se juzgue a tres de los imputados en el juicio, Mario Gómez Arena, Oscar Reinhold y Luis Farías Barrera, por el delito de homicidio.

Los jueces Orlando Coscia, Eugenio Krom y Mariano Lozano, hicieron lugar al planteo y resolvieron enviar los antecedentes a la fiscalía de primera instancia para que los investigue por los casos de Miguel Pincheira, José Méndez, Orlando Cancio, Javier Seminario Ramos, José Pichulmán y Celestino Aigo. 

Goñi sostuvo que la dictadura "tenía normativamente programado tres opciones para las víctimas: una su liberación, otra el blanqueo poniéndolos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, y la última era la eliminación física. Es decir que por la dictadura militar que había, una parte de la sociedad debía ser exterminada".

Dijo que la decisión es un paso para conocer la verdad histórica, "que es uno de los elementos más importantes que aportan estos juicios ".

En tanto desde Cutral Co, Rogelio Méndez, hermano de José, solicitó a los fiscales José Darquier y Marcelo Grosso que "ante la imposibilidad de conseguir testigos de la masacre que estamos seguros que sucedió", se solicite como prueba para la causa "homicidio", una copia "del informe entregado por el general Videla el 10 de abril de 1978 al Episcopado, la confesión del 6 de mayo de este año" y una copia de video de la entrevista al general Martín Balza al canal 26, de que los desaparecidos "fueron asesinados".
FuentedeOrigen:http://www.rionegro.com.ar 
Fuente:Agndh

"Los interrogatorios fueron muy crueles" 
Pedro Justo Rodríguez describió los tormentos sufridos en el centro clandestino de detención de Neuquén y en la cárcel de Rawson. 
También declaró Juan Isidro López quien señaló que fue torturado por Raúl Guglielminetti. 
Neuquén - "Pegaban sólo por placer", aseguró Pedro Justo Rodríguez en la audiencia de ayer del juicio contra 23 represores de la región por violaciones a los derechos humanos. Rodríguez, de 70 años, era secretario de Gobierno del municipio de Cinco Saltos cuando se produjo el golpe de Estado. Seis días después, el 30 de marzo de 1976, una patrulla militar junto a la Policía de Río Negro allanó su casa y lo detuvieron.

"Me llevaron a la comisaría de Cinco Saltos y después a la de Cipolletti que estaba ocupada militarmente", relató. Indicó al Teniente primero Gustavo Vitón al mando de la comisaría cipoleña. Ante los jueces del Tribunal Federal de Neuquén, Rodríguez recordó que el suboficial Miguel Ángel Quiñones, ayudante de Inteligencia de la Policía de Río Negro, era quien lo interrogaba. Aclaró que Quiñones "no me pegó" pero enfatizó que el trato "era amenazante y humillante". Comentó que los interrogatorios "no tenían sentido", estaban destinados a averiguar "en qué andaba el intendente de Cinco Saltos (Justino González), quien era un hombre decente".

Luego de permanecer unos días en la Comisaría de Cipolletti, Rodríguez fue llevado a la U9 de Neuquén donde reconoció a otros detenidos como el caso de Orlando Cancio, Javier Seminario y Francisco Tomasevich. Señaló que también "estaban los detenidos de Cutral Co y los del barrio Sapere".

Rodríguez precisó que una vez estuvo en la Policía Federal de esta ciudad. "Me atendió un oficial de apellido Sosa, a quien conocía porque una vez fue al municipio de Cinco Saltos para pedir un terreno en el lago Pellegrini que finalmente se le entregó". Sosa le dijo que si no colaboraba "iba a salir con una mano adelante y otra atrás". Declaró que el interrogatorio en la Policía Federal estaba a cargo de Raúl Guglielminetti, imputado en este juicio, y otro hombre.

Vendado y esposado, Rodríguez fue trasladado a la cárcel de Rawson en un avión de la Fuerza Aérea Argentina. "Nos pegaron mucho, nos pegaban por placer", señaló. En noviembre fue trasladado junto a Luis Cáceres, Francisco Ledesma y Juan Isidro López hasta Neuquén en un operativo encabezado por Luis Alberto Farías Barrera. El destino fue "La Escuelita" donde fue sometido a torturas y a interrogatorios que "eran muy crueles".

El calvario de Rodríguez continúo en la U9 y en la cárcel de Rawson, "fue una experiencia muy cruel". Por gestiones que hizo su esposa a Amnistía Internacional, Rodríguez es llevado a Buenos Aires, a la cárcel de Devoto, luego a la Policía Federal donde le otorgan una visa para Inglaterra, y el 2 de abril de 1979 decide exiliarse en Londres donde reside actualmente.

Por la tarde, declaró Juan Isidro López, quien en el momento de su secuestro, el 16 de diciembre de 1975, era secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza de Río Negro y Neuquén. López fue detenido otra vez el 4 de enero de 1976 por el Ejército en la vía pública.

Estuvo secuestrado ilegalmente en la U6 de Rawson, por diez días en "La Escuelita" donde le aplicaron picana todos los días "y perdía el conocimiento". Indicó a Raúl Guglielminetti como la persona que "me daba picana". "El tipo que me torturaba me decía que era el mayor Guastavino (nombre que utilizaba Guglielminetti)". Después de estar en la U6 de Rawson, López es trasladado junto a Alberto Ledesma, Pedro Justo Rodríguez y José Cáceres a "La Escuelita".

El traslado estuvo a cargo de Luis Alberto Farías Barrera, jefe de Personal del Comando de la VI Brigada. "Farías Barrera fue el dueño de mi vida", dijo López quien recordó que en el 2007 se presentó en su casa para condicionar su testimonio en el juicio de 2008. El ex militar lo intimidó a López recordándole que "me había tratado bien durante mi detención". FuentedeOrigen:http://www.lmneuquen.com.ar
Fuente:Agndh

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