21 de junio de 2012

NEUQUÉN: "No corresponde juzgar por homicidio" .

"No corresponde juzgar por homicidio" 
Desde el Ceprodh cuestionaron la decisión del Tribunal Oral Federal de dar lugar al pedido de la APDH de investigar por ese delito a tres ex jefes militares por la desaparición de seis personas. 
"El momento procesal oportuno en que el tribunal tendrá que resolver el planteo de la APDH será con la sentencia", dijo la abogada Natalia Hormazabal. 


Neuquén -“No es la calificación legal que corresponde”, aseguró la abogada Natalia Hormazabal del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh) en relación a la decisión tomada el jueves por el Tribunal Oral Federal de Neuquén de remitir los casos de seis víctimas que permanecen desaparecidas a la Fiscalía de Primera Instancia para iniciar su investigación por el delito de homicidio.


El Tribunal hizo lugar al pedido presentado por la abogada de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), María Monserrat Suárez Amieva, de juzgar por homicidio a los ex jefes militares Oscar Reinhold, Luis Alberto Farías Barrera y Mario Gómez Arena como responsables de las muertes de José Delineo Méndez, Miguel Ángel Pincheira, Orlando Cancio, Javier Seminario, Celestino Aigo y José Francisco Pichulman. 


La abogada querellante del Ceprodh aclaró que ”no hay ninguna resolución, ni sentencia que establezca que concretamente lo que ocurrió con estos seis compañeros fue un homicidio”. Precisó que “el momento procesal oportuno en que el tribunal tendrá que resolver el planteo que realiza la APDH será con la sentencia”. 


Según Hormazabal, homicidio “no es la calificación legal que corresponde” sino que “la correcta es que se juzgue a todos estos genocidas por lo que son, esto es que se reconozca que en la Argentina hubo un genocidio y que se los condene por genocidio. No se trata de una simple enumeración de delitos aislados lo que le ocurrió a nuestros compañeros y compañeras, sino que fueron todos parte de un plan sistemático en el cual actuaron todas las fuerzas represivas de la región, brindando un aporte necesario y fundamental cada uno de ellos”. 


En este sentido, la abogada destacó que en “este plan sistemático era tan importante el aporte del que trasladaba a los detenidos como aquel que los interrogaba, el que los secuestraba o quienes los hicieron desaparecer”. 


Mencionó que “no es la voluntad de los familiares de los desaparecidos que se los investigue por el delito de homicidio”. Puso como ejemplo la declaración en este juicio de Feliciana Alcapán, madre de José Francisco y Juan Raúl Pichulmán, quien expresó “no quiero que me digan que mis hijos están muertos porque con vida se los llevaron y con vida los quiero de vuelta”. 


La solicitud de la APDH fue respaldada por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, querellante en la causa. 


Pedro Justo Rodríguez: "El torturador deshumaniza a la víctima" 
Sufrió todo tipo de tormentos en comisarías de Río Negro y Neuquén, en la Policía Federal, La Escuelita y en la U6 de Rawson. Se exilió en Londres, donde comenzó a brindar ayuda psicológica a víctimas de torturas. 
Por PABLO MONTANARO 
Antes de su secuestro, el 30 de marzo de 1976, era secretario de Gobierno de la Municipalidad de Cinco Saltos. 
Neuquén- En los primeros días de abril de 1979, Pedro Justo Rodríguez llegó a Inglaterra luego de haber pasado por la dolorosa experiencia de la tortura y todo tipo de tormentos. Atrás –si es que esas vivencias pueden dejarse en el pasado– habían quedado el amenazante y violento interrogatorio que el oficial del Departamento de Inteligencia Miguel Ángel Quiñones (imputado en este segundo tramo del juicio) le hizo en la Comisaría Cuarta de Cipolletti; su detención en la U9 de Neuquén, donde reconoció a los jóvenes del barrio Sapere –algunos de ellos hoy desaparecidos–; los cables de la picana eléctrica que le pusieron entre la venda de los ojos durante su cautiverio en el centro clandestino de detención La Escuelita hasta caer desvanecido; la cárcel de Rawson, donde "el oficial Carrizo nos pegaba por placer" y a la que describió como "muy dura, de grandes provocaciones"; aquella tenebrosa celda de la Policía Federal de Neuquén donde lo interrogó el ex agente de Inteligencia Raúl Guglielminetti y reconoció al jefe de la delegación Jorge Alberto Soza, quien un tiempo atrás lo recibió en la Municipalidad de Cinco Saltos, donde se desempeñaba como secretario de Gobierno de la intendencia de Justino González para pedir un terreno en Lago Pellegrini. 


Unos días después del golpe de Estado, precisamente el 30 de marzo de 1976, Rodríguez fue sacado delante de su esposa y sus dos hijos pequeños de su casa en Cinco Saltos por una patrulla militar junto con la Policía de Río Negro. 


Rodríguez arribó a Londres a raíz de las gestiones realizadas por su esposa, quien se había comunicado con amigos ingleses que pertenecían a Amnistía Internacional, hasta que en 1979 el Poder Ejecutivo autorizó su salida y allí comenzó su exilio en Gran Bretaña. 


Una vez instalado en Londres, Rodríguez ingresó a un programa de protección para la recuperación de víctimas de torturas, financiado por Sting, cantante de The Police. El mismo que iba a verlo a Orlando "Nano" Balbo –quien quedó con una sordera a raíz de las torturas- y le cantaba canciones al oído como parte de la terapia para que comenzara a reconocer los tonos de la voz humana. 


Un tiempo después, este hombre de 70 años nacido en Mendoza, decidió transitar la lucha a favor de los derechos humanos. Se especializó en Psicología Clínica y posteriormente abrió una organización que atendiera psicológicamente a las víctimas de torturas, la Fundación Médica para el Cuidado de las Víctimas de la Tortura. 


En su declaración del viernes ante el Tribunal Oral Federal de Neuquén que juzga a 23 represores por violaciones a los derechos humanos que actuaron en la región durante la última dictadura militar, Rodríguez aseguró que cuando recibía la picana “el que la estaba recibiendo no era yo sino otro”, porque “es algo inesperado, uno piensa 'este no soy yo, esto no me pasa a mí'”. 


“El torturador deshumaniza a la víctima, esa es la acción de la persona que tortura. La tortura traumatiza a toda una nación, destruye el tejido social de una comunidad”, subrayó. En su testimonio describió a quienes lo torturaron en La Escuelita como "profesionales". "Era gente que entre tortura y tortura se tomaban su recreo, tomaban el té, hablaban de pesca y después seguían con la picana", describió. 


Sostuvo que en la situación de tortura existe algo “muy profundo para el ser humano” vinculado con la soledad. “En la tortura uno se siente en una soledad inmensa porque uno está solo con sus torturadores, y a la merced de cualquier cosa que pueden hacer”, explicó. 
FuentedeOrigen:http://www.lmneuquen.com.ar
Fuente:Agndh

No hay comentarios:

Publicar un comentario